Notas iniciales: Ya me dejo a un lado eso de la agenda, porque me va a dar más remordimiento al enterarme de cuánto le dedico a un fict y a otro no.

También espero que la caprichosa de mi inspiración no me obligue a publicar un capítulo cada año n.n y también, más que nada, anhelo leer sus reviews, muchas gracias por esos gratos momentos que me brindan (Y claro que ando reinspirada, mejor aprovecho esto nn)


Capítulo 2: Regreso al mundo


Calor.

La temperatura sube lenta y dolorosamente. El aire es pesado y denso. El ambiente es sencillamente extraño.

La niña mira insistentemente el reloj. Aunque... es algo absurdo. Él no puede venir, está con sus amigos divirtiéndose, riéndose.... y cuando llegue, dentro de algunas semanas, le traerá bonitas anécdotas y quizá algún regalo manual.

Estúpida fiebre, estúpida tos, estúpida gripe.

Si no fuera por ellas ahora estaría junto a su hermano, divirtiéndose en un emocionante campamento de verano.

Y ahora estaba sentenciada a pasarla afiebrada, con malestares, fastidiada.... y lo peor de todo.... sola.

Hikari odia la soledad.

- Taichi - murmuró levemente, como si al mencionarlo su hermano aparecerá mágicamente por la puerta.

Quizá era sólo su anhelo de estar en el campamento, tal vez era el hecho de que lo extrañaba terriblemente. Posiblemente sea que sólo su hermano logra sacarla de la depresión que la invade.

- Hace.... tanto.... frío - dijo en tono muy pausado mientras sus dientes se chocaban contra sí y por su pequeño y frágil cuerpo recorría un helado sudor.

Y no sólo el sudor humectó su temblorosa piel canela, a ello se le agregaron dos gruesas lágrimas.

- Koromon - musitó abrazándose a sí misma. La imagen de algo dientudo y de color rosa invadió su mente. Luego negó con la cabeza intentando sacarlo.

Y el tiempo transcurrió lentamente, muy lentamente...

Hikari tenía la impresión de que cada minuto era un largo y agotador día. Un concepto totalmente absurdo ¿No?


Cansado, agotado, hambriento, sucio y a punto de desfallecer.

Y el ambiente que le rodeaba cada instante era más desolador y repugnante.

Takeru llevaba semanas vagando sin rumbo fijo, las piernas le temblaban a cada paso dado dejando sus huellas en el frío y negro lodo. El aire que corría en todo ese extraño mundo era pesado y tenía un extraño olor a soledad.

- El aire no tiene olor - se dijo a sí mismo en un hilo de voz.

Caminaba por inercia. No sabía ni en dónde estaba ni a dónde se dirigía.

El rubio procuraba no pensar en su familia, mucho menos en los amigos de su hermano, porque eso le daban todos los motivos del mundo para ponerse a llorar.

Y no era el momento de derramar lágrimas.

- Hikari Yagami... Yagami Hikari.... ella es mi salvación - se repetía a sí mismo.

No quería pensar en nada más, no quería enterarse de cómo demonios hará para encontrarla.

De pronto el niño sintió una mirada posarse en él. Y al girar abruptamente sobre sí mismo retrocedió con tal tosquedad que las piernas se le enredaron y cayó de espaldas.

- ¿Q.... qui.... quién.... eres? - preguntó preso del terror.

No había visto a nadie en mucho tiempo. Y la mirada azul y penetrante que le dirigía aquel extraño ser no le era confiable.

- Dijiste Hikari Yagami - replicó sin contestarle la cuestión planteada. Su voz sonaba ruda y directa.

Takeru respiró profundamente sacudiendo la cabeza. Luego se pasó la mano por el rostro para secar el sudor llenándolo de lodo, sin querer.

- No te voy a contestar a menos que me digas quien eres - le desafió con su vocecita infantil.

Existió un cruce de miradas azules, una tan decidida y desafiante como la otra. La única diferencia eran las experiencias obtenidas. Y en batallas el rubio salía perdiendo.

- ¿Quieres ir al mundo de los humanos? - finalmente le preguntó con una amplia sonrisa. El corazón de Takeru latió intensamente antes de asentir con debilidad. Por instinto el niño ocultó el pergamino entre sus ropas en una disimulada forma.

Abruptamente apareció junto a ellos un extraño ser de paja, con un sombrero azul puntiagudo.

- Ya sabes qué hacer - replicó la felina blanca.

- Muy bien. Tailmon - objetó el nuevo ser mientras aprisionaba a Takeru entre sus fuertes brazos.

- Déjame!!! Eres cruel!!! Te odio!!! No me toques!!! Auxilio!!!! - La voz del niño se perdía cada instante más por lo débil que estaba y porque el otro ser se alejaba a increíble velocidad.

La felina apretó los guantes que envolvían sus garras antes de presionar un pequeño botón rojo de un extraño artefacto.

- Aquí Tailmon comunicándose, Vandemon -

- Y bien... qué me tienes ahora? - respondió el digital por medio del intercomunicador.

- Está confirmado que el séptimo niño elegido no se interpondrá en nuestros planes. Acabo de deshacerme de él. Podemos seguir con lo planeado y nuestro octavo destinado pasará el resto de su existencia en el Mar de las Tinieblas -

- Perfecto!! Entonces sigamos con mi plan -

- Como usted ordene -


Y un rayo pareció atravesar su pecho.

- Hermano - murmuró Hikari presa del pánico mientras se reincorporaba de la cama con notable dificultad. La visión se le nublaba por el sudor, la calentura de la fiebre, y las lágrimas que regresaban con mayor fuerza.

Las piernas no podían soportar por mucho tiempo su cuerpo, con mucha dificultad llegó a la puerta de su habitación.

Tenía que salir de su departamento, debía ir a la Colina de la Luz. Utilizaría todas sus fuerzas en ello así tenga que pasarse meses en cama internada.

- Taichi.... voy contigo.... - musitó débilmente, sin embargo su cuerpo parecía no estar de acuerdo con ello. Las pocas fuerzas que tenía la abandonaban aceleradamente.

Un mareo intenso provocó que la habitación diera terribles y violentas vueltas en su mente. Golpeándola sin cesar.

Finalmente cayó antes de siquiera llegar a la mitad de la sala.

Transcurrieron muchos minutos antes que Hikari sintiera que alguien la levantaba.

- Está muy pesada - escuchó a una voz que definitivamente no conocía para nada.

- Sí, te lo dije.... es fastidioso -

Hikari sonrió levemente intentando abrir los ojos. La segunda voz sí la conocía perfectamente.

- Sabía que vendrías.... trajiste a Koromon? - logró decir en voz ronca.

- ¿Koromon? - repitió el castaño mientras su acompañante soltaba un tanto brusco a la niña en el sofá cercano.

Hikari, con la cabeza aún dándole vueltas, asintió débilmente. Sentía que le picaban los ojos por lo que no podía enfocar bien su entorno. Sólo distinguía algo dorado junto a alguien cuyos rasgos notablemente eran los de Taichi.

- Koromon... el rosado - dijo la niña en un tono ligeramente más audible. Trataba con todas sus fuerzas no desmayarse otra vez.

- ¿Ves, Yamato? Aparte de fastidiosa es una loca de primera! - replicó el niño notablemente irritado - Bah! Por ello mis padres se largaron con mis abuelos, porque no soportaban ni un minuto más de su estúpida presencia. No los culpo -

Hikari parpadeó notablemente confundida.

- Taichi.... ¿Eres tú? -

- ¿Y a quién más esperabas? ¡¡Niña boba!! - el castaño se encogió de hombros - Fue una tontera venir aquí, una total pérdida de tiempo. Mejor nos regresamos al campamento. Aún debo ganarle a Sora en soccer -

Hikari sentía un palpitar acelerado en su corazón. Ese no parecía ser su hermano Taichi, sin embargo... lo era!!

La niña logró enfocar, muy horrorizada, cómo el niño acomodaba sus googles en su rebelde melena castaña para luego quitar algunas imaginarias imperfecciones en su camisa azulada. Junto a él estaba un chico que bordeaba su edad, con un cabello tan rebelde como rubio, vistiendo una camisa verde sin mangas, y de apariencia de pocos amigos.

- Tienes toda la razón, Taichi - dijo el rubio - Tengo lástima de ti, tu hermana ha resultado alguien inservible y enfermiza.... lástima que no sea como mi hermano Takeru -

- Oye... Yamato... te cambio a mi hermana por el tuyo - replicó Taichi con una amplia sonrisa en el rostro.

«No!! No es posible» pensó la niña apretando los dientes sintiendo que el escalofrío renacía esta vez desde su estómago.

- ¿Me crees tan estúpido como tu hermana, o qué?- expresó Yamato mordazmente - Ni con el cerebro vacío te lo cambiaría! -

- Ok... ok... entonces te la regalo. Igual, estoy seguro que a mis padres no les importaría -

- Vete a otro lado con tus porquerías -

- ¿Y si le agrego mi colección de juegos para Pc de la FIFA? Tengo 49 versiones diferentes -

«Esto tiene que ser una pesadilla»

- Bah!! Todo es fútbol, y aborrezco el fútbol. Prefiero una guitarra eléctrica -

- No lo aborreces tanto como yo a cierta molestia que no deja de mirarnos como si fuéramos bichos raros, sin saber que es otra la que está fuera de lugar -

- Bueno, ya vayámonos.... - el rubio obviamente le había cambiado el rumbo de la plática - Me fue decepcionante venir a tu casa -

- Ni que lo digas - el otro se volvió hacia la puerta - Ah! Hikari, si llegas a morirte no interesa -

La frase se clavó en la mente de la niña con tal brusquedad, las lágrimas inundaron sus ojos pero ni una lágrima salió de ellos.

El frío comenzaba a extenderse por su cuerpo.... esto debía ser una pesadilla.

Su hermano nunca... él nunca...

La niña sentía que el cuerpo comenzaba a quemarle con mayor fuerza. Escuchó el sonido de la puerta cerrarse. Un nudo se quedó estancado en su garganta.

Se sentía mal.... no servía para nada... era una simple molestia para su familia.... una lacra repugnante. Por ello sus padres la habían dejado... por ello Taichi la había abandonado... por ello el amigo de Taichi la detestó con apenas conocerla.

«No!! No es cierto!!»

Hikari sacudió con furia la cabeza.

- Sí, sí lo es!! - las lágrimas recorrían libremente su pálido rostro, a pesar de tener los ojos fuertemente cerrados. El frío se incrementaba... y el cuerpo de la niña comenzaba a desintegrarse lentamente.

Oscuridad y Frialdad.... no existía nada más para ella.

«No te des por vencida... no es el momento para hacerlo.... Sé fuerte, tienes que ser fuerte»

Hikari sintió una calidez diferente que se posaba en su frente, algo que la llenaba de una agradable sensación de confortamiento.

Con cierto miedo abrió los ojos. Su alma pareció destrozarse en mil pedazos al visualizar algo dorado y verde. Lo peor para la niña hubiera sido que el amigo de su hermano hubiese vuelto a martirizarle la existencia. Pero la visión pareció ser un simple mal recuerdo, porque pronto pudo tener una mejor percepción de su entorno y distinguió la preocupada mirada de su progenitora.

- Sé fuerte, mi pequeña. Mami ya está contigo - la mujer no quitaba el frío pañuelo de la frente de la niña.

Hikari sonrió levemente aliviada. Era la sensación más deliciosa que había sentido en tanto tiempo.... le preocupaba a alguien, no era tan inservible como pensaba.

- Ya viene la ambulancia... tenemos que ingresarla con urgencia - informó el padre de la niña dejando a un lado el auricular del teléfono. La mujer Yagami asintió al instante.

- Taichi... Taichi.... - logró decir Hikari notablemente asustada.

- Tu hermano sigue en el campamento, se fue esta mañana. ¿Recuerdas? Pero le avisaremos para que venga de inmediato. No te asustes más -

«Es verdad.... Él está en el campamento.... lo que vi fue un mal sueño»

La niña cerró los ojos al instante en que su madre bajó el húmedo paño para cubrírselos.

Continuará..........


Notas de la autora: Sí, claro.... Ya volvieron al mundo de los humanos, todos felices y comiendo perdices. Y la próxima vez que verán algo mío en el fandom será un fict en donde Yamato y Taichi se pelean por el amor de Jun Motomiya (Sin ánimos de ofender a algún fanático)

En realidad... esto apenas comienza n.n

Críticas constructivas, comentarios y halagos serán gratamente recibidos en el precioso review o en mail a dragonzukino, ese es mi nick en Hotmail y en

Hasta la próxima!!