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¡El último! Gracias a las personas que leyeron, tanto las que dejaron reviews como las que no, y gracias a mi inspiración perdida, que después de un mes y medio desaparecida, regresó.

Algo Distinto
Capítulo 13: "Todos tenemos derecho a equivocarnos"

Hermione iba corriendo hacia su sala común cuando Draco la vio venir por un pasillo. Se acercó a ella y le detuvo el paso.

-¿Por qué tan apurada? Te vine a buscar y no salías nunca de tu sala común.

-¿Y para qué, para burlarte de mí? -le gritó muy resentida. Por suerte ya no andaba gente cerca en el pasillo. Intentó pasar de Draco pero él puso su brazo y no la dejó-. ¿Qué rayos quieres?

-¿Por qué me iba a burlar de ti?

-No te hagas el estúpido... ¿quieres? Ya tuve suficiente con lo que tu querida Pansy me fue a decir a la biblioteca...

-¿Que Pansy te dijo qué? -le preguntó Draco abriendo enormemente los ojos y frunciendo el entrecejo, pero aprovechando su sorpresa, Hermione pasó de largo y entró por el retrato.

"¿Ahora qué hago? No creo que vaya a salir muy pronto... no, tengo que ir a hablar con Pansy" Se dijo, y salió corriendo hacia el Gran Comedor.

De hecho, allí estaba Pansy, tomando un té con leche mientras escuchaba algo que le decía una de sus amigas, cuando llegó Draco. Ella bajó su taza y le dijo a su amiga.

-Mira, aquí está el rey de las penitencias... La sangre sucia quedó bien traumatizada cuando le dije lo del castigo, casi le caía la baba de la boca -dijo riéndose a tono con su amiga.

Draco se agachó junto a ella y le susurró:

-¿Qué le dijiste exactamente, Pansy?

-Lo que era... lo del juego de Verdad y Castigo, pues... ¿qué más? Y que cómo ya le habías cumplido a Blaise, no se tenía que ver contigo.

Draco se irguió lentamente tomando aire. Tenía que haber sido más cauto con eso, no se le ocurrió que alguien le podía ir con la sopa a Hermione antes de que él pudiera advertirle cualquier cosa, no obstante... ¿no le habría caído peor si le decía él mismo que sólo se le había lanzado por ese tonto juego?

Se sentó y tomó una tostada. Le mordisqueó una orilla, pero a pesar de la pequeñez de lo tragado, le cayó pésimo al estómago.

SoSoSoS

Hermione entró abruptamente a la sala común, pero con lo encolerizada que estaba, chocó de frente en la escalera a los dormitorios de las chicas con Ginny, quien venía bajando.

-¿Qué... Herms... ¡estás llorando! -dijo Ginny, abriendo completamente los ojos y abrazando a su amiga-. ¿Qué pasó?

-Vamos a las habitaciones, por favor... -murmuró la castaña.

Subieron con cuidado. No había nadie más en la sala común así que estaban libres de encontrarse con alguien. Llegaron a la habitación de las de sexto, y ambas se sentaron el la cama de Herms, de lado, mirándose.

-¿Y? -preguntó Ginny.

Hermione tragó saliva y empezó su pequeño relato.

-¿Recuerdas los ensayos con Dra... Malfoy y todo eso? -Ginny asintió con la cabeza. -Bueno, pues sucedió que... él... sólo me había pedido ayuda por una especie de... apuesta...

-¿Qué clase de apuesta? -preguntó inquietamente Ginny.

-Un juego muggle, donde te dan a elegir decir una verdad sí o sí o un castigo... y tienes que hacerlo te guste o no... a Malfoy le dijeron que... tenía qué... -Hermione comenzó a sollozar.

-Hey, tranquila -Ginny hizo una señal de que parara con la mano y agregó: - Ya entendí...

-Y... a mí...

-Te... empezó a gustar Malfoy en serio... -agregó la pelirroja, comprensivamente. Hermione asintió y cubrió su cara con sus manos.

-Soy una tonta...

-¡No, amiga, cómo crees! Malfoy es un imbécil, todos esos Slytherins son unos imbéciles si uno piensa bien... tú... simplemente creíste ver algo en él que merecía la pena...

-Ginny, es que no sé que pensar... no sé que hacer, que decir... ¡estoy confundida!

-Bueno, calmada... quizás deberías dejar que él te explique las cosas... ¿no crees? Además ya está que comienza la primera hora y debes ir, no dejarás que una pequeñez como esa tonta broma vaya a interrumpir tus estudios...

-¿Y tú? -Hermione se limpió las lágrimas ya un poco despejada y observó a Ginny, que vestía ropa muggle. -¿Por qué no estás con el uniforme?

-Oh, eso es... bueno, después te cuento, al almuerzo, qué se yo... Ve a lavarte la cara y luego ve a tu clase.

Hermione le hizo caso sin chistar y un rato después se fue, dejándola sola en la sala común.

Ginny pensó que debía ir a buscar a Harry para hablar con él.

"¿Pero y si quiere estar solo?"

No podía hacer mucho. En fin, no tenía nada que hacer, así que salió de la sala común y a continuación del castillo, viendo una persona sentada a orillas del lago. Y si no se equivocaba, ese era Harry.

Bajo silenciosamente para no asustarlo. Se sentó junto a él intentando hacer el menor ruido, pero de alguna forma Harry la notó y le dijo sin mirarla y con un tono de voz inexpresivo:

-¿No te aburres de seguirme, verdad?

Ginny se estremeció. ¿Todavía Harry la odiaba?. ¿Cómo era posible, si anoche se había comportado tan bien con ella?

Harry, como sabiendo que ella no iba a responder, giró la cabeza para mirarla directo a los ojos. Y le sonrió.

-No quiero que te aburras, tampoco...

Se acercó lentamente a ella y le depositó un suave beso en los labios. Luego, sin romper el contacto visual, se separó.

Ginny abrió la boca ligeramente. No se lo podía creer. Realmente no se lo podía creer. Harry parecía feliz.

-No te lo esperabas... ¿verdad?

-Es que...

-Ginny, escúchame -Tomó sus manos entre las suyas. -Sé... que te hice muchísimo daño. Daño que te hice bajo un mal sentimiento que me sometía a hacer cosas que no quería. Estaba muy perdido en un pequeño, maldito y oscuro mundo... Pero ahora -y se acercó más a ella-, quiero que entiendas que quiero empezar de nuevo... Estoy completamente arrepentido... Y... ¿sabes? -Tomó aire y le sonrió-. Creo que fue gracias a ti.

Harry le soltó una de las manos y con la otra entrelazó los dedos con los de Ginny, quien estaba demasiado estupefacta como para responder. Se recostaron lado a lado sobre la hierba y miraron el cielo, donde las nubes se hacían a un lado, y dejaban pasar a un resplandeciente sol.

SoSoSoS

Llegó la hora de almuerzo. Hermione salía con la cabeza gacha de la sala de Defensa Contra las Artes Oscuras. Sentía un dolorcito en el corazón. Por una parte, quería encontrarse a Draco en cualquier lugar, y por otra sentía que si lo veía frente a sí, saldría corriendo. Seguramente en el comedor lo iba a ver. Pero claro, qué se iba a acercar a ella, estando todos sus compañeros, Slytherins y Gryffindors, allí mirando y sin estar bajo ninguna penitencia que lo excusara. Sentía ganas de mejor no ir a comer y pasar a buscar algo a las cocinas para volver a la sala común.

"Pero no" Se decía. "No voy a ser una cobarde y dejar que se note que me importa lo que ellos hayan hecho; tengo que llegar con la cabeza en alto, como siempre".

Sus pies la llevaron directo al Gran Comedor. Caminó entre las mesas de Hufflepuff y la suya y se sentó junto a una chica de séptimo. Iba a comenzar su asado de cordero cuando sintió murmullos y una voz que le hablaba en el oído. Cerró los ojos creyendo que eso era producto de su imaginación mientras escuchaba las palabras:

-Por favor, Hermione. Hay muchísimas cosas que necesito que entiendas bien. Te voy a esperar en el jardín Oeste del castillo, cerca de los invernaderos.

Y cesó. Hermione no abrió los ojos hasta que le pareció que ya no estaba cerca. Miró a su alrededor y todos la estaban mirando. Sacudió la cabeza, como para deshacerse de las miradas que recaían sobre sí, se paró y salió de el Gran Comedor.

Caminó lentamente al principio, pero luego sus pies sin pensarlo comenzaron a correr hacia el ala Oeste, donde había una salida a un pequeño patio que era el atajo para llegar a los invernaderos. Ahí vio a Draco, sentado en el marco de una ventana, mirando el suelo.

Con cinco pasos lentos llegó hasta él. Se paró firme enfrente y él al ver los zapatos de la chica levantó la cabeza hasta verla. Tomó aire y botó.

-¿Qué se supone que debo entender bien? -preguntó ella, cruzándose de brazos.

Draco no sabía muy bien que decir. Si no medía sus palabras, se arremolinarían y ella volvería a irse, creyendo que él sólo la tomaba por broma.

-Lo que te dijo Pansy... era casi todo cierto.

-Ah, lo que me faltaba... ¿y tenías ganas de escupírmelo en la cara tú también?

-No, como se te ocurre -se apresuró a decir él. No se le daba esto de pedir disculpas.

-¿Pues?

-Casi todo cierto, Herms... porque es mentira que no te quiero volver a ver.

Hermione miró enojada a su derecha si le fuera a comentar algo a una tercera persona.

-¿O sea que además tienes el descaro de eso?. ¿O es que te dijeron que tu castigo no estaba del todo cumplido?

-¡Si tan sólo me dejaras decirte todo!

-Está bien... ¡habla si eso es lo que quieres! -Lo volvió a mirar-. Pero por favor si me vas a decir puras incoherencias te ruego que me dejes ir, tengo cosas más interesantes que hacer que escuchar tus estupideces.

Él se le acercó más.

-Si hay algo que no tenía previsto cuando tomé el castigo fue que no se me pasó por la cabeza que me iba a terminar enamorando de ti.

Lo soltó rápido y claro, haciendo que Hermione entrecerrara los ojos.

-No juegues conmigo Malfoy, no sabes en lo que te estás metiendo.

-Sí, tengo bien claro en lo que me estoy metiendo... ¿y quieres saber por qué? Porque no quiero que pienses que todo fue una mentira. Todo el tiempo que pasamos me hizo darme cuenta, de que tal vez, sí vale la pena arriesgarme a perder todo en este mundo por estar contigo.

Ahora fue Draco quien miró hacia otro lado. No le podía dar la cara. Se sentía aliviado, pero débil a la vez. La reacción de la chica no era pasible.

"¿Qué acaso no tiene corazón?" Pensó, mientras le devolvía la mirada, sólo para darse cuenta de que ella le echaba los brazos al cuello y lo abrazaba.

Malfoy pasó sus brazos bajo los de ella y la abrazó por la espalda. Nunca lo había sentido, no quería soltarla. No quería que se volviera a marchar y dejarlo allí con todas las ilusiones románticas del mundo en la cabeza. Hermione hizo la cabeza hacia atrás y lo miró.

-¿Qué? -inquirió él.

-¿Qué importa? -le respondió ella, luego se acercó y lo besó apasionadamente, casi tanto o más que la noche anterior.

-¿Los interrumpimos? -dijo bajito y desde lejos una voz femenina.

-No, mejor que no -le respondió también de lejos una voz masculina.

Al instante Draco y Hermione se separaron completamente sonrojados. Ginny sonrió y tomada de la mano de Harry corrió hasta ellos.

-¿Qué? No se sorprendan tanto... -dijo Harry mirando a Hermione, que los miraba con la boca abierta y los ojos desorbitados.

Hermione levantó un dedo índice acusador y apuntó a Ginny.

-Tú... -Y luego apuntó a Harry-. Y tú...

-Sí, bueno, lo mismo que tú y... éste -dijo Harry.

-¿Qué te pasa? -preguntó Draco, avanzando amenazadoramente hacia Harry.

-¡Tranquilos chicos! -dijo Ginny asustada, poniéndose entre Harry y Malfoy.

Hermione tomó intuitivamente el brazo de Malfoy y lo arrastró hacia atrás. Harry sacó a Ginny de en medio y caminaron de regreso al castillo.

-Oye, Ginny, va a pasar un tiempo antes de que podamos aceptar a ese tipo...

-Más difícil debe ser para él -se rió Ginny.

Ya le había contado casi todo lo que le pasaba a Hermione con Malfoy, para que Harry no se enterara muy de golpe y fuera a hacer lo que se esperaba, golpearlo o algo.

Entraron al castillo y fueron hasta la escalera de mármol, donde comenzaron a subir.

-¿Pero él la quiere realmente?

-¿Que no los viste? Yo creo que sí, Harry. Además... -Pero su voz se apagó y quedó mirando a un punto fijo.

Harry miró a Ginny y luego hacia el lugar donde miraba. Porque allí, en la parte alta de la escalera, estaba Ron conversando con alguien. También sintió como si un peso le cayera en el estómago.

-¿Ahora cómo se lo vamos a decir a Ronnie? -murmuró lastimosamente Ginny.

-¿Decirle qué?

-Esto... -dijo levantando sus manos tomadas-. Y eso... -Y miró hacia atrás, queriendo referirse a Hermione y Draco.

Pero se asustó un poco, porque Harry sonrió mirando hacia arriba.

-No creo que le importe mucho...

Ginny también levantó la vista y vio como su hermano se ponía rojo, ya que la persona con la que estaba hablando... ¡le acababa de tomar la mano!. Y esa persona no era nada más ni nada menos que Luna Lovegood.

Alguien chocó a sus espaldas. Eran Herms y Draco, quienes también quedaron sorprendidos mirando la escenita.

Ron se despidió de Luna y bajó la escalera aún muy rojo, pero... ¿era posible que enrojeciera más? cuando vio a los cuatro parados unos escalones más abajo.

Hubo un silencio unos segundos, en que no se movió una motita de polvo.

-¿Qué miran? -dijeron todos a la vez, y siguieron su camino.

Un camino que quizás, cruzándose y construyéndose, terminaría lejos, muy lejos.

FIN