El invierno que te fuiste

Capitulo 7

Que travieso eres .-murmulló la itako entre sueños.

Casi ya se encontraba despierta a causa de que Horo se encontrara acariciando tranquilamente la zona desde su vientre a senos.Era plancentero y hermoso, pero tambien hacía ver lo travieso que era el shaman de hielo.

Te gusta?.-pregunto Usui, quien se encontraba a espaldas de la sacerdotisa, pegado a ella.

Lo adoro .- contestó automaticamente y se volteo para ver al chico. Por un instante, clavo sus ojos sobre los ojos del chico del norte y seguidamente lo empujo suavemente haciendo que se recueste en el futon y se sentó sobre las caderas del chico.

Anna comenzó a analizarlo, queria grabar en su mente todas las facciones, gestos y palabras del chico. Su cabello dasalineado y sus miradas entrelazadas...era divertido ver lo concentrado y absorto que estaba observando las gemas negras que ella poseia.

Anna..-llamó a la sacerdotisa.- quiero decirte algo.

Dime..-dijo recostandose sobre el cómodo pecho de su chico.

Mi...-hizo una pausa, nervioso.- mi verdadero nombre no es Horohoro.

...-la rubia frunció el ceño.

Sino que, es Usui Horoken .-dijo tragando saliva.

Pasaron algunos minutos y Anna no respondió nada ----Quizá se molesto por haberle ocultado la verdad.-pensó Horohoro, temeroso ----

Anna, por favor no te molestes conmigo .-suplico Horoken.- sé...sé que fue mi culpa por que debía haberte dicho hace mucho tiempo pero yo...yo solo queria que los supieras por que te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo! .- pronunció Horo nerviosamente.

No me importa si eres Usui Horoken o Horohoro .- la fría voz de Anna ahora era dulce y suave.- por que la persona que amo se encuentra aqui .-dijo tocando el pecho del shaman .- y con ella quiero compartir el resto de mis días.

Anna se levantó y tomó su ropa que estaba dispersa en el suelo de la habitación pero, Horo acercandose a ella, la toma de la mano haciendo que la chica alzara la vista y se quedara viendo fíjamente al peliazul.

Que apuesto eres.-pensó la itako.---

Suspiró al ver su rostro y no pudo evitar sonrojarse al ver su atractivo pecho descubierto y sus pantalones desabotonados.

¿Que sucede Anna? .-pregunto el shaman alzando las cejas, con una sonrisa perversa.- ¿Te comio la lengua el raton? .- pronuncio divertido el shaman al observar la expresion de la itako.-

N-no...que cosas dices!.- exclamó con las mejillas encendidas en carmín.

Entonces...-murmulló el peliazul, que la tenia tomada de la mano y la jaló hacia sí, pegandose lo mas posible al cuerpo de la chica, mientras la miraba.- entonces...ahora podremos mas seguido...-sin terminar, se acercó a su oido susrrandole sus planes para despùes besarla apasionadamente, intoduciendo su lengua al interior de la boca de la itako.

...Horohoro no baka!.-exclamo la avergonzada Anna.

Tan apenada estaba que se vistió lo mas rápido y hasta casi salió corriendo de la habitación. Para Usui era divertido verla tan apenada pero...no se sorprendía, ya que todo estaba sucediendo de una manera acelerada, y ni Anna ni el estaban acostumbrados a vivir lo que los últimos días.

Tal vez...

QUE DEMONIOS HACES TU! AQUI?.- se escuchó la ahora furiosa voz de la sacerdotiza.

El ainú se dirigió al pasillo de donde provino el alarido de su Anna, encontrandose con una escena un tanto peculiar: Len aun con cara de sueño y Anna a punto de darle un buen golpe.

Opsi.- dijo tratando de engañar a Anna.- yo me regreso a lo que hacía n.nUU .-dijo el peliazul.

Usui Horoken!.- dijo tratando de contenerse la itako.-

achu! .-estornudó el chico de Hokkaido.- ahora eres la primera chica que me llama de esa manera...

Que hace ''este'' .-dijo apuntando a Len.- aqui, a esta hora?

Bueno mi vida, verás, ayer...-dijo lo mas campante posible.

Horohoro! eh..Len, no confundas esa frase ¬¬ u.u ya sabes que es un tonto, no sabe lo que dice.- dijo Anna tratando de ocultar.

Anna, nada ganas con esconderlo .-dijo la voz burlona de el chino.- ya lo sé todo, los descubrí ''con las manos en la masa'' jajajaja .- carcajeó.

QUE? .-exclamó la sacerdotisa, a quien casi le daba un colapso mental.

Anna.- dijo el peliazul llamando a su chica.- ayer le explique todo a Len, no temas...

No le diré nada a Yoh pero...-dijo entrando a un ambiente serio.- solo quiero decirles que no esta nada bien esconderle esto.

...-la mirada de Anna se volvio distante una vez mas.

Pero, no pretendo estorbar aqui...-dijo Len con cierto aire de resignacion.- esperaré a Yoh y partiré a casa en la tarde.

Sin mirar a ninguno de los dos chicos, la itako regreso a su habitacion para despues cerrar la puerta, su mente y corazón...Len estaba en lo cierto, cuando Yoh supuese se le destrozaria el corazon. Tal vez siempre se trataron como amigos y lo unico que los une era ese compromiso sin sentimientos de por medio, mas que de hermanos.

Aun asi.- murmullo la itako.- no puedo ocultar mas esto.- decia mientras miraba las colchas del futon revueltas, acercandose a alinear todo, pero en el camino se encontro una camisa conocida, mientras se sentaba en el suelo de la habitacion para observar dicha ropa.-este bien o mal...suframos tu o yo...esto ya no puede ser .-al decir esto, Anna hunde el rostro en la camisa, derramando lágrimas..-Horohoro...

Habian pasado ya varios dias, cuatro en total desde lo ocurrido; el joven Tao se habia regresado con el agradecimiento de Yoh para Jun y todo transcurria con la misma monotonía que siempre, Yoh tan fresco, siempre tranquilo y con una tonta sonrisa en los labios, Manta, quien iba todos los dias a la pension de Fumbari siempre acompañado de sus libros y una platica interesante que compartir con todos pero Anna...

El chico del norte se encontraba haciendo sus labores, en esta ocasion lavaba los baños, pero un pensamiento lo estremecio..el recuerdo de los hechos de los pasados dias le impidieron seguir. El silencio sepulcral, las miradas frías y frases cortantes que podría tolerar en otras personas ahora le hacian sentir débil, herido y triste cual ave atravesada por una flecha en el corazón. El primer día un frio y casi forzado beso, el segundo duras palabras cortantes y los dos siguentes ni una señal de atencion hacia el...¿Que habrá pasado con Anna¿Algo habrá sucedido?

Si...algo sucedio.-murmulló el ya deprimido shaman de hielo.-

Era la incertidumbre de no saber que pasa, la frustracion y desesperacion al no estar con ella y el vacío que lo llenaba al no estar con ella...SU Anna.

Las horas lentamente pasaron...hasta llegar a la cena en donde, al igual que los demás dias, le resultaba frustrante tener que sentarse en frente de Anna, pasando los minutos como si fuera una tortura verla y no poder sonreirle sin que ella no le devolviera el gesto...

Era tarde ya y casi pasaba el cuarto dia de tormeto..tormento que lo consumia a cada segundo que pasaba, y no lo dejaba consiliar el sueño...por lo cual pesadamente se levanto de su futon y se dirigio a la ventana, en donde sin poder contenerse, dejo caer unas lágrimas de dolor..

Acaso...acaso dije algo que la ofendio? .-decía Usui.- tanto que tal vez ya ni me ama...debe ser que soy demaciado cabeza dura y la he lastimado...-trataba de no llorar, ocultando su rostro.- Anna...-murmullo el chico al ver pasar una sombra que se dirige a la parte trasera de la casa.

Sin pensarlo un minuto, Horohoro se apresuro a salir de la casa y seguir aquella sombra que tan bien conocía, saliendo de la pension lo mas quedamente posible pasando por un angosto pasillo que conectaba a otra parte de ésta, en donde había un cobertizo de tamaño considerable en donde aun se podia ver la puerta abierta. El chico de Hokkaido se acerco y pudo escuchar sollozos agudos, que había escuchado numerosas veces antes...era Anna, llorando desconsoladamente. Pegado a la puerta de madera, tratando de escuchar los sollozos que le partian el alma.

Soy una estupida!.-decia la itako entre sollozos.- lo que estoy haciendo es egoiste, lastimando a Horohoro, y mi misma y...todo por no perjudicar a Yoh!.-golpeo ligeramente el suelo con las manos.- ahora seguramente me odia y si se llega a enterar del por que de mi comportamiento será peor.-se cubre el rostro con las manos.- extraño sus besos,sus caricias y...despertar junto a el.- aprieta sus ojos tratando de no llorar más.

Anna.-murmulló el Ainú.

Si, era egoisa la razón pero jamás, ni en sus sueños podría odiarla; Yoh era su amigo, pero no permitiría que por algo así dejaran de estar juntos. El chico en un arranque de desesperación, entró a la habitación para despues cerrar y posarse atrás de la rubia.

Estar tan cerca de ella le hacia degustar el olor de su cabello, el cual era deleitante, y rozar con su piel blanca y tersa, la cual invitaba a acariciarla sin descanzo.

Anna...Anna.- pronunció el shaman, entrelazando sus largos brazos en la cintura de la itako.

Que haces aqui, Usui Horoken?.- preguntó tratando de actuar como días antes, y con intenciones de alejarse de él, pero sin poder, el chico del norte rozó sus labios con los de ella, dejándolos a poca distancia.- no quiero hacer esto...-murmulló la itako, pero inevitablemente, los dos unieron sus labios, besandose con frenesí y desesperación, haciendo el roze mas intenso a cada segundo que pasa.

Anna Kouyama.- llamó a la itako mientras la sostenía contra la pared, tocando las piernas de la chica, las elevo y ésta rodeo las caderas del peliazul.- no quiero que me hagas esto de nuevo...-lágrimas de dolor rodaban en las mejillas de Horohoro, que al mismo tiempo besaba el cuello de Anna.

Yo...-logró articular la sacerdotiza.-lo..lo siento.- rodeó sus brazos en el cuello de su pareja.

Tratando de lograr una posición mas cómoda, el chico desciende al suelo, quedando sentado, mientras que la sacerdotiza queda de la misma manera.Era obvio lo que sucedería pero...

Horo...esto no debe pasar.- dijo Anna intentando alejarse de la situacion.

Lo necesito y sé...-murmulló palpando los pechos de la itako y tocando las piernas de la itako, llego hasta la intimidad de ésta.- que lo deseas tanto como yo..

Al sentir el contacto de las manos del joven, Anna arqueó la espalda, Horoken deslizó la ropa interior de la chica y comenzó a acariciar con sus dedos medio e índice, de manera sutil, la intimidad de la chica. Eran de esperarse los gemidos, casi a gritos, cuando el chico de Hokkaido introdujo los dedos a la cavidad femenina, sintiendo como se contraia el interior de Anna al entrar en un ritmo tranquilo.

La chica dificilmente podía pensar, sólo gemidos emergían de sus labios...Pasado un momento, el ainú se detuvo, depojando a Anna del estorboso vestido negro. Sin pensarlo un segundo, Horo introdujo los dedos a la intimidad de su amada, mientras que con devoción lamia y succionaba esas obras de cielo que la chica poseia. Ella gemía y externaba el placer, placer que cada vez se hacia intenso, y que solo marcaban el pincipio del fin de la relación.

Horohoro...ya...y no puedo más.- dijo en un débil murmullo, abrazandose a su hombre.

Al escuchar esto, Usui se despojo con dificultad de las prendas que aun portaba, y tiernamentem tomó el rostro de Anna entre sus manos y depositó un corto beso en los labios de la chica.

Sostuvo las femeninas caderas con delicadeza, como si se fuese a romper, y comenzó a adentrarse en ella, suspirando entrecortadamente, y con las mejillas encendidas de carmín.

Se abrazo al Shaman, cuando en una embestida, el llego al fondo de ella.

No se necesitaron palabras, sólo las expresiones de sentirse completos una vez mas...sentir que formaban uno solo, y en ese momento, sentir que no estaban tan solos como creían.

Momentos despues, la pareja se encontraba acostada en el suelo de aquel covertiso, en donde una vez mas, habian expresado de la forma más intensa su amor mutuo.

Anna acariciaba el musculoso pecho del shaman de hielo, mientras que éste dormitaba...

Horohoro...es mejor que regresemos a la casa.- llamó despertandolo.

Podemos permanecer un momento mas...así?.- preguntó estrechandola como si fuese a perderla.

Un momento de silencio llegó, haciendo que los dos se sintieran incómodos..

Yo...no puedo justificar mi comportamiento...lo siento, Horohoro.-dijo la sacerdotiza, disculpandose al shaman..

Lo importante es que ya se solucionó y quiero que sepas que nunca te podría odiar, por que eres el sol que irradia en el cielo, y yo la planta que recive tu calor...si tu no estuvieras, yo no podría existir.-dijo tiernamente el chico del norte.- creo que es mejor regresar cada quien a su habitación...

No...esta vez dormiré en tu cuarto.-dijo la itako, haciendo que el rostro de Horo se iluminara de una gran sonrisa..


Mientras tanto, en otro lugar---

¿Cómo que Horohoro se fue?.-pregunto una voz femenina.

Asi es, se fue hace unos días...-respondió Pilika.

No! no puedo permitir esto...como su prometida tengo el deber de regresarlo, cuesteme lo que me cueste.-exclamó furiosa la misteriosa chica.

Sabes perfecctamente que el esta enamorado de otra persona y nunca podrás tener afecto de su parte...-dijo Pilika dúramente.- no es que te desee algo malo, si no que mira la realidad!

Con el tiempo sé que podrá amarme...y por lo tanto lucharé hasta que ese día llegue!.- dijo la misteriosa chica saliendo de la casa, dejando a una Pilika disgustada.

Hermano...espero que no tengas problemas..-murmulló la joven peliazul.


Waaaaaaa, hola! como estan todos, yo muy bien. Ruego mil disculpas por la demora, en especial a Maeda Sensei ( don't hate me T.T) º-º ñaca..desde ahora habrán mas lios, pero por el momento no sean perezosos y dejen reviews, gracias a ellos puedo mejorar por sus comentarios. Estaremos en contacto y May the Force be with You! xDDD jaja (Maeda T.T estoy impaciente por leer el siguiente capitulo de su fic horoXanna ;0;)