Regrese!...tarde...con un capitulo corto y que la verdad no muy bueno...pero es lo que mi cabeza me dejoescribir...ahora les toca suetedes decirme...vale la pensar seguirlo o perdi la habilidad y el hilo de la historia...

Gracias a los que lo leen...comot engo muchas ganas de subirlo y no pudo anoche no respondere los reviews del ultimo capi...

Yo canibal

Capitulo 27:

Fuego.

Inextinguibles llamas brillaban en la penetrante y locuaz mirada de Raven.

Su sangre hervía y una voz en su cabeza le incitaba a destruir y matar

Oyó pasos en su dirección y, esforzando el oído, escucho el más leve sonido de voces intentando susurrar y fallando alevosamente.

Instintivamente disminuyó el ritmo de su respiración y empezó a inhalar aire por la boca, en vez de por la nariz, para evitar hacer ruido. Un sutil movimiento de varita y un encantamiento silenciador en sus zapatillas evitaba que sus pisadas llamen la atención.

"Voy a destrozarlos" Advirtió Raven a su contraparte.

"Los quiero vivos" Fue su única respuesta.

Y no necesitaba más que eso.

En el momento en que Ron y Seamus, aparentes lideres del grupo perseguidor, entraron al claro donde Harry los esperaba fueron recibidos con...nada.

No había un alma en el claro del bosque.

O por lo menos un alma humana ya que el silencio se vio interrumpido por guturales sonidos de algún animal autóctono del bosque.

Ambos jóvenes se metieron en el medio del claro y se colocaron espalda con espalda para impedir un ataque por la retaguardia, obviamente enseñadas a ellos por agentes de la Orden con el fin de que puedan defenderse en contra de un enemigo.

"O para atraparnos" Pensó Raven y su ira aumentó más y todos sus alrededores perdieron importancia. Lo único que le importaba era el claro del bosque y sus invasores.

Con un ágil salto se ocultó detrás de otro árbol y escudriñó con la vista a sus blancos, que ya eran más de dos. Cuatro, para ser precisos.

Dean Thomas arribó al claro con al varita en alto y encendida, escoltado de cerca por Justin Finch Fletchey. Dean hizo unas señas a su aliado y este se adelantó con la varita en alto pero el temor se dibujaba en su rostro y alimentaba la satisfacción de Raven.

- Foggeo- La encantación produjo que una niebla se propague desde todas direcciones y así aparentar ser natural. Thomas y Fletchey dejaron escapar un pequeño gemido que delató sus sentimientos.

- Muéstrate¡cobarde!- Exclamó Ronald al notar el miedo en la voz de sus camaradas. Sabía que el no podía detener a Potter pero estaba convencido de que podría vencerlo si alguien lo ayudaba a distraerlo.

Una risa diabólica, casi maquiavélica fue su primera respuesta.

-Que tus ojos no me vean no significa que no esté a la vista- La voz de Raven era un murmullo pero parecía capaz de resonar en todo el bosque pues tal era su habilidad.

Con envidiable sutilidad se deslizó como una sombra hasta tener a tiro a sus enemigos pero tenía tiempo y ganas de jugar.

Demasiada necesidad de humillar.

- Silvero- Unos finísimos hilos de plata se deslizaron desde la punta de la varita del moreno y se dirigieron apresuradamente hasta los tobillos de Fingían.

-AHHHHHHH- Gritó eufóricamente el atacado pero ya era tarde, los hilos de plata lo habían hecho caer de bruces y uno se llevo su varita lentamente.

Seamus salio en pos de su única arma pero cuando esta llegó adonde las sombras se hacían más espesas que la misma noche decidió desistir de su varita.

- Ataca de frente¡maldito inútil!- incitó Ron pero no esperaba que su atacante le hiciera caso.

La figura de Harry Potter apareció apoyado arrogantemente sobre el tronco de un árbol.

-Aquí me tienes, Weasley¿Que harás?- Su voz era suave y delicada pero la amenaza estaba latente en su voz.

El sonrojo en el rostro de Ron se noto aún ante la pálida luna llena.

- ¿Acaso te crees capaz de vencerme, con esos hechizos infantiles y tácticas inútiles?- Raven se burlaba del pelirrojo sin cambiar su voz suave.

- !Fui entrenado por la mismísima Orden del Fénix¡ Y soy el líder del equipo por mi gran capacidad de hechizos- Los gritos de Ron inundaron el silencio y una delgada sonrisa se dibujo en el rostro del moreno.

- Gracias por la información, Weasley, tu discreción es admirable- Retrucó con sarcasmo el moreno.

Aún a la sombra de la noche podía ver la cara sonrojada de Ron y eso le infundió un sentimiento de satisfacción.

-¿Te crees capaz de derrotarme¿Justo a mí¿A aquel que se enfrentó a Lord Voldemort y fue capaz de sobrevivirle?- La arrogancia de su voz era palpable en el aire.

Casi por reflejo dejó ligeramente libre su magia de manera que Ronald sienta más espeso el aire, lo cual sucedía por el nivel de magia en el aire.

Sintió otra presencia oculta en el lugar y sonrió al adivinar quien era.

Pero Ron tomó su sonrisa como si fuese el principio de un ataque y rodó violentamente hacia un lado.

La risa de Raven se oyó por todo el lugar ante el inútil movimiento del pelirrojo.

- ¿Acaso estas alterado, Weasley? Tut tut tut- Exclamó al mismo tiempo que levantaba una ceja en un gesto muy altivo.

Esa fue la gota que derramo el vaso para Ron, levantó su varita.

- DIFFINDO- La furia desbordaba de sus palabras y el hechizo de Ron salio mas brillante que de costumbre pero eró por casi más de medio metro

"Su furia alimenta su magia" Advirtió Harry seriamente

"También lo embrutece y lo hace propenso a errar" Retrucó Raven sin dejar de prestar atención al salvaje joven que intentaba arrancarle la cabeza a hechizos muy potentes.

-Drainio- Un hechizo de color verduzco se dirigió hacia el pero fue eludido gracias a una atlética maniobra que lo alejó varios metros de su oponente.

- Veo que te han enseñado bien, la magia orgánica no es fácil de dominar- Comentó Raven- Aún así…te venceré- Y al tiempo que dejaba de hablar se abalanzó velozmente sobre su enemigo.

"Simple" Pensó mientras evitaba una ráfaga de hechizos a muy corta distancia.

"Facil" Esquivó una barrida muy rustica, seguramente se la habían enseñado pero no la creyó útil

"Evitable" Una daga apareció de algún bolsillo del pelirrojo y pasó relativamente cerca del mentón de Raven.

Pero Ron, en su inacabable acometida, cometió un error tras fallar su golpe con la daga dejo al descubierto su costado izquierdo.

El rebelde mago aprovechó su oportunidad y contraatacó con una hábil patada a las costillas. Su rival cayó pero cuando Ron se reincorporó sintió su propia daga, la cual había dejado caer tras recibir el golpe, en su cuello.

-AHHHHHHH- El chillido rabioso provino de Dean Thomas, quien tomó por sorpresa a Raven y lo tacleó lejos de Ronald.

"No puedes bajar la guardia" Avisó Harry fríamente.

"¿En serio?" Pensó Raven sarcásticamente mientras se levantaba y sacaba su propia daga.

Con un simple movimiento de muñeca tomo el arma blanca por el lado de la hoja y la aventó con violencia hacia Thomas, quien la recibió de lleno en la sien y sobrevivió gracias a que fue golpeado con el mango de la daga y no con el filo.

-Ahora estamos de nuevo solos, Ronald Weasley- Dicho pelirrojo estaba de pie y mirando de reojo por su varita.

- ¿Buscas algo?- Dijo Raven casualmente mientras jugaba con la varita de su antiguo amigo entre sus dedos como si fuese un palillo de batería.

- Atácame sin armas si te atreves, asqueroso traidor- Espetó este con veneno en sus palabras.

- Así será entonces- Respondió el moreno mientras tomaba un extremo de la varita con cada mano y, apoyándola sobre su rodilla para hacer palanca, la partió al medio y le arrojó los pedazos a su enemigo, quien abrió sus ojos en incredulidad.

Ambos tomaron una instancia de pelea mano a mano y giraban uno en torno al otro mientras se buscaban debilidades pero Ron no dejaba de mirar en dirección al castillo por el rabillo del ojo.

Harry liberó su magia aún más y sintió el poder de una intensa fuente de magia y energía…Albus Dumbledore estaba en los alrededores.

Raven no perdió el tiempo y con pasos largos y ágiles se acerco zigzagueando a Ron, quien lanzo un puñetazo frontal apuntado a su pómulo pero el moreno lo desvió con su antebrazo en un bloqueo simple y rápidamente salto evitando otra torpe barrida del pelirrojo.

Weasley no era idiota, sabía que Potter estaba jugando con el así que el debía aguantar lo suficiente hasta que el Director llegué.

Tras la barrida fallida se abalanzó sobre el ojiverde pero este fue más veloz y lo golpeó primero en la boca del estómago quitándole todo el aire y haciéndolo caer de rodillas.

Pero Raven no podía más, cada segundo que pasaba, cada instante que sucedía, más la furia por la traición de Ronald le decía que lo matara, que le arrancará la cabeza cruelmente.

"El es mió" Reiteró Harry sin lograr calmar a su alter ego.

"Merece morir"

"También nosotros, y aún así continuamos respirando"

"¡Nos abandonó cuando más lo necesitábamos! Nos dejo solos"

"Fue un cobarde por no decirlo de frente, eso no lo niego, pero cada uno es libre de sus creencias"

Raven optó por no contestar a su contraparte y le cedió nuevamente el control de su cuerpo a Harry.

Ron, quien en ese momento se estaba reincorporando, trató de escapar pero un pie le hundió la cabeza en la tierra.

- Tengo ganas de destrozarte los huesos, desollarte vivo e incendiar tus restos donde todos puedan ver pero aún así no aprenderías. Eres un cobar-

-¿Cobarde yo? Tú eres el maldito mortifágo-

Pero el comentario solo alimentó la furia del joven.

- Aquel quien traiciona a alguien por la espalda por un puñado de monedas y por quince minutos de gloria no pude juzgar a nadie. Creí como un iluso que serías capaz de ver tus errores-

-Obviamente estaba en un error- Terminó mientras recogía la daga de Weasley, la cual estaba muy cerca de su alcance.

Pero cuando su mano estaba por recoger el arma blanca esta salió disparada en la dirección contraria…directo hasta la mano de Albus Dumbledore.

- No dejare que hagas esto, Harry- Exclamó el recién llegado con tono formal, casi como si esto se tratase de un mero tramite.

Pero ese no era el problema para Harry, se podría decir incluso que la presencia de Albus Dumbledore era el último de sus problemas en este instante.

La presencia mágica que había sentido no fue la de Dumbledore.

Esta era más fuerte, más antigua y más conocida.

No transcurrió más que un parpadeo en el que Harry desenfundó su revolver de plata y lo levantó contra su derecha para encontrarse con una katana corta a milímetros de su ojo derecho.

Dicha arma era sostenida por una hermosa joven esbelta y de piel mortecina vestida de negro.

- Tiempo sin vernos, Morticia-

Esta solo acerco aún más la daga a su ojo.

- ¿Y que podría querer de mi la más antigua de las reinas de los Vampiros?-