El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

La canción en la que me basé para escribir este fic pertenece a The Rasmus.

Dedicado a: todas las personas que leyeron mi anterior songfic, Antes. Y a todos los que le gusta esta pareja, que es nueva para mí.


In The Shadows

Caminaba por los pasillos del colegio. Esa noche le tocaba vigía, y ya habiendo obligado a otros a hacer sus deberes, deambulaba cerca de la torre de Gryffindor. La oscuridad parecía absorberlo todo, no veía nada más allá de dos metros a la redonda.

- Lumus! -

Una llama azul salió de la punta de la varita. Pensó un momento y estiró el brazo delante de si, para ver lo que no podía. Dio de frente con el cuadro de la señora gorda, que dormía profundamente.

- Si tan solo supiera la contraseña... -

- Malfoy... ¿qué haces aquí? - Dijo una voz femenina.

Se sobresaltó, volteándose. Deseó que lo tragara la tierra.

- Respóndeme -

Enderezándose, dijo:

- Sólo hago mi trabajo, Weasley -

- Que yo sepa tu trabajo no es observar ese cuadro -

Pudo distinguir odio en la mirada de Ginny Weasley, podía reconocerlo muy bien. El mismo había practicado esa mirada frente al espejo miles de veces, pero a ella le salía natural. Y pensó que se veía muy linda así.

La verdad, hace un buen tiempo que se había fijado en su existencia. Desde un principio, por verla andar sola por los pasillos hasta muy tarde, pero nunca se había atrevido a hablarle. No tenía por que odiarla. Ni siquiera tenía un contacto tan cercano con el trío dorado para responsabilizarla de todo lo que ellos hacían. Igual había de mantener su distancia. Ella era una Weasley, una Gryffindor, no tenía el status social que él sí. Pero eso no importaba ahora. Nada importaba ahora.

- Tú eres la que está a deshoras paseando por el colegio una noche de día martes, yo tengo turno -

Se le acercó.

- ¿Por qué no entras de una vez? -

- ¿Y esperar a que escuches la contraseña? No gracias, no tengo ningún deseo de verte dentro de mi sala común un día de estos -

Ella lo observó en la oscuridad con el seño fruncido sosteniendo su mirada. ¿Acaso no se iba a mover de allí?

- Ya vete de una vez Malfoy - Dijo finalmente, relajando la cara y caminando hacia el cuadro.

Pero Malfoy la tomó por el brazo.

- ¿No preferirías acompañarme en mi recorrido por el colegio? -

Ginny pensó anonada. ¿Por qué le estaba preguntando eso?. ¿De cuándo el señor frialdad y riqueza quería estar cerca de ella?

Lo mismo pensaba Draco. Estaba hablando sin pensar, pero indudablemente no quería seguir solo. Le aburría la idea de tener que caminar por los fríos pasillos del colegio dos horas más, y sin compañía. Pero... ¿realmente quería que su acompañante fuera la pequeña Weasley?

Ginny se hizo a un lado, soltándose de la mano de Draco con cierta repugnancia, aún así no sentía ganas de entrar a la sala común, a dormir quizás.

- Vale, pero no tienes que ser tan efusivo -

Draco sonrió sinceramente, sin quitarle la mirada de encima.

Comenzaron a caminar, bajo la estela de la varita de Draco, hasta que llegaron a un sector más iluminado por la cantidad de ventanas y la iluminación exterior del castillo.

- Nox! -

Draco apagó la llama de la varita. Siguieron caminando en silencio por algunas horas.

Ginny pudo notar que Draco bajaba la mirada de vez en cuando, con una expresión triste. Tan triste como la de ella hace algunas semanas. ¿Ella triste, por qué? Sucede que tenía una crisis sentimental. A veces sentía ganas de estar sola, de que nadie le hablara ni se le acercara. No comprendía la razón. Pero le agradaba la compañía de Draco. Esa compañía silenciosa, que no se molestaba en preguntar que le pasaba, quizás por que no la conocía bien. Pero sintió curiosidad de saber que le pasaba a él.

- ¿Malfoy? - Preguntó suavemente, sacando a Draco de su trance. Él la miró confundido. - ¿Te pasa algo? -

Draco dudó un momento. ¿Por qué contarle sus problemas a una completa desconocida? Ella le inspiraba cierta confianza, es cierto, pero... ¿eso le daba motivo para contarle lo que pensaba?

De repente, paró de caminar, ella también lo hizo.

- Ven -

Caminó hacia las escaleras, seguido de cerca por ella. Subieron camino a la lechucería, pero se detuvo antes de entrar. Miró a Ginny.

- ¿Me esperas un momento? -

- ¿Y quedarme aquí sola en medio de la oscuridad? - Dijo ella, automáticamente. Luego se percató de lo que había dicho y añadió. - Bueno, esta bien, pero no te demores -

Draco entró cerrando la puerta tras de sí. Sacó una carta de su túnica y indicó con el dedo a una lechuza que acababa de entrar que se acercara. Le ató el sobre en la pata.

- Llévala a mi madre, Narcissa Malfoy, lo antes posible -

Casi inmediatamente, la lechuza desplegó las alas y salió por una de las ventanas altas. Draco dio media vuelta y salió, encontrando a Ginny sentada en el suelo con la espalda en la pared. Al verlo, se puso de pie.

- Y bueno... ¿me vas a decir? - Preguntó en un tono bajo.

- ¡No me presiones! Aquí no podemos hablar, en cualquier momento se nos aparece Filch y escucha algo. Vamos a las mazmorras -

Ginny, que nunca había bajado ahí más que por las clases de Snape, lo siguió cautelosamente. Si de verdad hacía frío en los pisos de arriba del castillo, abajo era un congelador. Se abrazó a si misma.

- ¿A donde vamos? -

- A una sala por aquí cerca -

Ya se temía que iban a la sala común de Slytherin, pero se dio cuenta que Draco jamás desearía que la vieran con él, lo mismo hubiera hecho ella.

Entraron a una sala con paredes de piedra. No era muy grande, pero tenía varias mesas arrinconadas en el fondo. Por un tragaluz en lo alto de una pared entraba un rayo de luz azulada que dejaba ver todo el lugar.

Draco hizo aparecer un fuego en medio de la sala, ya no se sentía el frío. Se sentó en frente, observando las llamas. Ginny lo imitó.

Después de un rato, dijo lentamente:

- ¿Has sentido la necesidad de no querer hacer algo que te imponen, pero tu sabes que tienes que hacerlo, y que tu vida depende de ello? -

Ginny pensó un rato, mirando al chico. Le parecía apenado por algo.

- La verdad, no tanto así, pero... -

- ¿Y que tú no le importas a nadie realmente, que tienes que saber apañártelas sola? - Le interrumpió.

- Sí, eso creo... -

Draco la miró. Dudaba que ella se hubiera sentido como él se sentía ahora.

- Ginny - Dijo él, de repente. - Voy a tener que dejar la escuela -

- ¿Cómo? - Dijo ella, sorprendida.

Además de estarla llamando por su nombre, le estaba haciendo una confesión que al parecer no le había dicho a nadie. Eso sí era raro. ¿Por qué iba a confiar en ella?

- Eso... padre quiere que empiece a andar en el camino de Voldemort de una vez, que ya tengo edad para eso. En este momento él está fuera del país con otros Mortífagos. Dice que me tiene que iniciar, que necesitan más reclutas que nunca -

- Y tu... - Dijo ella, pensando.

- No estoy de acuerdo - Completó él. - Mamá me preguntó si me enviaba donde una amiga de ella, lejos de Gran Bretaña, para que padre no pueda encontrarme. Creo que es lo mejor... -

Siguió mirando el fuego. Se sentía bien, tenía que decirle eso a alguien, y ahora se sentía muy aliviado, a pesar de ser Ginny a quien se lo dijo.

- A veces tengo esa sensación de no querer seguir aquí... tengo que ocultar siempre lo que siento, porque nadie puede saber que un Malfoy tiene sentimientos... -

- ¿Y por qué me lo dices a mi? -

Draco la miró extrañado.

- ¿No querías saber? Mira Weasley si no... -

- Ya, no digas nada Malfoy - Lo interrumpió ella. - Hay muchas cosas que nunca vamos a entender... a veces el mundo no es como queremos, de hecho, la mayoría de las veces es así... Yo, por ejemplo, puedo sentirme a veces opacada... a veces, pasada por alto... porque la opinión de una niña inmadura como yo nunca vale - Dijo, imitando la voz de su madre. - Es como si no les importara que yo formo parte de la familia y... bueno dudo que puedas imaginártelo... tu eres hijo único -

Pasaron un buen rato mirando las llamas, hasta que Ginny dijo:

- Es tarde... tengo sueño - Y se puso de pie.

- Déjame acompañarte -

Se puso de pie junto a ella y fueron hacia la puerta. Draco hizo desaparecer el fuego y salió.

Caminaron por los pasillos del colegio. Esta vez, cuando estaban cerca de la sala común de Gryffindor, Ginny encendió la luz. Definitivamente esa parte del colegio era demasiado oscura. Al llegar frente al cuadro de la señora gorda, Ginny se volteó.

- Bueno, ahora si me dejarás sola, supongo - Dijo sonriendo y mirando al suelo. - Y... gracias... Draco -

- ¿Gracias?. ¿Por qué gracias? - Dijo él, agachándose para verla a los ojos.

- Por escucharme... por... acompañarme... qué sé yo... - Lo miró y se sonrojó.

Draco que notó eso, se sonrojó también.

- Gracias a ti Ginny - Dijo, cohibiéndose un poco. - Tú hiciste más feliz mi día...y... -

Se acercó, y la abrazó. Ginny quedo perpleja. ¡¿Malfoy la abrazaba?!. ¿Estaba soñando? Con suma timidez le devolvió el abrazo. Luego de unos segundos se separaron.

- Vete a dormir... y gracias de nuevo - Dijo él, marchándose.

- Hasta mañana, Draco... ¡que duermas bien! - Le gritó, cuando se alejaba entre las sombras. Luego entró en la sala común.


Nunca pensé que llegaría a escribir un Ginny&Draco... pero la vida da muchas vueltas y... ¡ya saben! Gracias por leer mi fanfic, y más gracias si me dejan un review.

Bye!!!