Capítulo 6

"No es difícil de explicar el apego tomado por los Humanos a Tirol luego del arribo del SDF-3 Pioneer a esa olvidada luna de Fantoma en el Sistema Valivarre y su lucha contra los invasores Invid. Muchos la vieron como un segundo hogar después de la campaña contra los Invid que duró casi 20 años y vio crecer sus hijos en Tirol y en naves Robotech, sabiendo que la Tierra era peligrosa para ellos con la posterior invasión del los Amos Robotech y luego de los Invid."

Extracto de "El colonialismo y la Fuerza Expedicionaria Robotech" de Robert Maxwell.

El SDCV-116 Argo se desplazaba a toda velocidad en los pliegues interdimensionales del espacio-tiempo que conformaban el Hiperespacio hacia su destino, la tercera luna del planeta Fantoma conocida como Tirol, que había sido atacada por los traidores a la Fuerza Expedicionaria Robotech sin aparente razón. El Capitán John Jefferson se dirigió a su Primer Oficial, el joven Teniente Martin Colton, y le preguntó.

- ¿Cuánto falta para nuestro arribo a Tirol, Teniente Colton?

- Nuestro tiempo de arribo estimado es de siete horas, Señor.

Contesto el joven. Al Capitán Jefferson le parecía una eternidad el tiempo de arribo, pero no dijo nada y se aferró más a su asiento de Capitán. Se preguntaba cómo habría sido el ataque, con qué magnitud, y si habría sobrevivientes. Y aunque su parte científica no creía en Dios, rogaba a este que los hubiera, "¡Por favor que estén bien!" pensaba.
De pronto, sin previo aviso un golpe sacudió toda la nave haciéndola temblar a través de toda su estructura. El Capitán reaccionó

- ¡Salgan del Hiperespacio! ¡Y denme un reporte de daños!

- ¡Si, Señor!

Respondieron los oficiales del puente a su Capitán. La nave salió del Hiperespacio terminando su Transposición. Antes de decir nada el Teniente Martin Colton informó a su Capitán.

- Control de daños nos informa que hemos colisionado con una nave en el Hiperespacio que destruyó el Propulsor Réflex secundario de estribor.
El Capitán John Jefferson reaccionó poniéndose de pie incrédulo.

- ¡¿Colisionado con otra nave espacial?! ¡¿En el Hiperespacio?! ¡¿Es eso posible?!

Las luces y sistemas fallaron en el puente tras el impacto, pasando al sistema de respaldo. John Jefferson ordenó.

- ¡Identifiquen la nave y su posición si sobrevivió, y apaguen los Propulsores Réflex secundarios para evitar más riesgos!

- ¡Si, Señor!

Respondió el Teniente Colton y el resto del personal del puente abocándose a sus tareas.

- ¡Señor, es un Crucero Pesado Haydonita! ¡Estrelló su proa contra nuestro Propulsor Réflex secundario de estribor y ahora estamos pegados de lado, ya que se ladeó por el impacto!

El Capitán Jefferson escuchó con incredulidad el reporte y ordenó.

- Utilice los Propulsores Réflex principales y aléjenos de él. Preparen los 16 cañones de partículas y abran fuego a discreción contra la nave Haydonita.

El SDCV-116 Argo separó su casco y comenzó a alejarse del Crucero Pesado Haydonita gracias a sus Propulsores Réflex y comenzó a abrir fuego contra ella con sus cañones de partículas. Los rayos impactaban en la inmóvil nave Haydonita sin hacerle daño gracias a su campo de fuerza pegado al casco.
Mientras el Argo se alejaba enfrentando sus respectivas popas, el Teniente Colton informó al Capitán.

- La nave no recibe ningún daño, ¡Y hay otro Crucero Pesado Haydonita en nuestro curso a unos 20 Klicks!

- ¡Dispare los cañones a los propulsores principales de la nave Haydonita! ¡Ese campo de fuerza que recubre el casco no creo que pueda recubrir el flujo de impulso de los propulsores!

Los cañones de partículas apuntaron todos juntos a los motores principales del Crucero Pesado Haydonita y abrieron fuego contra ellos. Sorpresivamente, el crucero Haydonita al recibir el fuego concentrado del Argo en sus motores voló en pedazos. El Capitán John Jefferson había encontrado un punto débil en las aparentemente indestructibles naves Haydonitas.
El festejo duró poco en el puente del Argo, dado que otra nave Haydonita se acercaba rápidamente y esta vez no tenía la ventaja táctica de encontrarse detrás de la popa de ella. El Capitán John Jefferson preguntó.

- ¿Sabemos en dónde nos encontramos luego de salir de la Transposición?

- Estamos en el Sistema Tzuptum, en cercanías de Nuevo Praxis, Señor.

- ¡Ejecuten salto hiperespacial con destino a Tirol! ¡Tenemos que hacerlo antes que se nos acerque más esa nave!

La nave ejecutó inmediatamente la operación de Transposición y reanudó su interrumpido viaje hacia Tirol dejando al otro crucero Haydonita atrás.
El Capitán volvió a sentarse en su asiento. Aun seguía sorprendido por la destrucción de la nave Haydonita, pero lo sorprendía aún más la capacidad de los Haydonitas para detectar una nave viajando por el Hiperespacio e interceptarla. No había duda que los recursos y tecnología de los Haydonitas eran muy poderosos, tal vez superiores a la Robotecnología.
El SDCV-116 Argo arribó a la órbita de Tirol una hora y media después del tiempo estimado por el Teniente Colton debido por no contar con sus dos Propulsores Réflex secundarios, y solo con los cuatro Propulsores Réflex principales.
La nave atravesó la atmósfera de Tirol y descendió en los restos destruidos de la Base Tirol. La tripulación del Argo estaba atónita y asombrada al ver la destrucción circundante de la base y la ciudad anexa de Tiresia. Las enormes pistas de aterrizaje de naves y Veritechs estaban llenas de agujeros y restos de las que alguna vez fueron naves de las clases Ikazuchi, Garfish, Tristar y otras. Aunque ya habían pasado horas desde el ataque varias columnas de humo de incendios se elevaban hasta el cielo desde la base y la ciudad. Afortunadamente, el enorme edificio de los Cuarteles de la Fuerza Expedicionaria Robotech, aunque algo dañado había sobrevivido al ataque.
El SDCV-116 Argo aterrizó lo más cerca que pudo, en el caos de las pistas de aterrizaje, del edificio de los Cuarteles Generales de la Fuerza Expedicionaria Robotech. Al momento de tocar tierra una pantalla de rayos proyectores se formó en la sección delantera del puente del Argo. Era una comunicación del Almirante Aldershot. Su rostro ocupaba gran parte de la pantalla como si escudriñara todo el puente. Hasta que encontró lo que buscaba.

- ¡Ah! ¡Capitán Jefferson! ¡Bienvenido a Base Tirol, o lo que queda de ella!

John Jefferson y su Oficial de Comunicaciones fueron tomados por sorpresa por la sigilosa comunicación y el Capitán Jefferson atrapado con la guardia baja solo atino a hacer la venia y decir.

- ¡Gracias, Señor!

El Almirante Aldershot abandonó su tono jocoso y sarcástico, y lo cambio por uno frio y más marcial.

- Capitán Jefferson, ¿cumplió con la misión que le fue encomendada?

John Jefferson aun petrificado haciendo la venia le respondió.

- Si, Señor. El Perseus fue entregado en Base ALuCE para su examinación por los científicos locales. El Capitán Strauss se quedó con su nave.

John Jefferson se percató que aun seguía haciendo torpemente la venia al Almirante y bajó su brazo y continuó su informe.

- Yo por el contrario, al enterarme por el General Reinhardt del ataque a Tirol por parte de los Haydonitas decidí regresar con la mayoría de mi tripulación.

El Almirante Aldershot volvió a su tono irónico.

- ¿Después de más de 24 horas de iniciado el a ataque? ¿Qué pretendía lograr con eso?

John Jefferson no sabía que responderle exactamente y dudó unos segundos sin decir nada, pero el Almirante Aldershot continuó hablando en tono seco.

- No importa. Son solo preguntas retóricas. No tiene que responderlas.

John Jefferson respiró aliviado, pues no sabía bien que responder, solo se dejó llevar por el impulso. El Almirante Aldershot continuó.

- ¿El Dr. Penn regresó con usted?

- Si, Señor.

- Bien, los quiero ver a los dos en mi oficina para un pequeño reporte. Dele a su tripulación un pequeño asueto de relajación para que vean a sus familias, antes que se reúna el Consejo Expedicionario sobre las próximas acciones a seguir. Todavía estamos lamiendo nuestras heridas del ataque y tal vez se tomen su tiempo en organizarse.

John Jefferson interrumpió al Almirante al escuchar sus últimas palabras.

- Disculpe, Señor, pero tengo que reportarle que nos enfrentamos a dos naves Haydonitas y nuestra nave salió dañada.

- ¡¿Cómo?!

Fue la respuesta exaltada del Almirante Aldershot, pero continuó más calmado.

- No importa, ya me lo contaran después. Continúe con las órdenes dadas.

- Si, Señor.

Ambos hombres cortaron la comunicación y el Capitán John Jefferson se dirigió a la tripulación entera de la nave.

- Por orden del Almirante Nigel Aldershot se les concede permiso de abandonar la nave para visitar a sus familias, pero estén pendientes de las comunicaciones por una posible convocatoria al personal ante cualquier emergencia. Capitán John Jefferson fuera.

El Capitán Jefferson se dirigió al Teniente Colton después de dar el mensaje a toda la tripulación.

- Teniente Colton, consígame un vehículo para transportar al Dr. Penn y a mí al edificio de los Cuarteles de la Fuerza Expedicionaria antes de que no quede personal para hacerlo.

Momentos después un vehículo APC transportaba al Dr. Penn y al Capitán Jefferson a los Cuarteles Generales de la Fuerza Expedicionaria Robotech en Base Tirol. El Capitán Jefferson volvió a cambiarse al anterior e incomodo uniforme de tareas y se encontraba algo nervioso por su pronto encuentro con el Almirante Aldershot. John Jefferson aprovechó para preguntar al Dr. Penn que debía esperar de la reunión con el Almirante Aldershot a lo cual Harry Penn rio brevemente y le respondió.

- ¡No te preocupes, muchacho! El Almirante Aldershot es un perro que ladra mucho, pero no muerde. ¡He visto muchos de ellos!

El vehículo llegó al enorme edificio, el cual tenía una gran base y luego ascendía a un edificio cilíndrico con enormes paneles rectangulares anexados alrededor de la circular edificación, que albergaba las oficinas operativas de la Fuerza Expedicionaria Robotech y viviendas para los oficiales.
El Dr. Harry Penn y el Capitán John Jefferson finalmente llegaron a la oficina del Almirante Nigel Aldershot, donde fueron recibidos por su secretaria Peggie, una joven y cordial Teniente de cabellos oscuros atados y algo regordeta embutida en su ajustado uniforme.

- ¡Dr. Penn! ¡Que bueno verlo! Y usted debe ser el Capitán Jefferson. Los anunciaré con el Almirante.

Peggie anunció a los visitantes y luego los hizo pasar. El Capitán Jefferson quedó asombrado con la decoración barroca de la oficina. Todas las paredes cubiertas de mamparas de madera trabajada a mano, incluso el escritorio, y sillas, los amplios ventanales y pantallas de comunicación estaban decorados con madera trabajada de roble, o al menos eso parecía. Nunca había estado en esa oficina.
El Almirante Nigel Aldershot estaba acompañado por el Almirante Raul Forsythe y el adjunto del Almirante Aldershot, el Coronel Maistroff.
El Almirante Aldershot saludó con la venia, de pie sostenido con su también barroco bastón, que fuentes cercanas a él decían que en su empuñadura de madera tenía tallada la cabeza del Regente Invid, pero John Jefferson no podía asegurarlo y tal vez eran solo rumores

- Bienvenidos, caballeros.

John Jefferson devovió prontamente el saludo. Harry Penn luego estrechó su mano con el Almirante por ser un civil. El Almirante nuevamente se dirigió a ellos.

- Por favor, caballeros, tomen asiento. Yo tengo que hacerlo. Mi pierna me está matando.

El Almirante Aldershot se sentó detrás de su amplio escritorio, mientras que Harry Penn y John Jefferson se sentaron en sendos barrocos sillones enfrentándolo, y el Almirante Forsythe y Coronel Deniss Maistroff permanecían de pie. El primero apoyado en el escritorio de Aldershot, y el otro permanecía parado al lado del Almirante.
Nigel Aldershot se dirigió al Dr. Penn.

- ¿Y, bien? ¿Pudo entregar el Perseus a la Base ALuCE para su estudio?

El Dr. Penn Respondió.

- Si, Almirante. El SDCL-128 Perseus fue entregado satisfactoriamente a los científicos a cargo del General Reinhardt en la base lunar ALuCE para su evaluación. Son gente capaz, por lo cual no vi problemas en dejar en sus manos la nave sin mi intervención, por lo cual decidí acompañar al Capitán Jefferson y el Argo en su regreso a Tirol tras saberse de su ataque por parte de los Haydonitas.

El Almirante Aldershot pasó su atención del Dr. Penn al Capitán Jefferson, y le pregunto.

- Y dígame, Capitán Jefferson, ¿Es cierto que combatió con naves Haydonitas en su regreso?

El Capitán Jefferson sintió que se le aceleraba el pulso y se le secaba la boca, sin embargo respondió.

- Si, Almirante. Durante la Transposición de regreso a Tirol fuimos embestidos por un Crucero Pesado Haydonita, como declaró el Capitán Grant que una nave Haydonita embistió al SDF-3 para evitar su Transposición junto al Icarus en el Sector Omicrón, y destruyó nuestro Propulsor Réflex secundario de estribor. Nos trabamos en un combate, donde el Crucero Pesado Haydonita resultó destruido.

El Almirante Aldershot interrumpió al Capitán Jefferson sobresaltado.

- ¡¿Cómo?! ¡Explique como sucedió esto!

- Bien, como ya sabe, según los reportes de los sobrevivientes de la Batalla de la Estación Espacial Libertad y también del Capitán Grant, los cruceros espaciales Haydonitas, tanto el Crucero Pesado como el Acorazado, poseen un campo de fuerza pegado al casco que los protege del fuego enemigo. Pensando en eso y recordando como funcionaba el campo de fuerza del SDF-1, la Barrera Omnidireccional, deduje que había una gran posibilidad de que su barrera de energía no podía cubrir los propulsores de la nave, ya que no podrían impulsarla. Ordené concentrar el fuego de los cañones de partículas, dada la ventaja táctica de haber quedado en una posición enfrentados por las secciones de popa, después del impacto que sufrimos por dicho crucero en el Hiperespacio durante la operación de Transposición, tal como dice el reporte del Capitán Grant, que un Crucero Pesado Haydonita embistió la proa del SDF-3 para evitar que sea transportado en la esfera de Transposición de la nave comandada en ese entonces por el Capitán Grant, el Icarus.

John Jefferson se detuvo al explicar todo esto como si fuera obvio para el Almirante, pero Harry Penn continuó.

- Aquí debemos detenernos, y observar un par de cuestiones que el Capitán Jefferson omitió en su relato. Lo primero es que los Haydonitas pudieron detectarnos e interceptarnos durante nuestro desplazamiento en el Hiperespacio, obligándonos a salir de la Transposición. Algo que no hemos visto hacer ni a los Zentraedi, los Maestros de la Robotecnia, los Invid, o alguna raza de los Centinelas, lo cual demuestra su superioridad tecnológica, y como nos pone mas inseguros en nuestros desplazamientos por el Hiperespacio. Lo segundo es que gracias al Capitán Jefferson contamos con cañones de partículas más poderosos en el Argo, sacrificando aproximadamente un 25% de latencia entre disparo y disparo, y que sería bueno aplicar al resto de las naves restantes de la Base ALuCE. No fue mérito mío, sino del Capitán Jefferson y quería que usted lo supiese.

El Dr. Harry Penn dio por concluido su relato y ambos discertantes dejaron pensativo por un momento al Almirante Aldershot.

"¿Habría subestimado al Capitán Jefferson?" pensó , y luego continuó.

- Bueno, caballeros, estoy casi sin palabras por sus reportes. Es preocupante que los Haydonitas puedan detectarnos en el Hiperespacio. Nos quita el sigilo de movernos a través de el. Por otra parte, el haber podido aumentar el poder de los cañones del Argo y encontrar un punto débil en sus naves no es poca cosa. Quiero que hagan sus reportes por escrito, para que estén disponibles para los otros Capitanes tomen conocimiento. Dr. Penn, las modificaciones de los cañones para su mejor desempeño no se harán solamente en las naves de la Base ALuCE en la Luna, sino en nuestra reciente base establecida en Rilac, aquí en Tirol.

El Dr. Penn y el Capitán Jefferson miraron sorprendidos al Almirante Aldershot sin decir palabra, al saber que no todas las naves de la Fuerza Expedicionaria Robotech en Tirol habían sido destruidas en el reciente ataque Haydonita. El Almirante Aldershot al interpretar sus miradas agregó.

- Si. Es verdad. No todas las naves en Tirol fueron destruidas. Alrededor de unas 200 fueron transferidas a nuestra nueva base en Rilac, al otro lado del hemisferio de Tirol como medida precautoria de que algo así pasara en Base Tirol después de leer los reportes del Capitán Grant.

Tras decir esto preguntó a John Jefferson.

- ¿Cuáles son los daños en el Argo, Capitán Jefferson?

- El Propulsor Réflex secundario de estribor resultó destruido por el impacto con la nave Haydonita, y algunos daños menores en el casco por el fuego enemigo.

El Almirante Aldershot le ordenó.

- Lleve el Argo a la base de Rilac a primera hora del amanecer a realizar las reparaciones, allí hay un grupo de ingenieros Karbarranos que se encargaran de la tarea, ya que no hay tiempo de llevar la nave hasta los astilleros de Karbarra y los astilleros orbitales de Tirol resultaron destruidos también, junto con la Base Tirol. Y dándole esta pequeña misión estoy asignándole permanentemente el SDCV-116 Argo bajo su mando. Espero no me decepcione.

El Almirante Aldershot se paró dificultosamente con su bastón de su sillón dando por terminada la reunión.
Nigel Aldershot se acercó a John Jefferson, le dio una palmada en el hombro con una poco frecuente sonrisa en él y le dijo.

- Ahora vaya con su familia, que lo debe estar esperando, y por la mañana lleve el Argo a reparar a Rilac, para su regreso seguramente el Consejo Expedicionario habrá llegado a una resolución.

John Jefferson pensó en su familia mientras veía por los enormes ventanales de la oficina del Almirante Aldershot que estaba anocheciendo. Seguramente llegaría a cenar con su familia. Mientras su mente volaba, el Almirante Raul Forsythe se acercó al Capitán Jefferson, quien no había dicho ni una sola palabra en la reunión, le estrecho la mano y le dijo.

- Muchas gracias, Capitán.

Luego de terminada la reunión, John Jefferson se despidió del Dr. Harry Penn y se dirigió a su departamento asignado, el 21-F, en los Cuarteles Generales de la Fuerza Expedicionaria Robotech. John Jefferson llegó a la puerta e introdujo el código de seguridad en un pequeño teclado táctil de teclas hexagonales alargadas horizontalmente, tan comunes en todos los sistemas actuales. La puerta se abrió y John Jefferson entró en su departamento.
El comedor estaba vacio, pero iluminado, con lo cual debía haber alguien. John Jefferson empezó a llamar nombres en voz elevada.

- ¿Ger? ¿Mara? ¿Están en casa?

Un momento después una mujer de 1,60 metros de altura, delgada y aun bien formada físicamente de 48 años, nariz y labios pequeños pintados de rojo carmesí, ojos azules con grandes pestañas y gafas y cabellos pelirrojos ondulados y largos, junto a una niña de unos 5 años de edad de iguales rasgos faciales de su madre y el color negro de los cabellos de su padre, salieron de la cocina al encuentro del recién llegado. Esposa e hija respectivamente de John Jefferson. Geraldine Bouchard, su esposa, se abalanzó sobre su esposo y le dijo mientras besaba sus labios emocionada.

- ¡J.J! ¡Al fin! ¡Estaba tan preocupada por ti!

Su hija, Mara, corrió junto a su padre y se aferró a sus piernas y le decía.

- ¡Papi! ¡Papi! ¡Volviste!

- ¡Pero si solo me he ausentado como mucho dos días!

Se excusó John Jefferson.
Luego, durante la cena, se mantuvo la alegría del reencuentro familiar, pero no se mencionó nada de la misión de John Jefferson, ni del reciente ataque Haydonita a Tirol. Eso quedó para después de la cena, cuando Mara ya se encontraba dormida. En un sillón alargado de color claro en el comedor, John Jefferson y su esposa Geraldine compartían una botella de vino tinto Tiroleano. John y Geraldine se conocían desde el inicio de la Misión Pionero de la Fuerza Expedicionaria Robotech, aquella que llevó al SDF-3 a las estrellas en búsqueda de los Amos Robotech y su planeta, Tirol. Geraldine era una Ingeniero Robotech bajo las ordenes del Dr. Lang y ahí conoció a John Jefferson, que se convirtieron rápidamente en amigos. Su relación creció durante los años de la guerra contra los Invid y hace diez años aproximadamente se casaron, cinco años después tuvieron a Mara. La maternidad de Geraldine hizo que renunciara a ser Ingeniero Robotech en el SDF-3 para dedicarse por completo a su hija. Por el contrario, John Jefferson comenzó a forjar su idea de convertirse en Capitán de la Fuerza Expedicionaria, tal vez buscando nuevos desafíos más allá de la ciencia. La idea no le gustaba mucho a Geraldine, pero aceptaba la decisión de su esposo, quería que fuera feliz con su trabajo.
Después de un par de copas de vino, John Jefferson ya le había contado todos los detalles de su primera misión como Capitán del SDCV-116 Argo, aun lo que era clasificado, y sus dudas al respecto, y su dura relación con el Almirante Aldershot. Ella se refirió a su miedo de perderlo y el ataque Haydonita a Base Tirol y la ciudad de Tiresia.
John Jefferson mientras sostenía su copa de vino, continuaba hablando a Ger, como el llamaba a Geraldine.

- Ger, no sé como terminará esto. A veces me pregunto como manejaría la situación el Almirante Hunter. Aldershot es tan duro, casi parece que vamos hacia una guerra abierta con los Haydonitas…

Geraldine sorprendida le respondió.

- ¡Pero J.J! ¡Eso es inevitable! Las desapariciones del SDF-3 del Almirante Hunter, el Ark Angel del Capitán Grant, los Dispositivos Sombra que resultaron armas cazabobos, la batalla y destrucción de la Estación Espacial Libertad, el ataque a Tirol, donde pudimos haber muerto, con el rapto de Lynn Minmei, Rem, las Musas clon y el hijo del Capitán Grant, ¡incluso tu propio enfrentamiento con naves Haydonitas! ¿No lo ves, J.J? ¡La guerra ya comenzó!

John Jefferson se sorprendió al enterarse del rapto de Minmei, Rem y los demás. Su esposa le estaba abriendo los ojos a la realidad que su esperanza estaba negando. Los hechos eran innegables. La guerra era inminente. John Jefferson tomó un sorbo de vino de su copa y lo encontró amargo y sin ánimo respondió.

- Tienes razón, Ger.

Después de pasar una corta noche de incomodo sueño, John Jefferson se despidió de su aun dormida hija, Mara, y de su esposa Geraldine antes de cruzar la puerta del departamento 21-F.

- Adiós Ger. Te amo.

Y besó a su esposa en los labios. Ger le respondió.

- Adiós J.J. Yo también te amo, y por favor cuídate.

John Jefferson partió de su hogar con el recurrente recuerdo de la despedida de su esposa e hija.
John Jefferson abordó su nave, el SDCV-116 UES Argo, y encontró la tripulación lista haciendo las últimas revisiones antes de despegar.

- Teniente Colton, ¿Cuánto tiempo para el despegue?

- Aproximadamente T-20 minutos, Señor.

- Teniente Sebastian, ¿Cuál es el estado de los sistemas Robotech? ¿El Dr. Penn nos acompaña?

El joven Ingeniero Robotech de cabello ondulado sentado en la consola a la izquierda del Capitán respondió presuroso.

- Salvo los propulsores auxiliares Réflex, todos los sistemas están en luz verde. Y si, el Dr. Penn se encuentra abordo, Capitán.

- Gracias, Teniente.

Respondió el Capitán Jefferson y se sentó en su asiento a esperar.
Finalmente, llegada la hora, el SDCV-116 Argo despegó con sus Sistemas Antigravedad y luego impulsado por sus cuatro propulsores primarios Réflex en vuelo atmosférico. No mucho tiempo después arribaron a la base de Rilac, donde en la zona minera, habían construido una gigantesca pista de aterrizaje para naves espaciales y Veritechs similar a la que existía en Base Tirol, en las afueras de Tiresia. Sobre ella yacían en formación alrededor de 200 naves de distintas clases, incluso una enorme de la antigua clase Tokugawa.
El Argo se comunicó con la Base Rilac para pedir permiso para atracar en la pista y pedir asistencia en las reparaciones de la nave. Ambas peticiones fueron concedidas y el Argo aterrizó usando su Sistema Antigravedad.
Poco después, ya en tierra, el Capitán Jefferson se reunió con el ingeniero Karbarrano Kar'l y un grupo de obreros, también Karbarranos, para explicarles sobre las reparaciones necesarias a efectuarse en el Argo. Los Karbarranos, una especie oriunda de Karbarra, primer planeta liberado por la Coalición de los Centinelas de la dominación Invid años atrás, eran una raza que tenía similitudes con los osos de la Tierra y median alrededor 2,20 metros. Eran grandes constructores e ingenieros y en los astilleros de su planeta se construyó la mayoría de la flota de naves de la Fuerza Expedicionaria Robotech para su lucha en contra de los Invid. El Almirante Aldershot había mandado al Capitán Jefferson a la Base Rilac a realizar las reparaciones del Argo porque sabía del contingente de Karbarranos asignados allí, ya que enviar el Argo a Karbarra para su reparación demoraría más tiempo y los astilleros orbitales a Tirol habían sido destruidos por los Haydonitas en su reciente ataque.
El Karbarrano Kar'l y su grupo vestían mamelucos y sombreros rígidos de seguridad sobre su cuerpo velludo y escucharon los problemas de la nave con atención expuestas por el Capitán Jefferson.
Tras examinar la nave Kar'l le dijo al Capitán Jefferson.

- Usted y su tripulación pueden relajarse. Las reparaciones no tomarán más de unas pocas horas. Los impactos de fuego de rayos laser y particulas en el casco son poca cosa. Sobre el Propulsor Réflex secundario no tiene reparación, está completamente destruido, pero la estructura de la nave está bien, con lo cual solo habrá que reemplazarlo.

Esto confundió un poco al Capitán Jefferson.

- ¿De dónde sacarán un motor Réflex secundario para reemplazar el dañado, ya que no contamos con métodos para construirlo aquí?

Kar'l respondió.

- Tenemos una nave clase Ikazuchi pre-actualización Sombra a medio canibalizar, que justamente tiene un motor de propulsión Réflex secundario de estribor disponible.

John Jefferson vio la nave debidamente alineada con las demás en decadencia donde le señalo Kar'l.
Seis horas más tarde las reparaciones fueron completadas, y John Jefferson y su tripulación partieron de regreso de Base Rilac a Base Tirol impulsándose con sus Propulsores Réflex primarios a mínima potencia y los secundarios a todo poder para probar el buen funcionamiento de los mismos. Las reparaciones habían sido un éxito.
Ya en Base Tirol, el SDCV-116 Argo aterrizó en la pista destrozada. Las columnas de humo que habían reflejado incendios dispersos ya habían sido controlados.
Una vez desembarcado, el Capitán Jefferson, junto al Dr. Harry Penn, se dirigían en búsqueda del Almirante Aldershot para informarle de las reparaciones del Argo y las instrucciones del Dr. Penn a los Karbarranos de recalibrar todos los cañones de particulas de las naves de la Base Rilac y saber si se había reunido el Consejo Expedicionario. Ambos encontraron al Almirante Aldershot fuera de una de las salas de audiencias de los Cuarteles Generales de la Fuerza Expedicionaria Robotech, donde recién habían terminado de sesionar los integrantes del Consejo Expedicionario.
El Capitán Jefferson y el Dr. Harry Penn se acercaron al Almirante. Este se encontraba excitado, hasta estaba parado en sus dos piernas sin la ayuda de su bastón.

- ¡Ah! ¡Capitán Jefferson! ¡Dr. Penn! ¿Cómo les fue en Rilac?

John Jefferson se adelantó al Dr. Penn en responder.

- Bien, Almirante. El Argo fue reparado y el Dr. Penn dejó instrucciones al contingente Karbarrano de recalibrar los cañones de partículas de todas las naves para tener mayor poder de fuego.

El excitado Almirante Aldershot, sonriente, algo muy extraño en el Almirante, respondió.

- ¡Excelente! ¡Buenas noticias!

El Capitán Jefferson preguntó tímidamente.

- ¿Se reunió el Consejo Expedicionario?

El Almirante Aldershot aun excitado respondió.

- Si, lo hizo.

- ¿Y llego a alguna resolución?

Al Almirante Aldershot le brillaban los ojos mientras respondía.

- Si, Capitán Jefferson. Resolvió que enviemos una flota a Haydon IV a pedir respuestas a sus acciones. Partimos mañana. ¿No es maravilloso?