Disclaimer: Esto no me pertenece, ¡por favor no me demanden!

Capítulo I

Desobediencia: Una sensación liberadora.

Como siempre, el castillo de Naraku permanecía obscuro. El olor a muerte se sentía por todas partes, dándole un toque siniestro al enorme lugar. Una niña vestida de blanco caminaba lentamente por los corredores como si tal aura maligna no le importara en lo más mínimo. Subió unas escaleras, y se detuvo frente a una habitación. Abrió lentamente la puerta.

-Kanna, te esperaba... quiero que busques a tu hermana con tu espejo y que me la traigas, ¿entendido?

Sin decir nada, aquella niña, se retiró de la presencia de Naraku. Después de todo, es lo que siempre hacía, obedecer a su señor sin omitir ningún comentario. Claro, no era como su hermana. A pesar de tener un cuerpo adulto, Kagura era menor que ella y, por lo tanto, más impulsiva. Siempre causando problemas... siempre contradiciendo a Naraku u ocultándole cosas, simplemente, no era de fiar. Mientras que ella, Kanna, siempre se mantenía callada sin reprochar, sin cuestionar. Es por eso que Naraku le tenía confianza, porque no era como Kagura. A pesar de todo, ella envidiaba a Kagura. Kagura había tenido el valor de enfrentarse a su creador en más de una ocasión, a pesar de las horribles consecuencias, poder ser reabsorbida por él... ¿Sería cierto que Kagura, era un espíritu libre?

-Kanna...

Dejó de pensar por un momento, ya que cierto muchacho un poco mayor que ella la llamaba.

-¿Volverás a irte de nuevo?

Kanna se acercó al muchacho. Era la primera vez que lo oía hablar.

-¿Es cierto, que el señor está tan molesto, que piensa reabsorber a Kagura?

Con su fría expresión sólo lo miró.

-Entiendo, no puedes hablar de eso... tu hermana es poderosa, ¿no es cierto?, Algunas veces la he visto usando sus maravillosos poderes... Siempre contradiciendo a nuestro amo... Es curioso, es la primer vez que recuerdo estar conversando con alguien... Es verdad, aunque me esfuerzo, no recuerdo otra cosa que no sea Naraku... ¿Tú sabes el porqué?

Kanna tenía cara de impaciencia, después de todo, no tenía sentido esa conversación, ¡Si a eso se le puede llamar conversación!. Un tanto apenado al darse cuenta, Kohaku bajo la cabeza y prosiguió.

-Me agrada que por lo menos escuches lo que digo... últimamente, he tenido sueños raros, donde tengo una imagen borrosa de una mujer que me sonríe... y todo se pone negro, como si mi cabeza no quisiera recordar más... Debes estar aburrida de lo que digo, pero como eres la única persona aquí aparte de Naraku... a veces me siento solo... Tú también debes sentirte así algunas ocasiones...

Que afirmación más estúpida, ¡por supuesto qué ella nunca se había sentido así!, Ella era la nada... Mataría a ese niño idiota de no ser porque a su señor le era útil y quien era ella para contradecirlo... Tenía cosas que hacer, no debía de estar escuchando a ese chiquillo insolente ¡Debía ir por su hermana!. Dio media vuelta...

-No fue mi intención ofenderte, lo único que quería saber, es si alguno de ustedes tiene miedo, miedo a morir...

¿Miedo?, Kanna no lo había pensado. ¿Miedo a ser partida en dos por la espada de Inu Yasha? ¡Por favor!. Sin embargo, algo la inquietaba... ¿Qué pasaría el día que a su señor le dejara de ser útil y se convirtiera en un estorbo?... Sin duda alguna la reabsorbería... a pesar de haberle servido bien...

-Caro que no... le pertenezco a mi creador y él puede deshacerse de mí, si quiere... ya que sólo soy una parte de él. (Esto último con algo de tristeza.

-Disculpa... pero, gracias de todas maneras, por escucharme.

Kanna sonrió un poco, ya le diría a Naraku que ese chiquillo estaba pensando más de la cuenta, como si él le impuso se estuviera debilitando.

-Por nada, Kohaku, por nada...

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

En el bosque, una mujer joven entraba a una cueva. Visiblemente apurada no notó que alguien la observaba. En el interior, se encontraba una vieja haciendo algo que parecía una poción.

-Llegaste más pronto de lo que imaginé.

-Claro bruja, vine por lo que prometiste...

-Por supuesto... no seas impaciente querida... esto toma su tiempo.

La mujer joven, visiblemente alterada, no dejaba de observar, como la vieja bruja movía su brebaje. Se detuvo, y con una risilla le dijo:

-Acompáñame, es hora de hacer negocios... pero primero (mirándola a los ojos), debo asegurarme que no habrá ninguna traición de tu parte... entrégame tus abanicos... es algo de rutina.

Tuvo que hacerlo, porque esa vieja bruja era la única que podía ayudarla.

Mientras tanto, afuera, cierto yokai lobo, esperaba a que saliera Kagura, mientras escuchaba con dificultad lo que murmuraban las dos mujeres.

-Por fin podré vengarme, es mujer me las pagará por lo que le hizo a esos miembros de mi tribu... Esperaré oculto en estos arbustos...

En la cueva, la anciana miraba a través de su olla.

-Muy bien querida...

Dijo con un aire de maldad.

-Ese ser que te creó, está pasando por un ciclo... Tu sabes, todo ser de origen sobrenatural, que no está completo del todo, tiende a pasar por uno y llegan a debilitarse sus poderes, llegando a manifestarse su parte no sobrenatural

-Su parte humana...

Justo como le sucedía a Inu Yasha... ella lo sabía, pero no se lo dijo a Naraku. Sus razones tenía.

-Exacto, si yo fuera tú no perdería la oportunidad de asesinarlo... después de todo, por eso me buscaste, para ser libre...

Kagura sonrió. No desaprovecharía esa información.

-Tu paga, vieja.

Extendiéndole una bolsa llena de oro.

-Volverás a saber de mí.

-Tengo ese presentimiento...

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Kanna flotaba cerca de la cueva. Lo había visto todo con su espejo.

-Así que Naraku puede morir después de todo... Tal vez es esa la razón por la que Kohaku hable tanto últimamente.

Miró hacia abajo y observó a Kouga que seguía oculto. Se acercó a él y, con un pequeño golpe en el cuello, lo durmió.

-No quiero que interrumpas, como no me interesa tu alma, esto será temporal... tengo que hablar con mi hermana.

Kagura salía de la cueva y, viendo a Kanna le dijo:

-No esperé que te mandaran tan pronto por mí.

-Quiero preguntarte si es verdad lo que te dijo esa bruja...

-Lo escuchaste... es verdad, Naraku ha perdido parcialmente sus poderes. No podemos desaprovechar esta oportunidad, tenemos dos semanas para que muera... Por favor Kanna, no me mires así, piénsalo... La bruja me dijo, que a pesar de ser parte de él, seremos libres si muere... libres... sólo necesito pedirle a alguien ese favor... si tú me ayudas, claro, además, podría beneficiarnos a ambas... ¿O quieres ser reabsorbida?

Una interesante propuesta... ¿Cómo podía negarse?... pero, su señor... lo traicionaría... por otro lado, sería libre y no recibiría órdenes de nadie... podría hacer lo que quisiera, no viviría pensando en el día en que dejara de serle útil. ¿Qué hacer?...

-Puedes irte Kagura...

-Prometo que regresaré pronto, Naraku no vivirá por mucho tiempo...

Mientras su hermana menor se alejaba, Kanna se preguntaba si en verdad había hecho lo correcto.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

-Volviste pronto... ¿Dónde está tu hermana?

-No pude hallarla... mi espejo... algo está mal...

Dijo Kanna bajando la cabeza.

-Yo no le veo nada fuera de lo normal... me decepcionas, Kanna... creí que eras la MÁS confiable...

-No volverá a suceder, mi señor.

-Claro que no, yo me encargaré de darte un buen escarmiento para que no vuelvas a fallar.

Un grito desgarrador de Kanna, rompió el silencio que imperaba en el castillo, mientras su cuerpo caía al piso.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Kouga despertó, ¿Qué demonios ocurría?, ¿Qué le había hecho esa chiquilla?, ¿Qué hacían las dos en la cueva de esa bruja?... Su instinto de lobo le decía que algo estaba mal y que tenía que investigar... Seguramente la señorita Kagome lo podría ayudar, ella sabe muchas cosas... ese perro... tendría que ver a ese perro.. Lo maldijo entre dientes mientras corría a toda velocidad rumbo hacia la mujer que amaba y a su rival...

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

-Me alegra que despertaras, cuando te encontré, estabas en medio de un enorme charco de sangre.

-Kohaku...

-No digas nada, debes de estar cansada. Naraku puede ser muy cruel a veces, auque, es curioso, es la primera vez que te hace daño... y eres la más leal.

Lealtad. No entendía lo que había hecho, ¡Había sido capaz de traicionar a su creador!... sin embargo, por una extraña razón, no se sentía culpable, al contrario, se sentía aliviada, a pesar del malestar físico causado por sus heridas... Tal vez esto era lo que sentía Kagura, cada vez que desobedecía a Naraku... Le gustaba eso...

-¿Sabes?, ayer volví de nuevo a soñar con esa mujer, me llamó hermano... me hizo sentir feliz por un momento...

¿Felicidad?, ¿Qué era eso para ella?, Al igual que los sueños. Eso simplemente no existía.

-Dime, ¿Hay algo que te haga feliz?

-No seas tonto, solamente soy una extensión de Naraku, no puedo tener ninguna clase de sentimientos.

-Debes por lo menos tener una cosa que en verdad te haga ser feliz, si no es así, entonces tu vida es miserable.

Kanna no lo había pensado... ¿Y si ese momento feliz fuera cuando obedecía lo que su interior le aconsejara?, ¿Si esa felicidad la lograse al ser libre de Naraku y sus órdenes?

-No tienes porque decírmelo. Me voy Kanna, tengo encargos que hacer.

Kohaku se fue. Naraku se molestaría si llegaba pronto. Kanna, mientras tanto, pensaba en que haría cuando fuera libre de Naraku, cuando todo eso acabara.

Continuará...

**************************************************************************** **************************************************************************** ****************************************************************** ***********************************

¡Hola!

Díganme si les gustó o si me merezco una carta bomba. Esperaré gustosa sus comentarios.

¡Nos vemos!