CAPITULO 36: EMERGENCIA EN ZIÓN

27 de febrero. Es de mañana, los rayos del sol iluminan el cuarto de una personita que irradia luz y alegría al resto de su familia, quien ahora brilla pero por su ausencia… Sí, es el cuarto de Michelle, el cual se siente muy vacío y triste. Y justo sobre la cama de la pequeña se encuentra Andie, quien moja la almohada con sus lágrimas.

En ese instante entra Trunks, quien no sólo está deprimido por la desaparición de su hijita, sino que también se siente muy preocupado por su esposa, a quien abraza con mucha fuerza para brindarle todo el apoyo que ella necesita.

Tocan la puerta, y la Sra. Megan abre: Son Regina y su novio Jeffrey, quienes han ido allí a acompañar a sus amigos en un momento tan difícil. Ambos ingresan, dirigiéndose directamente a la habitación, y al ver a su amiga en semejante estado, la joven rubia se le acerca, casi a punto de llorar. – A… amiga…

– ¡Reggie! – Enseguida, ambas mujeres se abrazan, y luego la zionita llora sobre el hombro de su compañera. – Mi bebé… se ha ido…

– ¿Por qué no me habías dicho nada?

– No quería… *sniff* arruinar su viaje…

– De todos modos me lo hubieses dicho. Andie, somos amigas y en este momento necesitas mucho apoyo. – En esto, Regina mira en dirección a la puerta, notando la presencia del emperador, algo que la sorprende. – ¿Majestad?

– Hola Regina. – Dichas estas palabras, el rey de los Centauries se acerca a su hija y la abraza en forma protectora, cuando de repente se escucha un pitido, así que él revisa un dispositivo que posee en su muñeca derecha, presiona un botón y activa un holograma, el cual muestra al capitán de la guardia real zionita. – ¿Qué sucede, Capitán Chronos?

– Señor, siento mucho interrumpir su estancia en el planeta Tierra, pero lo necesitamos con urgencia en Zión.

– ¿Acaso ha ocurrido algo grave?

– Temo que sí, majestad: En estos momentos nuestro hogar está en pie de guerra contra los habitantes de Rhodan.

– ¡POR LOS DIOSES! – Cryus se levanta, sorprendido y lleno de temor, para luego dirigir una mirada a su hija mayor. – Andie, como padre entiendo tu dolor, y de verdad siento deseos de permanecer a tu lado, dándote todo el apoyo que necesitas… Pero como emperador, tengo el deber de proteger a mi gente.

– Lo sé padre… y te entiendo.

– Hija mía… me duele mucho dejarte así.

– No te preocupes, papá. – Ella toma las manos de su progenitor. – En estos momentos, hay miles de personas que te necesitan. Ve con ellos, ve y lucha con todas tus fuerzas para defender a todos esos inocentes.

– Así lo haré, Andraia, y en cuanto termine, volveré a tu lado. – Luego de abrazar a su primogénita, el emperador sigue comunicándose con el capitán. – Partiré enseguida.

– Aquí lo esperamos, señor. – Al concluir la transmisión, Cryus Kentaurus se retira del lugar junto a un par de escoltas, quienes lo habían acompañado durante su estancia en West City, se suben a la pequeña nave (la cual está en la terraza) y enseguida ellos parten rumbo a Titán, y de allí a Zión.


Maya recorre rápidamente los pasillos de la nave, hasta que encuentra a sus compañeros. – Muchachos: ¡Debemos volver! El capitán Andros necesitará apoyo.

– ¿Ocurrió algún percance en Rhodan?

– No, Niel, mucho peor. Los Rhodanos han partido hasta Zión para iniciar su guerra, y nuestro líder fue tras ellos.

– ¡Por un demonio! ¿Acaso se ha vuelto loco? ¡No sobrevivirá a eso!

– Es por esto que debemos ir.

– ¡Y así será! – Al decir esto, el Tsufuru se dirige rápidamente a la cabina de mando, para cambiar el rumbo de la nave y volar rápidamente hasta el planeta Zión, para salvar así a su compañero.


3 días después, Emily se encuentra en las afueras de Northern Capital, concretamente frente a la casa de su amigo. Ella toca la puerta hasta que se abre, siendo recibida por una joven de unos 23 años y rasgos latinos. – Hola Julia. ¿Se encuentra Alfonso?

– Sí, está en su cuarto, pero no sé si te recibirá. Él lleva días encerrado allí, sin querer hablarnos, y eso nos preocupa.

– Déjame hablar con él. Quizás logre que entre en razón. – La mujer asiente y deja pasar a Emie, quien se dirige rápidamente a la habitación de su compañero. Una vez frente a su puerta ella empieza a tocar. – ¿Alfonso? Soy yo, Emily, ¿puedo pasar? – Enseguida se abre la puerta, y el chico toma a su amiga del brazo, llevándola adentro de su dormitorio, asegurando la entrada. La pelirroja entonces se sienta en la cama, observándolo, llena de preocupación. – Oye, ¿te sientes bien?

– No lo sé.

– Fue por lo de la otra vez, ¿verdad?

– Sí… Emie, tú y yo sabemos lo que pasó.

– Vamos, no pienses en eso.

– ¿Ah no? Escucha, no sé cómo, pero hice algo increíble con mis manos… y eso me tiene muy confundido.

– Lo sé, y por eso vine hasta aquí.

– Gracias por tu apoyo, Emie, pero no sé si podrás ayudarme.

– ¿Por qué lo dices?

– N estoy seguro… – El joven se sienta en su cama, al lado de su amiga, colocando ambas manos sobre su cabeza, suspirando. – Dios… si sigo así me volveré loco.

– ¡Claro que no! – Ella aparta las manos, encarando así a su compañero. – De no ser por ti, yo no estaría con vida. Eres mi mejor amigo, siempre me has apoyado en todo, y ahora es tiempo de retribuirte, haciendo lo que sea para ayudarte a superar esto.

– Emie, de verdad me siento muy afortunado en tener a una amiga como tú. – Al decir esto, Alfonso la abraza. – Gracias…


La pequeña Michelle se encuentra encerrada en una de las celdas de la gran nave rhodana. Ella está asustada, mirando por todas partes, buscando la manera de salir de allí, hasta que en ese instante un soldado entra allí, sosteniendo fuertemente a la niña por su frágil brazo. – ¡AY! ¡Me duele! – no hay respuesta a ese quejido, ya que el sujeto no entiende su idioma; aun así, ella sigue intentando. – ¡Déjame ir, tú, feo! – Nada…

Entonces ella patea la pierna de su captor, tan fuertemente que él la suelta para sobarse su lastimada pierna, por lo que Mich aprovecha la oportunidad para escapar, aunque el sujeto avisa a sus compañeros. ¡Esde pacse! ¡Esde pacse! ¡Tegeh! (¡Escapó! ¡Escapó! ¡Atrápenla!).

Los soldados buscan por todas partes a la fugitiva. Ellos utilizan sus rastreadores, bloqueando todas las salidas: La niña no tiene escapatoria.


Andros aún recorre el espacio en su pod: Debe hacerlo rápido, pues no sólo esa pequeña está en peligro, sino él mismo puesto que ya empiezan a agotarse las provisiones. Él presiona muchos botones, de forma desesperada. – Vamos… Esto tiene que ir más rápido… – De repente aparece en pantalla una señal de alerta: Algo anda mal. Luego el pod empieza a perder energía, disminuyendo así la velocidad. – ¡Maldición! ¡Lo que me faltaba! – El joven trata de evitar que el dispositivo se inhabilite por completo o, de lo contrario, no podría recircular el aire para ser purificado, por lo que él moriría asfixiado.


Los rhodanos aún buscan por los alrededores del área de cárcel, cuando logran oír una explosión. Todos acuden al lugar, descubriendo que varios de sus compañeros yacen en el piso, inconscientes, y luego algo emerge de las sombras: Se trata de Mich, quien ha utilizado las técnicas que ha aprendido de su abuelo para poder defenderse, arrojando una serie de pequeños Big Bangs, algo débiles, pero muy útiles a la hora de confundir al enemigo.

Ella sigue avanzando, dando saltos y apenas logrando volar algunos metros, ya que aún no domina esa técnica, tratando de llegar a la salida, pero desafortunadamente la infante choca contra un escudo de energía, quedando inconsciente en el acto.

El guardia que la había ido a buscar a prisión la toma entre sus brazos, riendo maliciosamente. Esve tonah pacse (Ella no tiene escapatoria) – y enseguida, él se lleva a la niña a otro lugar.


El alto mando militar zionita se encuentra reunido en la base militar, preparándose para la batalla que está por venir. El Capitán Chronos revisa un holograma proyectado sobre el gran mesón, el cual muestra la ubicación de sus enemigos. Entonces alguien se le acerca, y tanto él como el resto de los presentes hace una reverencia. – Alteza…

Sí, ese alguien es nada más y nada menos que el príncipe Maxwell Kentaurus, quien con sus 22 años ha desarrollado un cuerpo mucho más atlético, es más alto y se ha dejado crecer una minúscula pero coqueta barba, luciendo como lo que es: Todo un hombre. Él se acerca a su leal soldado. – ¿Cómo está la situación?

– En alerta naranja señor. Los rhodanos se encuentran en estos momentos en los límites del sistema Ethalion-5. De seguir con ese curso, llegarán aquí en menos de 33 ciclos.

– ¿33 ciclos? Es muy poco tiempo. Aún si mi padre viaja a velocidad máxima, requeriría al menos unos 100 ciclos en llegar aquí. ¡Capitán Chronos!

– ¿Sí, alteza?

– Envíe a las fuerzas interestelares. Debemos interceptarlos antes de que ellos invadan nuestro espacio aéreo.

– Así será, señor. – El soldado hace una reverencia final y se marcha, mientras el resto de los guardias aún sigue evaluando la situación.

Entretanto, Maxwell se retira a un rincón, pensativo. – Ha pasado tanto tiempo… Unos 6 megaciclos…

*** FLASHBACK ***

Hace unos 4 años, mientras el rey Cryus y Maxwell se dirigían a la Tierra para encontrar a Andie, Zión estaba bajo el mando de la Emperatriz Kala. El lugar estaba en paz y armonía, hasta que un día Lord Mirfak y sus hombres declararon la guerra a tan pacífico planeta, con el fin de conquistarlo y obtener sus riquezas. Fue así cómo inició un largo enfrentamiento entre ambos mundos, razón por la cual el emperador tuvo que acortar su viaje, para poder regresar a su hogar y ayudar a los suyos.

Los Centauries lucharon de manera extraordinaria, durante varios días, hasta que finalmente los enemigos fueron derrotados, pero antes de marcharse ellos juraron volver…

*** FIN DEL FLASHBACK ***

¿Por qué ellos se empeñan en luchar contra nosotros, a sabiendas de que los superamos en número? ¿Acaso tendrán ellos algo preparado? ¿Quizás una nueva estrategia, aliados o… arma? – El joven suspira, cabizbajo y sumamente preocupado, ya que presiente que, dentro de pronto, algo grande está por ocurrir.


Un par de horas después, las naves imperiales se encuentran a una relativamente corta distancia de los enemigos, siendo detectadas por los radares, así que un joven soldado se dirige rápidamente al despacho de su líder.mo royl, det zainony katcat suy bresirpus (Mi lord, los zionitas preparan una emboscada)

Neth telsu vigemeth et mocelwe (Entonces démosles la bienvenida). – En esto, un grupo de naves rhodanas se dirigen hacia sus rivales, iniciando así un enfrentamiento cuyo campo de batalla es el mismo espacio sideral, entre Zión y el vecino planeta Aenoch.

Tal batalla está llena de armas láser y psíquicas, disparándose entre las naves combatientes, diezmando ambos bandos, prolongándose la misma por algunas horas, hasta que la madre nodriza logra traspasar la órbita de NG23, la luna más alejada de Zión…


Luego de la batalla, un soldado rhodano coloca a la pequeña e inconsciente Michelle sobre una plataforma, atándola por los brazos y pies.

En ese momento, Lord Mirfak hace acto de presencia. ¿Silal dayer? (¿Está todo listo?).

Sey, retmy sam (Sí, mi amo).

Telne clexu, yanco evale (Excelente, puedes retirarte). – En esto, el subordinado hace una reverencia y se retira, a la vez que el alienígena observa a la pequeña cautiva, sonriendo maliciosamente. Nioru sidnah siteh yekof ruyo torvic… ¡Yanif Cryus liwebe dafeted! (En tus manos está la llave de nuestra victoria… ¡Finalmente Cryus será derrotado!) Luego de esas palabras puede oírse una maquiavélica carcajada.


Nota de la autora:

Sorryyyyyyyyyyyyyy! Me tardé un montón! Es que el trabajo y los estudios me tienen full, pero procuraré terminar esa temporada lo antes posible.

Entonces los rhodanos han ido a Zión... Por qué siempre se eten coon el planeta de los chicos buenos? La Tierra, Zión... Dios! Qué fastidio con esa gente! En fin... esperemos que salgan bien de esto.

Saludines!