Always on my mind

Buenas!!!! Sorpresa!!!!! Ya vuelvo a estar aquí! Es que no puedo vivir sin escribir y sin saber de vosotros...

A ver: Esto es la continuación de volví, intentaré no destrozar la primera parte, pero es que le he tomado tanto cariño a esta historia que me ha resultado imposible no continuarla.

Espero que os guste tanto como la primera parte. El titulo de esta segunda parte se llama ALWAYS ON MY MIND (siempre en mi mente) y se refiere a que, aunque James ya no esté, su recuerdo siempre estará presente en la mente de Sirius, Remus y sobretodo en Harry.

Nada más, solo espero que guste. Un beso!

Aviso: Para entender este fic tenéis que leer la primera parte: Volví.

Capitulo 1: Baby, are you ok?

-¡Harry o bajas ya o no te llevo! – gritó Sirus desde el piso de abajo mientras balanceaba las llaves de su moto.

-Eso lo has dicho hace diez minutos – contestó Harry desde arriba mientras se colocaba una camisa por encima de la camiseta y se echaba un último vistazo en el espejo.

-¡Tendrás morro! – exclamó Sirius - ¿A qué te vas a pie? – amenazó – además enano, si ya vas guapo, que por más que te mires, el espejo no te arreglará, no hace milagros.

-Ja ja ja – se escuchó la risa falsa de Harry – mira el que habla en que sale de casa con lo primero que pilla en el armario.

-Vale, decidido te vas a pie – determinó Sirius y Harry escuchó como las llaves eran depositabas con el resto haciendo el ruido metálico de chocar unas contra las otras.

Harry soltó una carcajada y salió de su habitación pero no bajó por las escaleras sino que se metió en la habitación de enfrente.

-¿Seguro que estarás bien? – preguntó a Remus que estaba tumbado en la cama con un libro en las manos.

Hacía dos noches había sido luna llena y Remus aun estaba convaleciente.

-Claro que sí – dijo con una sonrisa de agradecimiento.

-Si quieres le digo a Sirius que se quede, ya iré con el autobús noctámbulo o... – insistió mientras se acercaba más a la cama del hombre lobo.

-Estoy bien de verdad, no necesito que os quedéis ninguno de los dos, y tu jovencito deberías bajas que al final Padfoot se enfadará.

-Esta bien, esta bien, de nada por preocuparme por ti, ¿eh? – dijo Harry simulando enfado y después de darle un beso y de asegurarse que no faltaba nada bajó al salón.

Y tal como había imaginado, Sirius estaba tumbado en el sofá de mala manera, con una pierna encima del respaldo, con la cazadora en la butaca de delante y leyendo una revista de quidditch despreocupadamente.

-No si aun vamos a llegar tarde por tu culpa - dijo Harry cruzándose de brazos y ganándose un almohadonazo por parte de Sirius.

-Te vas a pie – dijo seriamente Sirius sin quitar la vista de la escoba de la revista.

-Venga....no le harás eso a tu pobre y querido ahijado, ¿no? – dijo Harry melosamente poniendo cara de niño bueno e inocente.

-Tienes un morro que te lo pisas, lo sabes ¿no? – Sirius se incorporó y dejó la revista en la mesa.

-Por eso me quieres tanto – determinó Harry con una sonrisa encantadora.

-Anda ya, tira...dame mis llaves – dijo Sirius levantándose y en unos segundos tenía las llaves en la mano.

-Nos vamos Remus – gritó Harry antes de ponerse el casco.

-Os he oído, marchaos ya, ¡pesados!

-Te traeremos los chocolates que más te gustan.

-Más te vale Padfoot – dijo Remus y padrino y ahijado salieron por la puerta, subieron a la moto y desaparecieron volando a toda velocidad por el cielo del Valle de Godric.

Era 3 de agosto y ya hacía más de un mes que los tres habían regresado a casa. Como todos habían imaginado los primeros días no fueron fáciles, nada fáciles.

La melancolía, la tristeza y la angustia habían acompañado a Harry, sobretodo la primera semana. La casa se le caía encima, en cada rincón le parecía ver la silueta de su padre, cada frase que decía le evocaba a una dicha por James.

Fueron momentos difíciles y nada le hacia sentir mejor. Ni siquiera las cartas que recibía día sí, día también de sus mejores amigos, Ron y Hermione, y de su novia, Yael. Ya que una vez que las acababa de leer le hacían sentir más solo. Entonces se hundía, se cerraba en la habitación y no había manera de que hacerlo salir de ahí.

No fue hasta que Sirius y Remus le dieron una buena charla que Harry no reaccionó. Le dieron tres días para que se espabilara, para que llorara todo lo que quisiera y se lamentara, pero al pasar ese plazo, empezarían el entrenamiento.

Y así lo hicieron.

Al tercer día, a las 9 de la mañana, Sirius y Remus lo levantaron y le metieron en un duelo de dos contra uno. Los merodeadores no mostraron piedad ninguna y Harry, ausente, salió mal parado. Más de un hechizo le dio de lleno y aunque se notaba que el joven merodeadores tenía un poder oculto en su interior y que luchaba por salir, la inapetencia y las pocas ganas de luchar le llevaron a caer desmayado en el duelo tras un hechizo certero de Remus.

Pero si cuando Harry se despertó al cabo de unos segundos, esperaba piedad o buenas palabras de disculpa o un abrazo de consuelo, estaba muy equivocado.

Solo al ver las caras de sus ahora dos padres cuando se sentó en la butaca que Sirius le había señalado supo que estaba equivocado de todas todas.

Los dos estaban enfadados, muy enfadados y aunque les dolía tremendamente tener que reñir a Harry en ese estado, sabían que tenía que ser de esa forma.

-Estamos en guerra Harry – dijo seriamente Remus para empezar – y tu te estas comportando como un niñato débil, cuando sabes perfectamente que precisamente eres tu el principal objetivo. Sabemos que estas destrozado sentimentalmente, lo entendemos, aunque no lo parezca nosotros estamos igual, pero te estas comportando como un mártir. Por desgracia el peso del mundo recae sobre tu espalda, pero todo el mundo depende de ti. Y si sigues así, todos acabaremos muertos.

El tono de Remus era frío, duro y estaba mirando fijamente a Harry. Este tenía los ojos fijos en la alfombra, sintiéndose morir por dentro. Los dos tenían razón pero le era imposible, no encontraba la fuerza necesaria para poder levantarse y mirar de nuevo de frente.

Pero que el hombre lobo mostraba tal mascara no quería decir que no estuviera dolido. Sabía que estaba siendo muy duro con el pobre Harry, pero como no reaccionara pronto acabarían fatal. Harry el primero.

-Cada día te vamos a sacar de la cama y vas a entrenar – siguió Sirius, su voz menos fría que la de Remus, el no estaba mucho mejor que su ahijado, pero él se derrumbaba solo en su habitación o junto a Remus en algunas ocasiones – y nada nos va a hacer parar. Así que reacciona. James era un luchador, nunca dejó de pelear por lo que quería, a pesar de todo. Seguro que ahora mismo esta avergonzado de su hijo.

Esas fueron las palabras mágicas que hicieron reaccionar a Harry. Su padre no se iba a avergonzar de él, NUNCA.

Al día siguiente Sirius y Remus tuvieron problemas para darle alcance con algún hechizo y al siguiente ya no hubo manera.

Cuando Harry tomaba posición de duelo, una especie de aura, que aunque no se veía se podía sentir, rodeaba su cuerpo y repelía los hechizos que le mandaban.

Pero el nuevo poder de Harry no solo se basaba en poder para repeler ataques sino que sus hechizos de ataque eran poderosísimos, certeros y realmente eficaces. Remus y Sirius habían sufrido más de una conmoción, el comedor después de cada sesión de entrenamiento quedaba destruido y Harry...Harry no mostraba agotamiento ninguno.

Otro poder que Harry podía utilizar ya sin reservas era el de magia sin varita. La cual dominaba a la perfección y que era de gran utilidad.

En cada entrenamiento Harry mejoraba y el ejercicio que las clases le propinaban, hicieron que Harry poco a poco recuperara un poco de su antiguo carácter, de su humor.

Ya no estaba taciturno, decaído y siempre triste, sino que a finales de su primer mes de vacaciones y muy cerca de su aniversario, su decimosexto aniversario, Harry volvía a sonreír, a bromear y a ironizar toda clase de cometarios que su padrino le propinaba.

También los merodeadores habían alegrado su cara, felices de ver a Harry de nuevo con esa ímpetu que le caracterizaba y aunque de vez en cuando algún silencio incomodo se propiciaba entre ellos tras algún comentario con el nombre de James de por medio, habían logrado salir de la tempestad.

El mismo día del aniversario de Harry, el 31 de Julio, éste recibió la mejor noticia de todo el verano.

Al despertarse a las ocho y media, como cada día, se encontró con un buen puñado de lechuzas que esperaban en su mesa a que les desatara las cartas y paquetes que llevaban atados a sus patas.

En un primer vistazo reconoció a Hedwig, su preciosa lechuza con una nota de Hermione, también vio a Pig, la revoltosa lechuza de Ron, una simpática toda negra de Yael que al parecer se llevaba muy bien con Hedwig y un par más con pose seria y que a Harry le recordaron a las de Hogwarts.

Y en efecto, lo eran. Un sobre, el típico que cada año recibía, con los libros que tenían que comprar y los materiales necesarios pero la otra....En el sobre se encontraba el sello del colegio junto a un sello que Harry reconoció como del ministerio de magia. Sospechando qué era y con el corazón empezando a bombear rápidamente, salió de su habitación, con solo los pantalones del pijama y bajó corriendo hacia la cocina, donde estaban Sirius y Remus desayunando.

-Hey si que has madrugado – le saludo Sirius – hoy que pensábamos dejarte dormir más al ser .... ¿qué ocurre? – preguntó al ver la cara de ansiedad que hacía Harry.

-Me acaba de llegar esto – dijo tendiéndole a su padrino la carta – y sospecho que es, pero no me atrevo a abrirla. Hazlo tu por mi – le dijo y dejando a Sirius un poco confuso se acercó a Remus y se aferró a el escondiendo su cara en el hombro del hombre lobo, como tantas veces había hecho.

Sirius, con la carta en la mano miró interrogativamente a Remus que entendía tan poco como el. Pero cuando el animago vio el sobre, entendió perfectamente la reacción de Harry y sonrió. Era irónico que el chico con el mayor potencial del mundo y con la capacidad de derrotar al mago oscuro, no se atreviera a abrir un simple sobre donde solo había algunas notas.

-Son las notas de los exámenes – le dijo Sirius a Remus que afirmó y también sonrió mientras apretaba a Harry contra sí – vamos a ver si tendrás regalos de aniversario este año – bromeó y seguidamente rompió el sobre y sacó un largo pergamino:

"Estimado señor Harry James Potter – empezó a leer poniendo voz solemne – después de un largo periodo de corrección por parte de los examinadores...bla bla bla, y de un exhaustivo informé de todos los miembros de corrección le hacemos llegar los resultados de los exámenes.....bla bla bla. Así pues estos son los resultados.

Sirius hizo un silencio para crear tensión y empezó a narrar:

Cuidado de Criaturas Mágicas: Extraordinario.

Consigue TIMO.

Encantamientos: Extraordinario

Consigue TIMO.

Astronomía: Aceptable

Consigue TIMO:

Transformaciones: Extraordinario

Consigue TIMO

-Caramba Harry, la animagia te ha servido de algo – comentó Sirius que tenía una sonrisa aun más ancha en la cara, debido a que él ya había visto la nota que más importaba a Harry. Remus que conocía a Sirius como si lo hubiese criado (bueno, de hecho un poco sí) también supo que había pasado.

Herbología: Supera expectativas

Consigue TIMO.

Historia de la Magia: Insatisfactorio.

No consigue TIMO.

Adivinación: Insatisfactorio.

No consigue TIMO.

Defensa Contra Las Artes Oscuras: Extraordinario.

Consigue TIMO.

-Es que somos buenos; y... – se calló y cruzó una mirada de entendimiento con Remus – lo siento Harry ....Pociones.....

-Padfoot dilo ya que le va a dar un infarto – protestó Moony al notar como iba de rápido el corazón de Harry

-... Extraordinario

Consigue TIMO.

-¿Qué? – gritó Harry separándose de golpe de Remus y acercándose a Sirius y arrebatarle el pergamino de las manos de su padrino. Leyó rápidamente y 20mil veces para asegurarse que su padrino no le engañaba - extraordinario – murmuró sin creérselo – extraordinario, Sirius, pone extraordinario, ¿no?

-Sí pequeño – dijo felizmente

-Remus, no estamos locos ¿no? Ahí dice extraordinario, ¿verdad?

-Claro que sí, te lo merecías, Harry – dijo cariñosamente y lo estrecho de nuevo contra él – felicidades, son unas muy buenas calificaciones.

La felicidad de Harry por haber logrado ese extraordinario en pociones era impagable. Podría coger las optativas para poder cursar para auroria y así cumplir la promesa que le hizo a James de ser auror. Le pasaría por la cara a Snape qué nota había sacado.

Pero esa no fue la única buena noticia para Harry de ese día. Cuando desató la carta de Yael, se llevó la segunda alegría y que prácticamente le hizo más ilusión aun. En ella decía que sus padres le habían dado permiso para ir con él unos días, en el Valle de Godric y que cuando quisiera podía ir a recogerla (antes sus padres quería conocerlo) y así podrían pasar unos días los dos juntos, luego tendría que ir con sus padres de nuevo para acabar de pasar las vacaciones.

La imagen de Harry saltando feliz por la cocina, abrazando 20 veces a Sirius y a Remus, besando a la carta y el pergamino, sería una imagen que los merodeadores no se sacarían nunca de la cabeza...."lastima que James no este aquí para verlo" no pudo evitar pensar Sirius.

Y era por eso que Harry y Sirius habían salido esa mañana del Valle de Godric. Iban a buscar a la chica a su casa, que quedaba bastante lejos de allí pero como era un poblado muggle, (la familia de Yael habían regresado al pueblo que los mortifagos habían atacado antes de navidad) la chimenea de la chica no estaba conectada a la red flú.

Habían quedado allí al mediodía y por la noche Ron y Hermione irían también al Valle pero ellos por la chimenea desde la casa de Ron.

Llevaban ya un par de horas sobre la moto y ahora era Harry el que la llevaba, aunque era vigilado de cerca por Sirius. La sensación de libertad que Harry tenía al estar encima de la moto era solo comparable a la que tenía cuando sobrevolaba sobre su escoba. Iban entre las nubes, aunque fueran con el dispositivo de invisibilidad de la moto, nunca era de menos prevenir y Harry estaba que se moría de impaciencia por poder ver de nuevo a su chica.

Una media hora después vislumbraron el pueblecito y Harry empezó a descender detrás de un bosquecillo para que los muggles que vivían allí no los vieran. Con un aterrizaje poco ortodoxo, aun no tenía del todo dominado el tema de la moto por el asfalto, tomaron el suelo, se hicieron visibles e intercambiaron de nuevo posiciones. No era una buena idea que la primera imagen que los padres de Yael tuvieran de Harry fuera conduciendo una moto de esa cilindrada siendo menor de edad.

Esta vez ya como simples muggles, llevaron delante de la casa 27, casa de Yael. Era una casa normal, aunque en comparación de la del Valle parecía pequeña, más aún después de las reformas que le habían hecho ese verano, pero parecía muy acogedora.

Aparcaron la moto delante y los dos se acercaron a la puerta, y Harry llamó.

Sirius se puso un par de pasos atrás de Harry, dejándole toda la papeleta a él y éste después de oír un: "voy" con la voz de Yael se arregló un poco el pelo y se puso mejor la ropa, esperando impaciente a que la puerta de abriera.

No tardó mucho en abrirse y tras ella apareció en el marco de la puerta Yael, delante de sus padres.

La chica tenía una sonrisa enorme en los labios y se acercó corriendo a su chico pero justo cuando iba a lanzarse encima de su novio se paró avergonzada recordando que sus padres estaban mirándola, y le dedicó una dulce sonrisa a Harry, que la entendió perfectamente y la tomó de la mano, estrechándosela.

-¿Cómo estas? – preguntó ella rápidamente mirándolo de arriba abajo.

-Muy bien, ahora mejor – dijo mirándola el también. La chica había crecido bastante y estaba más morena que la ultima vez que la vio, cosa que hacía resaltar más sus ojos azules, hoy con un azul más claro. También se había dejado crecer el pelo rizado y le llevaba un poco más largo que le llegaba por los hombros. Estaba muy guapa, pensó Harry.

-Mamá, papá, este es Harry - les presentó a sus padres.

Parecían muy buena gente y ambos sonreían, por detrás de ellos se dejaban tres cabezas, los tres hermanos menores de Yael, que ninguno superaba los 7 años

-¿Cómo te encuentras, Harry? ¿Ya estas mejor? – le preguntó amablemente el señor Dave Morrison, un hombre joven, alto con el pelo rubio y los mismo ojos que Yael, acercándose a estrechar la mano de Harry.

-Sí, muchas gracias por preguntar señor Morrison – contestó Harry educadamente y muy nervioso.

-Un placer conocerte, Harry, Yael nos ha hablado mucho de ti estos días – dijo la madre de Yael, Emma, acercándose a él y dándole dos besos. Harry se sonrojó débilmente. La madre de Yael era un poco más bajita que su marido, aunque también era bastante alta, tenía el pelo muy oscuro a conjunto de los ojos, y parecía muy cariñosa.

-Y este es Sirius, el padrino de Harry – dijo Yael, mientras saludaba a Sirius con dos besos.

-Un placer conocerlos – dijo el animago con más soltura que Harry y estrechándoles las manos cordialmente.

Harry y Yael aprovecharon que los padres estaban hablando para darse un tímido beso en la mejilla.

-¿Habéis venido en moto no? – preguntó el padre de Yael, que también era mago – ¿que hechizos tiene? – le dijo a Sirius y éste, encantado, fue a mostrarle la moto.

-¿Seguro que estás bien? – insistió Yael.

-Mucho mejor, en serio cariño – contestó Harry sin darse cuenta que la madre de Yael les estaba mirando y que sonrió. Hacían una buena pareja y Harry parecía muy buen chico.

-No te he presentado a mis hermanos – dijo de repente Yael tomando a Harry de la mano y acercándolo más a donde estaban tres niños pequeños mirándolos con curiosidad desde detrás de su madre que se apartó un poco y puso a sus otros tres hijos delante de ella.

"Este es Eduard – presentó señalando al mayor que tenía 7 años y tenía el pelo negro y los ojos oscuros. El niño sonrió con timidez – y estos son Jesse y Evan – señaló a dos gemelos de tres años, muy guapos, con el pelo un poco más claro que el de Yael pero con los mismos rizos. Ellos se escondieron de nuevo detrás de su madre incómodos, cosa que hizo sonreír a Harry y les saludó con la mano, gesto que los niños respondieron tímidamente.

-¿Te gustan los niños, Harry? – preguntó la madre de Yael.

-Sí, mucho – contestó él sin pensar que quizá la pregunta tuviera alguna intención oculta

-Será mejor que nos vayamos ya – dijo Sirius apareciendo tras ellos – tenemos un buen trozo hasta casa y pararemos para comer en algún sitio.

-Sí, voy a buscar el baúl – dijo ella.

-Te ayudo – ofreció Harry, así podrían estar unos segundos solos. Juntos y con miradas cómplices de los adultos subieron rápidamente a la habitación de la chica donde el baúl estaba esperando al lado de la puerta. Cuando entraron y sin perder tiempo, los dos se abrazaron fuertemente, hacía más de un mes que no lo hacía y lo habían echado mucho de menos.

-Como necesitaba esto – dijo Harry aun con ella entre sus brazos acariciando su espalda.

-Te he echado mucho de menos – dijo ella antes de que Harry uniera sus labios y empezara a besarla desesperadamente. Un beso ansiado por parte de los dos.

Cuando se separaron se apresuraron a bajar, los dos cargando el baúl.

Abajo Sirius estaba haciendo reír a los dos gemelos.

-Harry, encoge el baúl antes de salir – dijo para evitar que ningún muggle lo viera

Harry asintió y tras dejarlo en el suelo y un leve gesto con la mano, el baúl quedó reducido al tamaño de una caja de cerillas.

-Eso es increíble – dijo asombrada Yael, la cual nunca había visto hacer magia sin varita. Su padre tampoco, a juzgar por la expresión de su cara.

-Lo nuestro nos ha costado – dijo con una sonrisa Harry, pensando en todas las horas que tanto el como los merodeadores había tenido que perder para lograrlo.

Harry se agachó para coger el baúl y se lo guardó en su cazadora mientras que sacaba otro objeto. Un casco reducido que como antes, con un movimiento de su mano, recobró su tamaño original.

-Toma, este es para ti.

Después de que Harry se despidiera de los padres de Yael, prometiendo que la cuidaría y que se portarían bien, Harry se dirigió a la moto, mientras que Yael se abrazaba con su familia. Cuando se acercó hacia ellos, Sirius ya había puesto en marcha la moto, interrogó a su novio con la mirada.

-Está hechizada, aunque parezca normal, aquí caben más de tres personas – explicó al entender la mirada de su novia – tu te pones en medio, estarás más segura, más sujeta.

Una vez Yael ya estuvo en medio de Siriuis y de Harry, éste la tenía sujeta por la cintura, y de despedirse de la familia Morrison, Sirius arrancó y desaparecieron por la esquina, donde después de darle al inyector de invisibilidad, emprendieron el vuelo, con un grito de sorpresa de Yael. Harry aun unió más su cuerpo con el de su novia, para darle….seguridad.

´´´´´

El viaje pasó tranquilo, sin ninguna novedad. Harry y Yael habían estado todo el rato abrazados, según Harry para que ella se sintiera segura encima de la moto. Sirius había estado vigilándolos de vez en cuando a través del retrovisor y la cara de enamorados de los dos, le hicieron incluso entrar ganas de buscarse una pareja más o menos formal...idea que desecho a los 2 minutos siguientes.

Cuando aterrizaron ya era más de las 3 de la tarde. Mientras Sirius guardaba la moto en el garaje que habían construido, una de las reformas de la casa, Harry y Yael entraron lentamente y sin hacer ruido en el salón, por si Remus estaba durmiendo.

Pero no, Remus estaba sentado en el sofá con un libro en las manos leyendo tranquilamente, con mucha mejor cara.

La pareja se acercó rápidamente.

-¿Cómo estas? – le preguntó Harry.

-Muy bien, ya me encuentro perfectamente – contestó el licántropo levantándose para saludar a Yael con un par de besos.

-¿Cómo ha ido el viaje? – le preguntó – espero que Sirius no haya echo el loco

-Te he oído – dijo Sirius que acababa de entrar en la casa y estaba dejando la cazadora y las llaves en la entrada – aunque no lo parezca, Moony, soy muy responsable, sobretodo cuando tengo a niños a mi cargo.

-Hey – protestó Harry indignado – no somos niños.

-Claro lo que digas, pequeñajo – respondió ausentemente - ¿por qué no le haces una ruta turística a Yael por la casa?

Harry lo encontró una gran idea y cogiendo a Yael por la mano se la llevó al piso de arriba. El piso de abajo ya lo vería después.

Durante las vacaciones los tres habían hecho unos pequeños cambios. Habían añadido un par más de habitaciones, habían construido una pequeña biblioteca, idea de Remus, y habían habilitado también una sala de entrenamiento.

La habitación de James ahora estaba desocupada, ni Sirius ni Remus habían querido ocuparla, y por eso, Sirius se había construido su propia habitación, para dejar a Remus un poco de intimidad y la otra habitación era la de invitados.

La última habitación que Harry le enseñó a su novia, fue justamente la habitación del propietario de la casa, es decir, Harry.

Seguía como hacía 8 meses, con el mismo color naranja en las paredes, con la misma cama grande y con el mismo desorden. Eso sí, en las paredes habían muchas más fotos que por navidades, la mayoría de las nuevas incorporaciones de la chica que tenía al lado. También habían muchas más de los cuatro merodeadores juntos y bastantes de Harry y James solos. En un principio, Harry había descolgado estas últimas, pero después entendió que aunque fuera de esa forma, ver a su padre en una foto le hacía sentir más cercano suyo.

-Y esta es mi habitación – dijo Harry invitando a su chica a pasar, él pasó después y dejó la cazadora y la camisa encima de la silla, que parecía un segundo armario de lo llena que estaba de ropa – no esta muy ordenada – dijo disculpándose - pero es que prácticamente hago vida en cualquier parte de la casa menos aquí.

Mientras que Yael miraba las fotos de las paredes y sonreía, Harry se dedicó a devolver su tamaño real el baúl de su chica. Lentamente se acercó por detrás y la abrazó por la cintura mientras que le daba pequeños besos a lo largo del cuelo hasta llegar a la oreja. Riendo los dos, haciendo el tonto, cayeron encima de la cama de Harry, pero ese cambio de posición no les hizo separarse, sino que aun siguieron con más énfasis su tarea.

No fue hasta que se escuchó un carraspeo desde la puerta, que lo hicieron un poco azorados, ya que Yael estaba encima de él mientras se besaban con ganas.

Era Sirius, que los miraba con pose serie, pero para los que lo conocían sabían que era una pose totalmente fingida.

-Esta noche queremos hablar con vosotros y con Ron y Hermione sobre esto – dijo señalándolos – pero de momento cerrad como mínimo la puerta que vuestros besos se oyen desde abajo.

Este último comentario hizo que los dos tortolitos se pusieran rojos y se separaban. Sirius sonrió y se fue cerrando tras de sí la puerta.

´´´´

El resto de la tarde pasó tranquilo, aunque Sirius obligó a Harry entrenar un rato ya que por la mañana no lo había hecho. Yael se quedó impresionada con el nuevo poder de Harry, sobretodo con la capacidad de poder hacer magia sin varita. De hecho no había visto la varita de Harry en todo el día.

-Le tenemos prohibido utilizarla – le explicó Remus – la magia sin varita le puede ser muy útil y estamos obligándolo a que se acostumbre a ella, en Hogwarts no podrá hacerlo por eso es necesario que practique lo máximo posible aquí.

Después de una ducha rápida y de un pequeño paseo con su chica por el valle, regresaron a casa ya que Ron y Hermione llegarían en cualquier momento.

Y no se hicieron esperar. Pero a decir verdad Harry no tuvo tiempo ni de reaccionar porque solo al salir Hermione de la chimenea, llena de hollín, se le hecho encima abrazándolo fuertemente, haciendo trastabillar a Harry del impulso y caer los dos al suelo.

-Harry, ¿cómo estás? Tenía tantas ganas de verte – iba diciendo Hermione, aun encima suyo mirándolo detenidamente.

-Estoy bi... – empezó a contestar Harry pero al notar un peso más encima suyo se le cortó la respiración.

Al llegar Ron y al ver a su novia y a su amigo en el suelo no pudo resistirse y se lanzó el también encima.

-¡Tío! – decía Ron alborotándole el pelo mientras sonreía. Harry, a pesar de estar aplastado no podía parar de reír

-¡Tío! – contestó Harry alargando los brazos y abrazándolos a los dos - ¿cómo estáis? Más gordos, eso ya lo sé.

Sirius, Remus y Yael reían de pie delante del trío dorado.

-¿Puedo tirarme encima? – peguntó inocentemente Sirius a lo que Remus le pegó un codazo.

´´´´´´

El reencuentro del trío de oro de Hogwarts había sido muy ansiado. Ron y Hermione no habían dejado de pensar ni un solo momento en su amigo y las cartas que Harry les enviaba las primeras semanas no habían logrado calmarlos. Incluso se sentían mal cuando ellos dos estaban tranquilamente riendo como si nada pasara, porque sabían que en algún lugar de Inglaterra su mejor amigo estaba hundido. Por eso se alegraron muchísimo cuando Harry les contó que cada vez estaba mejor y que había empezado el entrenamiento y que Sirius y Remus le habían hecho entrar en razón. Pero hasta que no vieron a Harry con sus propios ojos no acabaron de creérselo.

Pero parecía que su amigo no les había mentido. Esa tarde Harry estaba exultante, feliz de tener a sus amigos y a su novia nuevamente con él. Incluso soportó las burlas de Sirius y Ron con una sonrisa.

Durante la cena, cocinada por Harry, (los dos merodeadores habían decidido que era mejor darle esa tarea a Whiskers) la conversación que llevaban los seis recayó sobre los TIMOS.

Hermione había logrado todos los TIMOS, los nueve, aunque estaba desilusionada porque no había logrado un extraordinario en todas las materias. En astronomía y runas antiguas había logrado un "supera expectativas"

-Pero si esta genial Hermione – le dijo Remus riendo al ver el enfado de la chica – de hecho son las terceras mejores notas que he visto en mi vida. Solo conozco a dos personas que te superen. Y creo que son las dos únicas personas que sacaron un extraordinario en todo.

-¿Sí? ¿Quiénes? – preguntó curiosa asombrada, convencida de que esas dos personas habían sido unas personas muy aplicadas.

-Pues, Sirius y James son los únicos que lo lograron – dijo sonriendo por la cara que puso Hermione.

-¿Qué? – gritaron Harry, Ron y Hermione. Harry sabía que su padre y Sirius habían sido unos muy buenos estudiantes pero para llegar a lo locos que habían sido en sus años de colegio.

-¿Sorprendidos? – dijo con orgullo Padfoot – incluso McGonagall quería besarnos cuando supo las calificaciones – sonrió ante el recuerdo - aunque Prongs y yo no fuimos los alumnos modélicos, las notas siempre nos fueron muy bien, podíamos compaginar todo, el quidditch, las bromas, los estudios, las chicas... solo teníamos que planificarnos y ponernos un par de semanas en serio – les contó para envidia de los cuatro chicos.

-Y nosotros que nos pasamos tres meses estudiando como locos – dijo molesto Ron. Aunque tampoco le habían ido mal, había logrado 5 TIMOS, se sentía un poco decepcionado, las horas invertidas no le habían hecho justicia.

-¿Y tu Remus que sacaste? – preguntó Hermione interesada.

-Logré 6 TIMOS, más o menos como Harry, todo menos pociones....

-¿Estás bien? – le preguntó Harry a su novia al verla tan callada mientras que Remus hablaba

-Sí, solo estaba escuchando, no quiero hacer los TIMOS este año – dijo lastimeramente ganándose un beso por parte de Harry.

Cuando acabaron de cenar y después de que los Sirius y Remus limpiaron todo y antes de que los cuatro salieran un rato por el pueblo, el Valle de Godric era genial para pasear de noche, los dos adultos hicieron que los cuatro se sentaran en la mesa.

-Veréis – empezó Remus seriamente – como somos conscientes que sois dos parejas y que seguro que si os hacemos dormir los chicos y las chicas por separado habrá cambio de habitaciones...

-Pues antes de que os pillemos por el pasillo, preferimos dejaros que decidáis como queréis dormir – siguió Sirius. No hay necesidad de decir que los cuatro estaban sonrojados.

-Os consideramos lo bastante adultos como para que sepáis que hacéis y tampoco os vamos a prohibir que no hagáis nada, porque nosotros también hemos sido jóvenes y sabemos que depende de que cosas no se pueden resistir.

-Pero os pedimos un poco de respeto y de discreción, a nosotros no nos interesa vuestra vida sexual para nada. Poned hechizos silenciadores o moved los colchones en las paredes pero no queremos oír nada que se parezca a adolescentes en edad del pavo – acabó Sirius con una mirada significativa que incluso hizo reír a Harry, que era el que más acostumbrado a los comentarios de Sirius estaba, los otros tres estaban muy avergonzados y no los miraban a los ojos.

-¿De acuerdo? – preguntó Remus divertido. La verdad es que le había hecho gracia su primera conversación de padre a hijo, aunque ninguno de los cuatro chicos fuera su hijo no había estado mal.

-Pues nada chicos a disfrutar – dijo Sirius felizmente – tened cuidado con lo que hacéis. Harry tu tienes entrenamiento a las 9 como cada día – le recordó.

-Claro – dijo Harry – gracias por confiar en nosotros – les dijo a los dos y se levantó, les dio un beso a cada uno de sus padres y junto a sus amigos aun sonrojados, salieron de la cocina – no volveremos tarde – añadió antes de salir de casa.

-¿Qué? – dijo Sirius - ¿vamos a ver como esta el ambiente nosotros también? – preguntó. De vez en cuanto Remus también acompañaba a Sirius en sus cacerías, como en los viejos tiempos.

Después de pensarlo unos segundos Remus asintió.

´´´´´´´

Primer capitulo acabado. Aish que feliz estoy!

Llegado a este punto debo agradecer a Eva y a Crisy, mis redactoras en jefe que me han empujado a escribir una continuación. Chicas gracias por aguantarme, por apoyarme, por las ideas y por las noches de risas que hemos pasado. Este primer capitulo va dedicado a vosotras. Os quiero un montón! Escribid!!!!

Nos vemos pronto!!!