El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

Aquí la segunda parte y final del antific de Snape.

Si mal no recuerdo este es el capítulo más largo que he publicado en fanfiction... ¿no sé? Sí, creo que sí. Ojalá les guste, hago lo mejor que puedo jajaja Al final me quedó mas Anti Parvati y Lavender que anti Snape pero bueno ahí lean no más y me dejan un review xD

Los anti-fics de Harry Potter
El anti-fic de Severus Snape: Cabello reluciente, parte II

- ¿Parvati? - Preguntó a la oscuridad, luego recordó que se había autohechizado. - Finitus incatatem! - Se apuntó a si misma.

- Lav, son las... -

- Si sé, las tres de la mañana... -

- ¿Y el cabello? -

Lavender estiró su mano, y envuelto por una bolsita de plástico le entregó el mechón a Parvati.

- Hiciste bien en ponerlo en ponerlo en una bolsa, brrr... -

- ¡Shhht! - Vino desde atrás de las cortinas de alguna de las otras camas.

Parvati se acercó a una ventana, donde algo de luz de luna le permitiría ver mejor. Depositó la bolsita sobre la bajada de la ventana y con sumo cuidado la abrió y sacó algunos hebras de cabello. Con las puntas de los dedos, sintió la textura grasienta de ellos, y al soltaros comprobó que quedaba algo de grasa en los dedos.

- ¡Ay, ay, ay!. ¡Asco! - Gimoteó secándoselos en la túnica de Lavender.

- ¡No hagas eso! - Se apartó. - Ya esta todo, eso está más que bien... -

- Sí... ahora hay que enviarlos a la revista. Snape no te habrá visto, no... -

- No, sólo te vio a ti sacándole la foto... ¿llegará a creer que tu misma le cortaste el pelo? -

- ¡Hey, eso lo hiciste tú! -

- Es mejor que atrapen a una de las dos que a nosotras... -

- Lavender... - Dijo Parvati con voz aburrida.

- Solo bromeaba... -

- Bueno, ya es tarde, mañana a primera hora vamos a la lechucería a dejar la carta con las cosas... -

- Y veremos si Snape se atreve a salir de su despacho - Se burló Lavender.

Cada una se fue a su cama a dormir.

Al otro día, temprano antes de las clases, corrieron a la lechucería a redactar y enviar la carta.

Queridos amigos de Cabello Reluciente: - Empezó a escribir en un pergamino celeste y perfumado, con un lápiz perfumado color rosa, Parvati. - Somos dos fervientes lectoras de la Revista Corazón de Bruja, y al encontrar su anuncio sobre buscar a una persona de cabello graso, no pensamos un segundo en participar.

- Claro esta que ninguna de las dos tenemos el pelo así, - Le dictó Lavender. - pero tenemos al candidato perfecto para probar el nuevo producto -

Se trata de nuestro profesor de Pociones en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, - Siguió escribiendo Parvati. - del cual no vamos a revelar el nombre para mantener su identidad en un bajo perfil, quién creemos necesita ya un cambio de emergencia.

- Adjuntamos 12.5 cm de su cabello dentro de una bolsita plástica y 2 fotos, una de frente y otra de espaldas antes del corte -

Esperamos satisfacer las bases del concurso cumpliendo todos los requisitos

- Saludan atentamente -

Parvati Patil y Lavender Brown, estudiantes de Hogwarts

- ¡Listo! - Exclamaron las dos a la vez.

Lavender miró hacia las lechuzas buscando la suya entre todas, la que al verla bajó inmediatamente a su brazo. Parvati dobló con cuidado la carta y la metió dentro de un sobre -también- celeste y perfumado ya con las direcciones, además puso las fotos y la bolsita en el mismo sobre, lo selló con la varita y se lo ató con cuidado a la patita de la lechuza, la cual salió volando hacia lo alto.

Ellas perdieron su mirada en el cielo y luego salieron de la lechucería para bajar a tomar desayuno con una cara de felicidad que podía alegrar a cualquiera.

Instintivamente, Lavender miró a la mesa de profesores. Pero ahí no estaba Snape.

- Tiene que haber tomado una de sus pociones o algo así para hacer crecer su pelo de nuevo - Murmuró Parvati.

- ¿Voy a preguntar dónde está a la mesa de profesores? -

- Van a sospechar, sólo nos queda esperar a que la carta llegue a su destino y que no haya nadie en el mundo mágico con el pelo tan asqueroso como él -

La mañana pasó tranquila, como siempre, pero había algo que no calzaba. A la hora del almuerzo Parvati escuchó a alguien de tercero que Madam Pomfrey estaba dando la clase de Pociones. Cuando se lo comentó a Lavender ella se sobresaltó.

- ¿Entonces dejó desatendida la... -

- Puede ser, porque comentan que entre clase y clase salía disparada al ala de la enfermería -

- O sea que Snape no se atrevió a salir de su despacho... ¿Que no encontró una solución para hacerse crecer el pelo? -

- ¿Qué decía el hechizo que hiciste? -

- Ya devolví el libro, no tengo idea -

Estaban en su habitación buscando los libros para la tarde, cuando escucharon un golpeteo en una de las ventanas. Ahí estaba la lechuza de Lavender, golpeando el vidrio. Parvati abrió la ventana de golpe y la dejó pasar, y ella le dejó un sobre a Lavender sobre la cama. Ésta, que sacaba cosas de su baúl, se tiró sobre la cama a abrirlo, y Parvati fue y se sentó junto a ella.

Era un sobre fucsia con letras blancas, igual que el anuncio, dirigido a ellas dos.

- Nunca creí que llegara tan rápido - Murmuró Lavender.

- ¡Ábrelo! -

Lavender rasgó la parte de arriba del sobre con cuidado y sacó una hoja, fucsia, con letras blancas... que decía lo siguiente:

Estimadas señoritas Patil y Brown,

La presente es para informarles que han ganado ustedes el concurso con mucha diferencia y nos causa curiosidad saber de donde sacaron un cabello tan asquerosamente ... grasoso. Esto supera definitivamente nuestras expectativas. Dentro de tres días estaremos en su escuela para conocerlas a ustedes y al dueño de este cabello especial, además de llevarlos hacia nuestros laboratorios al sur de Hogsmeade para probar el nuevo producto en él, tomar algunas fotos y luego ser publicadas en la Revista Corazón de Bruja del próximo mes.

Atte., Staff Concursos Cabello Reluciente

- Por las barbas de Merlín... ¡GANAMOS! - Gritó Parvati saltando por todos lados.

- In-cre-i-ble - Exclamó Lavender, perpleja.

- Tres días más... ¡tres días! -

- Y vendrán por nosotras -

- Y... -

Ambas se congelaron súbitamente.

- ¡Snape! - Exhalaron a la vez.

- Imposible -

- Nos va a matar -

- Gryffindor va a quedar debiendo puntos... -

- Y nos van a eliminar del concurso -

- Y no vamos a aparecer en la revista -

- ¿Pero - Se detuvo Parvati. - y si convencemos a Dumbledore? -

Lavender miró a Parvati con ojos desorbitados.

- ¿Y crees que nos escuche? -

- Sí, mira, sabemos que solo los... bueno digamos los asuntos importantes pueden hablar con el director y eso, pero... -

- ...lo poco que hemos visto de él... -

- ...al parecer es lo bastante cool como para tomarse esto bien, no estamos... -

- ...dañando la integridad del profesor de Pociones ni nada -

- Entonces es un hecho -

- Sí -

- ¿Alcanzamos a ir ahora? -

- Tenemos dos horas de Encantamientos, y ya hemos perdido mucho tiempo -

- Ah... bueno, vamos -

Salieron a clases. Apenas éstas terminaron le preguntaron al profesor Flitwick dónde estaba el despacho de Dumbledore, porque necesitaban urgentemente hablar con él.

- No podrían entrar solas, pero no tengo más clases, las llevaré - Dijo con su voz chillona.

Siguieron al pequeño brujo hasta la entrada del despacho con la fea gárgola en la puerta.

- Esperen adentro en caso de que no esté - Dijo el profesor. - ¡Ranas de chocolate! -

- ¿Ranas de chocolate? - Se preguntó Parvati, pero la gárgola se movió, respondiendo a su respuesta.

- Ah, la contraseña - Suspiró Lavender. - ¡Muchas gracias profesor Flitwick! - Gritó, parándose junto a Parvati en las escaleras mecánicas.

Llegaron a la puerta de roble y entraron con cautela, pues nunca habían estado allí. Dumbledore estaba tras de su escritorio firmando algunas cartas. A Lavender le pareció gracioso, pensó que eran de admiradoras.

El director levantó la mirada hacia ellas y sonrió.

- ¿Pasa algo señoritas Brown y Patil? -

- Sí señor director, disculpe que lo molestemos, pero tenemos que pedirle permiso... para algo - Dijo con algo de miedo Parvati.

- ¿Y qué sería? -

- Ganamos un concurso de una compañía cosmética y en tres días más van a venir a buscarnos al colegio para... -

- ...sacarnos a visitar sus laboratorios -

- ¡Ah! No hay problema, sólo necesitan la autorización de sus padres. Pero no era necesario que vinieran a mi para pedir permiso, basta con el de la jefa de su casa -

- Es que ese no es precisamente el asunto... - Dijo Lavender, y Parvati se mordió el labio inferior.

- ¿Entonces? -

- Es que... ganamos... gracias al profesor Snape - Murmuró Parvati.

- ¿Perdón? -

Parvati abrió su mochila y sacó la revista. La abrió en la página del anuncio y se lo puso sobre las cartas a Dumbledore.

- Enviamos cabello y fotos del profesor Snape al concurso, y hoy nos confirmaron que ganamos y... -

Lavender sacó la carta de su túnica y se la dio al director, mientras éste observaba el anuncio. Luego tomó la carta y la leyó también. Parvati se tapaba la boca con una mano y Lavender movía impaciente los dedos de la mano derecha sobre el escritorio. Para su sorpresa, Dumbledore rió con ganas al terminar de leer la carta, haciendo que se asustaran.

- No quiero ni imaginar como consiguieron las fotos ni el cabello del profesor, señoritas, y me temo que gracias a ustedes hoy no ha querido salir de su despacho simulando un resfrío... -

Parvati se destapó la boca y ambas emitieron una débil sonrisa.

- Me parece una idea muy divertida... -

- Pero director... señor - Agregó Lavender. - Él... -

- ...también tiene que ir con nosotras... -

- ...y no creemos que acepte... ya sabe usted cómo es - Dijo en una voz mucho más baja que la usual.

- Bien - Dejó la carta sobre la mesa. - Es una situación bastante difícil, pero no imposible -

- ¿No hay alguna manera de que lo embruje usted o algo así, señor? -

- No - Sonrió. - No se le puede obligar a hacerlo, pero al menos podemos convencerlo... -

- ¿Usted nos va a ayudar? -

- ¿De verdad señor?. ¡Muchas gracias! -

- Vamos a encontrar una forma. Ahora creo que desearán ir a hacer sus deberes a la sala común -

Asintieron, se dieron media y salieron por la puerta, bajaron por las escaleras y se dirigieron a la torre Gryffindor, lo más felices de la vida.

Al día siguiente, al entrar en el Gran Comedor para desayunar, se vieron inquietas por los murmullos que corrían por todos lados. Fueron hasta la mesa de los Gry e iban a comenzar a comer, cuando Seamus les susurró:

- ¿Ya vieron a Snape? -

- ¿Qué rayos? - Exclamó Lavender, y al mismo tiempo con su amiga levantaron la cabeza hacia la mesa de los profesores.

No eran la únicas. Snape estaba sentado a la mesa con un gorro muy simpático de color negro que le cubría toda la cabeza. Dean musitó algo sobre los pandilleros muggles a sus compañeros quienes reían con el comentario. Todos sabían de memoria que el o la que se atreviera a preguntar porqué traía el gorro iría directo a pasar de esclavo de limpieza de Snape por el resto de su vida. El profesor de pociones parecía ignorar a los alumnos mientras se servía café y leía El Profeta Diario.

- Al fin salió de su despacho - Dijo Lavender a Parvati. - ¿Habrá hablado ya con Dumbledore? -

- No creo, si fuera así no estaría... ya sabes, de tan buen humor - Ironizó, riendo.

- Parece que la rutina de profesora y enfermera a la vez superó a Madam Pomfrey -

- ¿Sí? Bueno, pasado mañana vamos a saber si el director logró hablar con Snape, aunque mis esperanzas sean... 0.001 en un millón de que lo convenció -

- Quizás el Staff de Concursos del Cabello Reluciente lo logré -

- Sí, claro... -

Empezaron su desayuno para dar inicio a la larga espera del día-pasado-mañana.

Conformemente pasaron los días y llegó el esperado. Era un viernes perfecto para salir, y mejor si el resto del colegio tenía clases igualmente. Los padres de las chicas no se habían interpuesto a saltarse un día de clases para ir a lo que ellas llamaban "la oportunidad de sus vidas".

Esa mañana se levantaron muy temprano, se arreglaron bien y como a las 10 ya estaban en el vestíbulo para irse, aunque Snape no se veía por ningún lado. Al momento, entraron al castillo 3 personas, dos mujeres y un hombre vestidos como ejecutivos de ventas. Una de las mujeres, la que se veía mayor y de cabello rojo, se acercó a ellas dos.

- Ustedes deben ser las ganadoras de nuestro concurso. Mucho gusto - Les tendió la mano. - Mi nombre es Martina Field, gerente de relaciones exteriores de Cosméticos Mágicos S.A. y de la Editorial Conjuro, dueños de la revista Corazón de Bruja. Ellos son Sophie Malkin, - Apuntó a la otra bruja detrás de si. - quien las guará dentro de los laboratorios y Charles Izvor, quién les tomará algunas fotos. ¿Dónde está nuestro amigo el Sr. Anónimo? - Preguntó a las paredes.

- Aún no llega, pero en un rato estará aquí - Dijo Parvati con un dejo de nerviosismo.

Esperaron un rato, y minutos después legó bajando las escalinatas de mármol el profesor Snape, vestido igual que siempre, aunque con un largo abrigo negro encima, además de la gorrita con la que se había dejado ver desde el miércoles en la mañana.

- ¡Ah! - Dijo Martina. - Usted debe ser... -

- Sí, yo soy el profesor de Pociones de estas niñas - No les dirigió la mirada, y su voz estaba imperturbable. - Severus Snape - Hizo una pequeña reverencia.

El fotógrafo comenzó a hacer su trabajo, sin que Snape dijera nada. Salieron del castillo y se subieron a una van de color azul, que atravesó los terrenos hasta la cerca de salida hacia Hogsmeade.

- Parece que a la gerente le dio un poco de miedo Snape, porque no le dijo nada de nada... ¿te fijaste? - Dijo Lavender en susurro a su amiga mientras atravesaban el pueblo.

- Y más vale que no le diga nada, a ver si nos salvamos de ésta, yo quiero saber que hizo Dumbledore - Le respondió Parvati, mirando por la ventana.

El viaje fue silencioso. Al detenerse la van bajaron hacia un enorme edificio moderno a las afueras de Hogsmeade. Snape estaba tan serio como siempre, en cambio, las chicas parecían brillar de alegría. Entraron a un vestíbulo muy iluminado, la recepcionista los saludó y fueron hacia unas amplias escaleras a la derecha. Subieron.

Fue un recorrido bastante normal. Fueron a cada dependencia donde inventaban, diseñaban, fabricaban y producían con métodos mágicos los shampoo, maquillaje, perfumes, talcos, entre miles de productos. Snape no habló en todo el rato. Las chicas llegaron a sospechar que Dumbledore lo había hechizado de verdad. Luego, había terminado el recorrido.

- Bien. Ahora vamos a lo que vinimos - Dijo Sophie. - El estudio de pruebas está por aquí, síganme -

Fueron a través de un pasillo en el sexto piso y entraron por una puerta al final. Ese lugar bien podía haber pasado por una peluquería, pero para una persona.

- Niñas, nosotras nos quedaremos afuera... nuestros especialistas... bueno... - Se detuvo por algún motivo. - Señor Severus, acompáñeme adentro -

Él hizo caso sin chistar. Entró junto a la chica y uno de los científicos que habían visto abajo en alguno de los laboratorios. Parvati y Lavender estaban de piedra.

- Ay, creo que ahora van a probar el shampoo anti grasa... -

- ¡Estoy nerviosa! -

- Yo también, te juro que no me pasa por la cabeza que sucedió aquí -

- Ni por qué estaba tan silencioso... -

- ¿Y por qué no nos deja pasar? -

- Viste que ni nos miró -

Se fueron a sentar a unos bancos más allá de la puerta. Al cabo de media hora salió la gran comitiva de tres personas, y Snape venía con su gorro.

- Nadie supo nada - Pensó Parvati.

Salieron del edificio, se encontraron con la gerente, subieron a la van y fueron de regreso al colegio. Mientras Snape se iba a las mazmorras el fotógrafo les tomó algunas fotos a las chicas, que bien ni podían posar por lo extrañadas que estaban, les dieron a cada una un canasto con productos de su empresa y cupones de descuento para varias tiendas de Hogsmeade y el callejón Diagon, y se fueron.

Ellas intercambiaron una mirada y corrieron hacia el despacho de Dumbledore. Al llegar gritaron a la vez "¡RANAS DE CHOCOLATE!", y se abrió la gárgola. No esperaron a que las escaleras subieran solas y se lanzaron hacia arriba, abriendo de golpe la oficina. Dumbledore, que observaba uno de sus instrumentos de plata se sobresaltó.

- Como entran así señoritas, me pueden matar de un susto -

- Disculpe señor pero necesitamos saber qué pasó allá -

- ¿Allá dónde? -

- En el edificio, con Snape... -

- El profesor Snape - Recalcó. - Y no, no lo sé, no lo he visto - Dijo con voz despreocupada.

- ¿Pero que le dijo, señor, que pasó? -

- ¿Cómo lo convenció de ir? -

- Primero que nada, cálmense. ¿Subieron corriendo hasta aquí, eh? - Dijo, e hizo aparecer con la varita dos vasos con jugo de calabaza sobre su escritorio. Luego se fue a sentar tras de él.

Se acercaron temerosas y tomó cada una un vaso, bebiéndose su contenido de inmediato.

- Ahora con calma, por favor, una a la vez -

- Ok - Dijo Parvati posando el vaso sobre la mesa. - ¿Qué hizo que el profesor Snape fuera con nosotras sin decir nada? -

- Está bien, le dije que las acompañara a ustedes a una excursión a unos laboratorios animándolo de que allí mismo le repararían el cabello a su estado anterior -

- Bueno pero... no iban a hacer eso... ¿verdad? -

- Lo hicieron. Hablé con la señora que iba con ustedes, una ex alumna de este colegio, y le pedí que no le dijera nada al profesor Snape, porque sería un... extra de su visita al laboratorio cosmético -

- Pero no reclamó nada de regreso al colegio... -

- Porque debe haber quedado conforme con el resultado, y él no tiene que saber que va a aparecer en la portada de la revista el otro mes - Les guiñó un ojo.

En ese momento, la puerta de roble se abrió. Allí entró el profesor Snape, con su gorra aún. Y pasó ignorando a las chicas, porque fue directamente a Dumbledore.

- Aquí estoy, señor director - Dijo Snape.

- ¿Puedo ver los resultados? - Preguntó con un brillo de diversión en sus ojos celestes detrás de los anteojos de media luna.

Snape se quitó el gorro. Parvati y Lavender cayeron desmayadas al suelo. De abajo salió un sedoso cabello negro brillante, reluciente, como de propaganda de shampoo de la TV muggle, y largo, hasta la cintura... y Snape puso una cara de satisfacción...

Fin