La luz de la luna se cuela por la ventana de la mansión del célebre Auror Ronald Weasley, iluminando la habitación del pequeño Hugo, quien en compañía de su madre, disfrutaban de una lectura "mágica".

—… Y así como iguales, ambos se alejaron de la vida— finalizó Hermione cerrando el libro de "Los cuentos de beedle el bardo", mientras un suspiro de nostalgia se escapaba de sus labios.

—¡Otro!¡Otro, mamá!

—No ,mi leoncito. Ya es hora de dormir… Además, recuerda que para ser un gran Auror grande y fuerte tienes que dormir a tus horas — añadió, pero el niño frunció el ceño y cruzó los brazos.

—¡No quiero ser Auror!

—Pero ¿Por qué no, mi leoncito?

—Papá es Auror y es malo, y yo no quiero ser como él— dijo esto y se metió bajo sus cobijas, cubriéndose por completo —¡No quiero ¡ ¡No quiero!

La joven suspiró con tristeza y busco reanimar el ánimo de su hijo haciéndole cosquillas, causándole risas y que se destapara de nuevo —¡Ya, mami, ya!

—Hermione ¿Dónde estás?— la voz del joven weasley se escuchó a lo lejos, y madre e hijo se miraron a la cara asustados.

Ella, al ver el semblante asustado de su hijo, le habló con dulzura tratando de no mostrar temor

– Todo estará bien, tranquilo— besó la frente de su hijo y le cobijó.

—Hermione, ven cariño— se oía la voz del joven provenir de su habitación

—Ya voy — suspiró y dio un último vistazo a su hijo

—Mamá…

—Duerme pequeño, ya vuelvo— le dijo y cerró la puerta tras de sí.

El corredor que daba a la habitación matrimonial estaba iluminado con velas y pétalos de rosa… tragó saliva al ver esto y abrió la puerta del cuarto para encontrarse con un sonriente Ron, quien la esperaba con una fina botella de vino en la mano y dos copas, sin contar la cantidad de pétalos que adornaban el piso y la cama.

—¿Qué significa todo esto?

—Lo Olvidaste de nuevo ¿verdad Hermione?— sonrió y se acercó a ella acariciándole la mejilla

Ella le volteó la cara y preguntó —¿Olvidar qué?

El tomó un puño de pétalos de rosa y los lanzó sobre ella haciéndola saltar del susto

—El aniversario de nuestra primera cita — La tomó del brazo, y como si fuesen a bailar, la pegó contra él

—Esa no es una fecha para festejar

Ron comenzaba a perder la paciencia y acariciándole la cara le habló

—Cariño, estoy tratando de volver a empezar… ¿Por qué me haces enojar con ese comentario?— la tomó de la mano donde tenía un visible moretón

—¿Aún no a sanado?— depósito un beso en el moretón y ella dio un paso hacia atrás.

—Ronald, por favor, quiero dormir— dijo dirigiéndose a la puerta, pero él se lo impidió jalándola del brazo

—Esta noche no dormiremos, ¡celebraremos!— dijo destapando la botella de vino y sirviendo un poco en una copa, para luego ofrecérsela —Por el placer de tenerte a mi lado

Con los ojos ahogados en lágrimas, se armó de valor y contestó —Tú no me tienes

—¿Pero qué dices?

—No me tienes y nunca me tuviste

Al decir esto, la furia lo embargó y estrelló la copa contra el piso —¡Eres mi esposa!¡Eres mía!¡Eres la madre de mi hijo!¡Tú insistes en hacer mi vida miserable!¡Basta!— le gritó y de una bofetada la tiró al piso.

El dolor y la impotencia la invadían, y de pronto sintió como la tomó de los cabellos y la levantó del suelo —¡Suficiente!— la tomó por el cuello, mientras las lágrimas recorrían las mejillas de la chica

—¡Lo volviste hacer! Me esmeré en esto, y tú rechazas mi oferta de paz… ¡Malagradecida!¡Me volviste loco de nuevo!—le gritó y golpeó con fuerza, tumbándola al suelo —Pensé en darte tu varita… Pero ahora ¡olvídalo!

La joven no podía contener el llanto y las lágrimas nublaban sus ojos

—No me mereces ¡Ahora vete!— La agarró del cabello y arrastró fuera de la habitación —¡Largo o lograrás que tu hijo quede huérfano!

La soltó con brusquedad y la dejó caer, para luego darse cuenta que su hijo era testigo de todo, pues se encontraba sentado fuera de su habitación con las manos en sus oídos mirando con miedo a su padre.

Ron se agachó a su nivel y bajo las manos del niño tratando de tranquilizarlo

—Hijo, no pasa nada— besó sus manos ante la mirada temerosa del pequeño —Papá y mamá tuvieron una pequeña discusión y lo sentimos mucho… ¿Verdad mamá? — se dirigió a la joven, quien sólo lo veía con impotencia y odio.

Se levantó y camino hacia ella

—Discúlpame, ¿si?— trató de acariciarle el cabello, pero ella se movió hacia el otro con miedo, como un perrito apaleado.

Sin más, el joven Weasley bufó y se retiró a su alcoba. Tan pronto como escuchó cerrar la puerta tras de él, la chica corrió al lado de su hijo y mientras lo besaba y abrazaba ,secaba sus lágrimas con sus manos. Y tras unos segundos su hijo buscó su rostro y pudo ver un nuevo moretón en el rostro de su madre —¿Te duele mucho?

La chica se estremeció de dolor ante el contacto de su hijo en su mejilla pero lo disimuló lo mejor que pudo—No, no me duele mi amor—besó su mano y le sonrió —Volvimos a alejar al dementor está noche y valió la pena— le abrazó nuevamente y luego de unos minutos se encaminaron a la recámara del pequeño, donde su madre lo arropó y arrulló hasta que se quedara dormido.

Con cuidado se levantó de la cama sin hacer ruido para no despertar a su hijo, y se acercó a la ventana, mirando hacia el exterior, un exterior que no miraba hacía ya siete años y que tanto deseaba volver a ver.

—¿Qué haz hecho conmigo?— susurró para sí misma

—Alejaste a Harry, Ginny, Luna… Incluso a — cerró los ojos intentando no recordar —A ti, Draco

Y cerrando nuevamente los ojos, se dejó llevar por los recuerdos

Flashback

-Siete años atrás-

—Ginny ¡No sé que qué hacer! En estos meses he conocido a un Draco tan…

—¡Uy! ¡Ya le dices Draco!

—¡Ginny! Esto es serio— regañó y continuó —Ya no es el mismo de antes y yo creo que… — llevó sus manos a su cabeza —Desde que encontré a Draco en el baño de prefectos aquella vez, llorando por todo lo que estában obligando a hacer... Conocí una parte de él diferente y creo que …me gusta —dijo finalmente — Pero le di falsas esperanzas a Ron en la cámara de los secretos y no se que hacer yo…soy una idiota ¡No debí hacer eso!

Ginny la miró con comprensión y suspiró

—Bueno, por más que me duela decir esto, si no amas a mi hermano no lo ilusiones, por favor, el está muy impulsivo y si se entera de todo esto no sé de lo que sea capaz

—Lo sé, y no quiero lastimarlo—suspiró— me di cuenta que sólo lo quiero como a un hermano y Draco…

—¿Lo quieres?

— Ya no sé ni que siento, mi cabeza es un torbellino de emociones… Me gusta cuando ríe, cuando calla ,quiero verlo a cada momento y…

— Es un hecho ¡Te perdimos! Estás loquita por él

— No sé si él sienta lo mismo

En ese momento un insistente picoteo se escuchó en la ventana del dormitorio y ambas voltearon hacia allá. Hermione enseguida reconoció la lechuza negra que tocaba insistentemente — La lechuza de Draco— dijo, y corriendo se apresuró a abrir la ventana y dejarla pasar. Con la ventana abierta, la lechuza dejo dejó caer una carta que llevaba en su pico y salió volando, perdiéndose en la negrura de la noche.

Tomó la carta entre sus manos con nerviosismo, mientras su amiga le instaba a abrir la carta por la curiosidad que sentía.

—¡Ábrela!¡Ábrela ya!

— Ya voy, ya voy —abrió la carta y pudo leer las cortas palabras que en ella estaban

"Granger tenemos

Que hablar. Esto

No puede seguir así"

~DM

—Es genial

—¿Qué?

— Es tu oportunidad de hablar con él y despejar tus dudas, y después aclaras todo con mi hermano

—¿ Tú crees?

—¡Claro que sí !¡Anda, no lo hagas esperar!

—¿Ahora?

— No, mañana, claro que ahora ¡tontita!— respondió empujándola hacia la puerta con insistencia

Finalmente la convenció y salió de allí con una sonrisa en el rostro

—¡Deséame suerte!

—¡Suerte!- Dijo Ginny cerrando la puerta ,cruzando sus dedos

En los baños de los prefectos…

Draco Malfoy ya se encontraba ahí esperándola, con semblante serio y pensativo

—Pensé que no vendrías, Granger— dijo al verla llegar

Al escucharlo llamarla por su apellido supo que algo andaba mal

—¿Pasa algo?

—No lo sé, tú dime— respondió mirándola con desprecio, como no lo hacía hace tiempo

— No entiendo ¿A qué te refieres?

—¡Basta de fingir!¡Basta de tus mentiras!¡Eres igual a todas los demás… Una víbora ¿Creíste que tu engaño duraría por siempre?

Ella le miraba con el rostro desencajado sin poder dar créditos a lo que oía

—¡No sé de que estas qué estás hablando!¡Explícate!

—Te has burlado de mí todo este tiempo junto con la comadreja estúpida!— los ojos de ella se abrieron en sorpresa

— Sí, ya lo sé todo ¡Te paseas por los pasillos con él, gritando a los cuatro vientos que son novios y que se casarán terminado el colegio!

—Eso no es cierto ¡¿Quién te…

—¿No pensabas decirme nunca? Tenía que enterarme de esta manera ¿eh?— le gritó mientras le aventaba un pergamino arrugado que tenía en sus manos

Hermione lo juntó y extendió y pudo comprender el enojo del chico, era una invitación a una fiesta por el compromiso matrimonial de ella y Ron al terminar los estudios

—¡Esto no es verdad! ¡No me voy a casar con él, ni siquiera somos novios!¡Sólo es mi amigo, igual que Harry!

—¿Ah, sí? Pues eso no es lo que escuché—dijo desviando la mirada, pues no quería que viera cuanto le afectaba la noticia

—¿Qué escuchaste?

— Todo el colegio sabe que es tu novio, todo el puto mundo lo sabe ¡Deja de mentir!— se acercó a ella peligrosamente y se vio tentado a besar sus labios, pero se negó a hacerlo —Creí que tu y yo…— la vio a los ojos y con tristeza desvió la mirada —pero me equivoqué

—Draco, escúchame…

—Olvídalo

Tras esto, salió de los baños dejando a la chica con más preguntas que respuestas y con el corazón hecho pedazos.

Fin del flashback

Abrió los ojos sumergidos en lágrimas y apoyó la cabeza contra la pared

—¿Por qué no me di cuenta antes?¿Por qué no vi tus intenciones?¿Por qué te deje ir?¿por qué …?¿Por qué …?— Sollozaba para sus adentros, haciendo el menor ruido posible.


Eran las seis de la tarde y la mayoría ya salían de sus trabajos en el Ministerio de magia y Ginny esperaba pacientemente a su esposo, el famoso Harry Potter. Al verlo salir acompañado de Draco Malfoy, se apresuró hacia ellos y besó a su esposo tan pronto lo tuvo cerca

—¿Qué tal tu día?

—No me quejo, pateamos unos cuantos traseros ¿Verdad, Malfoy?

El aludido sonrió de lado

—Que quede claro, Ginebra, yo pateé muchos más

Ginny sonrió

—¡hombres!

Rieron un poco para luego la chica soltar la noticia que tenía

— Como saben ,el último juego de quidditch fue todo un éxito y pues recibí una llamada de mi hermano

Ambos chicos ensombrecieron su semblante y la escucharon con atención

— Nos invitó a una cena mañana por la noche para festejar y así podremos conocer al pequeño Hugo ¡No lo veo desde que era un bebé!— dijo emocionada

—No sé si debamos ir Gin, nuestra relación no es la misma de antes, se ha vuelto demasiado egocéntrico, déspota, no es el mismo…

—Lo sé, pero vayamos para ver al pequeño y a Hermione ¡Tal vez las cosas sean diferentes ahora!

El joven rubio se mantenía al margen de la conversación, reprimiendo las ganas que tenía por preguntar sobre ella, saber como iba su vida y reprimiendo los sentimientos que aún albergaba por aquella mujer.

—¿Qué dices, Malfoy… Nos acompañas?— preguntó la chica ante la mirada sorprendida de su esposo

— No, gracias— dijo, aunque su corazón pedía un sí

—Anda, vamos ¡Tal vez ahora podamos ser todos amigos!

El chico resopló ante eso

—Eres demasiado optimista, el juntarte con Lovegood te a afectado

Ella le golpeó en el hombro —Anda ¿si?

—No

—Amor, convéncelo —rogó

Años atrás, está esta escena le hubiera parecido surrealista al joven Malfoy. Él acompañado de la pequeña Weasley y el gran Harry Potter es algo nunca se hubiese imaginado, pero estos últimos años había encontrado una sincera amistad en ellos; algo que nunca encontró en sus compañeros de slytherin, a excepción de Theodore Nott, quien se casó con Lovegood. Y al contrario de lo que hubiera pensado, Ron y Harry se habían distanciado a pesar de trabajar en el mismo lugar, aunque Weasley rara vez se le veía en el Ministerio; sólo acudía en casos especiales, y le resultaba sospechoso la manera tan rápida en la que se había hecho de posesiones y riquezas.

—Hermione estará ahí— soltó la pelirroja, logrando que el chico se ruborizara

— Sí… Y también estará su esposo — dijo cortante

—Solo acompañamos… ¿si?

Tanto insistió, que logró convencerlo sin saber lo que se venía adelante, sin saber que eso cambiaría sus vidas para siempre…


¡Hola!

Espero me acompañen en esta nueva aventura dramionera

¡Nos leemos!