Capítulo 15

"Los pasos, o actos, dados por la Consciencia parecían a veces al azar, pero eran metódicamente realizados con un propósito, tal vez siguiendo lo que los Haydonitas llamaban el "Evento", o dados a la Inteligencia Artificial de Haydon IV por su misteriosa deidad creadora conocida con el nombre de Haydon hace milenios atrás".

Extracto de "La REF y Los Hijos de la Sombra" de Joseph Gordon.

Ante Vowad, Llan y Anad se encontraban casi sin vida, casi momificados, los dirigentes supremos de los Maestros de la Robotecnia, Nimuul, Hepsis y Fallagar, más comúnmente conocidos como los Ancianos Robotech, quienes huyeron cobardemente de su imperio en Tirol hace 22 años, cuando los Invid invadieron su planeta hogar en 2022 por temor a sus represalias en una pequeña nave que solo podía contener a los tres y abandonaron su civilización y limitaron su comunicación con los Amos Robotech en camino a la Tierra en búsqueda de la Fabrica de Protocultura, creada por el renegado científico Zor, provocando la Segunda Guerra Robotech.
Vowad se dirigió a sus camaradas.

- ¿Tenemos disponible la Protocultura obtenida de la Fortaleza Espacial de los Humanos?

- Si, Vowad. Ocho contenedores de Baterías de Protocultura.

Le respondió Anad.

- Bien. Calculo que serán suficientes. Que conecten las Baterías de Protocultura a los tan mentados "Ancianos Robotech".

Dicho esto por Vowad, Anad se comunicó con dos soldados Haydonitas, anteriormente médicos, los cuales asistieron inmediatamente, sin sus túnicas mostrando su cuerpo artificial, comprrendido de un busto levitante sin brazos y piernas, que solían ocultar con el uso de sus túnicas.
Los soldados, mediante el uso de fuerzas electromagnéticas y gravitatorias, tomaron mediante lo que parecía telekinesis las Baterías de Protocultura, 32 de ellas, suficientes para alimentar un caza Veritech VF/B-9 Beta, y las conectaron al dispositivo al que se aferraban los Ancianos Robotech, y luego mediante el uso de catéteres conectaron el dispositivo a los cuerpos decrépitos de los ancianos dejando que la Protocultura fluya por ellos.
Los Haydonitas con infinita paciencia esperaron los resultados. Dos horas después el extraño dispositivo de los Ancianos Robotech ya se encontraba cargado de Protocultura mostrando los distintos teclados táctiles, lectores de palmas de manos y otros dispositivos iluminados y funcionando. Tres horas más tarde los Ancianos Robotech mostraban una mejoría. Su seca y decrépita piel se había tornado algo más tersa, y con color más natural que el grisáceo fosilisado. Su respiración, casi inexistente, estaba tornándose más normal. De a poco, con la infusión renovada de Protocultura estaban reviviendo, aunque aun seguían viéndose como ancianos que eran después de milenios de existencia, mediante los tratamientos geriátricos, extensiones de vida y clonación gracias a la Robotecnología y Protocultura.
Los Ancianos Robotech fueron recuperando la consciencia lentamente, y en su despertar se encontraron al abrir sus ojos con el triunvirato Haydonita de Vowad, Llan y Anad. Una vez despiertos, gracias a la Protocultura, no mostraron sorpresa al encontrarse al trío Haydonita. Ni dieron las gracias por su salvataje. Ellos eran los Ancianos Robotech. No hacían esas cosas con quienes consideraban inferiores a ellos.
Tardaron un tiempo en verificar el funcionamiento de sus cuerpos, y los encontraron bien. También verificaron el dispositivo Robotech que habían traído con ellos, y este funcionaba bien gracias a la infusión de Protocultura. Los Ancianos Robotech ejecutaron algunos comandos y el dispositivo comenzó a elevarse, flotando con los Ancianos subidos a él, por encima de los inmóbiles Haydonitas.
Finalmente Nimuul se dirigió a los Haydonitas.

- Llévame ante tu líder!

Vowad respondió finalmente con su voz metalizada.

- No. La Consciencia está ocupada para prestarles atención.

- ¡No queremos ver a la Consciencia! ¡Queremos ver a tu líder! ¡No somos cualquiera. Somos los Ancianos Robotech, líderes de los Maestros de la Robotecnia!

Vowad les respondió.

- ¡Ustedes no son nadie, y no son nada sin su preciada Protocultura! ¡Y se hacen llamar "Maestros de la Robotecnia"! ¡Ahora verán algo que ustedes no pueden lograr con su patética tecnología!

Dicho esto por Vowad, parte del suelo que ocupaban los Haydonitas y los Ancianos Robotech se despegó de la gran sala iluminada y se elevó llevando a sus ocupantes a realizar la próxima acción por los Haydonitas.
En las calles de la reconfigurada ciudad de Glike, el Cyclone VR-038 modificado, que transportaba al androide Janice M2 y el Ingeniero Robotech Louie Nichols, avanzaba rastreando la zona en búsqueda de uno de los edificios empotrados en el suelo que les permitiese entrar en él y bajar a las profundidades buscando una consola que les de acceso a la Consciencia, la todopoderosa Inteligencia Artificial que controlaba el planeta Haydonita, Haydon IV. Al momento no habían tenido suerte, y Louie Nichols, quien ocupaba el asiento trasero del Cyclone en su Armadura Corporal CVR-3M, le parecía que el paisaje era todo igual, como si estuviesen andando en círculos.

- Janice, ¿sabes a donde nos dirigimos?

Preguntó Louie Nichols.

- No lo sé con exactitud. Solía conocer este lugar antes de que los Haydonitas hicieran estos incomprensibles cambios a la ciudad. Aun reconozco algunos sitios, pero los demás me son desconocidos.

Le respondío sinceramente Janice, a lo cual el Dr. Nichols acotó.

- Supongo que tendremos que volar la azotea de uno de estos edificios, y escabullirnos por allí.

- No lo creo factible. Volar al azar una azotea de uno de estos edificios no nos garantiza que tengan una terminal que nos dé acceso a la Consciencia. Además, eso no pasaría desapercibido por los mecanismos Infiltradores de los Haydonitas, quienes acudirían al lugar inmediatamente.

Louie Nichols al escuchar esto de Janice se sintió desanimado, y le contesto.

- Tú ganas. Sigamos explorando la ciudad hasta encontrar algún lugar que reconozcas y nos de acceso a la Consciencia, pero no creo que podamos ingresar a ellos sin volar algún techo.

Janice sabía que Louie tenía razón, pero no dijo nada y aceleró aun más el Cyclone. Casi llegando a la esquina de una de las calles por las cuales estaban transitando, un Infiltrador dobló corriendo por la esquina con su irregular movimiento debido a la diferencia de tamaño entre sus patas traseras y delanteras. El Infiltrador al ver el Cyclone de Janice abrió fuego con los cañones de sus patas delanteras. Janice al verlo reaccionó rápidamente y disparó con su Cañon de Riel HRG-70 montado en su lado derecho. Los proyectiles metálicos lanzados electromagneticamente por el cañon impactaron en una de sus patas delanteras y en la cabina del Infiltrador dejándolo inerte y fuera de combate.
Janice velozmente pasó por el costado del abatido Infiltrador con intención de doblar en la esquina próxima, cuando de repente se topó con un grupo de once Cyclones que venían por la otra calle a alta velocidad en persecución del abatido Infiltrador Haydonita, y en claro curso de colisión con su Cyclone.
Janice clavó los frenos de su motocicleta Robotech, trabando las ruedas del mismo y siguiendo su trayecto patinando un trecho más debido a la inercia de la velocidad y aplastando a Louie Nichols en su espalda debido a la misma inercia.
Los Cyclones que venían por la otra calle, el escuadrón Skull liderados por Maia Sterling, acompañados por el solitario Scott Bernard, venían a considerable velocidad y clavaron los frenos también para no colisionar con el de Janice. Maia Sterling, quien venía a la vanguardia, liderando a sus subordinados, fue la más cercana a frenar cerca de Janice, casi impactándola y para no hacerlo, derrapó el Cyclone hacia la izquierda y cayó al suelo y fue arrastrada con su máquina por la inercia junto al Cyclone de Janice, donde se detuvo.
Janice al reconocer a Maia Sterling se dirigió a ella preocupada.

- ¡Comandante Sterling! ¿Se encuentra bien? Yo… lo siento.

Maia Sterling se levantó del suelo, se sacudió el polvo de su Armadura Corporal CVR-3F, y mientras levantaba su Cyclone del suelo y verificaba si había algún daño, le respondió a Janice.

- Estoy bien, Janice. Afortunadamente ni yo, ni el Cyclone, sufrimos ningún daño.

- Me alegro, Comandante Sterling.

Agregó Janice, con una sonrisa holográfica, detrás de su Armadura Corporal.
Marcus Rush desmontó su Cyclone y rápidamente se acercó preocupado a Maia Sterling para verificar el estado de su líder.

- ¿Estas bien, Maia?

Maia, algo enojada por haberse caído de su Cyclone frente a sus hombres, le respondió al preocupado Marcus.

- Si, Marcus. Estoy bien.

Maia sabía que la inquietud de Marcus era sincera. Entre los dos había nacido una conexión después del combate de la Estación Espacial Libertad, cuando Marcus Rush arriesgó su propia vida para salvar la de Maia Sterling.
Scott Bernard y el resto del escuadron Skull iba a preguntarle lo mismo que Janice y Marcus Rush, pero al verla en buenas condiciones y haberse declarado como "bien" no dijeron nada.
Aunque Scott Bernard agregó, con una leve sonrisa a modo de broma.

- Tenga más cuidado en lo sucesivo, Comandante Sterling.

Maia Sterling no comprendió el consejo jocoso de Scott, y le respondió seriamente mientras volvía a montar su Cyclone.

- Gracias, Comandante Bernard. Intentaré hacerlo.

Marcus Rush al ver que Maia se encontraba bien volvió a su Cyclone.
Maia Sterling, ya recuperada montada en su Cyclone, se dirigió a Janice viendo el inerte Infiltrador cercano a ellos.

- Veo que has tenido suerte cazando una de esas cosas. Nosotros veníamos persiguíendolo, ya que se encontraba solo. Debió separarse de su grupo.

Janice, como solía hacerlo según su programación, respondió imitando una persona Humana. Sonriendo y mostrando cierta alegría y modestía.

- ¡Oh! Solo fue suerte. No fue difícil, solo venía hacia nosotros y el Cañon de Riel hizo el resto.

Louie Nichols, sentado detrás de Janice en el Cyclone, se recuperaba del enfrentamiento con el Infiltrador y la casi colisión con los miembros del escuadrón Skull, reaccionó nervioso a la respuesta de Janice, elevando la voz.

- ¡¿Suerte?! ¡¿No fue difícil?!

Los demás reaccionaron ante la presencia de Louie Nichols, quien hasta el momento había pasado desapercibido. Janice se dio media vuelta y le preguntó.

- ¡Lo siento! ¿Te encuentras bien, Louie?

Maia Sterling también preguntó.

- ¿Se encuentra bien, Dr. Nichols?

Louie Nichols respondió.

- Si, si. Me encuentro bien. Ya veía este tipo de acción cuando ustedes usaban pañales.

Y luego preguntó a Maia Sterling.

- ¿Podemos unirnos a ustedes para no ir tan… digamos… desprotegidos?

Maia Sterling respondió.

- Por mi está bien, Doctor.

Apresuradamente Janice intervino.

- Oh, pero le advierto Comandante Sterling que nosotros tenemos una misión ordenada por el Capitán Grant.

- ¿Cuál es esa misión, si puede saberse?

Preguntó Maia Sterling, poniéndose seria y frunciendo el ceño.
Louie Nichols se disponía a responder, cuando se le adelanto Janice.

- El Dr. Nichols y yo estamos buscando una terminal de la Consciencia, la Inteligencia Artificial que controla todos los aspectos del planeta Haydon IV, incluidas sus defensas planetarias, las cuales son muy eficientes. Ella es la responsable de atrapar nuestra nave y de quedar varados en este planeta. Una vez que la encontremos yo me conectaré a la Consciencia y trataré de desactivar las defensas planetarias y poder escapar. El problema es que no encontramos un acceso conocido a las profundidades del planeta donde haya una terminal. Yo conocía el lugar, pero la Consciencia reconfiguró el planeta, enterrando edificios de su capital Glike, en su superficie, aparentemente para protegerlos para desplazarse por el espacio o acercarse a las enormes entrañas del planeta, y ahora me cuesta reconocer algún lugar familiar para introducirme a las profundidades. ¿Nos ayudaría Comandante Sterling?

- Viendo las cosas como están, los ayudaremos Janice. ¿Esta de acuerdo, Dr. Nichols?

Louie Nichols emitió un leve carraspeo, y finalmente respondió.

- Si, gracias Comandante Sterling.

- Bien, entonces pongámonos en movimiento escuadrón Skull e invitados.

Gritó Maia a todos. Cuando algo llamó la atención de todos, especialmente la de Louie Nichols que hizo que se detuvieran.
Una especie de aurora boreal color rojo intenso comenzaba a llenar el oscuro cielo de Haydon IV. Louie Nichols, sorprendido, se bajó del Cyclone conducido por Janice y miraba incrédulo el fenómeno celeste.
La noche infinita del espacio que era el cielo de Haydon IV estaba cambiando a ese rojo intenso, al cual Louie Nichols sospechaba que estaba ocurriendo.
Hipnotizado con el evento, exclamó más para si mismo, que para los demás.

- ¿Qué demonios…? ¡No puede ser…!

En otro lugar de las laberínticas calles de Glike, el Capitán Vince Grant, y su esposa Jean, transitaban a toda velocidad en su Super Cyclone VR-057, cuando Vince avistó el oscuro cielo de Haydon IV tiñéndose de color rojo carmesí intenso.
Vince Grant detuvo rápidamente el esposa Jean, quien también vio el ahora totalmente rojo fuego cielo del planeta.

- ¿Qué sucede, Vince?

Preguntó preocupada Jean Grant, a lo cual Vince Grant sorprendido y confundido respondió

- ¡No lo se, Jean! ¡Parece que Haydon IV está por hacer una Transposición! ¡Pero las esferas de Transposición que conozco son violáceas, no rojas! ¡No se que esperar de ellos, ni donde terminaremos!