¡ATENCIÓN!

Originalmente, este fanfiction fue iniciado en el año 2004, si mal no recuerdo. Para ese entonces los libros habían llegado hasta Harry Potter y la Orden del Phoenix, por lo que estoy adaptando la historia y actualizando las situaciones para que todo se desarrolle de una forma más congruente con la historia original y algunos de los elementos que J.K Rowling ha ido soltando en entrevistas posteriores.

Espero lo disfrutes

¡Saludos!

Gemini-Left


CAPITULO 1

REGRESANDO A LO HABITUAL

Las ruedas de las carretas circulaban lentamente sobre la tierra del camino a Hogsmeade, haciendo salpicar unas cuantas gotas de agua al pasar sobre los charcos del camino. Había terminado ya la primera lluvia del verano, y el sol de la mañana asaltaba el imponente y antiguo castillo de Hogwarts que, como cada año, respiraba tranquilo al final del periodo escolar.

En un cielo que se aclaraba cada vez más, irrumpió de pronto un aleteo, proveniente de una pequeña lechuza que, sin temor alguno, se introdujo a una de las carretas por su ventanilla. Dentro de ésta, no había estudiantes, sino cuatro de los profesores que habían enseñado en Hogwarts en aquel periodo que acababa de terminar.

Un joven pelirrojo soltó un gritillo desprevenido; su nombre Ronald Weasley, o como comúnmente solían llamarle, Ron.

"Pensé que hoy no lo traería..." Dijo una joven de cabello castaño y ondulado; Hermione Granger, que se encontraba sentada junto a Ron y cuidadosamente tomaba un ejemplar del diario del mundo mágico, El profeta.

"¿Por qué no lo haría? Ya sabes que siempre cumplen con su encargo, estés en donde estés..." Espetó sonriente otra joven pelirroja; Ginevra Weasley, a quien sus amigos llamaban simplemente Ginny.

"No puedo evitar sentirme melancólico cuando veo el castillo cada vez más lejos." Dijo finalmente el chico con la cicatriz en la frente, mirando por la ventana de la carreta, aquel que tantas veces se había salvado de tanto; Harry Potter.

Ginny sonrió una vez más y dulcemente colocó su mano sobre la de Harry. Finalmente, el chico y ella habían decidido formalizar su relación de nuevo.

Indudablemente el periodo escolar que recién había terminado, había sido de mucho provecho, pues además de haber puesto en claro sus situaciones sentimentales, salvaron a la Profesora McGonagall de una muerte casi segura y habían terminado con un mortífago que se encontraba fugitivo desde hacia mucho tiempo. Eso sin mencionar que enseñaron un sinnúmero de cosas nuevas a montones de estudiantes.

"A mi me pasa lo mismo..." Comentó Ron, uniéndose a la melancolía de su amigo "... McGonagall debería pedirnos ayuda más seguido."

Recordó cómo durante el verano pasado, la Directora de Hogwarts había solicitado sus servicios de Aurores, para investigar el suceso de aquel lunático que le enviaba notas amenazantes, gracias a lo cual, volvió a ver a Hermione, después de cinco largos años de ausencia que la chica había puesto de por medio. Giró la cabeza un poco para mirarla, estaba sentada junto a él y no sólo como su amiga. Ahora si podía decir que su vida era perfecta.

"Anímense, ustedes dos. Ya sabíamos que esto era temporal. Además aman sus misiones, no creo que realmente querrían estar otro año más en Hogwarts. " Soltó Hermione por encima del periódico que sostenía. "Y si lo extrañamos demasiado, todavía podemos volver a visitar a Ginny…"

"¡Y claro que tienen que hacerlo! Al menos él tendrá que regresar muchas veces..." respondió Ginny sonriendo y señaló con el pulgar a Harry "Sea como sea, yo no regreso hasta que las clases inicien y los estudiantes nuevamente requieran mi sabiduría." añadió con fingida arrogancia.

"¡Vaya! Ya se me hacía raro que se tardaran tanto tiempo." Murmuró Hermione, mirando más de cerca el diario que sostenía.

"¿Por qué? ¿Qué pasa? " Dijo Ron acercándose. Alzó las cejas al leer el titular de una de las páginas.

MISIÓN AMOR: ¿CUÁL ERA REALMENTE SU ENCOMIENDA EN HOGWARTS?

El Dúo Increíble de Aurores, Harry Potter y Ronald Weasley, han sabido conjugar muy bien en su pasada misión, sus deberes como Aurores Extraordinarios y talentos románticos.

Ronald Weasley, y la legendaria Hermione Granger; a quien antes se la ha visto también incluida en la lista de amores de Harry Potter (versión nunca confirmada oficialmente) se envuelven en la relación amorosa más esperada del mundo mágico, al enfrentar misión en Hogwarts.

Esta noticia se ha estado esperando desde que la Guerra contra El- Que No-Debe-Ser-Nombrado terminó, pues desde ese entonces circulan los rumores de que los susodichos se miraban como algo más que amigos.

Sin embargo Ronald Weasley, no fue el único casanova en acción, por supuesto se encontraba con él su inseparable amigo "El Niño Que Vivió" Harry Potter, que decidió no quedarse atrás y reinició su relación amorosa con Ginevra Weasley, ex jugadora de las Arpías de Holyhead, la cual, según fuentes, permanecía en estatus complicado desde hace aproximadamente siete años.

Las noticias llegaron apenas ayer, aunque según informantes, estas dos relaciones ya tienen algún tiempo en marcha, durante el cual ellos se dedicaban también a unir pistas para descifrar la difícil misión que ponía en riesgo la vida de la directora de Hogwarts, y que ha sido resuelta de manera exitosa.

Buscaremos más detalles de esta misión para llevarla a ustedes. Esperamos también la llegada a Londres de El Dúo Increíble para obtener las declaraciones sobre su nueva relación.

"¿Qué es?" Preguntó Harry.

Ron dio un resoplido "Chismes del Profeta. Chismes realmente acertados." Dijo sin poder evitar una dulce sonrisa. Pasó el diario a su amigo para que pudiera mirarlo. "No recuerdo que hicieran tanto escándalo la última vez que estuve con alguien..." continuó frunciendo el entrecejo mientras Harry leía el artículo al lado de Ginny.

Hermione lo miró arqueando las cejas "¿Y cuándo fue eso?" dijo atenta. Se sorprendió al no haber podido evitar sentir una pizca de celos, por un momento era como si se hubiera transportado en el tiempo, a aquellos días en que Lavender Brown no le quitaba las manos de encima a su Won-Won.

"Hmmm… Terminamos unos dos meses antes de que iniciara la misión en Hogwarts." Respondió Ron con un deje de incomodidad.

"Oh... ¿Y cuánto tiempo estuvieron juntos?" Preguntó Hermione, aún sin saber porque indagaba más al respecto.

"Como 8 meses." Dijo Ron haciendo una mueca, en un intento por que pareciera insignificante.

"¡Ja! Debiste ver la cara de Gwen cuando supo que Ron te volvería a ver." Dijo Harry burlón, con esperanzas de aligerar el momento de tensión "Al parecer ella también estaba al tanto de los rumores…"

Hermione dio entonces un resoplido, sintiéndose más relajada al escuchar el comentario de Harry "Y quién no…" después miró a Ron, y sin poder evitar sonreír, le dio un beso en su sonrojada mejilla. "¿Y entonces a dónde vamos ahora?" Preguntó Hermione a los dos Aurores.

"Pues estaba pensando que podríamos ir a la Madriguera" Dijo Ron mirando a Hermione cuidadosamente "Mi mamá tiene muchas ganas de verte."

"Seguramente hará una gran cena para celebrar que finalmente están juntos." Dijo Ginny.

"Pues yo diría que la cena sería para los cuatro." Dijo Ron alzando las cejas.

"Pues entonces, vamos directo a La Madriguera." Exclamó Harry sonriendo.

"¿En dónde viven los Aurores cuando no tienen una misión asignada?" Preguntó Hermione después de pensar un rato.

"Un momento..." Dijo Ron antes de incluir un tono de burla en sus palabras "¡Hermione está preguntando algo que no sabe! Muy bien, Harry, dame el honor de enseñarle algo y explicarle yo..."

Hermione puso los ojos en blanco y miró a Ron expectante. El pelirrojo se aclaró la garganta y declaró "Hace unos cuatro años, cuando Shaklebolt tomó la jefatura de los Aurores, creó una especie de organización fuera del Ministerio de Magia, ya que pensó que después de las infiltraciones en el Ministerio, sería mejor si el reforzamiento de la ley funcionara como un organismo independiente. Entonces, diseñó las instalaciones adecuadas para llevar a cabo los entrenamientos de los Aurores y además el centro en el cual se distribuyen las misiones, esta organización se llama CNA: Central Nacional de Aurores..."

Antes de que Ron terminara de decir lo que estaba contando Hermione dio un suspiro "Ron, yo trabajo en el Ministerio, ¿realmente crees que no se nada sobre la CNA? ¡No me has respondido la pregunta que hice de todos modos!"

Ron la miró fingiendo estar ofendido "¡Si me dejaras terminar!..." Hermione dio otro suspiro y lo miró esperando respuesta. Ron continuó " Bien. Dentro de la CNA hay una especie de posada, solo para Aurores fuera de misión, y pues ahí siempre tienes tu cuarto disponible en el cual te puedes quedar cuando no estás en servicio. Eso no lo sabías ¿o sí?"

"No, supongo que no..." Dijo Hermione sin mirar a Ron y tomando nuevamente el diario del Profeta para hojearlo una vez más.

Sin decir nada el pelirrojo paso su brazo por el hombro de Hermione y la acercó más a él, sólo para asegurarse de que no estuviera enojada. Hermione recostó su cabeza en el hombro de Ron y siguió mirando el diario, sonriendo ligeramente. Harry y Ginny miraron sorprendidos la actitud de sus amigos. Si esa discusión hubiera sucedido hace algunos años, probablemente hubiera terminado en una disputa, sin embargo ahora parecía que las cosas nunca se salían de su control.

Después de llegar a la estación de Hogsmeade, los amigos pasaron un momento en Las Tres Escobas, y tras unas cuantas cervezas de mantequilla y algunas felicitaciones por parte de personas que aparentemente también habían leído El profeta, los amigos prosiguieron a aparecerse en los terrenos de La madriguera.

"Creo que hubiera sido mejor avisar que veníamos." Dijo Ron, al escuchar un estruendo proveniente del interior de la casa. No podía evitar sentirse un poco avergonzado de que Hermione mirara su hogar en alguna especie de caos, aunque ciertamente ya había pasado algunos veranos en La Madriguera, y había sido testigo de un sin número de catástrofes, provocadas por bromas de los gemelos.

Hermione lo miró dulcemente y lo tomó de la mano, muy consciente de lo que Ron podía estar pensando; simplemente lo conocía ya muy bien "Todo está bien, ya estamos aquí de todas formas."

Tocó la puerta, y antes incluso de que Hermione bajara la mano, esta se abrió y Bill Weasley salió a toda prisa de La Madriguera, y sin dejar de caminar dijo "Harry, Hermione... Bienvenidos." Giró para ver de frente a sus hermanos y les guiñó un ojo "Ron, Ginny... ¡Bien hecho!" Seguramente él también había leído ya el diario del profeta. "Debo irme, Fleur me espera ya, ¡Hasta pronto!" Dijo con un ademán de despedida, desapareciendo un segundo después.

Lentamente los cuatro entraron a la casa, tan peculiar como siempre, llena de curiosidades que simplemente dejaban a Harry fascinado; le encantaba estar en la madriguera y no solo por observar todas las maravillas que tenía, sino porque siempre había sentido ese lugar como un segundo hogar. Uno de los objetos que más le encantaba era el famoso reloj que marcaba en dónde estaba cada uno de los Weasleys, en el que había ahora nuevas manecillas; Fleur Delacour-Weasley y sus dos pequeñas hijas, Victoire y Dominique.