BAJO EL CIELO DE CERULEAN

por Aneth.

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"Porque bajo este cielo yo te conocí...

y desde ese día supe

que estarías a mi lado para toda la eternidad"

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NOTA:

Este capítulo va dedicado a Andrés-kun n - n

Los personajes de Card Captor Sakura le pertenecen pura y exclusivamente a CLAMP.

Los demás, son personajes inventados y YO soy la dueña absoluta de todos ellos!

Este fanfic es realizado sólo con fines de entretenimiento.

CAPITULO 7:

DECISIÓN

Los suaves rayos de luz se introducían gentilmente por los apagados vidrios de las ventanas. El rey se encontraba cómodamente recostado en su trono real, mientras su rostro era levemente iluminado por dicha luz y se dejaba llevar fácilmente por sus pensamientos.

Había transcurrido cerca de una hora desde que Kain se sentó en dicho lugar haciendo gala de sus habilidades estrategas para formular sus complejos planes. Sólo él y el silencio estuvieron presentes todo el tiempo en la habitación.

La puerta se abrió de pronto permitiéndole a alguien la entrada, lo cual no impidió en lo absoluto que el rey siguiera en lo suyo.

Te esperaba–dijo el rey recostado en su trono jugando con el racimo de uvas que estuvo sosteniendo todo ese tiempo.

Kain en ningún momento desvió su mirada hacia la puerta del salón, ni siquiera cuando su grave sonido advertía la presencia de alguien que requería su atención. El rey supo desde el primer momento quién se había hecho presente en la sala tanto por sus fuertes pasos como por su elegante manera de caminar.

El sujeto en cuestión era un hombre alto y de gallarda apariencia. Sus cabellos largos y plateados caían sobre su uniforme militar color negro. Un destello color violáceo apareció en sus apagados ojos grises a causa de la tenue luz que ingresaba por la ventana.

Al escuchar las palabras de su superior, el sujeto colocó su mano derecha sobre la empuñadura de la espada que se hallaba enfundada en su cinto, y se arrodilló ante el rey inclinando su cabeza en señal de respeto.

¿Me mandó llamar, Su Excelencia?–preguntó en un tono serio, y con un dejo de cansancio y mal humor por su llegada tan urgente.

Sí, así es–dijo el rey comiendo un par de uvas e ignorándolo, sin voltear a mirarlo ya que todavía seguía concentrado en sus planes.

Al notar esto, el recién llegado decidió insistir.

¿Puedo preguntarle a qué se debió la urgencia de su llamado, Mi Señor?–con un tono más molesto y cansado que antes.

Kain comió con una excesiva tranquilidad las uvas que le restaban, y volteando para ver por primera vez a su subordinado dijo:

Lamento haberte hecho venir con tanta rapidez, mi fiel soldado Yue...–dijo poniéndose de pie instantáneamente.–Pero necesitaba un soldado de confianza que pueda cumplir una tarea en particular.

Yue lo miró con desagrado, mientras que el otro sujeto caminaba lentamente por el Salón como si lo que estaba meditando hace unos momentos atrás tuviese algo que ver con lo que le iba a decir.

Debe ser una tarea importante...–dijo entonces Yue perdiendo la paciencia totalmente–... como para que me haya hecho llamar tan urgentemente sin siquiera haber comenzado mi misión, Su Majestad.–dijo esta vez apretando los dientes sumamente molesto y levantando el tono de voz.

Kain notó esa agresividad y se volteó repentinamente enfrentando la dura mirada del soldado. Por unos instantes, Yue tuvo la oportunidad de ver unos ojos llenos de odio. Unos ojos oscuros y tan fríos como el mismísimo hielo.

Yue le hizo frente unos segundos a aquella fría mirada de cristal, y supo en ese momento que no era buena idea hacer enfadar al rey, así que decidió en contra de su voluntad rendirse y bajar su cabeza en señal de arrepentimiento. Al ver esto, Kain ablandó entonces su mirada en un abrir y cerrar de ojos, dirigiéndose a la ventana tranquilamente.

–No te necesito al frente de infantería, Yue.–dijo Kain serenamente como si nada–Esos reinos ya me pertenecen, aquí es donde prescindo de tus servicios.–continuó.

Yue levantó la mirada una vez más. –¿Y que es lo que entonces Su Alteza desea?–dijo él soldado apaciguando como pudo la notoria molestia del tono de su voz.

–Te lo diré no bien resuelva unos asuntos... Por ahora, sólo necesito que escoltes a una persona.

Yue frunció el ceño. Debía estar bromeando si sólo lo hacía venir a tal velocidad para escoltar a un simple transeúnte.

–¿Eso es todo?–preguntó el hombre exasperándose totalmente– ¿Escoltar a alguien¿Con todos los soldados que hay en el castillo Su Majestad me hizo venir para que escolte a alguien!

–Sabes que no me gusta que hablen más alto que yo, Yue...–dijo Kain sacando de su bolsillo un lente asombrosamente sin alterarse, ya que sabía que su lacayo iba a reaccionar de esa manera.

Yue hizo una pausa conteniéndose. –Lo siento, Su Majestad–dijo éste apretando los dientes. –Pero es que...

–No es un "simple transeúnte"–dijo el rey repitiendo sus palabras y observando de cerca el lente mientras lo limpiaba con su aliento.

Yue levantó una ceja sin entender a lo que su rey se refería.

–Quiero que vayas a Cerulean, el Reino del Oeste, y traigas a la Princesa Kinomoto contigo.–dijo Kain finalmente.

El soldado abrió los ojos sorprendido por una tarea que no se esperaba, pero no dijo absolutamente nada.

–Por ahora sólo te pido eso...–dijo el rey colocándose el lente en su ojo izquierdo.–Cuando regreses, te diré la parte más interesante–dijo mirándolo con una sonrisa algo malvada en su rostro.

–Como Usted lo ordene... –preguntó Yue luego de unos instantes de dudoso silencio–Dígame cuándo desea que parta, Su Alteza.

–Mañana mismo. Así que te sugiero que aproveches el día de hoy para descansar–dijo el rey sonriendo apenas, mientras el soldado se ponía de pie y hacía una reverencia.

En ese momento, Hiragisawa hace su entrada tranquilamente por las puertas del Salón.

–Creo que voy a retirarme por unas horas –dijo Kain caminando en sentido contrario al joven que acababa de entrar–Eriol, encárgate de la redacción de la orden y dásela a Tsukishiro.

–Sí, Su Excelencia–le respondió éste, aunque no pudo oírlo puesto que Kain ya se había alejado completamente de ambos.

Eriol se sentó frente a un escritorio redactando la orden que le pidió el rey. Aunque él no estaba presente en la conversación que tuvo lugar minutos antes, había sido informado de todo con anterioridad. Yue irguió su figura y soltó el mango de su espada, mientras que Hiragisawa le entregaba un pergamino atado y sellado con el emblema de la Casa Real.

–Al menos alégrate, amigo–le dijo Eriol con confianza–Tienes la posibilidad de ver a tu hermano de nuevo¿no?.

Yue miró el pergamino y luego unos instantes al consejero quien llevaba en su rostro una leve sonrisa. Hiragisawa conocía la personalidad del soldado y sabía que no respondería a ese comentario.

Sin decir ni una palabra, tanto Yue como Eriol hicieron una pequeña inclinación a modo de saludo y ambos se retiraron de dichos aposentos.

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Sakura abrió lentamente los ojos, escuchando el suave gorjeo de los pájaros posados en las ramas del árbol sobre ella. Se levantó muy despacio, sintiendo calor por la pesada humedad que había en el aire, y cubrió con su mano blanca sus ojos verdes de la luz del sol tan brillante.

La princesa observó a su alrededor y lanzó de pronto un grito ahogado. Se dio cuenta que se encontraba en un bosque, completamente rodeada de frondosos árboles y plantas bajas con flores. Sakura miró hacia todas direcciones tratando de recordar lo que había sucedo antes, y gimió a causa de un latente dolor en su cabeza.

–Veo que ya despertaste–dijo un sujeto con voz suave detrás de ella.

Sakura se sobresaltó y tiró hacia atrás en sorpresa, chocándose con el árbol en el que se hallaba recostada minutos antes. El sujeto de cabellos largos se inclinó para estar a su misma altura, sonriéndole apenas.

–¿Q-Quién...? –gritó ella mirando al hombre con desconfianza.

–Mi nombre es Milo–respondió éste serenamente irguiéndose y haciendo una reverencia.–Veo que está mejor de su herida.

Sakura se sorprendió ante la amabilidad de aquel sujeto mas aun lo miraba sospechosamente con desconfianza. Ante su comentario se llevó una mano hacia la zona herida de su cabeza.

–¿Qué fue lo que me pasó...?–dijo ella gimiendo un poco, y mirando inquieta a todos lados no sabiendo bien qué buscar en realidad.

–Perdió el conocimiento.–continuó Milo sin modificar el tono de su voz–Estuvo durmiendo desde el día de ayer.

–¿Y qué es lo que hago aquí!–gritó desesperada notando que el sujeto estaba armado y ella completamente indefensa, mas su desconfianza hacia él disminuía progresivamente.

Lo último que recordaba era estar corriendo con ese ladrón por los calabozos, pero no recordaba haber salido nunca de aquel lugar. ¿Habría sido un sueño? Se puso de pie algo mareada por la humedad sofocante y miró a sus alrededores, mientras el otro muchacho la observaba pacientemente sin moverse. No veía el palacio, sólo había árboles. Sino era un sueño, entonces... ¿podría ser que aquel ladrón la haya llevado hasta allí cuando ella perdió el conocimiento¿Pero dónde estaba él entonces?

–Vaya, vaya¿pero qué tenemos aquí?–dijo una voz burlona aproximándose al lugar haciendo sobresaltar a la joven una vez más. Sakura dio unos pasos hacia atrás, viendo acercarse a un muchacho alto de cabellos negros y de perspicaces ojos oscuros– No pensé que nuestra huésped sería tan bonita.

Milo apartó los cabellos que le caían de su rostro y guardó silencio viendo la situación.

El joven se iba acercando mientras Sakura llevaba una mano a su pecho en posición defensiva ya no sabiendo qué esperar. Se sentía confundida. Esto no debía estar pasado, las cosas no deberían haber salido así. ¿Quién rayos eran esos sujetos?

–Con que tú eres esa chica...–dijo el muchacho a tan sólo un paso de Sakura, quien no reaccionó y se quedó completamente inmóvil. El joven se inclinó y la tomó de la barbilla sonriendo con fanfarronería–... Eres preciosa¿lo sabías?

Sakura lo miró fijamente con profundo desagrado.

–Suéltame–dijo la princesa molesta armándose de valor. Si algo no le gustaban en lo absoluto era que la vieran como un blanco fácil y se confiaran para aprovecharse de ella.

–Hasta enojada te ves linda–replicó éste sin prestarle atención alguna. Milo revoleó los ojos, viendo cómo él arrimaba su rostro al de la joven para besarla.

Sakura frunció el ceño y no soportándolo más, miró la espada que llevaba su enemigo en el cinturón. Justo antes de que el sujeto tocara sus labios, Sakura aprovechó ese momento y tomó el arma del sujeto colocándola en el pecho de su rival. El joven se detuvo, sintiendo la filosa punta de la espada obligándolo a echarse atrás.

–Tranquila, preciosa...–dijo éste retrocediendo sin dejar de sonreír, observando la mirada de valor y determinación de la muchacha. –Las armas no son para niñas tan lindas como tú.

–No me llames así–dijo la princesa enojada.

–Dime tu nombre, entonces–dijo divertido.–Así sabré como llamarte, preciosa.–Él intentó acercarse una vez más, pero ella lo amenazó poniéndose a defensiva otra vez. Sakura comenzó a enfurecerse indignada.

–¡Mi nombre es Sakura! Y te lo advierto: un paso más y te aseguro que te arrepentirás–dijo ella en verdad molesta, mientras él lanzaba una carcajada.–¿Qué¡Acércate y veras de lo que soy capaz!

–Len, ya fue suficiente–dijo una voz seria haciendo su aparición en el lugar, provocando que los tres presentes voltearan hacia el lugar de donde provenía dicha voz. Sakura parpadeó sorprendida, viendo cómo los rayos del sol iluminaban sobre las sombras el rostro del ladrón que ella había querido liberar.

Shaoran se aproximó caminando despacio, con sus penetrantes ojos ámbar fijos en los verdes de ella. Sakura respiró agitadamente. Finalmente le podía ver a la perfección el rostro, ya que no poseía ningún pañuelo, y la luz era abundante. Lo primero que pasó por la mente de ella era que el sujeto pese a ser un delincuente, era increíblemente apuesto. Sus rasgos eran perfectos, y sus cabellos color chocolate desordenados caían sobre sus brillantes ojos café, ojos en los cuales sentía que podía perderse si se descuidaba. Sin embargo, Sakura no sabía si ponerse feliz o enfurecerse por la situación en la que se encontraba, después de haberse arriesgado por él como lo había hecho.

–Esa arma no fue hecha...–dijo seriamente el joven Li, mirándola de pies a cabeza, y observando las ropas sencillas de criada ignorando del todo a sus compañeros.–...para niñas como tú...

Len esbozó una sonrisa.–¿Ve que tengo razón, bella damisela?–repitió con tono burlón de nuevo, provocando que Sakura saliera de su trance y lo mirara con desagrado otra vez.

–Ya está bien–gruñó Shaoran a su amigo mirándolo desafiante. Len levantó las manos en señal de que había entendido y se echó para atrás finalmente. Sin embargo, Sakura no bajó el arma.

–Puedes bajarla, él no te tocará–dijo Shaoran sin quitarle los ojos de encima.

–No lo haré–dijo ella causando en todos leves miradas de sorpresa.–No hasta que me digan qué es lo que hago aquí, y me indiquen el camino para volver.

Shaoran sonrió viendo que la joven hablaba en serio.–¿Es una amenaza¿Crees que te encuentras en la posición adecuada para hacer eso?–Sakura frunció el ceño inquieta, sabiendo que estaba ella sola contra tres.–¿Y bien?

–No me rendiré así de fácil–replicó ésta tratando de ocultar sus nervios–¡Exijo que me lleven de vuelta al palacio, ahora!

Shaoran lanzó una sonora carcajada por esas palabras, mientras que Len ahogaba una risa y Milo sonreía por el valor de la jovencita. Los tres pensaban que esa forma de actuar era producto del fuerte golpe que había sufrido en la cabeza.

–He dicho que no está en la posición más adecuada para exigir absolutamente nada–dijo Shaoran calmándose y acercándose a ella.–Si yo fuera tú disminuiría ese aire de superioridad ahora.

Sakura sujetó fuertemente la espada con las dos manos defendiéndose. Aunque no tuviera ninguna posibilidad de ganar, tenía que demostrarles que no era una mujer frágil como todas las demás. Que ella valía algo y no sólo por ser parte de la nobleza, aunque no sabía a ciencia cierta se habían dado cuenta de ello. Pero la idea de ser tres contra uno estaba destruyéndole los deseos de pelear poco a poco. La desventaja era mucha.

Shaoran notó en los ojos de la jovencita que estaba debatiéndose entre sus propios pensamientos, por lo que sacó su espada rápidamente y le apartó la que ella sostenía en un abrir y cerrar de ojos. Sakura emitió un quejido, pero no apartó su mirada de furia de la del sujeto.

–No creo que sea necesario...–dijo Li levantando su espada en dirección a la joven–que la amenace de nuevo con esto¿verdad?– Sakura apretó fuertemente los dientes sintiendo muchísima impotencia y frustración. Definitivamente eso no debía estar pasando.

–Deberías haberme traído a esta belleza mucho antes–mencionó Len devorándose a Sakura observándola, recibiendo una mirada severa de reprimenda por parte de Shaoran.–Está bien, está bien... haz de cuenta que no dije nada...

El muchacho se rascó la cabeza, mientras que Shaoran guardaba su espada.

–Vendrás conmigo–le ordenó a la joven tomándola del brazo.

Sakura se asombró por la orden y la repentina sacudida.–¡Su-suéltame!–gritó ella ofreciendo resistencia.

–Creo que primero debemos arreglar un asunto pendiente.–dijo Li mirándola fugazmente a los ojos y llevándosela consigo del lugar.

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La princesa siguió a su captor sin dejar de observar los alrededores en vista de un posible escape. Habían estado caminando por unos diez minutos, lo que no era mucho, pero ella creyó que era una eternidad. Los rayos de sol estaban brillando fuertemente. Sakura comenzaba a sentir que le faltaba el aire por tanta humedad. Miró el cielo que se asomaba por las copas de los árboles y notó algunas nubes arremolinándose alrededor del sol sin taparlo. Con suerte llovería, y esa sería una oportunidad perfecta para irse de allí. Tal vez en algún momento tendría la posibilidad de salir corriendo, y quién sabe, quizá podría perderse con ayuda de la lluvia, encontrar la salida y regresar pronto a su hogar.

Se preguntaba si su hermano ya estaba enterado de la situación y habría mandado hombres a buscarla. Si eso era cierto, era probable que no tardaran en llegar tampoco. La idea de volver no le gustaba del todo, ella sabía que si antes ella consideraba que no tenía vida, pues ahora definitivamente no la tendría. Estaba ante la duda de si su hermano la recibiría con los brazos abiertos preocupado, o bien la odiaría por el resto de su existencia.

Sakura jadeó cuando ambos subieron una pequeña loma y aceleró el paso al bajar por ella. Miró a sus costados y notó que el camino que su captor había elegido era el más fácil de todos, ya que los demás estaba repletos de peligrosas rocas y charcos de dudosa profundidad, junto con bajadas empinadas. Se le cruzó por la mente que tal vez eligió ese sendero pensando en las limitaciones de ella, ya que él no tendría ningún inconveniente en atravesarlos. Ante ese pensamiento, Sakura negó con su rostro sin que el joven se percatara de ello.

No, eso no es posible... yo no le importo, sólo quiere ese... mapa... –pensó apenada mientras lo miraba tímidamente conforme avanzaban.

Sakura se quedó casi todo el trayecto hipnotizada mirándolo, tanto que llegó a tropezarse torpemente más de una vez. Él se dio cuenta de ello pero continuó ignorándola, hasta que los tropiezos se hicieron tan evidentes que finalmente se detuvo encarándola.

–¿Es mucho pedir que mires hacia adelante?–gruñó éste observando a la muchacha sonrojarse hasta las orejas. Sakura negó con la cabeza lentamente.–Bien, ya falta poco.

Diciendo esto, él volteó y la guió hacia una enorme colina que se alzaba frente a ellos. Con rapidez, ya que él había comprobado días antes que la joven sabía bien escalar sola, la ayudó a subir hasta llegar a la parte más alta. Sakura alcanzó la cima con gracia y destreza, y sintiendo cómo el sujeto soltaba su brazo se quedó perpleja al contemplar la vista que ahora tenía la posibilidad de disfrutar.

Allá a lo lejos se observaba un amplio desierto, cuyo centro tenía un gran palacio rodeado de una muralla. A lo largo de ella, podía verse una extensa vegetación de palmeras, dando nacimiento a una pequeña aldea. Y no llegaba ver más allá debido a que la altura de la colina no era mucha, pero suponía divisar tan sólo una pequeña porción del mar que se encontraba detrás.

–Ahora lo ve–comentó Shaoran mirando divertido su asombro–No estamos lejos de su reino. Pero no puede escapar de aquí sin que veamos antes sus vanos esfuerzos por cruzar este desierto. Todos sus intentos serían inútiles.

Sakura se quedó sin palabras. La princesa se dio cuenta que su plan de escaparse, incluso con la ilusa idea de usar la lluvia, resultaría imposible. Aunque lloviese, lo máximo que podría hacer era esconderse en el bosque un tiempo antes de ser encontrada por ellos. Pero no podía atravesar nunca ese desierto. Ellos la alcanzarían, y volvería a estar en la misma situación que antes.

Sakura se dejó caer de rodillas en la tierra seca bajo sus pies, arrepintiéndose de haberse metido en tal lío.

–Ahora–continuó Shaoran sentándose junto a ella–Tú me debes algo–le dijo tomándole el rostro con su mano obligándola a mirarlo.–Sakura¿verdad?–La princesa no dijo ni una palabra, por lo que él tomó su silencio como un "sí" de respuesta.–Me has causado muchos problemas...

La princesa se limitó a observarlo a los ojos tímidamente. No tenía escapatoria, por más que intentara algo para huir el resultado sería el mismo. Sakura sentía deseos de llorar, mas no permitió que ninguna lágrima se asomara por sus ojos esmeralda. Se suponía que las cosas no saldrían así... Por querer verlo y ayudarlo, ella se encontraba alejada de su hogar, sin ninguna posibilidad de escape. Todo había sido su culpa de nuevo.

–¿Por qué... haces todo esto?–preguntó nerviosa al fin, buscando algún tipo de respuesta. El joven sonrió por la pregunta, haciendo que ella se sonrojara sutilmente.

–Porque quiero algo que tú tienes–respondió éste acercándosele lentamente, viendo el notable sonrojo de ella aparecer en sus mejillas.

Sakura sentía su rostro arder. No podía moverse y su corazón latía con una fuerza inusitada, como si éste fuera a salírsele en ese instante del pecho. Otra vez estaba perdiéndose en esos bellos ojos ámbares que la miraban con ciertos destellos de deseo.

Shaoran en ese momento se olvidó completamente del mapa, de su padre y de todo lo demás. Sólo se dejó llevar por esa hermosa mirada esmeralda que lo observaba sólo a él. No podía resistir esa extraña atracción que sentía cuando estaba junto a ella. Era como un imán que le obligaba a acercar su rostro al suyo, y le hacía olvidar absolutamente todo, inclusive de quién era.

–Len tiene razón...–él le susurró a escasos centímetros de su boca sin apartar la vista de sus ojos sólo para desviarla hacia sus labios–... en verdad es preciosa...

Shaoran acortó esa distancia que lo separaba de su presa con un suave y cálido beso, una tierna caricia que le arrancó a Sakura un profundo suspiro al sentir sus labios sobre los suyos. La princesa cerró los ojos nerviosa sintiendo una calidez que nunca había sentido antes. Ese ladrón le estaba robando su primer beso... por lo que sólo se dejaba llevar tímidamente por esas nuevas e intensas sensaciones que hacían que se sintiera en las nubes. Shaoran la estrechó contra él y le arrancó otro suspiro cuando le separó los labios e introdujo la lengua en su boca, sintiendo cómo ella se estremecía entre sus brazos. El corazón de Sakura dio un vuelco cuando sintió su lengua explorar todo de ella, y pese a que al comienzo se sintió aterrada, de una forma muy suave y delicada correspondió a ese beso dulce y eterno.

Resistiéndose, Shaoran apartó sus labios para tomar aire y respirando entrecortadamente miró embelesado sus mejillas sonrosadas y sus ojos que aún permanecían cerrados.

Sakura abrió lentamente los ojos, sintiendo el corazón latir a mil por hora, y aun más cuando se enfrentó con esa mirada ámbar de nuevo. Shaoran le acarició el rostro suavemente con su mano apartando algunos de sus dorados cabellos, mientras ella seguía temblando y cerraba los ojos de nuevo ante su contacto.

–Dime dónde está ese pergamino–le susurró él suavemente mientras veía cómo ella temblaba abriendo los ojos poco a poco.

Con la mirada extraviada, como si hubiese perdido todo control sobre sí misma, Sakura comenzó a responder: –L-lo tengo... en...–abriendo completamente los ojos y llevando su mano en dirección a sus ropas para buscarlo y entregárselo, fijó de repente su mirada en la de su captor deteniéndose súbitamente.

Sakura cayó a la realidad, y dudó unos momentos de lo que iba a hacer. ¿Y qué ocurriría con ella una vez que él tuviese lo que buscaba¿La abandonaría en ese bosque y se iría como si nada hubiese pasado¿Sólo la estaba usando¿Eso quería decir que ese beso no había significado absolutamente nada¿Él sólo estaba jugando?

Para él yo no soy nada...–pensó de pronto apenada, transformando su mirada perdida en una de decisión. –Sólo está jugando conmigo...–Shaoran notó ese repentino cambio algo sorprendido, aunque no le gustó para nada esa actitud tan segura.

–No te lo diré.–dijo Sakura firmemente sin apartar la vista de sus ojos.–No te diré dónde está... no hasta que me lleves de regreso a palacio...

Shaoran endureció su mirada de pronto. Creyó que le iba a ser más fácil, mas se dio cuenta que con aquella jovencita las cosas nunca resultaban como él esperaba. No sólo había dificultado todo desde el comienzo, sino que seguía complicándola ahora que se encontraba a su merced. Parecía como si ella no conociese el significado de las palabras "rendirse" y "miedo". Sin embargo, Shaoran sonrió para sus adentros complacido de que eso no era verdad, sino que ella sí había conocido el significado de esas palabras cuando él la tuvo entre sus brazos unos segundos antes.

–Sabes que estás jugando con fuego al hacer eso–dijo Shaoran sin dejar de mirarla severamente a través de sus pupilas color café.

Sakura tragó saliva, pero no cambió su actitud decidida ante el ladrón. Al menos delante suyo, no permitiría que éste viera su debilidad.

–Lo sé–replicó la princesa con voz temblorosa, tratando de disimular su temor.–Pero no te queda opción¿verdad? Si te deshaces de mí nunca obtendrás lo que quieres porque sólo yo sé dónde está...–Shaoran frunció el entrecejo–... A menos que quieras revolver todo el palacio, pero me temo que los guardias de mi her... de mi rey te atraparán de nuevo antes que lo encuentres...

Silencio. Por la furia que emanaba de sus ojos, ese sujeto ahora sí que se desharía de ella o le haría cosas mucho peor con tal que confesase la verdad. La princesa rogó a los cielos que éste nunca se diera cuenta que el mapa que estaba buscando lo llevaba encima, es más, se encontraba oculto pero en frente de su verdadero dueño.

Sakura comenzaba a desesperarse por esa pesada tensión que había en el aire. Las cartas ya habían sido arrojadas, ahora sólo le restaba esperar a que su enemigo diera el brazo a torcer.

–Eres fuerte–dijo éste de pronto sin cambiar la expresión de su rostro–Muy bien, tú ganas.–Sakura no pudo evitar abrir los ojos sorprendida. –Es un trato. Yo necesito de ti y tú necesitas de mí, me parece justo. –Shaoran entonces, la sujetó de los brazos con fuerza acercándola hacia él lastimándola–Pero no olvides, que aquí todavía mando yo...

La princesa parpadeó molesta–¿Y qué te hace pensar que voy a obedecerte?

Shaoran la soltó repentinamente haciendo que la jovencita perdiera el equilibrio y cayera al suelo. Sakura emitió un quejido, mas él la ignoró y se puso de pie lanzándole una mirada severa.

–Hora de volver–dijo éste dando media vuelta y bajando la colina rápidamente dejando una estela de arena mientras descendía.

Ella se repuso y lo observó desde arriba confundida.–¿A-A dónde vas?–gritó desorientada, mas él no contestó y siguió avanzando perdiéndose en el bosque. Sakura perdió la paciencia–¡Si piensas que voy a seguirte estás muy equivocado! No te obedeceré¿me oyes¡Cuando menos lo esperes me iré de aquí , ya verás!

La princesa se puso de pie, y decidida a arriesgarse volteó a mirar el enorme desierto que se desplegaba a sus pies, antes de alcanzar el reino al que deseaba llegar. Mientras sus cabellos castaños eran movidos por una suave y calurosa brisa, comenzó a creer que podía escaparse de allí sin problemas en ese instante.

Pero entonces, ella lo comprendió: si se iba sola de allí, a duras penas podría alcanzar la mitad del recorrido de tan amplio que ese desierto era; no tenía comida, ni mucho menos agua; podría pasar una eternidad antes de que alguien acudiese en su ayuda si algo llegara a ocurrirle... si es que alguien se detenía a pensar en ella. Había más posibilidades de que pereciera cruzando ese desierto que si se quedaba en el bosque lejos del palacio. Escaparse era sinónimo de suicidio.

Sakura sintió como su esperanzado plan de escape se le iba rápidamente a los pies de la frustración. Esa esperanza sólo le había durado unos pocos segundos... Volteó entonces nuevamente en dirección al bosque. Tal vez ese sujeto no se había ido muy lejos.

Quizá aun tenga tiempo de alcanzarlo...–pensó dudosa.

No quería hacerlo, porque sino le estaría dando la razón. Pero se dio cuenta que no había otra alternativa, y lo que más le disgustaba de la idea, era que él sabía que ella no podía irse de allí y que lo seguiría tarde o temprano; que lo iba a terminar obedeciendo por las buenas o por las malas.

Pero algo le decía a Sakura que seguirlo y que él creyera eso sería una muy mala idea. No le presagiaba nada bueno que éste viera que caía tan fácil ante él.

Entonces Sakura lo decidió. No iba a obedecerlo, no iba a moverse de allí, ni siquiera por esa lluvia que se estaba avecinando. Ni aunque lloviese a raudales iba a seguirlo. Sakura Kinomoto no se rendía tan fácilmente, no mientras pudiese evitarlo y haya jugado todas las cartas antes.

Bien.–se dijo Sakura a sí misma cruzándose de brazos tomando la decisión final. –Si quieres jugar, pues jugaré... Y yo seré la que gane.

Diciendo esto, la princesa volvió a sentarse con los brazos cruzados apoyándose contra el tronco de una seca palmera mirando hacia el horizonte, pensando en su reino, en su hermano y en el beso de aquel desconocido.

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Comentarios de la autora:

Bueno jejeje, esta vez no tardé tanto XD (ya lo tenía escrito pero quise esperar a comenzar el capítulo siguiente n.n) así que no me peguen! T.T

Con respecto a este capi, pues, Yue hizo su aparición para ser mandado a buscar a nuestra heroína! Pero todavía él no sabe que la princesa no se encuentra en el palacio! Jijiji, y Saku despertó en el bosque rodeada de nuestros queridos ladrones jajaja, y se tuvo que soportar los ánimos de cada uno, en especial el carácter brusco de Li, pero siempre lo perdonamos n.n. Y finalmente me decidí a poner el tan esperado momento SxS! Espero de todo corazón que les haya gustado, saben que soy principiante, me encantaría que les haya agradado T.T

Y por último, Sakura decidió hacerle la contra a Shaoran, lo que me da pie para muchísimas discusiones entre esos dos si ninguno da el brazo a torcer XD. Y ella ahora pretende quedarse en ese lugar aunque se caiga el mundo! Oh my gosh! O.O Lamentablemente para ella, pienso hacer que se arrepienta de haberse quedado allí n.n jejeje, soy maala muy maala (pero así las cosas son más entretenidas n – n).

Espero de verdad que les haya gustado! n.n

Bueno, como todos saben a esta altura, no se pueden responder los reviews por aquí, ya que han implementado la respuesta por mail a cada uno de los miembros de la página (o sea, si lo hago me sancionan T.T). Así que les responderé a todos los que ya tienen una cuenta por estos lares n - n y a los que no, les pido por favor que escriban su dirección de correo electrónico para que les pueda responder por mail! n.n (nada me va a impedir que les agradezca n - n).

Les agradezco especialmente a lady esmeralda, KARY e Itzia-hime, que si bien son lectoras anónimas¡no saben cuánto les agradezco que sigan leyendo y todo su apoyo! T.T snif snif. Muchas gracias a las tres! Me puso muy feliz el leer sus reviews! n.n (y les pido porfis, que me dejen su dirección de mail para que les pueda responder mejor la próxima vez :D okis? n.n)

Mil gracias por seguir leyendo mi humilde historia y por sus hermoso comentarios.

GRACIAS INFINITAS A TODOS USTEDES:D

Eso es todo, y no se preocupen que ya empecé a escribir el capítulo que le sigue para intentar así actualizar cada tres semanas como mucho... n – n

Besos a todos, y se me cuidan! n.n

Aneth :D