Notas Iniciales: La idea básica del siguiente fict la obtuve de una novela colombiana que transmitieron en mi país hace muchos años atrás. Obviamente los acontecimientos los he modificado bastante para el mundo de Harry Potter. La idea la volví a retomar luego de leer el fict Atrapado en una Red, de la escritora Anasazi (léanlo de pies a cabezas, está en mis historias favoritas nn), de paso aprovecho la oportunidad para dedicarle este fict con la condición de que mate a Roger en el suyo XP, es broma. Cualquier escritor puede hacer lo que desee en sus historias, todo es hecho con el simple propósito de entretener, y en mi caso... de enredarles un poco la mente XP


La otra mitad


"Te veremos pronto"

"Muy pronto"

Dos voces cálidas y decididas, dos voces de diferentes géneros que retumban sin cesar y se perdían en lo profundo de sus pensamientos.

Dos voces... que parecían no hacer efecto en él.

Se encontraba envuelto en una total depresión. Sentía que todo era su culpa, por su maldita terquedad, por su insensatez, por no haberla escuchado como solía hacerlo.

Había caído en otra sucia y vil trampa, y el precio de su error fue caro.

Y existía otra voz en su cabeza la cual no era producto de sus recuerdos, cuyo dueño podía declarar y aclarar a su antojo, perturbando sus pensamientos, confundiendo sus ideas... buscando hacerlo caer nuevamente.

Entonces se sentó abruptamente en la cama. Parecía que no había cerrado ni un ojo en toda la noche.

Maldito insomnio. ¡¡Cómo lo odiaba!!

¿¿O serán malditas pesadillas??

Con fastidio deslizó sus dedos en su azabache melena, lo que más odiaba era no distinguir si soñaba o estaba despierto.

La sensación de olas castañas enlazada con una impresionante determinación no desaparecía de su mente.

Inconscientemente el joven tanteó en su mesita de noche, como buscando algo primordial antes de poner un pie afuera de la cama. Sin embargo todo era cuestión de levantar la pierna para salir de su habitación.

- ¡Qué estupidez! - replicó contra sí mismo deslizando su mano por su nariz.

Caminó pesadamente hacia otra sala en medio de la oscuridad. No se tropezaba con nada porque conocía exactamente el sitio en el cual estaba cada uno de los objetos de su departamento. Sin embargo siempre tenía esa sensación de que algo le faltaba, algo vital como el aire para respirar.

«Lumos»

- Luz - dijo en voz alta y todo el departamento se iluminó. Él primero sonríe extrañado ante la palabra que había cruzado en su mente en momentos anteriores, luego sacudió la cabeza y recalcó al instante: - Luz sólo en la cocina -

Y la iluminación desapareció de todos los sitios menos en la habitación en la que se encontraba.

Tomó una taza de color beige y la introdujo en una caja con dos botones: uno azul y otro rojo. Con cierta pereza oprimió el rojo. En la espera de que el agua se vertiera sobre la taza y se calentara, él arrimó su rebelde cabellera a la pared y cerró los ojos por unos benditos segundos

Una taza y un termo.

Una cantidad considerable de humo.

El líquido cayendo en la taza de porcelana.

El sabor de la hierba insípida.

El sabor dulce de la felicidad.

Calidez... Suavidad.

Un pequeño sonido del aparato que él había accionado, lo sacó abruptamente de aquellas imágenes borrosas, confusas y sin sentido.

Y nuevamente volvió a quedarse pensando en su singular situación. Por unos instantes miró alrededor de la cocina, perdiéndose en el profundo verde que se regaba por las paredes.

Extrañamente tenía la fuerte idea de que otro color sería el apropiado, quería otra tonalidad que le diera vida al salón.

Acomodó una mano en su mejilla derecha y el codo en la mesa de porcelana.

- Paredes de color café - expresó en voz alta.

Un breve destello inundó las paredes y entonces todas estaban con la tonalidad muy fuerte, según su concepto.

- ¿Qué cantidad tienen? - preguntó un tanto irritado.

De inmediato apareció un rectángulo holográfico que mostraba los caracteres Rojo: 46 - Verde: 23 - Azul: 0 - Matiz: 21 - Saturación: 255 - Luminosidad: 51

Él hizo una mueca de análisis, luego cerró los ojos mientras dibujaba en su mente la exactitud de lo que quería.

- Rojo 126 y Verde 63, sube doce más la luminosidad - y al abrir los ojos el café era el preciso. Con una sonrisa amplia murmuró para sí mismo - Intenso, apasionado -

Los demás estaban totalmente locos con eso de que el rojo era la pasión y el fuego.

Sacó de la alacena unas bolsitas pequeñas de hierbas, e introdujo un par en la taza caliente. Al poco tiempo y con cuidado le dio un sorbo a su taza, sin poder evitar la sensación de que alguien soplaba sobre el humo. El joven dejó la taza sobre la mesa y negó con la cabeza.

Es el estrés! Demasiado trabajo! La era visual seguía gobernando el universo y un diseñador tiene mucho que hacer.

Ya llevaba varias semanas sin dormir. De hecho, nunca en sus 24 años de existencia había logrado dormir más de 4 horas de corrido. Siempre con esa horrible sensación de que algo muy importante tenía que realizar. O seguro era la ausencia temprana de sus progenitores, por ello sentía el inmenso vacío en su alma.

El joven deslizó su mano por bajo de la mesa y presionó un botón. Entonces baja lentamente un monitor de 30 pulgadas, pantalla plana, el mismo que automáticamente comenzó a mostrar imágenes de paisajes y caballos corriendo sin cesar, luego en transición de barras horizontales mostró una publicidad sobre artículos del siglo pasado.

- No se quede sin esta maravilla muy utilizada a principios del 2000, El monitor va enlazado al CPU con cables, al igual este pequeño aparato conocido como mouse. Por supuesto que el teclado no podía faltar, observen sus formas de botones. Todo en conjunto le llamaban 'computadora' -

«¿Y quién querrá eso en la actualidad?» Pensó con intriga, sin embargo no cambió de señal. Esto, sin duda alguna, ya era muy alarmante, despertarse en la madrugada para ver comerciales sobre objetos del siglo pasado.

Es que simplemente no podía conciliar el sueño.

- Y el de acá es igual de interesante - el hombre tomó el alargado palo y lo enseñó a los televidentes - Y no usa electricidad -

Miles de palabras cruzaron por la mente del joven, desde Barredora hasta Saeta.

- Se llama 'escoba' y hace muchos años atrás la utilizaban personas que no tenían recursos para comprar la aspiradora (sí, existió algo antes que la rústica aspiradora, amigos) -

El joven frunció el entrecejo. Extrañamente para su mente, aquel objeto lo relacionaba con un deporte de aire. Sentir la excitación y expectativa del ambiente, la rudeza y sutileza al mismo tiempo del viento, escuchar los gritos de atentas personas que no despegaban sus ojos de él.

¿Un dragón?

Sacudió la cabeza con cierta tosquedad.

Ahora todo había sido más claro y no podía negárselo. Era colosal y sumamente peligroso, en especial por las ardientes llamas que salían de su hocico.

Con el sonido de fondo de las publicidades del pasado siglo prendió su herramienta de trabajo al deslizar su mano por el otro lado de la mesa.

Por el techo de la cocina se escuchaba el sonido robótico de traslación de implementos. Luego descendió, hasta estar frente de él, uno de los modernos y potentes EDT (Equipo de Trabajo), con el cual realiza sus diseños.

El aparato actual era un descendiente directo de lo que, en la publicidad que veía, denominaban computadora, pero aquella palabra era tan larga y no abarcaba con precisión en una era en donde reinaba lo simple, práctico y directo.

Al prenderse el monitor plano del EDT se visualizó un botón rojo parpadeando sin cesar.

- Demonios! - masculló fastidiado mientras se volvía hacia la RDTC (Red de TeleComunicaciones) y observaba la misma señal visual roja. Suspirando profundamente, y deseando que no sea algo verdaderamente urgente, le habló al aparato - Mensajes -

Hola, Soy el diseñador de JPC&I, en estos momentos no me es posible atenderte, sin embargo, si dejas el video después de escuchar la señal, responderé lo más pronto posible.

El joven apenas clavó su verde mirada en la imagen de un joven que bordea su edad, con los ojos azules y brillantes que parecían combinar perfectamente con el rúbeo de su melena.

Bip

- Oye, poco más y no dejas para contestar, James ¡¡Qué discurso que te lanzas!! - El joven se cruzó de brazos y se arrimó confianzudamente en el borde de la pared - Sabes? Necesito unas semanas libres. Estoy en unos proyectos especiales -

El dueño de casa puso los ojos en blanco brevemente mientras seguía buscando en la carpeta de imágenes la que necesitaba en esos instantes.

- Uno de estos días te hablaré de ello, pero espero que no te caigas de espaldas - dijo al mismo tiempo que el otro en la pantalla.

Era lo de siempre. Su amigo se desaparecía una temporada y luego volvía misterioso y enigmático, con la eterna promesa de que algún día revelará el motivo de su ausencia, algo que francamente nunca cumplía.

- Y de paso tú también deberías tomar unas vacaciones. La verdad, amigo, andas más ido que de costumbre. Debes descargar tu File, te lo adjunto al mensaje. - En este preciso instante apareció en la pantalla una carpeta mediana -

- Descargar - le dijo al monitor mientras sus ojos se concentraban en el inmenso y gigantesco monstruo lanza-llamas.

- Has dejado botado tres meses y medio de trabajo así porque sí. ¿Acaso andarás enamorado? ¡Y quién sería la afortunada? Me lo contarás, verdad? Bueno, debo volar - el joven soltó una carcajada antes de seguir hablando - Me expreso en forma literal, por si acaso -

Y con un guiño del ojiazul la imagen se desvaneció dejando a su paso la de un cronómetro traspasando documentación.

Pero el otro no le prestaba mucha atención a la carpeta que le llegaba. Sus ojos se entrecerraban al captar con total precisión la fotografía que tenía en el monitor.

- Escamas negras, ojos amarillos, cuernos broncíneos -

De sólo verle le entró un súbito pánico.

Aunque... pensándolo bien...

Enigma resuelto!! El dragón que apareció en su mente fue esa imagen que vio quien sabe cuando. Seguro que era uno de los gráficos de Nie, su compañero raro. Puesto que a él le encantan esas cosas extrañas sobre mitología y leyendas.

Incluso, una de sus frases que le había pegado de Nie, era 'Merlín!!' cuando buscaba expresar asombro o incredulidad. ¿Qué demonios significaba Merlín? James lo ignoraba. Quizá era una forma antigua de decir Rayos, o incluso una manera de decir Demonios, pero sin sonar demasiado grosero.

El joven deslizó sus manos por su rebelde melena y se recostó con desgano en el borde de la mesa mientras presionaba el botón de la base y apagaba el EDT

Sin embargo, la sensación de vacío no lo abandonaba.

Clavó sus ojos en el monitor y apenas captó las palabras para entender que en el siglo pasado utilizaban una rústica forma de dejar mensajes. Sin video, sólo audio.

A su mente imaginativa llegaron las imágenes de hermosos pájaros nocturnos deslizándose a increíble velocidad, buscando cumplir una misión.

- Demasiada publicidad del pasado me atrofiará el cerebro - murmuró para sí mismo antes de presionar uno de los tantos botones existentes en la parte de abajo de su mesa.

La imagen del vendedor se desvanecía lentamente, dando paso a un programa de debates sobre las carreras del momento.

El presentador estaba en medio de varias pantallas, las cuales mostraban las sombras de personas que acudían anónimamente al programa.

- No hay nada como jugar soccer, el juego ha existido desde hace muchos años y perdurará por siempre - Era una voz no identificada la que exclamaba con orgullo esas palabras. Parte del entretenimiento del programa era adivinar qué personaje famoso estaba tras el monitor, teniendo como pistas la forma de expresarse, puesto que la voz era camuflada.

Por ello en la parte inferior se deslizaba constantemente las palabras: Identifique a nuestros invitados y gane premios instantáneos. Comuníquese ahora al 2100-yosísé

- Sin embargo - objetó de inmediato otra voz - Lo que sí es corto es la vida del jugador como tal. El desgaste físico, las constantes lesiones, dietas balanceadas... El jugador promedio comienza su carrera alrededor de los 17 años y se retira (con mucha suerte) a los 40. Son tan sólo veintitrés años jugando un deporte. Y luego de ello ¿Qué? -

Se escuchó un fuerte quejido por parte del jugador.

- ¿Ah, sí? - la voz del presentador, solicitando orden en el debate, quedaba nula ante la notable rabia que había invadido a la otra persona - ¿Y qué profesión es la que usted ejerce tan dignamente? -

- Tengan la amabilidad de solicitar permiso para hablar -

- Psicología -

- ¡¡¡Oh!!! ¡¡¡Qué brillantez de carrera!!! ¡¡Lava-cerebros!! -

- ¡¡Contrólense!! -

- La Psicología en la actualidad abarca las actitudes y aptitudes de los seres humanos en relación al entorno que lo rodea. Cuando el estudiante de la carrera se gradúa puede ejercer la profesión por el resto de su vida -

- Es una estupidez esa mal denominada 'profesión'. Lo único que ustedes buscan es que una persona pase horas y horas contándole sus problemas.... Son unos entrometidos que se creen que.... -

- Daré por terminado este debate si no se comportan como las personas adultas que son -

- Sólo unos puntos que aclarar, joven: Sólo un necio creería firmemente que no necesita de nadie para vivir. Los psicólogos somos personas que damos orientación a quienes la deseen, somos objetivos y no nos dejamos llevar por las emociones de nuestros pacientes. Y si bien es cierto que en la actualidad pocos confían en nosotros también es cierto que mientras exista alguien que nos necesite, ahí estaremos, por ello la profesión se ha mantenido -

La sombra desapareció de la pantalla.

- Bueno... esperamos que.... - el presentador estaba notablemente tenso, al no haber logrado la armonía exigida en su programa - ... esto les haya servido de algo -

- Por supuesto, si alguien tiene problemas mentales corra hacia un psicólogo -

- Y con esto damos por finalizado nuestro debate. Y para nuestro sorteo final... me informan que se ha cerrado nuestra RDTC, y nuestros invitados el día de hoy fueron: La joven y reconocida talentosa jugadora de soccer femenino, Chang, descendiente de una larga familia de jugadores desde hace cincuenta años.

Se iluminó el recuadro y dejó al descubierto a una preciosa joven, delgada, con una larga y brillante cabellera recogida en un lazo

»El Diseñador Gráfico S. S., diestro para las imágenes como si fueran parte de él. Dominar la técnica y ser altamente instruido son, según él, sus secretos. A él le debemos el diseño de nuestra presentación, logotipos, efectos visuales.

Un hombre de unos treinta y nueve años, miraba fríamente hacia el monitor de su EDT, sin prestar el mínimo de atención a su entorno.

La imagen ahora se concentró en un espacio negro

»Bueno, la persona que ocupaba este sitio se retiró antes de finalizar el debate, ('Algo verdaderamente poco profesional y ético' se escuchó ahora la voz fémina de la jugadora) pero nos ha dejado su tarjeta de presentación P. C. J. G. Bueno.... este... supongo que su presentación sería un comodín en nuestro concurso. Pocos debieron adivinar quién era en realidad. Consultas personales a la ruta de RDTC 310-719-80, y para finalizar nuestra presentación, tenemos al Arqueólogo Verldom Dorolt, bueno, menos misterioso que nuestro panelista anterior

- No es posible juzgar mi condición ante tan poca información sobre mi vida personal. De hecho soy mucho más enigmático de lo que pueden apreciar -

Y el hombre, de unos cuarenta y cinco años, sonrió levemente.

Para el concepto de James el color rojizo de su corbata le combinaba tan bien con sus ojos. James no podía explicarlo. Quizá era el simple hecho de que se detesta a una persona sin conocerla.A diferencia de ese pedante S. S. al cual James conocía a la perfección.

- A los productores no se les ilumina el cerebro dándose cuenta que si tienen que poner estos debates en la madrugada es por la poca acogida que tienen, y con mayor motivo con una presentación tan deficiente como la que les hizo el muy infeliz -

Claro que él admitía en su interior que, sino tuviera esos extraños trances de su vida, muy bien podría revolucionar el concepto de Diseñador Gráfico, mejorarlo o incluso innovarlo.

Lo más seguro era que necesitaba ayuda profesional. Quizá la psicología no estaba nada mal. Posiblemente le receten medicamentos para dormir hasta el siguiente año, o lo más seguro era que le mandaran a viajar por todo el mundo, buscando despejar su imaginativa mente. Lo que sea que le dijeran le vendría muy bien en estos casos. Simplemente necesitaba una orientación.

Se levantó con la taza de té más fría que nunca, y se dirigió hacia el RDTC marcando de inmediato los números que había dicho el presentador, comenzando con el tres y terminando con el cero. Una numeración nada difícil en realidad.

De inmediato se activó una pantalla en donde se visualizaba un calendario.

- ¡¡Merlín!!... Me hubiese encantado hacer la cita personalmente -

Con cierto recelo marcó con el índice el número 25 de Agosto. El día que él marcaba era miércoles, justamente hoy, según el reloj que parpadeaba 04h03 con los segundos transcurriendo sin cesar.

Cuando la hora solicitada para la cita se puso a su disposición (para que él la ingrese) James se quedó pensando unos instantes.

Por un lado quería hablar de su problema cuanto antes, mejor. Por otro, no quería parecer que es un enfermo mental, con extrañas alucinaciones, desesperado por una solución, aunque esto último seguramente encajaba en él.

- Catorce horas - digitó al poco tiempo.

Apareció un mensaje en letras cursivas y en negritas 'Se solicita puntualidad'

¿Puntualidad? Por supuesto!

Y luego de finalizar la comunicación, él sintió un fuerte golpeteo en el estómago. No había marcha atrás. Finalmente comenzaría a desenredar la absurda situación que su mente le plantea.

Miró brevemente el reloj, el cual marcaba apenas siete minutos después desde la última vez que lo vio. Y como definitivamente no podía dormir, se dirigió hasta la sala.

- Luces sala, apagar luces cocina -

Se miró en el espejo colgado en la pared. Por breves instantes recordó una historia de hace muchos años que seguía vigente hasta ahora. Una bruja le hablaba al espejo y éste le respondía sobre su aspecto físico.

Brujas y espejos que hablan.

Ja!

- Apuesto a que si yo te escuchara lo primero que me dirías es: 'Te volviste completamente loco' -

Se golpeó el rostro con ambas manos, sus ojos se concentraron firmemente en su reflejo. Quizá lo que le pedía su subconsciente era un cambio de imagen. Probablemente un corte de cabello que haga ver decente su peinado.

Lamentaba no usar lentes, porque si así fuera simplemente se haría una cirugía láser, y así vería un cambio notable en su rostro.

Por impulso intentó domar sus cabellos deslizándolo hacia atrás con sus manos. Notó su frente lisa y la piel intacta que se esconde debajo de su melena negra por tan sólo unos instantes. Porque su rebelde cabello volvió a quedarse de la misma forma que ha estado en toda su existencia.

- Hoy será un largo día - se dijo a sí mismo antes de tomarse lo que restaba de su té helado.

Continuar


Notas finales: Antes de que saquen conclusiones sólo les digo que todo puede suceder aquí. Comentarios, expectativas y demás en el precioso review. Nos vemos pronto (eso espero n.n)

Harry Potter y Hermione Granger pertenecen a la escritora J.K. Rowling, la causante de que pase parte de mi existencia escribiendo ficts (principalmente sobre estos dos), todo lo escrito y utilizado es hecho sin fines de lucro, sólo con el mero objetivo de entretener (y de unir más partidarios a quienes pensamos diferente nn)

-Pero ¡Si yo sólo he dicho la verdad! - protestó Harry indignado - Voldemort ha regresado, usted lo sabe; el profesor Dumbledore también lo sabe...

- ¡Por favor, Potter! - lo interrumpió la profesora McGonagall con enojo, colocándose bien las gafas, pues había hecho una mueca espantosa al oír el nombre de Voldemort - ¿De verdad crees que esto es una cuestión de verdades o mentiras? ¡Lo que tienes que hacer es mantenerte al margen y controlar tu temperamento!

La mujer se levantó, con las aletas de la nariz dilatadas y los labios muy apretados, y Harry también.

- Toma otra galleta - dijo la profesora McGonagall con irritación acercándole la lata.

- No, gracias - repuso Harry fríamente.

- No seas ridículo - le espetó ella.

Entonces el muchacho tomó una galleta y dijo a regañadientes:

- Gracias.

- ¿No oíste el discurso de Dolores Umbridge en el banquete de bienvenida, Potter?

- Sí, sí, dijo que... iban a prohibir el progreso o... Bueno, lo que quería decir era que... el Ministerio de Magia intenta inmiscuirse en Hogwarts.

La profesora McGonagall se quedó mirándolo un momento; luego resopló, pasó por el lado de su mesa y le abrió la puerta a Harry.

- Bueno, me alegra saber que al menos escuchas a Hermione Granger - comentó haciéndole señas para que saliera de su despacho.

(Harry Potter y la Orden del Fénix, Págs. 260 - 261)