NdA: No sé qué problemas ha habido con el capi 21. Algunos me habéis dejado review porque no lo podíais leer. Lo he reemplazado otra vez, pero no sé si ya se lee (?). Si os sigue dando error, decidlo, que lo subo de nuevo... aunque tendré que subir los otros cuatro restantes también, pero no hay problema (Lo digo aquí porque las personas que habéis dejado review no habéis ingresado en página y no os puedo contestar de otra manera). ¡Nos vemos abajo!


Capítulo 26

-El (¿temido?) final. Segunda Parte-

En algún pasillo de Hogwarts.

Contentos con el resultado que les estaba dando la poción, los gemelos Weasley decidieron que ya no había peligro si se dejaban ver. Estaban a salvo. Felix Felicis se ocuparía de velar por su seguridad. Fred y George comenzaron a caminar despreocupadamente por los pasillos de Hogwarts hasta que llegaron a la entrada de la sala común de Gryffindor y vieron allí a una masa de gente que estaba torturando al retrato de la Señora Gorda.

-¡TÚ otra vez! -estaba diciendo la Señora Gorda a Hannah Abbot, que se encontraba en medio de la multitud. -¡Apártate de mí, niña endemoniada!

-¡AHÍ ESTÁN! -exclamó Marietta Edgecombe, que se había erigido como la líder del grupo de estudiantes que participaban en el juego.

Salvo Harry, Ginny, Hermione, los cuatro Slytherin y Neville, todos los jugadores estaban agolpados a la entrada de la Torre de Gryffindor, incluidos los elfos domésticos por un día, que parecían haber recobrado el juicio y estaban dispuestos a asesinar a los gemelos Weasley.

Roger Davies se dirigió corriendo hacia ellos, con la varita en alto, murmurando algún tipo de encantamiento maléfico con el que pensaba golpear a los dos hermanos. Sin embargo, cuando pronunció el hechizo, éste le rebotó y le golpeó en toda la cara. Inmediatamente, al capitán del equipo de Ravenclaw se le borraron las cejas.

-¿Qué le habéis hecho a Roger? -lloriqueó Padma, que salió al auxilio de su amado.

-¡Vais a pagar por esto, Weasleys! -amenazó Cho Chang, que parecía una muñeca diabólica, con tan sólo dos mechones negros en su pelada cabeza.

-Por vuestra culpa, voy a tener que limpiar los invernaderos en lo que resta de año -les dijo Marietta Edgecombe, que acababa de recibir una lechuza del director de su casa, informándole de que su comportamiento debía ser corregido con una dura detención.

-Ginny no quiere saber nada de mí…-lloriqueó Michael Corner.

-A mí me ha llegado una lechuza de Flitwick aconsejándome que deje de menear el rabito- explicó Luna –y tengo que cumplir detención yendo a clases de protocolo y comportamiento con Umbridge.

-Y Ginny no quiere saber nada de mí…

-¡Yo tengo que asistir a clases especiales! -se quejó Ron.

-Y Ginny no quiere saber nada de mí…

-¡Roger y nosotras tenemos que visitar un psicólogo de San Mungo! -indicaron las gemelas Patil.

-¡Susan y yo tenemos que asistir a cursos especiales con la Orden Mariana de Cura de Desvíos Sexuales! -informó Hannah Abbot.

-¡Y Ginny no quiere saber nada de mí! -volvió a lamentarse Michael Corner.

-¡CÁLLATE, MICHAEL! -gritaron todos los jugadores a la vez, cansados de que no dejara de repetir lo mismo.

-¡SILENCIO! ¡CALLAOS TODOS DE UNA VEZ! -gritó Fred Weasley, que ya estaba harto de tanta reivindicación.

-Ahora ya es tarde… El juego se ha acabado…-informó George, revisando su reloj de pulsera.

Eran ya las siete de la tarde del tercer día, por lo que el juego podía darse por concluido.

-…os advertimos de que podía haber complicaciones -se excusó Fred.

-¡Nunca dijisteis que me quedaría sin pelo! -se quejó Cho.

-¡Ni que yo acabaría siendo lesbiana! -confesó Hannah.

-¡Yo nunca imaginé que Ginny me dejaría! -insistió Michael Corner.

-¡Y tampoco estaban previstas todas estas detenciones! -reclamó Roger Davies.

-Nadie dijo que iba a ser fácil…-les explicó Fred con una sonrisa. –Además, nosotros sólo os poníamos las pruebas. Lo que hayáis hecho, dónde las hayáis hecho o cómo… no tiene nada que ver con el juego.

-¡Eso es fácil de decir cuando no eres calvo! -dijo Cho, que estaba tremendamente enfadada de haber perdido su bonita melena… otra vez.

-Cho, lo de tu pelo ha sido secundario… no era parte del juego. Échale la culpa a Marietta. Fue ella quien escribió a Corazón de Bruja…- le explicó George.

-¡No me importa quién lo haya hecho! ¡Ya estáis haciendo que crezca! ¡ME NIEGO a ser calva toda mi vida!


Despacho de Dumbledore.

-Será mejor que tengan una explicación y que sea BUENA, muy buena -dijo McGonagall, una vez que los tres alumnos se hubieron sentado.

-¿Harry? -preguntó Dumbledore, alzando una ceja y clavando sus ojos en él. Incluso en aquellas circunstancias los ojos del director del colegio brillaban con divertimento. –Aunque he de confesar que hoy está usted más atractivo que nunca -bromeó Dumbledore- no se me olvida que nos debe una explicación…

-Profesor Dumbledore… yo… yo no… verá, nosotros… Nosotros no hemos hecho esto por gusto- dijo Harry, señalándose el cuerpo, que todavía era el de Dumbledore. Resultaba bastante surrealista que dos Dumbledores y dos McGonagalls estuvieran hablando cara a cara, como si aquello fuera lo más normal.

¡BUM!

La puerta del despacho de Dumbledore se abrió de golpe. Snape, Sprout y Flitwick entraron sin aliento en el despacho, casi sin prestar atención a lo que tenían enfrente.

-Profesor Dumbledo……

-¡POR MERLÍN SANTO!

-¡Albus y Minerva tienen un clon! -exclamó Sprout.

-¡Y todos están liados con todos! ¡Esto es el Apocalipsus! -dijo Flitwick sin venir a cuento.

-Se dice Apocalipsis, Filius, A-p-o-c-a-l-i-p-s-i-s…-le corrigió Sprout.

Minerva notó cómo se le descolgaba la mandíbula al escuchar esto.

-¿De qué estás hablando, enano? ¿Quién dices que está liado con quién?

-Tú, con Albus… Y ella -dijo, señalando a Ginny- con… ¿Albus también? Las pastillas para la tensión, ¿dónde he puesto las pastillas para la tensión? -empezó a decir maníacamente el pequeño Flitwick, que empezaba a notar cómo su paz inicial se esfumaba por momentos.

-¿Quién os ha dicho que Albus y yo estamos liados? -protestó McGonagall.

-¿Y quién nos asegura que tú seas la auténtica Minerva, eh? -objetó Sprout. –Ya decía yo que últimamente estabas muy rarita, con todo aquello de "profesora Sprout" por aquí y "profesora Sprout" por allá. ¡Confiesa! -ordenó, apuntando directamente a McGonagall con su varita -¿Quién eres y quién te envía?

-Pomona, ¡por favor! ¡Deja de hacer teatro! -se desesperó McGonagall. Dumbledore estaba observando la conversación con fascinación. Harry, Ginny y Hermione permanecían callados, mirándoles como si fuera un partido de ping-pong y rezando para que sucediera un milagro.

-¿Quién os ha dicho que Albus y yo estemos liados? -insistió.

-¿Acaso lo negáis? -preguntó con recelo y malicia Severus Snape.

-¡Por supuesto que sí! -exclamó McGonagall buscando en Dumbledore un signo de aprobación y apoyo.

-¿Y entonces qué fue todo aquello del beso y de los padres llamando para quejarse? -se interesó Sprout.

-¿Y el desfile de modelos en sábana? -la acusó Flitwick.

-¿Y las lechuzas de amor? -la acusó Snape.

-¡SEVERUS! ¿HAS VUELTO A LEER MI CORRESPONDENCIA PRIVADA?-dijo McGonagall fuera de sí, provocando que Snape enrojeciera.

-Tampoco es para ponerse así -se excusó Snape. –No era tan interesante… Sólo un montón de cursilerías típicas de un Gryffindor…

McGonagall se giró tan rápido que parecía poseída. Dumbledore también dirigió su mirada hacia los estudiantes.

-¿Ginny? ¿Harry? -dijo Dumbledore, interpelándoles directamente a ellos.

-¡AJA! ¡POTTER! ¿VEIS COMO ESTABA EN EL AJO? -se emocionó Snape, frotándose las dos manos al confirmar sus sospechas.

Harry le lanzó la mirada más asesina que pudo dibujar en los ojos de Dumbledore. Snape retrocedió un poco, sin duda asustado al ver aquel odio en los ojos del director del colegio. Luego cayó en la cuenta de que debajo de aquella apariencia sólo estaba Harry Potter y volvió a envalentonarse.

-Profesor Dumbledore…-empezó a decir, dirigiéndose al verdadero director -si le parece, yo me hago cargo de Potter…-sugirió Snape con entusiasmo.

-No hará falta, Severus, primero necesitamos asegurarnos de que se trata de Harry.

-Pero, profesor Dumbledore…

-Severus… te ruego que permanezcas al margen. ¿Has traído el Veritaserum?

Snape torció el gesto con decepción y sacó dos pequeños tubos del bolsillo de su túnica. Dumbledore fue hacia él, los tomó y se los tendió a Harry y a Ginny. Los dos sabían que no estaban en condiciones de discutir, por lo que bebieron sus contenidos sin rechistar.

Dumbledore empezó el interrogatorio por Harry.

-¿Nombre completo?

-Harry James Potter.

-¡AJÁ! -exclamó Snape, emocionado de cerciorarse que se trataba de Harry.

-¿Qué has tomado, Harry?

-Cerveza de mantequilla, dos güisquis de fuego, tres consomés de pollo, una poción unigrupal, dos Veritaserum y poción multijugos.

-Santo cielo, eso son, por lo menos, ocho úlceras de estómago…-dijo Flitwick con preocupación.

-¿Quién te ha dado la poción unigrupal?

-Los gemelos Weasley.

-¿Y los Veritaserum?

-Los gemelos Weasley y el profesor Dumbledore.

-¿Y la poción multijugos?

-Los gemelos Weasley.

-¿Por qué te dieron poción multijugos los gemelos Weasley?

-Porque mi prueba consistía en ser usted durante un día.

-¿Para qué tenías que hacer una prueba?

-Porque la poción unigrupal no me dejó otra opción.

-¿Qué tenías que hacer si no completabas esa prueba?

-Confesar mis mayores secretos al Ministerio…

-Albus, esto es una pérdida de tiempo: el muchacho no está contando nada…-intervino Minerva McGonagall. –Vas a tener que hacerle preguntas más concretas.

-Tienes razón, Minerva. Veamos… ¿cuándo tomaste la poción unigrupal, Harry?

-Hace tres días.

-¿Por qué?

-Porque Fred y George Weasley me la dieron.

-¿Para qué te la dieron, demonios? -se sulfuró McGonagall, que hacía rato que había perdido la paciencia.

-Para jugar a Beso, Verdad, Consecuencia.

-¿A QUÉ? -preguntaron a la vez McGonagall, Flitwick y Snape.

-A Beso, Verdad, Consecuencia -repitió Harry con serenidad y la mirada perdida.

-¿Y qué es beso, verdad, ocurrencia? -inquirió Snape.

-Es un juego que se inventaron los gemelos Weasley -respondió Harry sin inmutarse.

-Weasley…-interpeló a Ginny la profesora McGonagall. -¿Tú también tenías que jugar?

-Sí.

Hermione, que estaba de pie alejada de la escena, estaba intentando pensar en una buena excusa. Pero era imposible. Aquello iba de mal en peor. En cuestión de minutos los profesores se enterarían de lo que había ocurrido y… ¡todos acabarían en Azkaban!

-¿Y en qué consiste el morreo, ocurrencia, consecuencia? -preguntó McGonagall, mezclando todas las palabras del juego.

-No lo sé- respondió Ginny, obviamente porque el juego no se llamaba así y el Veritaserum no había actuado ante esa pregunta.

-Ejem… Minerva…-carraspeó el profesor Flitwick –creo que era "beso, verdad, opulencia".

-Oh, sí. Repetiré la pregunta, ¿en qué consiste eso del beso, verdad, una urgencia?

-No lo sé -insistió Ginny, encogiéndose de hombros.

-¡Por el amor de Merlín! ¿Es que ninguno ha tenido infancia? -se exasperó Sprout. –Déjame, Minerva- dijo, empujándole a un lado y arrodillándose frente a Ginny. –Ginevra, cuéntales en qué consiste Beso, Verdad, Consecuencia. Total… si lo digo yo no me van a creer…

-Es un juego -empezó a confesar Ginny –que consiste en tres pruebas: la del beso, la de la verdad y la de la consecuencia…

Pomona Sprout empezó a dar palmas muy emocionada.

-¡Ay! ¡Me encantan estos juegos de adolescentes! -exclamó, ganándose una mirada asesina de Snape y un gesto despreciativo de McGonagall.

-Mmm… ciertamente… suena interesante -afirmó Flitwick, que parecía tremendamente curioso por saber más. Los otros profesores también eran todo oídos.

-…quien participe tendrá que concluir las tres pruebas sin que se entere el resto. Hay un jurado…-continuó diciendo Ginny.

-¿Un jurado? ¿Cómo en el Ministerio? -se interesó McGonagall.

-No, como en Hogwarts…-respondió Ginny.

-¿Y quiénes componen el jurado de Hogwarts? -preguntó McGonagall.

-Los gemelos Weasley…

-¡Claro! ¿Quién sino? -ironizó McGonagall, poniendo los ojos en blanco. -De acuerdo, siga contando…

-Mis hermanos eran el jurado y ponían las pruebas, que teníamos que concluir en tres días. El primer día se podía elegir entre beso y consecuencia; el segundo era la prueba de la verdad, y el tercero teníamos que completar la prueba que no hubiéramos elegido el primero.

-¿Y qué elegiste tú, querida? -preguntó muy excitada Sprout.

-Pomona, no te desvíes del tema -le reprendió McGonagall. –Ésa no es la cuestión. Siga hablando de las pruebas, Weasley.

-En el beso había que besar a quien dijeran mis hermanos. En la verdad nos dieron Veritaserum y nos hicieron preguntas comprometidas, pero el profesor Snape y el profesor Flitwick la interrumpieron y no pudimos hacerla más…

-¡Os dije que allí había gato encerrado! -exclamó Snape triunfalmente.

-¿Vosotros estuvisteis presentes y no hicisteis nada? -preguntó, atónita, McGonagall.

-No pudimos hacer nada, Minerva -se explicó Flitwick. –Era sólo un grupo de estudiantes reunidos. No teníamos pruebas…

-Prosiga -ordenó McGonagall con sequedad, sin inmutarse ante las excusas de su compañero de trabajo.

-…y en la consecuencia te ponían una prueba que tenías que realizar, lo quisieras o no.

-¿Y la suya era convertirse en la profesora McGonagall? -preguntó Dumbledore.

-Sí. Y tuve que dar clase.

-¿¿Se atrevió usted a dar una de mis clases?? -se escandalizó McGonagall, que a estas alturas de confesión estaba lívida.

-Sí.

Hermione Granger sintió entonces el impulso de intervenir.

-No se preocupe, profesora McGonagall, realmente no podríamos decir que fuera una clase… clase

-¡Granger!

-Señorita Granger, Severus, por favor. No perdamos los papeles- corrigió Dumbledore.

Pero Snape hizo oídos sordos a la regañina del director. -¿Usted también está implicada? - dijo.

Hermione se ruborizó como nunca lo había hecho en su vida. Ahora comprendía que había tenido la oportunidad de permanecer al margen, pero había cometido el error de querer participar. –Profesores…-empezó a decir -…deben comprender que sólo se trataba de un juego…

-…pero un juego altamente peligroso. Usted debería saberlo mejor que nadie, señorita Granger- matizó Dumbledore, sacándole aún más los colores a Hermione.

-Realmente no creo que los gemelos Weasley fueran conscientes de hasta dónde podía llegar- intentó defenderles Hermione.

Snape dio un bufido y McGonagall, Sprout y Flitwick estallaron en carcajadas.

-¿Está intentando decirme que los gemelos Weasley, los mayores bromistas de la historia de Hogwarts, no sabían los riesgos que podían llegar a tener sus pruebas? -se mofó McGonagall.

-Bueno… no creo que intentaran hacer daño a nadie…-respondió Hermione, ruborizándose aún más.

-¿Es usted consciente, señorita Granger, de que en los últimos tres días hemos sufrido acoso, prostitución…

-…robo…-dijo Snape.

-…agresión, pérdida de memoria y suplantación de la personalidad? Eso, por no hablar de sabe Merlín qué más pillerías habrán hecho…

En ese momento Fawkes entró volando en el despacho del director. Llevaba una carta en el pico con un sello del Ministerio de Magia. Dumbledore la abrió y leyó rápidamente mientras los profesores seguían discutiendo con los alumnos y dijo:

-Está bien, Minerva… creo que ya es suficiente. Ahora, si no les importa, me gustaría tener una conversación con Fred y George Weasley. Háganles venir a mi despacho. Harry, Hermione, Ginny… pueden irse. Esperen en el vestíbulo a que se pasen los efectos de la poción multijugos y luego váyanse a su sala común. Minerva, por favor, acompáñales y avisa a los gemelos. Ah… y Pomona, ¿te importaría escribir a Sybill Trelawney y trasladarle mis deseos de que se reincorpore inmediatamente al cuerpo docente del colegio?. Gracias…

-Mierda…-maldijeron en susurros Snape, Flitwick y Sprout al mismo tiempo.


Sala Común de Gryffindor.

-¿Creéis que los meterán en Azkaban? -Ron Weasley estaba muy preocupado por sus hermanos. Ahora que estaban todos reunidos, no dejaba de dar vueltas por la sala común. Ninguno de sus amigos contestó. En sus caras, había claros signos de preocupación.

-¿De verdad tuvisteis que ser McGonagall y Dumbledore durante todo el día? -preguntó por enésima vez Parvati Patil, que todavía no se lo podía creer.

Harry, Ginny y Hermione habían entrado en la sala común tan pronto Harry y Ginny recobraron sus cuerpos. En ella se habían encontrado al resto de los participantes del juego, que les habían contado cómo la profesora McGonagall había entrado furiosa y se había llevado con ella a los gemelos Weasley. Por su parte, ahora que el efecto de la poción Unigrupal se había pasado, los tres amigos les habían narrado sus pruebas de aquel día.

-Ajá -contestó Ginny, asintiendo con la cabeza.

-¡WOW! Eso sí que es increíble -exclamó Lavender Brown, que no podía imaginar qué se sentía al ocupar el cuerpo de otro, mucho menos de una profesora de Hogwarts. -¿Y qué se siente?

-¿Agobio? -respondió Ginny con sarcasmo.

-¿Por eso estaba hoy borracha la profesora McGonagall? ¡Eras tú todo el rato! -exclamó Parvati, completamente emocionada.

-Y el beso… no te olvides del beso…-recordó Lavender.

-¡Todavía no puedo creer que me lo haya perdido! -dijo Parvati con tristeza. Era el mayor cotilleo del año y ella se lo había perdido…

-¿Y qué tal es ser elfo doméstico? -preguntó Hermione con la intención de fastidiar a Parvati y conseguir que se callara la boca. La muchacha hizo una mueca de desprecio y miró en dirección contraria.


Sala Común de Hufflepuff.

-Realmente espero que les den su merecido.

-No sé de qué te quejas, Hannah. Tú no has sido precisamente la peor parada…A ti y a Susan parece iros muy bien- puntualizó Justin Finch- Fletchley.

-¿Crees que es agradable haber descubierto que me gustan las chicas? Antes vivía mucho más feliz…-se quejó Hannah Abbot. –Si no fuera por los estúpidos de los gemelos, podría haber vivido engañada toda la vida y dejarme de complicaciones. Ahora no me queda más remedio que estar con Susan…

-¡Hola, chicos! -saludó Susan Bones, que acababa de entrar en la sala común. -¿De qué habláis?

-De nada, cariño, de nada -le restó importancia Hannah.


Sala común de Ravenclaw.

-¡Propongo un brindis! -dijo Roger, descorchando una botella de cava que había robado de las cocinas durante su etapa de elfo doméstico.

-¿Por qué brindamos, Roger? -preguntó Terry Boot con su copa en alto.

-¡Por la caída de los gemelos Weasley!

-¡Por su ingreso en Azkaban! -matizó Marietta Edgecombe.

-¡Por un futuro en el que por fin tenga pelo! -brindó Cho Chang.

-¡Por un futuro con pelos! -exclamó el resto de sus compañeros.

-Sí, eso… por un futuro triste y aburrido…-refunfuñó Luna Lovegood desde el rincón donde estaba leyendo el nuevo número de El Quisquilloso.


Sala común de Slytherin.

Draco Malfoy había sido dado de alta por Madam Pomfrey. Al parecer, sus heridas eran las más leves de todas. Pansy había tenido clemencia con su rubio y Draco había podido volver a su sala común antes de lo esperando. Cuando abrió la puerta, Draco comprobó que una horda de Slytherins capitaneados por un alumno de séptimo curso estaba reunida en la sala común.

-¿Qué me decís?. ¿Vamos a por ellos?

-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

-¡Les romperemos las piernas!

-¡Los colgaremos de la torre más alta del castillo!

-¡Hay que matarles!

-¡Barramos a los indignos de nuestra casa!

Draco no entendía una sola palabra. Se había quedado un poco rezagado para comprobar la escena y aprovechó para llamar la atención de un estudiante de primer año que se encontraba mirando a los exaltados desde detrás.

-¿Qué ocurre? -le preguntó Draco.

-Quieren matar a Pansy, Crabbe y Goyle…

-¿Por qué?

-Por haberles hecho perder el partido -dijo el muchacho, encogiéndose de hombros.


Despacho de Dumbledore.

-Profesor Dumbledore, ya están aquí.

-Excelente, Minerva. Hazles pasar -dijo Dumbledore con cordialidad. –Severus… Pomona… Filius… habéis sido de gran ayuda, pero si me disculpáis, me gustaría hablar a solas con los gemelos.

Los tres profesores pusieron cara de no comprender nada. Snape estaba a punto de protestar justo en el momento en el que Dumbledore dijo un rotundo "Buenas noches", dejando claro que no había nada que discutir.

Los gemelos Weasley entraron en el despacho discutiendo entre ellos. Era, probablemente, la primera vez que Albus Dumbledore les veía discutir.

-Te dije que no iba a funcionar.

-¿Cómo iba a saber yo que no iba a funcionar? ¿Por qué estás echándome las culpas a mí? Fue idea de los dos.

-No, la poción fue idea tuya.

-Y el juego fue idea tuya.

-Tú dijiste que participara Hermione…

-Y tú dejaste que participaran los Slytherin…

-¡Te dije que no hiciéramos esa prueba!

-¡Y yo ya te advertí que las de Neville eran demasiado escandalosas!

Dumbledore los miraba con detenimiento. Realmente pensaba que era una pena tener que interrumpir una discusión fraternal entre los gemelos Weasley, pero finalmente decidió poner un poco orden:

-¿Interrumpo?

Los gemelos Weasley le miraron como si hubieran visto un fantasma. Entonces la realidad les golpeó como un mazo… Y los dos abrieron mucho los ojos.

-Perdone, profesor Dumbledore -se disculpó George.

-Sí, lo sentimos, profesor Dumbledore. Todo. Sentimos TODO -aclaró Fred.

-Tomen asiento, por favor -pidió el director.

Los gemelos se sentaron en las dos butacas que había frente al escritorio del director. Dumbledore hizo una prolongada pausa teatral, se ajustó las lentes y escudriñó a los gemelos.

-Deduzco -comenzó a decir- que ambos saben por qué están aquí- dijo, esperando una respuesta.

-Sí, profesor Dumbledore…-afirmaron los dos al unísono.

-Entonces no será necesario que recapitulemos todos los detalles.

-No, profesor Dumbledore…

-Excelente. Habría sido tremendamente embarazoso, ¿no creen?

-Sí, profesor Dumbledore…

-Estupendo, estupendo… -aclaró el director, que hizo otra pausa para mirar aún más fijamente a los gemelos -¿Y bien? –continuó- ¿Qué tal se lo han pasado?

De todas las preguntas del mundo, de todas las preguntas posibles, aquella era la última que hubiesen esperado los gemelos Weasley. Fred y George se miraron uno al otro, sin saber qué responder. Uno de ellos estuvo a punto de decir algo, pero se lo pensó en el último momento y permaneció callado. En vista de que ninguno encontró la respuesta correcta a la pregunta, Dumbledore siguió hablando.

-Dado que han armado semejante escándalo, por lo menos esperaba que hubiera sido de su agrado -comentó, sonriendo con amabilidad. –Verán… tengo en mis manos una carta del Ministerio de Magia…-Fred y George tragaron saliva con suma dificultad- y me consta que para asombro de todos, en ella me informan de que ustedes dos han ganado un premio.

-¿Disculpe? -preguntó Fred con incredulidad.

-¿Un premio? –repitió George, con aún más sorpresa.

-Sí, lo han oído bien: un premio. Por lo visto, el Departamento para la Cooperación Mágica Internacional ha tenido noticia de sus actividades y ha decidido concederles el premio Anual a la Cooperación Mágica. Personalmente, no me cabe duda de que el jurado no debe haber entendido demasiado bien en qué consistía su juego -dijo Dumbledore, lanzando una mirada significativa al retrato de Phineas Nigellus, que había recuperado su visión al haber sido despojado del mantel que lo tapaba.

Phineas Nigellus bufó y miró hacia otro lado, desentendiéndose del asunto y disimulando para no tener que explicarle a Dumbledore que había estado cooperando con los gemelos en todo momento, y que incluso les había advertido de la inminente llegada de Dumbledore y McGonagall al castillo, tras su reunión con los fantasmas.

El antiguo director del colegio, aunque era un cascarrabias por naturaleza, había considerado aquel juego hilarante cuando se había enterado de su existencia. Por ello se había ocupado de extender la noticia en el Ministerio, mediante frecuentes visitas a otro de sus retratos, éste convenientemente colgado en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional.

-Nadie puede poner en duda que el juego ha sido sumamente ingenioso…-continuó diciendo Dumbledore-, y aunque me consta que han usado métodos poco ortodoxosos para conseguir este premio -añadió, en clara referencia a la poción Felix Felicis –, además de que estoy más que seguro de que muchos lo considerarán injusto, no me veo con potestad suficiente para llevar la contraria al Ministerio… Por ello, no tengo nada más que decirles salvo, quizá, felicidades.

-¿Felicidades? -repitió Fred, que todavía tenía la boca abierta tras haber escuchado con atención la noticia.

-Sí, Fred, "Felicidades". A fin de cuentas, han conseguido ustedes que las cuatro casas de Hogwarts participaran en un juego y, aún así, no se mataran entre ellas. Es más, tengo entendido que los Slytherin quieren matar a algunos Slytherin, pero no me consta que hayan atacado a los miembros de otras casas. Eso ya es decir mucho…

Fred y George no daban crédito a lo que estaban escuchando. Una de dos: o aquella poción realmente funcionaba o, definitivamente, eran unos genios incomprendidos.

-Sin más preámbulos, aquí tienen -dijo Dumbledore, tendiéndoles un trozo de pergamino.

-¿Qué es, profesor? -se atrevió a preguntar George.

-La notificación de su premio. Si no estoy equivocado, asciende a una buena suma de galeones. Espero de todo corazón que los disfruten y hagan una buena inversión de ellos…En fin, creo que eso es todo. Que pasen un buen día.

-¿Y ya está? ¿"Que pasen un buen día"? -dijo Fred con un tono de queja en su voz. A fin de cuentas, los gemelos ya habían asumido que iban a tener un castigo y les resultaba incluso fastidioso que nadie reconociera sus "méritos" con un buen castigo

-¿Tantos nervios para esto? -dijo George, más en tono de broma que en serio.

-No tiente a la suerte, George. No la tiente... –Dumbledore les guiñó un ojo-. Buenas noches…


Frederick y George Weasley, Premio a la Cooperación Mágica Internacional

Por Rita Skeeter

Frederick y George Weasley, los hijos gemelos de Arthur y Molly Weasley han sido condecorados con el Premio Anual a la Cooperación Mágica Internacional por su invención del juego "Beso, Verdad, Consecuencia". El jurado ha explicado el galardón de la siguiente manera: "El trabajo de estos dos alumnos del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería (séptimo año, Gryffindor) ha conseguido que varios miembros de las casas de Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin se divirtieran y colaboraran en un juego sin precedentes inventado completamente por los galardonados. El juego, de inspiración muggle, logró reunir no sólo a amigos y compañeros, sino a conocidos archienemigos -como el Gryffindor Harry Potter y el Slytherin Draco Malfoy-, que no tuvieron problemas para participar en él durante tres días consecutivos. Por este esfuerzo, por su tenacidad y por su mente preclara, el jurado del Premio Anual de Cooperación Mágica se complace de entregar el galardón de esta edición a los gemelos Frederick y George Weasley".

"Mi hermano y yo estamos muy felices de que se haya dado reconocimiento a nuestro duro trabajo", ha declarado Fred Weasley, uno de los premiados. "Tardamos en planear el juego más de dos meses, pero ha valido la pena y los resultados han sido excelentes", explicó su hermano, George Weasley. Al parecer ambos están convencidos de que "con un poco de fe y trabajo duro, la paz en el mundo mágico es posible. Cualquiera puede hacerse amigo de otro si hay un juego de por medio".

"Arthur y yo estamos muy orgullosos de nuestros hijos", ha comentado Molly Weasley, la madre de estos hermanos. "Por un momento pensamos que todas las bromas y malentendidos que provocó el juego eran verdad, pero al descubrir que se trataba de una causa tan noble, llegamos a la conclusión de que el mal rato ha merecido la pena".

"Hacen falta más muchachos como estos Weasley", ha explicado henchido de orgullo el Ministro de Magia, Cornelius Fudge. "Si todos nuestros adolescentes fueran como estos dos pizpiretos pelirrojos, no tendríamos ni la mitad de problemas. Les deseo todo lo mejor y que sigan colaborando con nosotros para hacer del mundo mágico un lugar más apacible".

La cuantía del galardón asciende a 2.000 galeones, que serán entregados a los gemelos Weasley en el acto que se celebrará a las 21.00 horas de esta noche en el Salón Rasputín del Ministerio de Magia.


-¡No me puedo creer que se hayan salido con la suya! -dijo Ron, doblando el periódico que estaba leyendo durante el desayuno.

-Yo tampoco… ¿cómo lo han hecho? -comentó Hermione.

-Ni idea… pero me alegro de que se hayan llevado un premio- intervino Harry, dándole un sorbo a su café.

-¿Te alegras? ¿Después de todo lo que ha ocurrido? -preguntó Ginny con sorpresa.

-Bueno, míralo así: mejor eso que haber acabado todos en Azkaban.

-Harry tiene razón, Ginny -razonó Hermione. –Además, han suspendido todas las detenciones -dijo, provocando que Harry echara un vistazo a la mesa de los profesores. Harry se cruzó un instante con la mirada de Dumbledore y éste le guiñó un ojo.

-Algfo es algfo -concluyó Ron, con la boca llena.

-Al final, hasta Neville se ha recuperado- explicó Hermione, mirando a su amigo por el rabillo del ojo, el cual estaba sentado dos asientos más allá, hablando animadamente de su caída con Lavender y Parvati. El muchacho había recuperado su autoestima y su alegría tras haber recibido una carta de su abuela, en la que ésta le decía que estaba muy orgulloso de él por haber participado en el juego.

-Y Xo pafefe hafer recuferado su felo -explicó Ron, echando un vistazo a la mesa de Ravenclaw, en donde Cho y Marietta por fin habían recuperado una su melena y la otra su rutina.

Al lado de las chicas, Michael Corner hablaba animadamente con Terry Boot, y Padma Patil parecía estar contándole algo a Roger Davies. Luna estaba escondida detrás de un ejemplar de El Quisquilloso, pero los cuatro amigos estaban seguros de que se encontraba bien, incluso pletórica…En la portada de El Quisquilloso aparecía ese día una entrevista suya en la que contaba sus experiencias durante el juego.

A decir verdad, todo aquel número de El Quisquilloso estaba lleno de los testimonios de los jugadores de Beso, Verdad, Consecuencia.

Roger Davies contaba en él su tremenda heroicidad como elfo doméstico y cómo había recuperado las cejas exprimiendo las orejas de una mandrágora.

Hannah Abbot y Susan Bones protagonizaban la mayor salida del armario de la historia de Hogwarts.

Draco Malfoy, para limpiar su imagen, contó con desagrado y teatralidad sus experiencias besando a una Sangre Sucia (El beso más sucio de la historia, se titulaba el artículo).

Padma Patil relataba cómo había aporreado el retrato de la Torre de Gryffindor para pedir heroicamente que los gemelos le concedieran un beso.

Ronald Weasley escribió una columna: Verdades y Mentiras sobre Won- Won, el fabuloso polvorón.

Hermione Granger se ocupó de escribir una página para pedir disculpas a las personas de género masculino a las que había tocado el culo.

Ginny y Harry proclamaron su historia de amor y aclararon el malentendido del beso entre Dumbledore y McGonagall, por lo que los padres dejaron de colapsar la centralita de Hogwarts.

Justin Finch- Fletchley puso por las nubes a la profesora Sprout y declaró que su actuación como Verde Brócoli había sido la mejor experiencia de su vida (no hace falta mencionar que Pomona Sprout se quedó muy contenta con estas declaraciones).

Neville tenía dos artículos: El último vuelo de Neville Longbottom, en el que detallaba su descenso en calzoncillos y otro titulado In and Out, destinado a desmentir la homosexualidad y presunta pederastia del profesor de Pociones.

Por último, Terry Boot había dado las gracias al Departamento de Catástrofes Mágicas por resolver el beso que había desembocado en la resurrección de Myrtle la Llorona y paralelamente había mandado unas flores a San Mungo porque se rumoreaba que alguien había salido malherido de un enfrentamiento con Myrtle.

Todas las ventas de ese número de El Quisquilloso se destinaron a un fondo que tenía como meta comprar un crecepelo a Cho Chang.

Sobra decir que fue el número más vendido de la carrera de Xenophilius Lovegood…

-Sí… esto es lo que yo llamo un final feliz -concluyó Ginny, observando los arrumacos que Hannah le hacía a Susan Bones en la mesa de Hufflepuff y la expresión de alivio que tenía Justin Finch- Fletchley-. Todo ha vuelto a la normalidad…

-Hasta Draco parece contento -afirmó Harry, mirando de refilón al Slytherin, que comía tranquilamente su desayuno, rodeado de los miembros del equipo de Quidditch de su casa.

Contra todo pronóstico, a Draco no parecía importarle tener un ojo tan hinchado por el puñetazo de Hermione que había necesitado tapárselo con un pepinillo. Lo importante era que había sido felicitado por sus padres y hasta por el mismísimo Voldemort. Al parecer, todos habían interpretado su participación en el juego como una gran estrategia para infiltrarse en el bando enemigo. Los muy… listos.

Pero justo entonces, Harry se dio cuenta de que le faltaba alguien, faltaban varios jugadores de Beso, Verdad, Consecuencia:

-Oye, ¿alguien sabe dónde están Pansy, Crabbe y Goyle?


En algún remoto pasadizo de Hogwarts…

-Eh, chicos, ¿creéis que ya es seguro salir?

-No, yo me quedo aquí. Yo no me arriesgo a que me maten.

-Pero tengo la espalda hecha una mierda. ¡Y tengo ganas de hacer pipí! ¡Llevamos horas aquí!

-Deja de quejarte, Goyle. Me estás poniendo nervioso. Y pipí no es lo peor que te podría pasar. Podrías estar como yo -dijo Crabbe, que llevaba horas conteniendo sus ganas de ir al baño para hacer usos mayores del retrete. –No debería haber comido tanto chorizo...

-Tú tampoco te quedas corto, llevas toda la noche quejándote. Que si no deberíamos haber participado en el juego, que si ojalá hayan encerrado a los gemelos, que si echas de menos a Draco…-le espetó Pansy.

-¡Tú también has dicho que echas de menos a Draco! -se quejó Crabbe, que se movió para acomodar mejor su culo en aquel agujero.

-¡Ay! -se quejó la rubia de Slytherin.

-¿Qué ocurre?

-Crabbe… ¿Te importaría sacar tu pie de mi ojo? Y Goyle, deja de rascarte¡parece que tienes pulgas! Oh, Merlín, ¿por qué no me has escuchado? ¿¿POR QUÉ??

FIN.


NdA:

Hasta el momento han sido más de 38.000 hits, 567 reviews, 26 capítulos (y tres cuartos) y tres años de mi vida recordándome casi todos los días "tienes que acabarlo, tienes que acabarlo"… así que tenéis que permitirme que me ponga un poco sentimental y redacte una última nota de autora un poco más extensa.

Realmente nunca pensé que este fic fuera a gustar a mucha gente. Se me ocurrió una tarde de invierno en la que estaba sitiada por la nieve y no podía pisar la calle (imaginad el aburrimiento). Me dije a mí misma, ¿por qué no? Si no gusta, pues no gusta. Pensé en todos aquellos días en los que yo jugaba a beso, verdad, consecuencia (en mi ciudad lo llamábamos así) en el patio de mi colegio. Viejos tiempos… y sin magia… así que empecé a pensar ¿y si hubiera tenido magia?. ¡Qué cantidad de cosas podríamos haber hecho!. Más o menos de ahí salió esta historia.

Os juro que tuve tentaciones de escribirla en cinco capítulos, con los cuatro personajes principales de siempre encerrados en una sala y punto. Pero luego llegué a la conclusión de que iba a ser muchísimo más divertido si ponía a todo el colegio a "jugar", aunque eso supusiera el doble de trabajo. Ahora no me arrepiento de haber tomado el camino difícil porque creo que este fic hubiera sido muy diferente si me hubiera dejado llevar por la idea inicial.

Y lo más curioso es que nunca he sabido qué quería escribir. Empecé con un montón de borradores, con servilletas y servilletas de cafeterías (a lo Rowling, pero sin serlo, qué mal…jajaja). Todas contenían ideas para las pruebas y esas cosas, pero al final siempre las perdía y acababa sentándome con la hoja de Word en blanco, a redactar la locura que se me viniera a la mente. Lo único que realmente anotaba para que no se me olvidara eran aquellas partes del argumento que había dejado a medias en un capitulo y debía retomar en otro posterior… Ahora me alegro de haberlo hecho así porque si de verdad le debo algo a este fic son las carcajadas (literales) que he tenido cuando escribía algunas cosas. Me imaginaba lo absurdo de la escena y me moría de la risa al tiempo que tecleaba. Creo que ni 8000 reviews pueden igualarse a esa sensación… divertirse mientras escribes; no escribir porque te lo piden, sino porque quieres y porque disfrutas.

La verdad es que tampoco esperaba los comentarios tan bonitos que me habéis hecho. Me quedo sin palabras cuando los recuerdo, porque algunos habéis dicho las cosas más bonitas que se le pueden decir a alguien con cierta ilusión por escribir. Entre ellas, que os habéis quedado despiertos hasta las tantas de la mañana para leerlo de un tirón (yo no sé si aguantaría), que habéis dejado de estudiar para leerlo (esta no tiene tanto mérito, pillos…yo también lo haría, pero me hace gracia y lo agradezco), que os habéis escapado a hurtadillas al ordenador porque vuestros padres os habían castigado sin Internet, que el fic era vuestra ración necesaria de humor en una vida muy complicada, que lo habéis recomendado a vuestros amigos, que habéis reído a carcajadas (hasta el punto de que os han preguntado de qué os reíais), que habéis comentado los capítulos entre amigos (incluso en el trabajo), que es lo mejor que habéis leído, que habéis crecido con este fic (esta me emocionó especialmente porque yo también siento que he crecido, en cierta manera, con este fic), que escribo bien, que soy una payasa (sólo cuando quiero, pero puedo serlo)… y no sé qué otras cosas bonitas capaces de tocarme el corazón.

Ya sé que un escritor no debería escribir para los aplausos, sino por voluntad propia. En el fondo yo creo que lo he hecho. Pero si vosotros no hubierais estado insistiendo (algunos durante dos años!! Gracias! Es increíble…), me temo que nunca hubiera podido sentarme otra vez, leerlo de nuevo y atar cabos para acabarlo. Así que el final de este fic es más vuestro que mío, os lo debo a vosotros y aquí os lo dejo.

Ha pasado mucho tiempo desde que lo empecé. Yo he cambiado, ha cambiado mi manera de escribir, de expresarme, las cosas que me gustan, la gente que se lo lee… de verdad que muchas cosas… pero ésta es mi primera historia de más de 100 folios de Word y, por lo tanto, para mí es casi un milagro. Si he conseguido que al menos pasarais un buen rato, me doy por muy muy satisfecha. Este fic se hizo para eso, para reír. Si he conseguido arrancaros una sonrisa, he cumplido mi objetivo.

Así que, por ahora, me despido. No sé si voy a poder embarcarme en otra aventura tan grande como ésta, ni si algún día volveré a escribir y será un fic de humor o un dramón de agárrate y no te menees. Pero sí espero poder volver por aquí. Por el momento, volveré para traducir una historia (La Guerra de las Bromas, que os la recomiendo... a mí me apasiona ese fic) y, por si acaso, me despido…¿hasta una próxima entrega? Ojalá sea así.

Si no te ha quedado algo claro del final… todos tenéis vía libre para preguntar por email o hacer reclamaciones. Espero que fuera lo que esperabais. He tardado días en escribirlo y ha quedado muy largo, pero de eso se trataba ¿no? De aclararlo todo…

¿Te ha gustado? ¿Has llegado hasta aquí? Pues no te escondas, dale al "GO" y hazme feliz… ;P

Un besito a todos y gracias, gracias.

GRACIAS.

Se os quiere…

Booh-