Capítulo 22

"La primera batalla del Almirante Raul Forsythe contra Haydon IV la sintió como su propia [batalla de] Waterloo."

Extracto de "La REF y los Hijos de la Sombra" de Joseph Gordon.

El arribo del planeta artificial Haydon IV a Tirol sorprendió y aterró a todos después de salir de la Transposición. El Almirante Forsythe estaba desesperado porque no sabía como con tan solo 174 naves iba a enfrentarse a un planeta entero.
Al salir de la Transposición, Haydon IV desplegó 50 naves entre Cruceros Pesados y Acorazados, quienes fueron tomando posición estratégica alrededor del planeta artificial, donde las naves abrieron sus paneles deslizables, y de ellas salieron cientos de cazas Haydonitas. Los apodados "Wraiths".
Las comunicaciones entre las naves de la Fuerza Expedicionaria Robotech todavía no habían sido intervenidas por los Haydonitas, con lo cual el Almirante Forsythe aprovechó para dirigirse a las naves de la flota en un estado de extasis y nerviosismo.

- ¡Desplieguen todos los Veritechs! ¡Concéntrense en las naves que escoltan el planeta! ¡No se acerquen al planeta aun, no sabemos como están sus defensas planetarias!

Los escuadrones de Veritechs VF/A-6 Alpha en sus tres variantes se desplegaron en modo Battloid, la configuración robótica humanoide del Veritech, desde las Bahías de Lanzamiento Rápido de las naves clase Ikazuchi y de las bahías de carga debajo del casco de las naves clase Garfish en modo caza y se trabaron en combate en una feroz pelea de perros espacial con los cazas Haydonitas.
Las naves de la flota de la Fuerza Expedicionaria Robotech avanzaron lentamente hacía sus contrapartes Haydonitas. Las 50 naves Haydonitas desplegaron sus lasers color rojizo en todas direcciones posibles y las naves clase Garfish e Ikazuchi devolvían el fuego con sus salvos de rayos de partículas. Las naves Haydonitas dispararon sus rayos disruptores en vano, porque las naves de la flota de la Fuerza Expedicionaria tenían desactivados sus Dispositivos Sombra, a los cuales eran vulnerables.
El Capitán John Jefferson, como la mayoría de los demás Capitanes, avanzaba con su nave lentamente, después de haber lanzado sus escuadrones de Veritechs, hacia la formación de naves Haydonitas.
El Capitán Jefferson aprovechando que aun tenía comunicación con las otras naves realizó una comunicación general al estilo del Almirante Aldershot.

- ¡Si tienen oportunidad apunten a sus propulsores. Es el único lugar donde sus barreras de energía no tienen efectividad!

Dicho esto cortó rápidamente la comunicación para no interrumpir las comunicaciones. Esperaba que tuvieran en cuenta su aviso y no lo tomasen una vez más como el "Capitán novato", pero igual lo veía difícil de realizar porque las naves de la Fuerza Expedicionaria Robotech y las Haydonitas estaban ambas frente a frente, avanzando lentamente proa contra proa.
De pronto, el Dr. Harry Penn se comunicó con el Capitán Jefferson en el puente. John Jefferson se dirigió al científico apurado, hablando rápidamente y ansioso.

- Si, Dr. Penn. ¿Qué sucede?

- Leyendo las bitácoras del UES Icarus, más precisamente las notas del Dr. Nichols, encontré que los Haydonitas no blockean las comunicaciones verbales de baja frecuencia como las de amplitud modulada. Creo que son más eficaces que los mensajes de texto utilizados por el Almirante Aldershot. Creo que sería oportuno comunicárselo al Almirante Forsythe, por si las comunicaciones se interrumpen.

Le comunicó el Dr. Penn al Capitán Jefferson. Este le habló en el mismo tono rápido.

- ¡Bien! ¡Le comunicaré con el Almirante Forsythe y le dirá sobre su descubrimiento!

El Capitán Jefferson no conocía tan bien al Almirante Forsythe como había conocido al Almirante Aldershot, aunque le precedía buena fama, trataba de limitar el contacto. El Capitán Jefferson se dirigió a la Oficial de Comunicaciones, Susan Blane.

- Teniente Blane, establezca una comunicación con el Almirante Forsythe en el UES Apollo con el Dr. Harry Penn en la Sección de Ingeniería.

El Capitán Jefferson había pasado toda la responsabilidad de la comunicación al Dr. Penn. No se sentía bien con ello, pero como "Capitán novato" estaba librando su primera gran batalla que requería su atención.
Las naves de la flota de la Fuerza Expedicionaria Robotech habían dejado de avanzar para no acercarse al planeta Haydon IV, mientras que las naves Haydonitas no se habían movido de su posición relativa con respecto al planeta Haydonita.
Las primeras bajas de la Fuerza Expedicionaria comenzaban a producirse. Todas ellas parecían que se realizaban alrededor de los ojos del Capitán John Jefferson, y temía por el destino de su nave. De pronto el ruido e imágenes de las comunicaciones tácticas cesaron. Lo que parecía normal hasta ahora se convirtió en un silencio extraño. Un silencio alienígena. Los Haydonitas habían intervenido las comunicaciones. Pasó un rato de silencio en los oídos del Capitán Jefferson, cuando de pronto la Teniente Susan Blane comunicó al Capitán Jefferson.

- ¡Capitán! ¡Estoy recibiendo una señal de baja frecuencia en amplitud modulada, en los 80 kilohertz del UES Apollo! ¡Es el Almirante Forsythe!

- ¡Póngalo en los altoparlantes!

Ordenó el Capitán Jefferson.

La voz del Almirante Forsythe se escuchaba con un ligero tono metálico e interrumpido con sonidos de estática.

- ¡… comunicaciones están siendo intervenidas por los Haydonitas. Utilicen para comunicarse esta frecuencia en amplitud modulada, que el Dr. Penn del UES Argo me asegura que no es detectada por los Haydonitas!

El Dr. Penn había tenido éxito en su misión y había demostrado que el sistema funcionaba, y que el Dr. Louis Nichols, su descubridor, demostraba que era un genio una vez más.
Las primeras bajas de la Fuerza Expedicionaria Robotech comenzaban a evidenciarse en el intercambio de fuego. De 174 naves, ahora solo quedaban 123 y los Haydonitas no habían perdido ninguna de sus naves. Los escuadrones de Veritechs tampoco tenían las de ganar, pero al no disponer de Dispositivos Sombra, no disponían de vulnerabilidades que los Haydonitas pudieran explotar y estaban embarcados en una incansable lucha por su supervivencia.
Abordo del SDCV-102 Hyperion otro drama estaba a punto de desencadenarse. Su Comandante, el Coronel Dennis Maistroff se levantó sin decir palabra del asiento de Capitán de su nave y se dirigió sigilosamente a la puerta de entrada del puente y la cerró desde adentro. Luego se paró al lado del asiento de Capitán y extrajo del interior de su saco cruzado del uniforme un arma de mano H-90 Gallant y apuntó a su Primer Oficial, el Teniente Comandante William O'Connor, en una de las consolas delanteras del puente. Alarmados algunos de los diez oficiales del puente que se percataron de lo que estaba sucediendo, con gritos ahogados y murmuros varios. El Teniente O'Connor se volteó a ver lo que sucedía y vio a su Comandante apuntándolo con la pistola H-90.

- ¡Coronel Maistroff! ¡Me puede explicar lo que está sucediendo!

Exigió saber el joven Teniente. El Coronel Maistroff con la cara desdibujada, la vista algo perdida y una pequeña sonrisa en su rostro respondió.

- Calma, Teniente O'Connor. A partir de ahora me obedecerán al pie de la letra, o dispararé a cada uno de ustedes hasta que no quede nadie y yo deba encargarme de tripular esta nave, pero no importa, porque al final, todos moriremos.

El Teniente O'Connor no mostró miedo, frunció el ceño y se dirigió enérgico al Coronel Maistroff.

- ¡Señor! ¡Deje esa arma! ¡Como Primer Oficial de esta nave lo estoy relevando de su mando!

El Coronel Maistroff disparó contra el Teniente Comandante O'Connor, quien cayó al suelo con su torso manchado de sangre. Los dos oficiales de las otras consolas delanteras del puente se agacharon a socorrerlo.

- ¡Valiente, el Teniente O'Connor! ¡No hagan nada estúpido o tendrán el mismo destino!

Dijo el Coronel Maistroff. A continuación sus ojos escudriñaron alrededor suyo las actitudes de la tripulación del puente del UES Hyperion. Todos estaban petrificados salvo aquellos dos que asistían al Teniente O'Connor.

- ¡Ahora muevan esta nave hacia la nave Haydonita más cercana! ¡Fuego a discreción!

El UES Hyperion comenzó su lenta aproximación a la nave Haydonita más cercana, un Acorazado, y no pasó inadvertida por las naves de la flota detenidas en el espacio abriendo fuego a la distancia.
El Almirante Raul Forsythe se comunicó con el Coronel Maistroff. Una temerosa Oficial de Comunicaciones pasó la comunicación de amplitud modulada al Coronel, quien aun tenía su arma en mano apuntando a la tripulación.

- ¡Dennis! ¡¿Qué haces?! ¡Mantén la posición! ¡Avanzar es un suicidio!

El Coronel Maistroff respondió iracundo.

- ¡Estoy haciendo lo que el Almirante Aldershot hubiese querido! ¡Ningún sacrificio es poco para derrotar esos monstruos Haydonitas!

- ¡No lo hagas, Dennis! ¡Te matarán y destruirán la nave! ¡El Almirante Aldershot no querría eso!

Rogó el Almirante Forsythe al Coronel Maistroff, pero este cortó la comunicación, aun con el arma en su mano. Esta leve distracción del Coronel Maistroff y los tripulantes del puente, menos el Teniente O'Connor, se abalanzaron sobre él tratando de detenerlo y quitarle el arma.
Maistroff no dudó en disparar varias veces a sus atacantes, mientras la nave avanzaba contra el Acorazado Haydonita, el cual finalmente abrió fuego con sus baterías de rojos lasers destruyendo al SDCV-102 UES Hyperion y matando al Coronel Maistroff y su tripulación. El Almirante Raul Forsythe vio la destrucción del UES Hyperion con sorpresa y una furia interior.
Mientras tanto en Haydon IV, los Ancianos Robotech y Haydon admiraban el desarrollo de la batalla. En los rostros de los Ancianos Robotech había complacencia demostrada con una leve sonrisa. Haydon estaba inmutable.
El gigantesco ser se dirigió telepáticamente a los Ancianos Robotech después de un largo silencio de contemplación del combate que se estaba llevando entre sus fuerzas y la de los Humanos.

- AHORA, PLAGA ROBOTECH, VERÁN OTRA COSA QUE SU ROBOTECNOLOGÍA NO PUEDE LOGRAR.

Los tres Ancianos Robotech se miraron entre sí disimuladamente desconcertados. Para ellos la Robotecnología lo era todo y todo podía ser alcanzado por la Robotecnología, gracias a la sagrada Flor de la Vida. Finalmente Nimuul habló con orgullo.

- ¡Lo que dices es imposible!

- ¡CALLENSE Y LO VERÁN!

Respondió terminantemente Haydon.
El triunvirato Haydonita de Vowad, Llan y Anad había regresado, después de movilizar el planeta Haydon IV hasta Tirol y enfrentar la flota de los Humanos. Haydon se dirigió a ellos y les ordenó.

- VUELVAN AL CENTRO DE MANDO, REALICEN LA TRANSFIGURACIÓN DEL PLANETA Y DESTRUYAN LAS FUERZAS HUMANAS.

Los tres Haydonitas hicieron una reverencia a su líder y se retiraron a cumplir sus órdenes.
Minutos después, la Consciencia de Haydon IV comenzó a realizar la Transfiguración del planeta.
En la distancia precavida, el Almirante Raul Forsythe y los miembros de la flota de la Fuerza Expedicionaria Robotech restante comenzaron a visualizar pequeños cambios en la superficie del planeta artificial de los Haydonitas. Al principio poco discernibles, pero a medida que pasaba lentamente el tiempo los cambios se hacían mas evidentes.
La forma esferoides del planeta ya no era tal. Poco a poco Haydon IV comenzaba a Transfigurarse, a cambiar de configuración. Su estructura modular cambiaba lentamente. Sus partes cambiaban progresivamente de lugar ante los atónitos ojos de los Humanos. Como una gran broma hacia los humanos y los Ancianos Robotech, el planeta Haydon IV de gigantesco tamaño había cambiado de su forma esferoide a la forma de un enorme robot, o Battloid, de oscura y tenebrosa apariencia, tal vez imitando las capacidades de la fortaleza de batalla de Zor, aunque de escala planetaria.
En la distancia el Almirante Forsythe no podía creer lo que veía y lo observaba incrédulo, con ojos y boca bien abiertos al tiempo que exclamaba.

- ¡Que demonios es esa cosa!

Ni siquiera el Capitán John Jefferson y el científico Robotech Harry Penn daban crédito a sus ojos y se preguntaban cual sería su oscuro propósito.
En el Transfigurado Haydon IV, los Ancianos Robotech tampoco podían creer lo que veían a través de una esfera holográfica, puesta para ellos por los Haydonitas para tal fin y a través de su dispositivo Robotech. Se preguntaron entre ellos como Haydon había podido lograr tal cosa sin Robotecnología o de Protocultura. Ellos habían construido enormes estructuras como los Satélites Fábrica Robotech o el centro de comando Fulbtzs Berrentzs, del Comandante en Jefe de Todos los Zentraedi, Dolza, ¡pero nada tan grande como un planeta entero!
Ante los atónitos ojos de los combatientes Humanos, de los hombros del Transfigurado Haydon IV dos haces de cegadora luz blanca comenzaron a formarse, que llamaron la atención del Almirante Forsythe y el resto de los Comandantes. De pronto los haces blancos se convirtieron en rayos de color azul/celeste dirigídos a la flota.
El Capitán John Jefferson los reconoció inmediatamente como disparos de Sincro Cañones, pero la velocidad del disparo fue mayor que la reacción de advertir a las demás naves de la flota. Del De 123 naves, el primer disparo del Sincro Cañón dejó solo 70 naves.
El Almirante Forsythe, al darse cuenta de esto, ordenó la retirada.

- ¡A todas las naves, retírense de la atracción de los campos gravitacionales de Tirol y Haydon IV, llamen de regreso a sus Veritechs, y realicen una Transposición al otro lado de Fantoma y ocúltense en el material de sus anillos!

Fantoma era el cuarto planeta del sistema estelar Valivarre, donde Tirol era su tercera luna. Sus anillos estaban compuestos de hielo y mineral Monopolar, utilizado en los Generadores de Transposición de las naves Robotech.
Lentamente las naves sobrevivientes de la flota comenzaban a alejarse de la atracción de la luna Tirol y del irreconocible planeta artificial Haydon IV para realizar la Transposición, mientras los Veritechs que quedaban regresaban a sus naves.
El Transfigurado Haydon IV disparó por segunda vez sus Sincro Cañones contra lo que quedaba de la flota de la Fuerza Expedicionaria Robotech y solo quedaron en ella 48 naves.
El Almirante Forsythe desde su asiento de Capitán podía ver en una Pantalla de Rayos Proyectores, que mostraba la organización de la flota, donde cuadrados de color rojo identificaban cada nave, como desaparecían de ella con cada disparo del oscuro planeta Haydonita al tiempo que exclamaba.

- ¡Esto no puede estar sucediéndonos!

Las naves lentamente comenzaron a hacer saltos breves por el Hiperespacio, huyendo hacia la cara opuesta del planeta Fantoma, hasta que no quedó ninguna.
En el "Battloid" que ahora era Haydon IV, los Ancianos Robotech y Haydon estaban complacidos, sobre todo los Ancianos Robotech por haberse librado de su mundo hogar de los Humanos, los cuales se habían asentado en él. Era cierto que los Humanos habían liberado Tirol de la ocupación Invid en el pasado, ¡Pero era el mundo natal de los Amos Robotech!
Vowad, Llan y Anad, nuevamente presentes ante Haydon y los Ancianos Robotech se dirigieron a su líder.

- Esos amantes de la Protocultura han escapado, ¿rastreamos su ubicación y los destruimos?

Haydon respondió.

- NO. SU FLOTA YA NO ES UNA AMENAZA PARA NOSOTROS. DESTRUYAN LA BASE EN LA SUPERFICIE.

- ¿Destruimos la luna?

Preguntaron los Haydonitas. Los Ancianos Robotech se aterraron en silencio, pero Haydon respondió firme.

- NO. NO DESTRUYAN LA LUNA… AL MENOS POR AHORA.

Luego Haydon se dirigió a los Ancianos Robotech, que se mantenían en silencio.

- ¡USTEDES! ¡DIGANME DONDE HALLAR LAS FLORES DE LA VIDA!

Nimuul respondió nuevamente por los tres.

- En Optera. Ahora lo llaman Nuevo Praxis.

- ¡BIEN! NOS DIRIGIREMOS ALLÍ, UNA VEZ DESTRUIDA LA BASE DE LOS HUMANOS.

Haydon IV disparó sus Sincro Cañones a la superficie del planeta, destruyendo la Base Rilac. Luego salió del sistema estelar Valivarre y ejecutó una Transposición con destino a Nuevo Praxis.
Las naves sobrevivientes de la flota al mando del Almirante Raul Forsythe habían llegado a su destino y cubierto en los anillos de Fantoma, esperando que el disturbio gravitatorio producido por el planeta Haydon IV al incursionar en el sistema Valivarre. Una vez que el disturbio gravitacional se aplacó, el Teniente Davis, Primer Oficial del UES Apollo, le preguntó al Almirante Forsythe.

- Señor, ¿Qué haremos ahora?

El Almirante Forsythe, aun excitado por el combate, suspiró y le respondió.

- Vamos a pedir refuerzos. Comuníquenme con el General Gunther Reinhardt en la Base Lunar ALuCE.