¿POR QUÉ ERES ASÍ SEVERUS?

INTRODUCCI"N

-Maldita sea Severus, estoy harto de que me escondas de todos, que pongas primero tu reputación antes que a mí, que ni por un segundo dejes esa máscara de frialdad ...ni por mí, que te vayas al lado del Lord cada vez que te llama....

-Si no lo hago lo descubrirá todo.

-¡ME IMPORTA UNA MIERDA!, Severus, temo cada vez que te marchas por tu vida, temo perderte y no verte nunca más, temo tantas cosas y cuando llegas, al querer verte y abrazarte para darme a entender que aún sigues aquí ¡me rehuyes!, ignoras mi presencia y te escondes en estas oscuras mazmorras, te amo, oyes, TE AMO pero no puedo más.

-No sabes que es amar, solo eres un crío.

-Un crío que moriría por ti- unos ojos verdes esmeralda se llenan de lágrimas ante un dolor mayor de todos los sufridos- nunca me has dicho que me quieres, nunca me has dicho que me necesitas...¿aún me odias?- una pregunta sin rencor solo necesitada de respuesta- ¿aún me ves como el espejo de mi padre?, hace mucho que dejé de verte como un enemigo, espero que algún día hagas lo mismo conmigo- lo mira fijamente- siempre estaré cerca de ti pero no esperes que sea hasta la eternidad.

Sin una mirada hacía atrás, sin esperar un alto, el chico dorado se marcha de esa mazmorra que tanto deseo ha presenciado pero a igual magnitud ha visto tanto dolor.

Un portazo.

Un hasta pronto o...un adiós.

Silencio.

Unos ojos oscuros enmarcados por una cortina de cabellos del mismo tono se elevan del suelo y miran la puerta. Aprieta la mandíbula, endurece las facciones y toma un jarrón de su lado.

-¡¡Maldito Potter!!- y con todas sus fuerzas, junto a una rabia incontrolada, arroja la pieza de porcelana contra la madera cerrada poco antes.

Un ruido ensordecedor seguidos de miles de añicos lo sigue.

Y al jarrón se juntan algunas probetas y toda clase de objetos que se rompen como la ira del maestro que poco a poco va dejando caer su alma a los pies y se encuentra con un marco en las manos y el rostro bañado de lágrimas y sudor.

¿Desde cuándo no lloraba?

Desde esa vez a sus siete años que su padre le enseñó a través de golpes y gritos como ser un hombre al que cada emoción le resbalase como el agua en un cristal.

Su padre.

Un hombre con menos corazón que él y con mano más dura que nadie.

¿Cómo esperaba el chiquillo que lo amase si nadie, absolutamente nadie, le había enseñado ni siquiera el significado de esa humilde palabra?

-Harry- deja salir al fin entre sus labios y sus ojos se dirigen a ese marco que descansa en su mano, lo acerca a su rostro y lo ve a él, al ojiverde.

Una fotografía tomada meses atrás en una pequeña escapada que habían echo en Navidad. Se ve a si mismo atrás, abrazando el joven cuerpo del Gryffindor.

Se fija en su propio rostro.

Frío.

Calculador.

Oscuro.

Inerte.

Y mira el del chico.

Amor.

Cariño.

Alegría.

Bondad.

Una hermosa sonrisa que nunca antes había podido ver ni lo hacía desde esa escapada al paraíso, una isla desierta solo para ellos.

¿Cómo había dejado que las discusiones dejaran borradas esas muestras de luz en su amante?

Piensa aunque lo sabe.

Todo porque Harry, el chico dorado del mundo, le había dicho tras dos años de relación que podían decir al mundo que su corazón lucharía por alguien en especial.

-Solo a los amigos- le dijo a la orilla de esa playa de blanquecina arena- digamos que nos amamos, ya no soy alumno de Hogwarts sino profesor junto a ti, no quiero esconderme más.

-Pero es muy repentino- le había dicho.

-Severus hace mucho que estoy a tu lado y más aún que te amo, no es repentino tu...piénsalo ¿de acuerdo? No es un compromiso matrimonial ni nada por el estilo solo decir que nuestras almas tienen dueño.

Y desde allí no había ocasión que el chico le recriminase que no lo amaba lo suficiente, solo lo deseaba en la cama en las noches de mayor soledad.

¿Por qué no lo había dicho a los cuatro vientos?

¿De verdad no lo amaba?

No, eso nunca.

Sabía que lo necesitaba más que el propio aire de sus pulmones, más que la sangre de sus venas, más...que nada. Harry había sido, era y sería su punto de estabilidad ante una vida oscura pendiente de que o lo mataban o se mataba.

-Harry- vuelve a susurrar y sus pies lo llevan a la silla de su mesa de trabajo. Con pesar deja el marco encima de ésta y vuelve a observar al joven.

¿Qué haría si el chico no volviese a su lado?

Tal vez (y de verdad no se lo recriminaría) ya estaba arto de ese juego del escondite permanentemente, de no oír ni una sola palabra amable ni de sentirse útil ante aquel a quien ama.

-Me he quedado en el castillo por ti- le había dicho cuando lo nombraron profesor de Defensa un año después de acabar su séptimo curso, meses desde el comienzo de su relación- he rechazado un sueño de irme por todo el mundo para estar aquí, no me arrepentiré, lo se, pero espero que nunca me hagas hacerlo.

Y allí estaba él, haciendo todo lo contrario de lo que deseaba el chico; hacerle pensar en abandonarlo e irse a recorrer mundo, visitar países que nunca sus ojos han podido imaginar, estudiar a las serpientes y olvidarse que el mal lo acecha para matarlo.

-¿Por qué eres así Severus?- le había preguntado en una ocasión sin obtener respuesta.

"¿Por qué soy así?"se pregunta el maestro a si mismo sentado en el silencio de sus aposentos, un silencio que siempre lo había acompañado hasta que las risas tan cristalinas como el más puro mineral lo llenaron todo inclusive a él. "Ni yo mismo lo s

Su corazón de verdad estaba helado, no latía como decían los alumnos pero era por el dolor de saber que podía perderlo todo, TODO.

Dolor.

Lo había acompañado tantas veces.

-¿Por qué no lo pones todo en papel?- le había aconsejado Harry en una ocasión al no ser capaz de expresarse- a veces la tinta ayuda a despejar las dudas y abrir el más profundo rincón de tu interior.

Y así lo hace.

Coge pergamino y tinta y se queda mirando el que supuestamente le ayudará a descubrirse a si mismo.

Querido Harry:

Tu portazo ha sonado como el mayor y más doloroso adiós que alguien puede escuchar, no sabes como me siento al no haber corrido tras de ti y detenerte, no dejarte marchar porque la vuelta puede que nunca llegue.

He pensado mucho en todo lo pasado entre los dos y he recordado esa pregunta echa tiempo atrás y que no te respondí, así que, recordando otro de tus sabios consejos, intentaré plasmar en papel con esa tinta que abra cada uno de mis rincones el ¿por qué eres así Severus?

Se queda pensando, alejando todo muro intentando que la verdad surja de él, por una vez, por Harry.

"Se que algún día mi tormenta escampará. Espero, ¡mi vida!, que en mí deje de nevar.

Tengo tanto que dar pero mis demonios, no me quieren dejar.

Intentaré, si he de caer incorporarme, cien veces cien, sin importarme el precio que haya que pagar.

Juro que no habrá amanecer en el que no luche por ser libre al fin y no deje nunca de crecer.

El miedo me corteja.

Bailan mis dudas con mi mal.

El fracaso me aconseja que no cante victoria hasta el final."

Todo sale de él, sus más recónditos miedos porque se esta dando cuenta. Todo son fantasmas nacidos de sus miedos.

"Perdí mi libertad por creer que el mundo terminaba en mis pies.

¡Abrázame!, no me dejes caer.

Arrópame con la fuerza de ver que mañana el sol saldrá para mí también.

Ayúdame, dame tu luz.

Comparte conmigo mi cruz.

Préstame constancia mi niño, ¡préstame paz!"

Y allí esta, la aclaración más sincera. Lo necesita para no caer de nuevo en la desesperación de la oscuridad, un mundo de muerte, destrucción y falso poder.

Eres lo más bello que he podido tener a mi lado sin que se marchite como la más vieja flor, no lo hagas Harry, no te marchites por mí. Vive feliz, se feliz, nunca abandones tu sonrisa ni la luz que te envuelve, si puedo estar a tu lado lo veré, haré que sea así pero...si no lo estoy lo veré desde lejos, tras un recuerdo para no estorbar tu paz pero vigilaré tus pasos para saber que sigues bien, que amas aunque sea a otro.

Porque te quiero Harry, aunque nunca te lo haya dicho , aunque nunca te lo haya demostrado te quiero con toda mi alma. Te amo.

¿Por qué nunca te lo he dicho y lo hago ahora?

Porque el saber que puedo perderte me ha abierto los ojos, he abandonado mis demonios, mis recuerdos, para dar paso a lo que necesito decirte y poner en manifiesto.

Lo gritaré a los cuatro vientos, ya no importa mi estúpida reputación, te amo y es lo único que importa. Lucharé contra marea y tormentas... mis tormentas para hacerte ver cada día lo mucho que te necesito. Dame tiempo para abandonar la vida que me han enseñado y obligado a vivir pero te imploro que estés a mí lado para ayudarme en esa cuesta que tan dura la veo. Solo tu puedes darme tu mano, agarrararla y tirar de mí hacía arriba, junto a ti
.

Ayúdame, dime lo que debo hacer, como olvidar lo pasado fuera de tus brazos, por favor.

Perdóname...perdóname.

Te quiero Harry y eso nunca más lo niegues.

Esperaré una mirada tuya, no te acosaré ni te perseguiré como lobo contra su presa pero aquí estaré, dispuesto a cambiar.

No se abrir más mi corazón, será verdad de que carezco de uno.

Severus Snape.

Deja la pluma y mira el pergamino donde esta todo lo que siente, difícil ha sido pero allí esta. Muchos temores aún tiene.

Sonríe con nostalgia.

-Quien lo diría- susurra para la nada- yo, un adulto, temo a mi propia sombra como niño de sus pesadillas- cierra las confesiones en un sobre y, con mano temblorosa, apunta el nombre del ser amado.

¿Qué hacer ahora?

Podía enviar la carta y esperar, podía guardarla y esperar, podía estarse allí quieto, sentado, esperando algo que nunca llegase, esperar....esperar....esperar.....

-No más espera- se dice- hace cuarenta y dos años que espero mi otra mitad, no esperaré otros cuarenta.

Con decisión se levanta y se acerca a un precioso ejemplar de cuervo tan negro como sus ojos y lo acaricia recibiendo un graznido de compensación.

-Necesito tu ayuda viejo amigo- le ata el sobre en su pata y lo posa sobre su hombro encaminándose a la única ventana de todo su aposento- ve ha Harry y dásela, observa su rostro y seca sus lágrimas si las hay, vuelve pronto Súrion- y con un movimiento el ave se eleva hacía el atardecer y el maestro lo observa hasta que desaparece de su vista.