1.¿El final de los Potter?

La noche se cernía sobre el valle de Godric, la luna estaba oculta por las nubes, apenas había estrellas. El ambiente que se respiraba era de inquietud en una pequeña casa rodeada por los árboles como queriendo no ser encontrada. Más sin embargo una sombra negra avanzaba sigilosamente por el espeso y oscuro bosque con ganas de derramar sangre y provocar esa desesperación que tanto le gustaba.

Ajenos a esta sombra, una joven pareja con su hijo hacían vida normal en la casa. La mujer era pelirroja y de ojos verde esmeralda muy hermosos, la joven en si también era muy hermosa y no debía pasar de los veinte años. El hombre tenía el pelo negro azabache y muy revuelto, sus ojos eran de un azul muy claro y muy profundos en los que uno se podía perder, tenía una musculatura increíble y era enormemente guapo. En el niño, aunque bebé, se podía observar que era idéntico a su padre salvo por los ojos, pues eran dos pequeñas esmeraldas.

Se encontraban en una gran sala al lado de una chimenea viendo como el pequeño estaba jugando con un muñeco ventrílocuo. Estaban algo tensos sin poder relajarse, ni siquiera viendo a su pequeño.

-James, mi amor- empezó a decir la mujer.- Creo que se me olvida algo importante, y esa cosa que me inquieta no me deja tranquila, es como... como si mi instinto supiera que estamos en peligro y la mente no supiera encontrar la razón.

James, que hasta entonces había estado mirando al fuego se giró a donde estaba Lily que no le quitaba el ojo de encima al bebé.

-Por extraño que parezca, Lily- suspiró,- yo siento lo mismo- acabó de decir. Fijándose en un calendario vio que era treinta y uno de octubre por lo tanto esa noche era Hallowen.- Cambiando de tema esta noche es Hallowen y hay que disfrazarse.

Lily le lanzó una cara de desaprobación pues en esa situación no le parecía lo más correcto estarse de fiesta.

-Venga Lilian que estemos escondidos por culpa de un PSICOPATA no significa que no podamos divertirnos- le dijo al ver esa cara de desaprobación que le echaba.

-Si tienes razón James- le dijo pues estaba de acuerdo con lo que acababa de decir su esposo.- Esta bien disfracémonos.

-Bien- expresó sin poder evitar que su cara reflejara triunfo.-¡Yo me pido ser Drácula y Harry será mini Drácula!- grito para que nadie le pudiese quitar el disfraz como cual niño de siete años.

-Vale yo iré de...-empezó pues James siempre lograba que su alegría se le contagiase.

-No hace falta que te disfraces ya vas disfrazada todos los días-la interrumpió riéndose a más no poder de su ocurrencia, y volteando hacía Harry.-¿Verdad campeón?

-Chi-dijo algo tímido el pequeño Harry al escuchar la pregunta de su padre.

La cara de Lily enrojecía por momentos al ver a James riendo y al pequeño, que se había contagiado de su padre, también riendo. Su mirada, que se convirtió en asesina, iba de padre a hijo pero afortunadamente para ellos su enfado no dudo mucho y pronto esa cara de odio se convirtió en una de resignación.

-No,-empezó a decir con calma- me disfrazaré de ninfa y...

-Mejor de vieja arpía-volvió a bromear soltando una carcajada al mismo tiempo su hijo.

-Ja, Ja , Ja!- rió sarcásticamente Lily y cogiendo a Harry en brazos.- Ven aquí pequeño mío vamos a ver que puedo hacer con tu disfraz de Draculita.

Súbitamente lo soltó tocándose el ante brazo izquierdo impidiéndole mantener el equilibrio y cayendo sobre el sofá. James asustado corrió hasta donde estaban su esposa e hijo.

-Harry, Lily ¿os encontráis bien?- preguntó muy preocupado y cual no fuera su alivio al encontrarse a su niño algo asustado pero que al verle sonrió de nuevo y al no ver a su mamá se giró al igual que su padre en dirección a donde estaba.- Lily,¿y tu? ¿estas bien?

No obtuvo respuesta alguna por lo que decidió levantarle la cara sin pensar encontrándose con que estaba sollozando.

-El brazo .... La marca – pudo apenas susurrar entre los sollozos.

Entendiendo lo que quería decir, enseguida le destapó su brazo y se sorprendió al ver una calavera con una lengua en forma de serpiente que brillaba. Aquello le asustó mucho y en un acto reflejo cogió a Harry alejándose.

-Pe... Pero...- dijo aún en estado de shock –Eso solo puede significar que Él anda cerca y que te está buscando de lo contrario la crema haría efecto y no te quemaría- paro en seco y dirigió una nueva mirada a Lily que lo miraba con ojos llorosos. Pensaba. Pero no podía creer que fuera cierto.- No, Peter no nos ha traicionado... no puede, es nuestro amigo.

Repentinamente ella se levanto recordando algo.

- Ahora lo recuerdo. Fue él el que hechizo tu escoba en el último partido de quidditch. Yo le descubrí y...y...-recordaba, los recuerdos volvían a su mente y eran cada vez más claros.-Y Malfoy me lanzó el Obliviate, por eso quede inconsciente. Maldición, como es que no lo recordé antes-dijo golpeándose la cabeza. El brazo le dolía cada vez más y enseguida se llevó la mano de nuevo al antebrazo.

-Ferrosían- gritó James acercándose a la ventana aún con Harry en brazos y cual no fuera su sorpresa al ver una sombra intentando entrar en la casa.- Maldición, ya está aquí y dudo mucho que mi defensa de hierro dude mucho...

En ese preciso momento los cristales de la casa se rompieron en mil pedazos. Ningún vestigio de la defensa de hierro quedó.

La sombra ya estaba intentando entrar.

-¡Lily coge a Harry y vete! ¡Es él! ¡Vete! ¡Corre! Yo lo detendré- dijo muy asustado dando a Lily el bebé y sacando su varita para prepararse para la lucha.

Apenas decía esto y Lily salía corriendo cuando se oyó por toda la habitación un ruido ensordecedor. La puerta cayó acto seguido dejando pasar a la sombra que ahora ya parecía un hombre. El hombre tenía una cara que en si ya daba miedo, pero eso era si no contábamos la sonrisa diabólica que tenía dibujada en la cara.

-Vaya, vaya, pero si es el gran James Potter, heredero de Godric Griffyndor –soltó una carcajada estridente, quería que su adversario perdiese la serenidad e hiciese alguna locura, pero no, él se mantuvo firme.- Y dime, ¿donde están tu adorada y hermosa esposa y el pequeño mocoso?

-¡No te importa!- gritó ya perdiendo los papeles.- Aléjate de ellos, no te han hecho nada.

-Lo siento pero ellos ya están metidos, en especial...Lilian – la rabia de James crecía por momentos, lo que le gustaba cada vez más a Voldemort.- Potter te haré una proposición que no podrás rechazar: Lily y tu unios a mi ejercito y no tendríais que morir.

-Ya y ahora me dirás que Harry tiene que morir y Lily ser solo tuya- dijo en tono agresivo. Ante estas palabras el innombrable sonrió cosa que interpreto por un sí.- Lo siento cara de serpiente pero prefiero la muerte ahora protegiendo a mi familia que morir de viejo habiendo dejado que mataran a mi hijo, mi único hijo. Nunca me uniré a tu ejercito.

-Avada Kedavra-gritó rojo de ira.

- Expecto Patrunom-dijo James a su vez. No se iba a dejar vencer sin haber luchado y, el patronus, fue el único hechizo de defensa que se le pasó por la cabeza.

Una luz verde salió de la varita del señor tenebroso y plateada de la de Potter convirtiéndose en un poderoso león que parecía que estaba repeliendo el avada kedavra. En vista de esto James no bajo la guardia y haciendo acopio de todas sus fuerzas intensificó aún más su ataque. Sin embargo, cuanto más incrementaba la fuerza de su ataque más débil se sentía.

El señor tenebroso en vista de ello también incremento su maldición y en un momento de baja en el patronus de James, consiguió que esta penetrara y le diese dejándole medio muerto. Rió. Su plan estaba a punto de cumplirse, ya había matado al padre y solo le faltaba el hijo, después Lily sería suya y nadie le podría detener.

Mientras tanto Lil había corrido al cuarto del pequeño Harry. Una vez allí se puso a buscar la escoba que James le hizo a su hijo. Había revuelto toda la habitación y estaba a punto de desesperarse mientras era observada por un muy divertido Harry que veía a su mama histérica.

-De verdad Harry que no se donde mete tu padre las cosas- dijo nerviosa pasándose una mano por el pelo. De repente tuvo un idea que no tardo en contar a l pequeño.- La moto de James. Venga Harry, rápido.

Lo cogió de la cuna y cuando estaba saliendo vio el cuerpo de James que caía al suelo y a Voldemort acercarse peligrosamente a donde estaban. Cerró la puerta de golpe y corrió al extremo más alejado de la habitación, como queriendo que no llegase.

Inconscientemente una canción, la misma que le cantaba a Harry por las noches, se le vino a la mente y la empezó a entonar, seguramente para tranquilizarse a si misma y al bebé, con la voz estrangulada por el llanto y la desesperación de haber visto caer "muerto" a James y saber que jamás lo volvería a ver.

"Dulce vida mía

Tu debes crecer

Sin miedo a nada

Hazte fuerte y consigue

El valor de hacer frente a tus miedos

No te preocupes yo

Siempre velaré por ti

Si recuerdas esta canción."

Tenía mucho miedo, pero, a pesar de todo, protegería a Harry con su vida si era necesario.Otra vez se oyó un ruido ensordecedor y la puerta se derrumbó dejando paso a aquel maligno hombre que había destruido su vida. Él al ver que la mujer se interponía entre él y el bebé no cupo en si de odio. No podía entender porque prefería arriesgar su vida por un mísero mocoso. Pero aún así intento que no se notara.

-Lilian, querida, dame al niño y tu vivirás. Serás la reina del nuevo mundo- dijo el lord.

-¿ Reina?¿ A costa de que?¿ De vidas inocentes como mi pequeño Harry?- dijo con una voz llena de odio lanzándole una mirada igualmente llena de odio.- ¿El nuevo mundo? Dumbledore jamás te dejará vencer. Aunque seamos solo veinte en tu contra siempre habrá esperanza porque las ideas nunca mueren- concluyó.

Voldemort estaba harto ya había oído demasiadas estupideces en esa casa del demonio, según él. No lo toleraría ni por un momento más, o le daba al niño o moría ella también, después de todo aniquilados los Potter no tendría rival.

-Dame al niño, muchacha.

Lily se dio cuenta de que sus palabras le habían hecho enojar aún más. Estaba arrepentida, pues había perdido la oportunidad de salvara su hijo, solo le quedaba suplicar aunque no le gustase.

- No, por favor ¡A Harry no! ¡A Harry no!...Por favor....Haré cualquier cosa ...-su voz se quebró pues una vida sin James no le servía de mucho, pero si encima le quitaban a Harry, el único recuerdo que tenía de James, entonces si que no tendría sentido.

-Si no te haces a un lado y me das al niño, morirás al igual que tu patético esposo.

-Moriré protegiendo lo único que me queda- intentando que las lagrimas que habían empezado a acumularse en sus ojos no salieran.

La maldición volvió a resonar, pero, a diferencia de la última vez, no se oyó el hechizó patronus. Lily, que previamente había dejado a Harry en el suelo, se golpeó con una estantería dejando caer al suelo una pequeña caja de música que comenzó a sonar. La melodía que sonaba no era otra que la que momentos antes había estado entonado Lily, solo que ahora estaba perfectamente entonada y acompañada por una guitarra y una voz masculina que debía ser la de James.

Lily también cayó al suelo, no había logrado hacer nada por salvar a su tesoro.

Voldemort se acercaba peligrosamente al pequeño que se encontraba asustado pues ni si papá ni su mamá estaban con él. Estaba solo. El señor tenebroso no se anduvo con contemplaciones le apuntó a al cabeza y lanzó la maldición que había acabada con sus padres. Sin embargo la canción que había seguido sonando aumentó el volumen y creó, por así decirlo, una barrera mágica. El rayo verde rebotó en Harry y alcanzó al que la había lanzado. Un brillo verde terrorífico ilumino la habitación e igual de terrorífico era el grito del amo oscuro. Para cuando desapareció la luz no había ningún rastro de él y Harry yacía inconsciente y ¿muerto? con una pequeña cicatriz en forma de rayo.