Capítulo 1 La familia Snape

Ya faltaba sólo una semana para que un nuevo curso terminara en Hogwarts. El profesor de pociones, Severus Snape, a quien ningún alumno le tenía el menor aprecio, no hallaba la hora de que estuviesen en el banquete de despedida para irse de vacaciones y no ver, aunque fuera por un par de meses a sus alumnos, a la mayoría de los cuales consideraba ineptos.

En el colegio todos, salvo los profesores, desconocían que en realidad Snape no pasaba sus vacaciones en el castillo, pues poseía una familia. Estaba casado hacía ya 14 años con Rebecca Black, quien fuera su compañera de curso en sus años de estudiante, pero que perteneció a Gryffindor. Como si eso no fuera suficiente, Rebecca, a quien Snape siempre llamó con exclusividad, Becky, era prima hermana de su archi enemigo escolar Sirius Black.

Black y sus amigos James Potter, Remus Lupin y Peter Pettigrew, se dedicaron a hacer de la existencia de Snape algo insoportable durante los siete años que compartieron en el colegio de magia y hechicería. Constantes eran las burlas que le proferían a diario, sobretodo por su carácter misántropo y su apariencia funeraria. Solían llamarlo "Snivellus"

Pero Rebecca Black siempre se mostró interesada en conocerlo, de hecho era ella quien creaba las instancias para estar con él. Incluso siempre le defendía de los maleficios proferidos por Potter y Black, peleando bravamente con su primo favorito.

Aún así, Snape era desconfiado, y no podía creer que la chica, que a su juicio era la más bella de todo Hogwarts, mostrara interés por él. De hecho siempre pensaba que Becky tenía algo entre manos, alguna broma macabra con la que pensaba superar a los propios merodeadores, pero con el tiempo se dio cuenta que las intenciones de la chica era de lo más sinceras y se dejó llevar por sus sentimientos.

Black estaba enfurecido. Sólo quería a dos miembros de su familia, su prima Andrómeda y a Rebecca. Cuando se enteró que ella y Severus estaban más que enamorados sus intenciones contra Snape no cambiaron, mejor dicho empeoraron.

El profesor, que hasta ese momento se había dejado llevar por sus recuerdos, no pudo dejar de pensar en Sirius, quien hace doce años estaba en Azkabán, acusado de la muerte de su ex amigo Peter Pettigrew y por haber matado a una buena cantidad de muggles.

Tampoco pudo dejar de recordar que su bella esposa le perdonara el hecho de haberse unido por un corto tiempo a los Mortífagos. El haberlo perdonado valía más que cualquier prueba de amor, a pesar de que su mujer detestaba la idea de que actuara como espía para Dumbledore, pero trataba de comprender que esa era su manera de redención.

Por fin el año académico finalizó oficialmente. Snape se despidió de su único amigo en Hogwarts, el profesor Dumbledore, quien le deseó lo mejor para sus vacaciones y le mandó muchos cariños a su familia.

El profesor de pociones llegó a las once de la noche a su domicilio en Hogsmade, una casa bastante grande y bonita. Ahí lo esperaba feliz su esposa y su hija Eliza, de cinco años, una hermosa niña rubia de ojos azul intenso, como los de su madre, quien lo esperaba sagradamente dos fines de semana al mes, para que su padre le acostara.

Luego de besar en la frente a su hija y dejarla en su mullida cama bajó al comedor a encontrarse con su mujer.

-Dónde está Severus, Becky?

-Severus debemos hablar- dijo de manera enérgica Rebecca.

-¿Sobre qué?

-Sobre Sevy.

-Sabes bien que no me gusta que le llames así. ¿Qué sucede con él ahora?

-Recuerda que te comenté lo problemático que está. A veces yo no puedo con él, se pelea a diario con alguien de la escuela y siempre su contrincante tiene las de perder, porque debes saber que tu hijo es bastante bueno para los golpes. Además que insiste en hacer prácticas ilícitas, sabiendo que no puede transformarse y menos aparecerse.

-Te dije cual es mi opción si Severus continuaba así.

-Si amor, y creo que ahora estoy de acuerdo que es lo mejor.

-Entonces irá conmigo a Hogwarts en septiembre próximo y no se habla más del tema. ¿Dónde está en este momento?

-Arriba, en su cuarto, pasa bastante tiempo ahí con esa música horrible. Quizás ni se ha dado cuenta que estás aquí.

Snape subió al segundo piso, dirigiéndose con decisión al cuarto de su hijo. Severus hijo era un adolescente de 13 años, tenía una personalidad muy fuerte y era muy popular en su colegio, un establecimiento de magia y hechicería que no funcionaba como un internado, donde Sev, como todos le llamaban, era la estrella del equipo de Quidditch. Físicamente era prácticamente igual a su padre, ya que tenía el cabello negro azabache, el cual llevaba bajo las orejas, la piel muy blanca y los ojos negros como la noche. Además era un chico muy alto y atlético.

Snape golpeó a la puerta pero nadie contestó, así que decidió entrar. Allí encontró a su primogénito sobre la cama escuchando música con un artefacto muggle. Luego de darle unas palmadas, el muchacho abrió sus negros ojos.

-Hola pa- saludó somnoliento y de poco ánimo.

-Hola. Tu madre y yo hemos conversado sobre tu situación.

-¿Qué situación?- preguntó extrañado.

-No te hagas el desentendido, sabes muy bien que tu comportamiento en la escuela es reprobable hasta decir basta. Peleas a diario con tus compañeros.

-Ellos me buscan y saben que me encontrarán a mí y a mi "Punisher"- así era como Sev llamaba a su puño izquierdo.

-El asunto es que el primero de septiembre próximo irás conmigo a Hogwarts, dejarás descansar a tu madre de tu mal proceder y estarás bajo mi responsabilidad.

-¡Están locos, yo nunca iré a ese colegio! ¡No pueden hacerme esto! ¡No pueden quitarme el Quidditch.

-En Hogwarts también podrás jugar al Quidditch

-Pero pa, ¡ese colegio ni siquiera está rankeado a nivel regional! ¡Ninguno de sus jugadores es conocido! ¡Juegan por jugar y ni siquiera deben saber hacerlo!

-Tu madre y yo no queremos saber tu opinión- Dijo Snape en tono molesto

-Si crees que estarás sobre mí estás equivocado padre- dijo el chico en un tono más que molesto- ¡nunca entraré a Slytherin, nunca!

-Eso tampoco lo decides tú, en realidad en este momento de tú vida tú no decides prácticamente nada. Asunto cerrado y buenas noches.

El hombre abandonó de bastante mal humor el cuarto de su hijo. Si sus alumnos vieran como lo enfrentaba este chico seguramente le perderían respeto. En Hogwarts no sería así.

-¿Cómo lo tomó amor?

-Tan mal como lo creímos.

-Ya se le irá a pasar, tiene dos meses para asimilarlo.

Al día siguiente Snape estaba en planta baja de su casa recibiendo muestras de afecto de la pequeña Eliza.

-Papi, te daré un beso por todos los que no te puedo dar cuando estás en Hogwarts- La niña permanecía colgada del cuello de su padre.

-Bueno, dame todos los besos que desees- Sin duda alguna su hija lo derretía y en sus manos era la presa más fácil.

En ese entonces bajó por las escaleras Sev, con su acostumbrado pijama negro con estampados que simulaban a un esqueleto humano. Ni siquiera miro a su padre y tomo un gran vaso de jugo.

-Buen día Severus.

-Buenos serán para ti.

-¡En mi casa exijo respeto!-bramó Snape, fulminando al chico con su mirada, pero este ni siquiera se inmutó