Bosquejos.

Es una lástima que el dibujar no pueda ser considerada una actividad ninja, porque es una de las cosas que Rin más disfruta. En la Academia los profesores solían regañarla porque en cada examen que entregó cada espacio en blanco había estado lleno de bosquejos y garabatos.

Entre dibujos puede relajarse o puede concentrarse o pensar. Ya es natural para ella escuchar las discusiones entre Kakashi y Obito así, sentada en el suelo, tratando de terminar el perfil de una flor, su maestro sentado cerca, sonriendo levemente mientras los ve discutir.

Kakashi le ha dicho que no entiende porqué sigue dibujando siendo que eso no le ayuda en ninguna de sus habilidades y Obito le dice al genio de su equipo que la deje en paz un día si y e otro también. Ella agradece las palabras del Uchiha, pero sospecha que si dice eso es simplemente para llevarle la contraria al otro chico. Han sido así desde siempre y realmente no espera que cambien.

No es que tenga mucho tiempo para dibujar. Entre misión y misión y tratar de evitar que Obito y Kakashi peleen y tener que entrenar, usualmente su cuaderno de dibujo se queda metido en su mochila, adquiriendo polvo de diferentes tierras y cientos de ideas comenzadas que terminan siendo nada.

Aún así nunca ha pensado en sacarla. Sigue esperando un día poder convencer a Kakashi de que le permite hacer un dibujo completo de su cara, así cómo tiene uno del sensei y otro de Obito. Espera un día poder encontrarse a Obito en esos momentos serios que sabe tiene. Espera poder dibujar una sonrisa honesta de su sensei.

Por lo pronto, Rin se conforma con esos bosquejos que terminan siendo nada en su cuaderno. Quizá porque no son nada. Quizá porque son recuerdos.