Your song

¡Hola! Este es el primer fic que escribo y además, soy relativamente nueva en este mundo. Así que sed comprensivos conmigo porfa.
Este capítulo es mas cortito porque lo publico a modo de epílogo, o introducción, o lo que sea. Probablemente en un día o dos suba el siguiente.
Obviamente, ninguno de los personajes que aparecen en esta historia me pertenecen y no gano dinero con esto. Más quisiera.
Besos a todos y hasta pronto (espero).

"YOUR SONG"

1. Volviste a mi lado

Harry consultó su reloj por enésima vez desde que había llegado a la estación de Kings Cross, como si por mirarlo continuamente la hora acordada fuera a llegar antes. Pero el minutero no se había movido. Miró el enorme reloj que pendía del muro que separaba los andenes 9 y 10 para comprobar que coincidía con el suyo, no se hubiese quedado sin pilas. Al final concluyó que en la estación debía existir una especie de campo magnético que impedía que las manecillas avanzasen, o un agujero en el tiempo, o... no podía ser que solo hubiese pasado una hora desde que saliera de casa. En realidad la culpa era suya por haberse anticipado casi tres horas a la salida del tren pero... apenas había podido dormir de la emoción por reencontrarse con sus compañeros, de empezar su séptimo curso en Hogwarts y no veía la hora de abandonar la casa de los Dursley.
Un coche se detuvo cerca suyo, mientras sus ocupantes bajaban apuradamente. El conductor cerró la puerta y Harry se quedó unos instantes mirando la ventanilla o, mejor dicho, su reflejo en ésta. Hacía tiempo que había dejado de reconocer al chico que le devolvía la mirada desde los espejos. Su cara ya no era la de un niño asustado: se había hecho más angulosa, de pómulos marcados y menton pronunciado. Su mirada, siempre vacilante, era ahora profunda y desafiante y su voz se había agravado. Había crecido mucho, en altura y en constitución: sus hombros ahora eran anchos, su pecho y brazos musculosos. Y usaba lentillas cada vez con más frecuencia. Su imagen reflejada le recordaba más a la de su padre a su edad, que había visto en cientos de fotos, que a la del antiguo Harry, a la del Harry de unos cursos atrás, la del Harry de antes de vencer a Voldemort. Una voz interrumpió sus pensamientos:
- Hola. Suponía que estarías aquí.
El chico se sobresaltó y se dio la vuelta. Allí estaba una joven muy bonita, sonriéndole. Tardó unos segundos en reconocerla.
- ¡Hermi! - ambos se fundieron en un abrazo - no sabes cómo os eché de menos!! Pero, ahora que lo pienso...¿ que haces aquí tan pronto?
- Supuse que habrías escapado de casa de tus tíos antes de tiempo así que - Hermione se sonrojó un poco- me equivoqué accidentalmente al decirles a mis padres la hora a la que salía el tren -¿Mentiste a tus padres? ¿para hacerme compañía?
-No les mentí! Solo es que ellos se hicieron una idea equivocada y yo no hice nada por arreglarlo.
Miró interrogativamente a Harry, que le sonrió. Así que ella le respondió con una amplia sonrisa.
- Típico de Hermione Granger- dijo el chico como si estuviera hablando de una enfermedad contagiosa.
- Y típico de Harry Potter intentar picar a Hermione Granger Ambos empezaron a reírse y la chica volvió a abrazar a Harry.
- Tenía tantas ganas de verte.
Harry asintió y la miró. No era raro que no la hubiese conocido en el primer momento. Quizás fuese que como normalmente pasaban mucho tiempo juntos no apreciaba los cambios que sufrían sus amigos, pero ahora veía a su amiga muy cambiada. Había pegado un estirón considerable, pero aún así Harry habia crecido mucho mas así que existía bastante diferencia de altura entre ambos. Sus curvas se habían acentuado y su cuerpo estaba más definido: ya no era una chica delgaducha sin gracia. Además estaba muy morena y lo resaltaba con una camiseta blanca de tirantes y un pantalon ajustado del mismo color, que dejaba al descubierto su cintura. Su pelo era ahora mas claro y ya no estaba enmarañado: formaba ondas que caían atractivamente sobre su frente y hombros. Y juraría que llevaba brillo en los labios. Harry pensó que si no fuera su mejor amiga, definitivamente se habría fijado en ella.
- ¿Y Ron? - preguntó Harry en ese momento- ¿lo viste desde que volvió de Rumanía? ¿Que tal le fue?
Hermione frunció el ceño.
- No, bueno, sí. Coincidimos un par de veces pero fue antes de que marchase- dijo bruscamente - y ni sé que tal lo pasó ni me importa.
Harry dejó escapar una risita; había echado mucho de menos a sus amigos en verano, y las discusiones entre Ron y Hermi iban íntimamente ligadas a ellos. Decidió provocar un poco mas a la chica.
- ¿Que coincidisteis un par de veces? Juraría que Ron me dijo en una carta que habías estado en la Madriguera dos semanas.
- No, quiero decir, si, bueno - volvió a sonrojarse- pero fui para estar con Ginny y esa casa es enorme y Ron llegó mas tarde y además estaba todo el tiempo con Bill y... yo había ido porque Ginny me invitó.
- Eso ya lo dijiste- dijo el chico con sorna. Le encantaba ver a su amiga así. - Viene usted muy gracioso, señor Potter. Veo que le han sentado bien las vacaciones. A ver si Cho opina lo mismo - Hermi le guiñó un ojo antes de salir corriendo.
- Ya verás cuando te alcance.
Siguieron así un buen rato, compitiendo por ver quien era mejor haciendo de rabiar al otro hasta que una mujer pelirroja los abrazó fuertemente a los dos.
- Hermione! Que guapa estás! Harry, cariño, cuanto tiempo! Cómo creciste!
- Hola señora Weasley - dijo Harry devolviéndole el abrazo- Sentí mucho no haber podido ir con ustedes este año pero... - Tranquilo cielo- la señora Weasley le sonrió- estoy segura de que te lo pasaste bien con tu padrino.
- Sí, fue estupendo. Lástima que sólo haya podido estar con él un par de semanas, pero hasta que no se aclaren las cosas.. los dementores no descansan por vacaciones. - Sí, es una pena que siga en esa situación- asintió la señora Weasley; pero al momento cambió la expresión de su cara- no te habrá...eee.. consentido demasiado, ¿verdad?
- No - dijo Harry, adivinando que donde ella había dicho ''consentido'' pensaba más bien en ''pervertido''. Aunque la verdad, lo interpretase de una manera u otra su respuesta no era totalmente sincera. Sirius había dedicado el tiempo que había pasado con él a enseñarle sus ''trucos de seducción'', como él decía. Aunque, según le habían dicho tanto él como Lupin y otras personas que habían conocido a sus padres, Harry manifestaba cada vez más la ironía y el ''encanto natural'' que James siempre había tenido y que hacía que todas las chicas se volvieran locas. Aún así, Sirius consideraba que a su ahijado le faltaba algo de malicia y experiencia, y se había empeñado en enseñarle su famosa ''sonrisa Black''. Harry se dio cuenta entonces de que faltaba gente:
- Señora Weasley, ¿donde están los demás?
-Oh, Fred y George venían mas tarde y Ron paró un momento con Ginny en una tienda, a la entrada de la estacion. Quería comprar colonia, o algo así.
- ¿Colonia? ¿Ron? - dijo Harry sorprendido, ganándose una mirada reprobadora de Hermione - osea, no es que diga que Ron sea un guarro ni nada de eso pero.
La joven le interrumpió, fijando sus ojos castaños en él:
- Bueno, él ha... cambiado un poco, según tengo entendido.
- Sí- dijo la señora Weasley con un suspiro de desesperación. Y mirando a ambos lados para comprobar que nadie se acercara, se inclinó hacia los chicos y dijo en tono confidencial: -Me tiene desesperada, no tenía que haber dejado que pasara el verano en Rumanía sólo con Bill y Charlie. ¿Por qué no puede parecerse a Percy? ¿Por qué no aprende algo de vosotros? Ya tengo bastante con los gemelos y...ay, estos chicos, van a acabar conmigo.
Harry le dedicó una mueca divertida a la señora Weasley: sabía que era una buena mujer y le tenía un cariño inmenso, pero también sabía que se preocupaba más de la cuenta por todo el mundo, hasta el punto de que solía exagerar en sus juicios.
- Molly!! Molly!! Oh, hola chicos - Arthur Weasley acababa de acercárseles visiblemente emocionado- ¿habéis visto que artefactos tan ingeniosos? Están por todas partes.
- Arthur, cariño, ¿se puede saber de que demonios hablas?
- De esas.. cómo se dice... muletas con ruedas que usan los muggles para llevar el equipaje. Y nosotros seguimos con nuestros pesados baúles.
-Eh, ejem- Hermione carraspeó- debe usted referirse a las maaaaletas con ruedas - ¿Maletas? ¿Pero esos no son los bastones en los que se apoyan cuando tienen una pierna vendada?- preguntó el señor Weasley.
La discusión hubiese seguido un buen rato si Harry no hubiese señalado dos cabezas pelirrojas entre la multitud. - Hey! Ahí están Ginny y Bill- exclamó- pero no nos han debido ver. Voy a buscarlos.
- Bill? Al final ha podido venir?- preguntó el señor Weasley, pero el muchacho no le oyó porque había salido disparado hacia donde los había visto.
- Bill! Ginny! estamos aquí!! ¿donde está R..- los dos hermanos se giraron al oír la voz- Ron?? RON?? RON!!!!! - Harry! Deja de repetir mi nombre que me lo vas a gastar - dijo el pelirrojo antes de abrazarlo - ¡cuanto tiempo Harry!
- Sssssi.... Ron....- repitió el moreno como si por decir más veces su nombre fuese a asimilar más fácilmente que aquel chico alto que tenía delante y al que había confundido con Bill era su mejor amigo- has cambiado.
- Psi..verdad? ¿A que mola? Bill me ha dado Y se nota que me he pasado el verano entrenándo eh?? Además con dos profesionales del Quidditch.
Harry no podía dejar de mirar para él. No sólo había superado a los gemelos en altura, sino que se notaba que su torso y brazos eran más musculosos que antes. Además había cambiado su forma de vestir: llevaba unos vaqueros rotos, una camisa azul por fuera de los pantalones y con los botones superiores desabrochados y una cazadora de cuero negro. También se había dejado crecer el pelo, que ahora le llegaba casi hasta los hombros, y se había puesto un pendiente en la oreja.
- Ya... veo - balbuceó Harry.
- Hey! ¿A mi no me saludas? - Ginny, que hasta entonces se había quedado en un segundo plano, se adelantó y abrazó a Harry besándolo en la mejilla. El chico enrojeció visiblemente.
- Eeeeh... hola Ginny..perdona, es que Ron...uau, tu también has cambiado. Estás... eeeh.. guapa.
- Vaya, gracias - la menor de los Weasley bajó la vista y sonrió un poco turbada- pensé que nadie lo notaría porque Ron acapara toda la atención. Harry empezó a reir, tímidamente al principio pero las risotadas se fueron haciendo cada vez más audibles, especialmente cuando Ginny se le unió.
- ¿Se puede saber qué demonios...?- el aludido gritaba indignado- lo que os pasa es que sentís una envidia incontrolable porque ahora yo voy a ser el sex-simbol de Gryffindor, el terror de las nenas, el.
Tuvo que callarse porque las carcajadas de los otros dos no le dejaban hablar.
-OS PODÉIS IR A LA PORRA LOS DOS!!! - dijo enfadado, mientras caminaba indignado hacia el sitio donde se encontraban sus padres y no dejaba de refunfuñar entre dientes- desde luego, tener amigos para esto y yo preocupado en vez de dejar que se pudran y.
-Espera!! - Harry le llamó mientras se sujetaba la barriga, que le dolía de tanto reírse- espera que ya vamos!!! Agarró a Ginny por el brazo mientras ésta se secaba las lágrimas y echaron a correr detrás del pelirrojo hasta alcanzarlo.
- No te enfades hermanito - la chica le abrazó por detrás- si estás muy guapo.
-Ya, claro, arréglalo - gruño Ron, pero estaba más tranquilo. Los mimos de su hermana pequeña siempre funcionaban.
Se acercaron a dónde estaban los señores Weasley y Hermione, y a dónde ahora habían llegado también Fred y George Weasley. Los gemelos charlaban animadamente con Hermione, que estaba de espaldas al andén por el que Harry y compañia se acercaban al grupo. - Vaya, por fin llegáis- exclamó Molly Weasley cuando los vio - Harry, cariño, ¿has visto lo que te decía? ¿Ves que pintas lleva? En fin.
- MAMÁ!! ¿Ya estuviste aburriéndole con eso? - Si... en el fondo no está tan mal, mamá.. la chaqueta es una pasada - dijo Fred con una sonrisa orgullosa.
- Eso!! No te quejarás del regalo de cumpleaños de tus hermanos preferidos- le secundó George.
- Aunque quizás deberías reconsiderar lo del pendiente - volvió a hablar el primero- te da un aire demasiado...femenino. Todos se empezaron a reír, menos Ron.
- ¿Por qué todos la habéis tomado conmigo hoy?- dijo; pero entonces reparó en la chica rizosa que hablaba con los gemelos, a la que no veía la cara y que tenía pinta de estar más que potable- ¿por qué no, en vez de insultarme, me presentáis a vuestra preciosa amiga?
Y sin darles tiempo a reaccionar se acercó directamente a ella decidido a empezar a poner en práctica las tácticas de ligue que Bill le había enseñado:
- Soy Ronald Weasley- dijo a la vez que tendía la mano hacia ella- encant.....Hermione!
La joven se había girado bruscamente al oir toda la parafernalia de su amigo, sin saber muy bien si iba con ella o no.
- Hola Ron - contestó fríamente- cuánto tiempo.
- Estás...estás...eeeh... - Ron empezó a tartamudear, pero en seguida recuperó el control de sí mismo y acabó la frase en un tono más prepotente de lo que hubiese deseado- has cambiado.
- No tanto como tú, por lo que veo.
Todos contemplaban la escena entre curiosos y divertidos. Era un espectáculo ver como, a cada nueva frase, cada uno de ellos iba intentando ser más altivo y arrogante. Harry pensó que, aunque no era nada raro verles discutir en esta ocasión era diferente. Y se dio cuenta de que el verano había traído más cambios de los que pensaba, no sólo físicos, no sólo a Ron. Definitivamente, ni él ni sus amigos eran los mismos.