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Dedicado a los amantes del Ron/Hermione.

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Capítulo 1: "Extrañarte"

Sobre una repisa, en un lugar privilegiado, tenía la foto. Esa foto, donde ella y sus dos mejores amigos, Harry y Ron, se graduaban un día de verano, en el Gran Salón, en Hogwarts.

Su situación era diferente... ahora tenía 20 años. No había hablado con ninguno de los dos desde ese día. ¿Por qué? Una simple pregunta había provocado el problema.

Un "¿Te gustaría ser mi novia, Hermione?".

Tarde o temprano se iba a enfrentar a la pregunta. Estuvo saliendo con Ron en las últimas semanas, incluso se habrían besado un par de veces; pero nada más que eso. Para ella era muy difícil enfrentar la situación. ¿Y si no le gustaba tanto como él a ella?. ¿Y si la relación no funcionaba? No quería una decepción, tenía miedo a afrontar el hecho de que podían terminar por alguna de las boberías por las que siempre peleaban.

Ese día, en pleno cóctel de graduación, con todos los padres de los alumnos de séptimo presentes en la escuela, él le había pedido hablar un momento a solas con ella. Hermione aceptó; podía presentir lo que éste quería platicar con únicamente mirarlo a los ojos. Se dirigieron hacia un lugar apartado junto al lago, en el sector cercano al castillo estaba lleno de parejas llorando abrazadas y amigos ebrios gritando que nunca se iban a olvidar. La noche cubría todo el sitio como un velo mágico.

Ron puso su saco a modo de alfombra; el pasto estaba húmedo. La tomó de la mano y se sentaron mirando al lago. Se hizo un incómodo silencio hasta que ella lo rompió.

-¿Querías hablar de algo, verdad?

Él desvió su mirada hasta toparse con la de ella, lo que lo hizo sonrojar y mirar al lago nuevamente.

-Si no quieres hablar ahora, no importa... tenemos todo el tiempo del mundo.

Apoyó la cabeza en su hombro y él la rodeó con el brazo.

-No tenemos todo el tiempo del mundo, hay que hablar ahora Hermione, de lo nuestro...

-¿Y qué es lo nuestro, para ti?

-Esto

La tomó por la barbilla con una mano, la acercó hacia si y le depositó un tierno beso en los labios.

Ahí fue, cuando al volver a mirarla a los ojos, pero esta vez sosteniendo su mirada, le hizo la meticulosa pregunta.

Ella se mantuvo en silencio. No quería decir nada. Lo amaba, estaba segura que lo amaba, y ese mismo amor le impedía atenerse a una relación. Le tenia pavor al compromiso.

-No quiero arriesgarme a perderte para siempre... o al menos de aquí a que nuestros caminos se separen -dijo él, aún esperando una respuesta-. Es demasiado lindo lo que tenemos...

-No te puedo mentir, Ron, es que... es demasiado para mí... no sé...

-¿Aceptar esta responsabilidad? No lo tomes como eso, es más, más profundo... ¿Acaso no me quieres?

-¿Cómo puedes decir eso tontito? Claro que te quiero, te quiero demasiado... ¿No te das cuenta? -Se acurrucó en él nuevamente.

-¿Entonces cuál es el problema?

-¿Y si no funciona?

-¿Es eso? -preguntó él, algo disgustado.

-Sí... Te quiero con todo mi corazón, pero...

-Si me quisieras tanto como dices no tendrías la incertidumbre de que vas a ser feliz conmigo.

-¿Me estas presionando?

-No lo tomes a mal... ¡pero no sabía que fueras a pensar eso!

Hermione dejó escapar unas lágrimas. No pudo aguantar más el dolor, siempre que peleaban, pasaba un tiempo y se arreglaban otra vez, pero si ya no lo iba a ver nunca más...

-¡Dame tiempo para pensar!

-Ahí esta el asunto. ¡No hay tiempo! En 12 días parto a la Universidad Mágica de Francia con Harry, y tú te vas a estudiar a Nueva York. ¡Muy difícilmente nos volveremos a ver!

-Igual vamos a estar lejos, y es perfectamente sabido que las relaciones a distancia no funcionan.

-Pensé que me querías lo suficiente como para tener algo concreto, pero me doy cuenta que sigues buscando excusas para entablar seriamente una relación conmigo. Si vas a seguir así, mejor no quiero escucharte...

Se puso de pie y se marchó hacia el Gran Salón, seguramente a hablar con sus padres para irse de una vez.

Ella abrazó sus rodillas, pensando miles de cosas unos buenos minutos. Al cabo de éstos se puso de pie, ya que el frío era inminente. Tomó el saco abandonado de Ron, lo dobló cuidadosamente, lo abrazó y lo llevó hasta el castillo, para guardarlo en su baúl...

Tomó la foto. Había reflexionado durante tanto tiempo, demasiado para ser cierto, que su vida no tenía ningún sentido sin él.

Harry tampoco le había vuelto a hablar; a ciencia cierta Ron le habría dicho lo que ésta había echo, y por una obvia influencia de vivir junto a él, le habría creído todo. Quizás que llegó a pensar de ella. Con la única persona con quien tuvo contacto fue con Ginny, y eso después de que salió de la escuela y por un corto periodo. Ella estudiaba en Londres y las constantes labores para la profesión que estudiaba no le dejaban mucho tiempo libre.

Fue hacia su habitación. Abrió un cajón al final de la cómoda, de ahí sacó lo único que tenía de él. Su saco. Lo retiró de la bolsita plástica protectora y lo abrazó. Hundió su nariz en el cuello del abrigo. Aún conservaba ese aroma característico de Ron. Levantó la cabeza y se paseó con él hasta un gran ventanal en la sala de estar. Miró el cielo oscuro y nublado. Los días así le recordaban esa noche.

Cuánto le había costado tratar de olvidarse de él. Con cuántos chicos había salido para apartarlo de su corazón. Nunca pudo hacerlo. No lo quería seguir intentando. Quería encontrarlo de nuevo. Pero ¿qué tal si él ya tenía pareja?. ¿Si se habría casado, tendría hijos, fuera gay? No, no podía ser. Era muy pronto, sólo eran 3 años y medio y en ese tiempo no podía haber cambiado tanto... ¿o sí?. Estaba aburrida de cuestionarse tanto. Lo iba a buscar, lo iba a encontrar, y le iba a hacer conocer ese amor que le había guardado todo el tiempo. ¿Cómo? No lo sabía. No le importaba.

Guardó el saco en la bolsa y luego en el cajón otra vez, luego dio un silbido.

Areth, su lechuza con un plumaje de un color cobrizo muy bonito, llegó instantáneamente y se paró sobre su hombro. Tomó una hoja de un taco de papel sobre la mesa y una pluma. La sumergió en tinta y comenzó una nota para Ginny. Por algún lado tendría que empezar.

Estimada amiga:

¡Hola! Cuanto tiempo!, hablando de tiempo no tengo mucho para escribirte esto, pero necesito pedirte un gran favor, necesito contactarme con Ron sin que él sepa¿entendiste?, no se tiene que enterar. Ojalá me pudieras conseguir su dirección allá en Francia¡te lo agradecería de todo corazón! Y que sea lo antes posible.

Espero estés muy bien y me contestes pronto.

Con cariño,
Hermione.

La dobló y ató a la pata de la lechuza.

-Por favor Areth, encuentra a Ginny Weasley... ¿la recuerdas, sí? Y no se la entregues a nadie más que no sea ella, por favor!

El animalito le picoteo suavemente en el hombro, en un gesto de asentimiento. Desplegó sus alas y salió volando por la ventana abierta.

Horas después Hermione daba vueltas de un lado a otro, se había tomado un café, había hecho algo de zapping pero nada logró alejarla de la incertidumbre. ¿Por qué se demoraba tanto la lechuza? Hace un par de horas se había ido y aún no regresaba con la contestación. Recordó que Areth estaba haciendo un viaje trasatlántico y no era una lechuza express, estaba claro que no iba a regresar por lo menos en unos días. Prefirió irse a acostar, y apenas se metió a la cama, se quedó dormida.

Exactamente 3 días después la lechuza regresó con una respuesta. En ese lapso Hermione había cambiado el orden de los muebles de su departamento unas 5 veces y ya no se le ocurría otra forma de ponerlos, pues no hacía nada más en todas las vacaciones. Apenas vio la lechuza entrar por la ventana corrió hacia ella y prácticamente le arrancó la pata sacándole el papelito. Areth ululó indignada y se fue a su jaula.

-A ver, a ver, veamos que dice aquí -dijo desatando desesperadamente el cordelito, pero con los nervios no lo logró, así que tomó una tijera y lo cortó por el medio.

El papel decía lo siguiente:

Hola Hermi! Sí, que tiempo, verdad? Que pena que te acuerdes de mi cuando necesitas algo, pero bueno... Encuentro algo loco que busques por Ron ahora... ¡has dejado pasar mucho rato! Ojalá te sirva de algo esto... La dirección es...

Y le decía la dirección. Hermione fue directamente a su habitación a hacer una maleta con cosas suficientes para un mes. Iba a hacerle una visita a Ron Weasley, y tenía la excusa perfecta... Le devolvería el saco.

Continuará...

Bueno me gusto xD así que lo voy a seguir. ¡Obvio! Ojalá les haya gustado y me dejen uno que otro review para darme ganas suficientes para continuar.

Nos vemos muy pronto!!!