Atracción Magnética

Autora: Frizzy

Disclaimer: Todos los personajes y todo lo demás le pertenecen a J.K. Rowling

Tanto la historia como la información sobre la Herencia Veela, el libro presentado en este fic, la profecía, el bebé y los personajes originales son de la exclusiva propiedad de Frizzy. Gracias por permitirnos traducirlo.

Advertencia autora: Esta historia es Slash entre Harry Potter y Draco Malfoy. Si no te gusta por favor no lo leas, no quiero que te ofendas. Slash, por si no lo sabes, es una relación entre dos personajes masculinos. Ya fuiste advertido.

Traductoras: Alima21

Nota de las Traductoras: La autora hizo fuertes modificaciones al texto original, manteniendo la línea argumental pero enriqueciendo la historia. A partir del capítulo 9, las traducciones se han realizado tomando en cuenta los mencionados cambios.

Para ver la dirección de la versión original y la versión original corregida, favor visitar nuestro perfil.

Capítulo 25
El gran día.

Finalmente había llegado. Draco Malfoy finalmente iba a casarse con su pareja, nada menos que Harry Potter, el chico que amaba desesperadamente. Las pasadas dos semanas habían sido agitadas, y habían tratado desesperadamente de preparar la ceremonia y la recepción que tendría lugar después.

Narcissa había hecho un excelente trabajo, utilizando a todas las mujeres de la familia Malfoy para ayudarla. Había pasado noche tras noche organizando planes: discutiendo menús con los elfos domésticos, flores con la mejor floristería que el dinero podía pagar, y asegurándose de que todo estuviera perfectamente organizado para ese día. No deseaba nada menos que perfecto para el día que su hijo se casara finalmente con el chico de sus sueños.

Draco sabía que sin su inquebrantable apoyo, no se hubiera podido preparar la boda en un tiempo tan corto. La última noche le había agradecido su esfuerzo y finalmente le había perdonado toda su interferencia previa. Al ayudar había demostrado que daba su bendición para la unión.

-Estás nervioso- declaró Lucius con tranquilidad mientras sus ojos plateados, idénticos a los de su hijo, brillaban con alegría contenida. No era frecuente que su hijo se pusiera nervioso por nada.

-¡No lo estoy!- declaró Draco con vehemencia, alisando su túnica innecesariamente, evitando deliberadamente la mirada de su padre.

Lucius rió en voz alta, adelantándose para colocar una tranquilizadora mano sobre el hombro de su hijo, sabiendo cuan nervioso estaba en realidad. El chico no dejó de temblar, pero miró a su padre con alegría, una sonrisa arrastrándose en la comisura de sus labios.

Lucius recordó vividamente la primera vez que había visto a su hijo, en su nacimiento, y se encontró a si mismo extrañamente emocionado. Estaba orgulloso de su muchacho, su heredero, y sabía sin lugar a dudas que nunca estaría más orgulloso que en este día.

Su hijo había crecido hasta convertirse en el hombre más orgulloso que conocía. Oh, todavía era el arrogante muchacho que el mundo conocía y esperaba, pero Harry lo había dulcificado. Para cualquiera que no fuera Harry seguía siendo tan despiadado como siempre, pero Draco había entendido la importancia del amor y la familia y claramente adoraba a su pareja.

Harry había probado que era digno del amor de Draco. Era orgulloso, testarudo, poderoso, rico por sus propios derechos, y fieramente independiente, aun cuando había permitido a Draco amansarlo para satisfacer su sangre Veela. Eran la pareja perfecta. Harry podría controlar y dominar la ira impropia de Draco, y el rubio estabilizaría y protegería al imprudente Gryffindor, quien con frecuencia se lanzaba en el peligro a si mismo, y a los demás, sin pensar en las consecuencias de sus acciones.

-Relájate. Se supone que éste sea el día más feliz de tu vida.

-Lo es- murmuró Draco, corriendo la mano por su túnica una vez más.

-No te preocupes. Si tú estás aterrado, imagina cómo debe sentirse Harry. Después de todo, él es quien va a ser entregado- le recordó Lucius.

Una mirada soñadora apareció en las facciones de Draco mientras recordaba la razón por la que estaba perdiendo el control en primer lugar. Finalmente, después de meses de discusiones, se iba a casar-enlazar con el amor de su vida.

-Me pregunto cómo lucirá- se preguntó en voz alta, visualizando mentalmente a Harry, y siendo incapaz de evitar que su deseo cobrara vida ante el pensamiento.

Lucius tosió discretamente, ocultando su diversión. Se dio cuenta que Harry tenía a su hijo enroscado en su dedo meñique, aunque probablemente ninguno de los dos lo supiera. Sería interesante ver como progresara su relación.

-Lo siento- Draco sonrió apenado, notando la diversión de su padre.

-No hay problema- Lucius sonrió, sabiendo que Draco estaba luchando contra sus impulsos Veela desde que había recibido la Herencia, en su decimosexto cumpleaños, lo cual era un logro enorme para cualquier Veela. Era afortunado que Harry hubiera decidido casarse con Draco más pronto que tarde.

°°°°°°°°

Harry estaba en un estado similar. Paseaba arriba y abajo a través de su habitación, con su padrino y Remus observándolo, ignorando sus súplicas para que se calmara. Se detuvo, enfrentando el guardarropa en que estaba colgada la túnica que vestiría en su boda.

La túnica era una creación maravillosa, y había costado más de lo que Harry nunca soñó que pudiera costar una túnica. Sirius se la había comprado, ignorando sus protestas. Su padrino deseaba que tuviera la mejor túnica que el dinero pudiera comprar, murmurando algo sobre que James y Lily no esperarían menos. Harry había tratado de convencerlo de que comprara algo menos lujoso, pero fue inútil. El hombre le había contestado que apenas había tocado la enorme cantidad que el Ministerio le había dado como compensación a su injusto encarcelamiento, sin contar con que también estaba la fortuna Black, que Sirius había heredado.

Harry sabía que Sirius estaba tomando muy en serio su papel de padre adoptivo, y lo amaba más por eso. Necesitaba una constante figura paternal en su, con frecuencia, inestable vida. Amaba a Remus incondicionalmente, pero la aprobación de Sirius era lo que significaba más para él.

-Me voy a casar.

-Sí- dijeron Remus y Sirius al unísono.

En realidad ellos habían estado con Harry desde temprano, cuando el chico se había despertado. Harry estaba virtualmente aterrado ante el pensamiento de que se iba a casar. Parecía como si de repente hubiera comprendido cuan grande era el compromiso que estaba efectuando.

-Con Draco.

-Sí.

-Hoy.

-Sí.

-Y me voy a parar en frente de todos y decir mis votos.

-Sí.

-¡Oh diablos!

Harry se lanzó sobre la cama, enterrando el rostro en las sábanas de seda, cerrando los ojos. Sirius dudo antes de acercarse y levantarlo en sus brazos como si fuera un niño pequeño. Harry no se quejó; en lugar de eso, se inclinó dentro del abrazo y suspiró con alivio, aliviado ante esa muestra de afecto.

-No sé si estoy haciendo lo correcto- explicó, los verdes ojos abiertos con turbación.

-¿Lo amas?- preguntó Sirius suavemente.

-Con todo mi corazón- contestó Harry con sinceridad.

-¿Quieres pasar el resto de tu vida con él?

-Sí.

-Entonces tomaste la decisión correcta- aseguró Remus con firmeza, acariciando la mejilla enrojecida de Harry.

-Tienes razón- Harry suspiró, con obvio alivio en su rostro y voz.

No sabía qué le pasaba. Amaba a Draco, demonios, adoraba al Veela de cabello rubio que había conseguido robar su corazón, rompiendo la barrera que había construido a su alrededor.

Quería casarse con Draco. Deseaba consumar su matrimonio y cementar el enlace entre ellos. El pensamiento hizo que Harry enrojeciera. Después de semanas de compartir la cama del Veela se había acostumbrado a sus caricias, pero esa noche romperían la última barrera que los separaba y evitaba que su relación fuera completa.

Aunque eso no le preocupaba. Sabía que Draco no le haría daño. El Veela lo trataba como si fuera de cristal, temeroso de aferrarlo con demasiada fuerza por miedo a que se rompiera, para gran diversión de Harry. Sin embargo, apreciaba la gentileza del rubio, hacía que se sintiera seguro y a salvo.

Sirius rió, recordando a otro joven de pelo oscuro que se había comportado de manera similar unos veinte años atrás, mientras esperaba que se efectuara su propio matrimonio. Ese matrimonio que además había tenido lugar ente la pareja más inusual; Lily Evans y James Potter eran conocidos por sus famosos combates a los gritos, y la mayoría de los estudiantes evitaban sus discusiones como a la plaga.

Cuando James confesó a sus amigos su amor por la fierecilla pelirroja, Sirius había estado entre el asombro y la hilaridad. Sólo James, le parecía en aquel tiempo, podía enamorarse de una muchacha que no lo soportaba.

A esto habían seguido meses de cuidadosa seducción. James la había cortejado con los habituales obsequios románticos, chocolates y flores, hasta que se dio cuenta que no tenían ningún efecto sobre la chica que tenía su corazón.

Sólo un cambio de actitud había inclinado a Lily hacia él, y una vez juntos, James se había enganchado para siempre a la pelirroja. Su tempestuosa relación había sido ávidamente observada por los estudiantes y profesores de Hogwarts por igual.

Harry también se había enamorado del candidato menos probable. Se había enamorado del hijo del Mortífago que era la mano derecha de Voldemort, Draco Malfoy. Al principio, Sirius había estado escéptico sobre los verdaderos sentimientos del muchacho hacia su ahijado, pero no podía negar por más tiempo el hecho de que Draco nunca dañaría deliberada voluntariamente al Gryffindor de pelo oscuro.

-James estaba exactamente igual- murmuró.

Remus asintió, recordando también a sus amigos muertos.

-¿De veras?- preguntó Harry, curioso.

-Sí.

El pensamiento confortó a Harry, quien se relajó visiblemente. Si su padre, quien había amado a su madre, había estado nervioso y aprehensivo quería decir que todo estaba bien, se suponía que él se sintiera de ese modo.

-Ve a tomar una ducha, Harry- le instruyó Remus.

Harry asintió, sonriéndole brevemente. No sabía que hubiera hecho sin la pareja allí apoyándolo y ayudándole a prepararse para la cita del día más importante de su vida. No podía imaginar que Ron fuera muy útil en esta situación. El pelirrojo probablemente se sentaría a reírse de él, o trataría de convencerlo de que abandonara todo el asunto, pensó Harry afectuosamente.

-Gracias, chicos- murmuró, antes de desaparecer dentro del baño.

Tan pronto como la puerta se cerró, Sirius atrajo a Remus en un fuerte abrazo, sus brazos enroscados alrededor de la esbelta figura de su pareja. Remus frotó el hombro del mago con afecto, sus ojos dorados brillando con el amor que le tenía.

-¿Crees que estará bien esta noche?- preguntó Sirius suavemente, teniendo la precaución de hablar en tono bajo para que Harry no pudiera escucharlo. No quería asustarlo aún más de lo que ya estaba. Por un momento había pensado que el muchacho reconsideraría el seguir con la ceremonia.

-Draco nunca le haría daño- señaló Remus, con su lógica habitual.

-Pero Harry nunca ha tenido sexo, lo sabes. Conoce lo que va a pasar pero... yo no... sería más sencillo si Draco fuera una chica.

Remus rió en voz alta ante la seriedad en la voz de su amor. Beso su mejilla con afecto, sabiendo que su pareja estaba preocupado por Harry. Sirius adoraba a su ahijado. Era el hijo que nunca tuvo, el único recuerdo real que permanecía de su mejor amigo, James.

-Yo también era virgen- le recordó Remus, ligeramente ruborizado.

Los ojos de Sirius se oscurecieron con un deseo repentino, recordando la noche a que se refería Remus con vívido detalle. Fue una noche de la que nunca se arrepentiría ni olvidaría. Remus había sido un tímido pero ansioso amante, y pronto había superado timidez, cuando el lobo que había en él había tomado el control.

-Para eso- lo regañó Remus, sabiendo exactamente lo que estaba pensando Sirius, antes de levantarse y dirigirse a acariciar la suave tela de la túnica de boda de Harry, teniendo cuidado de no arrugarla.

-Lily y James estarían orgullosos de él.

-Sí- convino Sirius-. Y es James quien debería estar entregándolo.

-Ellos no te odiarían por esto, Sirius. Entenderían que estás haciendo esto por Harry y lo querrían así- le dijo Remus quedamente.

Sirius asintió, consciente de que era cierto. James lo había designado padrino de Harry para que su hijo pudiera tener alguien que lo amara como un padre si ellos no sobrevivían a la guerra contra Voldemort. Al principio Lily estaba aprehensiva, con buena razón, pero incluso ella había tenido que aceptar que Sirius nunca pondría en peligro la vida de su ahijado. El animago veneraba a Harry desde la primera vez que lo vio, y visitaba constantemente a la familia Potter para pasar más tiempo con el pequeño.

-Lo sé- suspiró.

-Entonces deja de preocuparte

-Es mi ahijado, se me permite preocuparme por él- murmuró Sirius.

-Estará bien- lo tranquilizó Remus, comprendiendo.

El lobo en él lo urgía a proteger a su manada, y Harry era un miembro de su manada, era el pequeño Merodeador, pero sabía que debía dejarlo ir, aunque el lobo protestara. Harry era un adulto ante los ojos del mundo mágico, y merecía la oportunidad de ser feliz con la persona que amaba.

°°°°°°

-¿Estás seguro que mi apariencia es adecuada?- preguntó Draco, manoseando inconscientemente el costoso tejido de su túnica mientras con aire crítico estudiaba su reflejo en el espejo.

Lucius lo miró.

Los pantalones negros se amoldaban a la perfección, mientras la camisa blanca envolvía su torso musculoso con comodidad. La túnica negra, que colgaba hasta el piso, era la única prenda decorada; si se miraba de cerca se podía ver las pequeñas serpientes plateadas bordadas alrededor de los puños y las solapas. Había sido confeccionada por un sastre, con la más costosa tela del mundo mágico, seda de araña, pero valía el costo.

Lucius nunca había visto a su hijo tan guapo, y era el día más importante de su vida, el día de su boda. No podía creer que su hijo ya fuera lo suficientemente mayor como para casarse legalmente. Los años habían pasado volando, reflexionó.

-Luces bien- le aseguró suavemente.

Draco lo miró a través del espejo antes de asentir, satisfecho, para luego regresar su mirada nuevamente a su propio reflejo. Su padre nunca lo dejaría salir de la habitación en tan importante día luciendo menos que perfecto. Un Malfoy nunca avergonzaría al resto de la familia haciendo eso.

Lucius alcanzó la lila blanca que estaba encantada para que permaneciera fresca, elegida en recuerdo de la madre de Harry, y la prendió con cuidado en el frente de la túnica de su hijo. Lo examinó de forma crítica antes de asentir, complacido.

-Perfecto.

Draco sonrió mientras observaba la flor blanca, recordando la discusión de su madre con Harry. Narcissa había querido rosas blancas, pero Harry había insistido en las lilas. Era la única cosa en que había insistido; había dejado que Narcissa dispusiera todo lo demás. Draco se había asegurado de que se le cumpliera su deseo, comprendiendo el significado de la flor.

-Cada hombre desea estar ahí para su hijo el día de su boda- musitó Lucius de repente.

Draco sintió una repentina punzada de tristeza por su pareja, sabiendo que aunque el hombre que Harry consideraba como su padre adoptivo lo entregaría, nunca sería lo mismo. Harry nunca vería el orgullo en los rostros de sus padres mientras era entregado.

-Tienes razón- murmuró.

Lucius dudó antes de hablar. No deseaba interferir en el matrimonio de su hijo, pero tenía que decir algo, por su propia paz espiritual. Su afecto por el Gryffindor de cabello oscuro había crecido luego de varias conversaciones privadas en su estudio y sabía que Harry era particularmente vulnerable a nivel emocional.

-Sé cuidadoso con él esta noche.

Lucius no necesitó mencionar a qué se refería exactamente, Draco sabía. Se refería al enlace que ocurriría después del servicio, lejos de los ojos curiosos de los invitados. Draco sabía que Lucius estaba preocupado por su pareja y le confortó el conocimiento de que la familia Malfoy protegería a Harry, pero él nunca podría abusar sexualmente de su pareja.

Esperaría hasta que Harry estuviera listo, y si Harry necesitaba más tiempo, entonces permanecerían casados sin consumar el matrimonio todo el tiempo que necesitara su pareja, por mucho que lo deseara.

-Lo haré- prometió.

-Bien.

°°°°°°°°

Los ojos de Harry reflejaban frustración, mientras elevaba una mano para apartar varios mechones de cabello oscuro que caían sobre sus ojos. Tan pronto como su mano se alejó, los rebeldes mechones regresaron al mismo lugar. Remus sonrió ante la vista, encontrando la escena divertida. Dudaba que hubiera algo que pudiera domar el tristemente célebre cabello Potter. James se había desesperado y finalmente había desistido de dominarlo después de escuchar a varias chicas recalcando cuan 'sexy' se le veía.

-¡No se queda como yo quiero!

-Harry, tu cabello luce bien- lo tranquilizó Remus, siendo honesto. El muchacho lucía hermoso. Sirius había tenido razón al elegir esa túnica. Era perfecta, y a Harry le sentaba a la medida. Sabía que el chico había protestado sonoramente en contra de tal regalo, pero Sirius había sido inflexible en proveer a su ahijado nada menos que lo mejor.

-Pero esto...

-Luces perfecto- lo interrumpió Remus

Sirius apareció proveniente del baño, donde había estado arreglándose para la ceremonia. Había asumido el papel de padre de la 'novia', por así decir, y deseaba causar una buena impresión y no avergonzar a Harry a causa de su apariencia.

Harry giró su rostro hacia él, los verdes ojos abiertos de par en par al mirarlo. El hombre mayor se congeló impactado, sus ojos remachados de la temblorosa figura que se mordía los labios nervioso frente a él. Remus ocultó una sonrisa, comprendiendo la reacción de su pareja. Harry lucía completamente diferente del chico que conoció Sirius años atrás.

-¿Me veo bien?- preguntó Harry finalmente, desconcertado por la reacción de Sirius.

Sirius no respondió. No podía creer que ese fuera su ahijado. Harry no lucía para nada como... bien, como Harry. Sabía que era guapo, pero estaba sencillamente resplandeciente, incluso sin la ayuda de la túnica.

-¡Te lo dije, Rmus! ¡Estoy hecho un cuadro!- gritó Harry, pensando que el silencio de su padrino significaba que Remus le había mentido. Se rehusaba a aparecer en público, ante Draco, nada menos que perfecto. Hoy era el día que finalmente se entregaría al Veela y deseaba que su apariencia fuera la mejor.

-Luces perfecto, Harry- dijo Sirius repentinamente, adelantándose a tomar a su ahijado entre sus brazos.

Los ojos de Harry se ensancharon con incertidumbre y miró a su padrino con sospecha. Vio la sinceridad en la mirada del hombre y se relajó. Sabía que Sirius nunca le mentiría en algo tan importante. Sabía que estaba siendo paranoico pero deseaba que, al menos por un día, todo fuera perfecto. No era demasiado pedir, ¿verdad?

-¿Estás seguro?

-Draco es un hombre afortunado- Sirius sonrió, lo decía en serio.

Harry se ruborizó, manoseando el cuello de su costosa túnica, sintiéndose un poso incómodo de llevarla. Era hermosa, y se sentía maravillosa junto a su piel, y apreciaba el esfuerzo que había hecho su padrino para que la tuviera, pero era tan extravagante... Nunca antes había llevado algo así.

-¿Estás seguro sobre la túnica?

-Por supuesto. Luces hermoso.

Harry parpadeó, poco acostumbrado a tan franca evaluación, inclusive ahora, después de pasar meses con Draco, quien constantemente lo estaba halagando. La verdad era que Harry nunca se había considerado a si mismo otra cosa que simplón. Su cabello siempre estaba desordenado y sus labios eran demasiado delgados, su cuerpo muy flaco...

-Nunca me había dado cuenta de cuan parecido eres a tu madre- continuó Sirius, mirando la confundida cara de Harry más de cerca.

-¿De veras? Usualmente todos dicen que me parezco a mi papá- murmuró Harry, recordando la palabras del propio Sirius el día que se habían reunido en la oficina de Dumbledore para decirle que era la pareja de Draco Malfoy. Parecía que había pasado años atrás, reflexionó.

-Tienes los labios de ella... sus ojos.. y tus mejillas son ligeramente más altas que las de James- explicó Sirius, estrechando los ojos mientras luchaba por recordar.

-Gracias, Sirius- Harry sonrió, extrañamente confortado de tener algo más que los ojos de su madre.

-No hay de que- dijo Sirius con brusquedad, sintiéndose extrañamente emotivo. Tenía que entregar a su ahijado, luego de pasar unos pocos cortos años con él. En ese momento, odió más que nunca al Ministerio de Magia.

Debido a su incompetencia, había pasado doce años encerrado en Azkaban, lejos de su ahijado, quien había sido abusado por los peores Muggles imaginables. Se le había negado la posibilidad de ver crecer a su ahijado. Se le había negado la oportunidad de enseñarle a volar, de enseñarle a leer, o los hechizos básicos. Se le había negado poder acompañarlo al Callejón Diagon y prepararlo para Hogwarts.

Ninguna cantidad de reparaciones harían que perdonara al Ministerio por lo que habían evitado que tuviera. No podían regresarle la niñez de Harry, ni compensar los efectos que la negligencia de los Dursley había tenido sobre su ahijado.

°°°°°°°

Harry se paró en la entrada del salón donde tendría lugar la ceremonia. Dumbledore había insistido en que, por cuestión de seguridad, la boda se realizara en Hogwarts, en frente de la escuela en pleno. Sirius se paró a su lado, mirándolo insistentemente, con deseos de arrastrar al joven lejos, antes de apartar la vista rápidamente. Remus, por supuesto, encontró la situación hilarante.

-¿Estás listo?- preguntó Sirius suavemente, sintiéndose de repente tan nervioso como su ahijado.

-Sí, tan listo como pueda llegar a estar- suspiró.

Escucharon las primeras notas de la música nupcial flotar a través de la puerta, y supieron que era tiempo de entrar. Harry aceptó el brazo que Sirius le ofrecía mientras Remus abría la puerta. El repentino silencio fue ensordecedor, y Harry luchó contra la urgencia de echar a correr, no gustándole el modo en que todos los ojos giraban en su dirección, analizándolos. Sirius deslizó un brazo alrededor de su cintura y descanso suavemente su mano sobre su espalda, en principio como consuelo, pero también para guiarlo, al sentir la ansiedad de su ahijado.

°°°°°°

Draco había escuchado cuando la familiar canción comenzó a sonar, y comenzó a alisar apresuradamente su túnica, aún cuando no habían arrugas visibles en la tela. Cuando las puertas se abrieron se giró, buscando a su pareja, sólo para quedarse congelado al divisarlo. Apenas se dio cuenta de las sonrisas divertidas en los rostros de Blaise o su padre. Sólo tenía ojos para el chico que amaba, quien caminaba por el pasillo hacia él.

Nunca antes había visto a Harry así. Sabía que su pareja era un hombre guapo, e incluso le había comprado ropas que lo habían transformado de un golfillo Gryffindor en la pareja de un Malfoy, pero nunca lo había visto así. Lucía como un sueño, demasiado hermoso para ser cierto.

Su túnica era blanca, fue lo primero que notó Draco. Estaba abierta, girando alrededor de sus piernas mientras entraba en el salón. A la luz de las velas que flotaban captó la tela, un destello de plata brillante, encerrándolo en un suave resplandor que hizo que Draco contuviera la respiración. Su camisa y pantalones también eran blancos, de la misma tela pero sin el acabado plateado, y prendida a su túnica llevaba una solitaria lila blanca, idéntica a la que portaba Draco.

Su cabello había sido domado, y los suaves rizos colgaban sobre su rostro, haciéndolo parecer más suave de lo que su habitual estilo permitía. Se destacaban sus pronunciados pómulos y su firme mandíbula, que contrastaban marcadamente con su túnica. Sus ojos eran vívidamente verdes, el color resaltando contra la blanca tela de su ropa. Sonreía, mientras sus ojos se reunían con los de Draco, brillando con una mezcla de emociones donde el rubio pudo ver nerviosismo, amor y admiración.

Su bronceado había sido obviamente removido, dejando en su piel el pálido color crema que recordaba de sus primeros años en Hogwarts. Estaba ligeramente ruborizado, un suave color que había subido a sus mejillas ante el silencio en el salón. Estaba claramente incómodo por el escrutinio de los allí congregados, pero Draco podían entender sus miradas.

Sintió en su pecho la ya familiar opresión de los celos y la desechó rápidamente, no deseando arruinar el día. Harry estaba allí para casarse con él, con nadie más. Después de ese día, estarían juntos de forma permanente, y nadie sería capaz de separarlos.

Mientras Harry se acercaba Sirius retiró su brazo del chico, permitiéndole acercarse al altar donde Draco, Blaise, Lucius y Albus Dumbledore estaban parados. Sirius se colocó a su lado, en el papel de 'padre de la novia'

Albus Dumbledore sonrió a los muchachos ante él, sus lentes de media luna deslizándose por su torcida nariz, y sus ojos azules reluciendo. Era en verdad una ocasión festiva, pensaba, el poder unir a estos jóvenes. Se tenía que celebrar cuanto se pudiera en esos tiempos oscuros, y ambos jóvenes merecían la felicidad.

-Estamos aquí reunidos, en esta alegre ocasión, para unir a Harry James Potter y Draco Lucius Malfoy en sagrado matrimonio. El matrimonio es un sacramento, y una vez que se han hecho los votos a su pareja, ambos deben respetarlos. Ahora, estamos con sus amigos y familiares reunidos y como testigos de la unión de estas dos increíbles personas, cuyo mutuo amor los ha impulsado a mostrar su amor y afecto en frente de testigos.

Draco apenas escuchaba las palabras de Dumbledore, anunciado el servicio y describiendo a los invitados cómo era el matrimonio. Su atención estaba prendida en su pareja, y muy pronto su esposo, quien estaba parado a su lado tranquilamente, sus ojos verdes sonrientes dirigiéndose de tanto en tanto hacia Draco.

-¿Quién entrega a Harry James Potter en sagrado matrimonio a Draco Lucius Malfoy?

-Yo lo hago- contestó Sirius con firmeza, sabiendo que eso era lo que Harry deseaba. Sabía que era inútil tratar de persuadir a Harry para que esperara. Su ahijado le había dicho que quería casarse con Draco, que deseaba enlazarse con el Veela para demostrarle su amor. Sirius, que era incapaz de negarle nada , se había apartado mansamente y ocultado su protesta contra la unión.

-¿ Y quiénes atestiguan esta ocasión, usando el lugar que realmente ocupan en el evento, por Harry James Potter?

Hermione estaba parada a un lado, junto a Sirius, vestida con una elegante túnica roja, con su cabello marrón elegantemente enrollado en un moño, sus ojos marrón canela ligeramente pintados con rimel, luchando contra las lágrimas que amenazaban con caer por el sentimiento que le daba ver a su amigo casándose. Sorbió por la nariz y habló:

-Yo lo hago- musitó suavemente.

-Y yo- agregó Ron a regañadientes, sabiendo que Harry amaba al hurón y nunca le perdonaría si detenía el evento. No comprendía los sentimientos de Harry pero los respetaba.

Draco no podía apartar los ojos de Harry. Era tan hermoso. No podía creer que ese hermoso joven fuera suyo, que esa increíble criatura también lo amara. Era casi increíble.

-¿Quién entrega a Draco Lucius Malfoy en sagrado matrimonio a Harry James Potter?

-Yo lo hago- dijo Lucius, con voz controlada y tranquila, mirando a Dumbledore con rostro sin expresión, ignorando los divertidos ojos azules. La verdad es que no soportaba al anciano, pero Sirius había insistido en que Albus Dumbledore oficiara la ceremonia, como una vez había hecho con la de los padres de Harry, y Lucius sabía que el chico deseaba seguir los pasos de sus padres.

-¿ Y quiénes atestiguan esta ocasión, usando el lugar que realmente ocupan en el evento, por Draco Lucius Malfoy?- preguntó Dumbledore.

-Yo lo hago- dijo Blaise Zabini, viendo a su amigo con diversión. Podía atestiguar que Draco estaba tomando la decisión correcta. El Veela estaba completa y desesperadamente enamorado de Harry Potter, y sería eternamente feliz siempre y cuando pudiera estar al lado de su pareja.

-Y yo- agregó Matthew suavemente, sonriendo a la pareja.

-Draco, repite después de mí: Llamando a todas estas personas por testigo...

-Llamando a todas estas personas por testigo- declaró Draco con firmeza, girando su rostro completamente hacia Harry, mostrándole que sentía todo lo que decía.

-...que yo, Draco Lucius Malfoy, te tomo a ti, Harry James Potter...

-Que yo, Draco Lucius Malfoy, te tomo a ti, Harry James mi legítimo esposo...

-Como mi legítimo esposo.

-...para tenerte y sostenerte de hoy en adelante...

-Para tenerte y sostenerte de hoy en adelante.

-...en lo mejor y en lo peor, en la riqueza y en la pobreza...

-En lo mejor y en lo peor, en la riqueza y en la pobreza.

-...en la salud y en la enfermedad...

-En la salud y en la enfermedad.

-...para amarte y cuidarte...

-Para amarte y cuidarte.

-...hasta que la muerte nos separe...

-Hasta que la muerte nos separe.

-Harry, repite después de mí...

Draco observó mientras Harry repetía los mismos votos, sus verdes ojos firmemente fijos en los propios mientras hablaba suavemente, la honestidad en su voz haciendo que Draco sintiera como si jamás pudiera volver a ser tan feliz como era en ese momento. Deseaba más que nada poder enredar sus brazos alrededor de su pareja, arrastrándolo más cerca, pero luchó contra la urgencia, sabiendo que pronto podría expresarle su amor de una manera más contundente.

-Hasta que la muerte nos separe- terminó Harry.

Dumbledore sonrió, sus ojos azules brillando tras sus anteojos de media luna mientras se giraba hacia Lucius, quien estaba parado con orgullo al lado de su hijo, vestido con un conjunto idéntico, el largo cabello rubio perfectamente acomodado sobre sus hombros, la cabeza alzada con arrogancia.

-¿Los anillos?

Lucius abrió una pequeña caja que había estado sosteniendo en la mano y sacó dos anillos a juego, que Draco había diseñado y mandado a hacer especialmente para este evento. Eran de oro, una banda lisa sin decoración alguna, lo cual sorprendió a Harry que había esperado algo más elaborado, similar al resto de la joyería Malfoy.

-Yo bendigo estos anillos por el poder que me ha sido otorgado- Dumbledore sonrió, ondeando su varita sobre los anillos y convocando una luz blanca que los rodeó por un momento antes de apagarse tan repentinamente como había aparecido.

Draco levantó uno de los anillos y tomo la mano izquierda de Harry, maravillándose de cuan pequeña era en comparación con la suya. Acarició la suave piel tiernamente con la punta de sus dedos, haciendo que Harry se ruborizara ligeramente.

-Draco, repite después de mí: Harry James Potter, recibe este anillo como prueba de mi amor y fidelidad...

-Harry James Potter, recibe este anillo como prueba de mi amor y fidelidad.

-...y de que nuestro amor permanecerá tan intacto como este anillo, sin comienzo ni final...

-Y de que nuestro amor permanecerá tan intacto como este anillo, sin comienzo ni final- terminó Draco, mirando a Harry fijamente mientras deslizaba el anillo firmemente en el dedo de su pareja, con un gesto posesivo.

-Harry, repite conmigo: Draco Lucius Malfoy, recibe este anillo como prueba de mi amor y fidelidad...

-Draco Lucius Malfoy, recibe este anillo como prueba de mi amor y fidelidad.

-...y de que nuestro amor permanecerá tan intacto como este anillo, sin comienzo ni final...

-Y de que nuestro amor permanecerá tan intacto como este anillo, sin comienzo ni final.

Harry empujó el otro anillo en el dedo de Draco, sonriéndole suavemente mientras lo hacía, mirando directo en los brillantes ojos plateados, observando el amor que allí había y no se arrepintió. Deseaba hacer esto. Deseaba casarse y enlazarse con Draco.

-Y ahora los declaro esposo y esposo. Pueden besarse.

Draco instantáneamente enroscó su brazo alrededor de Harry, atrayéndolo más cerca de su cuerpo, algo que había deseado hacer desde que vio entrar a su nuevo esposo. Harry rió ligeramente, comprendiendo las acciones del Veela, y levantando la cabeza. En lugar del beso apasionado que había esperado, Draco besó sus labios suavemente, acariciándolos, vertiendo todo su amor en ese sencillo acto, y dejándolo sin respiración cuando se alejó.

-Te amo- susurró Draco en su oído, acariciando la suave piel con la nariz.

--Yo también te amo- repitió Harry, con todo su corazón.

Los invitados aplaudieron frenéticamente cuando Draco se inclinó para otro beso. Hermione se llevó su pañuelo a los ojos, sorbiendo, e ignoró a Ron, quien estaba rodando los ojos ante sus acciones. Sirius parpadeó para detener sus propias lágrimas, consciente de que acababa de entregar al muchacho que consideraba como un hijo.

Molly Weasley, quien estaba sentada adelante, rodeada de su familia, sopló su nariz, antes de mirar a sus hijos, que reían sin disimular. De verdad, pensaba con lágrimas en los ojos, ellos crecían demasiado rápido, ¡y Harry lucía encantador con su túnica nueva!

°°°°°°°

La fiesta estaba muy bien. El Gran Comedor, que había sido decorado con lilas y rosas blancas, estaba inundado con la risa de la gente, que estaban dispersas alrededor de las diferentes mesas o bailando en la pista de baile. Harry estaba sentado en el regazo de Draco, ante la diversión general, mientras hablaba con Ron, Hermione, Sirius y Remus.

Narcissa estaba hablando con varios invitados, animándolos a comer, mientras evitaba que los niños más pequeños bebieran champagne, que había sido suministrado generosamente, sin reparar en el costo. Lucius hablaba quedamente con Severus Snape, quien escuchaba atentamente, los ojos oscuros fijos en varios estudiantes traviesos, su sonrisa sarcástica fija firmemente en su lugar.

-La ceremonia fue encantadora- comentó Hermione.

Ron puso los ojos en blanco. "Chicas" pensó. Siempre eran emotivas en cosas como las bodas. ¿Por qué tenían que llorar cuando eran felices? Dudaba que algún día pudiera llegar a comprenderlas. "No me asombra que Harry se haya casado con un tío" pensó divertido, "Si yo no tuviera debilidad por las chicas haría lo mismo"

-Se pasó todo el tiempo llorando- comentó Ron tranquilamente.

Harry rió, inclinándose contra el pecho de Draco. No podía creerlo. Estaba casado. ¡Casado! A los dieciseis y con el chico que amaba. Si alguien le hubiera dicho un año antes que iba a estar casado con Draco Malfoy, un Veela, y profundamente enamorado de él, lo hubiera enviado a que le examinaran la cabeza.

-¡Yo no!- se enfadó Hermione.

-No mientas- replicó Ron.

-¡No lo hice!

-No peleen- los regañó Harry, haciendo que se ruborizaran.

Encontraba esto muy dulce. Todavía negaban sus sentimientos mutuos, incluso después de todo ese tiempo, pero seguían desesperadamente enamorados. Él sabía que por el momento era preferible no intervenir. Su experiencia con Narcissa le había enseñado eso. Simplemente debía dejar que las cosas cayeran por su propio peso.

-Los anillos son hermosos- comentó Remus, inclinándose para examinar sus anillos a juego.

-Están grabados con las primeras palabras que nos dijimos uno al otro antes de la ceremonia- Draco sonrió, claramente encantado de tener a Harry como esposo. No había sido capaz de dejar de reír desde el servicio, especialmente ahora que Harry estaba felizmente acurrucado contra su regazo.

-¿Qué dicen?- preguntó Ron curioso.

Harry se ruborizó. No quería herir los sentimientos de Ron o hace que se sintiera mal, pero sentía que era algo privado entre Draco y él. Sabía que nunca se quitaría su anillo, así que solamente Draco y él sabrían lo que había grabado en su interior.

-Eso es privado- dijo Draco sonriendo-. Entre el señor Potter Malfoy y yo

Harry enrojeció, girando su cabeza para sonreír a Draco. No deseaba perder completamente su antiguo nombre ya que era el único heredero Potter; no quería permitir que el apellido Potter desapareciera. Sentía que le debía a sus padres mantener el apellido Potter vivo, especialmente cuando comenzara a concebir.

Era la primera vez que alguien lo llamaba por su nuevo nombre, y sentía que era un gesto extrañamente romántico que el primero en hacerlo hubiera sido su nuevo esposo. Draco le sonrió, estirando el brazo para acariciar su mejilla.

-¡Awww!- arrulló China, apareciendo de repente.

Draco la miró con furia, preguntándose si algún día maduraría lo suficiente como para dejar de burlarse de Harry y de él. Sabía que ella no lo hacía con malas intenciones, pero era cada vez más irritante que sus momentos privados fueran interrumpidos por ella o sus dos hermanas.

°°°°°°

Seamus había estado todo el día esperando una oportunidad para hablar con Harry en privado, pero el muchacho había estado rodeado de gente constantemente, principalmente por Draco, quien había rehusado separarse de su nuevo esposo, su brazo rodeando posesivamente la delgada cintura de Harry y éste, quien estaba claramente feliz de tener al rubio cerca, se limitaba a sonreír ante sus actos.

Observó cuando Harry se levantó para buscar una copa de champagne. El Gryffindor bebía, y mientras sus ojos recorrían los invitados que charlaban una sonrisa brotó en la esquina de sus labios. No había notado a Seamus, para diversión del chico irlandés, quien tosió para llamar su atención.

-Hola, Seamus- Harry sonrió, sorprendido al ver al muchacho tan cerca cuando no había notado su presencia.

-Te ves grandioso- dijo Seamus con honestidad, mirando a Harry con admiración. Él tenía razón, Harry estaba verdaderamente hermoso, y podía comprender la posesividad de Draco. Seamus sabía que si él hubiera sido lo suficientemente afortunado como para atrapar el corazón del chico de ojos verdes, no hubiera dejado que se alejara de su vista por miedo a perderlo.

Harry se ruborizó con el cumplido, todavía inseguro de cómo reaccionar ante Seamus. Sabía que el otro chico se preocupaba profundamente por él, y no quería herirlo. Sin embargo, estaba casado con Draco, por no mencionar que no deseaba provocar otra escena, especialmente el día de su boda.

Seamus sintió la incertidumbre de Harry y comprendió. Observó a Draco, quien estaba escudriñando el salón en busca de su pareja y lanzó un suspiro de alivio cuando los ojos del chico vagaron sobre ellos, aparentemente sin notarlos. No quería que el Veela le lanzara una maldición.

-Es en serio- Seamus sonrió-. Pero no le digas a tu esposo que lo dije. De alguna forma dudo que lo apreciaría.

-Gracias- murmuró Harry, claramente incómodo.

Seamus rió entre dientes. Sabía que Harry era muy inseguro respecto a su apariencia física y encontraba divertido verlo ruborizarse. Podía predecir que dentro de diez años todavía seguiría ruborizándose ante un cumplido similar.

-Acostúmbrate a los cumplidos, Harry; estoy seguro que recibirás muchos- bromeó Seamus.

-¿Querías algo?- lo interrumpió Harry, pero sus ojos sonrientes le indicaban a Seamus que no deseaba sonar grosero.

Seamus comprendió. Harry sencillamente estaba incómodo con su apariencia, aunque no sabía por qué. Su amigo era una de las criaturas más increíbles que había conocido jamás. Draco Malfoy era un hombre afortunado, especialmente esa noche.

-Quería desearte toda la suerte- dijo Seamus alegremente.

-Gracias, eso significa mucho para mí- contestó Harry honestamente.

-Te quiero, Harry.

Harry apartó la mirada, no deseaba herir a Seamus porque era su amigo, pero tampoco quería mentirle. Nunca podría corresponder a sus sentimientos. Estaba desesperadamente enamorado de Draco y siempre lo estaría, y nunca haría nada que pusiera en peligro su reciente matrimonio.

-Cálmate. Te quiero, por supuesto, ¿cómo no hacerlo? Pero no estoy enamorado de ti... he encontrado a alguien...

Harry lo miró con los ojos brillantes, no esperando oír eso. Se relajó, dándose cuenta que Seamus ya no lo deseaba de esa manera. Si se lo estaba contando, quería decir que era algo más que una de sus aventuras habituales. Sabía que su amigo deseaba estabilidad, una relación afectiva, y esperaba que la hubiera conseguido. Seamus se lo merecía.

-¿En serio?- preguntó, claramente feliz por su amigo.

-Sí.

-¿Quién?- interrogó, curioso sobre quién habría atraído la atención de Seamus.

-Blaise Zabini.

-¿Blaise?- repitió Harry, con evidente sorpresa

-Sí...él está bien una vez que lo conoces. Pero no se lo digas todavía a nadie, Harry, ¡se supone que es un secreto! Sólo quería que tú fueses el primero en saberlo- Seamus enrojeció.

-Estoy feliz por ti- murmuró Harry, comprendiendo que a Seamus le gustaba Blaise sinceramente y no quería exponer su relación.

-Gracias, Harry.

Seamus se giró para irse, con su sempiterna sonrisa, cuando Harry lo detuvo. Miró a los ojos del joven irlandés por un momento, notando la confusión en ellos. Sonrió.

-Yo también te quiero- fue todo lo que dijo antes de desaparecer entre la multitud, dejando a Seamus con una sonrisa en el rostro.

°°°°°°

Harry estaba empezando a sentirse ligeramente incómodo. Varios invitados estaban borrachos, luego de haber intentado terminar con las provisiones de alcohol, y abiertamente lo miraban con lujuria, elevando sugerentemente las cejas y mirando a Draco antes de romper en estallidos de risa. Era evidente que estaban discutiendo sobre su noche de bodas, algo que debería ser un tema privado entre Draco y él. No quería que ellos conversaran sobre eso. Lo contaminaban.

Harry se deslizó fuera del regazo de Draco, sonriéndole al Veela quien levantó sus interrogantes ojos para encontrar los de él y le dijo que iba al baño antes de desaparecer entre la multitud, dejando a Draco con Remus, Sirius y Lucius Malfoy, quien se había unido a la conversación más temprano.

Pretendió ignorar las miradas que eran lanzadas en su dirección, y cerro sus brazos alrededor de si mismo, como si así se protegiera de sus miradas lujuriosas. Hizo su camino rápidamente hasta las puertas, caminando presuroso ya que sabía que Draco iría a buscarlo si tardaba demasiado.

-Ahora entiendo por qué Draco lo desea...- siseó Millicent, observando a Harry con ojos brillantes.

-Sí... de un flaco golfillo Gryffindor se convirtió en un bastardo sexy con ese traje, ¿cierto?- Marcus Flint sonrió, observando a Harry mientras se movía entre los invitados.

Pansy bufó, en evidente desacuerdo. Sus ojos se deslizaron sobre Harry de forma despectiva, preguntándose por qué demonios Draco lo había elegido por encima de ella. Ella era una mujer de sangre pura, voluptuosa, atractiva, y había sido entrenada desde su nacimiento para convertirse en la esposa de un rico miembro de la aristocracia. Potter ni siquiera sabía cómo ser un anfitrión, pensó rencorosa, y de hecho todo el trabajo había recaído en Narcissa.

No podía creer que Lucius Malfoy hubiera aceptado ese enlace. Siempre había asumido que Lucius deseaba que ella se casara con su hijo. ¿Por qué motivos el Mortífago principal apoyaría el matrimonio de su hijo con el enemigo número uno del Señor Oscuro? No tenía sentido, a menos que fuera un plan para asesinar a Harry Potter, cosa que ella no descartaba en Voldemort.

-¡Es feo!- lloriqueó, curvando los labios en una sonrisa sarcástica.

-Awww...Pansy, tú sólo estás diciendo eso porque te robó al hombre- comentó despectivo Michael Anderson.

Pansy lloriqueó de nuevo, el comentario estaba demasiado cerca de la verdad para su gusto. Siempre había considerado a Draco como suyo, desde que los habían presentado siendo niños, y sus parientes la habían alentado a tratar de conquistar al heredero de la fortuna Malfoy, deseando fusionar sus familias y fortunas.

-No veo el atractivo.

-Imagínalo...- ronroneó Marcus.

-¿Qué imagine qué?- bufó Pansy.

-Potter... carne cremosa sin marcar... clavado en una cama... sobre sábanas de seda blanca... sus ojos abiertos con curiosidad... el cuerpo dispuesto a ser tocado... probado... tomado...- dijo Marcus con lujuria, sus ojos desenfocados mientras lo imaginaba.

Pansy se encogió de hombros. ¿Cómo podía alguien encontrar atractivo a Potter? ¿El horrible Potter con la cicatriz en la frente, labios delgados, cuerpo esquelético y cabello desordenado? Vale, el muchacho tenía un par de ojos lindos, tenía que admitirlo, y se los envidiaba, había algo interesante en los ojos verde esmeralda, pero el chico no era exactamente bello.

-No seas asqueroso. Además, el blanco no es su color.

-Lo es...- defendió Michael.

-Virgen- convino Marcus.

-¿Virgen?- Millicent parpadeó, uniéndose a la conversación arrastrando la voz.

-Por supuesto, Potter es virgen... nunca ha sido poseído... o tocado... completamente puro hasta esta noche... Draco es un bastardo afortunado...- explicó Marcus.

-Sí... yo haría cualquier cosa por tomar su lugar esta noche- asintió Michael.

-¿Entonces Draco lo desea porque es virgen? ¿Qué hay tan bueno en eso? ¡Él no sabe nada!

Pansy sabía que se esperaba que las muchachas provenientes de familias de sangre pura llegaran vírgenes al matrimonio, pero siempre y cuando nadie lo averiguara, en tanto su nombre permaneciera limpio de una mala reputación, el sexo era disfrutado con libertad. No entendía qué podía haber de atractivo en los vírgenes; eran negados y no sabían cómo complacer a sus parejas.

A Draco nunca antes le había gustado tener parejas inexpertas pues lo encontraba fastidioso, ¿entonces por qué se sentía atraído hacia Potter? ¿Qué había tan especial en el chico que tenía tanta gente lujuriosa tras él? No podía comprenderlo.

Michael y Marcus miraron a Pansy como si estuviera demente.

-Casarse con alguien virgen es lo mejor que se puede hacer. Tú eres mujer y por eso no entiendes... Potter nunca ha estado con nadie así que no es mercancía usada. Él será de Draco y sólo suyo... de nadie más. Draco podrá enseñarle todo, lo que sea...

-Puro- convino Michael.

-Perfecto- resumió Marcus.

Marcus miró en derredor, al lugar en que la delgada figura de Harry caminaba entre sus invitados, saludando a quienes conocía, de regreso a donde había dejado a Draco y sin padrino, sin notar que su esposo ya no se encontraba allí.

-Imaginen ese culito inclinado sobre la cama con las piernas abiertas...- comentó Marcus.

-Sugiero que cierres la boca antes que yo arranque esa parte de tu cuerpo, que obviamente deseas usar en mi pareja- siseó con furia una voz familiar.

Marcus tragó, reconociendo quien era, y dio media vuelta para encontrarse con los furiosos ojos plateados de Draco. En cuanto sus ojos se encontraron supo que estaba en graves problemas. Pansy casi había resultado asesinada por golpear a Harry, pero ahora sí parecía que alguien iba a ser asesinado por hacer comentarios lujuriosos sobre él.

-Draco...

-¿Sorprendido?- siseó Draco, acercándose peligrosamente, su varita dando vueltas entre sus dedos. No lo había creído cuando Blaise le había comentado así que decidió venir a investigar por si mismo, sólo para descubrir que el otro Slytherin le había dicho la verdad. Apenas podía contenerse para no lanzarles un Avada Kedavra junto ahí y en ese momento.

Varios invitados se alejaron de él, sabiendo que el enfado de Draco significaba problemas. La mayoría habían sido testigos de su ira en la última reunión que habían dado los Malfoy, cuando Seamus Finnegan había bailado con Harry Potter, y no querían terminar involucrados o en el extremo final de un maleficio extraviado.

-No estábamos haciendo nada malo, Draco. Era solo una charla, de verdad... ¡no lo tocamos!- se defendió Michael.

-¡Ustedes no tienen por qué charlar sobre él en primer lugar!- espetó Draco, absolutamente indignado ante el pensamiento de que alguien, aparte de él mismo, pensara de su pareja de esa manera. Harry era suyo... y de nadie más. ¡Nadie más tenía derecho ni siquiera a mirarlo de esa manera!

Lo pagarían.

°°°°°

-¿Dónde está Draco?- preguntó Harry, sentándose en el asiento que el rubio había dejado vacío, y preguntándose a dónde habría desaparecido su esposo. Esperaba que no hubiera ido a buscarlo. Notó que Blaise Zabini estaba sentado al lado de Lucius y lo saludó con la cabeza, recordando que era un amigo de Draco, y aparentemente el nuevo novio de Seamus.

Blaise sonrió malvadamente, elevando su copa a guisa de saludo, y tomando un sorbo antes de considerar responder la pregunta que nadie parecía querer contestar, no que él pudiera culparlos.

-Lidiando con unos invitados. Dijo suavemente.

Harry frunció el ceño. Draco no se había movido para hablar con los invitados en toda la noche, a menos que ellos hubieran hecho el esfuerzo de llegar hasta él. Había preferido quedarse con Harry, con sus brazos rodeando posesivamente la cintura de su pareja. ¿Qué había provocado que el Veela se convirtiera de repente en el anfitrión de la noche?

-¿Por qué?

Remus y Sirius se movieron incómodos, era claro que no deseaban contestar a su persistente ahijado. Sirius sabía que Harry se pondría furioso si descubría que su esposo había ido a defender su honor, y mirando el rostro de Remus decidió pretender que no había oído la pregunta.

-¿Qué estaban haciendo?- preguntó Harry de nuevo.

-Nada- mintió Lucius suavemente, y Harry casi se convenció, hasta que Blaise decidió decirle la verdad.

-Estaban hablando sobre tu noche de bodas- Blaise sonrió con malicia.

Harry enrojeció. Así que Draco había escuchado y visto el modo en que sus invitados le observaban. De repente recordó la reacción que Draco había tenido hacia Seamus y Caitlin, e hizo una mueca, sin creer lo que estaba oyendo. ¿Draco había ido a resolverlo? Reprimió con dificultad un gemido de horror, imaginando la escena que su esposo estaría montando en ese momento.

-¿Qué?

-Y a Draco no le gusto su apreciación de tus dones...

-Tranquilo, Blaise- Lucius habló bruscamente, mirando al chico con frialdad. Hubiera sido mejor si Harry permanecía ignorante. Sabía que el muchacho intentaría encontrar a su esposo y convencerlo de que controlara su temperamento violento. Personalmente, él hubiera hecho lo mismo de haber estado en el lugar de Draco. Eso era irrespetuosa, y Harry era un Malfoy, y sería tratado con el respeto que su posición social merecía.

-¿Qué dones?- inquirió Harry, ignorando a Lucius y todavía sin comprender. ¿Había tenido la idea equivocada?

Blaise le hizo señas a Harry para que se inclinara más cerca de él y el chico obedeció antes que Sirius o Remus pudieran detenerlo, encontrándose con los maliciosos ojos oscuros de Blaise.

-Estaban comentando sobre tu próxima entrega de virginidad.

-¡Detente, Blaise!- ordenó Lucius, mirándolo gélidamente.

Blaise sonrió, tomando otro sorbo de su firewhiskey. Encontraba toda la escena hilarante, y la horrorizada cara de Harry no tenía precio. Sólo podía imaginar el daño que Draco estaría haciendo y deseaba haber ido a observar.

-¿Dónde está?- preguntó Harry, horrorizado.

-Maldiciéndolos.

-¿Dónde?- bufó Harry, levantándose.

-Cerca del recipiente de ponche.

Sirius trató de aferrar el brazo de Harry pero fue demasiado tarde. Harry había desaparecido. Sirius lanzó una imprecación, mirando a Blaise con enojo, sin poder entender por qué el otro chico le había dicho a Harry. No era necesario que lo supiera.

-¿Por qué diablos le dijiste eso?- preguntó.

-Diversión – Blaise sonrió, apurando su vaso

°°°°°°

-Dame una buena razón por la que no debería matarlos- siseó Draco, deseando hacer precisamente eso.

-¡Somos tus amigos!

-¡Estaban hablando de mi pareja como si fuera una vulgar prostituta! ¡Harry es mi pareja, y no le han mostrado ni el mínimo de respeto que se merece como tal! ¡Él es un Malfoy, mi esposo, y es un comportamiento inaceptable que hablen de mi pareja en esos términos!

-¡No hablábamos en serio!

-¡No me mientas!- rugió Draco, levantando la varita de manera amenazadora.

-¡Draco, detente!

Draco giró la cabeza y se encontró con los desesperados ojos verdes de Harry. Su mirada se suavizó inmediatamente, especialmente al ver el reproche en la de su pareja, para gran alivio de Marcus y Michael. Sabían que Harry era el único capaz de calmar al Veela cuando perdía el control.

-¿Cuál es el problema, amor?- preguntó suavemente, no deseando que Harry supiera que había estado haciendo, aunque fuera bastante obvio.

Harry sonrió, bajando los párpados ligeramente de la manera que sabía Draco adoraba, y acercándose un poquito, impregnando al otro chico con su esencia. Funcionó. Draco lo miró solícito, los muchachos a quienes había estado amenazando momentáneamente olvidados por la presencia de su pareja.

-Quiero bailar.

Draco vaciló, era evidente que no sabía cómo decirle que estaba a punto de maldecir a los muchachos por hablar de su esposo en un lenguaje menos que apropiado. Estaba a punto de pedirle a Harry que regresara con Sirius cuando vio la súplica en sus verdes ojos. Suspiró antes de asentir, sabiendo que había descubierto la verdad y no deseaba una escena. No pudo evitarlo, así que cedió. Harry se veía tan hermoso, y no quería arruinar el día de su boda, un día que recordarían eternamente, como ya había arruinado la fiesta de compromiso.

-Por supuesto, amor- sonrió suavemente, rodeando con un brazo la cintura de Harry, maravillado de cuan delgado estaba.

Harry se relajó visiblemente antes de inclinarse y besar su mejilla agradeciendo su comportamiento, sabiendo que el Veela había expresado una enorme cantidad de auto-control en su esfuerzo por no maldecir a sus invitados. No que a Harry le hubiera importado, personalmente pensaba que se lo merecían, y si hubiera sido cualquier otro día habría dejado que Draco los castigara. Sin embargo, éste era su día, y no quería que nada lo estropeara, aunque comprendiera bien las acciones de Draco.

-Me gusta esta canción- murmuró, tomando la mano de Draco y arrastrándolo hacia la pista de baile. Había insistido que esa noche se tocara tanto música Muggle como canciones del mundo mágico. Harry estaba orgulloso de sus orígenes y deseaba que todo el mundo los conociera. Su madre había sido hija de Muggles, y él había sido criado por Muggles. Aún cuando los Dursley no le gustaran particularmente, sabía que la mayoría de los Muggles eran gente amable.

Tarareó junto con la música, esperando que la canción comenzara a sonar. Era una canción que había sonado repetidamente durante el verano y a Harry había terminado por gustarle.

If you're not the one then why does my soul feel glad today?
If you're no the one then why does my hand fit yours this way?
If you are not mine then why does your heart return my call?
If you are not mine would I have the strength to stand at all?
I never know what the future bring,
But I know you are here with me now.
We'll make it through,
And I hope that you're the one that I share my life with...
I don't want to run away but I can't take it. I don't understand.
If I'm not made for you then why does my heart tell me that I am?
Is there any way that I can stay in your arms?

¿Si no eres el único entonces por qué mi alma se siente hoy alegre?

¿Si no eres el único entonces por qué mi mano encaja en la tuya de este modo?

¿Si no eres mío entonces por que tu corazón responde a mi llamado?

¿Si no eres mío tendría la fuerza paras soportar todo?

Nunca supe lo que me depararía el futuro,

Pero sé que ahora estás aquí conmigo.

Lo lograremos,

Y espero que tu seas aquel con quien comparta mi vida...

Y no quiero escaparme, pero no puedo soportar. No entiendo.

¿Si no fui hecho para ti, entonces por que mi corazón me dice que sí?

¿Hay algún modo en que pueda permanecer en tus brazos?

Draco envió a Marcus y a Michael una mirada de advertencia antes de rodear a su esposo con sus brazos. Harry se recostó contra su pecho y pronto comenzaron a olvidar la gente que los rodeaba, felices de estar uno con el otro, Harry presionado contra el firme pecho de Draco.

If I don't need you then why am I crying on my bed?
If I don't need you then why does your name resound in my head?
If you're not for me then why does this distance maim my life?
If you're not for me then why do I dream of you as my wife?
I don't know why you're so far away,
But I know this much is true,
We'll make it through,
And I hope you are the one I share my life with,
And I wish that you could be the one I die with,
And I pray you're the one I build my home with.
I hope I love you all my life.

¿Si no te necesito entonces por qué lloro en mi cama?

¿Si no te necesito por qué tu nombre resuena en mi cabeza?

¿Si no eres para mí entonces por qué esta distancia mutila mi vida?

¿Si no eres para mí, entonces por qué te sueño como mi esposa?

No sé por qué estás tan lejos,

Pero sé que esto es verdadero,

Lo lograremos,

Y espero que tú seas aquel con quien comparta mi vida,

Y deseo que seas con quien yo muera,

Y rezo porque seas con quien construya mi hogar.

Espero amarte toda mi vida.

Draco no pudo evitar notar que esa canción reflejaba sus pensamientos luego de recibir su Herencia, cuando había descubierto quién era su pareja y no tenía idea de cómo conquistarlo. El insistente pensamiento de ir con Harry Potter y decirle 'tú eres mi pareja, te amo y quiero casarme contigo' había sido ridículo.

Al principio había tratado de negarlo, enamorándose de Harry cada vez con más desesperación en el proceso, hasta que su sangre Veela no pudo soportar la separación más tiempo y se había visto obligado a acudir con Albus Dumbledore en solicitud de ayuda, sabiendo que aunque no soportaba al hombre, era un blanco fácil para el romance, y estaría feliz de ayudarlo, si con eso podía entrometerse y manipular a Draco para que se pusiera de su lado.

I don't want to run away but I can't take it. I don't understand.
If I'm not made for you then why does my heart tell me that I am?
Is there any way that I can stay in your arms?
'Cause I miss you body and soul, so strong that it takes my breath away,
And I breathe you into my heart and pray for the strength to stand today.
'Cause I love you whether it's wrong or right,
And although I can't be with you tonight,
And know that my heart is by your side.

Y no quiero escaparme, pero no puedo soportar. No entiendo.

¿Si no fui hecho para ti, entonces por que mi corazón me dice que sí?

¿Hay algún modo en que pueda permanecer en tus brazos?

Pues extraño tu cuerpo y tu alma, con tanta fuerza que me deja sin aliento

Y respiro en mi corazón y rezo por la fuerza para resistir hoy.

Pues te amo sin importar si es correcto o incorrecto,

Y aunque no pueda estar contigo esta noche,

Sé que mi corazón estará a tu lado.

Draco sabía que su relación había estado mal al principio. Sabía que toda la situación estaba contra ellos. Draco era hijo del hombre que era la mano derecha de Voldemort, y no había nada que Voldemort deseara más que matar a Harry Potter y terminar con lo que había sido incapaz de hacer la primera vez, y cada vez que se habían encontrado desde entonces, para su gran frustración.

Draco se había convertido en el rival de Harry, molesto cuando el otro muchacho había rehusado su amistad. Después se dio cuenta que esa no era la manera de comportarse. Había aprendido a actuar de ese modo para mantener el apellido Malfoy. En ningún momento había entrado en su mente que Harry pudiera no entender su educación, y considerarlo arrogante.

Por años se había arrepentido de eso, y el sentimiento había aumentado al darse cuenta que Harry Potter, el muchacho que aparentemente lo odiaba, el joven que sería más difícil de seducir, era su pareja. La ironía del asunto no había pasado desapercibida a Draco.

Abrazó a Harry más fuerte, respirando el intoxicante aroma de su pareja, tratando de asegurarse de que estaba allí y nunca lo abandonaría. El pensamiento de que su esposo desapareciera era algo que temía por sobre todas las cosas. Harry significaba más para él que cualquier miembro de su familia, incluyendo sus padres, a quienes amaba incondicionalmente, pero Harry...Harry era su vida.

I don't want to run away but I can't take it. I don't understand.
If I'm not made for you then why does my heart tell me that I am?
Is there any way that I can stay in your arms?

Y no quiero escaparme, pero no puedo soportar. No entiendo.

¿Si no fui hecho para ti, entonces por que mi corazón me dice que sí?

¿Hay algún modo en que pueda permanecer en tus brazos?

-Potter ha hecho un buen trabajo, lo tiene enrollado en su dedo meñique- jadeó Marcus, observando a la pareja con el rostro visiblemente aliviado

Pansy bufó. Sabía que su encaprichamiento con Potter no le causaría más que problemas. Miraba con malicia a la pareja bailando, odiando el hecho de que sus sueños infantiles hubieran sido rotos por Potter. El muchacho era apenas afortunado de que ella temía a su esposo. Después de experimentar el antagonismo de Draco dirigido hacia su persona, Pansy no estaba dispuesta a repetir la experiencia en algún tiempo cercano.

-Sí- convino Michael, lanzando a la muchacha una maliciosa mirada.

°°°°°°

-¿Hiciste sus maletas?- preguntó Draco suavemente, observando con cautela a Harry, quien estaba hablando con Ron y Hermione.

Sirius asintió. Había empacado los artículos que Harry necesitaría para su luna de miel la noche anterior, luego que Harry cayó en un sueño agotador. El muchacho había necesitado descanso; estaba a punto de un colapso nervioso.

-Los mandamos a la Mansión por la red floo.

Draco sonrió, agradecido. Sabía que en un principio Sirius había objetado su relación con Harry, y también sabía que había estado a punto de matarlo después que él casi había violado a Harry, y probablemente lo hubiera hecho de no haber sido por Remus. El sólo pensamiento de lo que había estado a punto de hacer hizo que Draco palideciera y sintiera náuseas.

-Gracias.

-De nada- murmuró Sirius, viendo el deleite en el rostro de Harry y el brillo en los ojos verdes y sabiendo que había tomado la decisión correcta.

Sirius estaba a punto de alejarse cuando se detuvo, mirando a Draco severamente. Necesitaba saber que podía desechar sus preocupaciones. No sería capaz de dormir a menos que estuviera seguro de que Harry no resultaría dañado. Sabía que Draco lo amaba, pero era muy fácil herir a quienes amabas.

-Sé gentil con él o te mataré- dijo Sirius finalmente, pensando cada palabra que decía. Lo haría, por Harry.

Draco asintió, sabiendo lo que el animago quería decir, y sin culparlo en absoluto. Harry era una contradicción. Aparentaba ser el héroe poderoso que se esperaba que fuera, pero cuando lo conocías podías ver la vulnerabilidad que lo rodeaba como una capa.

-Nunca lo heriría- afirmó Draco, deseando tranquilizar al adulto.

-Bien.

Fue en ese momento que Draco comprendió por qué el Ministerio había pensado que Draco era capaz de matar. El hombre era positivamente temible cuando se ponía solemne, sus ojos azul oscuro se estrechaban hasta convertirse en dos líneas en el severo rostro. Sirius Black iría con gusto a Azkaban por proteger a su ahijado. Después de toda había intentado matar a Peter Pettigrew e ido a Azkaban riendo, creyendo que había ejecutado la venganza adecuado por las muertes de su mejor amigo y su esposa.

°°°°°°°

Se habían hecho arreglos para que, como luna de miel, Draco y Harry pasaran una semana en la Mansión, donde podrían estar solos y al mismo tiempo resguardados por las protecciones del vengativo Voldemort. Lucius y Narcissa se quedaían en una villa que usaban con frecuencia para que la pareja disfrutara de la privacidad que necesitaban para su enlace, y se acostumbraran a los efectos que dicho enlace podría tener sobre su relación.

Harry estaba parado en la oficina de Dumbledore, rodeado de sus amigos más cercanos y familiares, así como su nuevo esposo. Draco estaba parado a su lado, observando a su pareja abrazar a todos y despedirse antes de dirigirse a la chimenea.

-¿Dónde vamos?- preguntó Harry, curioso. Draco había rehusado decirle sin importar cuántas veces hubiera preguntado, o intentado persuadirlo.

-La Mansión.

-¿En serio?- preguntó Harry, sorprendido.

-Sí.

-Oh- Harry lanzó una cautelosa Mirada a Lucius y Narcissa, sintiéndose claramente incómodo. No quería quejarse, pero la idea de consumar su relación con sus nuevos suegros tan cerca no era muy placentera, particularmente porque aún no confiaba completamente en Narcissa.

-No te preocupes- sonrió Lucius-. Tienen el lugar para ustedes solos.

Harry se ruborizó, dándose cuenta de que ya lo tenían todo planeado. Sin embargo, se sintió aliviado. La situación de por si ya era bastante incómoda sin tener que preocuparse porque alguno de sus suegros interrumpiera un momento íntimo.

-Gracias- murmuró avergonzad.

-Felicitaciones- gritaron todos, mientras Harry lanzaba un puñado de polvos floo en el fuego antes de gritar su destino y desapareciera.

Draco pronto lo siguió, ansioso por estar con su pareja en la privacidad de su hogar, y anhelando lo que seguiría esa noche. Después de todo, había estado aguardando ese momento por un larg tiempo.

°°°°°°

-¿Te dije cuan hermoso luces hoy?- ronroneó Draco, empujando a Harry hacia el interior de su habitación.

Ya no podía esperar. Había pasado los últimos meses intentando controlar sus deseos y contenerse para no clamar por su pareja y ahora que no había más barreras ni obstáculos que evitaran su unión, necesitaban saber que Harry también la deseaba. Necesitaba hacer suyo a Harry por fin. Su sangre Veela pulsaba en sus venas, urgiéndolo a tocar, probar y amar a su pareja.

-¿Hermoso?- repitió Harry claramente incrédulo, frunciendo ligeramente el ceño.

-Hermoso- reafirmó Draco, adelantándose y desatando con facilidad el cordón que ataba la lujosa túnica alrededor de los delgados hombros de Harry, ante la necesidad de ver el cuerpo desnudo de su pareja.

-Pero yo no...- protestó Harry.

-Tan hermoso... grandioso... como un ángel...provocándome...- Murmuró Draco, deslizando la túnica de los hombros de su compañero hasta que cayó formando un charco de seda plateada a sus pies, conteniendo la respiración ante la visión.

Harry se estremeció, sintiendo la necesidad de Draco a través del enlace. Podía sentir la atracción magnética aún con más fuerza que antes, urgiéndolo a entregarse, a permitirle a Draco culminar con su relación. Harry también lo deseaba. Deseaba a Draco. Deseaba entregarse a él.

-Esos muchachos... estaban hablando de ti... de cuanto ansiaban estar en mi posición justo ahora...- divagó Draco, los ojos plateados mirando a Harry con tan hambrienta posesividad que hizo que el moreno parpadeara sorprendido. Lo encontraba tan dulce-. Y por lo menos tengo que admitir que ellos tienen un gusto exquisito, pero nunca tendrán oportunidad de tocarte- gruñó el Veela, los ojos encendidos.

Desabotonó expertamente la camisa de Harry, apartando la seda de los cremosos hombros para dejarla caer encima de la túnica. Harry inmovilizó las manos que se movían hacia sus pantalones, sonriendo ante la urgencia del Veela, mientras Draco permitió a regañadientes que su pareja le hiciera lo mismo hasta que ambos estuvieron con el pecho desnudo, las parpadeantes llamas del fuego lanzando un cálido brillo dorado a sus pieles desnudas.

-Eres tan hermoso, Draco. ¿Qué viste en mí?- preguntó Harry en voz alta, comparando sus cuerpos.

Draco era increíblemente bello. Estaba perfectamente formado con sus hombros anchos, brazos y torso musculoso, pezones rosados y caderas estrechas. Un mínimo rastro de vello dorado cubría su cuerpo, tan fino que era casi imposible verlo. La mayor parte del tiempo olvidaba que Draco era un Veela; olvidaba que era una de las más bellas criaturas del mundo mágico.

-Todo- murmuró Draco, la voz ronca por la necesidad.

Los pantalones de Harry pronto siguieron al resto de las ropas, y él pateó sus zapatos y medias de forma que se quedó parado sólo con unos boxers de seda blanca que Sirius le había comprado especialmente para la ocasión. Era obvio que el animago había enfatizado el color de la ropa de Harry para que Draco recordara que el muchacho era inexperto.

Aun cuando habían tocado sus cuerpos uno al otro antes, nunca habían ido más allá que un toque con las manos. Draco nunca había tocado la parte baja del cuerpo de Harry con sus labios. Había deseado retener la experiencia para este día y anhelaba descubrir las reacciones de su esposo ante esta nueva sensación. El Gryffindor era increíblemente sensible al toque, probablemente debido a que no muchas personas lo habían tocado con amor, y jamás como amante, excepto Draco.

Harry desvistió cuidadosamente a Draco hasta que quedó sólo con su boxers negro y el rubio se tomó su tiempo para maravillarse de cuan opuestos eran. Harry era oscuro pero inocente, mientras él era claro pero para nada inocente. Eran contradictorios en sus colores, la pareja perfecta.

-¿Confías en mí?- le preguntó, necesitando la tranquilidad de que Harry no tenía miedo.

-Siempre- prometió Harry, sintiéndolo. No tenía temor. Deseaba a Draco tanto como Draco lo deseaba a él. Deseaba ir más allá de las caricias de las manos provocativas, sin importan cuanto placer le hubieran dado. Quería que Draco le hiciera el amor.

°°°°°

Alrededor de una hora más tarde, Draco colocó cuidadosamente a Harry en una posición más cómoda sobre las sábanas de seda, colocando una almohada bajo sus caderas para apoyar el cuerpo de su amor. Harry lo observaba con sus verdes ojos, los párpados ligeramente caídos con timidez, mientras se reunía con la mirada de Draco con recato. La vista hizo que Draco se excitara aún más, si es que ello era posible.

-Voy a ir lento- le prometió, sabiendo que esta era una experiencia completamente nueva para Harry y que podía herirlo. No quería que la primera experiencia sexual de su pareja fuera dolorosa. Deseaba que disfrutara tanto como él mismo.

Harry asintió, descansando sobre las sábanas de seda, confiando en que el Veela no le haría daño. Draco ya lo había llevado al orgasmo una vez esa noche, al sumergirlo en una maravillosa sensación al ser rodeado por una cálida, húmeda y ansiosa boca, y su cuerpo estaba completamente relajado y listo para completar el enlace con Draco. El rubio no se había preocupado por su propio placer; en lugar de eso, como era habitual, se había dedicado a hacer feliz a Harry, aún cuando su pareja había tratado de que le permitiera retornarle el placer. Draco lo había silenciado de inmediato, obligándolo a rendirse a sus caricias.

Se tensó ligeramente al sentir como Draco lo tocaba con cuidado en un lugar donde nunca antes había sido tocado. La sensación fue extraña, y de repente sintió tanta necesidad que sintió que estaba vacío. Era casi un dolor sin fondo en la boca del estómago que Harry ansiaba fuera llenado.

Jadeó en voz alta cuando un dedo de Draco lo penetró con cuidado, sintiéndose extrañamente lleno. Se preguntó cómo diablos Draco, que estaba muy bien dotado, iba a ser capaz de entrar en él, pero el pensamiento desapareció rápidamente cuando sintió una repentina sacudida de inesperado placer, y arqueó la espalda para lograr un mayor contacto. Nunca había imaginado que se sentiría tan bien...

-¡Oh!

Draco sonrió ante su reacción, inclinándose para presionar un amoroso beso en los labios de Harry, todavía probando los últimos rastros de su esencia combinado con un gusto que Harry sabía era puramente Draco. El Veela gimió, , empujando su lengua para acariciar la de su pareja, quien en ese momento emitió un suave gemido.

-La próstata- explicó, provocando a su pareja despiadadamente al rozar repetidamente el mismo lugar, observando como los ojos de Harry se dilataban por el placer, la boca roja se abría para dejar escapar palabras incoherentes, los brazos se movían para atraer a Draco más cerca.

-Draco... oh...

Harry se enderezó para besar a Draco, sintiéndose repentinamente desesperado por las irresistibles emociones que atravesaban su cuerpo. Se estremeció y su boca se abrió en un grito silencioso antes de comenzar a balbucear numerosas y consecuentes súplicas.

Necesitaba esto. Necesitaba que Draco lo poseyera y la desesperada y casi tormentosa necesidad en los ojos del Veela sólo aumentaba su propia necesidad, buscando también la satisfacción de su pareja. Enterró las uñas en los hombros de Draco tratando de regresar a la realidad, y el rubio siseó con placer, apretando el agarre sobre las caderas de Harry, mientras intentaba controlar de alguna manera el cuerpo que se arqueaba bajo él.

Draco puso sentir como su auto-control se evaporaba rápidamente bajo la presión de la necesidad que explotaba en su interior. El placer era tan intenso... Podía oler el amor y la lujuria en la esencia de Harry, mientras el muchacho estaba hambriento por la falta de liberación, y Draco perecía por satisfacer la petición de su pareja, pero era demasiado pronto...

Sintió el cuerpo de Harry temblar y colocó un tierno beso en la roja mejilla de Harry, deslizando los dedos hacia fuera y acariciando los temblorosos muslos. Harry se quejó por la pérdida, y un sollozo desgarrador salió de sus labios sin que lo pudiera evitar.

Los nervios en su entrada eran un bulto de necesidad. Se sentía increíblemente sensible y suplicaba mentalmente porque lo siguiera tocando mientras distraídamente se preguntaba si podría arreglárselas con la creciente avalancha. Sentía que Draco presionaba tiernos besos a lo largo de su clavícula, mientras sus manos le acariciaban la columna y era atraído hacia otro beso devastador.

El respondió aturdido, jadeando dentro de la boca de Draco cuando éste se deslizó entre sus muslos. Gimió, sabiendo que el momento que había estado deseando y temiendo por igual estaba a punto de llegar. Podía sentir el sudor pegándose a su cuerpo y corriendo por su espalda mientras Draco lo obligaba a esperar hasta el límite antes de ejecutar lo inevitable.

Draco observó el rostro de su pareja y encontró los más asombrosos ojos verdes que había visto, encontrándose desesperadamente perdido en los profundos remolinos. Podía ver el deseo y el amor bullendo allí, pero también podía sentir el persistente miedo por la inexperiencia.

Presionó un beso suave en los labios abiertos de Harry y rodeó con sus brazos el pequeño cuerpo de su pareja, prometiéndose a si mismo que Harry no experimentaría dolor en su primer encuentro.

-Por favor- susurró Harry.

Ante la sencilla súplica, Draco perdió toda razón.

°°°°°

-Draco- gimió Harry, arqueando la espalda, el cuerpo retorcido como un resorte, esperando por la liberación que Draco estaba intentando aplazar, ante su creciente frustración. Sentía como si hubiera esperado una eternidad y su cuerpo estaba exhausto por la demora. Estaba en los brazos de Draco, el cuerpo desmadejado y los ojos llenos de un tormentoso placer.

Draco luchó por calmarse mientras bajaba la mirada hasta los aturdidos ojos verdes pegados a los suyos, sabiendo que aunque Harry deseaba que incrementara el ritmo, podía dañarlo en el proceso. Había tenido mucho cuidado para no herirlo, deseando que Harry no sintiera otra cosa que placer, y no iba a perder el control ahora.

-Te adoro- jadeó, capturando la boca de Harry en un beso amoroso.

-Yo también te adoro- jadeó Harry, rompiendo el beso para tomar aire, arqueando la espalda y rodeando el cuello de Draco con los brazos buscando apoyo, atrayendo al Veela más cerca en el proceso. Escuchó a Draco gemir, y tensarse, luchando por contener la liberación.

-Siempre- insistió Draco, el sudor empapando el cabello que rozaba el pecho desnudo de Harry.

-Siempre- repitió Harry, apretando su agarre sobre el otro chico mientras una nueva sacudida de placer recorría su sistema.

Estaba inundado. Podía sentir la atracción magnética empujándolo más cerca de Draco... podía sentir al Veela en él... alrededor de él... por todas partes. Cada pulgada de piel hormigueaba deliciosamente. Draco amaba estar rodeándolo... tocándolo... enlazando con su propio corazón...

-¡Draco!- jadeó, sintiendo como el enlace comenzaba a fortalecerse. La sensación era tan abrumadora que Harry supo que muy pronto terminaría. No podía durar mucho más, y él deseaba que continuara y terminara a un tiempo. Nunca antes había experimentado nada igual. Podía sentir el deseo ardiendo en su sangre y aumentando velozmente bajo las atenciones de Draco.

-Te amo- jadeó Draco, luchando por mantener el auto-control, consciente que estaban a punto de culminar t que no podía demorarlo más. Era físicamente imposible, especialmente con el aroma intoxicante de Harry rodeándolo; un aroma que era acentuado por el almizcleño olor a sudor y sexo.

-También te amo- gritó Harry, los aturdidos ojos verdes uniéndose a los desesperados ojos plateados.

-Ahora y siempre- continuó Draco, necesitando resistir un momento más.

-Ahora y siempre- repitió Harry.

Colapsaron a un tiempo, sus ojos muy abierto con la intensidad de las emociones que corrían a través de ellos. El orgasmo había sido tan enérgico que Harry temblaba desesperadamente, su cuerpo sintiéndose completa y totalmente drenado, la piel hormigueando y enfriándose rápidamente, el sudor empapando los cuerpos entrelazados, pegados en un enredo de piernas y brazos, ninguno dispuesto a separarse todavía y los últimos remanentes de liberación escapando de sus cuerpos.

Harry enterró el rostro en el empapado hombro de Draco, suspirando de alegría y alivio mientras su esposo lo rodeaba con sus brazos, apoyándolo y levantando ligeramente sus caderas para separar sus cuerpos cuidadosamente. Una vez separados, Harry se sintió extrañamente vacío, pero completamente satisfecho y lleno al mismo tiempo. Era una combinación estimulante.

-Eso fue asombroso- murmuró Harry somnoliento, los párpados cayendo ligeramente mientras luchaba por conservarlos abiertos. Estaba tan cansado...

-Shhh... duerme- lo arrulló Draco, dándole palmaditas en la zona baja de su espalda, sabiendo que Harry estaba completamente exhausto y con buenas razones. Había sido absolutamente asombroso, y había excedido todas las expectativas de Draco. Harry había sido un compañero muy receptivo y riguroso.

-Hmmm...- murmuró Harry, sus ojos cerrándose, acurrucándose cerca de su nuevo esposo buscando calor. Draco jaló las deshechas sábanas para cubrir sus cuerpos fríos, tratando de conservar el calor para que Harry no tuviera frío durante la noche.

-¿Fue como tú deseabas?- preguntó Draco de repente, rompiendo el silencio, pues necesitaba saber si había llenado las expectativas de Harry, de la misma forma que Harry había llenado las suyas.

Harry se sobresaltó, levantando sus ojos verdes ligeramente confundidos hacia su esposo. Un relámpago de confusión los cubrió antes que una sonrisa provocativa iluminara su rostro, las pestañas bajando ligeramente para ocultar la leve pena que sintió ante la pregunta.

-Mejor- murmuró.

-¿Mejor?

-Mucho mejor- Harry sonrió, sabiendo que era cierto. No tenía razón para mentir. El Veela había hecho que su experiencia fuera inmensamente agradable y memorable. Draco había sido el amante perfecto.

-¿Sólo mucho mejor?- bromeó Draco, pero sintiéndose aliviado.

-Dije que fue asombroso- señaló Harry, divertido.

-Hmmm... déjame evaluar tu ejecución entonces.

Harry enrojeció ante la intensa emoción y concentración en el rostro de Draco, como si fuera pareja a la de su propio rostro. Pero el Gryffindor deseaba saber. Deseaba saber como había resultado en comparación con otros amantes que el Veela había tenido. Sentía celos sin poderlo evitar, sabiendo que él no había sido la primera experiencia que le brindara placer a su esposo.

-Eres tan hermoso... te amo tanto... casi no pude controlarme cuando permitiste que te hiciera el amor... fue tan asombroso... tan especial... Esta noche fue el acontecimiento más asombroso de mi vida.

Draco fue apagando la voz, comprendiendo la vergüenza de Harry, pero necesitando decirle que hacer el amor con él había sido mucho más que el sexo casual que había disfrutado en sus demás relaciones. Se había unido a su pareja, al fin, y esa sensación fue más valiosa de lo que esperaba.

Se recostó al lado del cálido cuerpo de Harry, necesitando su cercanía, rodeando con sus brazos la delgada cintura, deleitándose con el aroma del sudor, liberación y a trazas de champú de manzana que emanaba de su pareja, que todavía flotaba en el aire.

Harry se acurrucó aún más cerca, sus ojos cerrándose nuevamente, sintiendo como el comienzo del sueño trataba de sonsacarlo para que se enterrara en su mundo, el cuerpo profundamente desmadejado e impasible. Estaba tan cansado que ponía en duda que pudiera mantenerse despierto mucho tiempo.

-Buenas noches, Draco- murmuró con voz somnolienta.

-Buenas noches, Harry- murmuró Draco, besando los labios ligeramente abiertos de su pareja con un beso de amor, observando mientras el otro murmuraba un dormido 'te amo' antes de caer dormido. El Veela lo siguió muy pronto, después de convencerse que su pareja estaba seguro, los brazos apretándolo imperceptiblemente aún mientras dormía, como si temiera que Harry fuera a desaparecer cuando amaneciera.

Continuará....

Holisss

Bueno, aquí tienen el capítulo 25, boda y noche de bodas. Queríamos comentarles un par de cosas sobre la historia. Por lo que pudimos ver en los capítulos previos, la línea central de la historia es la misma luego de la corrección, pasan las mismas cosas sólo que al corregirlo la autora enriqueció bastante la historia agregándole descripciones y narraciones. En vista de esto y de que no sabemos cuando la autora subirá las correcciones, ni siquiera si las va a hacer, decidimos continuar la traducción, y si la autora publica correcciones las haremos posteriormente y cambiaremos los capítulo. Así que a partir del próximo capítulo regresamos a la historia original.

Agradecemos infinitamente sus reviews, nos dieron ánimos para hacer el trabajo. Y si les gusta este capítulo, ya saben, reviews, plisss.

También las invitamos a leer un Harry/Draco original que vamos a publicar como Alimahp. Se llama Vidas cruzadas.

Ahora si, diviértanse.

Besotes. Maria y Ali

Reviews

Esta semana no nos da tiempo de contestar reviews individuales, pues si no, no podríamos subir la historia hoy, mil perdones. Agradecemos de corazón sus ánimos y palabras a :

°°Liuny°°, Diabolik°°, Gala Snape°°, Cerdo volador( tenemos pendiente tu fic original pero no hemos tenido tiempo. En another te pusimos un review con la dire de la precuela)°°, Niea°°, serendipity-789°°, yukina- jaganashi°°, Serenity Malfoy°°, Anny Pervert Snape°°, Sayuri Black°°, o0AnA-SaN0o°°, Azalea°°, Aryblack°°, Duare°°, b-bneko°°, RsMoony°°, Mireille°°, Gaby°°, Chiqui Y Sabry°°, Diane Greenleaf Malfoy°°, Shivis°°, lalita 2004°°, Devil Lady Hitokiri°°, yui the vampire°°, Luna-loveblack°°, DewMew°°, erica°°, OlgaxTomFelton°°, marla°°, Amazona Verde°°, Meiko°°, malena°°, Murtilla°°, drakito 18°°, kika-honeycutt°°, byakko°°, Alisea°°, Azúcar- amargo°°, Anoded°°, the angel of the dreams°°. Un saludo especial para kika que nos escribió en portugués.