Por fin, tres años y muchos reviews después, esta historia llega a su fin. Me da mucha penita desprenderme de ella pero algún día tenía que tocar. Se me hizo muy difícil escribir este último capítulo, en parte porque una vez escrito todo se habría acabado. Sé que muchos de los que la seguisteis al principio la habréis abandonado por desesperación, porque las actualizaciones tardaban meses en llegar... Aún así, gracias a todos por vuestra paciencia.

Espero que no os decepcione.

YOUR SONG - LAST CHAPTER

"TÚ SABES QUE LA MAGIA EXISTE"

Ginny, que aún no había dicho nada, se levantó bruscamente.

- Ya estoy harta de toda esta farsa. Hay algo que deberíais saber.

Todos le miraron sorprendidos y Fred y George empezaron a negar con la cabeza. Ginny les ignoró.

- Voy a buscar a Hermione, ella también lo debería oir. Que nadie se mueva de aquí.

La pelirroja volvió a los cinco minutos con la chica, que seguía disgustada pero se sentó dócilmente junto a Mary. Los demás hicieron lo propio y esperaron a escuchar lo que la Ginny tuviera que decir.

- Fred, George... ¿queréis hacer el favor de explicarlo?

- ¿Qué¿De qué hablas? No sabemos a qué te refieres...

- O lo hacéis vosotros, o lo hago yo.

Los gemelos se miraron entre sí, y suspiraron. Comenzó a hablar Fred.

- Bueno, veréis, cabe la posibilidad...

- ...la remota posibilidad...

- ...de que por una pequeña confusión...

-... hayamos hecho un filtro amoroso ...

- ... que puede que por un accidente se haya evaporado y extendido por toda la casa.

Todos les miraron incrédulos. Molly intentó aparentar calma, pero no lo consiguió del todo.

- Me... estáis...queriendo...-tragó saliva - ...que...¿QUE HABÉIS HECHO QUÉEE?

- Lo que mis hermanos quieren decir - interrumpió Ginny- es que hay un gas extendido por toda la casa desde hace unos dias que hace que la gente se enamore de quienes viven bajo el mismo techo.

Nadie dijo nada. Todos se quedaron cabizbajos, evitando cruzar miradas.

- Pero entonces...

- Entonces, todo lo que ha pasado estos dos días... ha sido por culpa de un filtro amoroso.

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La noticia les había dejado a todos en estado de shock, hasta el punto de que ni siquiera la señora Weasley tuvo fuerzas, en un principio, de reñir a los gemelos. Ginny se sintió culpable al ver las caras de los allí presentes, pero no por haber colaborado en la fabricación del filtro, sino por haberlo contado. ¿Sería posible que todos hubieran puesto sus esperanzas en aquellos acontecimientos? Pero si algunos ni siquiera se sentían atraidos antes... Mary y Malfoy, Sarah y Harry, ella y Neville... ¿De verdad se habían hecho ilusiones con lo que había pasado¿Quería eso decir que antes de llegar a Grimmauld Place tenían esperanzas de que pasaran... cosas como las que pasaron?

No, seguramente no. Al seguir bajo la influencia del filtro, veían inconcebible que todo fuera una mentira. Ellos, en ese momento, sentían que ese amor era real. Incluso ella misma tenía aún la sensación de que estaba enamorada de Neville y eso, obviamente, se debía al hechizo.

Fue el señor Weasley el primero en hablar.

- Vaya - dijo lacónico- Supongo que eso lo cambia todo.

- ¡Pero no puede ser!- reaccionó Tonks, que se había quedado traumatizada con la revelación- No puede ser que todo esto...eso... esto... ¡Ron y Hermione ya se gustaban antes¡Y los demás seguro que también! No puede... me niego a creer que sea así.

- El filtro no consigue solo que se cree atracción donde antes no la había- especificó Ginny- También potencia otras preexistentes. Lógicamente papa y mamá, tú y Lupin... teníais relaciones antes de esto. Pero si pudo provocar las reacciones desmesuradas que mostrasteis.

- ¿Que reacciones desmesuradas?

- Bueno, que mis padres se demostraran su amor tan publicamente... y a lo mejor que el profesor Lupin te pidiera matrimonio - dijo, con temor- No creo que en condiciones normales lo hubiera hecho así, delante de todo el mundo ni que hubierais defendido tan abiertamente vuestros sentimientos... y mucho menos que os hubiérais ...bueno...en la cocina, donde cualquiera podía entrar y veros.

Tonks miró a Lupin, que no dijo nada y titubeó al responder:

- No, supongo que no.

- ¿Y tú como tienes tanta información, señorita?- preguntó Molly, que empezaba a reaccionar.

Ginny bajó la cabeza.

- Yo... yo ayudé a Fred y George. Pensamos que sería un buen plan para... bueno, para precipitar... para ayudar a Ron a declararse- dijo tímidamente- aunque ahora, dicho en alto, no parece tan buena idea.

- Es evidente que no- contestó su hermano con cara de pocos amigos.

- Y sacamos la receta y las propiedades de la poción de los apuntes de clase de Ron.

- ¿ESTUVISTEIS HURGANDO EN MIS COSAS?

Nadie contestó y el chico suspiró.

- En fin, supongo que ahora mismo ese es el menor de los problemas.

- Sí - añadió la señora Weasley - Los que vais a tener problemas vais a ser vosotros tres, jovencitos. Pero de momento... lo mejor será buscar una solución a esto.

- Voy a avisar a Severus - dijo su marido- a ver si se puede pasar por aquí y solucionarlo.

El señor Weasley abandonó el comedor y nadie movió ni un músculo. Todos estaban cabizbajos, sin atreverse a mirarse entre ellos... ni siquiera la señora Weasley tenía fuerzas para castigar a sus hijos.

Ginny seguía dándole vueltas a la cabeza. ¿En qué hora se le había ocurrido contarlo? Obviamente lo había hecho para dar una excusa a su repentino interés por Neville pero... ¿qué pasaba con los demás¿Tenía ella derecho a despertarlos de su ensueño?

Meneó la cabeza. Obviamente había actuado bien. Era su deber hablar, no podía dejar que todos se engañaran así. Si realmente se sentían atraídos unos por otros, aquella atracción seguiría aunque se rompiera el hechizo¿no?. ¿O no iban a volver a atreverse a cruzar ni una sóla palabra?

Poco a poco todos se fueron levantando, de evidente mal humor. Parecía que estaban bastante enfadados con ella y no pudo evitar sentirse un poco mal, a pesar de estar casi convencida de que había obrado bien.

Enfurruñada,se metió en la cocina y se acurrucó en una silla. ¿Por qué se habían enfadado todos tanto con ella? Al fin y al cabo, había sido solo una broma... y ella lo había confesado antes de que las cosas fueran a mayores. ¿Acaso no preferían saber la verdad¿Hasta cuándo hubieran durado los efectos de la poción? Y, lo más importante: si había hecho lo que debía... ¿por qué se sentía tan mal?

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y dijo en voz alta:

- Hice bien... ¡lo tenía que hacer!

- ¿Qué tenías que hacer?

Se giró sobresaltada y vio a Neville que la miraba desde la puerta, con gesto taciturno.

La chica se sonrojó y titubeó.

- Volviste.

- Sí. Me olvidé el libro de Herbología aquí y lo necesito para hacer la redacción.

- Ah - contestó la chica, dejando traslucir un ligero tono de decepción - Supongo que ya te habrán contado lo de...

- Sí - la cortó él, evidenciando aún más su disgusto - Me crucé con Harry ahora y me lo explicó todo.

-Supongo que estaba bastante enfadado...

- Bastante, sí.

Ginny no pudo aguantar más el tono seco de su amigo y se giró airadamente en la silla.

- ¡Pues que se desenfade! Ya somos mayorcitos para andar con tonterías y para ofendernos por bromas inocentes. ¡Tenía que decir la verdad y la dije¡Ya está¡Hice lo correcto!

Neville no modificó su gesto ni su tono de voz ante el arranque de la pelirroja.

- Por lo que veo, estás muy segura de eso.

Ginny no pudo ocultar su desesperación.

- ¡Oh, vamos, Nev¡Piénsalo racionalmente un segundo¡Nos estábamos engañando...todos! Estábamos como atontados, con la cabeza en otro sitio... ¡y era todo culpa de una estúpida poción! Ya ves lo que pasó entre nosotros...

- ¿...y qué pasó entre nosotros, si se puede saber?- preguntó el chico entrecerrando los ojos.

Ginny se sonrojó violentamente y bajó la mirada hacia la mesa.

- Que nosotros... tú... yo... nos besamos... y...y... ¡pasamos la noche juntos¡Nosotros! Llevamos siendo amigos desde que yo estaba en primero. Teníamos una relación de hermanos y de repente...¡esto!

La chica no pudo evitar soltar una carcajada nerviosa.

- ¡Nosotros, Neville¡Piénsalo! Qué disparate...impensable. Pero sabemos que fue por culpa de esa estúpida poción... todos lo saben...

A cada palabra de la pelirroja, Neville hacía un gesto de dolor, aunque si ella se estaba dando cuenta lo estaba ignorando. Finalmente, no aguantó más y cortó a la chica.

- Habla por tí, Ginny - dijo, con ánimo calmado pero remarcando sílaba - Puede que tú me vieras como un hermano, pero yo llevo 6 años enamorado de ti.

La chica le miró, perpleja, mientras él seguía hablando. No tenía claro si su amigo hablaba en serio.

- Di que TÚ lo creías impensable... Yo también, pero por otros motivos distintos. Pensé que... estaba seguro de que tú no estabas a mi alcance. Eres inteligente, divertida, valiente, amiga de tus amigos y además preciosa... ¡por Dios, eres perfecta! Y yo no soy más que un completo patán.

- Nev, yo...

- No...- dijo el chico sosteniéndole la mirada con los ojos húmedos- ahora déjame hablar a mi. Las últimas semanas fui feliz... porque por momentos, durante pequeños instantes, pensé que a lo mejor no era tan disparatado aspirar a que pudieras corresponderme. Y la otra noche, cuando viniste a buscarme, me sentí... como si fuera a estallar de felicidad. Evidentemente, fui idiota.

- No, Nev... yo...

-No. No digas nada. Debí darme cuenta de que se debía a... algo. A una poción, un hechizo o a un sueño porque esas cosas no les pasan a tipos como yo. Pero cuando digas que estábamos confundidos con la poción, habla sólo por ti. Porque yo se perfectamente lo que siento... lo que llevo sintiendo tantos años. Y digas lo que digas, prefiero pensar que Ron y Hermione tienen una oportunidad sin tener que recurrir a pociones porque estoy convencido de que se quieren de verdad. Y es posible que Harry realmente haya encontrado a una chica que le guste y le entienda y... ¿por qué no? que hasta Draco Malfoy sea capaz de enamorarse. Es Navidad y nosotros mejor que nadie sabemos que la magia EXISTE. ¿Por qué no puede ser real?

Ginny hizo ademán de decir algo, pero nuevamente Neville la paró.

- Supongo que ahora todo eso da igual. Yo tengo claros mis sentimientos... es hora de que aclares los tuyos.

Y se fue, dejando a Ginny más sola de lo que nunca se había sentido en su vida.

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Mary y Draco llevaban un rato paseando en silencio uno junto a otro. El Slytherin estaba totalmente embebido en sus reflexiones y Mary no se atrevía a romper el silencio. No podía evitar que Draco todavía, a pesar de todo, la intimidara un poco. Sin embargo, le preocupaba verle así. Él todavía no había hecho ningún comentario desde el anuncio de Ginny y la ansiedad la estaba matando. Sin darse cuenta, Mary le cogió de la mano.

Draco dio un respingo y se apartó bruscamente, como si aquel tímido contacto le hubiera quemado la piel. Se quedó mirandola un poco perdido, como si no se hubiese dado cuenta hasta ese momento de que no estaba solo.

- Lo siento- dijo la chica, titubeante - No quería sobresaltarte.

Draco entrecerró los ojos.

- No pasa nada. No es culpa tuya- dijo con un deje de amargura.

Mary se puso aún más nerviosa ante la seriedad de él y comenzó a reirse con una risilla floja y a decir cosas incoherentes para llenar aquel silencio que la estaba llevando al borde del infarto.

Draco suspiró, interrumpiendola.

- Sabía que había gato encerrado- dijo, más para él que para nadie.

Mary le miró sin comprender qué tenía que ver aquello con su monólogo sobre el sexo de los gnomos de jardín.

- Hablo de nuestro... de lo que quiera que haya entre nosotros.

La chica sonrió e intentó quitar seriedad a la situación. Las conversaciones serias le ponían nerviosa, y los ojos del chico dejaban traslucir que aquello era más importante de lo que podía parecer en un principio.

- ¿Así que... hay un algo entre nosotros?

El rubio hizo un gesto de dolor y Mary supo con seguridad que no iba a ser una conversación agradable.

- No quería decir eso- titubeó- es que me pongo nerviosa cuando tnego que enfrentarme a una conversación adulta. Y me da por reirme y decir tonterías.

Draco se encogió de hombros, sin mirarla.

- No importa. Ya no importa nada.

Pareció que el chico iba a seguir su camino sin dar más explicaciones, pero reculó al ver que ella no le seguía. Se giró hacia ella y se sorprendió ante su cara de preocupación.

- Mal...Draco. ¿Qué pasa¿Qué es eso del gato encerrado?

Draco suspiró una vez mas y le dio la espalda. No podía enfrentarse a la mirada de la chica.

- Sabía que era imposible que finalmente te hubieras enamorado de mi de verdad... que lo nuestro pudiera funcionar.

- ¿Hablas... lo dices por lo de la poción?

El rubio no dijo nada, lo que Mary interpretó como una confirmación a sus palabras.

- ¿No habrás... hecho caso de esa tontería, no?

Draco la miró como si fuera una extraterrestre.

- ¿Es que no estabas ahí sentada hace una hora¿No oiste lo que decían¡Filtro amoroso!

Ella se encogió de hombros.

- ¡Demonio, Mary¿No ves lo que significa eso?

-Sé exactamente lo que eso significa. Pero yo no creo... estoy convencida... casi segura...

- ¡No sabes nada!- Draco parecía fuera de sus casillas. Tomó una bocanada de aire y recuperó su tono normal, aunque seguía estando bastante alterado- Todo lo de estos días no... existió de verdad. Fue todo una mentira.

Esta vez fue la chica la que contestó bastante enfadada.

- Puede que no entienda nada, Draco, pero si de algo estoy segura es de que sé lo que viví estos dos días y que no lo soñé. Así que no intentes convencerme de que nos lo imaginamos.

- No nos lo imaginamos... ¡pero era todo ficticio¿Es que no lo entiendes? - con una mueca de dolor y bajando la voz, añadió - Lo que sentías por mi...no lo sentías.

- ¡Oh, vamos!- chilló Mary exasperada- Ni tú ni un estúpido filtro van a decirme qué es lo que siento. Y creo... que estoy enamorada de ti. Me gusta estar a tu lado y quiero seguir estándolo.

Draco bufó, desesperado.

- ¡Pero no es posible que sigas a mi lado¿No lo entiendes?

La chica le miró, un poco sorprendida por el tono de desesperación del rubio. ¿Estaba entendiendo bien¿No había sido él el que la había perseguido incansablemente para conseguir salir con ella?

- ¿Me estás diciendo - preguntó pausadamente, remarcando las sílabas - ¿que no quieres seguir conmigo?

El chico pensó un instante.

- Sí - dijo finalmente.

- ¿Y no importa lo que yo opine?

- No.

- ¿Puedo preguntar por qué?

Draco giró sobre sus talones para darle la espalda a la chica.

- Porque no quiero... no puedo obligarte a estar conmigo.

- Qué raro - contestó la rubia con sorna - pensé que yo lo había hecho voluntariamente. No recuerdo que me amenazaras con hacerme un Cruciatus o algo así.

- No. Pero estás bajo los efectos de una poción que...

- ¡OLVÍDATE YA DE LA MALDITA POCIÓN!- chilló la chica, nerviosa por el giro que estaban dando los acontecimientos- ¿Y qué es eso de "estás bajo los efectos"¿Qué pasa, que tú eres inmune o qué?

- Yo sé lo que sentía antes de venir aquí.

-¡Y yo sé lo que sentía también!

- Sí. Te recuerdo que me odiabas - contestó el chico con un deje de amargura en la voz.

Mary quiso replicar, pero un asomo de duda cruzó su pensamiento. Era verdad, antes de ir allí... Siempre se había sentido atraída por Draco, pero de ahí a entregarse a él totalmente había un trecho. Sin embargo, en ese preciso instante en que el chico le estaba diciendo tan claramente que aquello no podía ser, le parecía inconcebible no haber estado enamorada de él toda la vida. ¿Era eso lo que te hacía sentir el filtro amoroso?

Draco interpretó su silencio como una confirmación de su teoría.

- ¿Ves¡Sabes que tengo razón!

Eso hizo saltar algo en la chica, a la que repentinamente se le pasó otra idea por la cabeza. Pensó un momento antes hablar.

- Si lo que pasa es que no sabes como decirme que no sientes nada por mi, puedes hacerlo- dijo la chica con tono circunspecto, sin atreverse a mirar a su interlocutor a la cara- Supongo que fui muy optimista al pensar que yo podía ser algo más que una conquista en tu vida.

Draco fijó la vista en el rostro de la chica y luego en algún punto alejado, al otro lado del bosque. Tragó saliva. Cuando volvió a mirar a la Gryffindor, tenía el gesto prepotente que tanto le caracterizaba y las comisuras de sus labios se arqueaban en una sonrisa arrogante.

- No quería decírtelo así, al menos todavía - dijo, con voz glacial- pero ya que eres tú la que sacas el tema... tienes razón. Todo lo de estas semanas... ha sido un engaño. Ha sido todo por una apuesta.

Mary dio un respingo mientras sentía como las lágrimas se agolpaban en sus ojos, luchando por aflorar.

- Blaise Zabini me retó a seducir a la chica mas difícil de Gryffindor... a ti. Tenía que conseguir que te rindieras y aceptaras que te habías enamorado de mi. Obviamente, ya lo he conseguido. Lo has confesado.

La chica seguía sin levantar la cabeza. Tenía sentimientos encontrados, no quería creerlo pero al mismo tiempo se sentía abatida y rabiosa. Quería besarlo y abofetearlo a partes iguales.

- Gracias a ti, puedo quedarme ahora con su butaca de la sala Común. ¿Está junto al fuego, sabes? Y en invierno voy a agradecer estar caliente mientras hago los deber...

Antes de que acabara la frase, Mary se había girado y había empezado a caminar hacia la casa, rabiada por no haber podido decirle a aquel malnacido ni una sola frase que retratara en qué concepto lo tenía en esos momentos.

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Harry suspiró por enésima vez mientras miraba por la ventana del desván. Aquella noche el cielo estaba despejado y miles de estrellas brillaban dibujando aquellas formas que tantas veces habían estudiado en el colegio.Durante los cincuenta y siete minutos que llevaba allí habían pasado catorce estrellas fugaces. Sin embargo, el chico estaba tan embebido en sus propias reflexiones que ni siquiera se había dado cuenta.

El sonido chirriante de la puerta al abrirse le sacó de sus pensamientos.

Tardó apenas un segundo en reconocer la silueta que se recortaba en el umbral.

- ¡Por fin te encuentro¿Puedo pasar?- exclamó Sarah y sin esperar una respuesta cerró la puerta tras de sí- Creo que alguien debería engrasar un poco estas bisagras.

Harry se encogió de hombros a modo de contestación y volvió a girar su cabeza hacia fuera. La chica ignoró su evidente incomodidad y se sentó junto a él.

- ¿Sabes de lo que me acabo de enterar? Al parecer el guardián de Slytherin ha sufrido un desagradable accidente. Algo relacionado con un trineo y unos elfos domésticos... bueno, el caso es que ha sufrido tal conmoción que no se atreve a acercarse a su escoba. Tienen que buscar a otro guardián antes del partido del mes que viene y...

- Vale - la interrumpió el moreno, con gesto adusto - Gracias por contármelo. Si no querías nada mas...

Sarah suspiró. Iba a tener que ir al grano y no tenía ninguna gana. Si por ella fuera, hubiera estado toda la noche hablando de quidditch o de lo que fuera con tal de evitar aquel tema.

- En realidad si hay algo más- dijo, con un tono repentinamente mucho menos festivo - Quería... pedirte perdón. Por lo que dije en la reunión. Sé que fui un poco brusca al decir...bueno, al asegurar que no podía haber nada entre nosotros. Lo siento si herí tus sentimientos.

Harry asintió, pero no dijo nada.

- Bueno, verás yo... yo supongo que suelo ser un poco bruta - siguió la chica - Siempre me meto con Ron por hablar sin pensar, pero yo soy igual que él. Y no me doy cuenta de que lo que digo puede hacer daño a la gente. O cuando me doy cuenta no se como arreglarlo. Pero haré lo que sea para que me perdones... lo que tu quieras. ¿Que te apetece¿Tortitas¿Un masaje en los pies?

Harry no pudo reprimir una sonrisa y se encogió de hombros.

- No pasa nada. Ya no estoy enfadado. En el momento lo estuve pero... bueno, al fin y al cabo tampoco tiene tanta importancia.

Sarah también sonrió, aliviada. Pedía disculpas con tan poca frecuencia que no sabía como actuar.

- De todas formas - continuó el chico, sonriendo- tampoco sería tan grave salir conmigo ¿sabes?. Soy muy caballeroso y mi vida es tan disparatada que nadie puede aburrirse a mi lado.

A pesar de estar bromeando, no pudo evitar sonrojarse violentamente.

- No lo dudo - se limitó a decir Sarah. Luego encogiéndose de hombros, añadió - Sabía que tenía que haber alguna razón para... bueno, para lo que pasó en la cocina ayer. Y no lo digo por ti- se apresuró en aclarar, aunque el moreno no había dicho nada - Pero yo no suelo ser... bueno, tan impulsiva. No recuerdo la última vez que hice alguna locura sin pensar.

Harry iba a replicar, pero se rindió a la evidencia.

- Yo tampoco soy así - suspiró- Y casi me alegro de tener una excusa. Estaba empezando a asustarme a mi mismo.

La chica sonrió levemente.

- ¿Y dices que tienen que encontrar un guardián antes del partido?- siguió Harry, con tono desenfadado- ¡Ja! Con la panda de inútiles que tienen en el equipo no me imagino como pueden ser los suplentes.

- Bueno, supongo que elegirán al que tenga el padre con más influencia de los que quedan... Se rumorea que podría ser esa estúpida de Parkinson...

Mientras Sarah seguía hablando, Harry sonrió y miró hacia fuera. No recordaba cuando había sido la última vez que había mirado las estrellas.

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Ya en la cama, Hermione se refugió debajo del edredón y cubrió su cabeza con la almohada. La noche anterior había cedido a sus sentimientos, le había dicho a Ron que realmente era a él a quien quería, a pesar de todo... Pero él le había dicho que lo suyo no podía ser. Ahora ni siquiera sabía si aquellos sentimientos tan evidentes habían sido de verdad. Ella quería creer que si pero ... ¿de que serviría ya? Ron había dejado muy claro que no estaba preparado para una relación en serio. Quizá sería mejor que se hiciera a la idea y empezara a superarlo.

Oyó el sonido del timbre de la puerta y la voz del señor Weasley diciendo:

- Pasa Severus. Sentimos haberte llamado tan tarde pero...

No pudo escuchar más porque el retrato de la madre de Sirius empezó a gritar.

A pesar de todo, había sido bonito ver como todos se alegraban de lo suyo con Ron. Parecía que lo esperaban desde hacía tiempo. A Molly le brillaban tanto los ojos que por un momento hasta a ella se le olvidó que, realmente, ya no salían juntos.

Quizá fuera mejor así. Tenía que serlo.

Aquella noche lloró tanto que al poco rato se quedó dormida, de puro agotamiento.

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Ron intentó por enésima vez hacer botar una piedra en el estanque. ¿Por qué demonios no lo conseguía? Él era el mejor haciendo rebotar piedras. Era una de las pocas cosas en que ninguno de sus hermanos podía superarlo. Una vez incluso había conseguido que una casi cruzara por completo el lago de Hogwarts: se había hundido poco antes de llegar a la otra orilla. ¿Porqué, POR QUÉ ahora no era capaz?

Se giró y miró languidamente hacia la ventana de la habitación de Hermione, que tenía la luz apagada.

¿Qué había hecho?

Hundió la cabeza entre sus piernas y se llevó las manos a la cabeza con desesperación.

- Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. MIERDA.

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Molly miró hacia Snape, con los ojos muy abiertos.

- ¿Estás seguro de eso, Severus? - preguntó Arthur, articulando las palabras que su mujer no era capaz de pronunciar.

- Por supuesto - asintió, meneando un pergamino que tenía en la mano - Estos apuntes están mal copiados. Faltan dos ingredientes para la elaboración del filtro y otros dos están mal escritos. Por no hablar de las instrucciones. ¿Está segura de que fue esto lo que usaron, señorita Weasley?

- Cla-claro - titubeó Ginny, un poco consternada - Cogí el pergamino de la mochila de Ron y seguimos la receta tal como está ahí.

- Arthur, Molly , vuestro hijo es tan cernícalo- el profesor se recreó remarcando cada una de las sílabas - que ni siquiera es capaz de copiar decentemente la receta para elaborar una poción. Mucho menos de hacerla. Siento decepcionaros pero la mezcla que está aquí escrita es totalmente inocua.

La señora Weasley suspiró con alivio y pasó la mano por la espalda de Snape para acompañarle hasta la puerta, seguida por su marido.

Al abrir la pùerta de la cocina Sarah y Mary, que estaban escuchando detrás, perdieron el equilibrio y estuvieron a punto de caer a los pies de su profesor de pociones. Ginny esperó a que sus padres salieran y con una mezcla de rabia y alivio hizo trizas el pergamino y lo tiró a la papelera.

- Creo que tengo ... asuntos que arreglar - susurró más para ella que para sus amigas.

Y con paso decidido, salió por la puerta a la calle.

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El señor Weasley se dejó caer en la silla y suspiró, mientras su mujer ponía al fuego una cacerola con sopa.

- Un día duro ¿verdad, querido?

Arthur se encogió de hombros.

- Bueno... Piensa que hace un año estábamos en plena guerra y que un día como hoy habría sido de lo más relajado.

- Supongo que sí - concedió su mujer - pero eso no va a impedir que esos tres tengan el castigo que se merecen. Jugar así con los sentimientos de la gente... ¿qué se han creido?

- Tranquila cielo - dijo el señor Weasley con ternura - Solo pretendía ser una broma de críos. Un poco fuerte... pero una broma al fin y al cabo. Tú ya deberías estar acostumbrada. Además, al final ha quedado todo en un susto. Relájate y sientate a cenar algo.

Molly se agachó para recoger un papel del suelo y cuando estaba a punto de devolverlo a la papelera, reconoció la letra de su hijo menor. Era un fragmento de los apuntes de aquella dichosa clase de Herbología, parecía ser que el encabezamiento .Cedió a la curiosidad de leerlo.

" Cuenta una antigua leyenda de los duendes del norte de Escocia que el muérdago tiene propiedades mágicas. Se dice que cuando dos personas que se aman pero no se han dado cuenta, o no quieren reconocerlo, se ponen debajo de una ramita de esta planta, sus sentimientos aflorarán y no podrán ocultarlos por más tiempo. Si además se besan, serán felices para siempre. Para los muggles, besarse debajo de una rama de muérdago es una señal de buena suerte, prosperidad y dicha junto a la persona amada para el año que empieza..."

Molly no pudo reprimir una sonrisa y miró hacia las escaleras que conducían a la parte de arriba de la casa, mientras se guardaba el papel en bolsillo del delantal.

- ¿Qué es tan divertido, cariño?

- Nada - dijo ella, sacudiendo la cabeza y sin dejar de sonreir - ¿Sopa?

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- ¿Ginny?

Ginny caminaba tan rápido para cruzar el parque lo antes posible que no se había dado cuenta de que había alguien sentado en uno de los columpios.

- ¿Ginny¿Eres tú?

La pelirroja giró lentamente sobre sus zapatillas y miró hacia el lugar de donde procedía aquella voz. Miró al chico, aunque no le hacía falta. Conocía aquella voz perfectamente.

- Sí- contestó, jadeando aún por la carrera y por el sobresalto.

Neville se encogió de hombros.

- Lo supe por la forma de caminar. Inconfundible - dijo, con voz más alegre de lo que hubiese deseado. Inmediatamente recuperó su tono monótono de los últimos días - No deberías andar sola a estas horas por ahí.

Ginny se enderezó un poco y dijo en un tono más cortante de lo que hubiera deseado.

- Sé cuidarme sola.

- Como quieras - fue la replica del chico, que empezó a mover las piernas para dejarse llevar por el vaivén del columpio.

La chica se pasó la mano por el pelo y suspiró.

- En realidad... iba a buscarte.

- Hummmmm

- Quería... hablar contigo.

- Pues ya me has encontrado- dijo el moreno, lacónico, frenando el balanceo - Habla.

Ginny se sentó en el columpio que estaba junto al de su amigo.

- Quería pedirte disculpas porque me porté fatal contigo. Y porque fui una idiota.

A su pesar, la curiosidad venció a Neville, que levantó la cabeza para mirar a la chica. Esta tenía la mirada convenientemente fija en los cordones de sus deportivas.

- Quería decirte que... a pesar de que intenté negártelo y, lo que es peor, intenté negármelo a mi misma... estas últimas semanas... han sido...bueno, maravillosas.

Neville la miró, interrogante. Empezaba a notar cómo le ardían las mejillas.

Ginny siguió hablando, titubeante.

- En especial... bueno, la última... noche - dijo, tragando saliva - Supongo que no quería reconocerlo porque me daba miedo lo que pudiera pasar y porque me asustaba todo lo que estaba sintiendo porque... nunca estuve tan feliz cerca de nadie. Pero ahora estoy segura... no me cabe la menor duda de que... estoy enamorada de ti, Nev. Y sé que es muy egoísta por mi parte decírtelo después de todo lo que te hice sufrir pero... ahora estoy segura de que es lo que yo siento. Y lo siento ya desde hace tiempo, no es algo que haya empezado ahora en vacaciones.

Neville tragó saliva. No sabía muy bien qué decir. Llevaba tanto tiempo imaginándose que pasaba algo así...Ni siquiera en ese momento sabía si estaba imaginándoselo, a pesar de que sentía el roce del jersey de la chica sobre su brazo cada vez que ella se movía.

Ginny suspiró, impaciente.

- Di algo, por favor. Yo ya no sé que mas decir. Aunque sea dime que te deje en paz y que me vaya para...

- Espero... espero que esto... no me lo digas por pena o porque te sientes culpable - dijo el chico finalmente - porque si es por eso no te tienes que preocupar. No necesito que nadie me compadezca.

- ¡No¡No es eso!- dijo Ginny, casi desesperada - Tardé en reconocerlo, pero estoy convencida de qué es lo que siento por tí. Y ahora sólo aspiro a que me perdones y a que podamos... intentar..bueno, intentar salir juntos.

A pesar de que intentó ser indiferente, Neville notó un cosquilleo que empezaba a subirle desde los dedos de los pies. Y no era una sensación desagradable en absoluto.

En silencio, le cogió la mano a la chica, que tembló con el roce. Y juntos disfrutaron de aquel silencio que lo inundaba todo... Por aquella noche, ya se había dicho suficiente.

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- ¡AAAAARRRRRRRRRRRRRRGGGGGGGGGGGGGGGGGGHHHHHH!

Draco meneó la cabeza, desesperado, mientras caminaba de un lado para otro del bosquecito. ¿Por qué, por qué era tan idiota¿Por qué había mentido a la única persona que le había importado en mucho tiempo¿Era eso lo que hacían los Malfoy¿Dañar a cualquiera que se atreviera a acercarse a menos de diez metros de ellos?

Se repitió una y otra vez que lo había hecho por ella. No podía forzarla a estar a su lado sabiendo lo de aquella poción. Aquella maldita poción. A lo mejor si los gemelos se hubieran mantenido al margen por una vez en su vida él habría tenido una oportunidad de demostrarle a Mary que podía comportarse como un chico normal, con sentimientos y esas cosas. Habrían dormido en la misma casa igual, le habría regalado los gatitos igual... ¿O no¿le había influido también a él la poción? Ya antes de las vacaciones había empezado a sospechar que sentía algo por la chica, pero... ¿Era propio de él ser tan exageradamente cursi¿Abrirse tanto como para contar lo solo que se sentía en el mundo?

Le entró la duda: quizá le había dicho todo lo de la apuesta porque, subconscientemente, algo le decía que se estaba metiendo en arenas movedizas y que lo mejor era alejarse lo antes posible de allí. Quizá era mejor así. Pero entonces... ¿por qué se sentía tan mal?.

- ¡MALFOY!

Draco se giró, sorprendido. Por el sendero venía Mary y parecía bastante enfadada. Caminó hasta llegar a ponerse a un metro de él y le miró con ojos chispeantes. El chico estaba tan cohibido que no fue capaz de articular ningún sonido.

- ¡Sólo quería decirte que... QUE ERES UN COMPLETO Y ABSOLUTO GILIPOLLAS!

- Gr- gracias - musitó el rubio, sin saber muy bien que responder a aquello. ¿Donde estaban su sarcasmo y su orgullo¿Por qué estaba allí parado con cara de imbécil aguantando aquel chaparrón?

Lejos de acobardarse, Mary siguió allí plantada gritando mientras hacía aspavientos con los brazos.

- TÚ... tu eres un capullo - dijo señalandolo con el dedo y bajando el tono de voz para no despertar a nadie - Tú y tus amigos os creéis que por ser Slytherins y tener apellido, y dinero y una mansión enorme y escobas de mil galeones podéis hacer lo que se os antoje. Que podéis jugar con la gente e insultarles o engañarles. ¿Por qué no jugáis al ajedrez como todo el mundo¡No! tenéis que recorrer el castillo aterrorizando a los niños o insultando a la gente que no es como vosotros o...o hacéis apuestas para ver a quién os tiráis.

- Eso... eso no es exactamente así - titubeó el rubio sin mucho convencimiento. En el fondo sabía que era verdad.

- ¡Claro que es así! Y luego os reunís alrededor del fuego y os jactáis de todo lo que habéis conseguido y de lo superiores que sois. ¿Pues sabes una cosa¡Que no valéis una mierda!.

La chica estaba tan enfurecida que Draco no era capaz de reaccionar y decir una sola palabra. ¡Si sólo hacía una hora que se había marchado de allí hundida!

Mary siguió hablando con un tono de voz más sosegado, aunque remarcando mucho las sílabas para que se le entendiera bien.

- Tienes razón, has ganado tu estúpida apuesta. Inexplicablemente... no sé como has conseguido que me enamore de ti. Supongo que se me han congelado las neuronas con el frio o algo... pero el caso es que es así. Tuve mis dudas, pero ahora estoy segura de que me gusta estar a tu lado, por mucho que eso te incomode o por muchos sofás que te haga ganar. Draco Malfoy, el chico autosuficiente que no necesita a nada ni a nadie a su alrededor y se vale él mismo para hacer todo. ¿Pues sabes lo que pienso? Que no eres más que un imbécil egocéntrico y terco que no deja que nadie se le acerque porque cree que nadie puede entender lo desgraciado que es, y no importa cuántos lo intenten porque huirán despavoridos al ver tu carácter.

- ¿Algo más? - preguntó finalmente el Slytherin, mirando hacia un lado e intentando aparentar indiferencia.

- Sí. Que a pesar de lo que hagas y por mucho que te resistas, no puedes evitar que la gente se acerque a ti e intenten ayudarte. Ni que se enamoren de ti. Y yo estoy enamorada de ti... y me importas. Por muchas molestias que eso te cause.

Draco se estremeció ligeramente pero siguió sin mirarla ni decir nada. ¿Cómo podía seguir pensando eso después de todo lo que le había dicho?.

La chica dio media vuelta y empezó a alejarse pero no había dado más que unos pasos cuando frenó en seco.

- Y por si te interesa saberlo, aunque dudo que te importe, no hubo poción. Vino Snape y dijo que el filtro estaba mal hecho y que no servía para nada. Ganaste la apuesta legalment...

No pudo seguir hablando porque Draco la volteó y la besó. La chica reaccionó y le dio un empujón para alejarlo de ella.

- ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO?

Draco la miró con los ojos brillantes.

- ¡Era mentira! - dijo con desesperación - Todo. Lo de la apuesta y que no siento nada por ti...

La chica le miró, escéptica.

- Te estoy diciendo la verdad - suspiró él - Te quiero y no quiero que te separes de mi y quiero que participes en mi vida y participar en la tuya. Aunque negaré haber dicho todo esto...

Mary relajó el gesto de su cara e incluso esbozó una media sonrisa mientras se acercaba al chico y pasaba los brazos por detrás de su cuello.

- ¿Algo más? - dijo alzando una ceja.

-Sí. Que sabía que soy irresistible.

Vencieron la distancia que les unía y Draco pensó que aquellos jerseys de la señora Weasley eran realmente suaves.

- Quizá debería contarle esto a Blaise... seguro que sí me cede su sillón.

- Cállate...

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El primer domingo de febrero amaneció anormalmente soleado y cálido. La mayoría de los alumnos del colegio salieron a los jardines a hacer sus deberes, o simplemente a charlar. Mary, Sarah, Ginny y Neville no fueron una excepción. Se acomodaron bajo un roble y se tumbaron disfrutando del sol y dejando que sus ropas se humedecieran con los restos de nieve que aún quedaban.

Pronto se les unió Harry, que venía de practicar un rato en el campo de Quidditch, a pesar de que no había entrenamiento.

- ¿Sabéis algo de Ron¿O de Hermione?- preguntó el moreno, más por costumbre que porque pensara que iba a obtener información útil.

- Cuando salí de la habitación, Ron estaba agazapado en la cama con el libro de "los mejores jugadores de Quidditch de Europa y Asia"- dijo Neville, encogiéndose de hombros y sin dejar de acariciar la frente de Ginny, que estaba apoyada sobre sus piernas - Le dije que íbamos a salir todos al jardín pero dijo que no le apetecía.

- Hermione estaba en la habitación también- añadió Mary- estudiando. O intentándolo al menos, porque no parecía muy concentrada.

Harry suspiró. Aunque aquella conducta era bastante normal en sus amigos en los últimos tiempos, no dejaba de saberle mal que no fueran capaces ni de compartir el mismo espacio físico duranto un rato.

- No entiendo qué demonios les pasa- rezongó.

-Lo que les pasa...- dijo una voz por encima de ellos- ... es que son tan sumamente cabezotas que ninguno va a ceder, tan inútiles que no saben como comportarse civilizadamente y tan estúpidos que no se dan cuenta de que no pueden vivir el uno sin el otro.

Todos elevaron la cabeza para mirar a Draco Malfoy, que en esos momentos estaba tomando asiento entre las piernas de Mary.

Harry entrecerró los ojos. No había acabado de acostumbrarse a la presencia del rubio entre ellos, por mucho que hubiera cambiado. Y lo que más le reventaba era que tenía toda la razón en lo que había dicho.

Mary escrutó a su novio con la mirada.

- ¿Y tú desde cuando sabes tanto de psicología de pareja?- preguntó.

- Bueno, tampoco es que haya que ser un cerebrito para darse cuenta de eso- añadió Sarah con su tono habitual de malas pulgas.

- No, no es muy difícil la verdad- reconoció el rubio. Luego cerró los ojos y suspiró- Sé que me voy a arrepentir de haber dicho esto pero... creo que alguien debería darles un empujón.

Todos le miraron sorprendidos y él levantó las manos.

- ¿Qué pasa¿Queréis seguir con esta situación? A mí no es que me importe mucho, la verdad... al fin y al cabo, no se trata de mis amigos.

Ginny suspiró.

- ¿A qué te refieres?

- Bueno - dijo Draco - si no me equivoco el resumen es que Granger está ofendida porque él la insultó y se avergonzó de ella... ¿no? Y Weasley está con uno de sus ataques de paranoia de yo-no-soy-suficientemente-bueno-para-nadie-blablabla-te-mereces-algo-mejor.

- Algo así, sí- admitió Harry - Y que Ron piensa que ella salió con él por compasión y no porque realmente le quisiera.

- Con muchos más "él no me quiere" "a ella no le gusto" por el medio- añadió Sarah.

Draco hizo un gesto de desdén con la mano.

- Bah... eso no son más que tonterías añadidas.

-¿Y en qué estas pensando?- preguntó Ginny

- Creo... que deberíamos coger a Weasley por banda y enseñarle cómo se hacen las cosas.

Harry alzó una ceja.

- ¿Y por qué tiene que ser Ron el que ceda?

Sarah bufó y Ginny alzó las cejas.

- Vamos, Harry. No es momento para sacar a relucir tu ego masculino.

- Creo que debe ceder Weasley porque en mi opinión, ella tiene más motivos para estar enfadada. Y porque eso facilitará las cosas para que luego se aclaren entre ellos.

Decidieron que no perdían nada por intentarlo y Draco les contó un esbozo de su plan. Sarah frunció el ceño y miró al rubio con cara de pocos amigos.

- Malfoy, eso es muy cursi... no es muy propio de ti.

- Lo sé- dijo él resignado- pero no se trata de mi esta vez. Y con Weasley las sutilezas no van a servir. Es una ...terapia de choque.

Poco a poco, todos fueron asintiendo. Neville miró al Slytherin y le dijo con sorna:

- ¿Y qué ganas tú con esto, Draco? No me vayas a decir que ahora tienes sentimientos...

El rubio se encogió de hombros.

- En el estado en que está ahora Weasley no es capaz ni de sujetar una escoba y, mucho menos, de volar sobre ella. Si no se pone solución, el partido de dentro de dos semanas iba a ser pan comido... Prefiero que esté en plena forma para que tenga un poco de interés.

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¿Estás totalmente segura de que eso es así? - preguntó Harry, poco convencido.

Ginny bufó, desesperada.

- Por enésima vez, Harry, sí, estoy segura. He montado chismes de estos docenas de veces para Bill, se como funciona.

- Pero no en un espacio tan grande¿verdad?

- No, no para un sitio tan grande. Pero el mecanismo es similar.

- Pero no igual.

Ginny soltó lo que tenía en la mano y cogió a su amigo por el jersey con una fuerza inusual.

- ¡Harry! Sé como se hace, se lo que hago, tenemos poco tiempo, mañana es el partido contra Slytherin y todavía tenemos que ir a entrenar un rato. ¿TE QUIERES CALLAR UN RATO Y CONFIAR EN MI?

El moreno asintió a regañadientes

- No sé como la aguantas- le dijo a Neville, que en ese momento llegaba con un montón de cables.

- Con paciencia - suspiró el chico, guiñando un ojo.

Ginny le sacó la lengua.

- ¿Y dices que esto funciona? - le preguntó su novio - ¿No sería mejor hacer un encantamiento...?

- ¡YA ME TENÉIS HARTA¡AQUÍ OS QUEDÁIS LOS DOS! - chilló la pelirroja mientras se alejaba con paso decidido hacia el vestuario de Quidditch.

- ¡Ginny¡Cielo¡Espérame¡ No quería dudar de ti!

Harry vio resignado cómo Neville escapaba detrás de su novia y miró impotente el montón de cables y piezas que se amontonaban a sus pies. ¿Cómo iba a arreglárselas solo?

- Parece que necesitas ayuda.

El chico elevó la mirada y vio a Sarah sonriente ante él, con un destornillador en una mano y cinta aislante en la otra.

- Dime que sabes convertir este montón de chatarra en algo que sirva para algo.

Sarah se encogió de hombros.

- Olvidas que vivo con hombres. No se me dan mal del todo estas cosas.

Y sin mediar más palabra, se puso manos a la obra.

- Eres como un ángel de la guarda, Sarah- dijo Harry, medio obnubilado mientras veía a la chica trabajar.

- Lo sé. Pero yo soy más sexy.

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La puerta del dormitorio se abrió de golpe y Hermione se enderezó en la silla y fingió estudiar, aunque la verdad era que llevaba más de una hora leyendo el mismo renglón. Parvati y Lavender entraron conversando animadamente e ignoraron a la castaña que se encontraba alli sentada.

- Al final va a sustituirlo esa idiota de Parkinson. He visto como entrenaban.

- Si al menos fuera Zabini... podríamos alegrar la vista un rato. No se salva nadie más del equipo de Slytherin... salvo Malfoy, y ese está pillado.

- Pero bueno, tenemos al equipo de Gryffindor¿no? Potter y Thomas cada vez estan más buenos. Por no mencionar a... Weasley- dijo Parvati bajando la voz, aunque no lo bastante para que Hermione no diera un respingo en la silla.

Lavender se rió tontamente, encantada con el comentario.

- De hecho... he tomado una decisión - dijo la rubia - Si Gryffindor gana mañana...

- ¿QUÉ?- preguntó su amiga, presa de una curiosidad nerviosa

- Si ganan, aprovecharé la fiesta de celebración para declararme a Ron. Y estoy segura de que va a aceptar.

A Hermione le dio un vuelco el corazón. ¿Declararse a Ron¿A SU Ron¿Como se atrevía aquella... aquella... ARPÍA? Por desgracia, no tardó en darse cuenta de la realidad. Ron ya no era su Ron y era libre de salir con quien quisiera. La verdad le golpeó como un mazo. Pensaba que aquellos dos meses le habían servido para empezar a olvidarse de su amigo. Pensaba que habia avanzado algo... Pero el simple hecho de imaginarlo con Lavender le hacía tener ganas de arrancarle aquella melena rubia perfecta pelo por pelo hasta que su cabeza pareciese una bola de billar.

- Hermioneeee... - canturreó Parvati, como si acabara de darse cuenta de que estaba allí. ¿Vendrás mañana al partido a animar a los chicos no?

- Por supuesto que iré- dijo ella intentando aparentar calma, aunque su voz sonó más brusca de lo que pretendía - ¿Por qué no iba a ir?

La verdad era que cinco minutos antes estaba totalmente decidida a quedarse toda la mañana siguiente en la Sala Común, intentando estudiar algo. Pero no iba a darles aquella satisfacción a sus compañeras. Quizá Ron no fuese SU Ron, pero mientras ella pudiese evitarlo tampoco iba a ser el Ron de Lavender, Fleur ni ninguna otra boba con nombre estúpido. Y si tenía que recurrir a algún hechizo molesto para conseguirlo, lo haría.

Las chicas la dejaron a solas con sus reflexiones y salieron al descansillo de las escaleras, donde Mary las esperaba impaciente. Lavender le guiñó un ojo y Parvati levantó el puño con un pulgar hacia arriba. Mary asintió, sonriendo abiertamente. Se lo había tragado.

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Harry corrió hacia el campo de Quidditch, casi sin aliento. Como era de esperar, todos sus compañeros se habían marchado ya. Se había entretenido con el montaje y se le había pasado la hora de entrenar. Sarah ni siquiera había intentando ir hacia el campo pero él tenia la esperanza de que todavía quedara alguien. Se dejó caer de espaldas sobre el césped, desesperado y dejó que la snitch revoloteara alrededor de su cabeza sin hacer ningun esfuerzo por atraparla. Un viento helado soplaba a través de las gradas pero a él no le importó. Estaba inquieto y confuso, y el corazón le latía violentamente en el pecho. Pero no era por el partido del día siguiente, ni por la carrera que acababa de dar. Ni siquiera era por la inquietud de que "el gran plan" fallara.

Era por Sarah.

No sabía si fue por el frío o por el cansancio pero Harry estaba más lúcido que nunca. Ya no le quedaban excusas que darse a sí mismo. Si le costaba respirar cuando ella estaba cerca no era porque su perfume le diera alergia. Si le sudaban las manos cuando ella le hablaba, no era porque estuviese incubando la gripe. Si se le aceleraba el pulso cuando ella le miraba fijamente no era por ninguna enfermedad tropical rara.

Sarah le gustaba. Mucho. Dios, estaba loco por ella. Cuando estaba junto a la chica todo parecía mucho más fácil y las horas pasaban volando. Con ella podía ser él mismo, podía ser Harry y no "el niño que vivió" o "el chico que acabó con Voldemort". Podía ser tímido, torpe, espontáneo, como si estuviera con Ron. Podía ser sólo Harry.

Ya estaba cansado de pensar sólo en los demás, de pensar en cómo ayudar a sus amigos o al mundo mágico en general. ¿Quién se preocupaba de ayudarle a él? Quizá ya fuera hora de mirar por sí mismo y vivir su vida.

Puede que fuera por el viento helado de febrero, que le congeló las neuronas o por la adrenalina, que siempre le subía antes de un partido importante. Pero Harry se levantó de un salto, decidido a declararse a Sarah aún a riesgo de perder su amistad, o una pierna, en el intento.

Toda su decisión se disipó al ver a la chica que corría hacia él. Ella se detuvo unos segundos para coger aliento.

- Sarah... Pasó... ¿Pasó algo? - preguntó Harry titubeante.

La morena hizo un gesto con la mano.

- Escúchame un momento y no digas nada- dijo, aún jadeando.

Harry se sorprendió del tono decidido de su amiga.

- Vale.

- Verás yo... -dijo ella sonrojándose y girándose para no mirar directamente al moreno - Yo... no es propio de mí porque yo no soy así... ¿vale?

- ¿Así como?

- ¡Te dije que no dijeras nada!- respondió ella, visiblemente alterada - No soy así... bueno, no suelo... abordar a un chico a solas de noche porque... no soy el tipo de persona que se fijan en los chicos y se enamoran de ellos... Y no quiero decir que sea lesbiana ni nada por el estilo porque no lo soy... me gustan mucho los hombres pero no de manera contínua.

Harry alzó una ceja, confundido, pero no dijo nada y la chica empezó a caminar de un lado a otro mientras seguía hablando, gesticulando mucho con los brazos.

- Tampoco quiero decir que sea una salida que está cada día con uno como Ginny y Mary... y no digo que ellas estén salidas pero ellas los tocan y a mi sólo me gusta mirarlos... y no, tampoco es que sea una voyeur...

- Sé... a qué te refieres - la interrumpió Harry con una leve sonrisa. Estaba un poco confundido y no sabía a qué venía todo eso pero era curioso ver a Sarah, la inalterable, paseando nerviosa delante de él.

- Oh, esta bien que sepas a que me refiero... ¡pero no me interrumpas! Bueno, lo que yo quería decirte es que... llevo mucho tiempo dandole vueltas a todo lo que pasó y a todo esto y... - Sarah bajó la mirada hasta sus zapatos- ...y quería decirte que nunca me había sentido con nadie como me siento contigo. Y que a pesar de que me pareciera imposible, y no es propio de mi y soy la primera sorprendida...creo que...estoy enamorada de ti.

Sarah notaba como le ardían las orejas a pesar del frio y empezó a impacientarse al ver que el chico no decía nada. Levantó la cabeza levemente, temiendo enfrentarse a los ojos verdes de Harry. Él también estaba como un tomate pero los ojos le brillaban y sonreía.

- ¿Ya puedo hablar?- preguntó por fin el chico.

- S-si.

Se acercó un poco más a Sarah y levantó la mano tímidamente hasta rozarle un poco la cara. Estaba suave y ardía.

- Si te... beso... ¿me vas a pegar?

Sarah sonrió a pesar de la vergüenza.

- Vas a tener que arriesgarte.

Harry se encogió de hombros y lentamente, recreándose en el momento, venció la distancia que separaba sus labios de los de la chica. Al fin y al cabo, era un héroe: ya había corrido riesgos peores. Ron y Hermione, el partido, todo se disipó con el viento helado. Esta era SU vida y tenía todo el tiempo del mundo para vivirla.

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Harry se dio una ducha rápida y bajó a desayunar. Por fin había llegado el día del partido con mayúsculas, el Gryffindor - Slytherin. Tenía que dar lo mejor de sí mismo sobre la escoba. Y además estaba el asunto de Ron y Herm. Eran sus amigos y quería que fuesen felices. Al menos, la mitad de felices de como él se sentía aquella mañana. Porque, a pesar de que no había dormido nada aquella noche, el capitán del equipo de Gryffindor estaba rebosante de energía.

- ¡Buenos días!- exclamó alegremente al sentarse entre Neville y Dean. Ron levantó la cabeza del plato para mirarlo con cara de pocos amigos.

- ¿Se puede saber por qué estas tan contento?- dijo malhumorado.

Harry se encogió de hombros.

- Por el partido, supongo.

Ginny, que estaba al lado de Ron le escrutó con la mirada y un pequeño destello de entendimiento cruzó sus ojos.

- ¿Por el partido, eh?

- ¿Y tú por qué estás de tan malas pulgas? - le preguntó Harry a Ron.

- ¿Por qué no debería estarlo? - refunfuñó - Me espera un día de mierda.

Neville cruzó una mirada cómplice con sus compañeros. Quiso decir algo pero fue una voz a sus espaldas la que habló.

- No debería ser usted tan pesimista, señor Weasley- dijo el profesor Dumbledore - hasta las nubes más oscuras pueden abrirse para dejar paso a un sol radiante.

Después le guiñó un ojo a Harry y con las mismas se dirigió hacia la mesa de los profesores.

- Lo que me faltaba - dijo Ron levantándose de mal genio y dirigiéndose hacia la puerta - que un viejo chocho con pijama me diga de que humor tengo que estar.

- Sólo espero que el viejo chocho no se equivoque esta vez - suspiró Neville cuando Ron se hubo ido.

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irle. Y porque tampoco quería darle aquella satisfacción a Hermione: no quería que pensara que no podía seguir su vida sin ella. Podía y lo haría. Aunque la verdad era que no sabía como iba a hacerlo.

Ron llevaba dos meses sin levantar cabeza, dos meses desde que se había dado cuenta de que la había perdido definitivamente. Pensó que si la evitaba, que si la veía lo menos posible podría seguir poco a poco adelante. Pero en Hogwarts era imposible no verla. Aunque pasaba la mayor parte del tiempo en la habitación si salía a la Sala Común allí estaba ella, concentrada en los apuntes de Aritmancia. Si bajaba al comedor, Hermione mordisqueaba una tostada mientras le revolvía el pelo a Neville, riendo. En el invernadero, en las clases... allí estaba ella, siempre ella, tan bonita y tan fría, tan cerca y tan... distante.

Y la mayor tortura era saber que, en parte, la había perdido por su culpa. Por lo que le había dicho aquella noche en Grimmauld Place. Quizá si en aquel momento él le hubiese dicho que quería estar con ella... Ella estaba tan vulnerable..Por un momento había parecido que estaba recordando todo lo que había significado aquella relación para ellos. Si en aquel momento él le hubiera repetido que la quería quizá, sólo quizá, ella le habría creído.

Pero Ron no quiso hacer eso. Quería obligarla a quererle, pero no podía hacerlo. Si quería volver con él tenía que ser una decisión meditada y de la que estuviera segura, y no una tomada en un momento de debilidad. Eso podía dar lugar, con el tiempo, a reproches y él no quería eso.

Ron sacudió la cabeza. El tiempo había pasado y ella no había dado ninguna muestra de querer volver con él. Quizá si él se lo hubiera vuelto a pedir...

Pero ahora ya era tarde.

Salió del vestuario precipitadamente. Pronto llegarían los demás y quería dar un paseo para despejar antes del partido. Pero sus planes se vieron interrumpidos al ver a Harry y a Ginny esperándolo fuera.

- Tenemos que hablar contigo.

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- ¿ Y estás segura de que Ron está enfermo?- preguntó Hermione con cara de pocos amigos mientras ella y Mary tomaban asiento en una de las gradas de Gryffindor.

- Sí - afirmó la rubia - ya sabes como se pone antes de los partidos. Y encima ayer se puso hasta las cejas de albóndigas en la cena. Al parecer se pasó toda la noche vomitando.

Hermione asintió, no convencida del todo. Aquella mañana su decisión del día anterior había menguado considerablemente y de repente pasarse toda la mañana en la cama le volvía a parecer una buena idea. Mary habia tenido que sacarla casi a rastras y, al fin y al cabo, ella tampoco tenía una buena excusa para no ir al partido. Sus amigos no sabían con seguridad nada de lo que había pasado entre ella y Ron (aunque sospechaba que algo se olían), fuera de que habían discutido y llevaban una temporada sin hablarse. Y aquello, en ellos dos, no era nada inusual.

Suspiró. Quizá después de todo no le viniera mal ver el partido y entretenerse un rato.

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- ¿Que queréis que haga... QUÉEEE?

- Esto de aquí... se llama micróf...

- ¡SÉ LO QUE ES UN MICRÓFONO¡ME REFIERO A LO QUE QUERÉIS QUE HAGA CON ÉL!

- Bueno verás...- titubeó Neville - Dra... Malfoy pensó que...

- ¡Eh! A mi no me metáis en esto.

- Bueno - siguió Ginny - todos pensamos que quizá estuviera bien que ...

- ...que reconocieras de una vez tus sentimientos - terminó Sarah.

- ¿Y qué sabes tú de mis sentimientos? - dijo Ron, exhasperado - y sobre todo... ¿Qué demonios sabe Malfoy de mis sentimientos?

- Nos referimos a...

- ¿QUÉ¡DECIDLO DE UNA VEZ!

Todos intercambiaron miradas de duda. Draco suspiró.

- Vamos Weasley - dijo el rubio - es obvio que sientes algo por Granger. Aunque no entiendo muy bien por qué. Pero ese no es el caso.

- No, ese no es el caso - dijo Harry de malas pulgas, echándole una mirada matadora a Draco.- Sólo queremos ayudarte, Ron. No eres feliz y ella tampoco lo es. Y deberías dar este paso.

Ron suspiró, negando con la cabeza.

- ¿Es que ella... ya no te gusta?

- ¡PUES CLARO QUE ME GUSTA, MALDITA SEA!- explotó el chico, dando un puñetazo contra la grada - ¿CÓMO PODRÍA NO GUSTARME¡LA QUIERO MÁS QUE A MI VIDA!

- Entonces... - dijo Harry extendiendo el micrófono hacia él - quizá deberías decírselo de una vez por todas.

Ron titubeó un instante y finalmente agarró el micrófono con decisión. Al fin y al cabo, era un Gryffindor.

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La gente a su alrededor empezó a levantarse y a vitorear e incluso le pareció distinguir un rugido del sombrero-león de Luna Lovegood. Mary tiró de ella hacia arriba y Hermione se dejó llevar.
Supuso que los jugadores de Gryffindor estaban saltando al campo pero ella no era capaz de concentrarse en lo que tenía delante. Poco a poco el griterío fue cesando y dio paso a un murmullo de desconcierto. Una figura borrosa fue acercándose hacia el centro del campo. ¿Aquel no era...?

Miró hacia Mary, que sonreía con cierto aire de misterio.

Volvió a mirar al campo para asegurarse. No había duda. Ronald Weasley estaba allí plantado, con el uniforme del equipo y gesto decidido, como pocas veces lo había visto.

- ¿NO ME HABÍAS DICHO QUE ESTABA ENFERMO?

Mary se encogio de hombros.

- Y tú me habías dicho que te daba igual que viniera o no.

- ¡SABES QUE MENTÍA¡NO HUBIERA VENIDO SI SUPIERA QUE ÉL ESTABA AQUÍ!

- Lo sé - se limitó a decir la rubia- Pero deberías quedarte. Va a ser un gran partido.

- ¡POR SUPUESTO QUE NO ME QUEDO! NO QUIERO QUE PIENSE QUE VENGO A VERLE A ÉL.

Iba a levantarse para marchar, cuando vio que Ron tenía un micrófono en la mano y la mirada fija en donde ella se encontraba.

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- ¿Creéis que será capaz? - preguntó Harry mientras veía a su amigo colocarse en el centro del campo.

- Nunca subestiméis a un Gryffindor - dijo Ginny - Y menos a un Weasley. Es un poco tonto pero realmente le importa Hermione. Creo que será capaz.

- Apuesto dos sickles a que vomita- terció Draco.

- Lo apoyo - añadió Sarah.

- ¡Oh vamos! No seáis tan negativos - exclamó la pelirroja - Dadle un voto de confianza.

Ron permaneció en el centro del estadio mirando a su alrededor. Poco a poco el bullicio fue haciéndose mas ligero, a medida que los presentes se daban cuenta de su presencia en el campo. Algunos alumnos de Gryffindor empezaron a jalearlo pensando que iba a hacer algún tipo de broma a costa de los Slytherins o a meterse con algún profesor. La profesora McGonagall parecía nerviosa, a la espera de lo que pudiera pasar, mientras a su lado el profesor Snape alzaba una ceja. Sólo el director del colegio sonreía de oreja a oreja mientras cogía frutas confitadas de una bolsa que tenía sobre las rodillas.

A medida que el silencio era más evidente, el nerviosismo de Ron se hizo más patente. Harry notó como cerraba los ojos, movía los pies como si no supiera muy bien que hacer con ellos y los músculos se tensaban más y más alrededor del micrófono que tenía en la mano.

El moreno temió que su amigo iba a salir corriendo en cualquier momento.

- Lo hará bien. Bueno, casi seguro.

Harry se giró y sonrió a Sarah, que estaba junto a él. Ella se ruborizó un poco, aunque le devolvió la sonrisa mientras le apretaba fugazmente la mano.

- ¿Estás segura de que esto funcionará mejor que un encantamiento sonorus?

- Creo que sí. ¿Colocaste bien todos los altavoces de las gradas?

- Sí. Pero sigo pensando...

Sarah se aseguró de que sus amigos estaban lo suficientemente lejos como para no oirles.

- Si quieres lo discutimos cuando acabe el partido.

Harry asintió con una sonrisa. Por un momento se olvidó de que Ron estaba en el medio del campo, a punto de recuperar a la chica de sus sueños o de perderla para siempre.

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Debajo de la grada desde donde estaban controlando, la tensión podía cortarse con un cuchillo. Ginny le hizo un gesto a Neville, que accionó un botón. Un sonido agudo se apoderó de todo el estadio, pero cesó enseguida. Ahora se podía escuchar, muy levemente, la respiración entrecortada de Ron extendiéndose por las gradas.

- Habla... di algo... - rogó Ginny como si su hermano pudiera oirla.

En ese momento, Ron emitió un ligero carraspeo y su voz retumbó por todo el estadio.

- Yo...yo... me gustaría...

Harry y Ginny empezaron a hacer gestos de ánimo aunque sabían que él no podía verles, mientras Draco y Sarah intercambiaban miradas de resignación.

- Yo... quería decir...

Un leve murmullo se empezó a elevar desde las gradas. Los estudiantes se estaban impacientando.

De repente, contra todo pronóstico, la voz de Ron se elevó por encima del murmullo, fuerte y clara.

" My gift is my song..."

Las voces a su alrededor cesaron y comenzaron a escuchar.

- ¿QÚE DEMONIOS HACE ESTE? - gritó Sarah fuera de sí - ¿ESTÁ CANTANDO?

- Creo que sí - dijo Harry, tan sorprendido como ella

"... and this one's for you"

- ¿Tú le dijiste que cantara?- preguntó Harry a Ginny, incrédulo.

La chica negó con la cabeza, con una leve sonrisa en los labios.

- Este tío es de lo más raro - terció Draco - no se atreve a hablar y se pone a cantar. Si ya lo decía yo...

"...and you can tell everybody

this is your song..."

- ¿Pero se puede saber que le dijisteis que hiciera?

- Le dijimos que cogiera el micrófono y le dijera todo lo que le saliera del corazón - dijo Neville, también sorprendido - Por muy cursi que suene eso.

- ¿Y POR QUÉ DEMONIOS ESTÁ CANTANDO?

- Es obvio - dijo Ginny calmadamente - Porque es lo que le sale del corazón.

"...It may be quite simple

But now that it's done"

En el estadio no se oía ni un susurro y la voz de Ron recorría cada rincón de las gradas. No era una voz melodiosa e incluso desafinaba un poco. Pero sonaba tan potente, tan segura, tan... sentida como si realmente se hubiera abierto el pecho y saliera directamente de allí. Sarah miró a Hermione: tenia los ojos llorosos y la cara seria. Ron la miraba directamente, a pesar de la altura a la que se encontraba, y no podía caberle la menor duda de que aquella canción era suya.

"Hope you don't mind

I hope you don't mind

That I put down in words

How wonderful life is now you're in the world"

-¿Dónde...? No lo entiendo - susurró Harry una vez más. Incluso a él le estaba emocionando aquella actuación de su amigo.

- Bill - dijo Ginny, lacónica - Él la aprendió de los muggles durante una gira con su grupo. En casa siempre la canta y la llama su "arma secreta" porque dice que no hay chica que se le resista cuando se la dedica en un concierto. A mi siempre me encantó y le dije que era una canción cargada de significado, que era una pena malgastarla para ligotear... Que debía cantársela a alguien que realmente le importara. Obviamente Bill pasó de mi... pero Ron debió quedarse con el mensaje. Aunque siempre se reía de mi y me decía que era una cursilada - añadió, soriendo.- Yo siempre dije que tenía algo de mágica.

"It's a little bit funny this feeling inside

I'm not one of those who can easily hide

I don't have much money but boy if I did

I'd buy a big house where we both could live"

Harry no hizo más preguntas. Se dejó envolver por el ambiente mágico que lo inundaba todo, por el estremecimiento que recorría los asientos. Se fijó en que varios alumnos entre el público lloraban.

"If I was a sculptor, but then again, no

Or a man who makes potions in a travelling show

I know it's not much but it's the best I can do

My gift is my song and this one's for you"

Vio como McGonagall sacaba un enorme pañuelo amarillento del bolsillo de su túnica y se sonaba estrepitosamente. Se fijó en que Dumbledore palmeaba alegremente como si estuviera en un concierto de rock, en el profesor Flitwick que le susurraba algo a la profesora Sprout y como ella asentía, emocionada.

"And you can tell everybody this is your song

It may be quite simple but now that it's done

I hope you don't mind

I hope you don't mind that I put down in words

How wonderful life is while you're in the world"

Vio como Mary se frotaba los ojos mientras sonreía.

"I sat on the roof and kicked off the moss

Well a few of the verses well they've got me quite cross

But the sun's been quite kind while I wrote this song

It's for people like you that keep it turned on"

Vio como a Hermione le rodaban gruesas lágrimas por las mejillas, aunque no supo interpretar su gesto.

"So excuse me forgetting but these things I do

You see I've forgotten if they're green or they're blue

Anyway the thing is what I really mean

Yours are the sweetest eyes I've ever seen"

Se fijó en cómo el propio Ron tenía los ojos brillantes y estaba más concentrado, más seguro de lo que hacía de como lo había visto nunca. Ni siquiera en los minipartidos de Quidditch que jugaban cuando estaban en la Madriguera, cuando nadie más les veía, Harry había visto a su amigo aferrarse a nada con tanta convicción. Como si le fuera la vida en ello.

"And you can tell everybody this is your song

It may be quite simple but now that it's done..."

Harry oyó un respingo junto a él y se volvió para descubrir a Sarah con la cara colorada, secándose los ojos. La miró elevando una ceja.

- Me entró polvo en un ojo - se se excusó la chica.

Pero no hacía falta que se justificara, porque el ambiente era estremecedor. La cogió de la mano, ignorando al resto de los que estaban allí. Neville abrazaba a Ginny y Draco estaba recostado contra la pared de la grada. Todos tenían la vista fija en Ron.

"I hope you don't mind

I hope you don't mind that I put down in words

How wonderful life is now you're in the world"

La voz de Ron cesó y un silencio estremecedor lo inundó todo. El chico miró hacia el suelo, sin atreverse a elevar la vista. Alguien gritó ¡Por fín! y de repente el silencio fue gradualmente sustituido por aplausos y gritos de ovación. Sólo algunos Slytherin abuchearon al chico pero casi todos los allí presentes gritaron, jalearon y pidieron a gritos otra canción.

Harry vio cómo Ron elevaba la mirada con miedo y cómo dejaba caer el brazo, impotente, como un peso muerto. El micrófono cayó de sus manos al césped provocando un estruendo insoportable que Draco acalló apagando el botón con un rápido movimiento de la mano. Harry también elevó la cabeza, siguiendo la mirada de su amigo. Allí estaba Mary, negando con la cabeza con gesto de tristeza y el asiento donde unos minutos antes estuviera Hermione, estaba vacío.

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Para Harry los minutos que siguieron fueron un infierno. Tuvo que subir a Ron, que estaba en shock, a la escoba y colocarle delante de los aros de gol. Tardó un rato en organizar al equipo, que estaba desperdigado y a él mismo le costó concentrarse en lo que tenía que hacer. No entendía como podía haber salido tan mal. Afortunadamente, el público estaba tan ocupado cuchicheando que ni siquiera atendieron al partido. Draco tuvo la deferencia de coger la snitch a los pocos minutos de empezar el partido, antes de que a Ron, que no había ni cambiado de postura, le marcaran muchos tantos. Luego entre Harry y Ginny lo llevaron hasta el vestuario, le metieron vestido en la ducha y abrieron la llave del agua fría para intentar que reaccionara.

- He hecho el ridículo - dijo al fin - y está todo perdido. No puedo hacer nada para recuperarla.

Sus amigos intentaron darle ánimos aunque no consiguieron sonar muy convincentes. Ellos también dudaban que se pudiera hacer nada más para hacer cambiar de opinión a Hermione. Ron se lo había jugado todo a una carta, lo había hecho bien, inmejorablemente en realidad. Pero a veces jugar bien no basta si la suerte no está de tu parte y en esta ocasión Ron había perdido.

Finalmente el pelirrojo se dejó caer contra la pared de la ducha y suspiró.

- Gracias por preocuparos por mi pero estoy bien. Sólo necesito estar un rato a solas y procesarlo.

Harry no quería marchar pero Ginny tiró de él hacia fuera. Si quería estar solo, lo mejor era dejarle.

Ron abrió al máximo la llave del agua caliente y dejó que corriera sobre su cuerpo como si pudiera llevarse toda la congoja que le embargaba, como si pudiera atenuar el frío que sentía dentro de su cuerpo. Fueron minutos, horas, hasta que fuera se hizo de noche y el estadio quedó vacío.

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Cuando por fin reunió las fuerzas necesarias para salir de la ducha, Ron tenía las manos arrugadas y los labios amoratados. Se puso dos camisetas y un suéter pero no fue capaz de acabar con el frío que sentía.

Se envolvió con la túnica en un vano intento por darse calor y finalmente salió al mundo exterior. Había perdido la noción del tiempo que llevaba dentro del vestuario y se sorprendió al ver que ya era de noche.

Se agazapó dentro de la túnica y se dispuso a cruzar el campo hacia el castillo con la esperanza de no encontrarse a nadie de camino a su habitación. Por aquel día ya se había exhibido bastante.

Sin embargo su intención se vio súbitamente interrumpida al ver una figura que aguardaba, apoyada en un árbol cercano.

Envuelta en sombras como estaba podía haber sido cualquiera. Pero no era cualquiera. Ron podía haber reconocido aquella postura, aquel cuerpo, aquella melena entre doscientas mil.

Hermione se enderezó mientras él se acercaba, casi inconscientemente, hacia ella. Dejó caer la túnica y se quedó parado a un metro de la chica.

- Estaba empezando a preocuparme. Llevas horas ahí dentro.

- Herm...- fue lo único que atinó a decirle.

- Tengo condiciones, Ronald Weasley - dijo ella indicándole con un gesto que se callara y hablando con voz autoritaria. Estaba seria, casi enojada, como cuando reñía a los de primero por deambular por los pasillos a una hora en la que deberían estar en la cama.

El chico asintió, tímidamente. Parecía un poco desconcertado.

- Primero... más te vale ponerte a estudiar en serio. Se acercan los ÉXTASIS y últimamente tus notas son desastrosas. Yo no pienso volver a salvaros el culo a ti y a Harry.

Ron volvió a asentir. ¿Había venido a hablarle de las notas?

- La segunda... es que aclares el pequeño malentendido de que te llevo persiguiendo desde primero como una psicópata. La tercera, que te desapuntes de francés y te cambies a... italiano, por ejemplo. Sarah lo deja y te cede gustosamente su puesto.Y sobre todo... que pase lo que pase, no me vuelvas a hacer algo como lo de hoy en el estadio. Nunca en mi vida pasé tanta vergüenza- dijo la chica entornando los ojos.

- Lo-lo siento- tartamudeó Ron, cohibido. - No pretendía...

- No importa- le interrumpió ella, sonriendo por primera vez - En realidad... fue ... precioso.

- ¿De... verdad?- se sorprendió el chico.

- De verdad. Es lo más bonito que han hecho por mi en mi vida. Pero no lo vuelvas a hacer - añadió.

- ¿Querías decirme ... algo más?- preguntó Ron, aún cohibido.

- Si - Hermione sacudió la cabeza, sonrojada - Que nunca, jamás, me vuelvas a dejar sola - Y bajando la mirada hacia sus botas, añadió - No podría soportar estar sin ti otra vez.

Por primera vez en aquellos meses, Ron sonrió, aliviado. Se acercó tímidamente hacia la chica y le acarició el pelo, como antes hiciera cientos de veces. Un conocido olor a limón le inundó los sentidos.

- Creo que podré cumplir tus condiciones.

- Me parece bien - dijo ella mientras se acercaba más, acomodándose, por fin, en sus brazos.

Y sus labios se buscaron para sellarse en un beso tímido, tembloroso, como si fuera la primera vez que lo hacían, como si tuvieran miedo de estar en un sueño y que aquel contacto los despertara.

Apenas fueron conscientes de los gritos de alegría que emergieron de entre los árboles hasta que Harry, Sarah, Ginny, Neville, Mary y Draco estuvieron junto a ellos.

- ¿Qué hacíais ahí?- preguntó el pelirrojo sin dejar de abrazar a su, esta vez oficial, novia.

- Yo estaba esperando a que salieras. Estaba un poco preocupado, la verdad - dijo Harry, encogiéndose de hombros.

- Nosotras vimos a Hermione dirigirse hacia aquí y vinimos a cotillear...- añadió Mary- ¿verdad Ginny?

- Y también estábamos preocupadas - terció la pelirroja, un poco avergonzada.

- Pero ya da igual...¡porque estáis juntos! - exclamó Mary, satisfecha - Por un momento pensé que eras de hielo, Herm. Hasta yo estuve a punto de rendirme a los encantos de Ron después de esa actuación.

- Me alegra oir eso - susurró Draco, molesto, provocando las risas de todos.

- Fue un pequeño lapsus- se justificó su novia.

Ron alzó una ceja mirando a Harry.

- ¿Y por qué llevas a Summers cogida de la mano?

Harry se sobresaltó; no se habían dado cuenta de que estaban agarrados.

- eeeh ... ella me daba...apoyo moral mientras esperaba a que salieras. Ya sabes, estaba preocupado y...

- Por lo que vimos, te estaba dando algo más que apoyo moral - intercedió Draco ganándose un codazo de Neville.

- ¿NOS ESTÁBAIS ESPIANDO?

Ron sonrió, feliz. Todo era raro, muy raro pero las cosas volvían a su cauce. Al fin y al cabo, ninguno de ellos era normal ¿no?. Poco a poco la tensión acumulada durante aquellos meses se fue liberando y una oleada de alivio le recorrió de pies a cabeza. Había estado a punto de perderlo todo, pero la vida le daba otra oportunidad. Después de todo ellos, mejor que nadie, sabían que la magia realmente existe.

Apretó a Hermione contra su pecho y ella le respondió con una sonrisa radiante. Pequeños copos blancos empezaron a caer sobre sus cabezas pero Ron ya no tenía frío: se había disipado como una brisa cálida de primavera.

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Y aquí se acaba todo. Muchos me preguntásteis por qué el título del fic. Pues bien, aquí está la respuesta. Cuando lo empecé a escribir, fue pensando en esta canción. Y también porque soy de las que piensan que siempre hay una canción, o incluso varias, para cada momento de nuestra vida. En el fic intercalé unas cuantas pero podía haber puesto cientos de ellas.

La canción, para quien no la conozca es "Your song". La versión que puse aquí es la original, de Elton John aunque hay una versión posterior más conocida (y a mi personalmente me gusta más) en la BSO de Moulin Rouge, donde Ewan McGregor se la canta a Nicole Kidman. Si no la conocéis, os aconsejo que os la bajéis o que veáis el vídeo en Youtube porque realmente merece la pena.

También en Youtube busqué vídeos de Ron y Hermione con algunas de las canciones del fic de fondo. Si os interesan, os pongo algunos enlaces debajo. Para que pongáis imágenes al fic :)

ya últimamente me era imposible escribir y publicar, supongo que no volveré a publicar, al menos historias largas. Quizá me anime con one-shots o, en último caso, con historias de varios capítulos una vez que las tenga escritas enteras, para que no haya problemas.

Muchas gracias otra vez porque nunca pensé al empezar esto que fuera a recibir tantos rr de apoyo. Y si queréis darme vuestra opinión sobre el capi... ya sabéis:)