HOLA A TODOS! Este es mi primer fic, así que espero que les guste!.

Les confieso que me encanta leer los fics de otros, pero nunca pensé en que podría llegar a escribir uno! n - n

Por eso me gustaría que le den una oportunidad (porfis!). Son absolutamente bienvenidas tooooodas las críticas y opiniones que me den! Como es el primero, al leerlo considero que tiene los re-errores. A ustedes escritores, que ya están acostumbrados a escribir historias, les pide ayuda una principiante!

Bueno, ya dije lo que tenía que decir... Ahora sí! Ahí va, con ustedeeeeeeees:

BAJO EL CIELO DE CERULEAN

oooooooooooo

"Porque mi destino es estar contigo,

sin importar el tiempo ni el espacio

yo te encontraré.

Aún cuando tenga que buscarte por todo el mundo,

algún día

tú y yo compartiremos el mismo cielo"

oooooooooooooo

PROLOGO

El reino de Cerulean era considerado por todos como el más pacífico lugar que existía sobre la Tierra. Rodeado por un extenso desierto, era considerado por la gran mayoría como una especie de oasis entre tanta arena.

Una pequeña aldea, en la que todos sus habitantes eran simpáticos y amables, rodeaba a un majestuoso palacio. Con sus armónicos y bellos jardines, éste antiguamente había sido morado por un bondadoso rey llamado Fujitaka, quien durante su reinado logró establecer una maravillosa era de paz nunca antes vista.

Fue amado y respetado, pero lamentablemente el pueblo de Cerulean vio perecer a su rey bajo la influencia de una terrible enfermedad que terminó quitándole la vida.

Aun así, el Rey Fujitaka murió feliz y con la amable sonrisa que lo caracterizaba, ya que sabía que su reino estaría en buenas manos. Su hijo mayor, Touya, fue quien lo sucedió en el trono, ocupando el lugar de su padre y mereciéndose el cariño y respeto de la gente, mientras que su pequeña hija, Sakura, se convirtió en la adorada y protegida por el resto del pueblo.

Los años habían transcurrido sin mayores complicaciones, hasta que el gobernante del Reino de Níger muere a manos de su hijo llamado Kain, y comienza a realizar una serie de ataques a las demás regiones para conseguir sus intereses.

La paz que existía en relación con los demás reinos se vio seriamente afectada. Níger poseía un poderoso e increíble ejército que hacía retroceder al rey más fuerte. Utilizando la violencia como arma, lograba que todos sus caprichos y objetivos se realizaran sin el menor esfuerzo.

Ya que sus dominios se caracterizaban por poseer un clima demasiado caluroso y seco, no faltó mucho tiempo para que el ambicioso rey pusiera sus ojos en el puerto de Cerulean, y viera en ese lugar una gran mina de oro.

CAPITULO 1:

DESTINOS QUE SE CRUZAN

–¡ES ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE!– grita el Rey Touya golpeando la mesa– ¡No puede estar pidiéndome eso!

Je, je, je–se burla Kain, quien está enfrente de él–Es lo menos que puede hacer si desea evitar que yo invada su bello reino.

–¡No puede apoderarse del puerto¡Nuestra supervivencia depende en gran parte de él¡Mucha gente se morirá de hambre por su culpa!

De todas maneras van a morir muchas personas si usted toma algún otro tipo de decisión...

–¡Ya es suficiente! Hay otras maneras de solucionar las cosas¿por qué siempre tiene que ser con la violencia!

Ya verá que es el único método que da buenos resultados–dice con una sonrisa, levantándose de su asiento y dirigiéndose a la ventana de la sala.

Es usted un...

Yo en su lugar tendría cuidado...

Touya apretó los dientes, sabía que no le convenía agredirlo, sólo adelantaría lo inevitable. Optó entonces por tranquilizarse y pensar en alguna otra solución.

Mientras, Kain se dedicaba a mirar por la ventana que daba al jardín del castillo esperando una respuesta por parte del rey. Sus ojos comenzaron a divagar por los "aburridos" jardines (según él), hasta que finalmente encuentra algo con qué entretenerse.

En ese momento, la princesa Sakura pasa por allí recogiendo algunas flores, siendo llamada por una de las criadas. Sus cabellos cortos color marrón eran movidos suavemente por una leve brisa.

Princesa¡ya está listo lo que me pidió!...–le dice la muchacha haciéndole una reverencia.

–¿Huh?–voltea, dejando ver sus brillantes ojos verdes– ¡Ah, sí! Enseguida voy...–dice sonriendo y levantando con cuidado el ramo que acababa de armar.–¡Muchas gracias!–añade retirándose junto con ella.

–Qué belleza... –dice Kain para sus adentros, mientras que Sakura desaparece de su vista.–con que ella es la princesa de este lugar. Los rumores acerca de su belleza son ciertos...

Tengo una mejor idea–dice volteándose repentinamente y mirando al confundido rey.–Quiero algo que vale más que lo que le acabo de solicitar.

–?–Touya lo mira confundido.

Le propongo un trato: entrégueme a la princesa y podrá quedarse con una pequeña parte del puerto.

–¿Q-Q-Qué...?-balbucea sin comprender.

–¿No soy generoso? Así sus sucios súbditos no se morirán de hambre, por lo menos no todos...

–¡DE NINGUNA MANERA VOY A PERMITIR QUE SE LA LLEVE!

Ahhh –suspira–¿no era que no quería que usara la violencia para solucionar este problema¡pues acá tiene la solución!–dice sonriente.

–... ¡No voy a permitir que...

–Es ella o su pueblo queda hecho cenizas.–diciendo esto camina hacia la salida siendo acompañado por sus soldados.–Le daré tiempo para que lo piense "Su Majestad", no tengo prisa. Comuníquese conmigo cuando haya tomado su decisión.

Kain le sonríe y se retira de la sala junto con sus soldados.

Abatido, Touya se deja caer en su silla, mientras que Yukito Tsukishiro (un joven de unos 25 años, cabellos y ojos grises, quien estuvo todo ese tiempo a su lado presenciando la discusión), se le acerca preocupado...

OIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIO

Luego de la aparición del rey de Níger en Cerulean, la idea de una invasión se hizo cada vez más probable. La voz se corrió rápidamente, incluso en los lugares más remotos fuera de la región.

En uno de ellos, más precisamente en un bosque y al sur, un grupo de ladrones dialogaba sobre su próximo golpe.

–¡Lo tengo!–exclama Shaoran, un joven de cabellos y ojos color chocolate, como quien acaba de descubrir algo.

–¿Huh?¿Qué cosa?– pregunta Len, un joven perspicaz de cabellos negros que se encuentra recostado en la rama de un árbol. Bosteza y mira hacia abajo en busca de su compañero.

Shaoran estaba debajo del árbol donde yacía Len, sentado en el suelo y mirando con detenimiento su amuleto, el cual tenía diversos símbolos chinos. Con cierta alegría lo examina de cerca.

–¡Sé donde está el mapa que mencionó mi padre!–continúa al fin.

–... –Len revolea los ojos– No es por nada pero... es la cuarta vez que decís eso...

No, no... ¡esta vez es en serio! Lo descifré...

A ver... –suspira y se acomoda cuidadosamente en el árbol mirando hacia abajo con atención.

Al final está en ese palacio después de todo...

–¿Te refieres al Palacio de Felh... ¡Pero si acabamos de buscar ahí!–se exaspera cayendo y dándose un flor de porrazo contra el suelo.

–¡Ya! –¬.¬ (déjame terminar) –¡Está en el Palacio del reino de Cerulean!

–¿Cerulean dices?-dice mientras se recupera de la caída– ¿Pero qué tiene que ver Cerulean con todo esto?

No lo sé muy bien... pero recuerdo que mi padre mencionó una vez ese reino cuando habló de ese famoso tesoro...

Milo, un joven de cabello largo y gris oscuro que se encontraba un poco más alejado recostado sobre el tronco de un árbol con los ojos cerrados, abre los ojos de pronto, observando a sus compañeros con atención.

Es lo único que recuerdo, fue hace mucho tiempo... Sólo se me ocurrió relacionar ese lugar con los elementos sagrados que aparecen en este amuleto...

–¿Y entonces?-pregunta curioso.

–¡Todo encaja!–Milo se levanta y se les acerca silenciosamente–¡Fíjense! En relación con este mapa... –extiende un pergamino en el suelo para que lo vean– Cerulean se encuentra aquí en el oeste, y los demás elementos¡coinciden con la ubicación de los demás reinos!.

Len se rasca la cabeza.

–... Me parece una estupidez decir que el mapa de ese tesoro está en Cerulean por tan sólo un borroso recuerdo y una simple coincidencia...

Puede que tenga razón... –le dice Milo a Len. Éste se sorprende y le responde con una mirada llena de disgusto.

–... Ah... en fin... -dijo molesto y dirigiendo su mirada hacia el cirloigual íbamos a visitar ese palacio de todas maneras, esté o no allí ese mapa... –dice Len suspirando.

Tengo el presentimiento de que está ahí –dice Shaoran convencido.

–¡Y una vez que lo encontremos iremos en busca de ese tesoro y seremos ricos! –exclama Len.

Sabes que yo no quiero encontrar ese tesoro por eso.–dice Shaoran algo molesto– Lo que a mí realmente me interesa es encontrarlo para cumplir el sueño que mi padre no pudo realizar...

Ya sé, ya sé...-dijo Len moviendo su mano- Qué aguafiestas...

Además... -continuó- ¿para qué quieres ser más rico de lo que ya eres¿que no te alcanza con lo que robamos?

No me quejo... Pero siempre es bueno tener "más"... Vos también sos ladrón¡sabés de lo que hablo! Es emocionante encontrar de vez en cuando un buen motín¿no?.

–... Es verdad... eso no puedo negarlo... –dice Shaoran con una leve sonrisa.

–¡Así que ya está decidido¡Iremos a Cerulean!

No me gusta la idea.–dice finalmente Milo, luego de un prolongado silencio.

Shaoran lo observa en espera de una explicación.

Cerulean está en vísperas de una guerra contra el reino de Níger–dijo seriamente Milo.

–¿Guerra? Creí que los conflictos por el uso del puerto se habían solucionado.–dijo Shaoran.

No, la situación de agravó más de lo que se esperaba. Al parecer, el gobernante de Níger le ha exigido al rey de Cerulean una serie de condiciones para que éste cumpla, y ha amenazado con invadir su reino si no lo hace.

El rey de Níger es un tal Kain¿no?–pregunta curioso Len.

Así es. Usa la violencia para solucionar todo tipo de inconvenientes. Su ejército es impresionante...

–¿Pero qué hay con que vayamos a asaltar el palacio? No creo que la situación se agrave aun más para que ataquen justo cuando estemos allí... –dice Len despreocupado.

No es eso... Aunque Cerulean siempre ha sido un reino muy pacífico, el rey Touya ya ha preparado su ejército para defenderse de un inminente ataque contra su pueblo.

Es verdad... –asiente Shaoran– Vamos a tener problemas para burlar su seguridad... ¿Pero qué otra opción nos queda?–.

Ah no ser... –dice Milo haciendo una pausa. Shaoran y Len lo observan– Conozco un pasadizo... en las afueras, que conduce al interior a las mazmorras. Desde allí luego será fácil infiltrarnos.

–¿Cómo es que sabés eso?–pregunta Len.

Milo no contesta. Len comienza a molestarse.

Eso no tiene importancia–dice Shaoran interrumpiendo el incómodo silencio–lo que importa ahora es que podremos entrar a ese lugar sin problemas.

Milo toma su arco, le hace una reverencia a Shaoran y se retira.

Hay algo de él que no me gusta... –le dice Len.

No es una mala persona, eso te lo puedo asegurar.

–¿Y eso cómo puedes saberlo, ¡no sabemos nada de él desde que se unió a nosotros!.

Me salvó la vida, estoy endeudado con él. Su pasado no me interesa.

–¡Pero él puede traicio...

Creo que ya tuvo suficientes oportunidades como para hacer eso¿no crees?-dijo Shaoran cansado.

–... –Len guarda silencio– Aun así sé que esconde algo...

Debe tener sus razones. Todo se aclarará a su debido tiempo.

OIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIO

Mientras tanto, en el palacio, la princesa va en busca de Tsukishiro, el consejero de su hermano.

–¿Yukito?-dice al fin, una vez que lo encuentra por uno de los pasillos-Disculpela molestia, necesito preguntarle algo–le dice Sakura rápidamente y preocupada.

–¿En qué puedo ayudarla señorita?–le dice éste haciendo una reverencia y sonriéndole.

Necesito saber qué fue lo que le pasó a mi hermano... Desde que se fueron esos hombres de Níger que no ha salido de su habitación... estoy muy preocupada.

Sólo... unos asuntos de gobierno.-dijo Yukito.

–¡Pero debe haber ocurrido algo muy grave! -insiste la princesa- ¡Nunca lo había visto así!

Yukito no sabía que responderle, ya que él también estaba presente cuando ambos reyes se reunieron para discutir ese asunto.

Para su alivio, Touya llega de pronto interrumpiéndolos.

Sakura...-Yukito hace una reverencia, el rey responde con la cabeza al saludo-... ven por favor, necesito hablarte.–le dijo a su hermana con tono grave.

Sakura obedece preocupada y silenciosamente, sin dirigirle una palabra, lo sigue hasta su habitación.

Siéntate a mi lado.–le dice sonriéndole tristemente.

Ella así lo hace, y él la toma de las manos.

–¿Qué sucede?

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Luego de haber planeado todo cuidadosamente, los tres viajeros salieron del bosque donde estaban escondidos, y atravesaron el desierto que los separaba del palacio. Para ello, tuvieron que cubrirse el rostro casi por completo, debido a las peligrosas tormentas de arena que los acechaban de vez en cuando. Llegaron a Cerulean al atardecer.

Una vez en el pueblo, se cambiaron de ropa para pasar desapercibidos entre los habitantes, y comenzaron a inspeccionar el lugar.

Aquí es–dice Milo indicándoles una cueva oculta por el ramaje.

Ya había oscurecido, la luz era casi nula, de no ser por una vela que Milo llevaba encendida. Shaoran y Len se adentran un poco en la cueva señalada por Milo inspeccionando el lugar.

Una pregunta... –le dice Len a Shaoran–sabes para dónde hay que ir una vez que estemos dentro¿verdad?

–En realidad no... pero la mayoría de los palacios son parecidos.

–Genial...

-¿Y cómo quieres que lo sepa?-dijo Shaoran serio y observando los alrededores-... Nunca estuve aquí antes¿recuerdas?

Yo no voy–dice Milo con cierta tranquilidad.

–¿Ehh? ¿Pero por qué?

Déjalo Len, si no quiere venir que no venga.-dijo Shaoran despreocupado, mientras su amigo gruñe y se cruza de brazos

Ya que no vienes, hazme un favor–le dice Shaoran–Ve al pueblo e investiga todo lo que puedas acerca del conflicto con Níger. Nos será útil.

Bien.-dijo éste sonriendo.

Nos encontraremos mañana al mediodía en la plaza principal. En cuanto a ti Len, quiero que me acompañes hasta la salida del pasadizo y te encargues de hacer guardia.

–¿Quéééé! ¡Pero yo también quiero ir!

Es lo mejor, no sería bueno si nos atrapan a los dos.

–... De acuerdo...-respondió sin estar totalmente convencido del asunto- pero creo que debemos esperar a la medianoche para entrar.

–Tienes razón...-dijo Shaoran seriamente y frunciendo elceño- Esperaremos.

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Llegada la medianoche, Shaoran y Len se adentraron en la oscuridad de la cueva.

Una vez visualizada la salida, Shaoran se infiltró cuidadosamente en el interior del palacio cubriéndose el rostro con una máscara (tipo árabe) dejando ver sólo sus ojos, mientras que Len se preparó para hacer guardia y esperar a su amigo.

Pese a la oscuridad que reinaba en el lugar, pudo notar que el palacio era en verdad maravilloso. Incluso había en el aire una curiosa sensación de paz que lo tranquilizaba, como si las paredes del palacio estuvieran dormidas junto con sus habitantes. Algo en verdad curioso...

Inspeccionó cuanto pudo cada una de las habitaciones del lugar, hasta que llegó finalmente a una de las partes más altas.

Hubo una habitación que le llamó la atención, que tenía una gran puerta adornada con dibujos y símbolos, y poseía una gran cerradura. Pensó que ese era el lugar que estaba buscando, así que sacó de su cinturón una pequeña daga para forzarla. Grande fue su sorpresa cuando apenas introdujo la daga en la cerradura y la puerta se abrió sin haber hecho el menor esfuerzo.

–... un momento...–dijo en un estado total de asombro.

¿Alguien ya la había abierto? Si era así, ¡eso significaba que ese "alguien" se encontraba ahí dentro!

Espió por la pequeña rendija para ver quién estaba allí sin éxito, aunque pudo observar que la habitación era en verdad más grande de lo que imaginaba.

Lentamente fue abriendo poco a poco la puerta, con cuidado de que la persona que había entrado antes no lo descubriera.

Con su daga en la mano derecha, entró precipitadamente a la sala. Para su sorpresa no había nadie a la vista. Por si las dudas, cerró totalmente la puerta dejándola trabada y se escondió detrás de un pilar, mirando lo que había a su alrededor.

Una gran cantidad de joyas y monedas de oro estaban amontonadas y ocupando gran parte del lugar, junto con unos hermosos tapices y pinturas cuidadosamente colocados contra la pared. Era increíble la cantidad de dinero que había ahí.

Shaoran sintió deseos de llevarse todo lo que había en la habitación, pero algo lo detuvo. No era esa la razón por la que llegó hasta allí, primero debía encontrar el mapa de su padre, y una vez hecho eso tendría suficientes oportunidades como para pensar en tesoros.

De pronto, un sonido que venía de la habitación contigua lo sacó de sus pensamientos.

Shaoran recordó que no estaba solo, y tenía que sacar a esa persona del medio para lograr su objetivo. Se acercó despacio al lugar de donde venía ese sonido, procurando hacer el menor ruido posible, y vio el resplandor de la suave luz de una vela. ¡La persona que había abierto la puerta estaba allí!

No podía diferenciar bien quién era, ya que por lo que pudo observar, esa persona estaba arrodillada en el suelo y llevaba una capucha en su cabeza. No tenía otra opción, si lo descubrían estaba perdido, ése era el momento para atacarla.

Sigilosamente, Shaoran se colocó detrás de esa persona preparándose, cuando de repente, un guardia del lado de afuera de la habitación intentó abrir la puerta golpeándola.

–¿Quién anda ahí!–grita éste mientras sigue forzando la manija.

De pronto, la persona tendida en el suelo se asusta y gira su cabeza en dirección a la puerta, descubriendo aterrorizada que no estaba sola.

Shaoran, que había estado por tan sólo unos segundos en estado de shock, se abalanza contra su objetivo tirándolo al suelo, y cuando está a punto de asestarle un golpe con su daga, se queda petrificado al ver el rostro de su víctima.

¿Una... muchacha?

¿Esa era la persona que estuvo escondida todo ese tiempo bajo esa capucha?

...¿Pero qué ra...–balbuceó apenas al ver a la joven.

Dichajoven, que era nada más y nada menos que la princesa Sakura, comienza entonces a gritar, y antes que la situación pase a peor, Shaoran reacciona tapándole la boca con una mano, mientras que con la otra la amenaza con la daga en su cuello.

–... Diablos...–dice desesperado, escuchando cómo un guardia continúa golpeando la puerta. Debía planear alguna estrategia... alguna rápida para solucionar el problema.

No se le ocurrió mejor manera que pensar en algo fijando su mirada en la de su rehén...

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Mientras tanto, del lado de afuera otro guardia se suma a la situación acercándosele a su compañero.

–¿Qué pasa que están haciendo tanto escándalo?

–... Escuché ruidos en el pasillo y vine lo más rápido que pude. Creo que hay alguien husmeando ahí dentro.

El guardia recién llegado intenta abrir la puerta y mira por el agujero de la cerradura.

Es imposible -dijo el joven de cabellos cortoscolor negro- La puerta está completamente cerrada, y el único que tiene acceso es Su Majestad.

–¡PeroCapitán Yamazaki, le digo que escuché ruidos! ¡Alguien estaba cerrando la puerta!

Sí, claro. ¿Y se quedó encerrado adentro?–responde Yamazaki sarcásticamente.

–¿Qué es lo que pasa aquí?–dice de pronto otro guardia de rango superior haciendo su aparición.

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Shaoran no sabía por qué... pero no podía dejar de mirar los bellos ojos verdes de su rehén, al igual que ella no podía cesar de mirar los suyos...

Poco a poco, Shaoran va alejando la mano de su boca viendo con sorpresa que ella no vuelve a gritar. Sakura continúa mirándolo fijamente, sin darse cuenta de que estaba sonrojándose.

Shaoran se había olvidado por completo de su estrategia y de la situación en la que se encontraba... Sin saber por qué, no podía dejar de mirarla... era una sensación extraña. ¿Qué era lo que le estaba sucediendo¡Estaba completamente paralizado por tan sólo una mirada!

Shaoran cae a la tierra cuando los guardias comienzan a gritar y a forzar la cerradura nuevamente.

...tsk... es cierto, tengo que ver la manera de...–piensa mientras busca una salida.

Shaoran mira entonces hacia su derecha donde afortunadamente hay una ventana por donde escapar y se pone de pie.

–¡E-Espera!–le dice Sakura de pronto sujetándolo del brazo.

Shaoran voltea para verla, cuando un pergamino en el suelo a su lado le llama la atención.

¿Era posible? Podía ver que contenía un símbolo chino de... ¿su familia? ...

¿Era el mapa!

Sakura se dio cuenta de lo que estaba mirando, cuando de repente

¡CRASH!

Ambos voltean al escuchar el sonido de un golpe. Los guardias habían conseguido que la puerta cediera.

Estaban entrando.

Shaoran se quedó en espera de su llegada, mientras que Sakura tomó del suelo el pergamino que estaba a su lado. Iba a desplegarlo para ver lo que contenía cuando los sujetos en cuestión se hicieron presentes. Rápidamente, Sakura guardó el pergamino entre su ropa.

–¡Intrusos!–grita uno de ellos.

–... Pero si es... –dice otro al ver que se trataba de su princesa.

Shaoran sujetó fuertemente a la chica por la espalda con la daga nuevamente en su cuello, ante el temor de los soldados. Yamazaki dio un paso preparándose para atacar, mientras que los restantes se dispersaron rodeándolos.

Shaoran vio que esos sujetos conocían a la chica, así que decidió aprovechar esa ventaja acercándose a la ventana para saltar. Recordó de pronto la razón por la que estaba allí e intentó visualizar el pergamino que minutos antes estaba cerca de él.

Los guardias le estorbaban... no podía distinguir nada. No le quedaba otra opción, tendría que resignarse a encontrarlo en algún otro momento.

Shaoran se acercó al borde de la ventana mirando hacia abajo. Si caía, la distancia que había entre donde se encontraba y el próximo techo no era mucha. Con un poco de agilidad, rápidamente escaparía. ¿Pero qué iba a hacer con ella? Por la reacción de sus enemigos, les preocupaba que no la lastimara... Si la llevaba con él, estaría a salvo porque no lo atacarían por miedo a lastimarla ella. Sí, eso era lo mejor que podía hacer...

Los soldados se encontraban estáticos esperando su próximo movimiento. Shaoran arrojó unas estrellas filosas de metal, provocando que las esquivaran. Aprovechó esa distracción y cargó a la chica sobre su hombro, saltando junto con ella al vacío.

–...¡Pero qué diablos...!–gritó el capitán.–¡Que no escape!–les ordenó a sus subordinados.

Ágilmente, Shaoran saltó uno a uno los distintos techos del palacio, mientras que los guardias salieron en su persecución. Les llevaba una gran ventaja, fue por eso que cuando llegó a uno de los jardines decidió dejar a su rehén allí, ya no la necesitaba.

Con cuidado,bajó a su rehén al lado de una fuente, mientras miraba a su alrededor para saber por dónde había venido.

Sakura recordó que tenía encima lo que ese sujeto estaba buscando.

–... O-Oye...–comenzó a decir la joven tímidamente.

Shhhh...–le contestó éste en un tono suave ignorándola por completo.

P-Pero es que...–insistió Sakura sin entender todavía por qué...

–¡Silencio!–le dijo Shaoran tapándole la boca amenazándola de nuevo con su arma.

Sakura no intentó decir nada más.

Shaoran continuaba observando los alrededores. Podía escuchar que los guardias estaban cerca. Ya sabía más o menos dónde se encontraba. Era hora de regresar, Len lo estaba esperando.

Soltó entonces rápidamente a la chica, y desapareció en la oscuridad de la noche, justo antes de que los soldados llegaran.

–¡Princesa¿Se encuentra usted bien!–le pregunta preocupado Yamazaki al llegar donde la muchacha..

–S-sí estoy bien, no se preocupe.-murmuró Sakura mirando hacia el lugar donde se había ido su captor.

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–¡Despierta de una vez!–le grita Shaoran a Len, quien se había tomado una pequeña siesta.–¡Menos mal que ibas a hacer guardia!

No estaba dormido...–dice bostezando.

Sí, claro. ¡Rápido! Es hora de irnos.–dice arrastrándolo bruscamente para que vuelva en sí.

–¿Lo conseguiste?–dice Len poniéndose de pie y siguiéndole el paso.

–¡Después te lo explicaré!-dijoShaoran mientras se escondían de ungrupo de guardias que se encontraban cerca del lugar- Si no nos damos prisa nos van a descubrir.

OIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIO

Los guardias se dividieron en grupos inspeccionando el lugar, en busca del ladrón.

Mientras, Sakura se quedó sentada al borde de la fuente con el pergamino en sus manos.

Sakura recordó la mirada del sujeto al descubrirlo y miró detenidamente el símbolo chino que poseía como sello. Se preguntó entonces qué tenía de especial ese trozo de papel... Después de todo, no significaba nada en comparación con las demás riquezas que había en la habitación... ¿o sí?...

La parte en la que ese ladrón la arrojó al suelo le vino de pronto a la mente.

¿Por qué en ese momento... no había podido dejar de mirarlo?

Sakura no lo entendía...

El brillo de sus ojos... en el instante en que sus miradas se cruzaron era como si el tiempo se hubiera detenido... Se había sentido tan extraña...

Tenía entre sus manos lo que ese sujeto misterioso buscaba... lo cual significaba que volvería para buscarlo. ¿Se había dado cuenta que lo tenía ella?

Creía que no, sino podría habérselo quitado tranquilamente mientras estaban solos en la fuente.

Sin saber por qué, se le dibujó una sonrisa en su rostro. El hecho de que volvería a verlo la ponía inexplicablemente feliz.

–Me pregunto...–pensó mirando hacia el lugar por donde esa persona había desaparecido-... quién eres...–dijo en voz baja, mientras sujetaba fuertemente el pergamino y su rostro era iluminado por la suave luz de la luna.

Continuará...