Capítulo 8

"Para muchos, las decisiones tácticas del Almirante Nigel Aldershot eran incomprensibles, la de enviar una flota de tan solo 25 naves a Haydon IV tras su ataque al planeta Tirol en búsqueda de respuestas, ya sean diplomáticas o bélicas, lo era también. Pero lo que la mayoría no comprendía fue que lo hizo con la intención de no arriesgar el grueso de la flota repartida en la Base Rilac en Tirol y la Base ALuCE en la luna terrestre para no dejar indefensos a la Tierra y Tirol por si el conflicto escalaba"

Extracto de "La REF y Los Hijos de la Sombra" de Joseph Gordon.

Tras haberse reunido el Consejo Expedicionario, el científico Tiroleano Cabell salió frustrado de la reunión. En ningún momento esos burócratas parecieron preocuparse por su ex asistente Rem, capturado por los Haydonitas en su ataque a Tirol junto a la cantante humana Lynn Minmei y las Musas clón Música y Allegra, junto al joven Bowie Grant, hijo del ya reconocido Capitán Vince Grant. Solo parecían importarles encontrar al Almirante Rick Hunter y su desaparecida fortaleza espacial, el SDF-3. Y cuando decían "Rick Hunter" o "SDF-3" en realidad querían decir soslayadamente "Fabrica de Protocultura" que se encontraba abordo del SDF-3 al momento de su desaparición, y se calculaba que sus reservas que durarían un año. No parecían importarles las vidas involucradas en el conflicto, sino la preciosa Protocultura para alimentar sus conflictos con los Haydonitas, o los Invid, o cualquiera que se enfrentara con ellos, siendo ciegos de que Rem, clón de Zor, había sido responsable, junto a él mismo, de recrear la perdida Fábrica o Matriz de Protocultura, creada por el fallecido Zor a manos de los Invid en su fallida misión personal de sembrar la Flor de la Vida, esencia de la Protocultura, en los mundos del Grupo Local para quitarles el poderoso monopolio a los Amos Robotech de la misma y en un intento de devolverles la Flor de la Vida a los Invid, hacérsela más accesible, a quienes los Amos Robotech habían arrebatado la flor, fuente de alimentación y nutriente de los Invid para la producción de Protocultura, la fuente de poder de la Robotecnología. También estaba el Dr. Lang, quien contribuyó a recrear esta segunda Matriz de Protocultura, desaparecido abordo del SDF-3 junto a la mencionada Fábrica o Matriz de Protocultura. También, Cabell, se sentía frustrado, porque cuando habló frente a los miembros del Consejo Expedicionario también tocó el tema que se había estado susurrando en la comunidad científica de Tirol, que aunque no probablemente relacionado con los Haydonitas parecía ser que el Universo estaba achicándose, una especie de Big Crunch, el colapso del Universo a su forma original antes de la producción del Big Bang, desde aproximadamente hace 2 meses, fecha seguramente casual, desde que desapareció el SDF-3, la huida de los Invid de la Tierra a quien sabe que lugar, y la traición de los Haydonitas. Cabell, científico tiresiano de incontables años terrestres, gracias a las extensiones de vida empleados por los Amos Robotech debido a la Protocultura, contemporáneo de Zor, de considerable altura, calvo, de poco cabello a sus lados y larga barba de color gris que le llegaba hasta su pecho, se sintió más frustrado aun, a pesar de que el Consejo Expedicionario no escucho sus palabras, cuando el Almirante Nigel Aldershot lo eligió a él para ser su propio jefe de ingenieros Robotech en su propia nave, con destino a Haydon IV a buscar respuestas por sus acciones. Cabell, a quien le preocupaba el destino de su antiguo asistente, Rem, aceptó la oferta del Almirante.

Había oscurecido en Tiresia, y faltaban pocas horas para que partiese la pequeña flota Robotech hacia Haydon IV. El Almirante Nigel Aldershot aun se encontraba en su oficina ultimando los detalles para la misión de la mañana siguiente. La secretaria del Almirante, Peggie, ya se había retirado y en su lugar asistía al Almirante Aldershot el Coronel Dennis Maistroff. Ambos deberían partir durante la madrugada hacia la Base Rilac a tomar sus posiciones en las naves sobrevivientes de la flota de la Fuerza Expedicionaria Robotech, compuesta de una pequeña flota de 25 naves. Un timbre sonó en la soledad y penumbra de la oficina de Aldershot. Era Maistroff por el comunicador desde la oficina contigua. Aldershot pulsó el botón del comunicador para contestar en su fino escritorio de madera natural. Una pequeña pantalla se encendió y apareció el rostro de Maistroff.

- ¿Si, Dennis? ¿Qué sucede?

Atendió Aldershot, a lo cual Maistroff respondió dubitativamente e inseguro.

- Almirante, tengo aquí a la… -Maistroff dudó un momento pero continuó- … Comandante Sterling y desea verlo, Señor.

- ¿Sterling?

Se preguntó el Almirante Aldershot, ceñudo y en voz alta. Luego recompuesto se dirigió a Maistroff y le dijo.

- Déjala pasar.

La puerta se abrió y Dana Sterling, una mujer de 32 años, de cabello rubio y corto, ojos azules y curvilínea figura, que se delineaba aun más al vestir su viejo uniforme del Ejército de la Cruz del Sur. Tras la sorpresa, el Almirante Aldershot alentó a pasar a la joven.

- Adelante, Comandante Sterling. ¿Dana, no es así? ¿Puedo llamarla así? Después de todo, usted ya no está más activa con las Fuerzas de Defensa de la Tierra. Por favor sientese.

Dana se adentro en el despacho del Almirante Aldershot mientras se sentaba en un sillón individual acolchado con estructura de madera, mientras respondía.

- Si, gracias Almirante. Y puede llamarme Dana.

El Almirante, curioso por la visita, se sentó en un sillón similar delante del escritorio ayudado de su fino bastón y agregó.

- ¿En qué puedo ayudarla, Dana?

Dana sin terminar de creerse toda la gentileza del Almirante, pues éste contaba con fama contraria, le siguió el juego.

- Verá Almirante, estuve presente en la audiencia de la reunión del Consejo Expedicionario, y sé de la misión de enviar una pequeña flota hacia Haydon IV y me gustaría formar parte de ella.

El Almirante soltó un "Hm-Hm" y tras una pausa agregó.

- ¿Y puedo preguntar por qué? Según tengo entendido, usted ya no pertenece a las fuerzas armadas. Las dejó, al contrario de la mayoría de sus camaradas, al arribar a Tirol en 2031, con los clones sobrevivientes de las fuerzas de los Amos Robotech en la nave del Coronel Wolfe tras la invasión Invid a la Tierra. Y luego se presenta conmigo vistiendo ese viejo uniforme del Ejército de la Cruz del Sur, ¡intentando probar no sé qué cosa!

- ¡Admito, Almirante, que lo del uniforme fue un truco barato para llamar su atención, que todavía me interesa la milicia, pero terminé odiándola tras la invasión de los Invid a la Tierra! ¡Quedamos muy pocos, desorganizados y cansados de luchar y por eso, los que pudimos, dejamos la Tierra en busca de una promesa de paz y tranquilidad, aquí en Tirol. Lo que busco ahora es unirme a la flota que va a retar a los Haydonitas a su planeta, en busca de mis amigos y familiares perdidos. Como usted sabrá, cuando los Haydonitas atacaron Tirol, secuestraron a alguien que consideré como mi hermano durante casi toda mi vida, el ex soldado Bowie Grant, hijo del Capitán Vince Grant, además de las Musas clón. También podría obtenerse alguna pista sobre el destino del SDF-3, donde servían mis padres, los Capitanes Miriya y Maximillian Sterling, el resto de mi escuadrón y otros de mis amigos, del paradero del Ark Angel, Donde servía la Teniente Comandante Maia Sterling!

El Almirante Aldershot asintió pensativo tomándose el mentón sin decir nada por un momento y luego agregó.

- Puedo entender sus motivos, pero puede que nuestra visita a Haydon IV no sea un paseo por el parque. ¿Está consciente de ello?

- ¡Si, Señor!

Respondió Dana. Aldershot más calmado y sincero acotó.

- Bueno, si es así y está segura, preséntese a las 0500, aquí, en Base Tirol, para ser transportada a Base Rilac, Comandante Sterling.

A lo cual Dana respondió enérgicamente y parándose del elegante sillón haciendo la venia dijo.

- ¡Si, Señor! ¡Gracias Señor! ¡No se arrepentirá!

- Eso espero, Comandante.

Dana, de pie, se dirigió nuevamente al Almirante.

- Una cosa más que me gustaría pedirle.

Aldershot se puso serio y frunció el ceño.

- ¿De qué se trata, Comandante?

Dana contestó con franqueza.

- Me gustaría que me sea asignado un Hovertanque como mi Mecha de combate.

- ¡¿Esa cosa obsoleta?! ¡¿Por qué?! Un Cyclone podría reemplazarlo en cuanto a versatilidad y poder de fuego.

Dijo Aldershot exaltado, a lo cual Dana Sterling respondió dubitativa.

- Verá, Señor, en la Tierra combatí a los Amos Robotech, y luego a los Invid, con uno de ellos. Yo era la oficial al mando del Decimoquinto Escuadrón ATAC de Hovertanques, y tengo apego por ellos.

Aldershot emitió un pequeño y casi inaudible gruñido, y tras una pausa, agrego.

- Esta bien, Comandante. Haré los arreglos para que el Coronel Maistroff le asigne uno de los que están fuera de servicio.

Dana tuvo que contenerse de saltar de la alegría, sin embargo contuvo su compostura y solo dijo.

- ¡Gracias, Señor!

- Una cosa más, Comandante Sterling, dígame ¿Cuál es su opinión del Comandante Supremo Leonard?

Cuando Dana se disponía a responderle, Aldershot la interrumpió.

- No responda, Comandante. Era una pregunta retórica. Soy famoso por mis preguntas retóricas.

Era una mañana algo ventosa en las afueras de Tiresia, ciudad capital de Tirol. Sitio de la Base Tirol, que había sido diezmada durante el reciente ataque Haydonita.
El Capitán John Jefferson admiraba pensativo el paisaje, los restos de la mencionada base, desde la enorme abertura de una de las bahías de atraque del SDCV-116 Argo, que se encontraba posado en la enorme y destrozada pista de aterrizaje de los restos de la Base Tirol.
John Jefferson pensaba en su esposa Geraldine y su pequeña hija Mara, a quienes había visto brevemente durante la noche para despedirse tras ser asignado a esta ridícula misión, de enviar una pequeña flota a Haydon IV a pedir respuestas por sus acciones, que evidentemente, sin ninguna duda eran bélicas. Según la reunión preliminar de la misión, la flota estaba constituida por tan solo 25 naves, para preservar el resto de la flota estacionada en Base Rilac y aquella asignada a la Tierra en la Base Lunar ALuCE al mando del General Gunther Reinhardt.
La flota Karbarrana, al mando del Comandante Hodel, había ofrecido su ayuda, pero el Almirante Aldershot había rechazado el ofrecimiento, dejando esa flota como reserva.
El Capitán John Jefferson dejó un momento de admirar la destruida base y se adentró más en el interior de su nave, el SDCV-116 Argo. Allí extrajo una pequeña tableta, con la cual se comunicó con el Teniente Colton en el puente, quien apareció en una pequeña ventana en la esquina superior derecha.

- Teniente Colton, ¿Alguna novedad del arribo de los transbordadores con el Almirante Aldershot?

- Por el último reporte, abordarían en T-10 minutos aproximadamente, Señor.

Respondió el joven Teniente Colton. El Capitán Jefferson preguntó nuevamente.

- ¿Cuánto falta para el despegue tras los diagnósticos pre-lanzamiento, luego de que arribe el Almirante?

- Aproximadamente T-20 minutos, Señor.

Volvió a responder el eficiente Teniente Colton.

- Gracias, Teniente. Recibiré al Almirante, y me dirigiré al puente.

Dijo el Capitán Jefferson dando por terminada la conversación, quien se dirigió de nuevo a observar desde la bahía de atraque de babor del Argo a la espera de los dos transbordadores con el Almirante Aldershot, que apenas cabían en el espacio del hangar. Originalmente el Argo se iba a reunir en órbita con las demás naves de la flota provenientes de Rilac. Pero a último momento el Almirante Aldershot había decidido que el Argo transportase a un conjunto de oficiales, el Almirante incluido, a Rilac a reunirse con la flota. ¡Incluso en el manifiesto de carga de los transbordadores figuraba un viejo Hovertanque!
Los dos versátiles transbordadores LCA-16V Horizon-V arribaron a los pocos minutos atracando en el hangar del Argo. El Capitán John Jefferson se alejó de la entrada de la bahía de atraque y ordenó al personal técnico más cercano activar el campo de fuerza que sellaba las entradas de las bahías de atraque. Luego se apresuró a acercarse a los transbordadores recién ingresados a recibir al Almirante Aldershot.
Al llegar a ellos, el Almirante y un gran grupo de oficiales ya había descendido de los transbordadores. Como siempre parecía ser, el Almirante Aldershot estaba acompañado por el Almirante Forsythe y el Coronel Maistroff.
El Capitán John Jefferson, al llegar, los saludó con la venia, al tiempo que les decía.

- Bienvenidos abordo del UES Argo, caballeros.

Los oficiales de menor rango, en su mayoría capitanes de otras naves, y el Coronel Maistroff y el Almirante Forsythe devolvieron el saludo instantáneamente, mientras que el Almirante Aldershot lo hizo más relajado al tiempo que decía.

- ¡Ah! ¡Capitán Jefferson! Me estaba preguntando si iba a venir personalmente a recibirnos.

John Jefferson no dejaba de asombrarse con las actitudes del Almirante. "¿Qué pensaba que iba a mandar un cadete a recibirlo? Pensó John Jefferson, y le respondió nervioso y automáticamente, con una respuesta que casi no tenía sentido.

- ¡Si, Señor!

Aldershot no le prestó atención a la respuesta y preguntó.

- Y digame, Capitán, ¿A dónde piensa acomodarnos durante el viaje hasta la Base Rilac?

John Jefferson le respondió.

- Los demás oficiales y el resto del personal pueden acomodarse en los distintos comedores de la nave. Los Almirantes y el Coronel donde mejor les parezca.

A lo que rápidamente el Almirante Aldershot respondió.

- Entonces, condúzcanos al puente de la nave. Quiero conocer a su tripulación.

Esto tomó por sorpresa y algo de disgusto al Capitán Jefferson, a lo cual respondió casi servilmente al Almirante Aldershot.

- Como usted desee, Almirante.

Brevemente después varios vehículos APC trasladaban a los numerosos oficiales y demás personal a los distintos comedores esparcidos por toda la nave. El traslado hacia Rilac no demoraría mucho y los pasajeros se encontrarían cómodos allí durante el trayecto.
En cambio, un solitario vehículo APC se dirigía hacia las bahías superiores, hacia el puente de mando del SDCV-116 UES Argo. Una enorme nave Clase Ikazuchi de 702 metros de longitud. Tras un relativamente corto viaje arribaron a su destino. Aldershot, Forsythe, Maistroff y Jefferson ingresaron al puente, tras pasar los guardias de seguridad armados que vigilaban el ingreso al mismo.
Tras ingresar al puente, el sagaz Teniente Colton se percató de los recién llegados y exclamó.

- ¡Atención! ¡Almirantes en el puente!

Dejando de lado al Coronel y al Capitán.
La tripulación abandonó las tareas que estaban haciendo. Aquellos que estaban sentados se pusieron de pie, y saludaron formalmente a los recién llegados. El Almirante Forsythe, junto con el Coronel Maistroff y el Capitán Jefferson devolvieron el saludo. El Almirante Aldershot se hecho a reír con ganas y se dirigió al Capitán Jefferson.

- Están muy bien amaestrados, ¿No es así?

El Capitán Jefferson no supo que responder, y se quedó con la boca abierta. Aldershot hizo un saludo tranquilo a la vez que les decía.

- ¡Descansen!

El Almirante Forsythe se acercó al Primer Oficial del Argo, el Teniente Comandante Martin Colton, y le estrechó la mano, al tiempo que le decía.

- Soy el Almirante Raul Forsythe. Serví junto a tu padre en el puente del SDF-3 hace muchos años. Era un buen hombre y es un gusto conocerte.

El Teniente Colton aceptó la mano del Almirante algo sorprendido y respondió.

- Gracias, Señor. Lo sabía y es un gusto conocerlo también.

El Almirante Aldershot inspeccionó las tareas de los tripulantes del Argo como si buscara algún error en los procedimientos y finalmente se dirigió al Capitán John Jefferson.

- Capitán Jefferson, lo estoy relevando de sus tareas a bordo del UES Argo. Tomaré el mando de la nave.

La tripulación escuchó al Almirante con sorpresa, pero nadie hizo algún comentario, solo se dedicaban a sus tareas como si no hubiesen escuchado nada. Hacia poco que conocían al Capitán Jefferson, pero ya les agradaba, les parecía un buen hombre, en cambio el Almirante Aldershot…
El Capitán John Jefferson recibió la orden con sorpresa. ¡Le estaban quitando su nave! Y titubeando atinó a decir un solo.

- Si, Señor…

Aldershot vio la decepción en el Capitán Jefferson y agregó.

- No se preocupe, Capitán. Es solo una medida transitoria. Conduciré la nave hasta la base de Rilac, donde allí tomaré el mando de mi propia nave, luego el Argo será suyo de nuevo. Es un viaje corto, se le pasará rápido. Mientras tanto encuentre algo que hacer.

El Capitán John Jefferson recobró su ánimo, pero interiormente, por momentos, realmente tenía rechazo por el Almirante Aldershot, pero no le dijo nada más que otro.

- ¡Si, Señor!

Y luego agregó.

- Teniente Colton, Almirante. Si me necesitan estaré en la Sección de Ingeniería.

A lo cual Aldershot agregó.

- Muy bien, Capitán. ¡Diviértase allí!

A la vez que pensaba que tal vez el Capitán nunca debió salir de una Sección de Ingeniería, pero tal vez estaba siendo muy duro con ese pensamiento.
Sin decir más, el Capitán Jefferson, hizo un saludo informal tocándose la gorra e inclinándose hacia adelante y atravesó las puertas deslizantes del puente en búsqueda de su amigo, el Dr. Harry Penn.
El Capitán John Jefferson se encontró con una sorpresa al llegar a la Sección de Ingeniería. Allí, reunido con el Dr. Penn se encontraba el mítico científico Tiroleano Cabell. El Dr. Penn interpretó la sorpresa en la actitud de John Jefferson e intervino.

- ¡Ah! ¡Capitán Jefferson! ¿Qué lo trae a la Sección de Ingeniería?

John Jefferson en un tono algo enojado le respondió.

- No me llame Capitán, Dr. Penn. He sido relevado del cargo por el Almirante Aldershot, quien ha tomado el mando de la nave hasta nuestro arribo a Rilac.

- No te preocupes J.J, el trayecto a Rilac no es largo y recuperarás tu cargo rápidamente.

Le respondió, en tono consolador, Harry Penn y continuó.

- Justamente estaba conversando con Cabell, entre otras cosas, de las actitudes del Almirante Aldershot. ¿Conoces a Cabell?, ¿Verdad?

John Jefferson, sorprendido por la pregunta y excitado por estar frente a una de las eminencias científicas de la Robotecnología. Mayor aun que el Dr. Harry Penn, incluso que tal vez el Dr. Emil Lang, respondió rápidamente.

- ¡Seguro que lo conozco, Dr. Penn! Fue mentor de Zor, de los primeros científicos en desarrollar la Robotecnología, creador de la sociedad clon y la raza Zentraedi para los Amos Robotech, creador de la segunda Matriz de Protocultura junto al Dr. Lang y el clon de Zor llamado Rem, clon que él mismo desarrollo…

Cabell no conocía a John Jefferson, pero al escuchar de su boca los logros de toda su vida, no se sentía orgulloso de muchos de ellos e hizo una leve mueca de desagrado, o mejor dicho arrepentimiento.
Harry Penn detuvo a John Jefferson en su enumeración de logros de Cabell cargados de emoción al estar presente ante tal eminencia.

- ¡Está bien J.J! ¡Suficiente! Has demostrado que conoces el trabajo científico de Cabell.

Dicho esto, el Dr. Penn se dirigió a Cabell.

- Cabell, él es John Jefferson, llámalo J.J si lo deseas, reciente Capitán del Argo, anteriormente Ingeniero Robotech. Tal vez haya cambiado de profesión, pero siempre regresa a sus orígenes.

Bromeó el Dr. Harry Penn. Cabell se preguntó sin hacer ningún comentario por qué un Ingeniero Robotech querría convertirse en Capitán de una nave espacial, pero pronto se olvidó de la cuestión y continuó su conversación con el Dr. Penn antes de ser interrumpido por el Capitán Jefferson. Cabell había arribado abordo del Argo en los transbordadores Horizon-V que también trajeron abordo al Almirante Aldershot, solo que el Capitán Jefferson no se percató de su presencia entre la multitud. Cabell al llegar no se dirigió a los comedores como la mayoría de los oficiales, si no a la Seccion de Ingeniería del Argo, donde sabía que el Dr. Harry Penn había sido asignado, a comentarle los eventos de las últimas horas, como su fútil disertación ante el Consejo Expedicionario, por el secuestro de Rem por parte de los Haydonitas y posterior ofrecimiento descarado del Almirante Aldershot de ser el Jefe de Ingenieros de su nave, durante la expedición al planeta Haydon IV, no sabiendo exactamente que quería lograr con tal pequeña flota, conociendo el poder de los Haydonitas y sabiendo que las defensas de su planeta, Haydon IV, eran casi impenetrables. John Jefferson escuchó gran parte del relato de Cabell, e intervenciones por parte del Dr. Penn con atención, sin interrumpirlo por respeto y admiración.
La conversación del Dr. Penn y Cabell fue interrumpida por la vibración y zumbido de los Sistemas Antigravedad repartidos por toda la nave al comenzar a funcionar, levantándola de la destrozada pista de Base Tirol. Luego de llegar a una determinada altura desafiando la gravedad, determinada por el Almirante Aldershot, los Propulsores Réflex, alimentados por las Calderas Réflex, fueron disparados para lograr el impulso vertical, dirigiendo la nave a su destino final de Rilac. Una vez acostumbrados a estos sonidos en la Sección de Ingeniería, Cabell, Harry Penn y John Jefferson en menor medida, continuaron su conversación. Cabell continuó su disertación, mayoritariamente en contra del Almirante Aldershot, mientras se acariciaba su larga y blanca barba, que le llegaba casi a la mitad de su pecho.

- También, el Almirante Aldershot y el resto del Consejo Expedicionario no me prestaron ninguna atención cuando les advertí sobre lo que está sucediendo en el universo, más allá del Grupo Local.

Cabell advirtió las miradas inquisidoras de Harry Penn y John Jefferson a sobre que se estaba refiriendo, y continuó su explicación.

- Un grupo de astrofísicos Tiroleanos descubrió que partes del universo parecían estar desapareciendo, achicándose. Desde pequeños sistemas estelares, hasta grandes clusteres de estrellas, de forma similar al Big Crunch, el colapso del universo a su forma original al Big Bang.

El Dr. Harry Penn frunció el ceño al escuchar a Cabell. Se frotó su barba gris, mucho mas corta que la de Cabell, mientras ladeaba su cabeza y le preguntó.

- ¿Hace cuánto sucede esto? No había escuchado nada sobre ello.

Cabell le respondió.

- Hace aproximadamente dos meses.

John Jefferson interrumpió la conversación de las dos eminencias científicas de la Robotecnología con algo de timidez y humildad.

- ¿Dos meses? No sé si será casualidad, pero coincide con el tiempo que desapareció el SDF-3, los Invid abandonaron la Tierra, sin saber su destino final, y los Haydonitas se volvieron en contra de aquellos que utilizan Protocultura como fuente de poder. ¿Estará relacionado?

Cabell con expresión seria, casi enojado, se dirigió a John Jefferson.

- No se si los hechos están relacionados, jovencito. ¡Los científicos Tiroleanos también se hacen la misma pregunta que usted! ¡Pero no hay ninguna evidencia que lo afirme o lo niegue!

El Dr. Penn interrumpio.

- Tranquilo, Cabell. Puedes llamarlo J.J, e hizo una pregunta que encuentro razonable, y me trae dudas a mi también, ya que la coincidencia temporal de los acontecimientos me interesa, si tiene que ver con la desaparición del SDF-3. Ya que les contaré que mi hija Karen estaba abordo de la fortaleza espacial. Me da mucha pena contarlo, quiero mantenerme fuerte. Ya perdí a su madre cuando Karen nació. Me niego a perderla a ella también, por lo cual muy pocos lo saben.
Cabell y John Jefferson se sorprendieron con la noticia dada por Harry Penn. John Jefferson se dirigió presuroso al Dr. Penn con seriedad.

- Lo siento, Doctor. No sabía que Karen servía abordo del SDF-3…

- Si, se alistó a servir en esa nave, detrás de los pasos de ese muchacho Baker. Son como perros y gatos esos dos, siempre lo fueron.

Cabell, entristecido, le dijo al Dr. Penn.

- Lo siento yo también. Me siento de igual manera. Rem es como un hijo para mí.

Hubo un incómodo silencio entre los tres hombres, que concluyo con el cambio de tema por parte del Dr. Penn.

- Quiero consultar con la Sección de Astrogación de la nave para confirmar esas desapariciones estelares que mencionas, Cabell.

Cuando el Dr. Penn se prestaba a comunicarse con la Sección de Astrogación, un mensaje transmitido desde el puente de la nave se esparcía por toda ella a través del sistema de anuncios públicos. Era la voz del Almirante Nigel Aldershot en todos los altavoces.

- Por favor, Capitán Jefferson, le habla el Almirante Aldershot, preséntese al puente de la nave. ASAP.

"Maldito viejo" pensó John Jefferson. "Él sabía que me encontraría en la Sección de Ingeniería, ¿Por qué no se comunicó directamente aquí, y no hacer este circo?"
John Jefferson se disculpó con el Dr. Penn y Cabell por tener que partir, dejando un último pedido al Dr. Harry Penn.

- Dr. Penn, manténgame al tanto sobre los hallazgos de Astrogación.

- No te preocupes, J.J. Te mantendré al tanto. Ve a atender tus deberes.

- Y fue un gusto conocerlo, Cabell.

Agregó John Jefferson, a lo cual Cabell, más calmado, respondió.

- El gusto ha sido también mío, muchacho. Y disculpa los berrinches de un pobre viejo.

John Jefferson no pudo dejar escapar una sonrisa y le respondió.

- No fue nada, Cabell.

Mientras salía de la Sección de Ingeniería, con cierto apuro, en dirección al puente de la nave. Al llegar allí y traspasar sus puertas neumáticas, el Teniente Colton anunció su presencia en el puente y saludó a su tripulación casi automáticamente. Allí, en el puente, seguían reunidos la Trinidad, casi inseparable, de Aldershot, Forsythe y Maistroff. El Almirante Aldershot estaba sentado en el asiento de Capitán, "su" asiento de Capitán. Tal vez era exagerado llamarlo así, porque su asignación como Capitán del UES Argo era realmente reciente, pero John Jefferson ya lo sentía muy propio. El Almirante Aldershot se dio media vuelta en el asiento para contemplar al Capitán Jefferson, quien estaba detrás de él, junto a las puertas corredizas de acceso al puente.

- ¡Ah, Capitán Jefferson! Me alegra que se encuentre aquí. Como puede ver estamos arribando a Rilac.

John Jefferson miró hacia las enormes ventanas en la parte frontal del puente y pudo apreciar la gran Base Rilac desde cierta altura, con todas sus naves atracadas en ella, y el Argo en pleno proceso de atraco.
Una vez terminada la maniobra, y con el Argo en tierra, el Almirante Aldershot se levantó del asiento con cierta jovialidad algo inusual y tomo su bastón. Luego se dirigió al Capitán Jefferson.

- Capitán, le devuelvo el mando de su nave.

- Gracias, Señor.

Le respondió John Jefferson. El Almirante agregó.

- Prepare los transbordadores para nuestra salida, y prepárese para nuestra partida hacia Haydon IV, los preparativos para ello se hicieron mayoritariamente durante la noche. Nuestro tiempo estimado de salida es en T-2 horas. Esté listo para ello, y no me decepcione, Capitán.

El Capitán John Jefferson le hizo un breve saludo de despedida y le dijo.

- Estaremos listos, Señor. Los transbordadores estarán listos para su partida, junto a los demás oficiales y personal asignado que se hayan en los comedores.

- Gracias, Capitán.

Respondió sinceramente Aldershot, mientras se dirigía a la salida del puente, junto al Almirante Forsythe y el Coronel Maistroff.

- No se preocupe, conocemos el camino al hangar.

Agrego el Almirante Aldershot. Una vez que los tres oficiales traspasaron las puertas corredizas del puente, el Capitán Jefferson se sentó en su puesto y se dirigió al siempre eficiente Teniente Colton.

- Teniente Colton, avise por el sistema de anuncios publico la salida de los transbordadores y que vehículos APC recojan al personal que se encuentra en los comedores para transportarlos al hangar.

- Si, Señor. De inmediato.

Respondió Colton.
El Capitán se acomodó en su asiento, se quitó la gorra y los guantes y los depositó en la consola frente a él. Luego, sin recurrir a su Oficial de Comunicaciones, que estaba ocupada desde uno de los puestos laterales con el mensaje de la salida de los transbordadores, se comunicó desde su consola a la Sección de Ingeniería en búsqueda del Dr. Penn. Al aparecer este en pantalla, le preguntó.

- Dr. Penn, ¿Alguna novedad con las desapariciones estelares mencionadas por Cabell con el personal de Astrogación?

- Desgraciadamente no, Capitán. El Grupo Local, un espacio de aproximadamente diez millones de años luz de diámetro, es muy grande de abarcar por los instrumentos de esta nave espacial. Pero si Cabell lo dice, tiendo a creerle.

Dijo el Dr. Penn. John Jefferson decepcionado le respondió.

- Entiendo, Dr. Penn. Estoy de acuerdo con usted Dr. Penn. También creo en lo dicho por Cabell. Habría que comentárselo al Almirante Aldershot, pero este ya lo sabe directamente de los hechos expuestos por Cabell durante la sesión del Consejo Expedicionario.

- Si, tienes razón. Pero el Almirante no lo creyó, o le restó importancia.

John Jefferson respondió, pensativamente.

- Si, el Almirante es así. Y parece que nada lo cambiará. -Luego preguntó- ¿Cabell sigue allí?

- No, acaba de partir hacia el hangar de los transbordadores.

Respondió el Dr. Penn. El Capitán Jefferson agregó.

- Gracias Doctor.

Y cortó la comunicación. Luego, el Capitán Jefferson se dirigió al Teniente Colton.

- Teniente Colton, comience cuanto antes los diagnósticos de la nave, ya escuchó al Almirante Aldershot, tenemos dos horas para estar listos para ir a nuestra aniquilación segura.