Capítulo 26

"Debo admitirte, Dana, que internamente estaba aterrorizado por el duelo de procesamiento entre la pequeña Janice y la inmensa Consciencia a nivel planetario. ¿Cuáles eran las probabilidades de éxito?"

Comentario de Louie Nichols a Dana Sterling.

Los despedazados escombros de la azotea del edificio empotrado en el suelo de la ciudad Haydonita de Glike, tras la colisión de la nave UES Jutland, habrían un nuevo camino para Janice y el Dr. Louis Nichols, junto al escuadrón Skull, Scott Bernard y Dana Sterling, hacia las entrañas del planeta artificial.
Dana Sterling en su Hovertanque Veritech VHT-1 Spartas agrandó el agujero producido en la azotea del edificio con las manos del Veritech configurado en modalidad Battloid, y así, uno a uno, fueron ingresando en el peculiar edificio con sus Cyclones, poderosas motocicletas Robotech, que podían transformarse en Armaduras de Batalla. Todos excepto Janice y Louie Nichols que compartían un Cyclone, no pudiendo cambiar la configuración ya que solo afectaría al conductor, Janice, y el acompañante Louie Nichols saldría expulsado del vehículo como las cajas utilitarias que solían llevar los Cyclones a los costados de la rueda trasera y parte posterior. Janice y Louie Nichols sorteaban los escombros gracias a los propulsores del Cyclone en modalidad motocicleta.
Dana y su Hovertanque en modalidad Battloid seguían abriendo camino a los Cyclones, derribando paredes y escombros con dirección al subsuelo del edificio. En su camino no encontraron Haydonitas, ni Janice encontró una terminal o consola de acceso a la Consciencia. Seguramente se trataba de un edificio de poca importancia para los Haydonitas, si no hubiesen encontrado resistencia.
Dana Sterling finalmente llegó al subsuelo con el grupo de Cyclones saltando gracias a sus propulsores y deslizándose por los escombros dejados a su paso por el Battloid de Dana Sterling.

- Bien, parece que llegamos al subsuelo.

Les transmitió Dana Sterling a los demás.

- Si, parece serlo.

Confirmó Janice y luego agregó.

- Tendríamos que hacer un hueco a través de él, para ingresar en la parte subterránea del planeta, donde reside la Consciencia y toda la maquinaria que hace funcionar el planeta artificial.

Dana se sorprendió. No sabía que el planeta era artificial, ni como esta muchacha sabía tanto del planeta en cuestión, pero no pregunto nada, Louie la avalaba y eso era suficiente para ella. Dana agrego.

- No creo poder perforar el suelo del edificio con los puños del Battloid, tal vez con el cañón de alta velocidad podría perforar el suelo. ¿Qué opinas, Louie? ¿Puede ser peligroso, como en el basurero de la nave de los Amos Robotech en donde quedamos atrapados?

El Dr. Louie Nichols recordaba bien la ocasión que mencionaba Dana, donde el disparo rebotaba en las paredes poniendo en peligro todos los miembros del 15° Escuadrón encerrados allí.

- No creo, Dana. Los materiales del edificio parecen ser más convencionales.

Respondió Louie Nichols.

Dana, cambiando su Hovertanque a modalidad Gladiador respondió.

- Muy bien, Louie. Si tú lo dices, probaremos.

El robot humanoide transformado en modalidad Gladiador, en donde sobre las piernas del Battloid sostenía la cabina del Hovertanque, y extendiéndose sobre ella sobresalían el gran cañón de alta velocidad de 105 mm y el cañón triple de rayos de pulsos.
Dana apuntó el cañón de alta velocidad hacia el suelo y abrió fuego. Con la poderosa detonación el suelo cedió rompiéndose en mil pedazos, permitiendo a los Cyclones y sus ocupantes adentrarse en el corazón de Haydon IV.
En las profundidades del planeta artificial se abrían laberínticos caminos rodeados de maquinarias de utilidad desconocida y desconocidos ornamentos en las paredes que eran visibles. El grupo de Cyclones y el Hovertanque eligieron un camino al azar en los confusos pasadizos buscando un acceso a la poderosa Inteligencia Artificial que controlaba el planeta Haydon IV.
Por más de dos horas, el grupo liderado por Janice recorrió los pasadizos de las profundidades de Haydon IV. De repente, Janice se detuvo, haciendo detener al resto del grupo, frente a un gran ojo color rojo encuadrado en un aro de metal que lo rodeaba, empotrado en la pared lleno de ornamentos rectangulares como un metro más arriba de sus cabezas. Janice exclamó.

- ¡Aquí es!

Señalando el gran ojo a Louie Nichols, quien le dijo.

- ¿Aquí es? No me imagine que fuera una consola de la Consciencia esa cosa. Me imaginaba algo más… normal. Bueno, pero con los Haydonitas nada parece ser normal.

Janice agregó.

- Si, es una interfaz física, estableceré un enlace ciberneural con ella, convertiéndome en un nodo más. Y tú me ayudaras.

- Si, lo hare, pero ya te dije que no comprendo del todo la tecnología Haydonita. Haré lo que pueda. Espero no perderte, Janice.

Le respondió Louie Nichols, a lo cual con un gesto inconsciente, sin control y sin saber porque, Janice acarició una mejilla de Louie con la palma de la mano y le dijo.

- No te preocupes. No lo haras.

Los demás compañeros de viaje, salvo Maia Sterling y Scott Bernard sabían a que hacía referencia la conversación entre Janice y Louie Nichols. Dana Sterling y los miembros del escuadrón Skull no entendían nada por no saber que Janice se trataba de un androide que imitaba la forma femenina Humana.
Llegó el momento de conectarse y Louie Nichols ayudo a quitarse la Armadura Corporal CVR-3F, quedando Janice en sus ceñidas prendas rojas y negras. Luego Janice se paró erecta mirando el gran ojo rojo en la pared más alta que ella y desconectó su matriz holográfica, haciendo desaparecer la proyección ilusoria de joven Humana, vestimenta incluida. Ahora mostraba su verdadera apariencia de androide con formas femeninas, de color blanco/grisáceo. Un gran "2" impreso en sus hombros indicaba la versión (Mark 2) del cual se trataba el androide. Y la matriz holográfica dispersa por todo su cuerpo en toques de color rojo.
Los miembros del escuadron Skull y Dana Sterling no salían de su asombro al ver la real Janice. Dana Sterling se sorprendió al principio, pero luego de pensarlo mejor ahora entendía como Louie Nichols se llevaba bien con una mujer. ¡Dicha mujer tenía que ser una máquina!
Janice y Louie Nichols seguían preparándose para la conexión con la Consciencia. Louie extrajo de su cinturón una pequeña tableta, se conectó con Janice inalámbricamente y comenzó a realizar un grupo de diagnósticos sobre los sistemas de Janice. Al terminar Louie se dirigió a Janice.

- Todos tus diagnósticos son normales. Como tus sistemas son parte Robotech y parte tecnología Haydonita, sugiero que desconectes los sistemas Haydonitas, por si tienes trampas cazabobos, como en toda la tecnología Haydonita que nos cedieron cuando eran nuestros aliados.

Janice respondió.

- De acuerdo, Louie. Pero no se si solo con la tecnología Robotech sea suficiente para deshabilitar la Consciencia.

- Ya lo lograste una vez solo con la tecnología Robotech, en la lucha contra los Invid en Haydon IV, antes de contar con la tecnología Haydonita. Lo lograras otra vez.

Le respondió Louie.

- Tienes razón. Pero si ves que invade mis sistemas, corta la comunicación.

Agregó Janice. Louie seriamente le dijo.

- No te preocupes, que lo haré. Procedamos.

Janice desconectó sus sistemas integrados Haydonitas, los cuales se reflejaron en los datos mostrados en la tableta de Louie Nichols. Janice levantó la cabeza y miró el gran ojo rojo incrustado en la pared y dos haces rojos como lasers se emitieron de sus ojos uniéndose con el gran ojo rojo Haydonita.
El resto del escuadrón Skull, por orden de Maia Sterling, junto a Dana Sterling y Scott Bernard formaron un círculo defensivo alrededor de Janice y Louie Nichols por si aparecían Infiltradores Haydonitas en las profundidades del planeta donde se encontraban.
Louie Nichols observaba en su pequeña tableta el diagnóstico de funcionamiento de Janice, que por ahora era normal, la carga de sus múltiples procesadores neurales y el intercambio de Qbits entre la Consciencia y Janice, que Louie no llegaba a entender debido a la altísima velocidad en que se transferían, parecían fluir con normalidad.
Durante alrededor de veinte minutos todo parecía ir con ese ritmo, que Louie Nichols consideraba normal, pero de pronto el intercambio de datos se hizo más rápido y los procesadores neurales comenzaron a sobrecargarse llegando a su límite de procesamiento.
En la tableta de Louie Nichols los gráficos de barras que indicaban su carga estaban llegando a su límite superior, haciendo que Louie se sobresaltara.
Asustado, Louie Nichols, tomó a Janice por uno de sus hombros y la empujó hacia atrás, haciendo que se desplomase inerte en el suelo y desconectándola del enlace ciberneural que mantenía con la Consciencia.
Louie vio a Janice desplomada en el piso sin reaccionar, revisó su pequeña tableta y vio que los niveles de carga en el gráfico de barras habían bajado casi al nivel mínimo. Luego conectó los sistemas Haydonitas y comenzó a ejecutar un diagnóstico de Janice. Terminado el diagnóstico todo parecía normal. Louie Nichols, preocupado, se acercó a revisar físicamente a Janice en el suelo. Pero afortunadamente Janice dio señales de funcionamiento activando su matriz holográfica cubriendo su cuerpo robotico con el de la joven y bella mujer que todos conocían.

- ¡¿Janice?! ¿Te encuentras bien?

Preguntó preocupado, mientras ayudaba a incorporarse a Janice.

- Si, Louie, estoy bien. No es fácil enfrentarse a una Inteligencia Artificial de tamaño tan grande y poder como la Consciencia y salir ilesa. No te preocupes.

Respondió Janice a Louie Nichols.

- Estaba tan preocupado por ti, y no sabía que hacer, por lo que opté desconectarte de la Consciencia. ¿Lograste el objetivo de deshabilitar las defensas planetarias como quería el Capitán Grant?

Preguntó ansioso el Dr. Louie Nichols.

- Si, desvié el procesamiento de los procesadores neurales asignándoles tareas de resolución de ciclos cerrados. Podemos escapar con el Ark Angel, pero debemos apurarnos, la Consciencia no es tonta. Descubrirá el engaño y retornará a sus tareas pronto.

Explicó Janice.

- ¡Excelente, Janice! Tenemos que avisar al Capitán Grant, que ordene la retirada y largarnos de aquí.

Expresó apresurado Louie Nichols, quien casi lo había gritado para que lo escuchase la Teniente Comandante Maia Sterling, pero Janice expresó en voz más alta, para que los escucharan todos.

- ¡Esperen! ¡Hay más cosas que deben saber! ¡Y debemos rescatar a los prisioneros!

Maia Sterling al escuchar esto se acercó a Janice y el Dr. Nichols.

- ¿Prisioneros? ¿Qué prisioneros?

Preguntó extrañado Louie Nichols con toda la atención de Maia Sterling.

- Rem, Cabell y el hijo del Capitán Grant, por ejemplo.