FIEBRE

Escrito por: Adriana Santomé -hikari-

Fecha: 6-12 de junio del 2003.

Disclaimer: Shaman King no me pertenece, bleh! :P

N/A: ¡Hola! Espero que esto les guste. Es un fic de Anna y de Yoh, la primera narrando. Y sobre Anna, nunca actuaría así, pero en realidad creo que es como se siente, ademásde que habrá ciertos factores que le ayudan; en el fondo ella sabe que Yoh la quiere mucho. Pero eso no tendrá sentido si no leen el fic. Kukuku... (cough) Bueno, díganme si les gustó y ya saben, los reviews no me molestan!!!!

----

Fiebre

Parte uno: ¿Por qué?

----

¿Qué es lo que me esta pasando?

Abro mis ojos lentamente, incorporándome al lugar donde me encuentro. Comienzo a distinguir varias formas, pero todo sigue estando un poco borroso. Los rayos del sol que se filtran por la ventana cubren mi cuerpo delicadamente. Miro hacia arriba, hacia el techo de mi cuarto, las pequeñas grietas, insignificantes, ahora llaman sorpresivamente mi atención.

Me encuentro acostada en mi suave futón, con mis brazos a los lados de mi cuerpo. Respiro despacio, pesadamente. El aroma de la hierba fresca impregna cada rincón del cuarto. Anoche también llovió...

Estornudo levemente para mi gran descontento. Intento levantarme apoyándome en mis largos brazos. Pero estoy muy cansada y mis brazos no soportan mi peso. Un mareo me invade y finalmente me dejo caer al suelo, cerrando mis ojos de nuevo.

Antes de que toque el futón una vez más, siento como un brazo cálido y fuerte me sostiene. ¿Quién es? Abro mis ojos en shock cuando siento que alguien me atrae hacia su cuerpo, envolviéndome en un abrazo tibio y reconfortante. ¿Qué esta pasando? Percibo una suave risa cerca de mi oído, una melodiosa respiración acompañándola. El aroma de esa persona es...

Su cabeza se recarga en mi hombro y cuello, sus labios muy cerca de mi nuca, lo sé porque siento su aliento húmedo y caliente contra ella. Los latidos de su corazón intercalándose en una bella danza con los míos. Yo... yo conozco a esta persona. Sus cabellos castaños se mezclan con los míos, que toman tonos dorados cuando la luz del sol los toca. Quisiera quedarme así un momento más. Él se separa de mí...

Un poco más... Me doy cuenta, de repente, de lo que esta pasando. Lo miró con mucha sorpresa y él me ve con una gentil sonrisa. Yoh. Le hablo por primera vez, el enojo se hace presente en mi tono acusativo, pero a la vez mi voz no es tan fuerte como lo hubiera querido.

"¡¿Qué haces aquí?!" pregunto sintiéndome muy confundida.

Mientras me siento en el futón, él se arrodilla a un lado de mí, sigue sonriendo como el tonto que es.

"Quería ser la primera persona en verte despertar..." se quedó pensando un poco, "y también quería ser la primera persona que vieras," dice en su tono alegre, riendo casualmente. Me sonrojo levemente.

"Y bien," le dije en un tono alerta, "ya me viste, ya te vi..."

Esperaba que se fuera. Ahora. Su presencia me hace sentir incómoda. El calor llega a mis mejillas, dándoles un leve tono rojo. Aún sigo en mis pijamas. Me acomodo la bata un poco y volteo a verlo. Sigue ahí, mirándome. ¿Por qué? Arqueo mi ceja en forma de pregunta.

"Ah..." dice despertando de su trance, "te hice el desayuno."

"Siempre lo haces..." digo de la manera más fría posible, aunque sé que el acto ya no funciona tan fácilmente con él.

"Sí, pero nunca lo he traído hasta tu cama, Anna."

Estornudo antes de poder contestarle.

"Salud."

Muevo mi cabeza en señal de agradecimiento pero, al hacerlo, veo algo de lo que no me había dado cuenta antes... al lado de él se encuentra una bandeja con dos platos, dos vasos de jugo, cubiertos y un florero con hermosas margaritas blancas.

"Es para dos."

"Sí," dice contento cuando se da cuenta de lo que estoy hablando, "pensé que..."

"Yoh..." digo interrumpiéndole, "tú no piensas."

"¡Annita!" grita ofendido. "Déjame terminar." Río entre dientes ante la cara de ofensa que pone. Otra vez... estornudo, casi inaudiblemente, pero mi nariz se pone un poco rosa, quizá un poco más del color que adquirieron mis mejillas hace un momento.

"¿Entonces?" pregunto después de que se me queda viendo un tiempo.

"Pensé que querrías desayunar acompañada. Además sigo preocupado por tu resfriado." dice pensante.

Él, ¿preocupado? Debo estar alucinando. Sí, eso debe de ser. Me quedo mirándolo estupefacta.

"Toma." Me pasa un plato de sopa caliente y una cuchara. "Esta caliente, es crema de pollo. Quise hacerte un caldo, pero esto es lo único que encontré... Esta rica," dice sonriendo.

"Gracias," digo viendo la crema por un largo tiempo. Crema enlatada en lugar de caldo casero... Completamente tonto... ¿Quién hubiera pensado en eso? Ah, por supuesto, eso solo tiene una respuesta... sólo Yoh...

Comienza a tomar su crema, saboreando cada cucharada y dándole una mirada de satisfacción a su platillo.

"Umm, ¿no quieres comer, Annita?" dice algo preocupado cuando, después de un tiempo, se da cuenta que no he tocado mi plato.

"Annita, ¿estás b...?"

"¿Por qué?" pregunto de la nada, en una voz un tanto fría y distante, más de lo que pretendía.

"¿Eh?" se ve confundido.

"¿Por qué te preocupas por mí?" digo suspirando, y aún así, con todo y que mi pregunta es silenciosa, no puedo ocultar una nota de dolor en mi voz.

"Eso es lógico," dice como si yo debería de saberlo, como si era algo que yo 'debería' de comprender, "porque eres mi prometida y es mi obligación cuidarte."

Silencio.

"Ya veo."

Me decido entonces a introducir mi cuchara en la crema para probarla. En verdad esta deliciosa. Se esmeró, debo admitirlo. Tomo un sorbo de jugo de naranja y dejo el vaso en su lugar de nuevo. Él hace lo mismo. ¿O es qué no tenemos nada de que hablar? No sé ni lo que estoy pensando...

Vuelo a estornudar. ¡Maldita sea!

"¿No crees que sería mejor que tomarás algo? ¿Alguna medicina?"

"Yo.."

"¿Y si te voy a comprar algo?" dice algo animado, "Pero... yo no sé que debas tomar."

"En el botiquín. Hay unas pastillas en un frasco ámbar." Digo tan pronto y noto la tristeza en su voz. No, él no debe estar triste. Eso sería algo tan... impropio de Yoh.

"¡Sí! Enseguida vengo."

Se encarrera a la puerta, dejando su plato y vaso en la misma bandeja. Parecía contento de poder ayudar.

¿Qué... qué es lo que soy en verdad para él?

"Solo su prometida," murmuro la respuesta una vez que él se ha marchado y no esta al alcance de mi vista.

Entonces, ¿por qué me fue a buscar y...?

Anna, te estas volviendo loca... completamente loca.

Regresa tan rápido como se fue, incluso pude escuchar sus pasos apresurados en el pasillo. Abre la puerta y después de entrar nuevamente al cuarto, la cierra detrás de él. Camina hacia mi futón y se arrodilla, una vez más, a un lado de mí.

"¿Aún tienes algo de jugo para pasar la medicina?" dice con una mirada seria mientras examina el frasco, lo abre y toma un par de las pastillas.

"Sí," digo mientras tomo las pastillas que me ofrece. Trago la pastilla con la ayuda del jugo y suspiro.

"Anna," dice con una mezcla de enojo y preocupación, "no deberías hacer esto. Quiero decir..." dice aclarando su garganta. ¿De que rayos esta hablando? "...dejar esto a la ligera, el resfriado pudo ser mucho peor."

Oh... Siento como un tono rosado llega a mis mejillas. Debe ser el resfriado. Bajo mi cabeza y miro al piso.

"Lo que aún no logro entender... es qué hacías a esas horas fuera de la casa y bajo la lluvia," dice confuso para luego mirarme, la intensidad de su mirada es muy fuerte y no puedo soportarla, aún si no lo veo a los ojos, puedo sentirla sobre mí. "Me asuste mucho."

¿A-asustado? Las lágrimas son más fuertes que yo y corren libremente por mis mejillas. Veo como las saladas gotas forman húmedas manchas en el piso.

¿Por qué?

Debe ser mentira...

Mis brazos son débiles y comienzo a temblar cuando no aguanto más el llanto. Él intenta sostenerme y tranquilizarme tomando mis hombros con sus manos.

"Anna, ¡¿qué tienes?!" pregunta alarmado, como si de verdad le importará.

"Yo... yo... ¿Por qué Yoh? ¿Por qué?" mi voz suena quebrada y nerviosa.

Su mirada cambia inmediatamente a una de shock, una de puro y completo shock. No sabe que decir, y, sin embargo, me sostiene más fuerte que antes.

El hielo... el hielo se rompe.

Y yo también.

No aguanto más y me tiro a llorar sobre su pecho. Mi llanto es intenso y se vuelve incontrolable. El dolor de todos estos años... Lloró como hace mucho tiempo que no lo hago, como cuando era una niña pequeña.

Yo, ya no puedo.

No más.

Me abraza fuertemente. Volteo a verlo con ojos rojos, llenos de lágrimas.

"Por qué?" murmuro en sus brazos.

Esta vez parece entenderme porque comienza a pasar su mano por mi espalda intentando confortarme.

"Tranquila. Tu fiebre aún esta muy fuerte."

Estoy ardiendo. ¿No es verdad?

"¿Por qué?" digo hundiendo mi cabeza sobre su pecho. Aún necesito saberlo, la verdadera razón. Por favor, necesito saberlo, que lo diga con sus propios labios.

"Deberías saberlo. Pensé que lo sabías." Las palabras suenan más y más distantes, como si me fuera alejando de él. Pero sigo en sus brazos. Poco a poco, me siento más calmada y el llanto cesa casi por completo. El contacto con su piel es reconfortante.

"Dímelo..." Es casi un ruego; no, lo es, pero necesito saberlo.

"Porque me importas," dice, "porque te quiero."

Sé que ahora esta sonriendo ampliamente, lo sé sin verlo.

Murmuro algo suavemente. Esta visiblemente afectado por mis palabras, sus músculos se tensionan un poco y luego se relajan instantes después.

La fiebre me vence y mis párpados se vuelven muy pesados. Caigo en un profundo sueño.

Un sueño con él...

----

N/A: Tengo la segunda parte, el punto de vista de Yoh, donde también se explican varias cosas interesantes (y agregue algo al final, jejeje) pero... necesito reviews!!!! Plz, así puedo saber si la historia es lo suficientemente buena para un segundo capítulo. Quiero agradecer a todos los que leen mis historias. ¡Gracias! Sé muy bien que a veces no hay tiempo de dejar reviews, pero agradezco que al menos las lean . Ja ne!