Prólogo: Promesas rotas.

Simplemente no se lo podía explicar, bueno tio Vernon solía decirle a menudo que los niños no entendían las cosas de los adultos, y Harry a sus siete años se consideraba un niño, pero aún así sonaba de lo más ilógico.

-¡QUE NO!!!

Es decir habría entendido si hubiese sido algo así como lucha libre, o boxeo, o incluso esa cosa de los japoneses que el otro día habían pasado en las noticias, ¿cómo le había llamado el hombre del noticiero?...sum, sume…sumeo..

-Pero cariñin, tesoro tu eres un niño muy talentoso, por eso debes aprovechar esto, ¡te gustará Dudley cariño!

¡Ah si! Sumo, bueno cualquier otra cosa, pero ¡¿eso?!, y ahora como su querido primo futuro concertista había accedido con la única condición de que él Harry fuera también, pues ahora estaba ahí sosteniendo el pesado estuche del instrumento de su primo, frente a la casa de la Sra Grant  Esperando a que les abrieran.

-¡PERO YO NO QUIERO!!!!

Harry se arremangó una vez más la camisa, su primo también tenía siete años así que ¿cómo podía usar ropa tan grande?. La puerta se abrió y una mujer mayor abrió la puerta sonriendo ampliamente.

-¡Aquí están los esperaba pasen!

-¡PERO YO NO QUIERO!!!!

-No te preocupes azuquitar mamá estará a la vuelta de la esquina, y vendrá a recogerte.

Los dos chicos fueron jalados dentro, Harry miraba con curiosidad el interior de la casa, toda decorada en tonos suaves y armónicos, al tiempo que evitaba de vez en cuando el puño de su primo que insistía en tratar de golpearlo sin que la Sr le viese. Se detuvieron en una sala de mediano tamaño y Harry dejó vagar su mirada por la hermosa habitación, en el centro había un hermoso piano de cola, pero lo que llamó su atención fue un hermoso violín guardado en una caja de madera clavada en la pared, la madera brillante, con hermosos grabados en el aro y la voluta.

-Muy bien pequeños quién será el primero?

-¡Yo no quiero estar aquí!!!!

-Pero cariño la música es muy hermosa además..

-¡Sólo los niños estúpidos tocan música yo no quiero!!

EL chico más pequeño se sentó en la alfombra, ya conocía lo que vendría y sería mejor esperar sentado, la mujer por fin pareció convencer a Dudley, sacó el violín nuevo que le habían comprado, primero intentó enseñarle las partes del violín a lo que fracasó miserablemente, luego intentó hacer que lo sostuviera correctamente, al parecer la mujer poseía una gran paciencia, pero parecía al borde de las lágrimas cuando el chico empezó a rasgar las cuerdas con el arco tan fuerte y rápido como le permitían sus brazos hasta que la mujer le detuvo.

-Muy bien Dudley, eso fue…un intento

-¡Tengo hambre y esto es aburrido!!!

Puedes ir a la cocina les había preparado un pedazo de pastel…

No pudo terminar su oración cuando el chico salió corriendo de la habitación en busca del pastel, luego volvió su mirada al chico más pequeño, durante toda su explicación había estado atento y podía percibir cierto brillo en su mirada cada vez que sus ojos se posaban sobre el violín, tal vez…

-¿Tú eres cariño…?

-Potter, Harry Potter

La mujer le sonrió ante el tono inseguro y tímido del niño y al salto que dio al pararse.

-¿Quieres intentarlo?

-Bueno yo….

-Anda para eso estás aquí, ven no tengas miedo, mira toma esto con tu mano izquierda…así muy bien, tienes una pose muy natural…ahora, como puedes ver hay cuatro cuerdas cuando el arco….

La mujer sonrió ampliamente, apenas habían pasado unos veinte minutos ye este pequeño niño ya había logrado sacar unas cuantas notas, tenía una gracia y encanto tan naturales, se veía tan confiado, tan feliz, le recordaba tanto a su querido sobrino…

-Muy bien Harry, eso estuvo muy bien, ahora quiero que practiques y en al próxima vez..

-He..señora Grant…no creo que haya otra vez…

-¿Qué quieres decir no te ha gustado porque déjame decirte que…?

-¡No! Si me ha gustado!!...lo que quiero decir es que vine porque Dudley no quería venir solo…pero no creo que él vuelva y si el no vuelve…

-Tu tampoco…¿y si hablo con tu madre? parecía buena persona

-Ella no es mi mamá….es mi tía, mis padres ellos ya no están….

-Oh lo siento tanto cariño no fue mi intención.

La mujer miró con curiosidad al chico, en verdad parecía triste, y bueno el otro, sinceramente podía declararlo un caso perdido, pero este niño tenía un gran potencial y ¡no iba a permitirse volver a ver un talento desperdiciado como que se llamaba Melissa Grant!

-Y dime Harry ¿crees que si hablo con Dudley el pueda tu sabes ayudarnos?

-No, el me odia…

-Mmmm…..pero al parecer ama los dulces ¿cierto?, Dime Harry ¿estás dispuesto a aprender a tocar violín?

-¡Si por supuesto!! Pero…

-No se diga más, ahora ve a la cocina o sospecho que mi pastel no sobrevivirá para la hora del té… y no te preocupes yo me aseguraré de que tu mi niño seas un excelente violinista.

Y así fue como empezó todo, a partir de eso momento Dudley que al parecer había desarrollado una extraña adicción a los pasteles y postres de la Sra Grant había accedido a seguir yendo a sus "clases" llegaba se instalaba frente al televisor y empezaba a comer, una o dos veces en las dos horas que duraban las clases la Sra Grant trataba de convencerlo de intentarlo siquiera, siempre con el mismo resultado: "!!NO QUIERO!!", por su lado Harry avanzaba a pasos agigantados, día tras día, en su alacena tomaba entre sus brazos un violín invisible mientras la música fluía suavemente en su cabeza, cada vez que su tío empezaba a gritarle pensaba en un compás repasándolo en su cabeza, era su salvación, su escape, su felicidad, así fue durante dos años, hasta que un día Vernon Dursley se negó a seguir dejando que su heredero siguiera aprendiendo a tocar un estúpido violín.

Entonces Harry se escapaba durante la noche, la Sra Grant lo esperaba fuera, y regresaba con el mismo cuidado, al día siguiente amanecía rejuvenecido, feliz, radiante. Era sus sostén en las noches de tormenta incluso a los diez había compuesto una sencilla canción y le había dado el único nombre hermoso que recordaba: Lily.

Así fueron las cosas hasta que un día Harry llegó con una carta en la mano, al instante una sombra se posó sobre el corazón de la anciana, el chico le tendió la carta y le miró con los ojos llenos de lágrimas. La mujer la leyó y sonrió tristemente invitando al chico a pasar, él se sentó en su silla de siempre, la de madera con los estampados azules, la Sra Grant, no Melissa, le miraba.

-¿Tú quieres ir?

-......

-Está bien Harry, te conozco, te conozco probablemente mejor que cualquier persona…¿sabes? Hace tres días recibí una carta de un conservatorio de música en Cambridge......me invitaban a ir, pero bueno yo esperaba poder...tus sabes llevarte conmigo, un amigo mío quería conocerte, le he hablado mucho de tu talento.....pero bueno, creo que esa escuela es muy importante para ti ¿no es cierto?

El chico le contó todo, lo de la magia, lo de sus padres, pero la anciana simplemente le miró con una sonrisa, cuando el chico terminó su relato le miró vacilante -¿Es verdad pensaba llevarme con usted?!!

-Si Harry, pero creo que esto será mejor, estarás con gente de tu edad, además creo que es tu destino, pero me enojaré mucho si no me haces una promesa

-¿cuál?

-No olvides tu violín

-Pero Melissa, usted sabe que yo no...

-¡Tonterías! Aquí está- la mujer se acercó a la vitrina de la pared sacando el hermoso violín que durante años el chico había admirado en silencio y se lo extendió con una sonrisa

-¡No yo no puedo...esto es de él no mío!!!¡¡Esto pertenece a su sobrino!!!

-No Harry, ahora te pertenece....

-No puedo aceptarlo.

-Bueno ¿qué tal esto? te lo daré con al condición de que no dejes de practicar y en cuanto salgas de ese lugar consideres ir a reunirte conmigo a Cambridge ¿qué tal eso?, tal vez en esa escuela den clases de música adecuadas...

-Yo...-La anciana le abrazó tiernamente derramando lágrimas sobre el pelo del chico, ahogando sus palabras, el chico le abrazó llorando amargamente.

-Me iré en tres días Harry.....no quiero que te despidas de mi porque estoy segura de que nos volveremos a ver ¿entendido?

-Si...

-Prométemelo Harry, júrame que no lo dejarás...

-Lo juro

Para cuando el chico salió de la casa ya había oscurecido, con un pedazo de pastel de manzana y un estuche negro en la otra se alejó de la casa con pasos lentos y vacilantes, despidiéndose con la mano se secó las lágrimas, aprendería magia, iría al mismo colegio que sus padres, pero no abandonaría a su violín y no abandonaría a su amiga Melissa...

~+~

Dolía demasiado, simplemente demasiado, tocó al fría superficie de madera y colocó el instrumento en su estuche, sacó su varita y lo rejudo cerrándolo, tomó la manta de terciopelo y lo envolvió con cuidado, no podía, ya no...simplemente no podía....miró el salón vacío que durante seis años había sido su mayor secreto, empujó el pesado sillón y jaló el tapete revelando un agujero, miró por última vez su adorado violín y lo arrojó....simplemente dolía demasiado. Una lágrima escapó por sus ojos, no podía seguir tocando, no después de eso, no después de todo.

-Lo siento mucho Melissa...

Y entonces lo sintió más que nunca en sus dieciséis años, sintió el dolor de una a nueva pérdida, Harry Potter miró con desesperación el vacío negro por donde había caído su instrumento y lloró, lloró amargamente, lloró por última vez, no volvería a llorar ni a sentir, y por supuesto no volvería a tocar, jamás. Al cabo de un rato se levantó y cerró al puerta sin siquiera volver la mirada, se secó las lágrimas y puso sobre su rostro una máscara inexpresiva en su lugar, y juró no quitársela  nunca. No más esperanzas tontas ni juegos estúpidos, no más justicia y verdad, viviría para cumplir su misión y luego.....y luego simplemente iría al lugar donde por errores del destino tuvo que haber ido aquella noche de octubre, cuando debió de haber ido junto  a sus padres.

¿qué tal? Un pequeño experimento que no sé si continuaré, lo tengo pensado (por supuesto) como un slash HP/SS pero claro primero pienso terminar el de oráculo.