Es un frío día de Marzo. Los árboles se cubren de hermosas hojas verdes, los retoños empiezan a brotar, los animales salen de sus madrigueras, las aves llegan desde el sur... todo está en paz. De repente, se observa en el cielo una brillante luz, una especie de estrella fugaz que, rápidamente, se acerca. En ese instante, un hombre y una mujer pasean en el parque. Él es un hombre alto, de mediana edad: unos 54 años, tiene cabello canoso, usa bigotes, su piel es semiclara y sus ojos son café. Ella es una joven de 29 años de edad, alta, pelirroja, con ojos color almendra y piel clara: Son padre e hija. Ambos observan el brillante bólido.

¿Uh? ¿Qué será eso, papá?

No lo sé. Pero parece que viene hacia acá.

¿Tú crees? – Preguntó la joven, con una mirada preocupada – Eso podría ser peligroso. Deberíamos avisar a las autoridades.

El hombre, con su voz calmada, dice: – No hay tiempo, Karen, además esa cosa luce muy pequeña, por eso no creo que haga mucho daño. Sólo nos queda esperar.

Karen está intrigada: No puede creerlo, ¿Cómo su padre puede estar tranquilo en un momento como ese? Sí, es un bólido pequeño, pero viene a gran velocidad, y un impacto de un objeto así podría dañar, o incluso destruir un edificio. ¿Y si cae en una escuela? ¿O en un hospital? ¿O en un asilo de ancianos? ¿Qué pasaría con esas vidas? No, no estaba dispuesta a dejar que eso pasara, le avisaría a las autoridades antes de que fuera tarde. Sacó su teléfono celular. Estaba a punto de marcar el 911, cuando su padre dijo: – Mira, te dije que no hará daño. – Ella mira hacia arriba: El bólido está muy cerca, y, observándolo detalladamente, pudo distinguir una forma definida: Esa cosa no es un meteorito, es... una nave espacial, y se dirige directamente hacia ellos. Rápidamente, ambos se lanzan hacia el suelo, y la nave pasa justo encima de ellos, estrellándose a una distancia de aproximadamente 50m de la pareja. Los dos se levantan y se dirigen a la extraña nave.

Es un objeto pequeño, triangular y de color plateado. Sus alas son cortas, y su forma es parecida a las alas de un Space Shuttle. El ala derecha parece haber sido impactada por un misil. En la parte superior hay una gran placa de vidrio oscuro: Sin duda, esa es la cabina. El hombre sube por una de las alas, trata de abrir la placa de vidrio, pero no puede. Luego, observa frente a la misma una pequeña esfera, y al colocar suavemente sus dedos sobre ella, la cabina se abre, revelando su interior: Un lugar lleno de botones, palancas y monitores, de tecnología muy avanzada, y en medio de ella yace desmayada una joven mujer, rubia, con piel clara, muy hermosa... y está embarazada. Él saca a la joven de la nave, y junto a su hija la llevan a salvo, alejándose a una distancia prudencial. Y fue justo a tiempo, porque súbitamente la nave estalla.

Karen saca un pañuelo y limpia una herida que la mujer tiene en su frente. – Quizás este golpe le provocó el desmayo – pensó mientras aún limpia la herida, notando que, a pesar de que ella usa un largo y ancho vestido de tonos rojos y negros, su vientre es muy notorio: Su embarazo está muy avanzado. Lentamente, la joven abre sus ojos

Miró a su alrededor: ¿Dónde estaba? Sus ojos celestes muestran un poco de confusión. – Hija, ella necesita ayuda. Llama a emergencias – Sugiere el hombre.

¿Qui... quién es us... usted? – Preguntó la confundida joven – ¿Do... dónde estoy? ¿Q... Qu planeta es este?

Tranquila jovencita, estás a salvo. Estás en el planeta Tierra, en una ciudad llamada West City. Mi nombre es Marcus Andersen, y ella es mi hija Karen – Se presenta amablemente el hombre, mientras señala a su hija, quien en ese momento está hablando con la operadora del 911. – Y tú: ¿Cómo te llamas?

Yo soy Máxima Kentaurus, emperatriz del planeta Zión

¿En serio? – Preguntó Karen – Si usted viene de ese lugar... entonces: ¿Por qué está aquí?

Es una larga historia. Les contaré


FLASHBACK

Más allá de la órbita de Plutón, más allá de los confines del Sistema Solar, a una distancia de unos 50 años-luz de la tierra, girando alrededor de una estrella blanco azulada, hay un pequeño planeta, del tamaño de Marte, pero tan vivo como la Tierra. Es el planeta Zión, hogar de una raza muy particular: La raza Centaury. Quienes pertenecen a esta raza son seres muy bondadosos, pacíficos e inteligentes. No tienen fuerza física, pero cuentan con una extraordinaria energía mental, es una raza psíquica.

Un día, una flota de extrañas naves llegó a ese planeta: Eran los arcanianos, del vecino planeta Arcania, y querían invadir Zión. Estalló una terrible guerra. Poco a poco los Zionitas fueron diezmados, quienes sólo se defendían con su capacidad psíquica, mientras que los enemigos atacaban con armas nucleares y fuerza bruta. Ante este panorama, Cryus, el joven emperador Centaury, toma la más difícil de sus decisiones: Debe salvar a su esposa, enviándola a las profundidades del espacio.

Pero Cryus, ¿No hay otra manera? ¡No quiero separarme de ti! – La joven reina abraza a su esposo, llorando sobre su pecho.

Debes hacerlo, mi amor, no quiero que nuestro hijo nazca en medio de esta guerra. ­– Mientras el rey dice éstas palabras, coloca en la muñeca derecha de su amada una especie de brazalete.

¿Qué es esto? – Pregunta la reina, mientras observa el extraño objeto

Es un transmisor. Este dispositivo trasmite los pulsos de nuestros corazones. ¿Ves esto? – Pregunta el joven rey, señalando un par de cristales: uno rojo y otro azul. – El cristal rojo parpadea al ritmo de tu corazón, y el azul lo hace al ritmo del mío. De esta forma uno de nosotros sabrá si el otro sigue con vida.

Entonces, si el cristal azul de mi dispositivo deja de brillar, ¿significaría que tú...?

Si... Significa que habré muerto.

Pero... debe haber otra alternativa, algo... lo que sea

No podemos hacer nada, por favor, entiende: no quiero alejarme de ti, ni de mi hijo. Pero debo quedarme a proteger mi pueblo.

¡No quiero! – La joven emperatriz empieza a llorar. No quiere alejarse de su esposo: Del hombre a quien ama.

A veces hay que sacrificarse por amor... – Al decir estas palabras, el rey Cryus acaricia dulcemente el rostro de su esposa, luego la besa profundamente.


Esa misma tarde, Máxima sube a la pequeña nave espacial, y justo antes de despegar, su esposo le dice: – Mi amor, prométeme que si algo llegara a pasarme, tratarás de iniciar otra vida, en un nuevo hogar. No quiero que dejes tu vida por causa de mi muerte. Por favor, promételo.

Lo haré, sólo si tú me prometes lo mismo.

Te doy mi palabra... Te amo.

Y yo a ti, mi amor.

Después de hacerse esta promesa, el rey Cryus besa dulcemente a su reina. Luego, se cierra la cabina, y la nave despega. Al salir de la atmósfera del planeta, la pequeña nave es seguida y atacada por una flotilla enemiga.

La joven reina lucha desesperadamente, pero ellos destruyen el motor del ala derecha. La nave misma hubiese sido destruida, pero, afortunadamente, pudo entrar a tiempo en una compuerta espacial.

Dicha compuerta es una curva espacio-tiempo que aparece en forma aleatoria, y por un breve período de tiempo, en cualquier zona del universo. Al atravesarla, se pueden recorrer grandes distancias en, inclusive, pocos minutos. En este caso, el viaje desde Zión hasta la Tierra se redujo de un lapso que comprende cientos de años a tan sólo 1 semana. De ese período, sólo 2 días fue el recorrido comprendido desde la salida de la compuerta espacial (aproximadamente a la mitad de la distancia Saturno-Neptuno) hasta el propio planeta Tierra.

FIN DEL FLASHBACK


Por alguna extraña razón, la compuerta espacial me envió a este planeta, lleno de vida y recursos que pueden cubrir mis necesidades, y las de mi bebé. Este es un hábitat ideal en donde mi hijo puede crecer y desarrollarse, y me siento mucho más afortunada al encontrar personas tan bondadosas como ustedes.

No tiene por qué preocuparse, Majestad – Responde el Sr. Andersen – Es nuestro deber velar por su bienestar y por el de la criatura

Mi padre tiene razón. Todo saldrá bien

Gracias... – Al decir esto, la reina Máxima coloca sus manos sobre su vientre y empieza a quejarse de dolor: Inició la labor de parto.

En ese momento llega la ambulancia: – ¡Al fin llegan! Esta mujer está a punto de dar a luz – Exclama Karen, con un tono un poco agresivo – Hagan algo. ¡Rápido!

Uno de los paramédicos revisa a la joven: ­– Tenemos ruptura de fuente y ensanchamiento de 3cm. La criatura nacerá antes de llegar al hospital. Vamos a proceder con el parto. – Dirigiéndose a Máxima – Muy bien joven, tranquilícese, si hace exactamente lo que le digo, todo saldrá bien. Ahora, inhale... exhale... inhale... ¡PUJA! – La pobre joven está agotada, pero hace lo que el médico le dice.

Ya se ve la cabeza. ¡CONTINUE!

¡NO PUEDO!

Claro que puede. Ya el bebé está casi afuera... ¡UNA VEZ MAS!

La reina puja con todas sus fuerzas, se oye un llanto infantil. El bebé ha nacido. Los médicos congratulan a la nueva madre. – ¡Felicidades! Es una hermosa niña.

Karen y su padre están atónitos, habían presenciado el nacimiento de una nueva vida. Pero a la vez están preocupados, debido a que su amiga está muy débil.

Majestad: ¿Se siente bien? – Karen pregunta, con una mirada de preocupación.

Si... siento q... que mi... vida llega a... a su fin... – Apenas una débil y quebradiza voz escapa de sus pálidos labios

Pero... ¡No se de por vencida! ¡Luche! Hágalo por su hija, por favor

No... podré ha... hacerlo... no me... queda m... más ti... tiempo. P... por favor... cu... cuida a mi hija... cu... cuida a... la Princesa Andraia... T... te lo encargo... – La joven reina cierra sus ojos y expira profundamente. El cristal rojo deja de brillar.

Los paramédicos la revisan – Tenemos paro cardíaco, aplicar reanimación artificial... no funciona. ¡Traigan el fibrilador! Uno, dos, tres... una vez más: Uno, dos, tres... ¡Oh no! La perdemos: Uno, dos, tres... – Después de tanto luchar, los paramédicos bajan sus cabezas, cubriendo a la joven con una sábana. Las lágrimas brotan de los ojos de Karen.

Su Majestad, Máxima, emperatriz de Zión... ha fallecido.