Holaa como ya lo habrán notado este es un fanfic hecho de fans (en este caso yo xD) para fans, con la única finalidad de ver terminada la novela que leí hace ya más de un año "Viviré con humildad y confianza como mi lema" de Hiyoko no Keki, el cual entró en hiatus, fue publicada en 2013 y hasta la fecha 2021 sigue sin un final, al parecer alguien de japón la había retomado, pero volvió a pasar lo mismo, so…aquí viene una versión latinoamericana HOHOHO.

Con la finalidad de romper la maldición de esta novela que entra siempre en hiatus, me aseguré de trazar en borrador el final, antes de empezar a publicar el primer capítulo (que empezará obviamente después del 299 en el que se quedó Hiyoko), espero les guste esta versión que le voy a dar.

Autor de Kenkyo Kenjitsu wo Motto ni Ikiteorimasu también conocido como I Will Live with Humility and Dependability as My Motto: Hiyoko no kēki

Capítulo 1 al 299 en por: reikakisshouin

Y finalmente la autora de este fanfic del capítulo 300 - hasta el final: Littlecupcake7u7

Capítulo 300

Hoy iría con Yukino-kun a ver los fuegos artificiales, tomé un vestido casual color azul y para cuando bajé, madre me volteó a ver con horror.

-¡Reika, sube de inmediato! Tenemos que arreglarte, no puedes ir así con los Enjous.- replicó mientras me arrastraba de nuevo hacia mi cuarto. ¿Tan mal sentido de la moda tenía?

Terminé con un vestido rosa pálido, era elegante, pero a la vez no tanto, no sé cómo explicarlo. Mi madre me veía contenta, con una sonrisa triunfante.

Mi padre estaba en la sala y cuando me vió bajar comenzó a derramar algunas lágrimas.

¿Ehh?

-Mi hija ha crecido tanto, no sabía que llegaría tan pronto este momento…- chillaba, pero yo no entendía, ¿el momento de qué?, Tanuki estás exagerando.

-Hohoho querido, el heredero de los Enjou es encantador, hubiera jurado que nuestra Reika haría una linda pareja con el hijo de la señora Kagurabi-sama, pero su elección no es nada mala. – Madre sonrió hasta que sus ojos se convirtieron en medias lunas.

Parece que están entendiendo todo mal, no voy a salir con Enjou-sama sino con Yukino-kun, mi pequeño ángel.

– Madre, Enjou-sama tiene una prometida -declaré sin dudar, bueno aunque no era en realidad su prometida, pero era una candidata y una muy cercana a él, supongo que a fin de cuentas sería su prometida muy pronto.

Madre abrió los ojos desmesuradamente.

-¡¿Nani?!- el shock fue demasiado para ella que tuvo que agarrarse de la pared y el tanuki formó una sonrisa de oreja a oreja.

-Con que así era hija, entonces disfruta tu velada, recuerda no llegar tan tarde- dijo mi padre, madre no podía decir nada aún.

El timbre sonó y me apresuré a abrir.

-Gokigen yoh, Enjou-sama y Yukino-kun- el par de hermanos se habían ofrecido a recogerme por lo que estaban en mi puerta en este instante.

-Gokigen yoh, Kisshouin-san- saludó Enjou.

-Reika-onee-san te extrañé tanto- dijo Yukino-kun con su habitual sonrisa de ángel, derramé algunas lágrimas imaginarias.

-Y yo a ti, Yukino-kun.-

-Gokigen yoh, señor Kisshouin y señora Kisshouin- saludó Enjou a mis padres, tenía un ramo de flores blancas, ¿eh? No me había dado cuenta.

-Para usted, señora Kisshouin-sama- le entregó las flores a mi madre y ella sonrió ampliamente.

-Gracias Enjou-san, dejo a Reika a tu cuidado. – él asintió y mi madre dirigió su vista a mí, parecía reclamarme el hecho de que Enjou tuviera prometida, pero ¡hey!, no es mi culpa, además no es como si yo quisiera salir con él, no gracias, prefiero vivir. Tal vez mi madre haya caído bajo su encantó de ángel, pero yo conozco su verdadera cara y… Enjou dirigió su vista hacia mí y sonrió suavemente, ¡alerta!, él sabe lo que estoy pensando.

-Cuidaré bien de ella.- contestó.

- Regresen temprano Enjou-san, Reika no puede soportar estar demasiado tiempo lejos de su papá. - comentó el tanuki, siempre diciendo mentiras lo fulminé con la mirada.

-La traeremos de vuelta sana y salva, señor Kisshouin-sama- contestó Yukino-kun antes que su hermano.

Viajamos en su coche sin ningún contratiempo, Yukino-kun habló de su campamento, estaba muy feliz por hacer cosas nuevas, yo sonreía, mientras mi ángel fuera feliz. Enjou-sama condujo en silencio, parecía nuestro chofer, por un momento me arrepentí de viajar en el asiento trasero junto con Yukino-kun, pero no debía llorar sobre la leche derramada.

Aunque quisiera meter a Enjou a la conversación, no se me ocurría nada, además yo no estaba hablando, simplemente escuchaba todo lo que Yukino contaba y así llegamos al restaurante.

Subimos a la terraza que estaba finamente decorada con luces tenues, nuestra mesa era la única allí, increíble el poder de los Enjou, es decir, reservar sólo la terraza para ellos en un restaurante muy reconocido o tal vez sea sólo yo y mi sentido de plebeyo.

-Somos los únicos aquí- dije sorprendida sin poder evitarlo, Enjou sonrió.

-Este restaurante es de nuestra familia – declaró.

-Ven Reika-onee-san te gustará – exclamó Yukino-kun agarrando mi mano y llevándome al borde de la terraza para poder ver la vista, y vaya que era increíble. De pronto el primer brillo en el cielo comenzó.

-Asombroso- solté.

-¡Sí, lo es!- secundó Yukino.

Nunca había visto los fuegos artificiales de esta manera, todo era tranquilo a nuestro alrededor, no había puestos ambulantes, no había gente yendo y viniendo en una concurrida calle, tampoco estábamos sentados en el pasto.

-Mmm…parece que los fuegos artificiales comenzaron una hora antes- comentó Enjou y yo asentí sin dejar de mirar el cielo, seguramente él había planeado cenar antes de que empezaran.

De alguna manera me perdí en los colores del cielo nocturno, suspiré pesadamente, tal vez algún día dejaría de ser la jefa de la villa "Alone in love" y podría disfrutar de una cita como cualquier chica de secundaria, tal vez aún podría cumplir mi sueño de salir con mi novio agarrados de la mano en nuestro uniforme, ¿a quién engaño?, estamos a punto de graduarnos, sólo un par de meses y pasamos a la universidad, nunca más usaremos uniforme.

Lloré imaginariamente.

- ¿Kisshouin-san, todo bien?- preguntó Enjou que estaba a mi lado, ¿en qué momento?... Juraría que Yukino estaba allí.

-Sí, sólo pensaba que falta poco para graduarnos – comenté con la verdad a medias, prácticamente no estaba mintiendo, Enjou me dirigió una mirada llena de extrañeza, ¡por favor no leas mi mente!, es vergonzoso de acuerdo.

-Supongo que es normal, es parte de crecer Kisshouin-san, además no creo que cambie mucho, ¿te quedarás en Zuiran, no es así?

Yo asentí.

-Entonces, aunque tus amigas estén en distintos departamentos, podrán verse- dijo Enjou.

-Tienes razón Enjou-sama, gracias- sonreí alegremente, puede que no haya amor romántico en mi vida, pero mis amigas son las mejores, amistad sobre el amor, siempre lo he dicho o más bien la vida me lo ha demostrado.

Salí de mis pensamientos y Enjou seguía mirándome fijamente ¿había algo en mi rostro? Estoy segura de que limpié mi cara antes de salir y aún no cenamos…oh cielos ¿habrá algo en mi nariz?, que vergüenza, inmediatamente giré mi rostro.

-Tengo que ir al baño- grité sin mirar atrás y me dirigí rápidamente al tocador, aguarden… ¿grité que iría al baño?, ¡mi imagen de doncella está arruinada!, ya no seré nunca más la princesa de Yukino-kun, ¡¿Qué he hecho?! Lloré nuevamente en mi imaginación.

Me revisé en el espejo una vez más, no había nada en mi rostro ni en mi nariz. ¿Eh? ¿Entonces por qué Enjou no dejaba de mirarme?

- Reika-onee-san, ¿dónde estabas?, los fuegos artificiales fueron increíbles, te perdiste el último, fue genial- comentó alegremente, es un alivio, parece que no escuchó nada.

-Tenía que hacer cosas de damas, Yukino-kun – expliqué brevemente y agradecí la discreción de Enjou.