Capitulo 8º

CONFESIONES DE ALCOBA POR GINNY WEASLEY

Los dos adolescentes permanecieron abrazados por algunos minutos, hasta que lentamente Harry cogió a Ginny por los hombros y la hizo retroceder unos pasos. Cuidadosamente el chico busco en el rostro de su amiga, esperando encontrar restos de abatimiento en él, pero la única emoción que destilaba su cara era el enojo, enojo con sus hermanos, enojo con el profesor Dumbledore, enojo con Voldemort, enojo con los Dursley, enojo con todo el mundo, con todo el mundo excepto él.

Por una extraña razón, Harry sintió su animo levantar el vuelo, por primera vez en la vida sabia que no volvería a estar solo, había una persona con la que podía compartirlo todo, sus alegrías y sus pesares, maravillado comprendió como en pocas horas todo su mundo havia empezado a girar en torno a ella, todo se havia convertido en él y Ginny, Ginny y él, no importa lo que les deparara el futuro, Harry estaba convencido que juntos, lo superarían.

Despacio, a cámara lenta, sin apartar sus ojos de ella, Harry cepillo unas rebeldes cuerdas de pelo pelirrojo, que caían descuidadamente sobre la frente de Ginny, y mientras una gran sonrisa nacía en su rostro, busco las palabras correctas para animarla.

- No permitas que te afecten esos descerebrados que tienes por hermanos. - Afirmo con contundencia Harry. - Tú eres cien veces mejor, que todos ellos juntos.

- Aun no puedo creer que dijeran todas esas cosas... Y lo que intentaron hacer. - Respondió agitadamente Ginny. - ¿Quién se creen que son?¿Quién creen que soy yo?

- Simplemente actuaron sin pensar, estoy seguro que ya se están arrepintiendo. - Dijo Harry, y con una sonrisa endiablada añadió. - Y mucho mas que van arrepentirse.

- ¿Qué piensas hacer?¿Quieres vengarte? - Pregunto Ginny con los ojos brillantes.

- Intentaron maldecidme, y lo que es mucho peor insultaron a mi esposa. - Dijo Harry guiñándole un ojo a Ginny. - Claro que voy a vengarme, mi padre y mi padrino se retorcerían en sus tumbas si no lo hiciera.

- ¿Puedo ayudarte? - pregunto con una sonrisa Ginny.

- No puedes ayudarme... - Respondió Harry devolviéndole la sonrisa a Ginny. - Debes ayudarme, como dijiste anoche, ahora eres una Potter, y un Potter no dejaría nunca semejante afrenta sin vengar.

- ¿Y cómo propone que lo hagamos, señor Potter? - Inquirió Ginny con una mirada traviesa.

- Bien, tus hermanos no saben que podemos hacer magia, sin que el ministerio nos descubra. - Explico Harry, con una mirada gemela de la de Ginny en su cara. - Así que no sospecharan, si les pagamos con la misma moneda.

Ginny se quedo pensativa por unos instantes, pronto su faz mostró tal grado de malicia, que de verla sus hermanos hubieran arrodillado suplicando por sus vidas desesperados.

- Mi querido esposo, habías mencionado antes, que quería agradecerle su inestimable colaboración en el asunto, al profesor Dumbledore. - Dijo Ginny con una sonrisa de oreja a oreja.

- Es cierto. - Convino Harry. - ¿Por qué lo dice señora Potter?

- Paso por saber, que el profesor Dumbledore intercedió con el ministerio, para que Fred y George a pesar de haber abandonado la escuela, pudieran tomar sus ÉXTASIS. - Dijo Ginny. - También paso, por imitar con gran habilidad la letra de mis dos hermanos.

Harry dio una ligera inclinación de cabeza a Ginny, y espero que continuara.

- Aprovechando que tenemos su búho aquí, podríamos agradecer en nombre de Fred y George, su generosa ayuda al profesor Dumbledore. - Sugirió Ginny cuidadosamente. - ¿Quizás enviándole una bolsita de caramelos? Estoy segura que el profesor Dumbledore se conmovería ante semejante muestra de gratitud, y no dudaría en hacerlo saber a Fred y George.

- En momentos como este, comprendo por que me case contigo. - Exclamo Harry con una sonrisa.

- Y yo que creía que era por que mi cuerpo te volvía loco. - Afirmo Ginny, irguiéndose y sacando pecho, mientras ladeaba su cabeza y le daba una sonrisa deslumbrante a Harry.

- Realmente me alegro, de no haber recibido la maldición de tus hermanos. - Afirmo Harry haciendo ruborizar a Ginny.

- Fred y George me enseñaron un encanto, para hacer que cualquier comida, que ingiera la victima durante dos días, tenga el mismo gusto. - Se apresuro a explicar Ginny cambiando de conversación. - ¿Que sabor crees que preferiría el profesor Dumbledore?

- Recuerdo, que una vez el profesor Dumbledore me contó, como no le gustaban las Granjeas Bertie Botts de Todos los Sabores, por que en una ocasión de pequeño encontró una que sabia a vómitos. - Dijo Harry con destellos en los ojos.

- Es fijo entonces. - Acepto Ginny, haciendo un esfuerzo para no reírse. - ¿Tienes alguna bolsa de caramelos?

- Sí, en mi baúl. - Respondió Harry.

Inmediatamente los dos jóvenes se acercaron al baúl de Harry, y tras quitar los encantos protectores que habían puesto anteriormente, Harry saco una bolsa de caramelos de su interior.

- ¿El profesor Dumbledore no descubrirá el encantamiento en los dulces? - Pregunto repentinamente angustiado Harry.

- Recuerdas lo que te explique anoche, la magia sin una varita es muy difícil de descubrir, y hay muy pocos magos con suficiente poder para poder usarla. - Dijo cansinamente Ginny.

- Y los gemelos son de los pocos magos que pueden. - Interrumpió Harry excitado. - Si enviamos la carta con el nombre clave del profesor Dumbledore, escrita con la letra de los gemelos, y con su búho, el profesor Dumbledore no será demasiado suspicaz.

- Exactamente. - Exclamo Ginny.

Con dos traviesas sonrisas gemelas en sus rostros, Harry y Ginny procedieron a redactar la carta, y hechizar los caramelos. Una vez terminado, después de darle la carta a Merodeador, y instruirlo cuidadosamente, observaron juntos, con la mano de uno en las espaldas del otro, como el búho de los gemelos, se perdía mas allá del horizonte.



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Los segundos se hicieron minutos, y los minutos se hicieron horas, mientras Harry y Ginny seguían abrazados. Pronto la excitación dio paso al cansancio, y los dos jóvenes fueron vencidos por el sueño, cayendo en un inquieto letargo, aferrados él uno al otro, hasta que...

- ¡¡¡Atchissss!!! - Harry estornudo ruidosamente, despertando a Ginny en el proceso.

Ginny despertó bruscamente, desorientada, sin saber donde estaba, sobresaltada al encontrarse en los brazos de un hombre desconocido, reacciono instintivamente.

- ¡¡¡Plassssh!!! - Una fuerte bofetada sacudió la cara de un desconcertado Harry Potter.

- ¡¡¡Ginny!!!... ¡¡¡Aaaatchis!!! - Exclamo sorprendido Harry.

- ¿¿¿Harry??? - Inquirió asombrada Ginny.

- ¡¡¡Aaaatchis!!! Sí. ¡¡¡Aaaatchis!!! Soy yo. - Respondió inseguro Harry.

- ¡¡¡OH!!!... - Dijo desconcertada Ginny, e inmediatamente cuando empezó a recordar añadió. - ¡¡¡OH, Merlín!!! ¡¡¡Harry!!! Lo siento, no me acordaba, lo siento.

- No pasa... ¡¡¡Aaatchis!!... Nada. - Dijo compresivamente Harry.

Sin saber como disculparse, Ginny acaricio suavemente la cara de Harry, en un intento fútil, de aliviar el golpe que le había propinado.

- ¡¡¡Estas temblando!!! Te vas a congelar con solo esa toalla pequeña. - Exclamo repentinamente Ginny. - ¡¡¡Oh!!! Harry, lo siento es mi culpa.

- Ginny... ¡¡¡Aaatchis!!!... No es tu culpa. - Afirmo Harry entre estornudos. - Tu no nos... ¡¡¡Aaatchis!!!... Encerraste aquí.

- No te atrevas a decir que no es mi culpa. - Dijo Ginny. - Si no te hubiera gastado esa absurda broma, no llevarías esa toalla tan pequeña.

- Tu no... ¡¡¡Aaatchis!!!... Lo sabias. ¡¡¡Aaaatchis!!! - Intento responder Harry.

- No importa Harry, no debí burlarme de ti, tú has sido tan bueno conmigo, y yo... - Ginny argumento compungida.

- ¡¡¡Aaaatchis!!! - Harry la interrumpió con un nuevo estornudo.

- ¡¡¡Oh Merlín!!! Mírate no puedes dejar de estornudar. - Se lamento Ginny.

- No... ¡¡¡Aaaatchis!!! Es... ¡¡¡Aaaatchis!!! Nada. ¡¡¡Aaatchis!!! - Dijo Harry entre estornudo y estornudo, trato de sacarle importancia, sin demasiado éxito.

Ginny se quedo callada durante unos instantes, finalmente tomo una resolución, y agradeciendo profundamente que Harry no pudiera ver su cara carmesí, le dio una orden inusual.

- Quítate la toalla. - Exigió Ginny.

- ¿¿¿Que??? ¡¡¡Aaatchis!!! - Inquirió voz en grito Harry. - ¡¡¡Te has vuelto loca!!! ¡¡¡Aaaatchis!!! No llevo... ¡¡¡Aaatchis!!! Nada debajo.

- Quítatela o te la quito yo. - Amenazo contundentemente Ginny. - No voy a permitir que te enfermes, para ahorrarte algo de vergüenza.

- ¡¡¡Ginny!!! ¡¡¡Aaaatchis!!! No... ¡¡¡Aaatchis!!! Te... ¡¡¡Aaatchis!!! - Entre estornudos, Harry intento razonar con Ginny, pero la chica no dispuesta a ceder, aprovecho del momento de desconcierto de Harry, para arrancarle la toalla de un tirón. - ¡¡¡¡¡¡Ginnyyyyyyy!!!!!! ¡¡¡Aaatchis!!!

- Ahora estate quieto, a menos que quieras que tenga que arranque otra cosa. - Dijo Ginny con un amago de risa, ante la incomodidad de Harry.

Harry se cubrió inmediatamente con las manos, e igual que un ciervo deslumbrado por las luces de un coche, se quedo completamente inmóvil, entre estornudo y estornudo, aterrado de la chica que se sentaba en sus rodillas.

Aprovechando el momento de indecisión de Harry, Ginny desenrolló la toalla que llevaba, dejando al desnudo sus pechos, e inmediatamente procedió a envolverse con la toalla de Harry. Sin detenerse cogió la toalla que llevaba en su cabeza, y soltando su sedosa melena, procedió a atarla alrededor de su cintura.

- Hecha un poco la espalda para delante. - Ordeno a Harry, una vez había terminado de atar la toalla, y con un segundo pensamiento añadió. - No te preocupes, no voy a violarte.

Harry sin saber exactamente que hacer, opto por obedecer, Ginny no perdió un segundo, paso la toalla grande que había estado llevando, por detrás de la espada de Harry, hasta que este levantándose un poco pudo sentarse encima de un extremo.

Satisfecha Ginny se sentó en la falda de Harry, apoyando su espalda contra su pecho, y su cabeza en su hombro, poniéndose cómoda le dio una ultima indicación a su compañero.

- Ahora abrázame. - Indico Ginny a Harry, y cuando este obedeció con timidez, ella cogió las puntas de la toalla, y acabo de envolverla alrededor de los dos.

Ginny acaricio suavemente las manos de Harry, y girando su cara, hasta que su boca quedo a escasos centímetros de las mejillas de él, le hablo en susurros.

- Vez, ahora los dos estamos calientes. - Dijo con voz seductora Ginny. - No es tan malo ¿No?

- Estoy... ¡¡¡Aaaatchis!!! Desnudo, debajo la toalla. - Respondió avergonzado Harry.

-Venga, yo llevo una toalla, no es como si los dos estuviéramos desnudos. - Argumento con dulzura Ginny, y con un impulso repentino, le dio un beso a Harry en la mejilla, y añadió. - Te prometo que no voy a propasarme.

Harry completamente ruborizado, no sabiendo que contestar se quedo callado durante unos minutos, durante los cuales empezó a dejar de estornudar, a medida que iba entrando en calor.

- Eres la chica más sorprendente, inteligente, y bonita que he conocido en toda mi vida. - Exclamo repentinamente Harry, sobresaltando a Ginny.

- ¿Más sorprendente que Luna?¿Más inteligente que Hermione? - Pregunto Ginny ligeramente divertida, una vez se hubo recuperado de la sorpresa, y tras una pequeña pausa, añadió con un deje de dolor en su voz. - ¿Más bonita que Cho Chang?

- Realmente, creo que no hay nadie más sorprendente que luna, y hasta esta noche no hubiera creído que había alguien más inteligente que Hermione, ahora tengo mis dudas. - Respondió Harry repentinamente acalorado. - Pero definitivamente, ni Cho Chang ni ninguna otra chica que conozco, son tan bonitas como tú.

- ¿Si eso es vedad porque invitaste a Cho Chang al baile del torneo de los tres magos? - Pregunto tímidamente Ginny.

- Ginny, tú eras la niña más bonita de Hogwarts. - Afirmo Harry con voz triste. - Pero Cho es dos años mayor que tu, e incluso parece mayor que las chicas de su edad.

- Así que la invitaste a ella por que yo era una niña, y Cho era una mujer. - Concluyo con dolor Ginny.

- Ginny tú eras la niña más bonita de Hogwarts, y has crecido para ser la mujer más bella de Hogwarts. - Afirmo con convicción Harry. - Tu no tienes nada que envidiar a Cho, ni en belleza, ni en ningún otro aspecto.

Tras una leve pausa, Harry continuo con voz soñadora, olvidado que no estaba solo, como si estuviera reconociendo una verdad largamente negada.

- Cho era solo un sueño, yo la convertí en la mujer ideal antes de conocerla. - Confeso Harry. - Ella era una muchacha muy bonita y popular, un Ravencraw, y cuando la vi jugando al quidditch... Yo imagine como seria... Bonita, inteligente, atrevida, divertida,... La mujer ideal.

- Encontrar a la mujer o al hombre ideal, es difícil. - Convino Ginny.

- Cho no lo era, no era nada como yo havia imaginado. - Afirmo Harry, y se quedo callado durante unos segundos perdido en sus pensamientos, hasta que dando un profundo suspiro continuo. - A veces es mucho más difícil, darse cuenta que has encontrado la persona ideal, que encontrarla.

- ¿Así que has encontrado la mujer ideal? - Pregunto Ginny, sintiendo una fuerte sacudida en el estomago.

- ¡¡¡Yo!!!... No... Si... Quiero decir... - Tartamudeo Harry repentinamente conciente de la presencia de Ginny. - Y tú, ¿cómo te va con Dean?

- Realmente no hay mucho que decir de Dean. - Respondió una Ginny risueña, plenamente conciente del deseo de Harry, de evitar contestar a su pregunta. - Sabes que me separe de Michael, después de que ganáramos el ultimo partido de quidditch con Ravenclaw.

- No supo encajar que cogieras la snitch, antes que Cho. - Dijo Harry con orgullo.

- Sí, exactamente, y inmediatamente teníamos encima los exámenes, luego vino la lucha en el ministerio, seguido por las vacaciones. - Explico Ginny. - Realmente Dean hablo conmigo, antes de que cogiéramos el expreso de Hogwarts, me pregunto si me importaba que me escribiera durante el verano, dijo que le gustaba mucho y quería conocerme mejor, que si nos llevábamos bien quizás podría ser su novia.

- ¿Entonces no sois novios? - Pregunto con alegría Harry.

- No, solo quedamos de escribirnos, y ver como iba. - Respondió Ginny tímidamente. - Solo lo dije en el tren para molestar a Ron.

- ¿Lamentas haber dejado a Michael Cornner? - Preguntó con algo de angustia Harry.

- ¡¡¡Oh, no!!! Si soy sincera, nunca estuve enamorada de Michael. - Explico rápidamente Ginny. - El año pasado, cuando Luna y yo nos hicimos amigas, fue la primera vez en mi vida que tenia una amiga, antes de ella nadie me había hecho caso en todos mis años a Hogwarts, incluso cuando fui al baile con Neville, fue porque él creía que nadie mas le diría que si... Cuando Michael me pidió salir... El es simpático, popular, bien parecido... Decir que me sentí halagada, es decir poco.

- ¿Le dijiste si, por que te sentiste adulada? - Pregunto Harry con un deje de desaprobación.

- No, decidir seguir el consejo de Sirius, darle una oportunidad, e intentar conocerlo, quien sabe, podría ser el amor de mi vida. - Dijo ligeramente avergonzada. - No siempre uno se enamora a primera vista.

- Si, a veces puedes acabar enamorándote de la persona más insospechada. - Estuvo de acuerdo Harry. - ¿No te fue bien con Michael?

- Michael es muy orgulloso, pero no puedo decir que lo pasara mal, simplemente... No era él.- Ginny contesto lentamente, esforzándose para expresar con palabras sus sentimientos. - Yo siempre había imaginado que mi primer beso seria algo maravilloso, único...

- No siempre es así. - Dijo con amargura Harry.

- Yo sabia que no seria como había soñado, yo no estaba enamorada de él, y por eso me resistía a besar a Michael, pero él era muy insistente, y finalmente accedí. - Explico Ginny, y tras un profundo suspiro continuo. - Yo esperaba, que a pesar de todo, fuera una experiencia agradable... Pero Michael era tan ávido, tan ansioso, incluso voraz, no lo disfrute en lo mas mínimo, hasta fue... Desagradable.

- Sé lo que es. - Dijo Harry compresivamente. - Yo havia fantaseado con como seria mi primer beso, pero nunca imagine que la chica estaría llorando por otro chico.

- Somos tal para cual ¿No? - Dijo Ginny con una risita.

- La verdad, hasta ahora no hemos tenido mucha suerte en nuestra vida amorosa. - Respondió riendo a su vez Harry.

- ¿Hasta ahora? Espera que corra la voz de que estamos casados. - Dijo tristemente Ginny. - Ya me imagino a Dean: "Harry gírate un momento compañero, que voy a besar a tu esposa".

- Y Cho: "¿Cómo puedes traer a tu esposa a nuestra cita y decirme que me quieres?" - Dijo Harry imitando la voz de Cho. - "Cedric no me trataría así. ¡¡¡Buuuahhh!!!"

Harry y Ginny estallaron en carcajadas, y estuvieron riendo durante un buen rato hasta que finalmente se calmaron.



- ¿Ginny puedo hacerte una pregunta personal? - Inquirió Harry.

- No sé Harry, creo que deberías preguntarle a tu tía. - Respondió Ginny con voz seria.

- ¿¿¿A mi tía??? - Pregunto sorprendido Harry.

- Si, yo realmente no entendí muy bien lo de los Gnomos sin sombrero, y los jardines sin puertas. - Respondió Ginny haciendo esfuerzos para no reír.

- ¿¿¿Los Gnomos y los jardines??? - Repitió extrañado Harry.

- Si, querías preguntarme como se hacen los niños ¿No? - Pregunto inocentemente Ginny.

- ¡¡¡Eughhh!!! ¿Querías que le pregunte como se hacen los niños a mi tía? - Exclamo asqueado Harry.- Creo que voy a vomitar de solo pensarlo.

- No te atrevas. - advirtió Ginny entre risas. - Además, no creo que fuera peor, que aguantar la charla de mama.

- ¿Gnomos sin sombrero y jardines sin puerta? No hace falta que lo digas. - Replico Harry, riéndose a su vez.

- Yo que tú no me reiría. - Advirtió Ginny con un deje de malicia en su voz. - Ahora que tu y yo estamos casado, no creo que tarde mucho en dártela a ti.

- Eres una aguafiestas ¿Eh? - Acuso Harry a Ginny. - Pero si a mí me da la charla, sé de alguien que volverá a oírla.

- ¡¡¡Merlín!!! Y dices que yo soy una aguafiestas, me pongo enferma de solo pensarlo. - Contesto Ginny. - Hablemos de otra cosa. ¿Que querías preguntarme?

- ¿Estas segura que no te importa? - Pregunto repentinamente serio Harry.

- ¿No? Pregunta lo que sea Harry. - Dijo Ginny.

Harry tomo aire y recogiendo sus ideas, empezó a hablar despacio.

- Has dicho que Luna es la primera amiga que has tenido. ¿Cómo es posible? - Pregunto extrañado Harry. - Eres inteligente, divertida, ingeniosa, cualquiera querría ser tu amigo.

- Reservada, distante, peligrosa, loca... - recito con acritud Ginny.

- Ginny, nadie puede pensar eso de ti. - Exclamo indignado Harry.

- Pero lo hacen, o lo hacían hasta este año. - Dijo melancólicamente Ginny.

-¿Pero porque?¿Cómo podría alguien pensar semejante locura? - Inquirió Harry.

- Nadie sabe lo que ocurrió en la cámara de los secretos, pero eso no les ha impedido hablar. - Respondió tristemente Ginny. - La-niña-que-vivió, realmente esa he sido yo desde mi primer año.

- ¿Que?¿Por que te llaman así? - Pregunto sorprendido Harry.

- No es tan extraño, todo el mundo me dio por muerta cuando desaparecí, y cuando me rescataste... - Explico Ginny. - Realmente solo seria una anécdota, si no fuera por los rumores.

- ¿Los Rumores?¿Que rumores? - Interrogo Harry. - ¿Que dicen?

- ¡Oh! Principalmente que yo lo prepare todo, para que tu me rescataras, y cayeras rendido a mis pies. - Confeso avergonzada Ginny.

- Pero tu no lo preparaste para que me enamorara de ti. - La contradijo Harry.

- Recuerdas las victimas, todo el mundo pensaban que habías sido tu, porque tenias algo contra ellas. - Dijo Ginny suavemente. - Bien hay gente que dice, que yo las ataque por que te habían incomodado, quien sabe incluso podría ser verdad, puede que mis sentimientos influyeran en la elección de victimas del basilisco, no lo sé.

- Ginny eso es absurdo, si fuera verdad. ¿Por que habrías atacado a Hermione? - Insistió Harry.

- Por celos naturalmente, esa es la prueba definitiva para muchos. - Explico ruborizada Ginny.

- Voldemort te poseyó, y estuviste apunto de morir, yo estuve apunto de morir. ¿Cómo pueden pensar que tú lo planeaste? - Dijo Harry.

- Yo lo sé, y tú lo sabes, pero la mayoría de los estudiantes no saben que ocurrió. - Respondió Ginny.

- ¡¡¡Pero no tienen ninguna prueba!!! - Exclamo Harry, sintiendo su corazón sublevarse ante semejante injusticia.

- Harry, tú de todas las personas, deberías saber que no hace falta ninguna prueba. - Lo reprendió amistosamente Ginny. - Cuantas veces te han difamado sin motivos, un día eres el gran héroe del mundo mágico, y el siguiente el próximo señor oscuro.

Harry se quedo sin palabras durante unos instantes, y Ginny aprovecho su desconcierto, para ahondar en su argumentación.

- Ni siquiera puedo decir que son acusaciones sin fundamento, tú has demostrado una y otra vez donde esta tu corazón, pero yo, solo he dado motivos para que desconfíen de mí. - Dijo desanimada Ginny.

- ¡¡¡Ginny!!! - Exclamo indignado Harry. - ¿Cómo puedes decir eso?

- No lo comprendes Harry. - Ginny respondió entre lagrimas. - Tom hizo mucho mas que poseerme, me hizo desconfiar de todo el mundo, hizo que me aislara, que me alejara de todos.

Harry conmovido apoyo la cabeza de Ginny contra su hombro, y delicadamente empezó a besar su pelo, mientras le susurraba palabras consoladoras, y le acariciaba la cara con una mano.

- Cuando volví en mi segundo año, todo empeoro, Percy era el premio anual, y él y los gemelos se aseguraron que nadie hablara conmigo de lo que había pasado, pero solo sirvió para acrecentar los rumores, y conseguir que todos los estudiantes me rehuyeran. - Explico amargamente Ginny. - Yo estaba tan avergonzada, y tan asustada de que alguien descubriera lo que havia pasado, que apenas lo note, simplemente me encerré en mis estudios, y en mi vigilancia del trío de Gryfindor.

- Ginny lo siento, yo sé lo que es que todos te ignoren, debí haberme dado cuenta, debí haber hecho algo. - Dijo tristemente Harry.

- No te culpes, tú tenias tus propios problemas, y yo hice todo lo que pude para que ni tu, ni mis hermanos, notarais algo. - Dijo Ginny intentando quitarle importancia, y sonar alegre. - Además todo a cambiando este año, y en cierto modo te lo debo a ti.

- ¿A mí?¿Cómo es eso? - Pregunto Harry con curiosidad.

- Bien realmente no sé si te lo debo a ti, o a Malfoy y Umbridge. - afirmo misteriosamente Ginny.

- ¿Cómo que Malfoy y Umbridge? - Pregunto indignado Harry.

- Quizás sea mejor que no te lo diga. - Insinuó Ginny.

- ¡¡¡A no!!! Ahora me lo dices. - Exigió Harry.

- Definitivamente, creo que es mejor que no te lo diga. - Dijo Ginny mucho más animada.

- Como no me lo digas lo vas a lamentar. - Dijo con voz intimidadora Harry.

- ¡¡¡Así!!! ¿Y que vas hacer si no quiero decírtelo? - Inquirió Ginny riendo entre dientes.

- Te voy hacer cosquillas hasta que me lo digas. - La amenazo Harry.

- No, te atreverás. - Lo desafió Ginny.

- ¿Que no? - Pregunto con malicia Harry. - Vas ha ver como me atrevo.

Sin mas Harry empezó hacerle cosquillas en la barriga a Ginny, y esta desesperada se retorció y se contorsiono intentando zafarse, pero con él, que la tenia cogida entre sus brazos, era una lucha inútil, hasta que bruscamente Harry se quedo inmóvil.

- ¿Harry? - Pregunto extrañada Ginny, una vez hubo recuperado el aliento.

- No hace falta que me lo expliques. - Respondió Harry con un hilo de voz. - Da igual.

- ¿Que ocurre Harry? Solo era una broma. - Insistió Ginny confundida. - Sabes que confió en ti.

- Ya lo sé... Simplemente estoy cansado. - Dijo Harry con voz entrecortada.

- ¿No te encuentras bien? Parece que te cueste respirar. - Pregunto Ginny inquieta, mientras se volvía para tocar la frente de Harry. - Estas caliente.

- ¡¡¡No te muevas!!! - Casi grito Harry.

- ¿Harry? ¿Por que no puedo moverme? - Inquirió Ginny angustiada.

- No pasa nada, simplemente no te muevas. - Insistió Harry.

- No puedes seguir aquí dentro, vas enfermarte. - Exclamo Ginny angustiada, girándose hacia la puerta empezó golpeándola esperando llamar la atención de los Dursley.

- Ginnyyyyy. - Gimió con voz ahogada Harry, y rápidamente la cogió por los brazos, e intento evitar que se moviera, fijándola contra su pecho. - Por favor no te muevas.

- Estas delirando Harry, confía en mí, tenemos que sacarte de aquí. - Afirmo Ginny muy preocupada.

- ¡¡¡No estoy delirando!!! Estoy bien, por favor simplemente no te muevas. - Pidió Harry.

- ¿Pero porque no puedo moverme? - Exigió saber Ginny cada vez mas preocupada, al tiempo que intentaba que Harry la soltara. - ¿Que relación tienes con que te cueste respirar?¿O que tengas fiebre?

- ¡¡¡Ginnyyyy!!! - Gimió Harry con voz alterada. - ¡¡¡Estoy desnudo!!!

- ¿Que?¿Pero eso que tiene que ver? - Inquirió Ginny completamente desconcertada.

- Es... Estas sentada... Sobre... Cuando... Cuando te... Te mue... Mueves. - Tartamudeo completamente avergonzado Harry.

- ¡OH!... Quieres decir... Que tu... Que yo... ¡¡Oh!!... ¡¡¡OH!!! - Tartamudeo a su vez Ginny, finalmente al comprender lo que Harry quería decir, absolutamente avergonzada se quedo paralizada, incapaz de mover un solo músculo, o decir una palabra.

Trascurrieron varios minutos en que los dos jóvenes no se atrevieron a decir nada, finalmente Ginny consiguió reunir su valor, y respondió a la pregunta que havia iniciado todo, en un intento de aliviar la tensión.

- Fue el unirme al equipo de quidditch. - Dijo con un hilo de voz.

- ¿Que? - Pregunto sobresaltado Harry.

- Fue el unirme al equipo de quidditch, el que hizo que los otros estudiantes empezaran tratarme diferente. - Explico Ginny. - Harry, siento lo de tu suspensión, sabes que si yo hubiera podido hacer algo al respecto, lo hubiera hecho sin dudar un momento.

- ¡Shisttttttt! No te disculpes, me siento mucho mejor sabiendo, que mi suspensión sirvió para algo bueno. - Dijo Harry con voz relajada.

- Gracias Harry, no sabes cuanto significa para mí, que no te moleste. - Dijo dulcemente Ginny.

- Tu fuiste quien tuvo el valor de presentarte a las pruebas del equipo, y ganaste tu posición en el equipo justamente, no tienes nada que agradecerme. - Afirmo Harry con gran convicción, y con un segundo pensamiento añadió. - Soy yo el que te tiene que estar agradecido, por dejarme recuperar mi plaza en el equipo.

- Si que tengo que agradecértelo, si reuní el valor para presentarme a las pruebas fue gracias a Sirius, y si no hubiera sido por ti, nunca hubiera ocurrido. - Respondió en un murmullo.

- ¿Como?¿Que tiene que ver Sirius en esto? - Pregunto sorprendido Harry.

- El verano pasado, cuando fuimos a los cuarteles generales, pase mucho tiempo hablando con Sirius. - Respondió Ginny insegura. - Ron y Hermione se pasaban todo el tiempo juntos, Fred y George dedicaban todos sus esfuerzos a sus inventos, y los miembros del Orden, incluso mama y papa, estaban muy ocupados... Todos excepto Sirius.

Ginny hizo una pausa, para ver si Harry tenia algo que decir, tras unos instantes de silencio, continuo.

- Descubrimos que teníamos una afición en común, y a partir de ese momento, me pase la mayor parte del tiempo con él. - Confeso Ginny.

- ¿Que afición teníais en común? - Pregunto Harry con curiosidad.

- Tú. - Contesto Ginny avergonzada.

- ¿Yo? - Pregunto Harry completamente desconcertado.

- Sí, tú eras el principal tema de conversación de Sirius, hablaba de ti en todo momento. - Explico Ginny, y haciendo un gran esfuerzo añadió. -Y durante tres años mi única afición, havia sido observarte.

- Así que fue amor a primera vista. - Dijo Harry riendo entre dientes.

- ¡No te rías! - Exigió Ginny, dándole con el codo en las costillas.

- ¡Ughhhh! De acuerdo, de acuerdo no me rió, pero hubiera sido suficiente que me lo pidieras. - Se quejo Harry, ligeramente dolorido.

- Lo tienes merecido por reírte de nosotros, hablar con Sirius me ayudo mucho, él me hizo reflexionar, me ayudo a madurar, me dio valor para caviar, para luchar por mis sueños. - Lo reprendió Ginny.

- No creo que nunca nadie haya acusado a Sirius de algo semejante. - Replico Harry con una sonrisa.

- Hablo en serio, él me hizo comprender que estaba renunciando a mis sueños, a mi vida. - Explico avergonzada Ginny. - Él me hizo ver, que no podía pasarme la vida observándote embobada, esperado que algún día ocurriría algo, que haría que te enamoraras de mí, y se cumplieran mis sueños.

- No es como el profesor Dumbledore nos fuera a casar un día, sin nosotros saberlo. ¿No? - Pregunto irónicamente Harry

- No sé. ¿Quieres decir que te has enamorado de mí, por que el profesor Dumbledore nos ha casado? - Pregunto con picardía Ginny.

- ¡Emmm! No decías que os pasasteis el verano hablando de mí. ¿Como eso te hizo reflexionar y madurar? - Pregunto intentando cambiar de tema.

- Bien, realmente estuvimos hablando de ti al principio, una noche Ron hizo un comentario sobre que yo había estado enamorada de ti desde la primera vez que te había visto, y desde ese momento, Sirius quiso saber todo sobre mi vida. - Explico Ginny incomoda. - Primero pase mucha vergüenza, Sirius me hizo pasar su examen para las novias de Harry Potter.

- Venga no seria tan malo. - Exclamo Harry divertido.

- ¿No? ¿Cómo te sentirías tú si hubieras tenido que contestar un cuestionario de mas de mil preguntas de índole personal? - Pregunto irritada Ginny.

- ¡¡¡ Bromeas!!! No te hizo pasar un examen realmente. - Dijo con incredulidad Harry.

- Claro que si, y solo fue el principio, se paso toda una semana cuestionándome sobre mis respuestas. - Respondió ligeramente molesta Ginny.

- ¿Fue por eso que dijiste que ya no estabas enamorada de mí?¿Sirius te dijo que no eras suficientemente buena para mí? - Inquirió Harry irritado.

- Emmm... Realmente... Veras... Sirius... Pensaba que realmente lo era. - Dijo sumamente nerviosa Ginny. - Él estaba convencido que... Éramos el uno para el otro.

- Pero si él pensaba que lo eras. ¿Por que cambiaste de opinión? - Pregunto Harry vehementemente.

- Sirius me hizo ver que yo no te conocía realmente, que te havia idealizado, que havia proyectado mis deseos y esperanzas en ti, que estaba enamorada de una fantasía, pero me aseguro que si intentaba conocerte de verdad, ser tu amiga, descubrir como eras realmente, no defraudarías mis expectativas. - Confeso avergonzada Ginny.

Harry sintió su corazón calentarse con las palabras de Ginny, y suavemente cogió las manos de la chica entre las suyas, animándola silenciosamente a continuar.

- Sirius me pidió que no me obsesionara, decía que éramos muy jóvenes, y teníamos todo el tiempo del mundo, que aun nos quedaba mucho para vivir y experimentar, que cuando fuera el momento adecuado, si realmente éramos el uno para el otro, los dos lo sabríamos. - Dijo Ginny en un susurro. - Me aconsejo que mientras tanto no me preocupara, que sacara provecho a cada situación, que luchara por mis sueños, me divirtiera, hiciera amigos, y saliera con otras personas, que disfrutara de la vida.

- Sirius era muy sabio. - Dijo Harry en un susurro.

- Era una gran persona. - Afirmo Ginny. - En el poco tiempo que lo conocí, se convirtió en alguien muy especial para mí, lo hecho mucho de menos.

- Todos lo echamos de menos. - Dijo Harry emocionado.