No han dormido en la misma cama desde que se fueron a Hogwarts. Él y Fred querían ser tan grandes y feurtes como Bill y Charlie, no un llorica como Percy y eso significaba que no podían seguir durmiendo juntos. La noche antes de que se fueran a Hogwarts fue la última, acostados frente a frente, tomándose las manos muy fuerte.

De cualquier manera, ya no cabrían en las camas de cualquier manera, no a menos que las empujaran para que fueran una sola. George se acuesta sobre la oreja que no tiene en la cama de Fred y trata de acordarse de cómo era cuándo tenían diez años y los dos cabían. A pesar de que su memoria le falla, sus dedos se mueven un poco, como esperando un súbito apretón.

George sigue abriendo la boca para decir algo – ahora todas las risas tienen que ser de él; Fred ya estaría haciendo bromas de seguro, habría encontrado algo de lo que reír ('¡Nadie hace salidas como las de él¡Siempre dije que era una bomba para las fiestas!' 'Pensar que me costó tanto convencerle de agregar las minibombas a nuestras caja-sorpresa') pero ahora el cuárto está demasiado lleno y vacío a la vez y George no cree que le quede suficiente aire para hablar, mucho menos para reír.

No se mueve cuándo la puerta se abre, ni cuándo Percy se mueve lentamente por entre el desorden que hay en el suelo, deteniéndose atrás de él, a un lado de la cama de Fred. George no se mueve mucho cuándo Percy se sienta detrás de él, pero deja de tratar de hablar cuándo Percy sostiene su mano.

No es lo mismo, pero George piensa que Fred hubiera dicho que estaba bien.