¡PUM! El ruido del disparo retumbó en el suelo y paredes de la extraña habitación, ella logró ver desde debajo de la cama el cuerpo de su querida madre cayendo, chocó contra el suelo, y la cabeza giró en la dirección en la que estaba ella, aquellos ojos ahora cristalizados por la muerte la miraban..., como si todavía estuviera viva. Era una ironía sí, pero la chiquilla en aquel momento se preguntaba cuán fina podía ser la línea que separa la vida de la muerte, no podía creer que su madre hubiera muerto en un segundo, de un disparo, tan rápido, apenas ni un ruido, sólo los pasos de los agresores, que ahora caminaban con mayor agilidad y sigilo, como si siguieran buscando algo. La pequeña se escondió más todavía, se quedó rezagada en la zona más oscura del lugar en el que se encontraba, entre una de las patas de la cama y la mesilla de noche. Los hombres siguieron buscando, parecían viejos lobos experimentados que olfateaban para encontrar a la siguiente presa, una presa aparentemente fácil, pero que aquella noche consiguió salvar su vida, gracias al miedo y el terror que reinaban en su pequeña alma en el momento del suceso.

La ciudad era pequeña, principalmente se componía de pequeñas callejuelas, y casi todas iban a dar a la plaza central, lugar de mercado, comercio y todas esas cosas que las gentes de aquella época valoraban como su medio de vida. El se dirigió a la taberna, allí se encontraban sus compañeros de equipo, con los que había quedado para cobrar la recompensa de un trabajo bien hecho, habían sido rápidos y eficaces. El chico entró por la puerta y se dirigió hacia la barra, pidió un whisky, pagó y se dirigió a la mesa donde se encontraba el resto.

- Yamato, llevamos tres días sin verte el pelo, ¿dónde coño te habías metido?.

- Bueno, tenía asuntos que arreglar, además hemos venido para algo más importante, ¿no?.

- Vale, vale, se nota que lo único que te interesa en esta vida, es el dinero, el alcohol y las mujeres – aquel otro joven, dijo esto último con un toque de lujuria, él también había trabajado mucho, y pensando lo que el rubio habría estado haciendo estos tres días de desaparición, le entró cierta envidia.

- Bueno Tai, ¿tienes el dinero? – el rubio comenzaba a estar molesto.

- Claro, aquí tenéis, 300 piezas de cadmio, ¿no está mal, eh?.

- Podría haber sido mejor, avisadme en cuanto haya otro trabajo, tendré el número de chip operativo - se levantó de su asiento a la vez que se bebía de un trago el vasito que le habían servido y se marchó del local.

- Qué frialdad, ¿no os parece? – continuó el joven moreno de cabellos alborotados.

- Teniendo la profesión que tiene, creo que es su mejor cualidad – en aquel momento abrió la boca otro de los muchacho que se encontraban en la mesa, de melena azulada, al igual que sus ojos.

- Bueno, ya sabéis, si hay alguna misión avisadme, yo me pondré en contacto con mi hermano.

- Oye, Takeru, dile a Yamato que no se ande con esos aires por la ciudad- dijo esta vez un Tai bastante serio – le he dicho mil veces que la mafia kartiana se puede cabrear, y eso nos podría dar serios problemas, así que yo que tú, le escondería el espadón en algún lugar no muy visible.

- ¿Crees que la única arma de mi hermano es una espada de 2 metros? – respondió el joven en un tono entre enfadado y burlón - hace poco contactó con un amigo suyo, y consiguió dos preciosidades. No son muy grandes, pero son compatibles con balas de ácido.

- ¡Joder!, seguro que ese estúpido se mete en más líos, deberías decirle algo tú que eres su hermano.

- Eh... a mí no me metas, si tienes algún problema con él se lo dices, me tengo que ir, hasta que nos veamos- cogió sus cosas y se marchó.

- Te lo he dicho muchas veces, no te metas en sus asuntos, no les gusta.

- Ken, nos pueden traer muchos problemas.

- Tal vez, pero en su trabajo son excepcionales, con ellos el trabajo es mucho más fácil, y conseguimos mucho más dinero, que es lo que nos hace falta – Ken se acercó a la barra a pagar la cuenta – vámonos, no debemos estar fuera del local durante mucho tiempo, podría ser peligroso.

- Lo único que yo quiero es salir de este puto cuchitril de ciudad...

Salieron del local, y se adentraron en las calles más sinuosas de la ciudad, el local estaba cerca, la reunión de aquel día sería trascendental en sus vidas.

Takeru llegó a la casa, era un antro, estaba en un estado lamentable, pero servía para dar cobijo a dos hombres, eso era lo importante, nadie entraría en aquel tugurio, por lo menos nadie con un poco de razón, la zona en la que se encontraba era famosa por el vandalismo de sus calles, robos, asesinatos, violaciones, amenazas... el lugar ideal para la vida que ellos habían elegido, tenían mucho dinero, todas las mujeres que desearan, un armamento bastante potente para sobrevivir en las calles, y, sobre todo, las habilidades de un buen asesino, tal y como les pedía el trabajo con el que se ganaban la vida. Entró, todo estaba a oscuras, vio una tenue luz al fondo del pasillo, y se acercó a la habitación de la que procedía, entró y depositó sus cosas en el armario que antaño hubiera sido un mueble sofisticado, de gran valor, de un tallaje muy particular y elegante y que ahora era madera casi podrida, con un gran número de telarañas en su interior.

- Joder... qué ganas tengo de irme de esta ciudad – murmuró el joven.

- Pronto nos iremos, sino me equivoco, Tai y Ken han ido hoy a la reunión – contestó su hermano mayor, que se encontraba tumbado en un sofá color rojo intenso y lleno de desgarres viendo la televisión.

- Eso espero...

Mientras tanto, en un lugar bastante alejado de aquella ciudad, una joven se encontraba en su habitación, tirada en la cama. Se acercó a lo que se podía distinguir como un calendario, solo que parecía una calculadora, estaba lleno de botones.

- Fecha – murmuró.

El aparato emitió una pequeña luz danzante alrededor suyo, y se encendió una lucecita verde parpadeante.

"Viernes 23 de agosto de 4655".

- ¿Ya es viernes? – se acarició su pelirroja melena, debía de haber estado en cama unos 2 o 3 días, pero no lo sabía con exactitud, se levantó y se miró al espejo, dios... estaba cubierta de vendajes, era una imagen bastante patética para ella, el error que días atrás cometió una compañera suya la arrastró hasta la muerte y casi la lleva a ella también, tuvo mucha suerte.

Se abrió la puerta de la sala donde se encontraba, tras ella apareció otra muchacha de cabello morado, alta y delgada, con una expresión ahora de tranquilidad.

- Por fin despertaste – dijo tratando de simular su enorme entusiasmo – nos has tenido bastante preocupadas a todas, Sora.

- Bueno, es lo que tiene esta profesión, defender esta hermosa ciudad es muy costoso, ¿tu qué tal te encuentras Miyako?.

- No te preocupes, mis heridas fueron muy leves, aún así me he quedado cuidando de las heridas, Mimi y Kari están patrullando, la cosa ahora está bastante tranquila.

- Me alegro – dijo intentando sonreír.

- Ahora lo que debes hacer es descansar, la jefa ha dicho que quiere vernos dentro de tres horas, ahora que ya estás despierta supongo que tendrás que ir.

- No te preocupe Miyako, estaré preparada – Sora se tumbó en la cama, y cerró los ojos, descansaría un poco antes de ir a lo que suponía que sería su próxima misión.

Pasadas dos horas, Sora se levantó, seguía muy cansada, las heridas todavía le dolían, pero tenía que levantarse, tenía que defender el sitio donde ella nació y creció. La ciudad en cuestión se llamaba Eliseo, no es que fuera un lugar muy grande ni muy poderoso, de hecho, ni siquiera tenía muchos habitantes. La razón de los constantes ataques era que poseía las mejores fábricas de armamento del mundo, qué curioso, una ciudad tan pequeña y alejada del mundo, tan apacible... cuna de las máquinas destructoras más potentes. Lo más curioso era que los habitantes sólo eran mujeres, hacía muchos años de la gran guerra que sufrió la pequeña ciudad, entonces poblada también por hombres. Los dirigentes de la ciudad de los Aniquiladores, habían decidido comprar a Eliseo, la maquinaria necesaria para fabricar las armas, ellos en un principio se negaron rotundamente, y los Aniquiladores decidieron entablar una gran batalla contra ellos, lo que no sabían, es que los hombres del pueblo se rebelarían, les habían chantajeado, dinero y poder, todo lo que un hombre pudiera desear. Las esposas e hijas de aquellos hasta entonces nobles hombres, lucharon sin descanso, la guerra duró varios años, hasta que los Aniquiladores decidieron dejarlas tranquilas durante un tiempo, no podían contra las magníficas armas que en aquella ciudad se construían, y se alejaron durante años, junto con los hombres que las habían traicionado. Ahora los ataques volvían a producirse de vez en cuando, no eran tan potentes, pero se producían, y ellas los repelían una y otra vez, afortunadamente, en aquel transcurso de años que duró la tregua, consiguieron esconder la ciudad, hacerla menos accesible, por lo que pocos podían llegar hasta allí, y eso les daba tiempo.

Sora llegó a una antesala, esperó unos 5 minutos y le abrieron la puerta, entró a otra sala mucho más grande, de gran belleza y modernidad, en el centro había una mesa rectangular de grandes dimensiones, su jefa estaba sentada a un lado, y al otro se encontraban sus tres compañeras de equipo (anteriormente 4) Kari, Miyako y Mimi.

- Toma asiento, Sora – le indicó la majestuosa mujer, Sora así lo hizo.

La mujer se quedó revisando unos papeles, mientras las 4 jóvenes esperaban con aparente paciencia, pero ocultando una gran curiosidad, que las llamaran a la gran sala era un hecho que certificaba que la misión que les encomendarían sería de alto calibre.

- En primer lugar, siento la muerte de vuestra compañera Noriko, sin duda tendrá un funeral digno del que se merece – las jóvenes asintieron con la cabeza gacha.

- Y en segundo lugar, quiero que veáis estos informes... – Mimi cogió el montón de papeles y comenzó a leer, las demás se acercaron e hicieron lo mismo.

Tras varios minutos, dejaron los papeles en la mesa, no podían hablar, estaban llenas de alegría pero a la vez rebosantes de miedo y tristeza.

- ¿Creéis que estaréis preparadas? – preguntó con firmeza la superior.

- Sí señora.

- Bien, entonces partiréis en cuanto amanezca, aprovechad bien este día para descansar, mañana estará todo preparado cuando os levantéis, llegar será fácil, mantenerse con vida allí no lo será tanto.

Se marcharon de la sala, nada más salir, se miraron entre ellas, sin decir nada, pues no hacía falta, cada una sabía lo que pensaba la otra, esta era una misión mucho más peligrosa que cualquiera de las que hubieran realizado antes, pero ya no había marcha atrás.

CONTINUARÁ...

Hola a todos!!

Bueno, la inspiración me llegó, pero con este otro fic..... soy una rara!! La verdad es que ya había estado pensando en un proyecto parecido, en este primer capítulo no he querido dar muchos detalles, es como una introducción a lo que va a ser la historia, una presentación de personajes o algo así. ¿Los 4 chicos?, pues mis favoritos (aunque por supuesto el primero es Matt), ¿y las 4 chicas?, pues las que hay, jaja!! Aunque también me encantan las 4 (la que más Sora, como no!!!!!!!!). El mundo en el que se desarrolla principalmente es futurista, principalmente, eh....... jeje!! No sé cómo continuará esta historia -- seguiré pensando!!!. Bueno, ya sabéis, reviews, plisssssssssssssss!!!