Un pequeño encuentro... grandes consecuencias


La mujer de castaños cabellos cierra la puerta de su departamento detrás de ella y se arrima a la misma llevándose una mano al pecho para intentar calmar, aunque eso era imposible, los latidos de su corazón.

- ¿En qué demonios estaba pensando? - se preguntó en un murmullo.

Había cometido la peor locura de su vida, había estado besándose con un desconocido. Bien!! Sabe que su es Matsuo Yamaki y.... que era el dueño de una empresa y..... que tiene una voz profunda, voz fascinante que salen de sus dulces y apasionados labios a los cuales ella había dejado una marca.

El rostro de la mujer ardió ante sus pensamientos y negó con la cabeza entre perturbada, enfadada y encantada. ¿Cómo era posible que ese rubio entrometido le provocara tanta sensaciones al mismo tiempo? Y eso que ella ni idea de cómo estaba él.

- De seguro que soy parte de una larga lista de sus conquistas - Nami se mordió el labio inferior aunque no con la misma fiereza con la que había tratado al tipo - Aunque sea ahora se abstendrá de estar besando a cualquiera que caiga ante sus encantos -


El rubio ingresó a la oficina sin siquiera saludar a alguna de las dos femeninas que se encontraban presentes.

- Jefe Yamaki - comenzó la rubia un tanto nerviosa - lo llamó el presidente de Information Corporation - Yamaki detuvo sus pasos antes de ingresar a su despacho privado, esperando que a Megumi se le pasen sus acostumbrados nervios y termine sus palabras - Quería una cita con usted, un almuerzo para el día de mañana -

- Suspende el encuentro - ordenó el hombre e ingresó a su despacho.

Ambas chicas quedan paralizadas de la impresión. Desde hace algunos meses atrás Yamaki había intentado contactarse con Akira para hablar de negocios.

El rubio se ubica en su silla de cuero negro y se inclina hacia atrás clavando su profunda mirada en el techo unos instantes; entonces, de manera inconsciente, introduce su mano en el lado derecho de su saco y obtiene un encendedor al cual hace sonar a un monótono ritmo.

Aún podía sentir el estremecimiento de su delgado y femenino cuerpo cuando la aprisionó contra el árbol, aún tenía grabado en su memoria la suavidad de sus labios..... y la agresividad de sus blancos dientes.

Ante su último recuerdo Yamaki se incorporó y, tomando un espejo, se dispuso a examinar la prueba contundente de que había probado los labios de la mujer que en menos de 24 horas lo había exaltado como ninguna otra lo consiguió.

- Jefe Yamaki - se escucha por medio del intercomunicador telefónico - Tengo en línea al Ing. Akira Takahashi quien quiere hablar con usted personalmente -

El rubio suspiró desganado, y tomó la llamada.

- ¿Qué sucede? - indagó con su normal e intimidante voz.

- ¿Cómo qué sucede? - replicó fastidiado el otro tipo - Me cuentan que tienes meses buscándome para hablar de negocios y cuando abro tiempo en mi agenda ya no quieres -

- Bien dijiste - replicó el rubio recostándose en el respaldar de su silla - Estuve MESES esperando, algo que no suelo hacer. Desaprovechaste tu oportunidad, el tiempo se acabó -

- ¿Estás loco? ¿Crees que conseguirás contratos con facilidad luego del escándalo del Hypnos? -

- Ahora que lo pienso puede que eso me sea un grandioso punto a favor - el rubio tenía ahora su fascinante voz de triunfo - Después de todo, por algo me estás buscando -

- Sólo quería ayudarte -

- ¡Oh! - exclamó Yamaki con sarcasmo- No tenía la más remota idea de la lástima que provoco, muchas gracias por dejarme ser parte de tu proyecto de beneficencia, claro que no como socio -

Se escuchó un gruñido por parte de Takahashi.

- Nos veremos mañana para almorzar - eso no parecía una sugerencia, sino una exigencia.

- Estás muy equivocado! Tengo mis horarios de almuerzo ocupados -

- ¿Con qué empresa? - Akira indagó con notable temor en sus palabras.

- El dinero no lo es todo - respondió Yamaki tocándose con la lengua la herida que tenía en los labios.

- Ya veremos - afirmó el negociante -¿Qué día tienes libre para que almorcemos? -

- No tengo disponibilidad ninguna tarde en lo que me resta de vida -


A una de las chicas se le soltó el vaso, pero por suerte la alfombra de la oficina evitó que se rompiera.

- ¿Qué escuchaste? - indagó la rubia en un murmullo.

- Le dijo que no! - respondió la castaña pálida del asombro - Ni siquiera quiere hablarle -

La rubia se cruzó de brazos muy pensativa y dio entonces con la respuesta.

- Llévale su café - dijo un tanto seria - O prefieres que lo haga yo - esto último lo dijo con una sonrisa pícara

- Eso JAMÁS - la femenina gruñó un poco alto la última palabra.

- El Jefe podría escucharte, baja el tono de voz -

- A mí no me importaría decirle lo que siento! Que lo sepa ya! Después de todo ¿Quién no se enamoraría de alguien como él? -

- Buen punto, pero no por ello me arriesgaré a perder el empleo, es la única forma de tenerlo cerca. Sé realista, él no está interesado en ninguna de las dos -

- En mí sí! ¿No te das cuenta cómo le gusta que le lleve el café? -

- Bah! - replicó la otra - Tú hiciste esa costumbre, él jamás te lo pidió -


- Por aquí, señorita - dijo el novato mesero.

Nami asintió conteniendo un suspiro de ansias. Ella tenía que ser realista!! Sólo fue el momento! De seguro que después de ese segundo apasionado besó se le habrán pasado las ganas de frecuentarla, después de todo, cuando se separaron no dijeron ni una sola palabra y él atinó a llevarla a su departamento.

La mujer abrió sus ojos ante la idea que acababa de llegarle ¿Y si él iba a buscarla al apartamento? ¿Qué hará cuando no la encuentre?

- Si está realmente interesado seguirá buscándome - se dijo a sí misma en voz muy baja, no sea que él apareciera abruptamente y volviera a escucharla.

- Aquí tiene - el muchacho le entregó entonces la carta.

La mujer tomó el documento y pasó una mirada nerviosa al menú.

- Y llamó el señor Yamaki - el corazón de la castaña se aceleró abruptamente - me pidió que le informara que pronto estará aquí -

Continuará.......


Notas de la autora: Sí, ya lo sé!! ¡Qué mala de mí el hacerle esto a las dos tipas que trabajan con Matsuo! Pero suelo ser un poco obsesionada con las parejas y se me metió a la mente Matsuo/Nami y no hallé otra forma de explicar el motivo por el cual estas 'niñas' están siempre junto a Yamaki, además... me pareció interesante la idea de cómo reaccionarán cuando se enteren de quien fue la causante de ese mordiscón, claro que esto será en otro capítulo el mismo que publicaré el próximo año (tomando en cuenta con lo rápida que soy n_n)