El Deseo

Kagome se encontraba abriendo la ventana de su cuarto, kagome empezó a caminar deprisa sigilosamente por el jardín, al llegar al bosque kagome se fue a su lugar favorito para ver las estrellas, ella se sentó en el fresco pasto que estaba bañado por el roció de la noche, a kagome le gustaba ir a ese lugar lo mas que podía, cada vez que lograba escapar claro, lo que le gustaba de ese lugar era que desde hay podía ver las hermosas estrellas, cuando era niña su padre le había dicho cuando el estaba muy enfermo que ellas siempre la cuidarían por el y que cuando quisiera algo que se lo pidiera a ellas.

Papa susurro Kagome al pensar en esos tristes recuerdos.

Desde que su padre murió cuando ella tenía 5 años su vida avía sido un infierno, su madrastra la nueva reina no asía más que lastimarla junto con su hija Kikyo, Kikyo la llamaba huérfana cada vez que podía y siempre le echaba en cara que ella era una recogida, pero Kagome sabia que lo asía por rencor por que ella sabia perfectamente que Kagome era la verdadera princesa.

En ese momento kagome vio una estrella fugas y rápido pensó en que deseo quería la respuesta salio rápidamente de sus suaves labios.

Deseo con toda mi alma escapar de aquí y ser feliz ayúdame a encontrar alguna manera de hacerlo por favor - dijo kagome poniendo una mano en su corazón.

Kagome miro las estrellas por una hora asta que noto que estaba amaneciendo, para su tristeza tenia que regresar al internado antes de que su querida hermanastra se diera cuanta de su ausencia pensó sarcásticamente.

Antes de irse voltio a ver a las estrellas una vez mas, esperando que su deseo se hiciera realidad.

Cuando llego al internado brinco asía su ventana y se metió una vez más a su cuarto por su ventana, agradecía a dios que la reina la había refundió en la habitación de a bajo no se imaginada como iba a poder salir por la habitación de asta arriba que era normalmente para la realeza y por su puesto hay era donde kikyo dormía y por kagome estaba bien.

Al entrar a su cuarto se sentó en el sillón que tenia junto a la ventana y de esa manera vio lentamente como las estrellas iban desapareciendo y el sol las remplazaba, kagome sentía la fresca brisa de la mañana rozar su tersa piel blanca.

Kagome se paro para vestirse se quito su ropa y se puso su vestido favorito uno blanco con rosado.

Después sin tener muchas ganas se fue a sus clases, ella odiaba este lugar jamás tanto como odia el palacio en donde vivía antes, pero por lo menos aquí tenia una amiga llamada Sango con la cual siempre podía contar y precisamente en ese momento Sango toco su puerta y entro en su habitación.