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Dic 10, 2011 : Formato arreglado

Texto – Pensamientos / Sueños

Texto - Recuerdos

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Nuevo capitulo! Todas las notas de autor están en mi perfil.

Disclaimer: Nop, no son míos. Aunque por ahí encontrarán uno que otro colado.

Como seguir adelante y no morir en el intento

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Capítulo 21

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Misao meneó divertida la cabeza mientras veía alejarse la figura de Ryo, quien se encontraba prácticamente dando de saltitos por la calle. Junto a ella, Soujiro se reía de lo lindo al ver la misma escena.

"Esta cosa del restaurante en Tokio está avanzando bastante rápido, ¿no?" Preguntó la chica, aun mirando al puntito negro que ahora era Ryo. Los planos habían sido buenos, hasta cierto punto. Aparentemente, Miyamoto se había olvidado del pequeño detalle que los Oniwabanshuu eran un clan de ninjas. Y como tales, vivían del secreto y en el secreto. Lo que quería decir que nada de enormes salas de reuniones o muebles de lujo en lo que se suponía era un restaurante bastante sencillo. Ryo solamente había puesto los ojos en blanco y prometido hacer los cambios necesarios. Aparte de eso, Misao había añadido una que otra cosita, como una entrada secreta a través del tejado y un espacio oculto bajo los tatamis del dojo para guardar el exceso de armas. Ah, y para eso también iban a necesitar una buena excusa. Tener un dojo en un restaurante no era lo que se dice normal.

"¿No es eso bueno acaso?" Preguntó a su vez Soujiro, parpadeando unas cuantas veces.

"Y si… es sólo que desde que me nombraron Okashira todo ha ido lento y simple, y ahora de pronto parece que las cosas están pasando todas a la vez, y tan rápido que apenas y puedo seguirles el paso"

"¿Agobiada?" Preguntó el chico poniendo las manos sobre los hombros de la chica y haciéndola darse la vuelta, en dirección a Aoiya.

"Algo. Quiero decir, da la casualidad que todo lo que pase es mi responsabilidad, eso es todo" dijo Misao, dejándose empujar hacia la casa. Soujiro empujaba sus hombros por turnos, como si estuviera haciendo caminar a una muñeca al son de una melodía que sólo él podía escuchar, de pasito que se movía exactamente igual que ella. Lo que daba como resultado una escena bastante divertida para quienquiera que pasara y los viera.

"Ah, ¿en serio? Y yo que pensaba que eras una especie de decoración cuyo único trabajo era sentarse en ese escritorio todo el día viéndose bonita. ¡Ah! ¡Ah! ¡Mirada al frente!" Comentó Soujiro, empujándola un poco más fuerte por los hombros, para prevenir ser estampado contra el piso como recompensa por el comentario. Misao puso los ojos en blanco y siguió caminando.

"Oye, ¿qué? ¡Te informo, so tonto, que soy una Okashira bastante capaz! Aunque claro que sé que soy una visión de belleza. ¡Pero aun así señor adulador, ni creas que ese comentario te librará de lavar la ropa hoy!" Le soltó Misao, recordando las tareas del chico para ese día.

"No perdía nada con tratar. ¡Las cosas serían mucho más fáciles si ustedes las mujeres no usaran un kimono diferente para cada segundo del día!" Se quejó el muchacho.

"¡Oye! Culpa a Omasu y a Okon, ¡no a mí! Además…. ¿No que te gustaba lavar la ropa?"

"Si me gusta, podría decirse. De cierta manera es una tarea pacífica. Pero claro, el lavar ropa interior femenina no es exactamente una de las cosas más divertidas que tengo por hacer….."

Esta vez, Misao consiguió darse la vuelta de golpe, para quedar frente a un Soujiro bastante sonrojado. Realmente no se le había pasado por la mente que la ropa para lavar incluía esos detallitos. Bueno, era obvio que sí, pero…. Y bueno, Soujiro era la lavandera usual….. Lo que significaba….

De pronto a la chica se le vino a la mente que probablemente, por esas casualidades del destino, Soujiro había visto algunas cosas que ningún hombre (con la posible excepción de Himura, pero ese hombre parecía ser la excepción a todas las reglas) debería ver nunca. O saber, dicho sea de paso.

"Nunca me imaginé que la sangre fuera tan difícil de quitar….." Murmuró el chico, en una imitación bastante fiel de un tomate.

Los ojos de Misao se abrieron como platos, y la chica se desplomó contra Soujiro, víctima de un ataque de risa histérica. El chico sólo suspiró y, aún bastante rojo, la levantó por la cintura y la llevó dentro de la casa. Bajo el brazo, como una especie de paquete reilón. Sin mucha ceremonia, la soltó como paquete de papas una vez dentro de la casa, donde la niña continuó con sus carcajadas.

El ex asesino cruzó los brazos y le dio de pataditas a la figura histérica frente a él. Nada.

De pronto, una idea pasó por su mente. Con una mirada fija, sus ojos se posaron en Misao. Casi sin pensarlo, Soujiro pateó ligeramente el suelo con su pie derecho.

Misao no supo lo que estaba pasando hasta que fue demasiado tarde. Había estado ella riéndose en el piso (y sólo para informar, esa caída sí que le había dolido en el alma) y de pronto se había sentido mareada. Tres segundos después, estaba dentro de la tina de ropa, mojada hasta el tuétano.

Y junto a ella estaba un risueño hombre que acababa de firmar su sentencia de muerte.

"SOU-! Ven acá, infeliz!"

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Divertida, Okon observaba a través de la ventana de la cocina la causa de todo el alboroto. Esto es, Misao intentando vengarse de Seta-kun tirándole todo lo que encontraba a su paso.

La ninja levantó una ceja cuando su menuda Okashira levantó la tina de ropa llena de agua por sobre su cabeza y se la arrojó al joven.

Y se desternilló de la risa cuando vio a un Shiro muy, pero muy mojado paradote con los ojos como platos, sin idea de qué rayos le acababa de pasar.

Bueno, el chico siempre se aparecía en los peores momentos.

De pronto, se le ocurrió algo. Con una sonrisa, dejó en paz a los vegetales y salió corriendo hacia algún lugar.

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"Fue muy fácil. Gaijin imbécil ni supo qué carajo le pasó. Una traidora maldita estaba con él. ¡Que disfruten juntos la otra vida!" terminó con una carcajada estrepitosa un hombre de contextura más bien gruesa, rodeado de varios hombres con la misma apariencia tosca.

"¡Oye! ¡Tu! ¡Trae más sake!" le gritó otro hombre a un joven de ojos marrones vivos. El joven asintió con la cabeza y rápidamente regresó con dos jarras más de la bebida. El sake empezó a distribuirse y las risas aumentaros.

"¡Por un Japón libre!" declaró una voz, acompañada de una taza.

"¡Por un Japón libre!" respondieron varias voces, cada una acompañada de una taza, que fue vaciada casi inmediatamente.

Nadie notó el que joven que había servido el sake aún estaba presente, más cerca de lo necesario, con la cabeza libre del alcohol que empañaba las mentes de los demás. Se paseaba alrededor, sirviendo más sake cuando veía una taza medio vacía, escuchando todas las conversaciones al mismo tiempo, recordando todas las palabras que creía importantes.

La apariencia de este joven era bastante contrastante con la de los hombres a su alrededor. No era muy fornido (es más, entre tanto hombre enorme se veía más bien raquítico) y sus ojos denotaban inteligencia. Tenía la gracia de un gato y la astucia de uno también.

Kouga sonrió para sus adentros y sirvió otra taza de sake para otro hombre feo y estúpido. Ahora, si tan sólo fueran un poquito más específicos acerca de la razón para la celebración… Pero no importaba, aún quedaba mucho sake por servir.

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Con ayuda de una toalla, Misao se restregó con fuerza el cabello mojado. El pequeño episodio se había convertido en una guerra declarada cuando Shiro decidió salir de su estupor y vengarse. Con la ayuda de un balde lleno de agua con jabón que estaba por ahí.

Todo terminó cuando cierto par de damas, actualmente en la lista negra de la Okashira y cada vez más cerca de llegar al número uno en el ranking de aquellos que más se merecen un buen golpazo (llamémoslas Okon y Omasu por el momento, ¿les parece?) habían subido al techo y los habían duchado con baldes llenos de tierra. A Misao le había tomado toda una eternidad el limpiar su cabello de ese montón de suciedad.

Luego de finalmente lograr secar a medias sus largos cabellos (luego de MUCHO pero que mucho restregar), la chica se sentó frente a la pequeña mesa en su habitación.

Frente a ella, cinco libros y un rollo de pergamino antiquísimo.

Los Diarios del Okashira. Todos los Okashiras TENIAN que escribir uno, incluso ella. Claro que el de ella era más un panfleto que otra cosa, ya que realmente no había nueva información relevante acerca de los Oniwabanshuu que ella pudiera escribir. En teoría, cada nuevo Okashira debería leer primero el diario del líder anterior, ya que era el más cercano en el tiempo y como tal, la fuente más confiable acerca de la forma de llevar el grupo de acuerdo con el entorno político de la época. En cierta forma, eran más crónicas que diarios, podría decirse.

Pero existía una casi regla no escrita: El diario de un Okashira sólo debía ser abierto luego de su muerte. Principalmente porque a veces contenían información personal. Y si, en caso de que se lo pregunten, sí había habido mujeres Okashiras antes. Erm…. Solo una, de hecho. Y había sido un caso temporal porque el Okashira oficial había estado prisionero por esa época. Pero sí hubo una, ¿de acuerdo?

Ahora, ¿cuál de todos leer primero? En la habitación de Aoshi, Misao había cogido los primeros que le cruzaron al paso. La chica suspiró y abrió los cinco libros en la primera página. Luego de examinarlos de cerca, resultó que los dos más antiguos (sin contar el rollo de pergamino) eran consecutivos. Bueno, eso era mejor que nada.

Acomodándose en el cojín. Misao abrió la página. Con cuidado, porque las pobres paginas parecían estar a punto de desintegrarse.

Ah sí. Otra cosa acerca de los Diarios del Okashira. Estaban escritos en el código Oniwabanshuu, que también era usado para mensajes secretos. El código en sí era bastante simple, una vez entendido. Los kanjis eran reemplazados por símbolos. El truco era que existían CUATRO tipos de alfabeto secreto. Y todos usaban los mismos símbolos. Y los cuatro alfabetos TENIAN QUE ser usados al mismo tiempo, para evitar que se descifrara el mensaje.

Por suerte para Misao, si bien Okina no había creído necesario el entrenarla en el arte de la lucha, no había descuidado de la misma manera los otros aspectos de su entrenamiento de Oniwabanshuu.

Cada línea usaba un código diferente. Para un lector curioso, era simplemente un garabato de niño. Para un observador sin entrenamiento, era un montón de basura sin sentido. Para el lector con poca experiencia, decir que era un poco confuso es quedarse corto. Para Misao, era casi un juego.

El truco estaba en mirar cada línea antes de leerla. En algún lugar de la línea, había un símbolo incompleto o mal escrito. A veces no más que un punto de tinta. Esa cosa tan insignificante era la clave para saber en qué alfabeto estaba escrita la línea.

El diario tenía una fecha de más de ciento veinte años atrás.

"Hoy fue mi primer día como Okashira. Ya que vengo de Sapporo, nunca esperé que el cuartel general fuera tan grande, o que los temas a tratar fueran tan complejos. Lo primero que tuve que hacer fue ir al palacio a ver al emperador. Bueno, EL me vio a mí, pero definitivamente YO no lo vi a él. Estaba escondido detrás de una cortina, y hablaba tan bajo que uno de sus consejeros tenía que transmitirme cada uno de sus mensajes. Creo que todo fue demasiado complicado. O quizás esto es una muestra de qué tan simplista soy, por venir de una aldea pequeña y todo eso.

Luego, algo muy extraño sucedió. Justo cuando me retiraba, el mismo consejero que había hablado en nombre del emperador me dijo, en una voz tan queda que creí haberla imaginado y tan rápido que creí que había sido el viento, que el emperador deseaba verme esa noche, en sus aposentos. Al parecer, al ser el grupo de ninjas a cargo de la seguridad del palacio, todos los acuerdos se hacen sólo con el emperador, sin interferencia de ningún tipo por parte de los consejeros imperiales. Así que eso significaba que tenía que encontrar la manera de infiltrarme en el castillo. Castillo protegido por todos los rincones, dicho sea de paso. Que genial -.-"

Misao sonrió. La carita enojada dibujada con tinta no era parte del alfabeto secreto usual, pero revelaba el tipo de hombre que era este (la joven le dio un vistazo a la primera página) Hiroshi Kobe. Parecía muy agradable, dicho sea de paso….momentito….¿KOBE? ¿Acaso no era el Okashira cuando empezaron las guerras ninja?

Las siguientes páginas relataban cómo fue que se las arregló para infiltrarse en el mismo castillo que había jurado proteger, y todas las cosas de mal que encontró en su seguridad, así como lo que tendría que hacerse para arreglar los defectos. Misao tomó nota mental de algunas de ellas. Ahora, acerca de COMO logró meterse…. Una de dos, o Kobe estaba hecho de goma, o definitivamente fue uno de los mejores ninjas de los que jamás había escuchado.

"Me duele todo el cuerpo. Hay cosas que sólo pueden hacerse en cierto momento y cuando las circunstancias apremiantes te lo piden. Ahora mismo, a duras penas puedo levantar el pincel. Y ahora que he cumplido con mis deberes hacia mi señor y mi clan, quizás sea momento de pensar en mis deberes hacia mí mismo, como hombre. Mi mente viaja hacia Sapporo, y hacia Mina. Me pregunto qué estará haciendo, y me pregunto si también piensa en mí"

¡Qué LINDO! A Misao definitivamente le agradaba este tipo.

"Probablemente no. No más que pensamientos pasajeros acerca del hombre que le enseñó como empuñar las kodachi. Sé que no debí haberle enseñado. Es una mujer y sería una kunoichi estupenda, pero es una Oniwabanshuu. A veces me pregunto acerca de esta segregación por sexos. Creo que es estúpido y que no tiene sentido. Pero quizás mi opinión es parcializada, porque no hay nada que quisiera más que tener a Mina a mi lado ahora.

"Dos años. Tengo que ser paciente aún por dos años más. Si apenas ha terminado el día y ya estoy pensando en ella, ¿Cómo se supone que aguantaré dos años? Sin embargo, debo ser paciente hasta que llegue a la mayoría de edad, aún si la espera me mata lentamente".

Momentito. ¿Hasta que llegue a la MAYORIA DE EDAD? Con un par de sumas rápidas, eso significa que la chica esa tenía ¿que? Catorce años? Misao decidió seguir leyendo y dejar de lado cualquier comparación de edades y envidias para luego.

"Hablé con su padre, pero no pedí su mano en matrimonio. Sólo quería asegurarme que a mi regreso la encontraría aún soltera, y no con embarazada y cuidando a tres chiquillos más. Cuando regrese, tampoco le pediré a su padre su mano en matrimonio. Quizás suene extraño, pero quiero preguntarle a ella primero. Tenerla como mi esposa me haría el hombre más feliz del mundo…pero sólo si ella me acepta. Por supuesto, su padre protestó. ¿Quién ha escuchado de pedirle a la chica su opinión en estos casos? Pero no me importa lo que diga la gente, no la forzaré a nada. En dos años, tendré veintisiete y seré un hombre feliz, si Kamisama me concede este deseo"

Once años. Él era mayor de que ella por once años, y aun así… Misao se preguntó por un momento si es que Aoshi habría leído este diario. Ah, pero claro que lo había hecho, ¡duh! Aunque quizás lo había cerrado al llegar a la enternecedora parte acerca de Mina. Con un hombre como el adicto al té, nunca se sabe.

Misao continuó leyendo. Por páginas y páginas, Kobe describía el manejo del grupo ninja como un todo, y ciertos aspectos del manejo del cuartel general en particular. Bueno, definitivamente ahora las cosas eran diferentes. ¿Estar alerta en tu propia casa? Quiero decir, claro que siempre estaban alertas, pero una cosa es estar atentos a la presencia de intrusos, y otra muy diferente el tratar no caer en una emboscada preparada por otros habitantes de tu casa…en especial aquellos con espadas o estrellas ninja.

Curiosos métodos de entrenamiento. Pero pensándolo mejor, esos SI eran tiempos difíciles, y los estaban entrenando para proteger al emperador. Misao tenía que admitir que desde ese entonces la disciplina se había relajado mucho. Quizás podría emboscar a Okon y obligarla a lavar la ropa? No sonaba mala la idea….

De la chica, Mina, nada. Uno casi podría pensar que Kobe se había olvidado de ella, de no ser por el mantra "Un día más es un día menos" que estaba repetido al final de cada hoja. Algo así como su cuenta regresiva personal, podría decirse.

"Por fin he pensado en una forma de perfeccionar la técnica. Últimamente me ha estado volviendo loco, y a decir verdad, estaba a punto de darme de cabezazos contra la pared. Aunque SI me di de cabezazos contra la mesa una o dos veces, y fue ESO lo que me dio la idea. Creo que Ayumi-san se asustó un poco cuando empecé a reírme como loco luego de eso. Sobre todo porque en ese momento yo la veía por cuadruplicado frente a mí. Es esa la exacta razón por la que estoy en mis habitaciones a las 8 de la noche, con órdenes estrictas de 'dormir antes de que ella venga y de un golpe me ponga en estado de inconsciencia'. ¿Quién soy yo para decir nada? Además, ella ES la cocinera, y hace un par de horas la vi haciendo tortitas…."

Gotita. Esa Ayumi-san sonaba muy parecida a Omasu. Que miedo. Pero en cierto sentido, todas las mujeres Oniwabanshuu eran así, podría decirse. Quizás no eran luchadoras activas 120 años antes, pero SI había mujeres viviendo en el cuartel general en esa época. Era un poco confuso. Kobe-san había ya mencionado a varias, y NINGUNA de ellas parecía ser débil, tímida o enclenque.

Bueno, ¿qué esperabas? No es que estuvieran viviendo en una época muy pacífica que digamos, tenían que saber cómo cuidarse a ellas mismas! Además, si estaban asociadas con el clan, era probable que también se convirtieran en blancos.

Finalmente lo logré! O quizás deba decir que por fin pude conseguirlo…me tomó varios intentos y más de un par de equivocaciones para lograr que funcionara, pero…. ¡En fin! Ahora lo único que tengo que hacer es perfeccionarlo. Mi creación (si es que puedo llamarla así) está completa (y en este momento podría empezar a reírme como maniático, pero estoy demasiado cansado para ello). La técnica de las imágenes es exactamente lo que el nombre implica. Una manipulación sutil del chi para crear imágenes propias de ti mismo rodeando al enemigo. Tengo la impresión de que también sería necesario manipular el chi del enemigo para evitar ser detectado. El ataque debe ser casi simultáneo, eso sí, por lo menos al inicio, para evitar desmayarse por el cansancio. Y si, habla la experiencia. Nota mental: cambiar los tatami de la sala de entrenamiento. Se supone que están ahí para que las caídas no duelan, ¡maldición!".

Los ojos de Misao estaban ahora bien abiertos. ¿La técnica de las imágenes? ¡Esa era una de las técnicas de Aoshi-sama! Y pensar que este hombre la había creado… era increíble. Hay un cierto algo al leer algo tan personal como con crónica o diario que te hace sentir que conocer a quien lo escribió. Quizás porque allí se exponen los pensamientos de la persona y eso hace que crees cierto tipo de…. Conexión con él o ella.

Ahora la chica caía en la cuenta de que lo que tenía en sus manos no era un simple libro. Al mirarlo nuevamente, pudo distinguir algunas explicaciones acerca de la técnica. Claro que cada quien tenía que encontrar por su cuenta la mejor forma de adaptar la técnica a sí mismo, porque nada funciona nunca igual para dos personas, pero… Misao lo tenía. En sus MANOS.

En un intento por controlar las ganas de gritar como desquiciada, Misao decidió seguir leyendo un poco más sobre el tema y luego empezar a fastidiar a Aoshi para que empezara a enseñarle lo más pronto posible.

La sonrisa maniática desapareció de golpe. Bueno, ESO era algo en lo que no había pensado antes…quizás no exactamente el pedirle que le enseñara sus técnicas….ya que bueno, el manual lo tenía en las manos….

La sonrisa regresó al rostro de Misao al abrir la chica de nuevo el libro.

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"Les perdimos el rastro señor. Es como si hubieran desaparecido de la faz de la tierra"

Saitou frunció el ceño al oír eso. El joven oficial de policía frente a él tragó saliva. Un oficial Fujita de malas NO estaba en la lista de cosas que querías encontrar por tu camino. Era de conocimiento general que el hombre tenía un pasado que la mayoría no podía ni imaginar. Aun con su constante sonrisa, nadie se atrevía a ponerse en su camino. De hecho, la única razón por la que el joven oficial estaba en esa oficina reportando la fallida operación era porque nadie más se había atrevido a hacerlo, y… basta con decir que el Oficial Kobayashi no pensaba volver a apostar nunca más en su vida.

Con todo, el oficial se las arregló para no soltar un suspiro de felicidad cuando el inspector Fujita le ordenó irse con un movimiento casual de la mano mientras prendía un cigarrillo. Kobayashi saludó y salió de la habitación tan rápido como pudo, evitando cuidadosamente el tema de que ese era un edificio del gobierno y estaba prohibido fumar. Pero no iba a recordarle ese pequeño detallito al inspector Fujita, menos aun cuando el propio jefe del departamento de policía se hacía de la vista gorda.

Tan pronto como la puerta se cerró, Saitou suspiró. Esta era la segunda vez en la semana. Primero había sido un robo en la casa de uno de los hombres occidentales más influyentes de la ciudad (como si no pareciera que todos eran importantes, malditos gaijins), y ahora, un asesinato.

La víctima era un mercader, no exactamente rico, pero tampoco pobre. Era obvio que el motivo no había sido simplemente un robo, ya que el cadáver fue encontrado aún en posesión de un valioso reloj de bolsillo. Y ese NO era el tipo de error que cometía un ladrón. Sin duda, las facciones anti-extranjeros eran las culpables del crimen. El cuerpo mostraba signos de espada, aunque parecía que los asesinos estaban más acostumbrados a partir leña que a manejar una katana- La técnica era atroz, pero no por ello menos cruel. De hecho el asesinato había sido uno de los más sangrientos que hubiera visto. Un maestro espadachín sólo necesitaba un corte rápido para terminar con su oponente. Pero una persona sin entrenamiento…..

Lo más inquietante del asunto era que el extranjero, un hombre de mediana edad llamado John Andrews, no había estado solo. A no más de dos pasos de su cadáver, habían encontrado el cuerpo de una joven muchacha. A juzgar por la ropa y el nudo del obi, era una prostituta del distrito rojo. Su muerte no había sido mejor, aun si parecía que había sido muerta por la espalda. Y ahí estaba lo inquietante del asunto.

Estas personas estaban en contra de los GAIJIN. Aún si la chica había estado con el hombre en ese momento, por pura mala suerte (y por el muy convincente sonido de algunas monedas, obviamente), no había habido ninguna necesidad de matarla a ella también. Por lo menos no de esa manera cruel. La chica había sido tan japonesa como los árboles de sakura, y bastante joven también. Unos diecisiete quizás, pero no más. Un simple golpe detrás de la cabeza antes de que empezara la masacre hubiera sido suficiente.

Quizás la chica había visto a los asesinos. No, ese no podía ser el caso. Los asesinos no iban por ahí sonriéndoles a sus víctimas antes de acabar con ellas, lo más probable es que tuvieran máscaras. Además, aún si ella le hubiera ido a contar a todo el mundo los detalles, eso no hubiera sido exactamente algo malo. Meterles miedo psicológico a las víctimas y todo eso. Una táctica que el propio Saitou había utilizado más veces de las que podía contar, y que aún le era eficaz, aunque no de la misma manera.

Eso sólo podía significar una cosa: Odiaban a los gaijins y pensaban que cualquiera que se asociara con ellos también merecía morir.

Hora de volver a ver a Seta. Saitou sinceramente esperaba que la chica comadreja no fuera a obtener más de lo que pudiera manejar.

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Soujiro ajustó el cinturón de sus pantalones e hizo un simple nudo para mantenerlo en su lugar. Luego de un buen baño y mucho remojar la cabeza para sacar todo pedazo de tierra presente, se sentía relajado y tranquilo.

"Seta"

Soujiro se dio vuelta al escuchar la voz grave. Y se encontró cara a cara con los ojos fríos de cierto personaje llamado Aoshi Shinomori.

¿Alguna vez han escuchado de la calma antes de la tormenta?

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Fin del capítulo 21

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Y bueno, esa fue la entrega de hoy. ¿Aún hay alguien por ahí? ¡Espero sus comentarios!

Verito-chan