Y AQUELLA NOCHE LLOVIÓ

Disclaimer: Shaman King le pertence a Hiroyuki Takei-sensei.

N/A: Encontré esto en uno de mis cuadernos de escritos, esta fechado con el mes de abril del 2003 pero no tengo el día exacto.

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Y aquella noche llovió
(adriana s -hikari yuuko-)

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Todo era perfecto, y aquella noche llovió...

Se levantó del futón lenta y silenciosamente, permitiendo a sus sentidos reconocer el cálido ambiente que envolvía su cuerpo. La tenue luz, cual intrusa, se filtraba por la ventana y el aroma a hierba fresca impregnaba cada rincón del pequeño cuarto. Pensó sobre la belleza de aquel momento tan simple y efímero. Fue entonces que sonrió para sí mismo. Era feliz.

Aún sentado en su cama, sintió como algo se movía a un lado de él... alguien lo tomaba fuertemente del brazo. La pequeña figura de la persona todavía estaba cubierta por las sábanas. Volteó para ver a la joven mujer que yacía a su lado, sus ojos permanecían cerrados. Ella dormía tranquilamente, su respiración suave y pausada; se notaba plácidamente perdida en otro mundo pues había una expresión en su rostro que hablaba de un buen sueño. No pudo hacer nada más que sonreír una vez más, como queriendo responder la forma que habían tomado los labios de la joven.

Se veía tan... indefensa y frágil. Era imposible relacionarla con su alma feroz y determinada, con la voz fuerte y las miradas asesinas, con la mujer siempre en control de sí misma. Pero incluso esa abismal diferencia no importaba en ese momento, pues solo observarla le era suficiente en aquel instante. O quizá no, porque su mano se movió hacia ella y sus dedos recorrieron sus dorados cabellos; estos se deslizaron entre sus dedos una y otra vez hasta que el momento de fascinación terminó. Como sintiendo que él la acariciaba, ella se movió un poco, alarmandole. Pero la mujer simplemente, en lugar de despertar, apretó aún más fuerte su brazo y suspiró.

Pudo observarla un momento más y disfrutar la sensación que le provocaba en el pecho tenerla tan cerca. Esta noche, a su lado, tenía todo lo que había soñado.

Con mucho cuidado e intentando no despertar a la segunda ocupante del futón, a ella, se comenzó a levantar. Con mucho cuidado, soltó su brazo de ella. Cubrió la parte superior del cuerpo de la muchacha y se volteó para irse. Sin darse cuenta, el chico de cabellos castaños se había quedado inmóvil... algo se sostenía fuertemente a su yukata.

"No..." la voz de la muchacha era apenas un susurro, sus ojos oscuros fijos en él pero claramente el mundo de los sueños aún no le dejaba partir, porque estaban cubiertos por ese brillo adormilado que uno tiene cuando no acaba de despertar.

Oh dios. Oh dios. "¿Eh?" ¿Estaría ella molesta? No tuvo tiempo de seguir aventurándose a adivinar lo que ella haría.

"Aún no... aún no te vayas," ella le interrumpió, intentando convencer a su prometido de hacer lo contrario.

Él la miró perplejo y ella cerró de nuevo sus ojos, nunca soltando la yukata. Le pareció entonces ver como una sonrisa ganadora se esbozaba en el rostro de la mujer, como si ya supiera su respuesta.

Movió la cabeza y río antes de contestar, "Esta bien."

Se acomodó en el futón, atrayendo a la joven hacia su regazo y, tiempo después, volviéndo a quedar profundamente dormido. Se durmió con un sentimiento de seguridad, y es que después de las miles de batallas que tuviera que enfrentar, después de mil lluvias, ella seguiría a su lado y él al de ella.