CAPÍTULO 13. UNA FUNCIÓN MÁS. RALLENTANDO.

Descargo-. Los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi y cualquiera que ostente los derechos de explotación. El resto, es cosa mía.

NOTA DE LA AUTORA: perdón por el retraso; la vida real sigue clavándome katanas por la espalda.

en una oficina en Los Ángeles

"Nabiki, qué diablos pasa? Sabes la cantidad de llamadas pendientes que tengo de Hong Kong? En qué puto lío me has metido?"

"Hey, hey, no intentes escurrir el bulto, que te faltó tiempo para meter a Ranma en este proyecto…"

"Sí, y se está deshaciendo por todas las costuras. Primero se va Lin y ayer me llamaron para decirme que tu hermana había muerto en el rodaje. Y nuestro contacto local me está pidiendo dinero. Qué coño pasa?"

"No te preocupes por mi hermana, sabe apañárselas sola. Por lo que me ha dicho Ling, se trata solo de un arañazo, los dos tortolitos han tenido una pequeña trifulca…"

"Como que pequeña? Como que pequeña? Estás mal de la cabeza? Chen me llamó histérico diciendo que había una espada de verdad por en medio y que tu hermana estaba en el hospital y se temía lo peor…"

"Eso te pasa por hablar con quien no debes. Tú mismo lo has dicho, Chen es un histérico, no sé cómo pudo hacerse director, con esos nervios de algodón. Crees que hablaría con tanta ligereza de mi hermana si la cosa fuera grave?"

"Conociéndote? Sin dudarlo."

"Vaya, veo que mi fama me precede –arqueó una ceja, divertida-. No te preocupes, voy para allá a deshacer el entuerto."

"Vale, pues aprovecha y habla con Ranma en directo, el muy puñetero sigue sin hacerle caso al móvil, y asegúrale que su carrera no se va a ver perjudicada por esto, Chen me está poniendo de los nervios con el tema."

"Estás de coña? Le tengo mucho cariño a mi cuello. Habla tú con él."

"Nabiki, no lo entiendo, prácticamente codiriges su carrera conmigo. Cuál es el problema? Te enrollaste con él? Te rompió ese inexistente corazón tuyo?"

"Nada tan melodramático, simplemente, en un mes o dos calculo que no habrá problema del que hablar. Mientras tanto, prefiero mantener mi papel en la sombra. Hasta ahora nos ha ido bien, no? Me voy, mi avión sale en media hora. Y no te preocupes: he hecho una inversión importante con esto y pienso recuperarla. Tengo mis contactos en Hong Kong, sé con quién tengo que hablar. Ya es hora de aclarar cuentas con algunos elementos"

en el estudio

"Ling, cariño –exclamó Chen, visiblemente agotado; tenía pinta de no haber dormido desde que se había desatado el huracán entre sus dos protagonistas-. Queda alguien por declarar? El agente aquí nos está pidiendo colaboración, amor mío"

Ling le dirigió una sonrisa cansada, habituada a sus maneras. Sacó una carpeta, revisando la lista de personal. Había… 3 o cuatro personas desaparecidas. Algunos probablemente habían aprovechado estos días para irse de juerga. Vaya profesionales!

"Por lo que he comprobado, falta un cámara, uno de los técnicos de sonido…- tachó mentalmente las opciones- creo que una de las chicas de vestuario, pero la tengo localizada, una de las maquilladoras…"

"Qué tal si empezamos por usted, ya que está aquí?"

"Yo? Oh, bueno, yo… sí, claro, es verdad –exclamó, un tanto sorprendida al principio, aunque recuperó pronto la compostura-. Adelante, adelante, pregunte lo que quiera"

"Estaba usted presente durante la pelea?"

"Ah, quiere usted decir mientras ensayaban? – Chen sonrió ante la corrección, el detective no cambió de expresión-. Sí, por supuesto. No estaba muy pendiente al principio, porque estaba revisando el expediente de gastos y algunos pedidos, pero conforme el choque de espadas se hacía más continuo, empecé a prestar atención. Fue impresionante! No tenía ni idea de que Akane fuera tan buena! Ya se lo he comentado antes a Chen, que la directora de casting…"

"Había trabajado antes con alguno de ellos?" la interrumpió impaciente Huang, haciendo un gesto a Chen para que ahuecara el ala.

"Se supone que este es el debut en el cine de Akane, por lo menos así nos la presentó la directora de casting, insistió mucho en que era la opción adecuada y no puedo por menos que estar de acuerdo con ella, madre mía, cuando están los dos juntos, saltan las chispas, es como para incendiar el cine… sí, sí, disculpe –ante un gesto reprobador del detective-. Lo lamento, me enrollo como una estera. Sí que he trabajado antes con Ranma porque es un habitual en las películas de Chen, mantenemos la mayor parte del equipo de un rodaje a otro, porque, bueno, trabajamos bien juntos y estamos a gusto, ya sabe. Ranma es un gran tipo, muy divertido y amigable. Y no es ni la mitad de playboy de lo que dicen por ahí. Aunque tampoco es que sea un santo…"

"Sabía que se conocían de antes?"

"No. Me enteré cuando llegaron de visita el padre de Akane y un amigo de ésta. Hiro hizo migas con Chen y los dos no paraban de cotillear, es inevitable oír alguna cosas en un espacio reducido. Bueno, y luego cuando nos fuimos de cena, la semana pasada. Creo que eran compañeros de clase en el instituto o algo así, hicieron juntos una obra… Romeo y Julieta, puede ser?"

"Estaba al corriente de algún problema entre ambos?"

"No exactamente. Han tenido un comportamiento… peculiar, desde que se encontraron en el estudio, en las pruebas de vestuario. Al principio parecía que había un poco de tirantez. Yo lo achaqué a alguna pelea y que se habían separado en malos términos, esas cosas pasan. Luego, bueno, se fue caldeando un poco la cosa y parecía que coqueteaban, cosa que no me sorprende, estando Ranma implicado. Después de la cena parecía que volvieran a estar de malas, especialmente por parte de Ranma. Estaba francamente hostil. Y una de las maquilladoras también se sumó a esa actitud y tuvo un par de choques con Akane, pero no me sorprende, Shuhan siempre ha sido muy posesiva…"

"Me podría decir qué paso en esa cena?"

"Pues… fue una cena habitual, compañeros de trabajo que salen a tomar unas copas, ya sabe. La mayoría ya nos conocíamos de otros rodajes, como ya le dije antes. Creo que Akane y dos chicas de atrezzo y… alguien de sonido, eran los únicos nuevos. Chen tenía a Akane bajo su ala y la sentó a su lado. Estuvieron hablando un buen rato. No sé por qué salió el tema… ah, creo que Chen comentó algo sobre Shakespeare y bromeó con Akane sobre Romeo y Julieta y ésta se puso muy seria. Y Ranma contestó algo mmm, ah, que Akane ya había hecho ese papel con anterioridad. Y él había interpretado a Romeo. La chica bromeó con el tema y nos explicó cómo la obra se había convertido en un desastre, era desternillante. Luego estuvieron bailando. Yo saqué a bailar a Ranma un par de veces – se sonrojó-. Oh, baila de maravilla, pero es un poco reacio a dar el primer paso. Aunque sí que invitó a Akane, ahora que lo pienso. Les tocó una balada muy bonita, 'Lady in red'., la verdad es que venía que ni pintado, porque Akane llevaba un traje rojo precioso. Después… bueno, aquello me pareció llamativo y dio que hablar, desde luego. Cuando terminó la canción se quedaron unos segundos con las manos cogidas, hasta que Akane se soltó, recogió sus cosas y se marchó. Me pareció que Ranma estaba muy decepcionado. Shuhan se acercó a él, para sacarlo a bailar y la rechazó con malos modos. No tardó mucho en irse. El resto de la velada fue poco memorable, borracheras y tal, ya sabe…"

"Sí, entiendo. Permítame felicitarla, es usted una testigo excelente. Tiene una memoria prodigiosa…"

"Gracias – se llevó una mano a la cara, tapando parcialmente la boca-. Como dice Chen, alguien tiene que tener buena cabeza para sacar adelante todas sus cosas."

"Ha comentado antes que la actitud de Saotome cambió a partir de esa cena. Me puede decir en qué se basa esa afirmación?"

"Sí, por supuesto. Fue una suma de pequeñas cosas, a partir del primer día. Nada más llegar Akane, discutieron, no sé por qué, la verdad y no tengo ni idea de qué se dijeron pero Ranma parecía particularmente desagradable. Hubo varias trifulcas a lo largo de los días. Shuhan, una de las maquilladoras, también contribuyó al mal ambiente, le jugó una mala pasada a Akane y se tuvo que retrasar una toma, Chen estaba casi histérico. La verdad es que no les hice mucho caso porque andaba liada con la contabilidad y la programación del rodaje, especialmente cuando Lin anunció que se iba. Aquí volvieron a discutir, creo que Ranma estaba muy desilusionado con lo de Lin, se moría por trabajar con él y cuando supo que éste se iba, empezó a replantearse el proyecto. Akane le plantó cara y de alguna manera lo convenció para que se quedara. Creo que hizo alguna referencia de tipo personal. No sé, parecía que intentaban demostrarse algo el uno al otro, pero no estaba claro el qué. Y bueno, llegó el día de la escena de la lucha. Ya se lo he comentado antes, no le hice mucho caso – bajó la voz, en tono conspiratorio-. Que Chen no se entere, pero las pelis de patadas no me llaman mucho la atención, aunque me paguen el arroz."

"Me puede decir todo lo que recuerde de aquel día, desde que llegó al estudio?"

"Sí, no hay problema. Llego siempre la primera y me encargo de encender las luces, abrir la puerta a los de catering y demás tareas. Xi fue el siguiente en aparecer. Me saludó y fue al almacén de armas. Siempre le gusta preparar las cosas para el día…"

"Llevaba algún paquete con él?"

"Sí, una bolsa de deporte. Al cabo de un par de minutos salió con las espadas, se sentó y se puso a limpiarlas y aceitarlas mientras tomábamos té. Cuando terminó, las dejó de nuevo en el almacén."

"Cerró el almacén en algún momento?"

"Me temo que no. Se queda cerrado por la noche únicamente, alguna vez nos han robado atrezzo, una chiquillada mayormente, pero una vez que Xi está en el plató, el almacén queda abierto."

"Se fijó usted en las espadas una vez que su técnico las sacó de allí?"

"No mucho, la verdad. Como las saca todos los días, no les presté atención. Sólo sé que eran sus juegos de espadas favoritos, verde oscuro para Akane, rojo sándalo para Ranma. Desconozco si hay más de un juego de similares características. Luego empezaron a venir los cámaras, las maquilladoras, costurera, ayudantes… Chen, Ranma y Akane fueron los últimos en llegar."

"Observó a alguien acercándose al almacén?"

"Creo que uno de los chicos, Kui Li, y una de las modistas fueron para allá. Me da que tienen algo entre ellos. Zhai Lu –vaciló, recordando que el detective no conocía a todo el mundo-, uno de los técnicos de sonido, también se acercó, pero creo que se limitó a quedarse en la puerta. Estuvo hablando con Xi un rato. Los dos parecían muy animados. Poco después llegó Shuhan y también entró al almacén. A veces deja su mochila allí. De hecho, esta fue una de esas veces. Ranma y Xi fueron los últimos en entrar, apenas unos minutos más tarde llegó Akane y empezó la función… bueno, usted ya me entiende."

"Sí, creo que la entiendo. Bueno, vamos a recapitular. Creo que estamos yendo un poco deprisa y se nos escapan algunos detalles. ¿Podría precisarme a qué hora llegó usted al estudio?"

"Oh, bueno. Llegué a las 5. Tengo llaves, me encargo de preparar los guiones, llamar a catering y abrir la puerta, vigilar que todo el atrezzo de la escena del día esté preparado…"

"Creo que no te pago lo suficiente" la interrumpió Chen, mordisqueándose las uñas.

"Si la palabra de un poli sirve de algo, desde luego, no le paga usted lo que le corresponde" subrayó el detective, volviéndose hacia el director. Con apenas un gesto de la ceja le indicó que se marchara.

"Lo tendré en cuenta cuando revisemos mi contrato – sonrió pícara a la espalda de Chen-. Xi también es madrugador, llegó a las 5:20, poco más o menos y se dirigió inmediatamente al almacén de armas. Es muy cuidadoso, enseguida se puso a revisarlas y limpiarlas. Normalmente las deja preparadas cerca de la puerta.

"Dentro o fuera del almacén?"

"Dentro. Se toma la seguridad muy en serio."

"Ya veo. Siga, por favor."

"Como ya le he dicho, Kui Li y una de las modistas pasaron un rato en el almacén. Serían… las 5:30, quizá un poco más. Al poco apareció Zhai Lu… -se detuvo, haciendo un esfuerzo por recordar-. Sí, en seguida llegó Chen y me pidió té, así que me fui a la mesa para servir un poco para ambos. Poco después llegaron los técnicos de sonido, cámaras, las chicas de vestuario…"

"Faltaba alguno de los técnicos o vio a alguien que no conociera en el estudio?"

"No, estaban todos y no había nadie nuevo. El nuestro es un equipo pequeño, es fácil controlarlos a todos. Además, ya saben cómo paga la productora, a todos les interesa estar aquí haciendo algo."

"Pero antes me ha dicho que el padre de la señorita Tanaka y un amigo suyo vinieron de visita, no es cierto?"

"Sí, pero antes lo consultó con Chen y conmigo."

"Y algún familiar de algún miembro del equipo?"

"Ninguno. Si tienen que dejar algún mensaje, los vigilantes me llaman a mí y la persona que corresponde sale a la puerta, pero eso es todo. No queremos filtraciones."

"Y entonces, los visitantes de la señorita Tanaka…?"

"Oh, Akane nos prometió que mantendrían la boca cerrada, por decirlo crudamente. El señor Tanaka es un profesional y lo entendió perfectamente."

"Y el resto de los actores, estaban presentes?"

"Se rodaba la escena de la pelea entre Ranma y Akane. Ellos son los únicos implicados y había prisa por rodar la escena mientras durara la estela de Lin, así que los demás se han mantenido al margen, más que nada para no estorbar. Ranma llegó pronto, hacia las 6 menos diez, más o menos. Se le veía un poco sombrío. Nos saludó a Chen y a mí y se dirigió al vestuario. Mientras tanto llegó Shuhan y pasó por el almacén, pero en ese momento Chen me llamó para preguntarme algo sobre las marcas de la escena, ya sabe, dónde tienen que ir las cámaras, los actores… esa parafernalia. Con los ensayos del día anterior se habían borrado algunas. Mientras buscaba el mapa, vi a Ranma y Xi que entraban en el almacén. Faltaba muy poco para las seis cuando llegó Akane y Xi en persona le dio sus espadas."

"Recuerda si alguien llevaba algún bulto, mochila, bolsa…?"

"Zhai llevaba un paquete y… bueno, ya le he mencionado antes que Shuhan llevaba una mochila y si no recuerdo mal, la dejó en el almacén. Siempre suele llevar una, la pobre es tan coqueta que le gusta cambiarse de vestido dos o tres veces al día. Creo que era un poco más grande que de costumbre, eso sí."

"Vaya, gracias. Es usted de gran ayuda. Me doy cuenta de que la señorita Shuhan… Bao Shuhan creo? – Ling lo confirmó con la cabeza- aparece mucho en la conversación. Me podría aclarar cuál es su relación con Ranma?"

"Oh, bueno, la verdad es que… no debería comentarlo, porque a Ranma no le hace gracia, pero él y Shuhan han sido amantes. Por lo que sé, rompieron hace tiempo, de hecho, el año pasado no se vieron ni nada, durante el rodaje de la película del año pasado, quiero decir. Bueno también es que Shuhan acababa de casarse y tal. Hace nada se ha divorciado. Por lo que comentan las otras chicas de maquillaje, no ha sido bonito. Supongo que Shuhan ha intentado retomar la relación con Ranma, pero no lo veo muy dispuesto. La verdad es que lo compadezco un poco, no para de acosarlo."

"Y su relación con la señorita Tanaka?"

"No le tiene mucho aprecio" Ling sonrió.

"Puede ser más explícita, citar algún incidente?"

"Oh, bueno, le echó polvo de arroz en un ojo. No creo que fuera un accidente. Y creo que una vez le puso la zancadilla, literalmente. Una actitud francamente mezquina e infantil y así se lo dije a Chen, pero no es el momento de ir haciendo cambios en el equipo, bastantes líos tenemos ya. En fin, yo diría que Shuhan estaba celosa, especialmente después de lo de la cena. Sinceramente, creía que en algún momento intentaría sacarle los ojos o algo así. Aunque dudo mucho que Akane se dejara. Por lo poco que hemos podido ver, es muy buena en artes marciales."

"Ha visto a la señorita Bao después del incidente?"

"No, no ha pasado por aquí, se marchó poco después de que Ranma cogiera a Akane. Es una de las personas pendientes de ser interrogadas. Le he dejado varios SMS, sin resultado. Si quiere su teléfono, se lo facilitaré."

"De acuerdo, sería de gran ayuda – esperó mientras la secretaria escribía un número en un papel-. Muchísimas gracias, señorita Ling. Ha sido usted una testigo valiosísima. Si me lo permite, quizá la recomiende para otro trabajo."

"Oh, por favor, no es necesario que se moleste" –contestó la secretaria, sorprendida y un tanto alarmada. Una recomendación de un oficial podía ser una espada de dos filos.

"Le aseguro que no es ninguna molestia" replicó el policía.

"Muchas gracias, detective Huang. Es un honor" repuso, haciendo una pequeña reverencia y manteniendo la sonrisa mientras se alejaba de la mesa donde estaba instalado el investigador. Menudo caramelo envenenado estaba resultando esta película. Chen se acercó a ella con una taza de té.

"Qué tal?"

"Más vale que me subas el sueldo. Creo que no podría sobrevivir a una recomendación."

Chen la miró, los ojos como platos.

"Cuenta con ello. A la mierda la productora, si no fuera por ellos, la policía no se estaría tomado tantas molestias con nosotros."

"Has hablado con ellos?"

"Cómo evitarlo? Alguna explicación tenía que darles sobre el retraso del rodaje. Es posible que uno de sus agentes se pase por aquí, incluso hoy mismo. Y ya me ha dado la vara para que controlemos la lengua del equipo. Un poco tarde, la verdad."

"Pues a ver si se hacen cargo de este marrón. Madre mía, que rodaje más accidentado! Uno más como éste y te juro que me retiro."

"Siempre puedes aceptar la recomendación…" bromeó Chen, señalando con la cabeza al detective que estaba hablando por teléfono.

"Antes prefiero cultivar coles con mi padre" sentenció la secretaria.

"Te entiendo, no eres la única que ha recibido sugerencias sobre un cambio de carrera. No es nada sutil, nuestro agente. Espero que para esta tarde todo esté solucionado. No puedo tomar más Valium, voy hecho un zombie. Y a ver si aparecen los tortolitos de una vez."

"Qué crees que les ha pasado?"

"Ni idea, pero donde quiera que estén, espero que lo estén pasado mejor que nosotros."

Los dos sorbieron el té, mientras contemplaban cómo la expresión del detective Huang cambiaba, cogía su chaqueta, se la ponía apresuradamente y abandonaba el estudio.

"Que tenga un buen día, oficial" susurró Chen, sarcástico.

apartamento de Ranma

"Qué hace esa furcia nipona aquí?" bramó, tirando la bolsa de comida al suelo, empujando a Ranma a un lado.

"A quién diablos estás llamando furcia? -exclamó Akane, dejando los palillos en la mesa y empezó a levantarse, cuando vio a Shuhan llevarse la mano a la mochila y extraer una espada-. Pero qué…?" musitó, atónita, esquivando un torpe movimiento oblicuo que casi clava la espada en la mesa. Tal como era, tan sólo hizo un corte. Shuhan siguió con un corte horizontal, que Akane evitó con facilidad, sin perder de vista a Ranma, haciéndole un gesto con las manos para que interviniera. Éste se limitó a encogerse de hombros, mirándolas desconcertado, para luego dirigirse al telefonillo y llamar a seguridad. Akane dirigió los ojos al techo, exasperada, mientras eludía un nuevo golpe de la maquilladora. Qué había tomado para desayunar?

"Te voy a arrancar los ojos!"

"Sí, tú y qué ejército?" se burló Akane.

Lanzando un grito, Shuhan subió a la mesa tirando varios contenedores de comida, blandiendo la espada a diestro y siniestro, siendo esquivada por Akane con apenas un ligero movimiento. Frustrada, saltó sobre ella, a lo que Akane respondió con un paso lateral, dejándola pasar, propinándole un golpe con el antebrazo en la espalda, lanzándola contra la pared pero sin mucha fuerza. Atontada, dejó caer la espada y dándose la vuelta se abalanzó de nuevo sobre Akane, los dedos como garras, dispuesta a arrancarle la piel. Akane se limitó a acompañar el movimiento de sus manos desde arriba empleando el hilo de seda a dos manos, desequilibrándola.

"Zorra de mierda! Quién te crees que eres? Cómo te atreves a ponerle las manos encima? Ranma es MÍO!"

"Ranma no es un trozo de carne que puedas comprar en el mercado. Y dónde le ponga las manos no es asunto tuyo" le espetó, divertida, esperando su reacción.

Shuhan chilló, arrojándose con más ímpetu, mientras Akane se limitaba a rodear la mesa, siguiendo con el juego del ratón y el gato. Ranma se llevó las manos a la cabeza. Qué estaba haciendo, poniéndola más furiosa?

"Debería haberte matado yo misma…" siseó entre dientes.

'Qué…?' pensaron los dos artistas marciales a la vez.

"… pero me puedo encargar de ello ahora…" le lanzó varios contenedores de comida a la cabeza, uno de los cojines, aprovechando la ocasión para recuperar la espada.

Empuñándola recta, dirigió un golpe frontal contra Akane. Ésta lo dejó pasar a un costado, aprovechando para sujetar la muñeca de su contrincante con una mano y sujetar también la otra mano. Shuhan se debatió como un gato, intentando patearla sin mucho éxito. Trató de empujarla, pero era como tratar de mover una montaña. Akane se mantuvo firme. Sólo tenía que esperar un poco más. Era obvio que la chica no hacía mucho deporte y no podría mantener la postura mucho tiempo.

"Ranma! Qué pasa?" preguntó un recién llegado.

"Hao, qué coño haces tú aquí? Y qué haces vestido de vigilante…?"

Distraída momentáneamente, Akane se relajó, lo que Shuhan aprovechó para empujarla y ponerle la zancadilla, tirándose al suelo sobre ella. Intentó estrangularla, pero Akane le sujetó las muñecas y apretó con fuerza un punto de presión, provocándole un dolor insoportable. La soltó y se lanzó sobre su cara, pero para entonces Akane ya había conseguido mover un poco las piernas y metiendo la rodilla entre las piernas de su contrincante, la lanzó hacia atrás, cayendo de espaldas, atontada. Tanto Ranma como el hombre se lanzaron a cogerla, inmovilizándola. Hao no se cortó y le aplicó un punto de presión en el cuello, dejándola inconsciente.

"Qué haces?" preguntó Ranma, atónito.

"Créeme, me lo vas a agradecer. Tengo que llamar a la policía."

"Por qué? Porque una grupi se ha colado en el piso de Ranma? Venga ya!" le espetó Akane, sorprendida.

"Tu eres Akane, no? Encantado. Pero esto es mucho más serio. Por cierto, aquí tienes mi móvil, Ranma, llama a Yang. Vamos a necesitar que te examine un médico. De hecho, mejor busca Guang Ming, es un médico forense…"

"Qué coño pinta aquí un médico forense? No se ha muerto nadie!" exclamó Akane, cada vez más alarmada.

"Vamos a necesitar un equipo de investigación aquí. Espero que no tengas nada comprometedor, Ranma."

"Me quieres explicar qué coño pasa?" preguntó Ranma, mosqueado.

"En cuanto llames a la pasma".

Pasó un minuto tenso mientras Ranma hacía la llamada. Cerró el móvil y se lo lanzó a Hao, que lo guardó en un bolsillo.

"Puedes empezar cuando quieras" indicó el anfitrión.

"Recordáis vuestra pequeña trifulca, no?- ambos se sonrojaron ligeramente, esquivando sus miradas-. Pues podía haber sido más seria la cosa. Alguien cambió una de tus espadas, Ranma. Por una de verdad…"

"QUÉEEE?" exclamaron los dos, con igual gesto de horror. Akane se llevó la mano a la boca, palideciendo.

"Cuando Yang llegó al plató, intentó quitarle hierro a la cosa, pero Xi se empeñó en llamar a la policía. Cuando encima no llevaste a Akane a la clínica, se temieron lo peor, que la hubieras secuestrado y que te la cargaras…"

"Pero qué…!" "ESO ES RIDÍCULO!"

"Sí, sí, ridículo, y todo lo que queráis, pero está el plató de maderos hasta los topes. Y los vas a tener detrás de ti, Ranma. Yang ha hecho parecer que trasladó a Akane a otra clínica y que ha perdido el papeleo. Tenemos que aprovechar mientras vienen y hacer desaparecer la evidencia de que habéis estado aquí todo el tiempo…"

"Pero…" "No entiendo nada…"

"Pues es muy simple. Puede que esta señorita sea la culpable de todo el rollo. Joder, hasta yo tengo parte de culpa, la he dejado pasar…"

"Así que eras tú el que estaba controlando el tema de las llamadas?" inquirió Ranma.

"Si, ya sé que ha sido un coñazo, pero no se nos ocurrió otra cosa. Si la poli te hubiera echado el guante, hubieras ido al trullo a probar su hospitalidad unos días. Por favor, vamos a dejarnos de cháchara. Saca toda la basura que tengas aquí y la metemos en el armario de mantenimiento, está al final del pasillo. Akane, porfa, organiza esto un poco. Y vigila a esta elementa…"

Hao echó un vistazo al apartamento, fijándose en algo brillante en el suelo.

"Es una espada?"

"Sí,- contestó Akane- nada más abrir la puerta la ha sacado de la mochila y se lanzó contra mí…" se dirigió a ella, haciendo el ademán de cogerla.

"NO LA TOQUES! Podría ser la gemela de la espada que utilizó Ranma."

Akane se apartó, sobresaltada. Se tocó el cuello ligeramente. Respiró profundamente. Aún estaba viva.

Hao dejó a Shuhan sobre el sofá y, con un gesto a Ranma, se dedicaron a recoger los contenedores de comida. Los recogieron en una bolsa y salieron a toda prisa del apartamento. Akane se sacudió, concentrándose en arreglar un poco la escena. Limpió la mesa y barrió un poco el salón, dirigiéndose luego al cuarto de baño. Tenía algunas prendas suyas colgadas. Tendría que ponérselas tal cual. Las tocó. Estaban más o menos secas. Rápidamente, se desvistió, arreglándose un poco el pelo. Recogió las toallas y la ropa usada y lo metió todo en el cubo de ropa sucia. Miró alrededor. Era esto como debía parecer un piso de soltero? Tampoco había conocido tantos. Hiro era patológicamente ordenado. Revisó la bañera. Cabellos. Largos, negros. Podían ser tanto suyos como de Ranma. Mejor limpiarlo todo. Intentó recordar todo lo que había tocado y empezó a ponerse nerviosa. Parecía que estuviera cometiendo un crimen. Rió, histérica. Qué diablos estaba haciendo?

"… había pensado que les dijeras que has estado en la choza de Yun…"

"Ese viejo chocho? Vale que yo lo frecuento, pero tú crees que alguien se tragaría que he llevado una chica a esa pocilga?"

"Bueno, será una pocilga, pero el tío es bueno con el tema de las lesiones. Ah, Akane, a ti también te concierne esto. Tenéis que dar una versión unificada… Habéis estado dos días en un antro y te han estado tratando el hombro. No te has dado cuenta de nada, estás todavía un poco atontada. Del estrés y eso. Puedes decir que estabas tan fascinada con Ranma que no te enteraste ni de dónde estabas…" sonrió, pícaro.

"Menos lobos, Caperucita, no es tan interesante" contestó aquella, sardónica.

"Ranma! No me lo puedo creer. Aún parece capaz de razonar! Estás perdiendo tu magia!" se rió.

"Tengo que ir a un curso de reciclaje en Hogwarts" replicó el interpelado, inexpresivo.

"Sabes? Me cae muy bien tu amigo, sabe juzgar a las personas" remató Akane, riendo a su vez.

"Bueno, volvamos a lo nuestro, habéis vuelto hace una hora o así. Tsao viene de camino y va a interpretar mi papel…"

"Y si Shuhan no lo reconoce?"

"Piensas que alguien se fija en los guardas de seguridad? Somos parte del mobiliario, créeme" indicó, encogiendo los hombros.

"Hey, cómo va todo?" preguntó alguien.

"Tsao! Menos mal que has llegado! Tienes que hacerte responsable de este turno. Ranma y Akane han llegado hace una hora o así, no te has acordado del tema de la poli, vale? Y la chica esta se ha aprovechado de un despiste para colarse…"

"Y por qué no te haces tú el despistado? Vaya muerto me quieres colgar!"

"Porque yo ya he hablado con el poli y fui yo quien le dijo que el apartamento de Ranma es el de la planta de abajo. Va a ser difícil que se trague que me he equivocado en una planta…"

"Bueno, siempre puedes ser el guarda incompetente al que están a punto de despedir - bromeó Tsao-. Me hago cargo, quieres quedar bien. Por cierto, hola. Akane, no? Yo soy Tsao".

"Emm, encantada, supongo." Lo miró entrecerrando los ojos. Le resultaba familiar.

"Doy por sentado que ya habéis revisado esto y limpiado, no?"

"He limpiado el cuarto de baño, hasta donde he podido. No había alcohol en el botiquín como para repasarlo todo."

"Entonces esperemos que no sean demasiado concienzudos. Por cierto, las sábanas…?"

"Ostras, es verdad! He dormido en la cama!"

"Bueno, yo me encargo. Me llevo toda la ropa a la lavandería y os dejo que recibáis al cortejo, vale?"

"Pero… si hay cabellos en el sofá o por ahí… qué hacemos?" preguntó Akane, un tanto desconcertada aún.

"Cruzar los dedos."

Hao cogió una bolsa de la basura y la llenó con las sábanas, la funda de la almohada y la ropa del cuarto de baño. Con un un guiño se despidió.

"Vaya numerito que tenemos montado!-dijo Tsao, frotándose las manos-. Espero que no tarden mucho en llegar."

"Eso digo yo, qué numerito – preguntó Ranma, exasperado-. A qué ha venido todo esto? Y qué es eso de la que la he llevado a ver a Yun?"

"No sé, Ranma… mira, fue cosa de Yang. Te vio muy alterado con lo del arañazo y pensó que necesitarías…"

"Que necesitaría qué? Que me complicárais la existencia?"

"Mira, tío, tampoco yo sé mucho más, me sacaron de la cama a las 3 de la mañana. Si te digo la verdad no sé si hicimos bien en montar todo este paripé. Pero… Yang estaba preocupado y quería… no sé, que tuviérais tiempo de hablar o algo de eso. O de otras cosas" bromeó. El chiste cayó en saco roto, ante la expresión seria de los actores. 'Joder…'

Se miraron entre ellos, de vez en cuando ojeando a Shuhan, la espada. Akane sintió un escalofrío.

Un pitido rompió el silencio. Tsao cogió su walkie.

"Aquí Fuda. Quién es? –silencio-. Ahora bajo- se colgó el walkie en el cinturón-. Ha llegado la caballería. Imagino que podéis controlar a esta individua, no? De todas formas, le voy a poner unas esposas, para que no cause problemas."

Se detuvo apenas un momento, dirigiéndose después a la salida.

Tras unos segundos de escrutar a la puerta, como si Tsao siguiera aún allí, Ranma y Akane se miraron.

"Que diablos ha pasado?" murmuró Akane, estupefacta.

"No tengo ni la menor idea" contestó Ranma, con el mismo nivel de incredulidad.

Akane miró a la maquilladora, tratando de entender… Había intentado matarla? Y había intentado liar a Ranma? Qué era eso de la espada? Y todo ese jaleo…?

"Buenos días. Señorita. Señor Saotome. Soy el detective Huang, encargado del caso. No sé si están al corriente…"

"De qué? preguntó Akane, solícita-. Hemos llegado aquí hace poco, de una clínica… no recuerdo su nombre… -hizo gesto de recordar-. Ranma me iba a acompañar ahora a mi apartamento…"

"Entiendo que se ha recuperado entonces. El vigilante me ha puesto al día sobre el ataque de esta… señorita. La conocen?"

"Sí, se trata de una de las maquilladoras de la película" indicó Ranma, serio.

"Saben como se llama?" sondeó el detective.

"Shuhan" replicó Akane rápidamente.

"Bao Shuhan" confirmó Ranma.

Por la puerta asomaron dos hombres uniformados. El policía hizo un gesto con la cabeza y se llevaron a la chica, que empezaba a recobrar el conocimiento. Cuando se vio sujeta, empezó a forcejear para soltarse. Los policías se limitaron a agarrarla con más fuerza, sacándola a rastras. El detective mientras tanto se puso unos guantes. Con una mirada rápida localizó la espada. La cogió y envolvió la empuñadura en un plástico.

"Creo que me llevaré esto para analizarlo. Parece un caso sencillo, pero tengo que hacerles unas preguntas. Les importaría acompañarme a comisaría?"

"En absoluto" respondió Ranma, imperturbable.

"Señor Huang, tendría inconveniente en que me acercara primero a mi apartamento? Llevo esta ropa dos días. Me encontraría más cómoda si pudiera cambiarme."

"No hay problema. Les espero dentro de una hora. Comisaría Norte."

Con una ligera inclinación de cabeza, se despidió.

Ranma se restregó la mano por la cara, tratando de aclararse. Akane miraba a un lado y a otro, sin decir nada. Alguien tenía que tomar la iniciativa.

"Te acompaño, vamos." Le tendió la mano. Akane la cogió, dubitativa, pero se dejó llevar. Se revisó con la otra el pantalón.

"Espera, mi bolso está encima del sofá, creo, tengo las llaves ahí."

En realidad estaba tirado bajo la mesa, tapado por los cojines. Una vez localizado, salieron de piso. Había un guardia al lado de la puerta. Cuando Ranma la cerró, permaneció allí, sin decir nada. Caminaron hacia el ascensor sin cruzar una palabra. Una vez dentro, Ranma resopló.

"No sé por qué, pero esto no me gusta nada…"

Akane lo miró, aprensiva. Vaya cubo de agua fría. Preferiría haber vuelto al mundo real un poco más suavemente. El destino o lo que fuera gustaba de ponerles la zancadilla.

"Qué puede pasar?"

"No tengo ni idea, pero… esto me mosquea. Ya era bastante malo que casi nos acuchilláramos en el plató, pero que encima alguien haya cambiado una espada… Shuhan por lo que parece… La puta que la parió!- espetó, visiblemente cabreado-. Qué… MIERDA! Por qué siempre tiene que haber alguien puteándome?" resopló, golpeando uno de los paneles del ascensor. Por un momento el aparato se detuvo, quedándose ambos mirando las luces del techo, luego uno al otro. Se reinició el movimiento. Ranma suspiró, desquiciado. Akane lo miraba, seria.

Las puertas del ascensor se abrieron y salieron al vestíbulo. Tsao les hizo una señal.

"Tienes un taxi en la puerta. Cuidáos."

Salieron a la calle. El tráfico ensordecedor los aturdió momentáneamente. Divisaron al taxi a unos metros de la puerta y se dirigieron a él.

"Buenos días. A dónde van?"

"Hao…?"

"Xin Jie Kou, apartamentos Lou Meng. Es usted muy versátil, por cierto."

"Aw, no me trates de usted, me hace sentir viejo!"

Salió a toda velocidad, incorporándose a una avenida en una maniobra que dejó a Akane con la cara plantada en el cristal.

"Qué coño haces? Quieres que nos matemos?" demandó Ranma, sujetándose al asiento, intentado colocarse el cinturón.

"Quiero asegurarme que perdemos cualquier cola que podamos llevar."

"No sé por qué, pero esto me recuerda a las pelis de Jackie Chan – comentó Akane, un tanto socarrona-. Vamos a pasar por alguna calle con andamios de bambú? Es que se me ha olvidado traerme la cámara…"

"Pues no, que yo sepa, pero puedo hacer un esfuerzo. Hay algún que otro barrio de reformas…"

"No será necesario, Hao, gracias" apuntó Ranma, con gesto de aburrimiento.

"Qué mal turista haces, mira que no interesarse por las costumbres locales…"

"Corta el rollo. Además, por aquí no se va a Xin Jie Kou."

"No, primero vamos a recoger a Yang. De hecho, aquí lo tenemos. Menos mal que a veces es puntual."

Se detuvo en la acera, con una maniobra que lanzó a Akane hacia el costado de Ranma, clavándole el codo en los riñones.

"Perdona. Tu amigo conduce como el culo."

"… no pasa nada" exclamó, casi sin respiración, acariciándose la zona.

"Hola, tortolitos. Listos para el interrogatorio? La cosa va fina. Esta mañana no me he podido acercar al estudio, pero la cosa pinta bastante negra para ti, Ranma. Casi todo el personal te atribuye una actitud muy hostil con Akane. No sé como habrán ido los interrogatorios hoy. Francamente, espero que la tipa esa que han pillado en tu apartamento sea la responsable, porque como la gente del equipo se vaya un poco de la lengua, lo vas a tener crudo para trabajar por aquí."

"Debería ser un caso fácil, no? – apuntó Akane-. Chica celosa. Juega una putada a su amante y le cuelga un muerto. Joder, hace nada me ha intentado estrangular, eso debería contar para algo, no?"

"Bueno, hay muchas maneras de leer las evidencias. Mira, no entiendo este interés que se toma la poli por este caso, la verdad. Vale que Xi lo llamara por lo de la espada y tal, pero es que el detective no me ha dejado en paz, llamando a las horas más intempestivas. Ni a Chen. Pensaba que te iba a liar una buena. Qué mosca le ha picado?

"Qué, se olvidó Chen de pagarle la propina?" bromeó Hao, esquivando un camión.

Ranma lo miró, un poco sorprendido, para después resoplar, asintiendo.

"Me juego el cuello a que es eso. Joder, parece mentira que después de tantos años Chen no sepa aún cómo funcionan estas cosas… y Ling es super competente, no me creo que se le haya pasado -se llevó las manos a la cara, restregándosela-. Ya lo tengo. Alguien de producción ha querido recortar gastos y no se le ha ocurrido otra cosa que quitar el pellizco de los sobornos… Nos pueden joder vivos, eh? Empezando por mí."

"No tenía ni idea de que aquí pasaran esas cosas –comentó Akane, incrédula-. Qué pueden hacer?" inquirió, curiosa.

"Retener la peli como prueba. Y perderla por casualidad. La bahía de Hong Kong es muy grande" respondió Ranma, apesadumbrado, golpeando la puerta del coche.

"Sí, pero… bueno, si no hay denuncia, no hay caso, no? No voy a poner una denuncia si vamos a tener que lidiar con todo esto… Puedo arreglármelas con Shuhan por mi cuenta…"

"Igual ya es tarde. En un caso con armas, la poli puede actuar de oficio. –Ranma se rascó la cabeza-. Joder. Bueno, hasta que lleguemos al estudio mañana no sabremos cómo está la cosa, pero… me espero lo peor"

"Y si pagamos nosotros el 'rescate'?" sugirió Hao.

"Estás de coña? A estas alturas, cogerían la pasta y lo utilizarían en nuestra contra. Tiene que ser Chen el que lo arregle o vamos a tener a la poli respirando en nuestro cuello durante muuuuucho tiempo. Y lo mismo vale para vosotros, por echarme un cable, por lo menos tú, Yang. Francamente, no sé qué coño estabais pensando al montar todo este paripé. Lo tenía todo controlado…"

"Bueno… es verdad que me acojoné un poco al ver que Akane no estaba en la clínica… cómo iba a saber que estabais aquí enrollándoos?"

"Perdona? -preguntó Akane, indignada-. No estábamos enrollándonos ni nada que se le parezca! Qué te has creído?"

"Bueno, yo… esto… Ranma…" miró a éste, implorando su ayuda.

"No, no, yo no he abierto la boca, tendrás que salir tú de ese agujero!" contestó éste, riendo. Quizá no habían recorrido todo el camino, pero sí que habían disfrutado de algunas curvas. Otras, no tanto.

"… ya se lo dije el otro día, Ranma me dio un masaje. Fin de la historia."

"Sí, bueno… eh. Disculpa…"

"Por quién me ha tomado? Por una descerebrada?"

"Oye! No todas las que salen conmigo son descerebradas!" saltó el interpelado, ofendido.

"Tampoco es que hayas salido con ningún premio Nobel de Física…" le corrigió Hao, socarrón.

"Gracias por el cable, majo. En fin, volviendo al tema, Yang, lo hiciste como el culo. Lo peor es que la poli se va a enganchar a ti, a ver si te pillan dando un paso en falso. No me extrañaría que te pidieran alguna donación para la asociación de viudas…"

"Pffffffffffff, bueno, macho, me la tendré que tragar y bajarme los pantalones como todo el mundo."

"No, no, no te equivoques. No cedas, porque entonces sí que vas a estar vendido. Hazte el idiota. Funciona de puta madre. Te van a estar dando el tostón varios meses, pero tú, ni caso, como si no fuera contigo."

"Vaya, Ranma, te veo muy familiarizado con esta especie de mafia…" indicó Akane, tan sorprendida como admirada.

"Sí, uno de los dudosos métodos de mi padre, lidiando con la yakuza y miembros del Partido, aquí en China. A veces le saco partido a alguna de sus putadas."

"Ah, vale –asintió Akane, ponderando la influencia de Genma- pero, bueno, tal como yo lo veo tampoco es tan lógico que vayan a por Yang o Chen, lo lógico sería que te presionaran a ti, que eres el que sale más perjudicado, no?"

"Si Huang decide hacernos cosquillas, vamos a pagar todos el pato. Lo que espero es que la productora no deje a Chen con el culo al aire, entonces sí que se pondría la cosa fea…"

"Bueno, dejaos de imponderables. Estamos en Lou Meng, Akane. Date prisa, vale? Tengo que devolver el taxi cuanto antes."

"Dos minutos".

Desapareció tras una puerta desvencijada, subiendo las escaleras de tres en tres. Hao la miró hasta que desapareció por un pasillo.

"Buenas piernas –murmuró, asintiendo con la cabeza-. Tienes buen gusto."

Ranma elevó los ojos al cielo, un poco teatral.

"Sois un par de cotorras, lo sabéis, verdad?"

Yang se sentó de costado y lo miró divertido.

"Seguro que no tienes nada que contar?"

"No ha pasado nada"

"Ya, y yo nací ayer" bufó Hao, mirándolo por el espejo retrovisor.

"Cree lo que quieras."

"Bueno, Akane mencionó un par de masajes…" ofreció Yang, intentando picarlo.

"Sí, ya sabemos cómo funcionan los masajes de Manos de Oro Saotome…" replicó Hao, con cierta malicia.

"Joder, no puedo contar ni con mis propios amigos para creerme? Pues con la pasma me va a ir de pena…"

"Es lo malo de tener antecedentes, Ranma, que se vuelven en tu contra. Bueno, y qué tal es?"

"Qué es qué?" devolvió la pregunta, deliberadamente obtuso.

"Que cómo es en la cama! Hay que explicártelo todo?"

Ranma se cubrió los ojos con la mano, riendo ligeramente.

"Sois un par de malpensados. Akane no es Lin Hae…"

"De verdad?"

"Sí, por increíble que parezca, no todas las chicas se mueren por meterse en mis pantalones"

"Es lesbiana? Porque sería una gran pérdida".

Ranma rompió a reír a carcajadas.

"Por cómo me tocó el culo, yo diría que no" 'Ups, qué bocaza tengo…'

"LO SABÍA! Sabía que había caído! –exclamó Yang-. Me debes una botella. No sé cómo picas con estas cosas, Hao, Ranma siempre hace cumbre…"

"Yang, como no te calles…"

"Ya estoy de vuelta. De qué estábais hablando?"

"Oh, nada importante – comentó Ranma, como quien no quiere la cosa- simplemente, querían saber qué tal eres en la cama" y le guiñó un ojo.

"Ah, sí? – contestó con una sonrisa de tiburón-. De veras? – el tono podía hacer que se congelara un volcán-. Bueno, es una ventaja que uno de ustedes sea un matasanos, porque tal vez necesiten atención médica antes del final del trayecto –amplió la sonrisa-. Alguien quiere hacer un comentario estúpido sobre mi vida personal? No? Ya me lo suponía."

Ranma se sacudía de risa, tapándose la boca con la mano. Sus compañeros miraban hacia delante, sin desviar la mirada ni un milímetro. Que pena que no tuvieran oportunidad de probar la órbita geoestacionaria baja*. Era toda una experiencia y habían hecho puntos para merecérsela.

Después de unos minutos de tensión, Akane se relajó ligeramente. Miró a Ranma, que aún sonreía, un tanto malicioso y luego a… los otro dos.

"Bien, volvamos al asunto que nos interesa. Ranma me ha llevado a ver a un tal… cómo se llamaba? Dónde está la clínica? Qué tratamiento he recibido? En fin, algo voy a tener que decir."

Hao carraspeó, girando los hombros un poco.

"Sabes eso de que la mente tiende a olvidar las experiencias desagradables? Pues cuenta esta como una de ellas"

"Por qué? Tan malo es? La terapia es dolorosa o qué?"

"Mmmm, no exactamente, es solo si te preocupa la higiene…"

"Ah, vale. Y por qué se supone que me ha llevado Ranma a un antro así, entonces?"

"Un mal pensado diría que te quiero matar de septicemia o algo así… Tengo debilidad por el viejo. Es un buen maestro, solo que un poco dejado. Y sobre todo, es muy clásico, y ahora la gente le da por probar terapias más modernas".

"Sí, además, no tiene pelos en la lengua y si tiene que decirle a alguien que le sobran unos kilos y que recorte el tocino, se lo dice. Hay gente a la que no le sienta nada bien. Por eso vienen a mi clínica".

"Porque eres un cínico sacacuartos" masculló Ranma.

"Es un modo honesto de vivir. Yo no tengo la culpa de que la gente tenga debilidades. Mis pacientes son adultos. Toman decisiones y tienen que vivir con las consecuencias. Son los únicos responsables de su salud. Yo no voy a ser el Tan Sanzang de nadie."

"No lo eres ni de ti mismo…" le espetó.

"Sí, para eso ya estás tú, no?" replicó el médico.

"Sí, y me haces el mismo caso que tus pacientes a Yun."

"Así se restablece el equilibrio de las cosas."

"Bueno, podéis dejar vuestras disputas maritales y volver al tema?" interrumpió Akane, un tanto harta.

"Vale, vale. Lo importante, al fin y al cabo, es que presentéis un frente unido, pero sin que se note que lo habéis ensayado. Para que te hagas una idea, la clínica es pequeña, una habitación para recibir a la gente, una para los masajes y demás, una habitación para ingresos y el resto de la pocilga, es la casa de Yun. Es pequeña. Piensa… cabe todo en el apartamento de Ranma. Está en uno de los barrios de las afueras, rodeado de campos, viejas fábricas, está en el bajo de un edificio. Hay varios juntos en la zona…"

"Eso es muy genérico, no me dice gran cosa"

"Te lo digo en serio, es mejor que no te acuerdes. Mira, en caso de duda, échale la culpa a Ranma, vale?"

"Eso no va a ser un problema" contestaron al unísono Ranma y Akane. A continuación se miraron y sonrieron. Hao y Yang se miraron a su vez, sacudiendo la cabeza.

'De los pies a la cabeza' deletreó Yang con los labios. Hao se limitó a sonreír.

"Por cierto, Akane. Es importante que recuerdes esto. Tú no me conoces. No me has visto ni hablado conmigo. Nunca…"

Yang siguió hablando, con alguna interrupción por parte de Hao. Ranma se limitó a mirar por la ventana, mientras Akane escuchaba las bromas que se intercambiaban los otros dos. Todo esto… resultaba una experiencia un tanto irónica y extrañamente reconfortante, sobre todo, lo de presentar un frente común. Pero también era vagamente inquietante. Todo había empezado… por qué? Porque no había sido capaz de acercarse a ella, pedirle unos minutos y hablar como adultos. Sacudió la cabeza y empezó a morderse las uñas. No, tenía que comportarse como un niño pequeño al que le quitan la pelota y patalea y chilla hasta que consigue lo que quiere o consigue joder a todo el mundo a su alrededor. Vale que hubiera sido difícil enterarse de la parte de Akane en la historia de su vida, pero bueno, nadie decía que tuviera que ser una sola charla…

Y no es que fuera la culpa enteramente suya, pensó, huraño. Tampoco es que Akane hubiera hecho ningún esfuerzo por acercarse a él y empezar con las explicaciones, sobre todo después de la famosa escena del beso. Se removió en el asiento. Aún recordaba cómo había reaccionado ella. Había huído después por miedo? Desde luego, su actitud para con él después de aquello tenía un aspecto muy diferente después de saber… 'Joder, es carne de psicólogo' pensó, apesadumbrado.

Total, aquí estaban dos adultos, que cuando se juntaban no sólo provocaban una inundación con su estupidez, sino que además experimentaban una regresión a la infancia digna de cualquier parvulario. Suspiró. No era un buen presagio para una relación de ninguna clase. Ada tenía razón. Era como un crío y se comportaba como tal. Esto le iba a costar unos cuantos días de meditación, solo para aclararse las ideas. Resopló, hastiado. Nunca, nada, parecía lo que era en su vida. También Ai Ning había acertado. Lástima que hubiera sido tan críptica.

El paseo en coche le resultó una gran mancha en el tiempo, sin ser apenas consciente de por dónde pasaban. Apenas si reaccionó cuando Yang bajó del coche. Pocos minutos después llegaban a la comisaría.

"Ranma, despierta! Hemos llegado!" exclamó Hao, el claxon del coche sonando a toda cebolla. La calle estaba atascada y la cacofonía del entorno contribuyó a sacarlo del trance.

Salió del taxi, tendiéndole la mano a Akane que la cogió con una sonrisa. Su humor mejoró ligeramente. Al menos había una constante en un mundo siempre cambiante. Estaba preciosa cuando sonreía. Le apretó la mano ligeramente y la soltó, viendo como Hao escapaba, sorteando obstáculos por doquier.

"Time to face the music" musitó Ranma. Tenía un mal presentimiento. Tuvieron que esperar un buen rato para localizar al detective Huang. De hecho, ni siquiera estaba en comisaría, entró como un huracán dirigido a su despacho, móvil en mano, dando órdenes. Un agente les indicó con la cabeza que podían entrar. Ranma se tomó su tiempo para estudiar el terreno. El despacho resultó ser amplio e iluminado, 'todo un lujo para un simple detective' pensó Ranma. 'Este tío es bueno, sea lo que sea que haga'. El mal presentimiento no era una mera conjetura. Iba a caer una tormenta de mierda de cuidado. Y lo pillaba sin paraguas.

"Saotome. Usted es la señorita Tanaka, verdad? Sienténse por favor, tengo que terminar unos papeles. Les puedo confirmar que su atacante de esta mañana está detenida."

Akane exhaló, aliviada. Al menos había una cosa menos de la que preocuparse. Miró a Ranma. Se mantenia en una postura aparentemente relajada, pero notaba la tensión en sus manos y piernas. Se preguntó qué le estaba pasando por la cabeza. Había estado muy callado en el trayecto, aunque Hao había probado ser una buena distracción, si no un buen chófer. Quizá podría quedar con él para hacer algo de turismo alternativo. Conocer a los amigos de Ranma también podía resultar útil…

'Para el carro, Akane, que se desbocan los caballos!' Volvió a la realidad. Desde luego, acabar en una comisaría no era lo que había esperado de un reencuentro con Ranma. De hecho, la destrucción en su entorno había resultado curiosamente baja, comparada con los estándares de Nerima. Debería estar acostumbrada. En lo que a ellos se refería, nunca nada funcionaba como debía, siempre tenía que haber un giro de tuerca extra que hacía que la máquina saltara por los aires.

'A ver con qué nos sale el poli este'. Aunque Hao y Yang habían bromeado sobre el tema, lidiar con polis corruptos (o con la yakuza o cualquiera de sus variantes) no era moco de pavo. Tenía un mal presentimiento, concluyó, mirando al detective teclear en su ordenador. Al cabo de unos segundos, el detective Huang levantó la cabeza y los miró, detenidamente. Akane devolvió la mirada, tranquila. Después de tolerar durante años a Mioshi, este personaje no tenía nada que pudiera intimidarla. Ranma también parecía tranquilo, dueño de sí mismo. 'Parece listo para empezar un combate'. Igual la presente situación no era muy diferente de una de sus épicas peleas.

"Tengo que dejarles unos minutos –por fin rompió el silencio el detective-, me temo que tengo varios asuntos pendientes. Pueden quedarse aquí o pasar a la sala de visitantes, pero por favor, no abandonen la comisaría."

"Por favor, proceda" indicó Ranma, en un tono cortés y educado que Akane nunca le había visto. 'La cosa debe ser seria si se pone así'. Ella se limitó a sonreír levemente y hacer un gesto de asentimiento con la cabeza.

"Haré que les traigan un poco de té".

"Muy amable, detective" respondió Akane, empleando su mejor sonrisa mientras el oficial salía del despacho. Unos segundos más tarde entraba un chico joven con un termo, un par de tazas y una cajita metálica, presumiblemente el té. Akane se levantó, dándole las gracias, y procedió a abrir la caja, acercando la nariz.

"Lapsang Suchong –pronunció su veredicto-. Wow, aquí tratan muy bien a los detenidos o tenemos estatus especial" indicó, mientras servía una cucharada pequeña de hojas en cada taza.

"Creo que el detective Huang nos quiere relajados" replicó Ranma, vertiendo agua caliente sobre las hojas. Akane lo miró, sorprendida. Era un gesto un tanto extraño en él. "Creando la ilusión de camaradería -explicó él-. Es difícil creer que haya intentando matarte y ahora esté ayudándote con el té, no? Salvo que sea un psicópata consumado, claro".

Akane rió a carcajadas. Cogió su taza y golpeó ligeramente la de Ranma.

"Salud" y bebió un sorbo, cerrando los ojos. "Mmmmm. Debería dejarme detener en más ocasiones, si me van a poner este té."

"Yo que tú no lo haría. Lo habitual es que pongan agua de fregar."

"Y a qué se debe esta deferencia, entonces?"

"En pocas horas esto será un caso mediático y conviene que la policía quede bien. Al menos eso es lo que yo sospecho." Parecía resignado a un futuro lleno de problemas. Se sentó, una pierna sobre la otra y se dedicó a examinar su entorno. Akane sonrió para sí. Nunca está de más estudiar tu entorno, identificar posibles salidas, armas, oportunidades de cualquier tipo. Al fin y al cabo estaban hasta el cuello, incluso si no era uno de los típicos líos en los que se habían metido hacía tantos años.

"Jo, tío! Esto sí que me trae recuerdos! -comentó Akane, socarrona-. Parece como si volviera a empezar todo otra vez"

Una mirada de reojo a Ranma reveló que éste pensaba lo mismo. Y por su expresión, la perspectiva dejaba mucho que desear. Su corazón empezó a latir con fuerza. Qué podía significar aquello? Se estaba preparando para lo que podía venir? O tenía intención de replegar velas y buscar un puerto seguro? La idea la dejó fría, el corazón retumbándole en los oídos. NO! Después de esta especie de interludio, incluso con sus desavenencias, sus discusiones, sus recuerdos amargos… iba a quedar todo en un 'vale, lo cojo, los dos fuimos unos idiotas, adiós, muy buenas'? Akane dirigió la mirada al suelo, incapaz por el momento de asumirlo.

Ranma, por su lado, perseguía unas ideas muy a tono con las de Akane, siguiendo la misma vía hasta una conclusión similar. Se restregó la mano por los ojos, cansado.

'Por qué será que cada vez que me la tropiezo acabo teniendo problemas?'

Siempre había pensado que era él el imán para el caos, pero conforme meditaba la cuestión, más parecía que era Akane la que atraía los rayos.

Solo que le golpeaban a él.

'No seamos injustos, Akane también ha recibido unos cuantos relámpagos…'

Sí, y no se los envidiaba en lo más mínimo. Y, francamente, estaba cansado de actuar de pararrayos…

'Tampoco es que le hayas servido siempre de escudo'

No? Cuántas veces se había puesto delante de todo tipo de amenazas, reales o percibidas?

'No lo dirás por el otro día'

Ciertamente, la conciencia no tiene misericordia. Aún tenían que aclarar un poco la atmósfera por aquel numerito, visto que los últimos siete años estaban más o menos aireados.

"Deberíamos hablar".

Akane lo miró de reojo y frunció los labios. No se había equivocado.

"Cuando quieras" dijo con una calma que no sentía. Quizá si lo dejaba hablar conseguiría ordenar sus ideas, explicar su postura, hacer algo…

Los dos se mantuvieron sentados pero orientando las sillas un poco para quedar casi enfrentados, Akane erguida, con los puños apretados, pero intentando parecer relajada y despreocupada. Ranma con las piernas abiertas y los codos apoyados en las rodillas, miraba al suelo. Pasaron algunos segundos. Akane se dejó caer sobre el respaldo, tapándose la cara parcialmente con la mano. Cada momento que pasaba aumentaba su nerviosismo. Ranma, mientras tanto, seguía con la cabeza baja, mirando el suelo, luego sus manos. Torció la cabeza a un lado, pasándose los dedos entre el pelo. También estaba nervioso. Eso la consoló un poco.

"Y bien?" le urgió. No podía soportarlo más, mejor tenerlo en el aire que dilatar la agonía.

"Lo siento, esto de las charlas se me da muy mal. Hay… tantas cosas por en medio, no sé por cuál empezar" – bufó, sacudiendo un poco la cabeza.

"Bueno, escoge una, parece que vamos a pasar un rato aquí en la estación. No creo que tengamos nada mejor que hacer." Desde luego, ayudaría a hacer pasar el tiempo más rápido.

"Akane… lo siento. Shuhan es… bueno, no era mi intención meterte en mis líos. Supongo que no es suficiente con decirle que me deje en paz..."

"Bueno –lo interrumpió-, tal y como yo lo veo, la chica está un poco mal de la chaveta, no? No veo que sea culpa tuya lo que ha pasado…"

"Que no…? Akane, te ha atacado con una espada, ha montado un pifostio para colgarme a mí un sambenito, casi te mato porque la muy cabrona cambió la espada…"

"Ranma, la clave es que ha sido ella la que ha realizado esas acciones, no tú. Salvo que tengas algo que decirme a ese respecto."

Tampoco lo creía tan poco deportivo como para cambiar una espada y luego montar el cirio en el estudio. Lo recordaba como un poco teatral a veces, pero no tanto.

"Sí, ya, pero por qué lo ha hecho? Porque tiene una fijación conmigo y en lugar de lidiar con ello, la he dejado estar sin hacer nada y… se ha descontrolado todo…"

"Ranma, de lo único que te puedo culpar es de portarte como un capullo hasta lo de la pelea. Ya está. Yo también estaba allí. Podía haberme callado o mandarte a la mierda. Fui yo la que te desafió. Yo. Vale? No es tan difícil de entender."

"Akane, si la espada hubiera estado afilada, podría haberte matado. Cadaver. Fiambre. Lo coges?"

"Bueno, pero no te parece romántico morir a manos de la persona que amas?" intentó bromear. No le gustaba la dirección que estaba tomando la discusión.

"Akane... no hay nada de romántico en la muerte."

"Y por qué estamos haciendo esta película entonces? De qué trata, si no?"

"No lo sé... por dinero? Esto es ficción. La realidad es un poco diferente..."

"La realidad es lo que vivimos ahora y lo que pasó hace dos días. No es hora de que dejemos eso atrás? Podías haberme matado, pero el caso es que sigo aquí. En lugar de ahogarte en ese pozo de autoinculpación, por qué no te alegras simplemente de que esté viva? Y si me vas a decir que no te alegras... -le puso un dedo en la boca, silenciándolo- en fin, mejor…"

"Joder, Akane! No te vayas al otro extremo. Por supuesto que me alegro. Me alegré simplemente de verte el primer día. Casi me da algo cuando me enteré que en realidad no estabas casada, ni… ni te imaginas lo que me pasó por la cabeza cuando estábamos bailando la otra noche. Es… es que… esto es demasiado. Estos líos… parecía todo tan divertido cuando estábamos en el instituto…"

"Es igual de divertido que ahora, maldita sea! Cuántas veces intentaron Shampoo o Kodachi quitarme de en medio? Y no me digas que Shuhan es más peligrosa que cualquiera de ellas, porque tú sabes muy bien que no es verdad. Esto… esto que ha hecho es una travesura de niño de guardería comparado con lo que solíamos pasar…"

"Sí, pero ya no estamos en el instituto, somos adultos o eso se supone. Hay… otras maneras de lidiar con problemas como Shuhan, maldita sea, en Estados Unidos lo he aprendido a la fuerza. Y vengo aquí y hago lo mismo de siempre, ignorar los problemas, a ver si desaparecen por sí solos. Mira dónde hemos acabado" replicó, dando un puñetazo en la pared, frustrado.

"Ranma, no eres el único que ha metido la pata aquí. Desde que llegué, he estado andando de puntillas en torno a ti, en lugar de dar la cara y hablar contigo. Tenemos casi un mes de rodaje a nuestras espaldas. Cuántas veces te he dirigido la palabra para hablar de algo que no fuera exclusivamente el trabajo? El día que vino Kenji, eso es todo. Yo también evito los problemas, todos lo hacemos en mayor o menor medida…"

"Y eso debería consolarme? –sacudió la cabeza-. No me vale. No, tengo que hacerme responsable de lo que hago."

"Bien, vale. Qué es lo que has hecho, entonces?" le preguntó Akane, sarcástica.

"Actuar como un gilipollas."

"No te lo voy a discutir."

"Ponerte en peligro tontamente."

"Por qué?"

"Por ignorar a Shuhan y no ver que era una amenaza."

"No, no estoy de acuerdo. Le has dado tú las espadas?"

"No, pero…"

"Las has comprado? –continuó, poniéndole la mano en la boca e impidiendo que la interrumpiera-. Le has ayudado a escogerlas? Le has ayudado a llevarlas al set? Le has dado la idea siquiera? Un curso rápido de manejo? No – contestó ella misma-. Todo eso son acciones que ha decidido y llevado a cabo ella por sí sola. Por qué insistes en echarte una soga al cuello?"

"Porque… me siento responsable. Por ti."

"Por mí o de mí?" inquirió Akane, escéptica.

"No es lo mismo?"

"No. No puedes ser responsable de mí, ya no soy una niña a la que tengas que proteger. Soy una adulta y soy capaz de resolver mis problemas – Ranma resopló, incrédulo-. O al menos intentarlo. También soy capaz de pedir ayuda. Es lo que estoy haciendo ahora. Ayúdame a aclarar esto. Cuál es el problema?"

Ranma dejó caer la cabeza entre las manos. Esto era lo último que esperaba, una Akane racional. Casi empezaba a echar de menos el martillo.

"Akane, casi te mato. Sí- la interrumpió, haciendo un gesto de 'alto' con la mano-, ya sé que me repito, pero… recuerdas Ryugenzawa?"

Cómo no iba a recordarlo? Fue la primera vez que reconoció que Ranma era su prometido. Para sí misma y para los demás. Se limitó a asentir.

"En aquel momento me prometí que si alguien tenía que caer, sería yo. Da igual que fuera Shuhan la que pusiera una espada en mi mano. No puedo ignorar todos los golpes que te he propinado. Tan sólo la patada en el hombro te podía haber lesionado."

"Y qué? Practico artes marciales. Conozco el riesgo. Mucho mejor que cuando estábamos en el instituto, cuando todos me teníais entre algodones. He recibido golpes peores y me he recuperado. No creas que no me halaga que te preocupes por mí, pero me halaga mucho más que me tomes en serio. Prefiero haberme jugado el cuello y por lo menos aclarar las cosas entre nosotros a que nada de esto hubiera pasado..."

"Estás mal de la azotea. Es esta tu idea de una relación sana?"

"Visto quiénes son mi familia, mi familia adoptiva, mis amigos, tú… no sabría lo que es una relación sana ni aunque me pegara una patada en el culo."

A su pesar, Ranma se echó a reír.

"Eres la caña…" sacudió la cabeza, divertido.

"Y bien?" insistió Akane.

"Y bien qué?"

Akane respiró profundamente, haciendo acopio de fuerza.

"Qué hay de esta relación? Es una relación sana? Disfuncional? –se detuvo, indecisa y algo temblorosa-. Laboral?"

Ranma miró al frente, distante.

"Laboral" dijo al cabo de un rato, exhalando suavemente. Akane volvió la cabeza a un lado, evitándolo. Repliegue de velas en marcha.

"Akane… lo siento. Yo… -se mordió los labios- ya no tenemos 17 años. Yo ya no soy el Ranma que conocías. Y después de lo que me has contado, tampoco te reconozco. Necesito… tiempo para digerir todo esto."

Akane apretó los labios, concentrándose para evitar el llanto. No era el momento más apropiado.

"Akane…?" porfió Ranma. Ser adulto… no era nada fácil.

"No te preocupes. Estaba pensando si llevo bicarbonato en el bolso- giró la cabeza para mirarlo rápidamente, dedicándole una sonrisa que no llegaba a sus ojos-, pero no, no llevo."

Ranma hizo una mueca que de lejos quizá podría confundirse con una sonrisa. La puerta se abrió.

"Disculpen por hacerlos esperar. La burocracia, ya saben. Vamos a la sala de interrogatorios. Me acompaña, señorita? Señor Saotome, espero que no tenga inconveniente en esperar en otra sala. Creo que no llevará mucho tiempo."

"En absoluto, agente."

El detective la precedió hasta una sala cercana a su despacho. Akane dirigió una mirada rápida a su entorno. Qué curioso. No había cristal en la sala, nada de dobles espejos, pues. Con todo, no tenía duda de que la conversación sería grabada. Esperaba que hubieran olvidado poner una grabadora en el despacho donde habían estado, aunque… no habían dicho nada que pudiera perjudicarles. Lo mejor sería decir la verdad. Al menos, una parte de ella.

El agente tomó asiento y le indicó a Akane que hiciera lo mismo.

"Bien, señorita Tanaka, espero que se haya recuperado de su ordalía."

"De mi qué…? Ah, sí, bueno, la verdad es que fue más cansancio que otra cosa. Bueno, la patada en el hombro también hizo su papelito… ah, asumo que ha visto el video de la pelea…"

"Sí, no se preocupe, estoy al tanto. Y la herida del cuello?"

"Oh – se tocó la zona, aún llevaba una tirita-. No ha sido nada, apenas un arañazo. Mala suerte, simplemente."

"Se lo toma usted muy a la ligera. Una espada lanzada de esa manera y tan cerca del cuello… El señor Saotome ciertamente parecía muy implicado en la lucha…"

"No, en absoluto. Estoy acostumbrada al manejo de espadas. Mi padre es un maestro de kendo. He recibido algún que otro corte durante los entrenamientos…"

"Por curiosidad, qué nivel tiene usted?"

"Quinto dan."

"Impresionante."

"Gracias. En respuesta a su pregunta sobre Ranma, admito que lanzar la espada fue una estupidez por su parte, aunque yo diría que su intención era desarmarme o bien despistarme, es una maniobra suya muy común, sólo que no está tan familiarizado como yo en el manejo de espadas. Lo conozco desde hace mucho tiempo. Es mal perdedor, pero dudo que realmente quisiera hacerme daño."

"Pero aún así admitirá que parecía… cómo decirlo? Cabreado."

"Sí, estuvimos discutiendo antes de empezar con el ensayo. Hemos tenido alguna que otra trifulca estos días, hay un ambiente muy tenso en el rodaje, con eso de que el coreógrafo nos haya dejado tirados. Nada nuevo, la verdad, siempre hemos tenido una relación tempestuosa."

"Oh, en serio? Qué tipo de relación?"

Akane siseó, bajando la mirada. Qué hacer, qué hacer… De nuevo, decir la verdad le pareció la mejor política.

"Dígame, inspector, se mantiene en Hong Kong la costumbre de los matrimonios concertados?"

El inspector asintió, con gesto de empezar a entender el trasfondo del asunto.

"A pesar de ser un parangón de modernidad comparado con China, sí, en muchas familias se mantiene la costumbre, aunque a veces los padres son permisivos con los deseos de los hijos."

"Entiendo. Bien, Ranma y yo estábamos prometidos por un acuerdo entre nuestros padres. Ninguno de nosotros estábamos cómodos con este arreglo, sobre todo yo y al final rompí el compromiso. Simplemente, cogí mis cosas y me largué. No he vuelto a ver a Ranma desde hace… siete años, más o menos. No esperaba verlo aquí, desde luego."

"No sabía quién participaba en el rodaje?"

"No, mi agente- se detuvo en seco. Nabiki! Desgraciada bruja manipuladora! Y ni siquiera se había acordado de ella en todo este tiempo. Tendría que tener unas palabras con ella. Y quizá la palma de su mano llevara la conversación-. Mi agente me dijo que eso era lo de menos, lo importante era darme a conocer, en fin, esos rollos publicitarios."

"Diría usted que se separaron de malas maneras?"

"Bueno, lo dejé plantado en el altar. Mientras estuve en la clínica…cómo se llamaba? Yang, Yung, algo así, creo, estuvimos hablando y, en fin, estaba un poco molesto por eso."

"Lo suficiente como para que el señor Saotome intentara matarla?"

"Hombre, si quisiera hacerme daño, ducho mucho que lo llevara a cabo en un lugar con tantos testigos, no? Entiendo que la pelea se nos fuera de las manos…"

"Precisamente. Me temo que la gentes se engaña mucho leyendo novelas o con las películas, y piensa que los asesinos son siempre fríos y calculadores… Le sorprendería saber la cantidad de crímenes que se cometen en el calor del momento."

"No crea, lo entiendo, al fin y al cabo, yo le rompí el brazo a un compañero del dojo porque estaba cabreada y no pude controlarme, pero Ranma… tiene un control sobre sí mismo impresionante. Ha sido una cuestión de mala pata..."

"Ha pensado usted que quizá esté proyectando su versión para explicar los hechos?"

"No, no lo creo, conozco bien a Ranma…"

"Querrá decir que lo conocía bien. Usted misma ha dicho que no se han visto en 7 años. La gente cambia mucho en ese tiempo."

"No en lo más básico."

"Entiendo. Por cierto, es usted consciente de que Ranma estaba usando una espada con filo?"

Akane respiró con la boca, abriendo los ojos como platos. Dejó pasar un par de segundos, mirando al detective a la cara.

"Perdone, qué?" A veces resultaba útil ser actriz, siempre que una no cayera en la exageración.

"Veo que no está al tanto de lo sucedido…"

"Cómo podría estarlo? He estado todo este tiempo en una clínica, en manos de un abuelete. Sólo pensaba en recuperarme del dolor del hombro y el cansancio."

"Ya veo. El señor Saotome estuvo en todo momento presente durante su tratamiento?"

"Sí, pasamos buena parte del tiempo hablando, salvo cuando estaba recibiendo algún masaje. Bueno, y cuando dormía." No parecía muy sensato explicar que había dormido en sus brazos.

"Así que tuvo oportunidad de salir del local sin que usted lo supiera?"

"Emmm, sí, supongo que sí. Pero… en fin, qué tiene esto que ver con que Shuhan me atacara esta mañana?"

"La señorita Bao posee una espada idéntica a la que usó Ranma durante el rodaje, con filo, se trata de un juego de espadas gemelas, de un artesano bien conocido."

"Oh, bueno, supongo que es obvio: la debió cambiar ella."

"Obvio? No necesariamente. La señorita Bao ha declarado que compró las espadas a instancias de Ran…"

"Qué? –exclamó Akane, interrumpiéndolo, escandalizada-. Eso es absurdo! Por qué le pediría algo así?"

"Bueno, ambos comparten un pasado… interesante. Puede ser que el señor Saotome le hiciera algún tipo de promesa…"

"Está de coña? Se han pasado la mayor parte del rodaje la una persiguiendo y él esquivando y ahora le va a pedir como favor comprar una espada? Venga ya."

"Como le dije antes, está usted especulando sobre las motivaciones del señor Saotome…"

"No, no especulo, sé muy bien lo que he visto. He tenido tiempo de observar la interacción entre Shuhan y Ranma durante más de un mes y la indiferencia y el cansancio que le produce la maquilladora es real. Ranma no es tan buen actor. Y este tiempo en la clínica de… maldita sea, cómo se llama? Yun… hemos estado hablando…"

"Sí, ya lo ha mencionado antes. De qué han estado hablando exactamente?"

"Oh, bueno, de lo que hemos estado haciendo estos años y… aireando nuestros trapos sucios, aclarando… algunas cosas."

"Ya veo. Tengo entendido que el señor Saotome es conocido por su… sex appeal."

"No voy a negar que Ranma es atractivo, -su tono se fue haciendo más duro, empezaba a molestarle este tipejo- pero no soy de las que se mete en la cama con alguien por una cara bonita."

"Se sorprendería de saber lo que simpatizan las víctimas con sus atacantes con un poco de tiempo…"

"Ah, me está hablando del síndrome de Estocolmo? En ese caso, creo que tendría que hablar con un psiquiatra, no cree? Aún así, el problema que yo veo ha sido el asalto de esta mañana y éste tiene una responsable bien clara. Los accidentes en los rodajes son el pan de cada día, éste es uno más – había un detalle que se le había pasado por alto-. Además... imagino que en la grabación puede apreciarse. La espada que lanzó Ranma era la afilada?"

El detective Huang frunció el ceño, Akane sonrió mentalmente. Diana!

"Por lo que se aprecia en la grabación y en el análisis de la escena, no, se trataba de una de las espadas del maestro Xi" masculló, visiblemente malhumorado.

"Me está diciendo entonces que Ranma instó a Shuhan a comprar unas espadas para su uso y que luego lanzó una de las de atrezzo para atacarme? Qué chapucero, no?" comentó Akane, sarcástica.

"Como ya le he dicho antes, en el calor del momento puede ocurrir cualquier cosa…"

"Sí, veo que es una explicación muy conveniente para muchas cosas" le espetó.

"Señorita Tanaka, no estamos en Japón. Cuide su tono conmigo" le adivirtió el detective.

"Lo lamento, detective Huang – respondió, amonestada, inclinando la cabeza-. He dormido mal y estoy muy cansada. Acepte mis disculpas."

"No hay problema. Podemos descansar unos minutos."

"Le estaría muy agradecida." Dioses, qué desagradable resultaba ir besándole los pies a energúmenos como éste.

"Por favor, acompáñeme al despacho, me gustaría hablar con el señor Saotome."

Akane asintió levemente, siguiéndolo por el pasillo. Joder, vaya mierda de día que estaba resultando. Cuando llegaron a la oficina, Ranma se volvió para mirarlos, aparentemente curioso.

"Es su turno, señor Saotome. Por favor, señorita Tanaka, permanezca aquí, esto podría llevarnos un tiempo."

"No hay problema " respondió ésta, resignada, sentándose en una silla y cruzando las piernas.

El detective caminó con pasos mesurados hacia la sala de interrogatorios. Ranma lo siguió, tranquilo. Llevaba ya un buen rato con el 'alma de hielo' en marcha. El corto tiempo que había durado el interrogatorio de Akane lo había desequilibrado un poco, pero recuperó con facilidad el estado de calma total.

"Siéntese, señor Saotome- indicó con un gesto displicente-. Nos encontramos ante un problema grave."

"En serio? –inquirió Ranma, impávido -. Creía que se trataba de un caso fácil. No es la primera vez que una chica despechada se presenta en mi apartamento e intenta darme una lección. O a una de mis acompañantes."

"Bueno, es ciertamente curioso que la señorita Bao se presentara justo cuando ustedes acababan de llegar a su apartamento, si no he entendido mal la situación."

"No, no ha entendido mal. Apenas llevábamos allí unos minutos. Hemos ido allí directamente desde la clínica del maestro Yun…"

"Me permite preguntarle por qué? Si no recuerdo mal, la señorita Tanaka ha tenido que dirigirse a su apartamento para cambiarse de ropa. Hubiera sido más correcto por su parte dirigirse a su casa."

"Akane… perdón, la señorita Tanaka no parecía muy preocupada por ese punto esta mañana, tan sólo quería desayunar y conozco algunos locales muy buenos en el entorno de mi edificio, le había prometido invitar."

"Qué deferencia por su parte. Me podría facilitar, por favor, la dirección de la clínica donde han estado?"

"Por supuesto. Hong Deng Lou, 532, Qian Hua Xi Da Jie. Está en la parte trasera del edificio…" unos golpes en la puerta lo interrumpieron.

"Disculpe, detective Huang. Tiene una visita, viene de parte del comisionado Xiu."

"Del comisionado…?" respondió el agente, perplejo. Se levantó y se dirigió a la salida. "Por favor, espere aquí. No tardaré mucho."

"Le espera en el despacho del comisionado, en la planta..." continuó el administrativo.

"Sí, gracias – le cortó, tajante-. Ya sé dónde está."

Se dirigió a la planta superior a zancadas. Maldita sea! Ahora que estaba encarrilando el caso y poniendo nerviosos a los productores y a todos los implicados… qué tripa se le había roto al comisionado ahora? El puto vejestorio se le estaba atragantando, con sus aires de colonialista pasado de antipolillas. Se zarandeó mentalmente, no era cuestión de parecer molesto, debía mantenerse impasible. Golpeó la puerta un par de veces. La voz que contestó era femenina, lo cual lo sacudió un poco.

"Adelante, señor Huang."

"Buenas tardes... señorita…? Comisionado" saludó con la cabeza a su superior.

"Siéntese, Huang."

"Señorita Tendo. Buenas tardes. Disculpe que le interrumpa en su trabajo pero después de hablar con el comisionado Xiu, he creído que esta entrevista era ineludible. Estoy segura de que usted lo verá así también."

"Si me pone usted al corriente podré juzgarlo convenientemente."

"Por supuesto. Está relacionado con un caso que ha caído en sus manos recientemente, el del accidente en el rodaje de 'Tianqi'."

"Oh, yo no lo llamaría accidente. Hay un par de espadas reales de por medio y una bonita historia que daría para rodar un culebrón…"

"Estoy segura de que en otras circunstancias sería así y quizá lo considere en el futuro como una sugerencia, pero en este momento y como productora me preocupa que siga adelante este proyecto."

Huang sonrió para sí. Los tenía donde los quería, Xiu apenas importaba

"Me temo que no puedo hacer nada. Recibimos una llamada y al estar implicada un arma blanca tipificada como peligrosa, no podemos dejar la investigación de lado."

"No pongo en duda su código penal, lo que pongo en duda es cómo se ha llevado a cabo esta investigación…"

"Pone en duda mi profesionalidad?" De qué iba la tipa esta? Incluso Xiu estaba al corriente de sus estadísticas de arrestos y resolución de casos. Tenía las espaldas bien cubiertas.

"Disculpe, señorita Tendo, permítame continuar a mí. Detective Huang, no ponemos en duda su profesionalidad, de lo que dudamos es de su imparcialidad. La señorita Tendo me ha hecho ver que en los últimos 6 años, incluso antes de llegar a su puesto actual usted parecía mostrar un interés un tanto morboso por los rodajes…"

"De qué me está hablando?"-preguntó, alerta, mirando de reojo al comisionado.

"Mi tiempo es muy valioso, comisionado Xiu. Podría ir usted al grano, por favor?" le apresuró Nabiki, consciente de los circunloquios a los que eran tan aficionados los chinos.

"De acuerdo, entiendo la urgencia: Huang, tenemos pruebas de que ha estado usted haciendo chantaje a varios estudios, pequeños sobre todo, inflando casos contra ellos, y obtenido importantes prebendas de varios casos."

"Eso es una calumnia!" gritó, airado.

"Oh, me temo que no, señor Huang – replicó Nabiki, mordaz-. Debería ser usted más cuidadoso con sus transacciones. He seguido su pista desde Hong Kong a Tailandia y Singapur…"

"Bah, eso no es más que un montón de patrañas…- indicó, con un gesto despectivo-. Va a creer a esta civil? Usted sabe bien que me dejo el pellejo en mi trabajo."

"Soy consciente de ello y francamente, hubiera puesto la mano en el fuego por usted, pero he tenido tiempo de examinar las pruebas. La señorita Tendo ha presentado unas evidencias muy convincentes. Le he llamado a mi despacho para evitar un escándalo. En estos momentos, hay otros tres agentes detenidos aunque la investigación aún no se ha cerrado. Tendrá que permanecer en mi despacho unas horas, hasta que mi equipo finalice la operación. Queda usted relevado de su puesto."

"Señor, tenga en cuenta mis años de servicio…" imploró, levantándose de la silla y apoyándose en la mesa, un tanto incrédulo de ver cómo se había dado la vuelta la tortilla.

"Los estoy teniendo en cuenta, Huang. Por eso está usted en mi despacho y no en el sótano en una celda. Por favor, siéntese. Señorita Tendo, le estoy muy agradecido por esta información. Ha hecho usted bien en presentarse en persona."

"Sí, me parecía lo más adecuado. Soy consciente de los problemas que entraña una cadena de mando- repuso, serena, la mirada fija en el ex-detective Huang-. Con todo, espero que la situación en el estudio se aclare pronto. Si el examen de la escena del crimen ya ha finalizado, creo que ya va siendo hora de que mi equipo pueda continuar su trabajo, no cree?"

"No habrá ningún problema. He estado revisando la documentación del caso…"

"Han registrado mi despacho y mis archivos?" exclamó Huang, ultrajado.

"Por supuesto. Tiene usted algo que declarar? Ya sabe que colaborar puede reducir levemente su estancia en la cárcel –respondió el comisionado, el mentón apoyado sobre las manos, el dedo índice de ambas manos apoyado apenas sobre los labios-. En todo caso, es documentación que debe estar disponible para cualquier policía del nivel adecuado. Estará de acuerdo en que ése es mi caso –el gesto de duda en las facciones del ex–detective no se le pasó por alto-. Además, contaba con una orden judicial si le sirve de consuelo. La justicia puede moverse muy rápido cuando cuenta con la información apropiada –se volvió, para seguir hablando con Nabiki-. Como le decía, señorita Tendo, he estado revisando la documentación, estoy de acuerdo en que la presión sobre los miembros de su equipo ha sido inusitadamente alta y mañana mismo podrán continuar con su trabajo. En cualquier caso, ninguno de ellos puede abandonar la isla hasta que finalice la investigación inicial. Como le ha dicho el detective Huang, hay dos armas blancas de por medio. Me temo que el señor Saotome tendrá que visitar de nuevo la comisaría."

"No creo que eso suponga un problema, estoy segura de que colaborará plenamente con usted. Todos estamos muy interesados en cerrar este asunto lo antes posible. No necesito insistir en la necesidad de discreción. Un accidente de estas características podría suponer publicidad negativa que no deseamos en absoluto."

"Haremos lo posible, señorita Tendo, pero va a ser difícil controlar las filtraciones. Hay varios puntos débiles, empezando por su equipo."

"Soy consciente de ello, comisionado Xiu, pero gracias por recordármelo. Aquí tiene una copia en disco y otra en pen-drive de toda la documentación en mi poder. Estaré aquí unas horas más antes de volver a Los Ángeles. Si necesita algo no dude en llamarme, estaré en el Sheraton, habitación 891 - le entregó una tarjeta-. Buenas tardes, caballeros."

Nabiki inclinó la cabeza, saludando al comisionado y salió, los pasos medidos y sin prisas. Caminó al mismo ritmo hasta el ascensor, pero una vez dentro se dejó caer contra la pared, respirando profundamente y soltando el aire despacio. Se estaba haciendo vieja para estas lides. Maldita la hora en que había decidido ponerse al frente de la productora, era un quebradero de cabeza detrás de otro! Pensar que se habían ido a Hong Kong a rodar porque salía más barato, sin haberse molestado en mirar un poco más de cerca la contabilidad. Taponar las fugas de capital le había llevado meses de investigación. Gracias que Daisuke había resultado ser un hacker extraordinario. Después sólo era cuestión de tirar de agenda y conseguir una entrevista con un alto cargo en la comisaría.

El ascensor llegó a la planta baja. Se bajó un poco el ala del sombrero y se caló las gafas de sol. Sabía que Ranma y Akane andaban por la comisaría y no tenía ninguna intención de tropezárselos.

Aún.

Llamó a un taxi y se montó, indicando la dirección del hotel. Necesitaba una buena cena y unas horas de descanso. Además, Chen y Ling tenían muchas cosas que contarle.

en la comisaría

Akane se sirvió un poco de agua caliente de un termo colectivo y cogió un sobre de té, dirigiéndose de nuevo al despacho del detective. El día estaba resultando demasiado largo y agotador, sobre todo después de dos días de vaguear y… 'mejor no pensar en ello' se dijo. Tenía que procesar demasiada información y no se veía capacitada para ello. Y éste tampoco era el ambiente adecuado, en una comisaría de policía pendiente de una investigación un tanto caricaturesca y… sola. Después de más de dos días con Ranma como única compañía, verse aislada en el despacho le resultaba inusualmente duro.

'Síndrome de Estocolmo, quizá el capullo ése no andaba tan desencaminado.' Resopló, exasperada. Quería… hablar con Ranma? Irse a casa? Después de esa conversación tan ridícula se sentía sin fuerzas, como una persona que ha recibido una respuesta que no quiere oír. Escurrió los dedos entre el pelo, jugando con la trenza.

Knock knock. Una chica abrió la puerta.

"Disculpe, señorita…?"

"Tanaka. Me necesitan para algo?"

"Oh, no, tranquila. Me envía el comisionado Xiu con sus excusas. Ha habido algunos cambios en la dirección de la investigación y el detective Huang ya no se encarga del caso. Si lo desea, puede usted volver a su casa, pero por favor, indíqueme algún modo de ponernos en contacto con usted, por si tenemos que contar son su testimonio."

"Por supuesto, aquí tiene mi número de teléfono. Entonces, puedo irme?"

"Sí, sin ningún problema."

"Sabe si Ran… el señor Saotome sigue aquí?"

"Acabo de avisarle de lo mismo, está en el pasillo, si desea usted reunirse con él."

"Sí, gracias. Buenas tardes."

"Buenas tardes."

Akane siguió a la chica a la salida del despacho, cambiando luego de rumbo al divisar a Ranma. Éste estaba detenido en el pasillo, con una expresión de perplejidad en el rostro. No parecía muy contento.

"Ranma, han terminado muy pronto contigo, me han dicho que el tal Huang ya no se encarga del caso."

"Sí, algo me han comentado – frunció el cejo, extrañado-. Tengo que admitir que no me gusta nada, es un cambio muy repentino. No me hace ni pizca de gracia."

"Qué desconfiado!" bromeó, un tanto desmayada. El Ranma que ella conocía casi siempre pecaba de ingenuo…

"Llevo mucho tiempo tratando con los chinos. No les gustan los cambios bruscos. Ha tenido que pasar algo muy gordo…"

"No tiene por qué ser algo malo para nosotros, no?"

"Creo que me reservaré mi opinión, tratar con la policía china no es moco de pavo. En fin, tarde o temprano sabremos algo. Salgamos de aquí."

Akane sonrió, no podía estar más de acuerdo. Caminaron por el pasillo hasta el ascensor. Ranma mantenía su humor sombrío y Akane empezó a contagiarse, sobre todo cuando vio que apenas podía arrancarle alguna palabra. Era esto el 'adiós, muy buenas'? Salió del ascensor sin mirar si la seguía y avanzó hacia la puerta, respirando apresuradamente. Bajó los escalones hasta el nivel de la calle y se detuvo. Unos pasos firmes se detuvieron a su lado. Lo miró de reojo.

"Vas a casa?" le preguntó Ranma, en un tono neutro.

"Sí, me gustaría comer y descansar un poco sin muchos sobresaltos" 'más o menos como hemos estado haciendo estos días' pensó para sí. Ranma levantó un poco la mano, haciendo un gesto de stop a un taxi. Le abrió la puerta. Akane montó y mantuvo la puerta abierta. "No te apetece venir? Sólo para hablar."

Ranma la miró a los ojos y Akane sintió cómo se le subía el corazón a la garganta.

"Akane…no, no puedo. Tengo… mucho en que pensar."

Akane intentó tragar saliva, sin mucho éxito. Miró fútilmente cómo Ranma cerraba la puerta del taxi. Su semblante hablaba a la velocidad de la luz, cruzado por mil expresiones, pero la última la dejó sin aliento.

Lástima.

Giró la cabeza, incapaz de mantener la mirada. Susurró la dirección de su piso y se limitó a examinar detenidamente la tapicería del asiento del conductor.

Una vez llegada a su edificio, lo miró de arriba abajo, se mordió los labios y entró, subiendo a toda prisa las escaleras. Una vez abierta la puerta, dejó caer el bolso, cerrando de una patada y dirigiéndose a lo que pasaba por una ventana en aquel cuchitril, dando varias vueltas en torno a la mesa, sin saber muy bien qué hacer. Repasó lo acontecido en las últimas horas. Pensar en lo demás… era demasiado. De pronto se acordó de algo.

Nabiki!

"Nabiki, cuando te tenga delante, te voy a matar y te voy a picar tan fino que no van a encontrar ni un átomo tuyo."

Cogió el bolso y sacó el móvil.

"Vamos, Nabiki, coge el jodido teléfono…" maldijo, golpeando la pared con el puño mientras oía las señales de la línea. Finalmente, alguien lo cogió.

"Sí?"

"Nabiki?"

"Akane? No esperaba que me llamaras. Hay algún problema?" Nabiki intentó disimular su alarma. Había sido un riesgo acercarse a la comisaría estando sus dos energúmenos favoritos allí metidos, pero estaba segura de que no la habían visto.

"No… llamaba… sólo quería preguntarte una cosa…"

"Directa al grano, eh? Bueno, supongo que las conferencias al extranjero son largas como para molestarte en preguntar qué tal estoy. Ha pasado algo en el rodaje?"

"Corta el rollo, Nabiki –respiró hondo-. Lo sabías desde el principio, verdad?"

"Saber el qué? No creo que ignores que no adivino el pensamiento."

"Lo sabías desde el mismo principio. Que Ranma iba a estar en la película. Y aún así me metiste en este lío…"

"Moi? Por quién me tomas, Akane?"

"Por la hija de nuestro padre. Es evidente que el gen de casamentero se transmite a la descendencia. Nunca hubiera pensado que lo heredaras tú"

"No tengo muy claro de qué me estás hablando. Pero aunque yo tuviera algo que ver con que estés trabajando con Ranma, crees realmente que es algo malo? Tarde o temprano tenías que enterrar algunos fantasmas. Cuanto antes lo hagas, mejor. Además, tengo entendido que el rodaje empezó hace más de un mes. Por qué me llamas justo ahora?" Había conseguido devolver la pelota y poner a Akane en un brete, quizá pudiera hacerla revelar algo.

Akane suspiró con fuerza, apretando el teléfono entre sus manos.

"Probablemente tienes razón. En fin, te dejo. Tengo que pensar sobre algunas cosas. Hasta luego."

"Yo también te quiero, hermanita." Vaya, no había funcionado. O las cosas iban muy bien o muy mal. A ver si la cena resultaba más aclaradora, el teléfono no transmitía la misma información que una buena sesión de cotilleo en persona.

"Estoy segura de ello" contestó Akane, la voz empapada de sarcasmo.

Colgó el teléfono, dejándose caer en el suelo y abrazándose las rodillas en un principio, para luego estirar una pierna y apoyar la espalda contra el sillón, las manos sobre la rodilla flexionada. Un pinchazo de dolor en el hombro izquierdo le hizo cerrar los ojos, acariciándose la zona con la mano contraria, comprobando que el simple calor parecía hacer retroceder la sensación. No pudo evitar recordar las manos de Ranma sobre los hombros. Y sus labios. Una gran exhalación seguida de un suspiro se abrieron paso en su boca, mientras los párpados intentaban controlar la riada que se aproximaba.

Miró hacia la ventana, parpadeando varias veces, en busca de un poco de luz. Pero aquel no era el apartamento de Ranma. No había luz directa, tan sólo un patio de vecinos estrecho, oscuro, ruidoso y pestilente. Apretó los labios. Antes… de los últimos tres días apenas si había reparado en dónde vivía. Al fin y al cabo, había estado en sitios mucho peores. Pero entonces… entonces había tenido un objetivo. Y ahora… no tenía claro si seguía teniendo algún sueño.

Así que era esto. La gran derrota. Tenía suficiente deportividad como para aceptarla? Dar la mano al vencedor y partir sin resentimientos, sin una lágrima?

'No creo que tenga derecho siquiera a llorar'.

Empezó a llover.