SI¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ HIEI HA VUELTO¡¡¡ Y DERROCHANDO SIMPATÍA, COMO SIEMPRE XDDD. VEAMOS QUÉ PASA A CONTINUACIÓN.

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CAPÍTULO 8: La búsqueda de un hermano

Finalmente, Hiei encontró a Kurama.

- ¿Kurama? - El jaganshi se acercó a él, mirándole fijamente.

- Hola Hiei, veo que has vuelto a la normalidad. - Kurama tenía la cara oculta tras el cabello. No se atrevía ni a mirar a Hiei.

- Hn. ¿Qué estás haciendo?

El zorro se puso en pie y se volvió hacia el demonio de fuego.

- Hiei, Yukina ha sido secuestrada. - Miró al suelo - No me di cuenta. Ni siquiera lo sentí, y tú nunca me dijiste que en tu sueño ocurriera nada parecido.

Hiei miró al youko con los ojos abiertos al máximo.

- ¿QUÉ? ¿Qué le ha pasado a Yukina? - Gritó Hiei, lleno de ira.

- Cálmate Hiei. Te prometo que la salvaremos. - Pero las palabras del zorro no aplacaron la cólera del youkai.

- ¿Por qué no pude sentirlo? ¡Notarlo! - Hiei le estaba gritando esto a Kurama. No es que estuviera enfadado con el zorro, pero no tenía a nadie más a quien gritarle.

- No lo sé. Pensaba que tú... - Dejó la frase a medias - ¡Tu Jagan! No tenías el Jagan cuando eras un niño. No podías sentirla. ¡He ahí la razón! - Ahora todo cobraba sentido para Kurama.

Hiei se dejó caer al suelo.

- No, no otra vez. No pueden habérsela llevado otra vez. ¡Ella no se lo merece, es demasiado inocente! - Golpeó el suelo con los puños. - ¿Quién ha sido zorro? ¡Dímelo ahora mismo!

Kurama puso una mano sobre el hombro de su amigo. "No sé cómo decírselo, pero no tengo elección". Cerró los ojos.

- Hiei, ha sido tu padre.

Hiei se puso a maldecir entre dientes.

- Ese. ese. - No encontraba la palabra.

Kurama asintió.

- Sí, sé lo que quieres decir. Vamos, tenemos que encontrarla. ¿Puedes sentirla ahora?

Hiei se arrancó la cinta que ocultaba el Jagan.. Cerró los ojos para concentrarse. En ese momento, Yusuke y Kuwabara les alcanzaron.

- ¿Qué está pasando aquí?

Los ojos de Kurama estaban llenos de dolor, dolor por su mejor amigo.

- Yukina - Fue todo lo que dijo, pero fue suficiente para que Yusuke adivinara de qué iba el asunto.

- ¡¿Qué le ha pasado ha mi adorada Yukina?! - La estridente voz de Kuwabara hizo que Hiei perdiera la concentración. Dirigió una mirada venenosa hacia el enorme cuerpo del necio pelirrojo.

- No he podido encontrar su ki. - Dijo. Bajó la cabeza - Pero no importa. ¡La encontraré sea como sea! ¡No me rendiré! Y él morirá, y será una muerte lenta y dolorosa - La ira del jaganshi volvía a crecer.

- Hiei, déjame ir contigo. - Kurama aceptaría la respuesta fuera la que fuera, pero tenía que preguntar.

- Quiero hacer esto solo. Quiero luchar con él. Puedes acompañarme, pero sólo para cuidar de Yukina. - El zorro estuvo de acuerdo.

Hiei se volvió hacia Yusuke y Kuwabara.

- No nos sigáis.

Kuwabara se encaró a él.

- ¡Yo vengo! ¡Yo salvaré a mi amada Yukina!

Hiei se le acercó.

- Haz lo que te digo, o tendré que obligarte, mediante un par de huesos rotos.

Kuwabara tragó saliva.

- ¿Y a ti qué te importa Yukina? ¡Tú sólo te preocupas por ti mismo!

El koorime emitió un sonido gutural.

- No tengo tiempo para tu estúpida palabrería humana. Tengo que encontrarla. Kurama, nos vamos.

El kitsune asintió. En un abrir y cerrar de ojos, ambos habían desaparecido.

- ¡Estúpido punk en miniatura! - Refunfuñó Kuwabara - ¡Me da igual lo que diga! ¡Yo seré quien la salve!

Yusuke le dio un golpe en la cabeza.

- Idiota, deja hacer a Hiei. Me parece que un hermano tiene más derecho a salvar a su hermana que un cretino enamorado.

- ¿He-hermana? - Tartamudeó. Yusuke asintió.

- Exacto. Yukina es la hermana de Hiei. Es lo que hay.

Y Kuwabara se desmayó.

"Bien, ahora al menos nadie les estorbará." Yusuke se sentó en el suelo, preguntándose cuánto tardaría aquel simple en volver en sí.

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- Hiei, ¿tienes alguna idea de adónde puede haberla llevado? - Kurama estaba tratando de mantenerse al lado de su compañero.

Hiei negó con la cabeza.

- Sé que la encontraré. Él quiere luchar conmigo, no la matará. Pero. - Hiei volvió a concentrarse en buscar su rastro. No quería pensar en lo que podría haberle hecho.

Kurama comprendió. Sabía que Hiei estaba pensando en que Yukina podría estar siendo torturada. La sombra de aquel pensamiento había calado en Kurama, y parecía haber afectado a también Hiei, que había reducido un poco la velocidad, pero no demasiado.

Hiei cerró los ojos. Iba a tratar de encontrarla otra vez, donde quiera que estuviera.

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- Vaya, vaya. Eres toda una belleza. Sería una lástima tener que manchar esa preciosa piel con sangre.

El padre de Hiei pegó una sonora bofetada a Yukina. Ella gritó, intentando contener las lágrimas.

- Por favor. ¿Por qué me haces esto? ¿Y quién eres tú? - Yukina estaba encadenada a un árbol de tronco muy grueso.

- Soy Shinogi Zukuri (1) y, ¿por qué hago esto? Para traer aquí a tu hermano.

Yukina abrió desmesuradamente los ojos. Todo aquello era para atrapar a su hermano, al que ella no había podido encontrar. Su hermano, perdido durante tanto tiempo. Rompió a llorar, siendo incapaz de contenerse por más tiempo.

- Había pensado torturarte, pero creo que ver morir a tu hermano será una tortura mayor - El youkai sonrió con malicia - Creo que eso es lo que voy a hacer. ¿Te apetece? ¿Verle morir lentamente, aullando de dolor?

- ¡Mi hermano! Por favor, no le hagas daño. Nunca le he visto y ahora, antes de que podamos ni siquiera hablar, habrá muerto.

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"Yukina, no te preocupes. Te encontraré, te salvaré." Hiei estaba conteniendo la marcha. Kurama utilizaba toda su energía de youko para mantenerse a su lado.

- ¡Hiei, puedo seguirte por tu ki! Sé que no estás yendo todo lo rápido que puedes para que pueda seguirte. ¡Adelántate, te encontraré por tu ki! - Le gritó. El demonio de fuego miró atrás y asintió. Antes de que Kurama se diera cuenta, había desaparecido.

"Buena suerte Hiei." Kurama suspiró y aflojó el paso.

NOTA DE LA AUTORA: Shinogi Zukuri es un tipo se espada. Como Hiei es un maestro en el manejo de la espada, pensé que su padre se podría llamar así. Creo que nunca se ha mencionado su nombre o ningún dato referente a él, por eso me he inventado el nombre.