Lo se… dije que tenia el capitulo final (es decir, este) bastante avanzado… ¡Y lo tenia! Pero ya conocéis la temida ley de Murphy, eso de que cuando planeas algo "importante" el resto del universo se pone en tu contra :D…

Así que, entre los últimos días de clase, unos viajecillos a la Tierra Media, a las estrellas ("El Capitulo III" estuvo bastante bien… en lo que se podía) y muchas, muchas cosas en medio que si me pusiera a contarlas tardaría días… al fin puedo decir que este historia ha llegado a su fin.

Lo primero que quiero decir es un eterno agradecimiento a todas y cada una de las personas que han estado o están leyendo la historia. Ha sido largo tiempo desde el inicio hasta el final…. Y espero verles en la continuación, es decir, en mi versión del séptimo, que se llamara "Harry Potter y el fin de una era" (muy pronto), y si quieren, como en este fic, mandaré los mensajes de actualización (si alguien quiere añadirse, ya sabe, sin problemas)

En fin, que estoy muy contenta con la cantidad de mensajes que ha conseguido la historia, y de todas las personas maravillosas (seguro, muy seguro) que me han acompañando en este largo viaje.

Como siempre, espero que les guste el capitulo, y…. nos vemos en la continuación.

Besos miles

Lady Lily

Pd: Las contestaciones de los comentarios/review, al final… Muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias por ellos…. Y espero que tengan suerte en los exámenes los que se enfrenten a ellos ahora. Besos miles.

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Capitulo 47 Gotas en el agua

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.-. ¡Tú!. ¡Tú lo sabias desde hace tiempo y no me dijiste nada! – Severus Snape estaba, en esos momentos, totalmente exaltado y, levantándose del sillón donde hasta entonces había permanecido sentado, empezó a dirigirse rápidamente a la puerta del despacho. Ya estaba harto, harto de que le ocultasen cosas, y, además, algo como eso… nunca se lo perdonaría ¡jamás!

.-. Severus – dijo el director calmadamente e hizo un gesto para que regresara. Sabia que había sido una noticia muy impactante, pero si había actuado de esa manera era porque tenia sus razones… porque las tenia – Severus calma. Comprende que tuve que ocultarte tu relación con ella por seguridad. Si Tom hubiese sabido quien era en realidad su padre, ten por seguro que hoy… no estarías aquí – señaló el despacho - … ni ella…

.-. Pero… ¡no es justo! – respondió Severus dando un manotazo en la mesa que hizo volar varios de los papeles que ahí se encontraban.

.-. Nada hay justo en esta vida. Y lo sabes muy bien – le dirigió una de esas miradas llenas de comprensión por encima de sus gafas de media luna. – Tuve que ocultarte el secreto durante todo este tiempo… por el bien de ambos.

.-. Sigue sin ser justo – el serio profesor de pociones se dejó caer encima de uno de los sillones de la estancia, estaba harto de tantos engaños en su vida.

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Tras unos minutos de silencio en los que sólo se oían los sonidos del exterior, mirándose los dos adultos detenidamente, desde sus sitios, estudiándose, pensando cual seria el siguiente paso que haría el contrario, evaluándose… Severus volvió a tomar la palabra.

.-. Y… ¿cuándo… me lo ibas a decir? – preguntó, un tanto dubitativo el principio, pero decidido al final.

Dumbledore tuvo que ocultar un gesto de sorpresa, pues de entre todas las posibilidades que había pensado en ese breve espacio de tiempo, esta pregunta no estaba prevista.

.-. Es difícil – dijo, como recordando hechos pasados, conversaciones en ese despacho – nunca se esta lo suficientemente preparado para una noticia así. No sabia cual seria tu reacción al conocer esa noticia. A veces… las cosas se van aplazando y aplazando, y luego… luego es demasiado tarde para remediarlas.

.-. Casi muere

.-. Lo se – confesó Dumbledore con la mirada entristecida, pues el tono con que lo había dicho Severus era bastante acusador – En ese momento me di cuenta de que había cometido un gran error. Lo siento – se disculpó, esta vez ya mirándole sinceramente – Tenia que habértelo dicho desde que lo averigüe… pero… nunca se sabe que hubiera sucedido. Como te he dicho, quizás no os hubierais encontrado en estos momentos vivos si Tom…

.-. Nunca se sabe… - sentenció su acompañante.

En ese momento, en la chimenea del despacho del director apareció una llamarada, y tras ella, la cabeza de la enfermera Pomfrey y estaba muy alterada y nerviosa.

.-. Albus, ha sucedido una cosa terrible – dijo dirigiéndose al director, sin percatarse de la otra persona que se encontraba en el despacho, pues estaba oculta tras el sillón – La niña… ¡la niña ha desaparecido! Al volver no estaba y… - calló de repente, pues en ese instante se había dado cuenta de quién era el acompañante. Su piel tomó un color lívido al encontrarse con la cara del profesor de pociones que le miraba gravemente: se había levantado de inmediato al escuchar la noticia – Yo… yo… - balbuceó, pero no logró decir nada más, pues entre ambos se había creado una gran tensión y desde el día del rescate no se dirigían la palabra (pues Snape le consideraba parte del engaño, aunque no lo fuera)

.-. No te preocupes, ya le he dicho que tú no sabias nada hasta ese momento – le comunicó el director

Pomfrey dejó salir el aire que había acumulado desde que viera al otro profesor y continúo:

.-. Yo tuve que salir un momento y… al regresar no estaba en la cama, ni en ningún otro lugar.

.-. ¡Esta muy débil! – dijo totalmente enfadado Severus – Sabía que tenia que habérmela llevado a mis habitaciones…

.-. Calma – le interrumpió Dumbledore levantándose y dirigiéndose hacia la chimenea – El lugar donde iba a estar más cuidada era la enfermería, no creo que exista nadie más atento y paciente que Poppy con las personas que se encuentran enfermas y malheridas.

.-. Gracias Albus… - le agradeció la enfermera

.-. Y creo que todo esto tiene una explicación

.-. ¿Cual? No ves que ahora esta muy debilitada. No tiene casi magia… ¡Esta indefensa!

.-. Calma Severus. Por lo que sabemos, Voldemort no esta tras ella – ese comentario se ganó un leve bufido por parte del profesor, no comprendía cómo pensaba realmente el hombre, hasta hace un momento le había dicho que estaba en peligro y ahora ¿qué? Sostuvo su mirada unos segundos hasta que el director la apartó para dirigirse a la enfermera – Bueno, Poppy, regresa a la enfermería. Si averiguamos algo te lo haremos saber – y dicho esto, observó como desaparecía por las llamas, de nuevo estaban solos los dos hombres.

.-. ¿A que te refieres con que el señor Oscuro no va tras ella ahora? – le pregunto a bocajarro Severus.

Como si no hubiera oído la pregunta, Albus Dumbledore se dirigió hacia su sillón, y cogió uno de los múltiples objetos plateados que habían sobrevivido al desastre, al allanamiento y destrucción de unos días atrás en su despacho. Con lentitud, agarró una bola de uno de sus extremos y la dejó caer sobre las demás… iniciando un sonido y un movimiento rítmico que llenó el silencio de la habitación.

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Pasaron varios segundos más hasta que Severus, cansado de la tranquilidad que mostraba el director (¿Cómo podía estar así ante la desaparición de una alumna… y además, siendo ella su propia hija?), alargó la mano y detuvo el movimiento con un movimiento bastante brusco.

.-. Contesta – dijo visiblemente enfadado.

Dumbledore permaneció impasible ente ese gesto.

Ambos se miraron fijamente a los ojos, ambos eran maestros en leer y ocultar pensamientos, ambos eran expertos en desentrañar los misterios de la mente… y lo que vio Severus (o lo que pudo intuir, pues las barreras del director eran muy fuertes y eficaces) le asustó de tal manera que se levantó súbitamente embargado por un terror inaudito en él hasta entonces.

.-. ¡No puedes hacer eso!

.-. Lo voy a hacer – contestó tranquilamente él, con la misma sonrisa con que se le dice a un niño que se ha portado bien y se le felicita… aunque no era exactamente por eso su expresión ahora.

.-. No puedes – volvió a repetir Severus, sentándose en la silla ahora y agarrándose la cabeza entre las manos, lamentando haber visto lo que había visto: era demasiado terrible…

.-. Sabes muy bien que es la única solución.

.-. Pero… pero es… ¿Cómo le puedes condenar de esa manera…? – la pregunta quedó en el aire, pues alguien llamaba en esos instantes a la puerta. Antes de contestar, el director le dirigió una mirada para que no hablase del tema, ya le contaría más adelante todo eso con detenimiento.

.-. Pasa – tras escuchar la autorización para entrar, en la puerta del despacho apareció Liz, algo cansada y agotada por el esfuerzo de llegar hasta ese lugar, puesto que todavía no había recuperado todas las fuerzas.

En el mismo momento en que apareció por el umbral, su padre se levantó rápidamente y la cogió justo a tiempo para que no cayese el suelo… las fuerzas la abandonaban y se sentía al borde del desmayo.

.-. Gracias – dijo antes de apoyarse totalmente en sus hombros y dejarse llevar hasta uno de los asientos del lugar.

.-. ¿Dónde estabas?. ¿Por qué has venido? – le preguntó Severus rodeándole con sus brazos, en esos últimos días había descubierto que era sentirse totalmente preocupado por otra persona… algo que desde hacia mucho tiempo no conocía… y sentía que le gustaba. No le había cambiado mucho el carácter (seguía siendo irascible y muy exigente con los alumnos), y esa leve debilidad sólo la mostraba con esa persona en concreto: con su hija.

.-. Yo… sabia que estabas aquí, y quería enseñarte algo – dijo sintiéndose muy segura en la posición en la que estaba. Le gustaba estar así.

Severus Snape miró interrogativo hacia el director, y este, con una sonrisa en el rostro, le confirmó su sospecha.

.-. Esta mañana estuvimos los dos hablando un rato y le di la contraseña para entrar – Liz cabeceó ligeramente para confirmar las palabras de Dumbledore – Por eso sabia que estaba segura y no había desaparecido. Creo que tendré que ir a calmar a Poppy y decirle que estas sana… y salva – dijo antes de salir por el despacho, dirigiéndoles una tierna mirada final. Albus sabía que había acciones suyas que los demás no llegarían a entender… pero todo tenía una explicación.

Suspiró antes de cerrar la puerta y dejar a ambos completamente solos en el despacho.

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.-. Y bien ¿Qué es eso tan importante que me querías enseñar? – preguntó Severus, deseando que esa posición no acabase nunca: tenerla en sus brazos protegiéndola de todo mal. Un escalofrío, al recordar lo visto unos minutos atrás, le hizo apretar ligeramente el agarre sobre la niña… aunque esta no se dio cuenta de ese leve gesto.

Despertándose poco a poco de la leve somnolencia que le había embargado (pues estaba bastante a gusto entre esos brazos que le protegían), Liz se incorporó y sacó la varita de uno de los bolsillos de la túnica.

.-. Mira – dijo, y pronunció uno de los hechizos más básicos de primer curso - Wingardum Leviosa

Con dificultad, pues le costaba bastante esfuerzo, uno de los pergaminos de la mesa empezó a elevarse débilmente… y, tras unos instantes volando a ligeros centímetros de su sitio, lo dejó caer… derrumbándose ella igualmente en el regazo de su padre.

.-. Lo he conseguido hacer esta mañana – dijo débilmente antes de sumirse en el descanso del sueño en sus brazos.

Severus le apartó con ternura un mechón de pelo antes de cogerle fuertemente en los brazos y llevarla hacia la enfermería, para que descansase bien en una cama y recuperase las fuerzas que le faltaban, pues, desde que regresara, desde que la rescataran, su magia y su energía estaban bajo mínimos… y así seguían desde entonces, ya casi un mes desde aquel fatídico día.

…oooOOOooo…

Si, había pasado todo un mes desde aquel día en que cambiase tanto la historia, desde el desastre y ataque del ministerio. ¿Hasta que punto había esto influido en el carácter de las personas?. ¿Quizás sólo se necesitaba un pequeño empujón para cambiarlo todo?... No se sabia, pero algo había cambiado en el interior de las personas, algo había estallado, y se habían dado cuenta de que nada volvería a ser como antes, que cualquier persona, en cualquier lugar, a cualquier hora, podía morir, sucumbir a las hordas del mal. De eso se estaba muy seguro, que no luchar no servia de nada, que esperar sentados, viendo lo que sucedía en el exterior, no ayudar, era lo que no había que hacer, pues así sólo se conseguía estar resignado a los mandatos de los demás… y no a lo que se quería.

Si, un mes que había cambiado radicalmente la forma de pensar de todo el mundo.

Ahora las familias se encontraban más unidas, los lazos se habían reforzado, y las personas que habían perdido a alguien en la tragedia, se sentían más arropadas que nunca. Muchos niños quedaron huérfanos, y muchas familias destruidas, y todos y cada unos, sentían a su lado, apoyándoles, a personas que nunca antes hubiera pensado que estarían.

Un mes, y fue un mes de largos y arduos trabajos de reconstrucción.

Un mes desde aquel día que significaba el inicio del fin de esa era… pues todo lo ocurrido en esas escasas horas determinarían el destino del mundo en general, no sólo el mundo mágico, no sólo el mundo muggle, si no de todos y cada uno de los mundos existentes, ya fuera de seres humanos como de animales o vegetales, incluso de mundos que no están a nuestro alcance y se encuentran fuera de la vista.

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Muy pocas personas conocían lo sucedido exactamente en ese día, pero ninguna de ellas sabían todos los detalles, todas las cosas que cambiaron, pues los más leves y ligeros detalles serian los que marcarían la diferencia, y no los sucesos más relevantes… No, esos no eran lo que determinarían la diferencia. Lo que haría que la balanza se inclinase a uno u otro lado era lo que no se había tenido en cuenta, las cosas más insignificantes, los sucesos menos importantes… esos eran los que marcarían la diferencia…

Ese día marcaba el principio del cambio… de muchas maneras.

Ese día marcaría el inicio del fin de una era…

.-.

Y ahora, un mes después, todo regresaba poco a poco a la rutina habitual, al día a día, pero sin olvidarse nunca que estaban en medio de una gran guerra, una guerra entre el bien y el mal, y todas y cada una de las personas se dieron cuenta de que, ya fueran importantes o no, ya fueran peones o reyes de una gran juego de ajedrez… todos y cada uno tenían su papel en ese juego…

Y, en esos instantes, uno de los jugadores más relevantes en esa partida, se encontraba mirando por una ventana, observando, pensando, planeando… Se daba cuenta de que todo se precipitaba, iba más deprisa de lo que había esperado… y eso tenía sus consecuencias: Albus Dumbledore se encontraba cansado, en su cara se reflejaba, más que nunca, la edad que tenía. Las arrugas surcaban su rostro y las preocupaciones acentuaban todavía más el cansancio interior que poseía desde hacia un mes. Sabia más cosas de las que decía, conocía más de lo que ocurría, pero siempre (y ese era su gran problema) quería proteger a las personas de todo el mal que les acechaba. Ahí estaba su gran dilema. Algunos podrían pensar que era un gran manipulador, un gran titiritero, alguien que manejaba a las personas a su antojo… pero, no: lo único que hacia era protegerlas, porque si muchos supieran la verdad que les rodeaba…

.-.

En esos instantes recordó lo sucedido un año antes, en ese mismo despacho, donde ahora se encontraba solo. Recordó como desveló parte de su destino a un joven, a un muchacho, todavía en las puertas de la vida, a Harry. ¿Había hecho lo correcto? No lo sabía. "A veces los viejos comentemos errores" Si, pero a veces, esos errores se pagan muy caros. ¿Había sido eso, quizás, lo fácil entonces? Tampoco lo sabía.

La profecía… ¿Cuántas veces había pensado en ella? Infinidad ¿Cuántas veces había pensado en su significado? Muchísimas más…

Intuía que no podía ser tan fácil… o quizás si. Las ciencias de la adivinación y el futuro eran, a menudo, demasiado inexactas; pero, otras veces, en cambio, eran (y eso era lo que le preocupaba) demasiado reveladoras y exactas. ¿Seria así entonces?... ¿o no?

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Suspiró, un suspiro largo y profundo¿Cuánto más podía aguantar protegiendo a los de su alrededor?. ¿Cuánto más podía aguantar? Le quedaba poco tiempo, sus energías se agotaban, presentía su final… y tantas cosas por hacer… pero no podía mostrar su debilidad. Tenia que ser, aparentar, estar en buenas condiciones… aunque eso acabase con él.

Fawkes, su fénix, se acercó a él y se posó en uno de sus hombros, como siempre solía hacer últimamente para mostrarle todo su apoyo y compañía al hombre. Albus le dedicó una sonrisa sincera mientras le acariciaba las alas. Ahora estaba solo… y se avecinaban tiempos peores.

Muchísimo más oscuros de los que nadie había conocido.

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Una risa, clara y limpia, se destacó en ese momento. Alguien salía de las puertas del castillo, corriendo alegremente y se dirigía hacia las orillas del lago, donde la mayoría de la gente se encontraba. Era uno de los días más calurosos y magníficos de todo lo que llevaban de año. El sol lucia radiante en el cielo, libre de cualquier nube que enturbiase el azul, casi mágico, que existía y que se reflejaba en las aguas del lago. Por ello, por el tiempo que hacia, la mayoría de los estudiantes se encontraban en las afueras del castillo, ya fuera tumbados, jugando, o, sencillamente, disfrutando de un poco de libertad de las clases.

A un grupo en concreto se dirigía esa persona que acababa de salir del castillo, y fue, en el instante en que se arrojaba a los brazos de alguien, cuando Dumbledore se apartó de la ventana, con una sonrisa en la cara al ver la escena, y se dirigió hacia su mesa…

"La calma antes de la tempestad", pensó antes de sentarse y empezar a redactar varias cartas y documentos.

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.-. Ey, te toca lanzar ahora a ti… – un pelirrojo se dio la vuelta, se encontraba en las orillas del lago, tirando piedras, y en ese instante, se daba cuenta de que se había quedado sólo: su acompañante se encontraba… bastante ocupado, se podría decir.

Iba a decir algo (sobre la respiración y algo así), pero las palabras murieron en su boca al ver la mirada que le lanzaba Hermione por encima del libro que estaba leyendo, a unos metros del lago, apoyada en un árbol. Resignado, Ron se dio la vuelta y siguió lanzando piedras al agua, tendría que empezar a acostumbrarse, pero no era fácil: Ginny era su hermana pequeña.

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.-. ¿Que tal te han ido los TIMOS? – le preguntó Harry, una vez sentados en la hierba, después del caluroso recibimiento que le había dado. Desde unos días atrás, desde que empezasen los exámenes de la pelirroja, no habían tenido tiempo para nada: entre unas cosas y otras (los estudios, los entrenamientos, los trabajos, y un largo etcétera de carga escolar) no se habían podido estar mucho tiempo juntos y a solas.

.-. Mejor de lo que pensaba – respondió Ginny, contenta de haber terminado ya esos exámenes. Ahora comprendía los nervios que tenían todos el año pasado, a ella también le había pasado igual: la angustia, el ver que no llegaba el tiempo, la cantidad de cosas que había que aprender, el agobio de las últimas horas… pero, por fortuna, todo eso quedaba atrás, y ahora sólo tenía que disfrutar de lo que tenía.

Así que, y sabiendo que su hermano estaría observándole de reojo (y le gustaba demasiado el verlo preocupándose por ella… aunque ya fueran bastante mayores los dos), se acercó a Harry despacio y, con un rápido gesto, ambos quedaron tumbados en la hierba, enzarzados en un apasionado, pero tierno beso.

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Como la primera vez que se habían besado, ya tantos días atrás, en la enfermería, el mundo dejó de existir, y sólo quedaron los dos allí. Solos y disfrutando el uno del otro. El calor del sol, el sonido de las piedras al impactar contra el agua, las risas de los alumnos que jugaban en el campo de quidditch… todo se desvanecía a su alrededor, quedando ellos dos solos.

Por ello, no escucharon que un ruido dejó de oírse, dejo de formar parte de todo lo que les rodeaba… y un instante después, se encontraron, ambos, empapados de arriba abajo. Ron, como si él no hubiera sido el culpable, seguía lanzando piedras al agua, que creaban varias ondas antes de sumergirse totalmente en el lago. Afortunadamente, ninguno de los dos podía ver la sonrisa de satisfacción dibujada en su cara.

.-. Muy bien, entendí el mensaje – dijo un mojado y chorreante Harry mientras se sentaba, sonriente, en la hierba, a su lado Ginny trataba de quitarse agua del pelo.

Los dos se miraron un momento a los ojos y comprendieron las intenciones del otro, que eran exactamente las mismas, así que dos rayos se dirigiéndose, inmediatamente después, hacia él, empapándole completamente… mejor dicho, fueron tres rayos.

.-. Se lo merecía – dijo Hermione con una expresión satisfecha antes de sumergirse de nuevo en la lectura del libro que llevaba.

Ni Harry, ni Ginny, ni Fred, ni George (que habían observado todo desde bastante distancia) pudieron contener la risa al ver la expresión de incredulidad que Ron dirigía hacia su pareja.

…oooOOOooo…

Los días fueron pasando rápidamente, siempre con ese aura de tranquilidad, de serenidad… de calma. El tiempo se había vuelto estable, sin más tormentas inesperadas o cambios bruscos de temperaturas (como en los últimos meses). Ahora la primavera dominaba todo… y eso era lo peor, pues las ganas de salir a los jardines y disfrutar del buen tiempo eran contrarias a las obligaciones, del estudio de última hora, del último empujón antes de acabar el curso.

Por doquier se veía a los alumnos enterrados en montañas y montañas de libros y de pergaminos… excepto a los actuales alumnos de quinto curso, pues estos ya habían superado sus exámenes y podían disfrutar del tiempo libre que los otros no tenían.

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Unos días antes de este frenesí de estudio se había decidido el trofeo de quidditch y, por segunda vez consecutiva, Gryffindor consiguió ser el ganador de la copa en medio de un partido soso y aburrido. Otros años, debido a la mínima diferencia que llevaban los dos equipos entre si (y la rivalidad existente), el partido hubiera resultado interesante, pero una vez que salieron al campo… era como si los de Slytherin no quisieran pelear: tras los primeros goles se vio que los jugadores no tenían ganas de nada, y sólo la captura de la snitch (cinco minutos después del inicio) puso fin a esa farsa.

Lo único destacable de la tarde llegó en forma de pelea y puñetazos… entre dos jugadores de la casa de la serpiente. Ninguno de los dos quiso explicar el porqué y ambos se retiraron, malhumorados y enfurruñados, hacia la enfermería cuando se les mandó. Después de esto, el equipo de quidditch de Slytherin se vio abocado a la derrota. Inexplicablemente, Draco Malfoy no jugaba: estaba lesionado (o eso decía él) y había cedido en esa ocasión su puesto a otro jugador (uno de los dos que se pelearon al inicio), y desde su posición en las gradas, parecía aprobar todo lo que hacían los de su casa.

Con la euforia de la victoria, ninguno se dio cuenta de la mirada que lanzaba el rubio hacia el capitán del equipo de los leones… una mirada llena de venganza, odio, maldad… y ¿satisfacción?

.-.

Después del partido, nadie de Gryffindor se volvió a cruzar con Malfoy… hasta el día en que terminaban los exámenes de sexto curso…

.-. No consigo recordar nada – Neville se movía nerviosamente en el sitio, cambiándose continuamente de uno a otro pie. En sus manos llevaba varios pergaminos, y los movía tan rápido que más de una persona que le observaba pensaba si llegaba a leer algo de lo que tenia escrito. A su lado, Dean miraba a la pared ausente, y unos centímetros más lejanos, Parvati y Seamus discutían sobre el mejor encantamiento para cambiar una parte de un objeto a forma animal… y así todos los que estaban esperando para entrar al examen de Transformaciones.

Harry, Ron y Hermione observaban todo tranquilamente, apoyados en la pared. Ninguno de los tres reflejaba nervios ante la prueba, pues habían estado estudiando bastante duro casi desde las últimas vacaciones… gracias a la única mujer presente en el trío y los planes obligatorios de estudios que les imponían, en esos últimos días no habían tenido que estudiar todo de nuevo. Por ello se encontraban esperando sin nervios sabiendo que, si confiaban en si mismos, todo saldría bien (como había salido en los anteriores exámenes)

Uno a uno fueron entrando cuando la profesora les llamaba para realizar el último examen que les restaba. En él tenían que demostrar los conocimientos adquiridos mediante la realización de cada uno de los tipos de transformaciones enseñadas en clase, es decir, la parte practica de la materia. Cuando la profesora McGonagall había explicado ese método de evaluación, a todos les había venido a la memoria los TIMOS del año anterior ¡menos mal que ahora sólo tenían delante a la profesora!

.-.

Ya había entrado la mitad de la clase cuando hizo su aparición un grupo bastante abundante de Slytherin, con Draco Malfoy a la cabeza, y en sus caras, se reflejaba el ansia de una pelea. Se encontraban, claramente, en desventaja… pero… se quedaron a unos pasos de ellos.

Un silencio sobrenatural se apoderó de esa parte del pasillo, la tensión se respiraba en el aire.

Nadie decía nada, sólo había miradas, y cada cual más dura que la anterior.

Nadie se atrevía a moverse, los de Gryffindor por miedo a provocar el inicio de la pelea, y los de Slytherin… bueno, de ellos no se sabia muy bien lo que querían.

Así que todos permanecieron en sus posiciones.

Un pergamino cayó al suelo, y el sonido se pudo escuchar perfectamente… con un poco más de atención se podrían distinguir los latidos de corazones en medio de ese silencio (algunos sumamente nerviosos, otros tranquilos, otros inquietos…)

.-.

Pasaron algunos minutos más, los cinco minutos que a la mayoría se les hicieron eternos, y a un gesto de Malfoy, el grupo continuó con su recorrido. Un segundo después, la puerta de la clase se abrió, para sobresalto de los que permanecían afuera, y la cabeza de McGonagall apareció para llamar al siguiente alumno que se tenía que examinar:

.-. Longbottom, Neville.

…oooOOOooo…

.-. Al fin libres – Ron se estiró todo lo que pudo en medio del pasillo donde se encontraban: acababan de terminar los exámenes y, exceptuando el extraño comportamiento de los Slytherin en el último examen, su valoración era más que satisfactoria.

A su lado, como siempre, iba Hermione cargada con una pesada mochila, y Harry, que parecía algo pensativo ese día. No había nadie más… aunque este ultimo presentía como si alguien le observase, no se fiaba pues de los pasillos de la escuela, así que, cuando vio un aula vacía, les agarró a los dos de los brazos, arrastrándoles hacia el interior, y cerró la puerta tras de si.

.-. ¿Qué te pasa? – le recriminó Ron por la brusquedad del gesto recogiendo los libros caídos de la mochila que se habían esparcido por el suelo al entrar… pero Harry no le contestó, si no que se acercó hacia la puerta y le aplicó un hechizo de alarma: de esta manera nadie podía entrar sin que lo supieran.

.-. Harry…- empezó a decir Hermione, pero este, con un gesto, le indicó que se callase.

Un instante después, Harry apartó la cabeza de la puerta: no había escuchado ruido alguno, así que estaba a salvo.

.-. Lo siento – se disculpó al ver las caras de desconcierto de sus amigos – pero era necesario, nadie tiene que oír lo que os quiero contar – señaló un pupitre al fondo, lo más lejos de las ventanas y de la puerta, casi en las sombras de la clase vacía. Rápidamente, los tres se dirigieron hacia el lugar.

.-.

Una vez sentados, la cara de Harry pareció tranquilizarse, como si su preocupación se hubiera ido. Les miró detenidamente: ahí estaba Ron y Hermione, sus amigos más cercanos, las personas en las que podría confiar, siempre estaban ahí, a su lado…

Por un momento, la determinación de lo que iba a hacer pareció abandonarle, pero recordó lo unidos que estaban, los pensamientos que había tenido ese día en la enfermería, al despertar, después de su "rescate"… y supo que podía confiar su vida a esas personas: eso le dio nuevas y renovadas fuerzas para desvelar su más recóndito y oculto secreto: la profecía que gobernaba su vida.

No se como empezar… – empezó a decir, apoyando la cabeza en su mochila, y teniendo a los dos enfrente suyo… más un ruido le hizo detenerse. Había sido como si algo rozase el suelo, pero estaban solos, eso lo había comprobado unos momentos antes.

Como el sonido no se volvió a repetir, continuó:

.-. Esto… es bastante difícil para mí… Me costó mucho aceptarlo… Se que tú, Hermione, pensaras que es una tontería – dijo dirigiéndose a la chica – pero es difícil no pensar día y noche en eso. – Durante unos segundos calló, y ninguno de los tres dijo nada Al final, Harry se armó de valor y continuó - ¿Os acordáis del año pasado en el ministerio? Por estas fechas. Si, fue exactamente por estas fechas, al acabar los exámenes. O puede que unos días antes de ahora. Ya no me acuerdo. Mi mente intenta borrar esos recuerdos, y por más que quiero, cuando cierro los ojos lo veo todo muy real. El vuelo con los thestal, la entrada al ministerio, las salas… - no vio que, tanto Ron como Hermione se dirigían miradas de asentimiento y confirmación – las peleas con los mortifagos… las puertas… la sala de las profecías… el velo… la profecía…Tendré que… no podré con él… y… Voldemort…- en ese instante, las palabras ya no le salían de su boca y se derrumbó sobre la mochila, enterrando su rostro para que no pudieran ver sus amigos las lagrimas en sus ojos.

.-. ¿Y que tal si te ayudamos? – Harry levantó la cabeza atónito: había escuchado la voz de uno de los gemelos. Frente a él se encontraban no dos personas, si no cuatro: Fred y George habían aparecido de la nada.

.-. Él único con el poder de derrotar al señor de las tinieblas se acerca…- empezó alguien

.-. …nacido de aquellos que lo han desafiado tres veces…

.-. …nacido cuando el séptimo mes muere…- terminó Hermione – Eso es ¿verdad, lo que te tenia tan preocupado hoy. Harry sólo acertó a afirmar con la cabeza, no podía creer lo que estaba viendo y oyendo.

.-. ¿Cómo?

.-. Ah, tenemos nuestros propios métodos – dijo Fred mientras se sentaba a su lado.

.-. Sabemos que Neville no es… aunque su cumpleaños sea un día antes que el tuyo y sus padres también se enfrentaron tres veces con Voldemort – añadió George sentándose a su vez, al otro lado de Harry.

.-. Y sin la inestimable ayuda de una persona, nunca hubiéramos conocido otra parte de la profecía.

.-. Si: "lo marcará como su igual" – aclaró Hermione, sacando un pergamino de la mochila, aquel donde apuntaba todo lo importante, y donde estaba escrita esa frase bien marcada al final.

.-. ¿Quién?

.-. Nunca lo acertarías – le dijo Ron acercándose más hacia él, y tras unos segundos de suspense, le señaló con su dedo – Tú mismo. A veces hablas en sueños. Un día estabas agitando en medio de una pesadilla, y entre todo lo que decías, se podía distinguir esas cinco palabras… y el inicio de la profecía. También decías algo de un desierto… pero esa parte no logramos averiguar a lo que se refería.

.-. Así que no nos fue difícil unir todas las piezas que teníamos y saber que iban dirigidas a ti…

.-. Además, te observamos y supimos que estabas preocupado por su significado.

.-. Si, nunca antes te habíamos visto tan pensativo – ahora era el turno, de nuevo, de Ron – Y eso que te conocemos de hace años.

.-. Por lo que dedujimos que había algo que te preocupaba. Algo relacionado con Voldemort y tú.

.-. Y pensamos que quizás te preocupaba convertirte en su igual, en alguien como él… pero enseguida lo descartamos.

.-. Tu no serás como Voldemort – dijo Fred apoyándole una mano en el hombro – Eres un gryffindor, de la casa de los valientes.

.-. Hablo parsel… - medio murmuró Harry, abrumado por las palabras que oía.

.-. Si, y eso nos llevó a preguntarnos la verdadera relación que tenias con Voldemort – Hermione había tomado la palabra – Estáis unido de alguna forma, así que buscamos y buscamos durante días…

.-. Es decir, ella nos "obligó" a infiltrarnos en la sección prohibida de la biblioteca – interrumpió uno de los gemelos, pero enseguida calló para continuar con la explicación ante la mirada que le lanzaba la chica.

.-. A lo que íbamos, buscamos en todos los libros disponibles y no encontramos nada. Casi desistimos… pero ya sabes como soy – Hermione sonrió orgullosa – y al final logramos averiguar algo.

.-. Así que no te preocupes – Harry sentía el apoyo físico de los dos gemelos en sus hombros, y el apoyo mental de sus amigos en su alma – pase lo que pase, nosotros estaremos a tu lado siempre. No dejaremos que te pase nada, siempre estaremos a tu lado, pase lo que pase.

.-. Pero… pero… no sabéis el resto…

.-. ¿El que?. ¿Lo de "y el señor de las tinieblas lo marcará como a su igual"?

.-. ¿O lo de "pero él tendrá un poder que el señor de las tinieblas desconoce...?

.-. O quizás sea lo de "y alguno deberá morir a manos del otro pues ninguno puede vivir mientras el otro sobreviva..."

.-. ¿Nos hemos olvidado algo, Harry? – este no podía creer lo que oía, pensaba que nadie, excepto Dumbledore o él, conocía el resto de la profecía, pero estaba claramente demostrado que eso no era cierto.

.-. No, no Hermione… Sólo que…

.-. Estas desconcertado, lo se – le dijo ella, y acercándose un poco más, le apartó el mechón de pelo que le cubría la cicatriz – Que gran poder tiene el amor¿no es cierto?

.-. ¿También eso? – no se lo podía creer, había estado bastante tiempo preocupado por como se lo diría a Ron y a Hermione, y lo cierto era que le estaban desconcertando a cada segundo que pasaba.

.-. Si, eso y también que te sientes abrumado por el significado de la profecía ¿no es cierto? Eso de ser el asesino o… - Ron no llegó a terminar la frase, pero la palabra "asesinado" flotó en el aire.

.-. Y seguimos manteniendo lo que hemos dicho: que siempre estaremos a tu lado pase lo que pase.

.-. Nunca te librarás de nosotros – una sonrisa sincera se dibujó en el rostro de los cuatro que le acompañaban – Además, sabemos que alguien tiene que matar a ese engendro de hombre que se hace llamar Voldemort, y si tú tienes el poder para acabar con él, nosotros te ayudaremos.

.-. Aunque muramos en el intento – nunca antes se había escuchado tal cantidad de seriedad en el tono de voz de Fred y de su hermano – Siempre estaremos a tu lado… pase lo que pase.

.-. Yo… chicos… yo… estoy…

.-. No digas nada, sabemos como te sientes…

.-. Esperábamos este momento con bastante ansia. Una vez que averiguamos la última parte, ya sólo faltaba que tú confiaras en nosotros para tener todo cerrado. Un círculo de confianza. Otro de los mayores poderes que existen en el universo.

.-. Sabemos que no es tan poderoso como el amor, pero al menos, te puede servir de escudo para lo que pueda venir.

.-. Y nosotros estaremos a tu lado…

.-. … Pase lo que pase – terminó Harry con gran satisfacción, al fin había comprendido las intenciones de sus amigos. Al principio se había sentido algo desconcertado, pero poco a poco, la desconfianza había dado paso a la confianza total… y sintió lo mismo que había sentido al despertar de aquella pesadilla en la enfermería, ya hacia tantos días: que, mientras todos permanecieran juntos, mientras todos permanecieran unidos, su amistad, su entrega sin límites, su apoyo incondicional… nada malo pasaría.

Los cinco se fundieron en un gran abrazo…

Quizás, dentro de poco, alguno faltase por cualquier causa, pero de momento, estaban ahí y ahora, unidos… pasase lo que pasase… todos estarían juntos.

…oooOOOooo…

Al fin, el día más esperado de todos había llegado: el día de fin de curso.

En las habitaciones la ropa volaba por doquier, encontrándose objetos dados por perdidos a principio de curso… y encontrados cuando se decide arreglar la habitación. En otros casos, el problema era cerrar el baúl, raro, aunque habitual, fenómeno que es el que no quepan las cosas… cuando al llegar al castillo todo estaba bien e incluso sobraba sitio.

En fin, el caos habitual al terminar los días de colegio.

.-.

Todos los ocupantes de la habitación de sexto curso de Gryffindor desistieron al cabo de varios intentos (y mucha ropa tirada por el suelo y encima de las camas), ya se ocupación más tarde (como siempre), por lo que los cinco chicos bajaron a la sala común para pasar los últimos instantes antes de la cena fin de curso jugando al snap explosivo.

.-.

.-. ¿Ya sabes donde vas a pasar el verano Harry? – le preguntó Ron, en voz baja, en una pausa de la partida. Frente a ellos, Dean y Seamus se afanaban en buscar nuevas estrategias para vencerles (habían decidido jugar en parejas). Neville, en cambio, estaba mirando por la ventana, un poco alejados de ellos cuatro.

.-. No lo se todavía – contestó este, pues los últimos sucesos habían cambiado bastante su mundo: ya no existía Privet Drive numero 4, los Dursley estaban en paradero desconocido (protegidos, eso si, por miembros de la orden del fénix), y Sirius… desde bastantes días atrás no le había visto, así que no sabia nada de él y de los planes que podían tener juntos – Pero me gustaría pasarlas con Hocicos – le dijo en confidencia con una medio sonrisa.

.-. Si, eso estaría bien – le contestó Ron antes de poner una carta en el montón, era su turno. No bien terminó de hablar, cuando las cartas se incendiaron, dejando a los cuatro un poco chamuscados, pero alegres – Pero si no puedes, ya sabes que en casa siempre eres bienvenido – claramente, era una invitación para que pasase varios días en la casa de los Weasley.

.-. ¿Otra partida? – dijo alguien y, de nuevo, se pusieron todos a jugar.

Y, poco a poco, el resto de los ocupantes de las habitaciones fueron bajando y uniéndose a ellos en la sala común. Muchos habían desistido en hacer la maleta, otros, en cambio, ya tenían todo preparado y empujaban los voluminosos equipajes escaleras abajo… estos eran los que se irían más pronto: los de séptimo año. Y todos, sin excepción, esperaban ansiosos la cena de despedida y la finalización de ese curso en el que tantas y tantas cosas (malas y buenas) habían ocurrido.

.-.

.-. Te apuesto un galeón a que Malfoy ya es mortifago.

.-. Esa apuesta no vale, la tienes ya ganada. Yo te apuesto a que nadie está ahora en la sala común… – en esos momentos, hacían su aparición por la puerta de la sala común los gemelos. Para ellos, ese seria, definitivamente, su último curso en Hogwarts. A veces les apenaba dejar la escuela, pero las ganas de dejar atrás el estudio y los exámenes para hacer lo que más les gustaba a ellos (es decir, la tienda de bromas), ganaba a la nostalgia.

.-. ¿Que murmuráis? – dijo Ginny poniéndose enfrente de ellos dos, algo divertida por la expresión de sus caras al entrar y ver todo el mundo en la sala.

.-. Nada, que Fred acaba de perder un galeón.

.-. Yo no he dicho ninguna cantidad.

.-. Ok, de acuerdo, pero has perdido.

.-. Bueno, vale – Fred buscó algo en uno de sus bolsillos y extrajo una moneda. Unos instantes antes de dársela a su hermano gemelo, una mano se la quitó rápidamente.

.-. Ey, esta no es de verdad – dijo Ginny examinando el objeto.

.-. Así que me querías engañar… Muy mal hecho, mi venganza será terrible – las palabras de George eran amenazadoras, aunque su cara las contradecía. Se había esperado esa maniobra.

.-. De acuerdo, de acuerdo – dijo este, medio disculpándose – Ya te pagare en casa, ahora estoy sin blanca – terminó con un guiño.

.-. ¿Y que hace exactamente esto?

.-. Ah, hermanita, eso es nuestro ultimo invento.

.-. Si, hace un mes lo perfeccionamos. Ahora esta listo para funcionar… solo tienes que lanzarlo ahora a tus pies y…

.-. Te recomiendo que lo lances hacia ellos dos – intervino rápidamente Harry: había estado observando toda la conversación, y había esperado ese desenlace.

.-. Oh… ¿Por qué nos arruinas la diversión? – se quejó uno de los gemelos, en un intento de ademán de desesperación, dando un paso hacia atrás.

.-. Sólo queríamos divertirnos un rato y…

Ginny estaba en medio de los tres y no lograba entender ni una palabra, pero conociendo como conocía a sus hermanos, sabia que nada bueno podía salir de sus cabezas. No pudo resistir una ligera risa al ver las caras medio aterradas de estos dos cuando Harry les "amenazó" ligeramente con mostrar el efecto que tenia ese objeto… Los dos prometieron no volver a intentar engañarla mientras se alejaban de ellos dos (aunque eso si, ambos tenían las manos escondidas y cruzaban los dedos al decir estas palabras)

…oooOOOooo…

La cena de fin de curso, como todos los años anteriores, fue deliciosa y abundante, de eso no había duda alguna. Las mesas estaban engalanadas magníficamente y en todo el salón predominaba el color de la casa ganadora de la copa: este año le había correspondido a Hufflepuff, y seguida muy de cerca por el resto de las casas. Ese año, más que nunca, cualquiera de las casas podría haber ganado y sólo, por un punto, esa casa se alzó con el preciado trofeo. En la mesa, la profesora Sprout, sonreía alegre a los miembros de su casa.

.-.

Como el pasado año, las palabras del director estuvieron cargadas de advertencias ante la guerra, sobre la importancia que estaba el estar unidos ahora que tenían que luchar por la supervivencia, de saber destacar lo fácil de lo correcto…y sobretodo… de advertencias ante lo que les esperaba a todos…

.-. El miedo no es señal de cobardía. Eso es lo que nos da la posibilidad de reaccionar con bravura y dignidad ante las situaciones de la vida. Quien siente miedo, y a pesar de ello sigue adelante, sin dejarse intimidar, esta demostrando su valentía. Quien, sin embargo, se enfrenta a situaciones sin darse cuenta del peligro, simplemente demuestra irresponsabilidad – fue lo ultimo que dijo antes de sentarse en la mesa y dar comienzo la comida. Iba a decir muchas más cosas, pero sabia que, por mucho que dijese, por mucho que aconsejase, las personas no siempre suelen hacer las cosas correctas…

.-.

.-. Este año ha estado muy raro Dumbledore al final del discurso – comentó Ron mientras cogia el décimo pastelillo del centro de la mesa. Ahora era cuando realmente empezaba su cerebro a funcionar.

.-. Yo creo que no. Ha dicho más que otros años – ante la mirada interrogativa de sus amigos, Hermione continuó – El director sabe que muchos de Slytherin son, o van a ser mortifagos, así que ha sido una manera muy sutil de decir que él lo sabe y les invita a dejar el lado erróneo. Más o menos, eso viene a significar – concluyó la chica.

.-. ¿Tu has entendido eso? – el pelirrojo se volvió hacia su acompañante, pero Harry se encontraba un poco ausente, miraba hacia la mesa de los profesores, como si intuyera algo referente a él, como si parte de esas palabras, fueran dirigidas a él… - Oh, ya esta de nuevo en las nubes – dijo Ron antes de empezar la duodécima ración de postre, sin darse cuenta de las miradas que alguien lanzaba a esa parte en concreto de la mesa… desde la mesa de los Slytherin.

Unos minutos después, cuando las mesas ya estaban suficientemente despejadas, la gente empezó a irse a sus respectivas salas comunes… y los prefectos se encargaban de que todo trascurriese debidamente.

.-. ¿No crees que Harry esta muy raro hoy? Se ha ido muy deprisa a la habitación…

.-. Ay Ron, no te enteras de nada – dijo Hermione mientras iban los dos por el pasillo, rumbo a Gryffindor. Ya habían acabado de hacer los deberes asignados de su cargo, y por lo tanto, podían irse ya a descansar. – Piensa un poco. No sabe que va a hacer este verano. No sabe donde va a ir. Creo que yo estaría igual de dudosa si me pasase algo así.

.-. Pero… pero puede venir a mi casa. Ya sabe que siempre hay un sitio para él…

.-. No es por eso Ron – le cortó – se siente inseguro. No sabe si el director le dejará. Si te has fijado bien, en la cena, estaba intentando saber lo que Dumbledore pensaba sobre él para este verano.

.-. ¿Y que crees que es?

.-. No lo se – Hermione se encogió de hombros, ella tampoco había podido averiguar nada, solo tenia una extraña sensación… y no muy agradable, por cierto.

.-.

Harry, por su parte, estaba tumbado en esos instantes en la cama, pensando en ese mismo tema. Deseaba saber algo más, deseaba saber donde iba a pasar las vacaciones: tenía tantas y tantas ganas de disfrutarlas en un sitio u otro, ya fuera con sus amigos, con su padrino… Deseaba con toda su alma poder pasar esos meses con alguien que le quisiera. Con estos pensamientos agradables, cerró los ojos, pero no durmió, si no que siguió planeando todas y cada una de las cosas que iba a hacer pues ya era el ultimo día de curso, las ultimas horas que pasarían en el castillo, y luego… las vacaciones de verano.

Por primera vez, en toda su corta vida, Harry deseaba más que nunca que estas llegasen, deseaba con fuerza estar ya en el tren, rumbo a la estación y disfrutar como nunca de aquel verano que, en principio, parecía fantástico, pues iba a pasarlo en casa de Ron, esperaba que fuera así, junto a varias de las personas que más quería.

Por eso, la llegada acalorada de Neville a la habitación le sorprendió e hizo que se diera un gran golpe contra la pared al levantarse. Este le traía un mensaje de la jefa de su casa, de McGonagall, que le estaba esperando en la sala común: el director tenia que hablar con él con urgencia, tenia algo que decirle muy importante… y por la cara que tenia la subdirectora al transmitir el mensaje (según le explicó Neville al verle), aquello no era completamente de su agrado…

.-.

Ajenos a esa noticia, Ron y Hermione seguían hablando por el pasillo, haciendo planes para el verano (para poder verse y disfrutar de la compañía del otro), y pensando ya en el curso siguiente. Por eso, al no estar completamente concentrados, no se dieron cuenta de que, de un instante a otro, estaban rodeados de varios Slytherin.

.-. Pero que bonita escena: la sangre sucia y la comadreja juntos – Draco Malfoy se adelantó hasta ponerse enfrente de ellos dos.

.-. Apártate Malfoy.

.-. Eso será si yo quiero – le retó desafiante - ¿Qué?. ¿Planeando en que agujero os vais a esconder? O quizás… ¿Cuál de los dos morirá antes? Porque no creo que los dos duréis mucho…una sangre sucia no creo que dure mucho… – un coro de risas se oyó tras este comentario.

.-. Cállate Malfoy –Ron se contenía las ganas de pegarle un puñetazo, cada día era más insoportable.

.-. Ah¿así que piensas que puedes mandarme?. ¿Tú?. ¿Un mago que no puede ni comprarse una túnica en condiciones cada año?. ¿Un mago de una familia sin dinero, con una casa que se cae a pedazos? Ja – con un rápido gesto, chasqueo los dedos debajo de su cara – Si para lo único que servís es para…

Fue visto y no visto, un segundo después, el rubio y orgulloso Slytherin se encontraba en el suelo, con una mano sobre la nariz, y varias gotas de sangre por la túnica: había recibido un puñetazo en la cara de parte del pelirrojo.

El círculo que les rodeaba se cernió peligrosamente sobre ellos, nadie podía tratar así a uno de ellos.

Paso a paso, los dos prefectos fueron retrocediendo hacia la pared, sabiendo que no tenían muchas posibilidades de escapatoria: estaban encerrados. Alguien, una mano surgida de no se sabia donde, arrebató primero la varita a Hermione y la tiró lejos, después, la varita de Ron siguió el mismo camino. Estaban atrapados y sin poder defenderse…

Draco Malfoy se adelantó de nuevo, poniéndose enfrente de los dos, todavía seguía manando sangre de su nariz, y sus ropas se encontraban manchadas, igual que sus manos. Con rapidez, devolvió la bofetada a Ron, manchándole la mejilla con sangre, y cuando este fue a defenderse, se vio prisionero entre dos miembros de Slytherin: Crabbe y Goyle le sujetaban fuertemente de los brazos.

.-. Bien, ahora ¿Quién de los dos prefiere la paliza antes?

.-. Suéltanos Malfoy – en un rápido reflejo, Hermione había logreado zafarse de una de sus apresoras.

.-. Ah, ya veo, la sangre sucia no se rinde – en el tono del rubio sólo existía maldad – Que sea ella.

Y justo cuando la mano del rubio ya se dirigía rápidamente hacia ella, alguien le agarró del antebrazo, impidiéndole continuar con su recorrido.

.-. Señor Malfoy, yo que usted no haría eso – dijo el jefe de casa de Slytherin, Severus Snape, mientras miraba con gravedad hacia todos los alumnos presentes allí. Sólo bastó una mirada para que todos se dispersasen y el pasillo quedase vació a excepción de los dos perfectos de Gryffindor y el de Slytherin - Ustedes, váyanse también a la sala común – les ordenó a los dos primeros, quedándose él sólo con Malfoy

.-. ¿Por qué? – dijo este cuando Snape le soltó el brazo, sentía esa parte adolorida: el agarre había sido justamente en la parte donde tenía la señal de los mortifagos, aquella que le fuera impuesta unos meses más atrás.

.-. A veces hay que escuchar atentamente las palabras que se nos dicen. Se puede aprender mucho de las palabras insignificantes Draco – dijo el profesor de pociones al observar que sus intuiciones eran realidad, nadie que no tuviera la marca se frotaba de esa manera para quitarse el dolor – Se puede luchar contra lo que imponen los padres… si se quiere – sentenció antes de dejarlo solo en el pasillo.

…oooOOOooo…

¿Por qué le llamaba ahora el director?. ¿Para qué quería verle?. ¿Seria para decirle donde iba a pasar el verano?. ¿O tal vez era por otra causa que no lograba comprender?. ¿Qué iba a ocurrirle?. ¿Por qué ahora y no antes?. ¿Por qué no sabía nada?

Harry caminaba detrás de la profesora McGonagall y se hacia estas y mil preguntas parecidas. No lograba comprender que era lo que ocurría, lo que sucedía a su alrededor.

Tal vez, y ese era el pensamiento donde ponía todas sus esperanzas, Dumbledore le dejase pasar el verano en casa de Ron… o tal vez junto a su padrino, a quien había visto fugazmente esos últimos días… No sabia que le iba a decir y eso era lo que más le preocupaba. Ojala no fuese nada malo… ojala.

.-.

Desde que habían salido de la sala, la profesora sólo le había dirigido una mirada que no logró desentrañar, quizás si Hermione hubiera estado a su lado, hubiera sabido que significaba (pues era bastante observadora) pero él ahora estaba sólo y no sabía descifrar esa expresión que veía. Además, por más que intentaba preguntarle algo, sólo obtenía como respuesta una corta respuesta "Ya lo sabrá"

Así que, así iba, lleno de dudas y temores que se multiplicaban con cada paso que daban en dirección hacia el despacho del director del colegio.

Quizás se debería a algo ocurrido con Remus… hacia tanto que no sabia de él.

O podría ser que… ¿algún ataque?. ¿Alguien que conocía estaba herido o…?. ¿Pero quien?. ¿Quien podría ser?...

Se detuvo. No, no quería pensar en haber perdido a alguien, ni a Sirius (de nuevo), ni a Remus, ni a sus tíos o a su primo (pues, aunque le hubiesen tratado de aquella forma en las vacaciones, eran su familia) No, no quería ni pensarlo… así que sólo quedaba esa opción, la de dónde iba a pasar el verano.

Al notar la mirada de la subdirectora sobre él, empezó a caminar de nuevo despacio, rumbo hacia el despacho. ¿Le dejaría Dumbledore pasar las vacaciones con la familia Weasley?. ¿Accedería a ello?...

Sin que se diese cuenta, los dos llegaron al despacho, y tras decir la contraseña actual, McGonagall le dejó solo. Respirando profundamente, Harry traspasó la entrada y se dirigió hacia el interior.

.-.

.-. Bienvenido Harry – le saludó Dumbledore mirándole por encima de las gafas de media luna que llevaba, nada más verle aparecer por la puerta – Veo que Minerva ha sido rápida en encontrarte – con un gesto le indicó que se sentase frente a él – Bien, de nuevo nos encontramos los dos en el despacho, en una situación difícil… te tengo que confesar algo bastante importante sobre ti.

.-. ¿No será otra profecía? – preguntó Harry, agarrando fuertemente los brazos de la silla, hasta casi no sentir la sangre en sus manos. ¿Por qué escondían todo lo relativo sobre él?. ¿Quién era Dumbledore para decidir que era lo que tenia que saber y cuando?... En ese instante, una rabia hacia el director empezó a crecer en su interior…

.-. No, no es eso – dijo rápidamente Dumbledore, al ver la expresión de enfado en el estudiante, notaba la ira que desprendía… y los pensamientos que tenia hacia él hicieron que desvelase rápidamente el motivo por el que le había llamado – Es sobre tus padres.

Fue como si un viento llegase y arrastrase toda la oscuridad que le había empezado a inundar…

.-. ¿Mis… mis padres?

.-. Si, James y Lily Potter. ¿Nunca te has preguntado donde están enterrados?

.-. A veces – dijo dubitativo, aunque en realidad, era una pregunta que no se la había planteado de esa manera… pero siempre estaba ahí – ¿Lo sabe?. ¿Dónde? – sin saber cuando, se había levantado de la silla y ahora se encontraba apoyado con las dos manos en la mesa del director.

.-. Ven, están más cerca de lo que piensas… Acompáñame – le dijo el director, dirigiéndose hacia la salida del despacho – Siempre han estado más cerca de lo que te has imaginado…

.-.

Y esa noche, la ultima de su sexto curso, Harry descubrió donde se encontraba el cementerio de Hogwarts (en el ala opuesta al límite del bosque), y se arrodilló frente a las tumbas de sus padres, con la única compañía del director que iluminaba todo débilmente mientras él lloraba frente a las lapidas de aquellos que habían arriesgado su vida para que él viviese, sacrificándose por él hacia ya tantos años.

…oooOOOooo…

El paisaje iba pasando rápidamente por la ventana del vagón. Las montañas, los campos, los ríos… todo pasaba fugazmente y se convertía en un borrón de colores debido a la velocidad que llevaba en esos instantes el tren.

Y ahí, al lado de la ventana, se encontraba él, Harry Potter, todavía pensando en lo vivido la noche anterior, todavía pensando en el cementerio… y en sus padres. Estaban tan cerca, y a la vez, tan lejos. No pudo dejar de pensar en las cosas que hubiera vivido junto a ellos, y en todas las que habían perdido…

Desde que regresara a su habitación, había buscado el álbum que antaño le regalase Hagrid, y ahora estaba recreando los rostros de esas dos personas tan queridas para él en su mente. No recordaba mucho, tan sólo era un bebé cuando se los arrebataron, pero las fotos le ayudaban en esa tarea. Las miraba una y otra vez y construía sus rostros en vida, recordaba la vez que les viera en cuarto año, traslucidos, a la luz de la luna, cuando salieran de la varita de Voldemort… tan iguales y tan diferentes.

Se removió el pelo nerviosamente, inconscientemente, y en el instante en que bajara la mano para pasar de hoja el álbum, se dio cuenta de lo parecido que era a su padre… igual que decían todos. Aunque, eso si, no era él, no tenia su carácter, sólo su aspecto, sus manías.

La siguiente hoja era una gran foto de sus padres, enfrente de una gran casa… su casa. Donde vivieran hasta su muerte. Observó sus rostros, y el movimiento que tenía la imagen: los dos alegres y felices, abrazándose y besándose, el pelo rojo de su madre mezclándose con el negro de James. Los dos radiantes de felicidad, sin saber lo que el destino les deparaba…

Dio la vuelta a la foto: "El día que nos enteramos que seriamos tres" así que él también estaba en la foto. No pudo evitar que una lágrima cayese sobre la foto.

.-.

Alguien entró despacio al vagón, casi sin hacer ruido. Desde unas horas atrás le habían dejado solo, a petición suya, para poder seguir pensando en la noche y en lo sucedido, tal y como él les había pedido.

Esa persona se sentó a su lado, y ahí permaneció en silencio, acompañándole solo con su compañía.

.-.

Las fotos siguieron pasando despacio, hasta llegar a la más reciente, una de la familia al completo, un día antes del día fatídico: todos alegres sin saber que, pocas horas después, todo el mundo mágico sufriría un gran cambio…

.-. Les echas mucho de menos ¿verdad? – dijo Ginny al ver que se quedaba largo tiempo observando esa imagen.

.-. Si, bastante – contestó Harry. Podía cerrar los ojos y recordar con bastante nitidez los gritos de su padre ese día, el sacrificio de su madre… el rayo…

.-. Siempre los tendrás aquí – las manos de la pelirroja se situaron encima de su corazón – Siempre están a tu lado, mientras no los olvides, permanecerán contigo.

Y así, abrazados, apoyados uno con el otro, trascurrió el resto del viaje.

.-.

Cuando el tren iba a llegar finalmente a la estación, Ron y Hermione entraron al vagón, hasta entonces habían estado ejerciendo su cargo de perfectos, encontrándose a los dos dormidos, abrazados y con una sonrisa en el rostro por la compañía del otro a su lado.

…oooOOOooo…

.-. ¿Seguro que tarda tanto en llegar? No recuerdo que fuera tan tarde en mis tiempos – Nymphadora Tonks paseaba inquieta de un lado a otro de la estación. A su lado, un gran perro negro se encontraba caminando a su altura, esperando también a que el tren llegase.

Más lejos, cerca del muro de entrada, varios miembros de la orden estaban esperando también, algunos camuflados y otros a la vista, según que papel les habían asignado en la misión.

Además de ese gran grupo, muchos padres y madres se encontraban esperando la llegada de sus hijos… como todos los años, la alegría del reencuentro y los planes de las vacaciones se notaba en el aire.

.-. Atención, Malfoy a la vista – OjoLoco Moody dio la primera alerta, y los aurores a su cargo se pusieron inmediatamente a vigilarlo: desde el ataque al ministerio, Lord Voldemort y los mortifagos habían estado demasiado tranquilos, y si buscaban una oportunidad para atacar, seguramente seria allí, en la estación, con todos los niños llegando…

Todavía no tenían nuevo ministro de magia, después del desastre, y los pocos trabajadores del ministerio que sobrevivieron estaban a cargo de Moody, quien se encargaba de coordinar las distintas misiones de protección e información. Pese a las primeras reacciones en contra, el trabajo que había hecho hasta entonces había resultado bastante satisfactorio.

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.-. No te preocupes, siempre suelen tardar bastante en llegar – Molly Weasley se puso al lado de Tonks, para intentar tranquilizarla – Creo que cada año tienen menos ganas de dejar la escuela, así que el tren sale más tarde…

.-. No es eso mamá, es que Ron se queda dormido y hasta que lo levantan…

.-. Bill, es tu hermano – le interrumpió su madre, y después se dirigió hacia la joven auror – Tonks, no le hagas caso, ya veras como en el momento más inesperado aparece el humo…

No bien terminó la frase cuando el tren apareció por la estación, el color rojo de la locomotora era inconfundible.

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.-. Ey, quita de encima, que ya hemos llegado – dijo Harry sacándose de encima a Ron, que se había tirado encima de él para despertarle… y así seguían hasta ese momento. En el banco de enfrente se encontraban las dos chicas, riéndose a más no poder, por la cómica situación y el jaleo de pies y brazos en el suelo. En cuanto estuvo libre, Harry se asomó a la ventana para comprobar quien estaba en la estación.

.-. ¿Ves a alguien? – Hermione se colocó a su lado.

.-. De momento no… ¿sabes Ron, quizás podamos seguir la pelea en tu casa… - las esperanzas de estar todo el verano junto a los Weasley eran muy altas… hasta que vio un gran animal en el anden, junto a una joven de pelo morado. – ¡Sirius! – gritó de alegría al verle, ese iba a ser un verano muy agradable.

.-. ¿Sirius? Sigue siendo un insensato¿lo sabias? – dijo Hermione a su lado, Ron y Ginny se sumaron a mirar por la ventana y, efectivamente, comprobaron que se trataba de él.

.-. Ya, pero es el mejor padrino que puedo tener – Harry salió rápidamente del vagón, al comprobar que el tren había parado… Unos segundos más tarde, los tres que habían quedado en el vagón observaron como el perro se abalanzaba sobre él.

.-. Bueno, ya es hora de dar por concluido este curso…

.-. Si, ya es hora de empezar las vacaciones – sentenció Hermione mientras bajaba su baúl y se dirigía hacia la puerta de salida, siendo la ultima en salir de allí.

No sabían lo que les esperaba ese verano, no sabían que iba a ocurrir, pero lo que si sabían era que, pasase lo que pasase, juntos conseguirían todo lo que se propusiesen…

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Fin

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Contestaciones a los Reviews/Comentarios (de nuevo, muchisimas gracias por ellos, estaré eternamente agradecida de que la historia os guste)

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. . marce . . Muchas gracias por el mensaje. Y si, como ya he dicho el inicio del capitulo, voy a escribir la segunda parte de este (es decir, mi versión del libro siete)… además, quedan muchas cosas por resolver… y algunas que, espero, que os sorprendan. En fin, que muchísimas gracias por estar ahí, y espero que te haya gustado el ultimo capitulo. Besos miles.

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. . Celina . . Muchísimas gracias. A mi también me apena acabar ya el fic, pero ya son (demasiados) meses con él… y bueno, que ya quería empezar con el séptimo año (donde nos esperan muchas sorpresas) Y también, me alegra que mis fics te gusten (por cierto, hace unos días puse un capitulo –único nuevo… lo se, lo se… haciendo auto publicidad, jejej, pero es que es una historia que me encantó escribirla :P) En fin, que ya empiezo a desvariar… como siempre.

Respecto a tus preguntas, pues quien mató a Kennedy no lo se… es una de la cosas que no me suelo preguntar (creo que porque todavía yo no existía, jejeje) hace ya tantos años de eso :X y sobre el resto de las preguntas, creo que si te puedo contestar… a lo largo de este capitulo, como habrás visto :DD Escenas Harry-Ginny, planes de Dumbledore (¿que?. ¿alguien lo esperaba? XD… y mas que le faltan) El compañero de Tonks, pues ya apareció al inicio del fic, y es uno de los personajes que quería "rescatar" para el final. El capitulo, pues ya ves, ya esta aquí (échale la culpa al resto del universo por conspirar en mi contra)… Bueno, ahora seguro que tendrás una pregunta esencial¿Cuándo pondrá esta chica el primer capitulo de la segunda parte?... pues espero que pronto (cruzando los dedos…a ver si no me surge nada en medio y puedo terminarlo ya pronto) En fin, que ya me alargo, sólo desearte que te haya gustado el capitulo… y nos vemos! Besazos miles desde las orillas del Ebro (Cesaraugusta)!

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. . Dinamita (anteriormente llamada nimmy, jejeje) . . Me gusta el nombre, esta muy curioso (aunque, tenerlo junto también tiene su gracia). Esta muy chulo :D Ahora creo que habrás pasado de aburrida (o casi) a la actividad total… es lo malo de ser parecida a la dinamita… que se enciende la mecha y ya no para, jajaja XD Me alegro que te haya gustado el capitulo (anterior, anterior a este), ya veras que quedan muchas cosas… y que no hayas roto el ordenador por lo que ocurre (o va a ocurrir, que ya me temo howlers tuyos en la continuación… mente malévola en marcha) En fin, que ya has visto, todos a salvo (de momento) y todos felices (de momento… también) Ah, y ya me imagino que saltos darías al ver de regreso a Sirius… es que tanto tiempo alejado… como que no, que esta mucho mejor al lado de su ahijado XD… Sobre Voldemort, pues ya veremos, pero su venganza va a ser… muy terrible (por desgracia). En fin, que ya empiezo a desvariar, jejeje. Sólo me queda decir, que me alegran mucho tus mensajes (y todos los que ponéis a la historia) y que nos vemos pronto. Muchísimos, muchísimos besos. (Y gracias por leer!)

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. . Mariet Malfoy . . Muchas gracias por el piropo sobre el capítulo (y ya de paso, por el review de la otra historia, el de "Nostalgia y melancolía" me encantó muchísimo que te gustase tanto… no sabia si había conseguido reflejar lo que realmente quiera decir en palabras… pero creo que si, que la esencia esta ahí… muchísimas gracias!) En fin, ya centrándonos en esta historia, lo de la longitud de los reviews es normal, pues si los lectores hacen el esfuerzo de perder algunos segundos en comentar las cosas o la historia, yo también estoy en la obligación (creo) de responder largo y tendido :D (y bueno, que mis dedos se ponen a escribir y no parar, jejje… es una debilidad que tengo :P)

Bien, sobre las pesadillas… en parte si, y en parte no son importantes en la continuación, ya se verá que parte de razón ahí en ellas. Y sobre Dumbledore, pues digamos que tiene muchas cosas que ocultar y algunas que no sabe que hacer con ellas (y si, parte de manipulador si es…) Lo de irse uno u otro… pues creo que hay que esperar a la continuación para ver lo que ocurre (aunque hay cierta "pista" por este capitulo XD… en realidad, muy, muy, muy escondida) En fin, que ya se verá que ocurre. Bueno, espero que te haya gustado este nuestro último capitulo… y nos vemos en la continuación. Besos miles!

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. . Yleley Muchas gracias por el mensaje! (y por el e-mail) Espero que este capitulo te haya gustado muchísimo también. Sobre el final… pues ya veras lo que les espera estos últimos días del curso, hay muchas cosas que van a suceder y muchas importantes (no, ninguna te tus intuiciones son correctas… del todo, aunque hay alguna que si puede acerarse). Lo de continuar pronto… el universo ha estado en mi contra últimamente, pero ya todo comienza a ir bastante bien (o, por lo menos, lo que se puede) Besos miles! Y espero que te haya gustado este ultimo capitulo. Ciao.

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Ahora si, esta historia ha llegado a su fin…

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Historia comenzada: 15 de septiembre de 2003 (aproximadamente)
Finalizada: 25 de mayo de 2005 (la palabra "fin" fue puesta en esta fecha)
371 hojas a Times New Roman (tamaño 10)

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"Me he echado a andar por un camino desconocido
ignoro a dónde me llevará
y las situaciones que tendré que atravesar…
Sólo sé que una vez elegido este camino,
no me es posible retroceder.
No existe fuerza en el mundo,
capaz de impedirme caminar por él,
pues siento que este camino continúa
más allá de la muerte,
más allá del tiempo.
Voy a vivir.
Nunca jamás volverá nada a ser como antes."

.-.

.-.