Y llega el desenlace de la historia:

MÁS QUE AMIGOS

3-¿FINAL FELIZ?

-¿Y ahora qué, Malfoy?

-¡Nada ha cambiado, Potter! ¡Podemos daros una paliza a vosotros cuatro con solo una mano y la varita!

-¡Inténtalo! –retó Harry al arrogante rubio.

-¡Ahora verás! –Malfoy se lanzó sobre Harry, mientras los otros intentaban defender a sus respectivos amigos. En medio de una enorme confusión y un montón de hechizos volando a su alrededor, Harry se defendía con el encantamiento Protego y atacaba a Malfoy con el Tarantallegra o el Desmaius. A su vez Malfoy intentaba desarmarlo con el Expelliarmus y le enviaba Encantamientos Burbuja, que se colaban por debajo del escudo y hacían que Harry se hinchara y flotara. Uno de esos encantamientos le dio en la mano e hizo que tuviera que soltar la varita.

-¡Ahora ya eres mío! –rugió Malfoy, y se lanzó sobre él apuntándole con la varita justo en el cuello. Harry intentaba defenderse, pero el Slytherin le pegaba patadas y puñetazos mientras lo mantenía inmovilizado con un hechizo. De pronto, la desagradable voz de Crabbe los sacó de su ensimismamiento.

-Estooo, jefe –dijo el gorila parlante.

-¡¿Y ahora que quieres?!

-Sólo mira hacia arriba, jefe.

Harry y Malfoy miraron hacia arriba al mismo tiempo. Y Malfoy se quedó helado.

Al oír el jaleo había ido llegando mucha gente y se habían congregado todos alrededor de los Gryffindors. Dean, Seamus, Neville, Parvati, Lavender, Justin, Ernie, Hanna, Lee, Susan y muchos otros apuntaban ahora a los tres Slytherins con sus varitas.

La cara de Malfoy reflejaba miedo. Y todavía se sintió peor cuando un gorro alto y verde se vio aparecer entre la multitud y llegó hasta donde estaban ellos.

-¿Qué está pasando aquí? –preguntó la profesora McGonagall mirando directamente a Harry y a Malfoy.

-Malfoy ha atacado a Harry sin ninguna razón, profesora –explicó Ginny.

-¿Vosotros habéis visto quien inició la pelea, chicos? –preguntó la profesora a los alumnos que estaban allí. Todos los dedos señalaron a los Slytherin. Harry habría jurado que la profesora McGonagall sonreía por un momento.

-Bien, señor Malfoy, tengo una veintena de testigos. Esto se merece un castigo ejemplar. Acompáñeme a mi despacho. Creo que voy a quitarles cincuenta puntos a cada uno por pelearse con un compañero sin un motivo justificado –la profesora siguió lanzándole una buena reprimenda a Malfoy durante todo el trayecto a su despacho, aunque ellos dejaron de oírla cuando se alejó lo suficiente.

Cuando vieron entrar a Malfoy en el castillo, una gran alegría estalló entre los allí presentes. Dean y Seamus lanzaron sus sombreros al aire mientras Parvati y Lavender gritaban de alegría. También Justin y Ernie parecían muy contentos, pero sin duda el más feliz de todos era Neville.

Ginny se acercó hasta Harry, mientras este se levantaba con una sonrisa de triunfo. Pero fue Ron quien lo ayudó a levantarse.

-¿Amigos de nuevo? –preguntó el moreno.

-Nunca dejamos de serlo –respondió Ron sonriendo.

-Pues no lo parecía cuando casi me dejas sin estómago de un puñetazo –dijo Harry también sonriendo.

-Eres un blandengue y una nena ¡si casi no te toqué! Además, tú sí me hiciste un moratón enorme en el ojo, mira.

-¿Eso es un moratón enorme? Mira esto, chaval. Esta patada en la espinilla sí que duele.

-¡Bah! A mí sí me duele este corte en la mejilla...

-Ejem, ejem, ejem –tosieron Hermione y Ginny a la vez. Las chicas estaban empezando a hartarse de ver todas las heridas de guerra del moreno y el pelirrojo.

-Sois un par de payasos –dijo Ginny.

-E inmaduros –añadió Hermione.

-Y tontos –dijeron ellos a la vez, con lo que se partieron de risa.

-Ey, chicos –gritó Seamus desde lejos -¿Jugamos un partidillo de quidditch? –Harry y Ron no tuvieron que pensárselo mucho para contestar:

-¡SÍ!

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Una semana después se jugaba el Gryffindor –Ravenclaw. Los Gryffindors tuvieron que esforzarse seriamente para ganar a "las aguilas", y acabaron con un ajustado 430-398. Cuando terminó el partido, todos los estudiantes decidieron salir a los alrededores del castillo, especialmente cerca del lago, para charlar y relajarse.

Al lado de un viejo roble parecían haberse congregado todos los Gryffindors a celebrar la victoria. Ginny, Ron y Harry estaban sentados apoyados en el tronco.

-Ron, tengo que decirte algo... –dijo Harry –Y espero que no te lo tomes mal...

-Harry y yo estamos saliendo –espetó Ginny a bocajarro –y queríamos saber si vas a intentar matarlo cada vez que quiera besarme, lo que es bastante frustrante, la verdad.

El pelirrojo tardó unos segundos en reaccionar.

-¿Sa... saliendo? ¿Besar a mi hermana?

-Sí, Ron, sí. Besarme –dijo Ginny. Parecía mucho más segura de si misma que Harry, en parte porque éste estaba atento a su amigo por si volvía a intentar matarlo.

-Bueno... supongo que... no –contestó el pelirrojo. Ginny sonrió y besó sonoramente a su hermano en la mejilla, mientras Harry suspiraba aliviado y le guiñaba un ojo a Ron.

-Pero no os creáis que me gusta ¿eh? Y si me pongo azul de vez en cuando...

-Te lo perdonaremos –dijo Ginny sonriendo aún más. Luego se giró hacia Harry -¿Bueno, a qué estás esperando?

Harry la miró con incredulidad.

-¡¡Bésame de una vez!! –dijo ella, exasperada, y Harry no esperó a que se lo pidiera dos veces. La besó mientras ella le acariciaba el pelo. Cuando se separaron (tras unos minutos) vieron que Ron les sonreía.

-Hablando de besar ¿Dónde está Hermione? –preguntó Ginny a su hermano, quien se puso muy rojo.

-Oh, vamos, todos lo sabemos –dijo Harry en tono cómplice. –Creo que dijo que iba a pasear por la orilla del lago –añadió guiñando un ojo.

Ron parecía indeciso.

-¡Ves a buscarla! –dijo Ginny con tono autoritario, con lo que hizo que su hermano se levantara rápidamente.

-¡Tenéis razón! ¡Ahora vuelvo! –Harry y Ginny lo vieron alejarse con una sonrisa.

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Hermione paseaba sin rumbo fijo, sólo siguiendo la orilla. Estaba bastante triste. Durante toda la semana había esperado que Ron se le acercara y le dijera algo, pero él se comportaba con ella como si nada hubiera pasado. Y le dolía pensar que tal vez él no estuviera enamorado de ella.

Una voz tras ella gritó su nombre. Se giró para ver llegar a Ron casi sin respiración.

-¡Hermione...! ¡Espera... yo...! –entre lo nervioso que estaba y la carrera que había hecho, Ron no podía ni hablar. Se pasó una mano por el pelo, nervioso, y ella sonrió. La sonrisa de Hermione hizo que Ron se quedara embobado.

-¿Sí? –preguntó Hermione.

-Bueno... que... yo... que yo.... esto... se me da mucho mejor hacer que decir –dijo él, decidiéndose.

Y sujetando el rostro de Hermione con ambas manos, besó los labios de la chica de ojos color miel. Eran tan suaves como la seda, y tan dulces como el chocolate, y el contacto con esos labios hacía que Ron se sintiera más feliz que nunca. Deslizó sus manos hasta la cintura de la chica mientras ella pasaba sus brazos alrededor de su cuello, acariciando su pelo rebelde, y Ron pensó que estaba en el paraíso.

El beso de Ron había cogido por sorpresa a Hermione, pero al notar los labios del pelirrojo en los suyos, notó fuego en ellos y se rindió al encanto del chico de ojos azules. Cuando él deslizó sus manos hasta su cintura, ella acarició dulcemente el remolino que formaba su pelo rojo y entendió que lo amaba.

Estuvieron unidos por el beso durante unos instantes, pero un gran alboroto proveniente de la otra orilla hizo que se separaran.

Cuando miraron hacia el lugar del que provenía el ruido, vieron a todos los Gryffindors mirándolos y lanzando vítores y gritos de alegría, silbándoles y aplaudiéndoles.

-¡Así se hace, muchacho! –gritaba Dean Thomas mientras aplaudía ruidosamente.

-¡Felicidades, Hermione! –gritaban Lavender y Parvati, mientras saltaban y lloraban de alegría.

Harry y Ginny sonreían muy felices, mientras Neville silbaba junto a Seamus.

-Bueno, parece que esto es un fianl feliz –dijo Ron a Hermione mientras se miraban sonriendo.

-No para todos –dijo ella soltando una carcajada y mirando hacia Malfoy, quien había sido castigado a recoger todas las hojas del suelo sin varita.

También Ron sonrió, y volvió a besar a Hermione, con los gritos de alegría de los otros Gryffindors de fondo.

FIN

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Bueno q tal? Creeis q el final ha sido un rollo? Demasiado meloso? Demasiado poco? Bueno la única manera de saberlo es con un rrw, asiq ya sabéis, id a la ventanita esa de ahí bajo y dejad comentarios.

Ah! Ahora que he terminado, me gustaría dar las gracias a todos los que habéis seguido el fic o lo habéis leido, y habéis sido tan amables de dejarme un rrw, han sido muchos y todos de ánimo, os doy mil gracias y espero volver a encontraros si vuelvo a publicar otro R/H. Muchísimas gracias en serio, y si os habéis quedado con ganas de más podéis pasaros por otro fic llamado "Dime que me quieres" que también es cortito (sólo un chap) pero que es del mismo estilo.

Besos, Nagini86.

Administradora de la Orden de los Weasley.