Advertencia: Todos los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling. Esto fue escrito solo por diversión y no fue hecho con fines de lucro. Las canciones que aparecen en esta historia son: "Luz" del maravilloso, genial y absolutamente sorprendente cantautor español Miguel Nández y "Todavía duele" que es interpretada por el gigante de la canción Nelson Ned.

Hola a todos y a todas las personas que aun están por aquí. Sé que ha pasado mucho tiempo entre el capítulo anterior y este, lamento que tuvieran que esperar tanto. En compensación, este capítulo es bastante largo, en comparación con los anteriores. Tengo que admitir que tuve la tentación de partirlo en dos capítulos más cortos, pero debido a la espera tan larga, decidí que lo mejor era subirlo completo y que no tuvieran que esperar más para conocer el desenlace de este fic… así que como se anunció este es el segundo capítulo (y último) del final.

Como la espera fue considerable, comenzamos con un ligero resumen del capítulo anterior (por aquello de que no recuerden en qué quedamos…):

Resumen:

Severus Snape, Nymphadora Snape y Aliance Krum escaparon del castillo oscuro y un grupo liderado por Bellatrix Lestrange los persigue. Al salir de la cloaca, el trío fue recibido por un grupo de licántropos liderados por Remus Lupin, que les permitieron la pasada y se quedaron cuidando sus espaldas. Este mismo grupo atacó a los mortífagos y los hizo prisioneros.

Aunque el trío adulto escapó no todo es paz y felicidad, han tirado al suelo los planes de Voldemort y además, Nymphadora se pregunta si su marido mató a Lucius por vengar a Mary Ann, la primera señora Snape, o por rescatarla a ella.

En cuanto a los chicos, las cosas entre Ron y Hermione van viento en popa, pero Harry no pudo hablar con Ginny de sus sentimientos, así que esta pareja está aun en espera. El pelirrojo y la castaña sí se sinceraron pero no aclararon aun la situación entre ellos.

Capítulo XL: Vuelven las aguas al cause…

Los diferentes equipos de mortífagos regresaron al castillo oscuro.

El primero de los grupos había sido enviado a revisar los jardines muertos del castillo tenebroso y fue el primero en regresar, pero no en ingresar al castillo. Ninguno de los mortífagos de este equipo tenía muchas ganas de llegar al gran salón.

En principio, todos eran concientes de que, como había recalcado Krum, nadie podría haber salido por las puertas del castillo, pues la seguridad de la reunión que sostenían lo habría impedido. No habían encontrado nada, pero el humor de su señor no estaba para comprender su falta de noticias.

Habían escuchado regresar al grupo del río, y peor aun, habían escuchado el castigo que les habían propinado. Sabiendo lo que les esperaba no se decidían a ingresar al edificio… era obvio que por la cercanía ellos debían ser los primeros en regresar, pero el miedo les impedía dar el paso decisivo.

Pasados unos minutos del final de la tortura que sufrió el segundo equipo de mortífagos, Goyle se percató de que ya no podían retrasar más lo inevitable. Lentamente y con temor, el grupo ingresó al castillo oscuro. Cuando llegaron al salón principal, ninguno de los mortífagos estaba dispuesto a tomar el lugar de portavoz del grupo, por eso Goyle no tuvo más remedio que adelantarse para hablar.

Cabe anotar que Krum se había sorprendido por la designación de Goyle como el encargado del primer grupo de mortífagos, aunque bien visto, al no tener posibilidades de encontrar algo, era justo enviar a los más ineficientes a esa misión.

– Señor… –había dicho Goyle con voz temblorosa– ya hemos regresado.

– ¿Qué noticias tienen para mi? –preguntó el Innombrable secamente.

– No encontramos nada –dijo tímidamente el mortífago.

– ¡No encontraron nada! –susurró el señor Oscuro con voz tenebrosa– ¡Crucio!

Lord Voldemort necesitaba dejar salir la tensión que se había acumulado en su ser al enterarse de la huída de esas mujeres. Las cosas comenzaban a salirse de sus manos… no es que esperara que ese grupo de mortífagos le trajera la cabeza de las dos fugitivas, pero era terrible notar que no avanzaban en ninguna dirección.

No era de extrañar que estuviera tan molesto, ya no era uno, sino dos de sus planes los que se caían a pedazos. Sabía que el descubrimiento de que Nymphadora Snape era una traidora no era nada sorprendente, pero él esperaba poder dar un escarmiento a Dumbledore por medio de ella… ¡deshacerse de los dos espías en una sola noche! Y eso se le estaba yendo de las manos.

Para colmo de males, había perdido a Lucius Malfoy, uno de sus mortífagos más efectivos, retorcidos y maliciosos. Además, con el escape de la investigadora el plan de secuestrar a Harry Potter la semana siguiente a la luna llena también se iba al garete… Era una mala noche para el señor Tenebroso…

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Su conversación se había alargado bastante ya. Lo mejor era bajar a la sala común, sobre todo por que dos chicos las debían estar esperando. Hermione y Ginny estaban más que felices esa noche.

– ¿Se habrán retirado a dormir? –preguntó la pelirroja al comenzar a bajar las escaleras.

– Espero que no, aun no le he dado las buenas noches a Ron… –dijo provocando una risita nerviosa de las dos.

Al llegar al pie de las escaleras pudieron ver a los dos chicos enfrascados en una discusión.

– ¿Qué sucede chicos? –preguntó Ginny acercándose a los dos.

– …te digo que deberíamos ir a sus habitaciones… –decía Harry seriamente.

– Él no va a entrar al colegio hasta que sea nuevamente de día, no lo hará como hombre lobo –razonaba el pelirrojo– intento hacer entrar en razón a Harry sobre la ausencia de Remus –explicó apenas mirando a su hermana.

Harry había vuelto ya su mirada hacia la pelirroja que lo miraba interrogativamente.

– Creo que Remus puede necesitar de nuestra ayuda ahora que regrese de donde sea que este…

– Supongo que madame Promfey podrá serle de mayor ayuda –dijo la chica mirándolo atentamente– no digo que esté herido –aclaró– solo que con su transformación siempre vienen algunas heridas leves…

– Cierto –argumentó la castaña uniéndose a la conversación– pero no me molestaría saber si se encuentra bien…

Los cuatro amigos se encontraban conversando ante la chimenea de su sala común, a una seña de Ron los otros tres se sentaron y él se encaminó a su habitación.

– ¿Dónde vas? –preguntó la castaña que esperaba que el chico se sentara a su lado.

– Ya regreso –dijo comenzando a subir las escaleras hacia su habitación– voy por el mapa del merodeador y la capa invisible de Harry…

Hermione no pudo contener una sonrisa¡realmente le gustaba ese chico!

– ¡Quita esa sonrisa! –le dijo la pelirroja codeándola– recuerda que es mi hermanito…

La chica se sonrojó vivamente pero no ocultó su sonrisa. Unos momentos después Ron estaba de vuelta con los instrumentos que mencionó al subir.

– Ahora podremos ver si está en su habitación o si no ha regresado aun… –y usando su varita contra el mapa dijo– "Juro que mis intenciones no son buenas"

Poco a poco en el pergamino fue apareciendo Hogwarts y los cuatro fijaron su mirada en las habitaciones del hombre lobo. Tal y como esperaban, Remus Lupin no se encontraba aun en ellas.

– Creo que era esperable –dijo la castaña.

– Sí –corroboró el pelirrojo sonriéndole– pero hay alguien más que no ha regresado.

Los cuatro volvieron a ver el mapa siguiendo la mirada del chico Weasley. Las habitaciones del matrimonio Snape solo mostraban un cartelito y en él se podía leer claramente "Pascual".

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El matrimonio Snape y la científica aparecieron en la mitad del camino entre Hogwarts y Hogsmeade. Debido a que era imposible aparecerse en los terrenos del colegio, la auror pensó que al menos se transportarían a un lugar que tuviera el camino bien definido.

– Recuerdo este camino –dijo Aliance intentando ubicarse– ¡estamos cerca de Hogwarts!

– Sí –dijo el profesor de pociones comenzando a caminar hacia el colegio– y si nos apuramos llegaremos pronto…

Los tres se pusieron en marcha guardando la misma distribución que antes: Snape, Aliance y Nymphadora. El trayecto fue bastante sencillo para el pequeño grupo, pues no se les presentó ningún inconveniente hasta que llegaron al colegio.

– ¡Tonks! –escucharon el grito– ¡regresaste!

Las cabezas de cuatro chicos salieron de la nada y prontamente los tres adultos se dieron cuenta de que una capa de invisibilidad los había estado cubriendo.

– ¡Harry! –gritó la profesora de defensa contra las artes oscuras al reconocer la voz– ¡chicos!

El profesor Snape dio un pequeño bufido y siguió acercándose al grupo hacia el cual su esposa ya corría.

La mente de Aliance iba a mil por hora, "¿Harry¡Este debe ser Harry Potter!" pensaba mirando al chico… ese era el niño por el que Remus estaba dispuesto a dar su vida si era necesario. El hijo de sus mejores amigos, el ahijado de su amigo muerto, el-niño-que-vivió…

– ¿Qué hacen aquí afuera? –preguntó la auror al llegar hasta ellos y sentirse abrazada por cuatro pares de brazos.

– Acabamos de bajar –le aclaró Hermione– tuvimos el presentimiento de que estaban por llegar y quisimos ver que se encontraban bien.

– Pues ya lo vieron –dijo el profesor de pociones– no deberían estar aquí. Menos usted Potter, sabe que es peligroso que se encuentre en un lugar donde no haya protección.

– ¡Acabamos de bajar! –se disculpó el chico– además, usamos el mapa, sabíamos que era seguro.

"¿El mapa?" se preguntaba Aliance, "¡El del merodeador!" Remus le había hablado de esa invención suya y a ella le había parecido maravillosa. La científica detectó que la relación de Potter con el profesor Snape no era muy buena, pero prefirió no hacer comentarios hasta que estuviera a solas con el matrimonio…

– Hola, usted es Aliance Krum ¿no? –afirmó más que pregunto Ginny en un intento por desviar la atención de Harry.

La científica la miró, la pelirroja sonreía abiertamente y se había ubicado exactamente al frente de ella.

– Sí –contestó ella lacónicamente, intentando descifrar quién sería esa pelirroja.

– Yo soy Ginny Weasley –dijo la chica al notar la confusión de la mujer– todos somos amigos de Remus –explicó.

– ¡Oh! –dijo la científica percatándose de que conocían su relación con el licántropo– mucho gusto Ginny.

– El es mi hermano Ron, ella es Hermione y él es Harry –dijo presentando a sus amigos.

– Mucho gusto chicos –dijo dedicándoles una sonrisa.

– Nos alegra ver que estás bien, será una buena noticia para Remus –dijo Hermione– …cuando sepamos dónde está…

– Él está bien –dijo la investigadora esperando que así fuera– lo vimos hace un rato…

– Me alegra escuchar eso –dijo una voz anciana a espaldas del grupo– bienvenida a Hogwarts, señorita Krum… –añadió el director.

Todos los presentes en los jardines del colegio volvieron su vista a los recién llegados: Albus Dumbledore y Charlie Weasley.

– Creo que lo mejor sería que todos entráramos en el castillo –dijo Charlie– creo que es más seguro…

El grupo en pleno se dispuso a ingresar al recibidor del colegio.

– Creo que la Orden debería estar lista para ayudar a Lupin y compañía –dijo la profunda voz de Snape desde la última hilera del grupo– estoy seguro de que pronto serán atacados.

– ¿Atacados? –preguntó nerviosa la científica.

– Sí –afirmó Snape– el señor Tenebroso no va a dejarse quitar su presas tan fácilmente… le estamos desbaratando sus planes.

– Tienes razón –afirmó Dumbledore– enviaremos refuerzos para ellos, solo debes decirnos dónde se encuentran… –Y en silencio, el grupo terminó de entrar en el edificio.

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La tensión se podía cortar con cuchillo en el salón principal del castillo oscuro. Habían transcurrido más de cuatro horas y ningún mortífago del tercer grupo se había hecho presente.

Los mortífagos que se encontraban presentes en el salón no se atrevían a decir ni una palabra, pues estaban seguros de que el primero en hablar se llevaría el honor de ser el encargado de "ayudar" a su señor a descargar su frustración. Pero todos se hacían las mismas preguntas ¿qué había sucedido con los mortífagos del tercer grupo¿habrían sido atacados por los aurores? o ¿por la Orden del Fénix? Algunos iban más allá¿qué habrían encontrado que les impedía regresar? O al ser un poco más tétricos ¿ya habrían muerto?

Víktor Krum sabía que Bellatrix no era fácil de liquidar, así que suponía que algo debía haber sucedido para que no regresara… por otra parte, ella era conciente de que ahora no era la única en quien su señor confiaba, así que podía haber obligado al grupo a seguir más allá de lo que les habían ordenado; todo en su afán de no volver con las manos vacías…

A Krum le preocupaba otro detalle ¿se habría percatado Bellatrix de la ausencia del cadáver de Severus Snape? Él lo había llevado a la parte baja del castillo, cerca de la entrada a las cloacas, así que al pasar por allí cualquiera de los mortífagos pudo notar que el cuerpo no estaba dónde se suponía que debía estar… Esta duda lo estaba atormentando. Bellatrix lo odiaba y si se había percatado de eso, estaba seguro que lo usaría contra él. Debía pensar en algo… y pronto.

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Los chicos se encontraban en la sala común de Gryffindor. Luego de que ingresaran al castillo y escucharan que un plan (que desconocían…) había funcionado a la perfección y que Remus parecía estar en pleno uso de sus facultades mentales, Albus Dumbledore los había invitado muy amablemente a retirarse.

Ninguno de los cuatro estaba feliz de que los hicieran a un lado, pero sabían que era inútil insistir y que lo mejor era retirarse y tratar de averiguar por su cuenta cualquier detalle que les interesara.

Camino a su sala común, Ron había pasado su brazo por los hombros de Hermione, buscando que la chica dejara de temblar debido al frío que se sentía a esas horas de la madrugada. Harry, en un arrebato de caballerosidad, había acomodado su propia capa en los hombros de la pelirroja y la sonrisa que ella le había regalado, le valía más que cualquier otra cosa.

– Es una suerte que Remus esté bien –dijo Hermione para romper el silencio que se había instalado entre ellos al llegar a la sala común.

– Espero que aun lo este… –agregó Ron– no quiero ser pesimista, pero Snape dijo que lo más probable era que los atacaran.

– Supongo que ya deben haber enviado a la gente de la Orden… –dijo Ginny agregándose a la conversación– ¿tú qué crees? –dijo picando a Harry.

El chico dio la impresión de salir de un letargo profundo.

– Solo espero que lleguen a tiempo… –dijo a media voz.

La hermosa pelirroja solo pudo colocarse frente a él y abrazarlo. Fue algo espontáneo, no le molestó hacerlo, a Harry no le extrañó recibir el abrazo y Ron y Hermione no hicieron más que tomarse de las manos para darse apoyo ante la preocupación que todos tenían pero que solo Harry se había atrevido a expresar.

Ron y Hermione se separaron de Harry y Ginny, era obvio que él necesitaba estar a solas con la pelirroja para dejar salir todos sus miedos, así que la pareja se retiró al otro extremo del salón.

– ¿Crees que estará bien? –preguntó la castaña.

– Eso espero… –dijo él atrayéndola y besando su pelo– él es fuerte y cuando es luna llena su fuerza es superior, estoy seguro que no habrán podido con él. –abrazándola fuertemente agregó– Tendremos que esperar a que amanezca para saber algo más…

– Lo sé… –dijo ella abrazándolo de vuelta– gracias…

– ¿Por qué? –dijo con extrañeza Ron.

– Por estar conmigo… –dijo ella en un susurro.

– No podría estar en otro lugar… –dijo él en el mismo tono pero muy cerca del oído de la castaña– te quiero…

La chica levantó prontamente su rostro y lo miró. Los ojos del joven Weasley eran el vivo reflejo de la felicidad. Ella le sonrió y se abrazó más fuertemente a él. No estaba segura qué decirle… pero de todas maneras las palabras no salían de su boca.

– Supongo que no es el momento adecuado –dijo el pelirrojo– pero tenía que decírtelo, sé que ya esta noche te he dicho muchas cosas, pero la verdad es que decir que me gustas se queda corto para lo que realmente siento… –dijo bajando tanto el volumen de su voz que el final casi no se le escuchó.

– No Ron, no es el momento adecuado –dijo la castaña haciendo que el chico volviera a mirarla atentamente– pero de igual manera me encanta escuchártelo.

La joven se puso de puntillas y juntó sus labios a los del chico en un beso dulce y suave.

– …por que yo también te quiero.

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Bellatrix estaba volviendo en sí. El último golpe recibido la había dejado sin sentido por más de una hora. Ahora, al volver a sus cinco sentidos, sentía un gran dolor en su cabeza y al intentar moverse, se percató de que estaba bien sujeta con algún tipo de liana.

La mortífaga estaba bastante intrigada. Los hombres lobo generalmente no eran tan organizados como estos que los habían enfrentado en la noche. Este grupo parecía tener muy claros sus objetivos y muy señalada la gente que debía ser detenida. ¿Significaría esto que Dumbledore ya tenía de su parte a los hombres lobo? Lo ignoraba, pero de ser así eran unos poderosos aliados.

Lentamente, comenzó a repasar todos los eventos de esa noche. La entrega de cuentas de los Snape; la torpeza y muerte de Lucius, su amante; la oportuna intervención de Krum y su consecuente buen puesto en el grupo de su señor y la misión que le habían encargado junto con su equipo.

Algo en la misión no había estado bien. La abertura en la cloaca no era natural y estaba segura de que las mujeres habían escapado por allí. ¿Sabrían ellas qué les esperaba al salir por ese lugar? Seguramente Nymphadora sabía del bosque, pero ¿de las criaturas, o más general aun¿de los peligros de dicho lugar? No estaba segura, pero cada vez le sonaba más a un plan preestablecido por ella. El odio por su sobrina se incrementó exponencialmente ante estos pensamientos, podría haberle perdonado que llamara más la atención que ella entre la población de mortífagos, pero no que fuera más lista que ella.

Al levantar su rostro, notó que comenzaba a amanecer… pronto los licántropos dejarían su apariencia monstruosa y volverían a ser hombres comunes, pero las ligaduras que la sostenían le impedirían escapar. Tendría que pensar algo pronto, pues la debilidad no era permanente… además, ellos eran muchos y ella no tenía su varita. Mirando a su alrededor los vio, todo su equipo estaba en la misma condición que ella: amarrados y boca abajo.

De repente, su mente se aclaró. ¡Eso era! Ya sabía qué fue lo que notó fuera de lugar la noche anterior… ¿Cómo pudo haberlo pasado por alto? Sonrió para sus adentros… ¡no regresaría con las manos vacías ante su señor! Ahora tenía información para él… recobraría su valioso lugar en el grupo… y se desharía de Krum…

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El matrimonio Snape se encontraba nuevamente en sus habitaciones. Él sabía que no podría salir de allí en mucho tiempo, pero estaba convencido que el sacrificio valía la pena, solo por rescatar a Nymphadora de todo eso.

Las cosas no habían salido como él las planeó. En un inicio, Nymphadora no iba a ser descubierta y eso le había preocupado bastante. Si su plan se hubiera concretado, ella estaría casada con Krum, al menos por una noche. Pues estaba convencido de que a la mañana siguiente el registro mágico habría devuelto los papeles por no poder tramitarlos y eso habría descubierto que él no estaba muerto.

Los acontecimientos, lo obligaban ahora a permanecer "muerto" más tiempo del planificado. Pero también obligaban a Nymphadora a evitar ser vista. Si se analizaba bien, esto podía ser muy beneficioso para ellos como pareja, pues en el poco tiempo de casados, no habían tenido mucha oportunidad de compartir… si tan solo ella no se mostrara tan distante…

Desde que habían regresado, la metamorfomaga había evitado hablarle directamente y ahora que estaban en sus habitaciones, se había dedicado ciento por ciento a Pascual¡quién fuera conejo!

¿Qué podría haberla molestado? Cuando él había llegado a la habitación en la que ellas estaban prisioneras, había sido recibido muy cálidamente, pero ahora… entonces se le ocurrió¡Malfoy! Él estaba seguro de que ella no le guardaba ningún afecto al mortífago, pero bueno, no todos los días ves a tu marido matar a alguien… ¡seguramente era eso!

– ¿Estás bien? –dijo él acercándose a espaldas de su esposa– estás muy callada.

– Estoy bien –dijo ella con un dejo de tristeza en su voz– solo un poco cansada, eso es todo.

La joven se alejó de él sin siquiera mirarlo. No lo podía evitar, él aun amaba a Mary Ann, ella lo había sentido en su voz al discutir con Malfoy… Severus había matado al mortífago para vengar la muerte de su primera esposa. Recordaba todo claramente, él había salido cuando escuchó que Lucius había envenenado a Mary Ann y la cólera lo había cegado. Ella pudo sentir el poder de su marido al matar al mortífago…

Lentamente se aproximó a la ventana y vio el amanecer. El sol comenzaba a salir por el este y las nubes mostraban una gran variedad de colores, los mismos que ella no mostraba. Su cabello era gris y sus ojos hacían juego con él. Ese matrimonio por conveniencia siempre estuvo destinado al fracaso… ella lo sabía, cuando aceptó casarse con él, sabía que no debía jugar con esas cosas, que al final, siempre se sale lastimado… pero no le había importado, en ese momento ella estaba muy empeñada en demostrar que él había sido siempre un traidor a la Orden. Luego, cuando supo que él no era un traidor y se dio cuenta de que lo amaba, todo se complicó, pero se consoló pensando que él también la amaba… pero ahora, sentía que era el reemplazo de la francesa y que, aunque él dijera que la amaba, nunca sería igual que con ella.

– Ya está amaneciendo, creo que deberíamos regresar al bosque para ayudar a Remus y a los otros hombres lobo.

– Nosotros no podemos salir –dijo él acercándose a ella– sabes que debo seguir muerto y tú no debes exponerte, ellos te están buscando.

– ¡No voy a esconderme como una cobarde! Sabes que soy una auror…

– No vas a servirte en bandeja de plata después de que nos costó tanto rescatarte… –dijo él intentando abrazarla, pero ella le esquivó alejándose de la ventana.

– Tal vez tú quieras esconderte, pero yo voy a dar la cara…

Snape estaba bastante sorprendido¿qué le sucedía a su esposa? Comprendería un arranque así si llevara meses escondiéndose, pero en este momento era incomprensible. Tal vez tenía muy grabado el recuerdo de Black…

– Nunca me he negado a dar la cara y lo sabes –dijo mirándola fijamente y notando como se sonrojaba– y me gustaría que me dijeras qué es lo que te molesta.

– Nada –dijo ella prontamente.

– No creo que por "nada" te estés comportando de esta manera… –dijo percatándose de que ella no iba a decirle lo que le ocurría. Nuevamente intentó acercarse a ella.

– Creo que lo mejor será que hablemos después –dijo ella acercándose a la puerta del dormitorio– estoy cansada, creo que voy a dormir un poco.

E ingresó a la habitación interior cerrando la puerta tras ella. Severus Snape estaba completamente confundido por la forma de actuar de su esposa¿habría algo más que la molestara?

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Harry se había dejado consolar por la pelirroja de sus sueños. Estaba muy preocupado por Remus, pero estaba seguro de que durante la luna llena nada podría vencerlo. Aun recordaba la vez que en tercer año lo había visto transformarse en lobo, la fuerza que despedía era asombrosa y su resistencia a los hechizos era magnífica, así que estaba seguro que no sería presa fácil, solo le preocupaba que los mortífagos usaran el Avada con él…

Casi sin percatarse, él también había abrazado a la chica Weasley. ¡Se estaba tan bien cuando lo abrazaba! La posición en que se encontraban no era cómoda, así que se había enderezado un poco y ella lo había vuelto a ver a los ojos.

– Gracias –susurró el moreno– eres maravillosa.

– Es un placer –le respondió ella con una sonrisa.

Harry se corrió en el sillón que ocupaba y ayudó a la chica a ponerse de pie y luego sentarse a su lado. Sin que ella pudiera siquiera percatarse, él la estaba abrazando por los hombros y la acomodaba un poco arrecostada a él.

– Esta noche no resultó ni parecida a lo que había planeado –murmuró él sobre el cabello pelirrojo de la chica.

– ¿Lo que habías planeado? –dijo la pelirroja respirando más despacio– ¿qué habías planeado?

– Quería que pasaras una gran noche en la cena y el baile…

– ¡Y fue maravillosa! –le interrumpió ella abrazándose más fuerte a él.

– Sí –dijo él– pero quería que fuera realmente especial. Pensaba llevarte a los jardines y decirte lo mucho que significas para mi… y todo se echó a perder…

Harry no se había percatado del shock en el que se había quedado la pelirroja. De hecho, las neuronas de la joven trabajaban tiempo extra procesando lo que el chico de ojos verdes le acababa de decir.

– Tú sabes, un ambiente romántico, la luz de la luna llena, las flores del jardín… ¡pero no supe que hacer! De hecho terminamos volando en escoba… ¡lo más antirromántico que se me pudo ocurrir!

Ginny se había separado poco a poco del ojiverde y le miraba con los ojos bien abiertos ¿Harry le estaba diciendo todo eso así como así? Era completamente surrealista… y el chico seguía en su monólogo sin percatarse de lo que la pelirroja hacía.

– …¡y para colmo me caí! Debes creer que soy lo peor que pudo ocurrirte… ahora en vez de ser yo quien fuera tu héroe eres tú la que me salvó la vida… ¡patético! Visita a la oficina del director ¡lo mejor para concluir una velada romántica! Soy un fracaso en estas cosas –dijo y en ese momento volvió a verla… era adorable la sonrisa que mostraba su rostro– pero te quiero… –dijo sin dejar de mirarla.

– Me alegra saberlo –dijo ella– y no me importa que voláramos en una escoba esta noche, fue muy agradable hacerlo contigo y no creo que fuera antirromántico. ¡Y me encanta ser tu heroína! La verdad es que eso me convierte en alguien importante para la historia ¿o no? –y la sonrisa de la pelirroja iluminó toda la estancia– Además, la visita a la oficina del director fue muy interesante, sobre todo por que me permitió quedarme¡creí que me iba a sacar de allí!

Harry solo le sonrió tristemente… ella le daba las excusas ideales para poder decir que toda la noche no había sido un fiasco, pero no le convencían.

– Además –agregó la pelirroja– yo también te quiero.

Ahora sí era oficial, la noche de Harry Potter había sido todo un éxito.

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Ya había amanecido cuando el grupo de hombres lobo comenzó a organizar su regreso a Hogwarts. Todos habían retornado a su forma humana y, salvo algunas heridas leves, todos se encontraban bien. Los licántropos que habían consumido la poción matalobos, ayudaban al resto a comprender lo que había sucedido y explicaban la situación a los muggles que se encontraban listos para retirarse. De hecho los enviados de Dumbledore, liderados por Ojo Loco Moody, se encargaron de borrar el recuerdo de la batalla y lo que siguió a ella a todos aquellos que no formaban parte del mundo mágico.

Luego de una pequeña conversación con Remus, todos los licántropos del mundo mágico que habían encontrado en el bosque decidieron unirse al grupo búlgaro en el retorno al bosque prohibido del colegio de magia y hechicería.

La organización del grupo era bastante buena. Los magos de la Orden del Fénix se encargaron de elaborar los trasladores que los transportarían, otro grupo, de licántropos, se dedicó a vigilar a los cinco prisioneros. Un último grupo se encargó de limpiar el lugar en que acamparon y de apagar bien las fogatas. Cerca de las seis de la mañana, todos estuvieron listos para partir, y así lo hicieron.

– No se alejen del lugar de llegada, es preferible mantener el grupo junto hasta que hable con Dumbledore y Aliance –dijo Remus asumiendo nuevamente su papel de líder del grupo.

– No te preocupes, yo me encargaré de que así sea –le aseguró Rómulo con una sonrisa.

– De acuerdo –le respondió Lupin.

– Los trasladores se activarán uno por uno a partir de las seis de la mañana –indicó Ojo Loco.

– ¡Nos vamos! –dijo Remus y comenzó a organizar la partida de todos.

Poco a poco, todos los grupos fueron desapareciendo del bosque y congregándose detrás de la cabaña de Hagrid. El último grupo en llegar fue el de Lupin. Separándose un poco, les indicó que no se movieran y se dirigió al castillo acompañado por Ojo Loco. Lentamente ingresaron en el recibidor y se dirigieron a la oficina del director. Para su sorpresa los estaba esperando junto con Aliance Krum.

– ¡Remus! –gritó ella al verlo entrar y sin pensarlo dos veces lo abrazó fuertemente– ¡regresaste!

– ¡Aliance! Que alegría ver que te encuentras bien… –dijo el licántropo respondiendo a su abrazo.

– Bienvenido a casa, Remus –dijo el director– Ojo Loco –agregó a modo de saludo para su amigo de toda la vida.

– Albus –dijo el exauror.

– Gracias profesor. –agregó Lupin– Me gustaría que nos acompañaran a los alrededores de la cabaña de Hagrid, nos hemos ubicado allí para esperarlos. Tenemos algunos mortífagos prisioneros… entre ellos Bellatrix.

Sin pensarlo dos veces, el director, la científica, Ojo Loco y Remus se dirigieron afuera del castillo. En el camino, Lupin y el exauror los pusieron al día sobre lo que había sucedido en la batalla, la captura y el regreso al colegio.

Luego de las presentaciones del caso se decidió por ubicar a los mortífagos capturados en las mazmorras. Moody y sus hombres se encargaron de eso y se comunicaron con el Ministerio de Magia para el futuro traslado de los prisioneros.

Por otro lado, Aliance se encargó (con la ayuda de Remus y los licántropos búlgaros) de atender a los otros, los del bosque cercano al castillo oscuro. Como ellos no tomaban la poción matalobos, sus heridas eran mucho más graves de los leves rasguños de los otros. Esta tarea les llevó varias horas y el uso de dos invernaderos de herbología.

Después de esto, Aliance le narró a su novio toda la aventura que vivió con el matrimonio Snape la noche anterior. Remus la escuchaba atentamente y le sorprendió sobremanera la parte de la muerte de Lucius, del asesinato de Mary Ann y de la cantidad de cambios que sufrieron los planes originales.

– Me temo que tanto cambio en los planes va a traerle problemas a Severus y a Nymphadora –dijo el licántropo más para sí mismo que para Aliance.

– Supongo que sí… –dijo ella analizando la situación– ahora los mortífagos saben que ella también los traicionó y eso la pone en un peligro mayor al que ustedes habían previsto.

– No solo eso –le aclaró Remus– ahora no se enterarán de que Severus está vivo. Eso puede ser una ventaja para tu hermano, pero solo hasta que busquen el cuerpo, el podrá alegar que no notó nada extraño, pero será el primer sospechoso cada vez que se toque el tema.

– ¡Esto es cada vez más complicado!

– Es cierto, pero así son las guerras…

– Por cierto, tu amiga Nymphadora se veía muy sorprendida al decirle que yo era tu novia –dijo Aliance, intentando sacarse una espinita que la carcomía desde la noche anterior– creí que se lo habías contado…

– No lo hice –le dijo Lupin comprendiendo su error al respecto– lo lamento. De hecho solo le dije a Harry y fue por que él lo descifró de mis palabras… no quise compartirlo con nadie, quise que fuera algo únicamente mío…

– ¿Estás seguro? Tengo la impresión de que no querías que ella lo supiera…

– No lo sé –dijo mirándola a los ojos– puede ser que en el fondo fuera eso. Perdóname… creo que no sé ser pareja de nadie.

– El no saber se puede arreglar –dijo ella acercándose a él– lo que me interesa saber es si realmente quieres arreglarlo.

El silencio se hizo entre ellos dos. Ambos se miraban intensamente y en sus mentes miles de recuerdos se transmitían a alta velocidad. Luego de unos segundos, Remus tomó las manos de la chica y mirándola a los ojos dijo.

– Sí quiero, y quiero aprenderlo contigo.

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Cerca de las seis y media de la mañana, la señora Snape se levantó de la cama. Era inútil, tenía horas de dar vueltas y no había podido conciliar el sueño. La tristeza la estaba consumiendo. Miles de situaciones se le presentaban a sus pensamientos diciéndole que él la amaba, recordaba sus conversaciones en Grimmauld Place, su estancia en Perú, sus horas en el laboratorio de pociones del castillo oscuro, su visita de compras al callejón Diagon y la maravillosa noche de amor que compartieron en ese lugar, su regreso a Hogwarts, los sacrificios que él había hecho para que recayera sobre él todo el castigo que merecían ambos por no llevar a cabo las órdenes de lord Voldemort… todo le gritaba que él sí la amaba, pero el último recuerdo de él matando a Malfoy para vengar la muerte de Mary Ann le carcomía las entrañas.

Después de comprender que la única manera de tranquilizarse era hablar con su marido, se decidió a salir de la recámara. Él debía estar en la habitación exterior, ya que no podía salir y exponerse a que lo vieran los hijos de los mortífagos.

– ¿Severus? –dijo la metamorfomaga al ingresar a la habitación.

A simple vista no lo vio, pero al acercarse al lugar de Pascual lo vio. Estaba arrecostado en el sofá, sus ojos estaban cerrados, pero no dormía. Ella podía ver como su mano derecha se movía rítmicamente acariciando al pequeño conejo que dormía plácidamente sobre su vientre.

– ¿Severus? –repitió arrodillándose al lado del sofá en que se encontraba su marido– sé que no estás dormido –agregó– pero supongo que no quieres hablarme después de lo de anoche…

Él abrió los ojos y la miró atentamente, pero no dijo ni media palabra.

– ¿Quieres que me disculpe por mi comportamiento de ayer? –intentó pullarlo con esto a ver si reaccionaba.
– No, quiero saber si hoy voy a poder hablar con mi esposa, o no –respondió directamente.

Ella se quedó mirándolo y se levantó completamente abochornada. Eso era lo que había hecho la noche anterior, le había negado la oportunidad de hablar con su esposa. ¡Pero ella tenía sus motivos! Ella tenía que saber si él realmente seguía tan enamorado de su primera esposa… si era así, ella no quería hablar con él.

– No quise llamarte cobarde –dijo cambiando el tema levemente.

Él se limitó a levantar una ceja ante el rumbo que ella le daba a su conversación.

– Sé que no lo eres, lo has demostrado muchas veces y anoche lo volviste a mostrar y en más de una ocasión.

La joven se fue alejando de él y moviéndose a lo largo y ancho de la habitación. De hecho su monólogo comenzó a estar aderezado por múltiples tropezones y golpes que daba a los muebles que osaban quedarse ubicados en sus lugares.

– No podía creerlo cuando gritaste que no podrías tener nunca un hijo de una sangre mezclada. Sé que era parte de tu actuación –dijo antes de que él pudiera hacer algún comentario al respecto– y que lo hiciste para evitar que el señor Tenebroso tuviera un arma más con la cual intentar dominarnos¡pero dolió! Supongo que por que eres un buen actor –agregó bajando el tono de su voz.

Nuevamente la chica había golpeado con un mueble, pero esta vez había estado a punto de terminar en el piso; solo una serie de piruetas dignas de un patinador profesional, la había librado de dar con su ser en el suelo.

– Y cuando tuve que presentar mi misión –continuó como si nada hubiera sucedido– el miedo me estaba matando. ¡Yo no soy tan valiente como para soportar esas cosas con una sonrisa! Fue una suerte que todos miraran la pared con tanta atención… de lo contrario se habrían enterado de que estaba temblando. –dijo ya con los ojos llenos de lágrimas.

Por segunda vez, una irrespetuosa mesita había omitido salir del camino de Nymphadora Snape y la joven había vuelto a tropezar con ella, pero esta vez la firme mano del profesor de pociones la había sostenido antes de dar con su humanidad con el duro piso de piedra. Ella lo miró y siguió con su peligrosa caminata a través de la habitación.

– ¿Sabes lo que sentí cuando comenzaron a torturarte? No podía creerlo, tanto esfuerzo para que las cosas resultaran como lo planeamos y cuando lo logramos estaba aterrada. ¿Y si te mataban durante esa tortura? o ¿si no dejaban a Krum hacer lo que tenía que hacer? o mil y una cosas más que podían haber salido mal… –y la chica se detuvo extrañamente antes de chocar con una silla– Cuando me preguntaste que te diría si me propusieras el divorcio y comprendí lo que habías planeado, sentí ganas de saltarte al cuello y comerte a besos, pero nuevamente tenía que seguir actuando…

El profesor de pociones ya había perdido las ganas de interrumpir el monólogo de su esposa y deseaba intensamente que siguiera y sacara de sí todo aquello que la estaba carcomiendo.

– Cuando caíste como muerto en medio del salón, sentí que la vida se me iba contigo –dijo mirándolo fijamente a los ojos, pero nuevamente comenzó a moverse– luego todo fue demasiado rápido, me preguntaban que había sucedido, Bellatrix y McNair molestaban a Krum, Krum te tomaba y salía del salón, cuando me quise dar cuenta Aliance y yo éramos escoltadas por Colagusano a nuestras habitaciones y allí fue que lo descubrí: yo ya no era de fiar, habían descubierto mi traición y no he logrado averiguar cómo. Algo se nos había salido de las manos y no tenía idea de cómo resolverlo. Para colmo estaba Aliance que se salía de todas las previsiones que teníamos ¡y resultó ser la novia de Remus! No podíamos dejarla allí. ¡Todo era tan confuso!

Snape estaba sorprendido por la noticia del noviazgo del hombre lobo, pero debido al estado en que se encontraba su esposa, prefirió no hacer ningún comentario al respecto.

– Luego llegó Malfoy a la habitación y todas mis esperanzas se fueron al garete… era obvio que no quería saludarme únicamente. Cuando dijo lo de Mary Ann comprendí lo mucho que debía estarte afectando oírlo desde el otro lado de la puerta, pero aun así yo seguía aterrada y no solo por lo que podía sucederme ¿comprendes? –dijo volviéndolo a ver nuevamente– si salías ibas a tener que matarlo por haberte visto vivo, pero en el fondo deseaba que salieras, por que tenía miedo…

Ya Nymphadora lloraba a mares y había decidido dejar de darse de golpes por la habitación, así que se había sentado tranquilamente en el piso en medio del salón.

– Luego saliste hecho una furia ¿por lo de Mary Ann? o ¿por mi? No lo supe entonces y no lo sé ahora. Sé que tenías que matarlo, pero fue por ella, por ti o por mi… no lo sé, y eso me está matando.

Ella se había quedado mirándolo al terminar de hablar. Él no se atrevía a decir nada¿ya se habría desahogado del todo o tendría que esperar el segundo round?

Al ver que su esposa no decía nada, él se acercó a ella y contrario a todo lo que hubiera hecho a lo largo de su vida, se sentó a su lado en el piso del salón.

– ¿Eso es lo que te tiene tan mal? –dijo dulcificando su tono normal de voz– ¿las razones por las que maté a Lucius?

Ella se limitó a asentir sin decir media palabra. Allí fue cuando Severus Snape comprendió que debía sincerarse con ella, si quería que las cosas funcionaran iba a tener que abrirle su corazón.

– No te voy a negar que al escuchar que había envenenado a Mary Ann tuve ganas de matarlo inmediatamente –dijo lentamente– pero eso no fue determinante para traspasar la puerta que me mantenía oculto. Mary Ann fue muy importante para mi y la amé locamente, pero ella ya no está. Yo acepté su partida hace mucho tiempo, fue difícil y tardé años en superarlo, Dumbledore fue de mucha ayuda para superar todo aquello que la dañó debido a mi forma de vivir, sé que si yo no hubiera sido un mortífago ella no se habría unido al movimiento y probablemente hoy estaría viva, pero son cosas que no puedo cambiar, "son" y eso es todo.

El profesor de pociones ya no la veía, tenía la mirada perdida en la pared del salón y las palabras salían de su boca directas al corazón de su esposa.

– Lo que realmente me hizo salir de esa habitación fue darme cuenta que si no lo hacía él iba a ser el asesino de mis dos esposas y eso no lo iba a permitir. –pudo sentir la mano de Nymphadora ubicarse en su antebrazo, pero no se volvió a mirarla, sino que continuó hablando– Al matarlo y oír todo lo que dijo de ti y de ella, el odio me cegó y solo deseaba que dejara de respirar. Ella, tú… las dos mujeres más importantes de mi vida y ambas sufriendo por su culpa –y en ese momento se volvió a ver a su esposa– no puedo decirte si lo hice solo por ella o solo por ti. Lo hice por los tres, por ella, por ti y por mi.

Tal vez esa no era la respuesta que ella quería escuchar, pero era completamente sincera. ¿La aceptaría ella? No estaba seguro y la miraba atentamente para descifrar lo que pensaba.

La joven no movía ni un músculo, solo lo miraba. Fue entonces cuando ella lo abrazó y comenzó a llorar nuevamente, pero ahora lloraba en sus brazos y eso dibujó una sonrisa en los labios del profesor de pociones.

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Los cuatro chicos Gryffindor bajaron a desayunar después de una de las noches más extrañas que habían vivido en sus cortas vidas. Hoy, no eran solo cuatro amigos, eran dos parejas de jóvenes enamorados que enfrentaban la vida con otra visión. Además, todos estaban intrigados por el paradero de Remus Lupin y querían conocer los detalles de todo lo sucedido la noche anterior en el castillo oscuro… aunque para eso deberían esperar a que Tonks les contara un poco de lo ocurrido.

Como eran cerca de las ocho de la mañana cuando llegaron al gran comedor, se sorprendieron de encontrar una mesa más en el salón, y en ella un numeroso grupo de hombres que desayunaban charlando alegremente.

– ¿Viste esa mesa? –le preguntó Ginny a su novio.

– Sí –le respondió– ¿por qué lo preguntas?

– Por que Remus la preside –respondió ella.

Antes de que pudiera darse cuenta, la pelirroja se vio jalada por Harry hasta el lugar en que se encontraba su lobuno amigo.

– ¡Harry! –dijo mirando al chico que se acercaba– ¡Ginny! –agregó al ver la chica que iba tomada de la mano de su joven amigo.

– ¡Remus! –dijo el chico– ¿te encuentras bien?

Remus les hizo un breve relato de lo ocurrido y les presentó a Rómulo que se encontraba a su lado en la mesa.

– Supongo que ya conocieron a Aliance –dijo el licántropo con tono orgulloso.

– Sí –le contestó la pelirroja– es muy hermosa y simpática.

– Lo sé –dijo el hombre lobo mirando hacia la mesa principal, donde la chica hablaba con el director– me parece que habrá un anuncio pronto…

Y estaba en lo cierto.

– Su atención por favor –dijo el director poniéndose de pie– Como todos habrán notado, esta mañana tenemos invitados para el desayuno. Todos ellos son y serán miembros de un nuevo instituto de investigación que abrirá sus puertas en las próximas semanas en el pueblo mágico. La doctora Aliance Krum, aquí presente, –la chica hizo una reverencia– se encargará de este establecimiento y el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería será uno de sus patrocinadores.

Todos los integrantes de la quinta mesa del comedor comenzaron a aplaudir furiosamente y el resto de los comensales hicieron lo mismo, sobre todo el cuarteto de Gryffindor, pues eso les hacía comprender que la novia de Remus estaría cerca, lo que aseguraba que el licántropo no estaría lejos.

La alegría se habría mantenido por horas de no haber entrado en ese momento Ojo Loco Moody al salón.

– ¡Se les escapó! –dijo con furia contenida– esos imbéciles del ministerio dejaron escapar a Bellatrix Lestrange…

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Solo un estudiante no estaba en el comedor para el desayuno y el anuncio de Dumbledore: Draco Malfoy.

Cerca de las siete de la mañana, una lechuza negra había ingresado a su habitación. La nota no tenía remitente, pero sospechaba que era de Rodolphus Lestrange o de su esposa. En este mensaje le comunicaban la muerte de su padre.

¿Qué iba a hacer él ahora? Su madre había muerto al inicio de las vacaciones y ahora, solo unos meses después, su padre había seguido la misma suerte. Si bien ahora era un chico muy rico y con la muerte de su padre se rompían los lazos con el señor Tenebroso, no dejaba de estar un poco incómodo con la situación. ¿Y si quedaba a cargo de alguna de sus tías¡Imposible! La ley difícilmente lo asignaría a una prófuga de la justicia, y la otra ya había muerto, así que ignoraba qué destino le esperaba. Aunque no se quejaría si lo ponían bajo la tutela de su única prima… al fin y al cabo era la única persona "decente" que quedaba en su familia. ¡Este tenía la pinta de ser un muy buen día!

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El director del colegio intentaba calmar a un alterado exauror, pero no era muy efectivo. Moody estaba furioso, era el colmo que la gente que enviaba el ministerio no fuera capaz de trasladar un grupo de prisioneros sin que uno lograra hacer lo que quisiera.

– Debes tranquilizarte –le aconsejaba el anciano– ya no hay nada que podamos hacer.

– Lo sé –aseguró el exauror– ¡pero es imperdonable!

Estaba visto que no sería fácil tranquilizarlo. Ya era cerca de la hora del almuerzo cuando habían terminado con todo el papeleo y las declaraciones de los testigos de todo lo ocurrido.

En medio de la confusión, la chimenea presentó la señal del espía. Dumbledore no esperaba que Krum se comunicara tan pronto. La verdad es que pensó que luego de lo sucedido, los mortífagos se tomarían su tiempo para retomar sus actividades, pero parecía ser que no era así.

En vista de que Moody era de la Orden del Fénix y un amigo de mucha confianza, Dumbledore le permitió estar presente en la conversación que tendría con el antiguo jugador.

– Tengo noticias –dijo el búlgaro omitiendo el saludo de rigor– malas noticias.

– Te escucho –respondió seriamente el director.

– Bellatrrix ha rregrresado –dijo seriamente– y trrae la noticia de que Snape no está muerrto.

– Pero –comentó el director– ella no lo pudo ver al estar en el castillo…

– No, perro notó la ausencia del cadáverr en las mazmorrras…

– Bueno, esperábamos que se enteraran, solo que no creí que fuera tan pronto.

El búlgaro se retiró sin despedirse, no estaba la situación para detenerse en cortesías que podían costarle la cabeza.

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– ¡Draco! –exclamó la metamorfomaga al rato de haber detenido su llanto.

– ¿Qué sucede con él? –le preguntó su marido.

– ¿Quién se hará cargo de él ahora? Su padres están muertos y no le queda más familia que yo…

– Supongo que entonces nosotros deberemos hacernos cargo –dijo él luego de unos momentos de meditación.

Se encontraban en esta conversación cuando escucharon que llamaban a la puerta. Ambos se levantaron y el profesor de pociones se acercó a abrir. El director del colegio estaba ante él y ante la muda invitación de su amigo, ingresó al salón de la pareja.

– Ya Voldemort sabe que estas vivo Severus –dijo sin más preámbulos– y todo lo que sucedió la noche anterior. Bellatrix escapó y lo ha puesto al día con todo.

– Maldita mujer –murmuró Nymphadora ignorando que ambos hombres la escuchaban.

El director les sonrió a ambos y disculpándose se retiró de allí.

– Eso quiere decir que es inútil que nos escondamos… –dijo la joven.

– Sí –corroboró él– estamos de vuelta, aunque no sé que tan bueno sea eso.

– Por lo menos estamos juntos en esto –dijo ella con una sonrisa.

– Tienes razón…

Nymphadora Snape se acercó a él y lo abrazó fuertemente. No podía evitarlo, cada vez se convencía más de que ese era el hombre de su vida y que casarse con él fue el accidente más maravilloso que le había sucedido… y la verdad es que ella sabía de accidentes.

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Bueno, eso ha sido todo para este fic. Espero que fuera de su agrado y que el final no los desilusionara. Muchas gracias a todas las personas que se mantuvieron leyendo a lo largo de estos meses y muchas gracias también por los mensajes que me enviaron…

Gracias a: Sara Fénix Black (¡princesa! y madrina de este fic… pero sobre todo maravillosa beta), Aliance (hasta tu nombre tomé prestado…), Nocrala (mexicanita!), Naomi, SaraMeliss, Clau de Snape (¡amiga querida!), pupi-chan, Sara-Ginny, Narua Black, Luna-Kitty-Lovegood, Alexms (wapa!), Arwen Atenas (primera en darme su opinión sobre la idea del fic… pero por correo), Elanor Black, Iraty Rowling, susy snape malfoy, Syringen, barbiblack, Cami and Ron for ever, Climenestra, Riegel, mikos-snape, Ichan, Runie-Lovegood, Perla Mery, Jara-A4, Miss Andreina Snape (porrista número uno del fic…), Indira de Snape, strega-in-progress (aun estás por aquí?), Piccolina07, Maru-snape, Profion, Calanor, LakotaSnape, Snape is a mysterious dark angel, Sakura-Diana- Black, sakutso, marcela9 (Andrea! Ya terminé!), Ellayah, Kiche, DarkAngelx20, Mary-Tonks, marissa, slydawn, Nariko, elisa, llue, taka-chan, safrie, Willow Black, Sariluri, Meilin2, ChicaFeltonMalfoy, DrakeMalfoy, laurana-malfoy-rin, kari, Nariko2, Silence-messiah, Hanna-Wesley, Noctis, Noctis Black Snape, Anna, Elanor Blackriver (aun estás por aquí?), Sheamoonie (sigues con vida en ff?), LA HIJA DE LA OSCURIDAD, mrs brandon, Rhian Malory, Antiope Black, dany black, Vikka Riddle, Abby Lockhart1, Kymie, Florence Rose (mi querida Elena, sos un sol!), CaMi Blau und Himmel, edysev, Nisse, Sami, larzuwa, RwanaLupin, MeilinSnape (aun estás por aquí?), Ginger, Karla, Mariana, alosca16 (compatriota!), ony potter, rWaNa, Blythe.Naurin, naginy, Princess-H-Potter, Kirlatan, akasha-bennington, Athena, Eve, Snape is a mysterious dark angel, martita-felton, Replika (gracias por seguir aquí!), Marian, Shaak-Ti, karura84, Sybill, Atenea217, sarah-keyko, Aiosami, Gabriela Ces, SybillT, Nadir-Blue, morgana riddle, Darky-Snape, Iraty Scry, NYPHANDORA SNAPE, Sami-Maraurder girl (eso niña!), Erzebeth Snape, y un par de anónimos… (espero que no me faltara nadie, si es así por favor discúlpenme) También quiero agradecer a los que me responden reviews y me instan a continuar.

Para celebrar que terminé este fic y que ya no volveré a dejarles esperando meses por el siguiente capítulo, he subido un one – shoot de James y Lily llamado "Astucia"… espero que les guste y lo disfruten tanto como disfruté yo el escribirlo. Valga también para celebrar la grandiosa cantidad de reviews que recibí en este fic… MIL GRACIAS

Ana María