Capítulo 25

"El Almirante Raul Forsythe y el General Gunther Reinhardt parecían que en la primera etapa del enfrentamiento contra los Haydonitas ambos hombres se llevaban mal, pero eso fue un breve desacuerdo en como encarar el conflicto. Los dos hombres se conocían y respetaban desde la extensa lucha de la Fuerza Expedicionaria Robotech contra los Invid."

Extracto de "La REF y los Hijos de la Sombra" de Joseph Gordon.

El Almirante Raul Forsythe, al mando del SDCV-98 UES Apollo, clase Ikazuchi, escondido en el material helado y de mineral Monopolar, entre otros elementos que componían los anillos del gigante planeta Fantoma, en su cara contraria a su tercera luna, Tirol, esperó que el disturbio gravitacional en el sistema estelar producido por el planeta Haydon IV, ahora Transfigurado en una especie de robot gigante de escala planetaria, mermara. Luego ordenó a su Primer Oficial, el Teniente Davis, que lo comunicara con el General Gunther Reinhardt en la Base Lunar ALuCE para pedir refuerzos. La flota de la Fuerza Expedicionaria Robotech en Tirol después de su enfrentamiento con Haydon IV solo contaba con 48 naves.
El Teniente Comandante Luke Davis acompañado del Oficial de Comunicaciones, ubicados en la primera consola del lado de estribor del puente intentaba comunicarse con la Base Lunar ALuCE.

- Aquí el SDCV-98 UES Apollo a la Base Lunar ALuCE, respondan por favor.

El mensaje Hiperespacial fue repetido varias veces hasta que recibieron una débil respuesta formada en una Pantalla de Rayos Proyectores.

- Aquí la Base Lunar ALuCE, adelante UES Apollo, los recibimos.

Dijo el joven de cabellos naranja, apodado Sparks.
El Teniente Davis contesto.

- El Almirante Raul Forsythe, Comandante de la nave, desea hablar con el General Gunther Reinhardt.

- Mantenga la comunicación en espera, UES Apollo. Contactaré al General Reinhardt.

Mientras la comunicación se encontraba en espera, el Almirante Raul Forsythe se levantó del asiento de Capitán, se puso la gorra del uniforme y se adelantó para quedar frente a la Pantalla de Rayos Proyectores.
Unos minutos después apareció en pantalla el General Reinhardt con su uniforme cruzado de color negro con gran cantidad de adornos dorados, sin utilizar gorra, y camisa roja con cierres amarillos. Cabellos algo largos de tonalidad azul/lavanda y barbilla cuadrada que le daba una expresión de seriedad y dureza, que representaba su personalidad.
Ambos hombres se saludaron con un saludo casual.

- Almirante Forsythe, un gusto saber de usted.

Dijo Gunther Reinhardt.

- Lo mismo digo, General Reinhardt. Aunque no tengo buenas noticias.

Le dijo seriamente el Almirante Forsythe. Gunther Reinhardt bajó la vista y dijo.

- Cuénteme, Almirante.

El Almirante Forsythe comenzó su relato.

- Tras el ataque a la Base Tirol por parte de los Haydonitas, en donde destruyeron la base, mataron miles de oficiales de la Fuerza Expedicionaria Robotech, destruyeron casi 200 naves asignadas a la base y raptaron civiles, el Almirante Nigel Aldershot, con aprobación del Consejo Expedicionario, decidió liderar una pequeña flota de 25 naves al planeta Haydon IV a buscar respuestas diplomáticas o bélicas por parte de los Haydonitas.

- ¡¿Tan solo 25 naves?!

Interrumpió temporalmente el General Reinhardt, levantando rápidamente su cabeza y con expresión iracunda.
El Almirante Forsythe continuó.

- Si, General. El Almirante Aldershot no comprendía como nuestros anteriores aliados en la lucha contra los Invid y proveedores de la Tecnología Sombra se hayan vuelto en nuestra contra. Y además organizó una flota de tan solo 25 naves para no arriesgar el resto de la flota estacionada en la reciente Base Rilac y dejar Tirol indefensa. Con nuestra pequeña flota nos dirigimos a Haydon IV y para nuestra sorpresa no encontramos el planeta en el sistema estelar Briz'dziki. Luego de realizar una búsqueda de la firma de Transposición del planeta Haydon IV, esto nos llevó al Sector Omicrón, lugar de desaparición del Almirante Hunter y el SDF-3. Allí buscamos nuevamente la firma de Transposición de Haydon IV y descubrimos con sorpresa que se dirigió al interior del agujero negro formado en la prueba de fuego del misil Neutrón-S por el Almirante Hunter. El Almirante Aldershot decidió seguirlo con una maniobra para contrarrestar el efecto gravitatorio del agujero negro desarrollado por el Dr. Louis Nichols. Cuando se encontraba cruzando el agujero negro se topó con el planeta Haydon IV que salía del agujero negro y la nave del Almirante Aldershot, el SDBB-2 UES Jutland, impactó con la superficie del planeta, acabando con la nave y su tripulación, incluyendo al Almirante Aldershot. Un enfrentamiento resultaba inminente y tomé el mando, ordenando la retirada a Tirol. Allí ordené despegar las aproximadamente 200 naves de la Base Rilac por si había un contraataque. Lo hubo. El mismísimo planeta Haydon IV escoltado por Acorazados Haydonitas vino a atacarnos. Y lo hizo de una forma sorprendente e increíble. El planeta Haydon IV se reconfiguró en un gigantesco robot del tamaño de un planeta con dos enormes Sincro Cañones en sus hombros, como el Cañon Réflex del SDF-1, y diezmó nuestra flota. Y supongo destruyó la Base Rilac. Pasado esto, ordené a las naves sobrevivientes la retirada, Transpositándonos al otro lado del planeta Fantoma, y ocultándonos en los anillos del planeta. De la flota original de aproximadamente 200 naves apostadas en Base Rilac, solo quedaron 48.

El General Reinhardt terminó de escuchar al Almirante Forsythe en silencio con el rostro preocupado y serio. Finalmente se dirigió al Almirante.

- Siento escuchar sobre la pérdida de todos esos hombres, en especial la del Almirante Aldershot. ¿Qué puedo hacer por usted, Almirante?

- Refuerzos. Refuerzos desde la Base Lunar ALuCE, General.

Pidió, casi suplicante, el Almirante Forsythe. Reinhardt permaneciendo serio respondió.

- Lo siento, Almirante Forsythe. No puedo asignarle naves aunque comprendo su situación. Las otras aproximadamente 200 naves que tengo en la Base ALuCE las necesito para un eventual ataque a la Tierra.

- Lo entiendo, General Reinhardt, pero como nos sucedió a nosotros, no creo que 200 naves logren detener al planeta Haydon IV.

Respondió el Almirante Forsythe. El General Reinhardt se tomó la barbilla con su mano derecha y se quedó pensativo unos segundos, luego al reaccionar contestó.

- De acuerdo, Almirante Forsythe. Espéreme en la órbita de Tirol, entre 12 ó 14 horas a partir de este momento. Estaré allí con las naves que pueda asignarle y tomaré el mando de su flota, si no tiene inconveniente.

- Ningun inconveniente, General. Lo estaré esperando.

Respondió el Almirante Forsythe.

- Una cosa más, Almirante. Ya que posee la firma de Transposición del "planeta" Haydon IV. Por favor intente rastrear cual es su destino.

- De acuerdo, General. Espero saberlo para cuando arribe. Almirante Forsythe, fuera.

Los dos hombres cortaron la comunicación y las Pantallas de Rayos Proyectores se disolvieron.
En la Base Lunar ALuCE el General Reinhardt se dirigió a su Oficial de Comunicaciones, Sparks, y le dijo.

- Que se preparen para desplegarse inmediatamente hacia Tirol el SDF-4, el SDBC-87 UES Poseidon y SDBC-88 Odysseus. Yo comandaré el SDF-4.

Sparks, sorprendido, preguntó al General Gunther Reinhardt.

- Señor, ¿esos son todos los refuerzos que enviara a Tirol?

- Es todo lo que podemos permitirnos.

Concluyó seriamente el General Reinhardt.

En los fríos anillos del planeta Fantoma, el Almirante Forsythe dio la orden de volver a Transpositarse a la órbita de Tirol, sobre los restos de la Base Rilac. Una vez allí, como el Almirante Aldershot anteriormente, recurrió al Capitan Darrick y el UES Atlas para realizar una misión de reconocimiento a la Base Rilac para evaluar los daños y buscar sobrevivientes.

- Teniente Owens, comuníqueme con el Capitán Darrick del SDCL-135 UES Atlas por favor.

Ordenó el Almirante Forsythe.

- Si, Almirante.

El Capitán Darrick apareció de pie en el puente del UES Atlas en una Pantalla de Rayos Proyectores. El Almirante Forsythe seguía de pie, en el mismo lugar donde había hablado momentos atrás con el General Reinhardt antes de la Transposición. El Capitán Darrick saludó al nuevo Comandante de la flota haciéndole la venia.

- Descanse, Capitán.

Respondió el Almirante Forsythe, y luego continuó.

- Capitán Darrick, acudo a usted para pedirle que realice una misión de reconocimiento y rescate para evaluar los daños y sobrevivientes de la Base Rilac. Espero que el Capitán Jefferson me disculpe por sacarle momentáneamente una de sus naves escolta.

El Capitán Darrick permaneció erguido y dijo al Almirante Forsythe.

- Agradezco su confianza para realizar la misión. Lo haremos lo mejor que podamos. No se preocupe por el Capitán Jefferson, yo mismo le transmitiré sus órdenes.

- Muy bien, Capitán Darrick. Vaya y ejecute la misión asignada. Le deseo mucha suerte.

- Gracias, Señor.

Terminó la conversación el Capitán Darrick, y ambos hombres cesaron la comunicación.
Luego el Almirante Forsythe sin moverse de su lugar se dirigió a su Primer Oficial, el Teniente Comandante Luke Davis, y le ordenó.

- Teniente Davis y Teniente Black. Busquen la firma de Transposición de Haydon IV y especulen su destino como pidió el General Reinhardt. Si es necesario recurran por ayuda a la Seccion de Ingeniería. ¿De acuerdo?

Las maneras del Almirante Raul Forsythe contrastaban con las del Almirante Nigel Aldershot. Hacía parecer que las órdenes fueran sugerencias, dignas de ser realizadas.
El Teniente Davis, Primer Oficial, y el Teniente Black, Ingeniero Robotech del UES Apollo respondieron al unísono un.

- ¡Si, Señor!

Luego el Almirante Forsythe anunció.

- Me retiraré momentáneamente a mis cuarteles. Cualquier novedad me encontraré allí. Teniente Owens me comunicaré con usted para realizar algunas comunicaciones desde allí.

- Si, Señor. Estaré esperando su comunicación.

Respondió la Teniente Daniele Owens.

El Almirante Forsythe devolvió con una sonrisa un.

- Gracias, Teniente.

Y salió del puente de mando del UES Apollo y se dirigió a sus cuarteles personales. Allí se sentó en su escritorio, en donde tenía una terminal de trabajo y se conectó con la Teniente Owens.

- Teniente Owens, comuníqueme con el Comandante Hodel de la flota Karbarrana, en Karbarra.

- Si, Señor.

El establecimiento de la comunicación duró unos minutos, y el Almirante Forsythe se comunicó con el Comandante Hodel para pedirle refuerzos, pero después de contarle la contienda con Haydon IV, por miedo a que su flota o planeta resultasen destruidos por el enorme poder de los Haydonitas, el Comandante Hodel retiró la oferta de ayuda realizada al Almirante Aldershot.
Forsythe intentó también pedir refuerzos a la flota Spherisiana, pero obtuvo el mismo resultado. Solo contaba con el General Reinhardt para enfrentarse a los Haydonitas.
Deprimido, el Almirante Forsythe decidió tomar unas horas de sueño. Luego regresó al puente.
Al llegar allí, preguntó al Teniente Davis.

- ¿Alguna noticia del Capitán Darrick?

- Si, Señor. Viene de regreso, escoltando al SDCV-121 UES Pegasus. Clase Ikazuchi.

El Almirante Forsythe se dirigió a la Teniente Owens.

- Comuníqueme con el Capitán Darrick en el UES Atlas.

- Si, Señor.

Respondió la Teniente Owens.
Mientras esperaba por la comunicación, el Almirante Forsythe se acomodaba en su asiento de Capitán del UES Apollo. Una Pantalla de Rayos Proyectores se materializó en la parte delantera del puente, estableciéndose la comunicación.
El Almirante Forsythe hizo un ligero saludo al Capitán Darrick, quien lo devolvió más formalmente. El Almirante Forsythe se dirigió al Capitán Darrick.

- ¿Y bien, Capitán Darrick? ¿Cómo está la Base Rilac?

- Lamentablemente destruida, más que la Base Tirol. Las pistas están inutilizables y las instalaciones están en llamas. A pesar de todo hay sobrevivientes. El Capitán Carlton, Comandante de la base, comanda la única nave sobreviviente, el SDCV-121 UES Pegasus con ellos, al cual estoy escoltando hacia nuestra flota.

Relató el Capitán Darrick. El Almirante Forsythe le respondió.

- Muy bien, Capitan Darrick. Regrese a escoltar al SDCV-116 UES Argo del Capitán Jefferson.

- Si, Almirante.

Obedeció el Capitán Darrick. Luego el Almirante Forsythe se dirigió a la Teniente Owens, la Oficial de Comunicaciones del UES Apollo.

- Teniente Owens, por favor comuníqueme con el Capitán Carlton abordo del SDCV-121 UES Pegasus.

- Si, Señor.

Respondió la joven Teniente y se dispuso a realizar la tarea encomendada por el Almirante.
En la Pantalla de Rayos Proyectores apareció el Capitán Carlton con el saco y pantalones tiznados y manchados de polvo y cenizas. Era un hombre de 48 años, de cabellos oscuros y bigote poblado, y 1,70 metros de estatura, quien al ver al Almirante Forsythe lo saludó formalmente. El Almirante Forsythe devolvió más calmado el saludo y se dirigió a él.

- Capitán Carlton, lamento lo de la Base Rilac.

- Gracias, Almirante. Yo lamento la destrucción de la flota.

Respondió el Capitán Carlton. El Almirante Forsythe suspiró, y luego agregó.

- Si, es una pena. Ahora deberemos arreglarnos con solo 49 naves. ¿Tiene muchos heridos?

- La mayoría de los tripulantes de la nave.

Respondió el Capitán Carlton.

- Enviaré personal médico a su nave.

- Gracias, Almirante.

El Capitán Carlton y el Almirante Forsythe dieron por terminada la comunicación, y el Almirante recurrió al Teniente Davis.

- Teniente, que el personal disponible de la Bahia Médica acuda a socorrer a la tripulación del UES Pegasus de inmediato.

El teniente Davis asintió al Almirante. Inmediatamente después el Almirante Forsythe se dirigió nuevamente al joven Teniente.

- ¡Ah! Teniente Davis. ¿Alguna novedad con la firma de Transposición de Haydon IV?

- No, Señor. Recurrimos a la Sección de Ingeniería para el rastreo. Nos avisarán cuando tengan resultados.

- Gracias, Teniente. Espero que lo sepamos para el arribo del General Reinhardt.

Concluyo el Almirante Forsythe.
Siete horas más tarde el SDF-4 UES Liberator, el SDF más grande construido, con 1305 metros de longitud, el Sincro Cañón más grande montado en una nave espacial y tres apéndices, dos a cada lado y otro más pequeño en su parte inferior que triplicaban su volumen de espacio, comandado por el General Reinhardt salió desde su Transposición de la Tierra acompañado de dos cruceros de batalla clase Shimakaze de 548 metros, naves que montaban también un Sincro Cañón de mucho menor tamaño que el del SDF-4, los SDBC-87 UES Poseidon y SDBC-88 UES Odysseus.
El Almirante Forsythe se sintió decepcionado al ver que el General Reinhardt solo había enviado tres naves, aunque entre ellas se encontraba el poderoso SDF-4 Liberator y los modernos cruceros de batalla clase Shimakaze.
El General Reinhardt le pidió a Sparks que lo comunicara con el Almirante Forsythe en el SDCV-98 UES Apollo.
La comunicación se estableció entre los dos poderosos hombres, quienes permanecían con expresión seria.
El Almirante Forsythe rompió el hielo.

- Bienvenido, General Reinhardt. Lo esperaba con una flota comprendida por más naves.

- Gracias, Almirante Forsythe, por la bienvenida, pero le advertí que vendría con las naves que podría asignarle. La Tierra no debe quedar indefensa.

El Almirante Forsythe agregó.

- Lo entiendo, General. Pero créame, después de haberme enfrentado a Haydon IV, le digo que 200 naves no son nada en su contra.

- Eso lo veremos. ¿Recuerda que le dije que tomaría el mando de la flota?

Preguntó el General Reinhardt.

- Si, lo recuerdo, General. Le cedo el mando de la flota. Teniente Owens haga público en las otras naves que el General Reinhardt toma el mando de la flota, a partir de este momento.

Expresó el Almirante Forsythe.

- Gracias, Almirante Forsythe. ¿Tiene el rastro de la firma de Transposición de Haydon IV que solicité?

Tras las palabras del General Reinhardt, el Almirante Forsythe se dirigió a su Primer Oficial, el Teniente Luke Davis.

- ¿Tenemos lo solicitado por el General Reinhardt, Teniente Davis?

El Teniente Davis, respondió.

- Si, Señor. La Sección de Ingeniería reportó que Haydon IV parece haber tomado el camino hacia Nuevo Praxis, aunque salió de la Transposición mucho antes de llegar. No sabemos con que propósito.

El General Reinhardt, en su nave, en el lado opuesto de la comunicación transmitida escuchó la respuesta del Teniente Comandante Luke Davis, y exclamo seriamente y enfático.

- ¡¿Nuevo Praxis?! ¡El lugar de las plantaciones de Flores de la Vida! ¡Los Haydonitas deben haber encontrado el SDF-3 y su Fábrica de Protocultura!