Todos los personajes pertenecen a la gran Rumiko Takahashi, a excepción de los inventados por mí. Esto lo hago sin afán de lucro, así que no me demanden.

Simbología:

"...": pensamientos de los personajes.

-.-.: cambio de escena.

-... : dialogo de los personajes.

Nota: antes de comenzar con el fic, quisiera dar unas explicaciones. La historia parte, desde que Naraku desaparece.. Esta historia, no tiene relación con la continuación del anime o del manga, es una historia paralela, así que no busquen relación alguna, con los mismos. Bueno eso es todo, ahora los dejó con la historia.

Rakane ;).

CUANDO LO HACES POR ELLA.

Por: Rakane.

Capítulo I: "Ansiada Libertad".

El cielo azul, está sin ninguna nube que lo cubra, dejando pasar los rayos del sol, directo a los cuerpos cansados, de los caminantes, que vagan sin rumbo, aparentemente, sólo guiados por lo que han escuchado, en los pueblos de los alrededores.

¡Ah! ¡Hace mucho calor!..- dijo molesto, el pequeño Shippo.

Tiene razón, el enano.- agregó Inuyasha, mientras que seguía caminando, como si nada.

No molestes Inuyasha.- lo encaró Shippo.

Sólo digo la verdad, eres un enano.- dijo irónico el hanyou.

Oh! no, ya van a comenzar.- dijo con resignación el monje Miroku.

Son un par de niños.- agregó en la misma actitud, Sango.

¿¿¿A quien le dicen niño?.- los encaró Inuyasha.

¡¡¡Hey!.- al llamado alegre de Kagome, todos voltearon a verla.- ¡¡¡Vengan hacia acá!.- los llamó, al lugar donde ella se encontraba, a unos metros tras ellos.

Los cuatro se dirigieron, intrigados, hacia donde Kagome los esperaba, entusiasmada.

¡¡¡Vaya! ¡¡Qué lugar más lindo!.- dijo con entusiasmo el pequeño zorrito, al ver un valle, con un refrescante laguna en él.- ¡¡¡Vamos!.- el pequeño, saltó feliz al agua, no sin antes sacarse la ropa.

Sí, vamos.- el monje Miroku, comenzó a quitarse la ropa, pero un golpe del boomerang de Sango, en su cabeza, se lo impidió.- pero, ¿Qué hice mal?.- preguntó inocentemente.

Este monje no va a cambiar nunca.- comentó resignado el hanyou a Kagome, que reía divertida.

Vamos, con que nos mojemos el rostro y el cuello, el calor, se aliviara.- sonrió mientras se acercaba a la laguna.

Creo que la señorita Kagome tiene razón.- el monje imitó a la chica de largos cabellos azabaches.

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El sol, hace una hora que había terminado de iluminar al Japón antiguo, regalando así, un poco de frescura a los chicos, que aún continuaban en la cercanía, de aquella laguna.

Inuyasha, está sentado sobre una rama, solo, observando con tranquilidad, los lentos, pero seguros, movimientos, de aquella joven, que lo había liberado de aquel sello, y de la que también lo había liberado a él, en otro sentido, sentido que el hanyou, aún no conocía.

"No puedo dejar de mirarla... ¿Por qué?... no lo sé".- pensaba el mitad bestia, sin dejar de mirar como la jovencita, se dirigía al lago, junto a Sango.- ¡Ja! ¡Son sólo idioteces!.- dijo en voz alta, sin dejar de ver como Kagome, introducía sus pies a la laguna, Sango la imitaba.

¿Qué son idioteces?.- el pequeño Shippo, se interpuso entre, la visión que tenía Inuyasha de Kagome.

¿¿Qué haces aquí enano?.- le preguntó molesto, al ver, como era interrumpido.

Vengo a hacerte compañía, estás muy solito aquí.- le sonrió con sinceridad.

No necesito de tu compañía.- le dijo con desgana y desviando la mirada, pero aceptando en silencio, que Shippo, estuviera con él.

Inuyasha, le gustaba estar con sus amigos, aunque le costo mucho, asimilar, que Miroku, Sango y que Shippo, fuesen sus amigos, después de todo lo que habían vivido juntos. Su transformación, que era muy peligroso para ellos, pero ellos se mantuvieron a su lado, al igual que Kagome. Inuyasha, volvió a mirar a la chica, que se acercaba a la fogata, para calentar los alimentos, el hanyou, sonrió al verla. Él nunca pensó que ella lo aceptara en esas condiciones, pero ella decidió quedarse junto a él. Inuyasha, estaba agradecido por ello, en silencio.

¡¡¡Inuyasha!.- ella lo llamaba, él no sabía por qué, pero sentía un cosquilleo en su cuerpo, cuando escuchaba su nombre, de los labios de ella.

¿Qué pasa, Kagome?.- le preguntó, viéndola desde el árbol.

Ven a comer.- ella sonrió.

¡¡¡A comer!.- el pequeño Shippo, saltó presuroso del árbol, seguido por Inuyasha.

Toma.- Kagome le sonrió, Inuyasha, tomó el pote que ella le ofrecía, sin dejar de observar la sonrisa de ella, estuvo por largos segundos así, pero, desvió su mirada.

"¿¿¿Qué diablos me pasa?".- sacudió su cabeza, provocando que sus cabellos plateados, brillaran bajo la luz de la luna. Luego se dedico a comer.

"Me gusta como brilla su cabello así".- Kagome, no dejaba de mirar al hanyou, le gustaba observarlo, mientras comía, mientras caminaba, todo el tiempo.- "Sólo me puedo conformar, con mirarlo. Él ya tiene a alguien, en su corazón".- su mirada se entristeció, al evocar a Inuyasha junto a Kikyo. Lágrimas, quisieron escapar de sus ojos, pero ella, las retuvo, no podía permitirse llorar, y menos frente a él. Ella acepto estar junto con Inuyasha, pase lo que pase.

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Un youkai, está sobre el borde de un barranco, observando la nada. En su cabeza, sólo hay un pensamiento: buscar a aquel, que se burlo de él.

¿Qué le pasa al señor Sesshomaru?.- le pregunta, la pequeña Rin, a Jaken, quien también observaba al youkai, con detenimiento.

Hay que dejar tranquilo al amo Sesshomaru.- él pequeño youkai, se volteo. La niña, dio un último vistazo a Sesshomaru, para luego seguir a Jaken.

"Pagarás caro, tu atrevimiento, Naraku".- sus ojos, siempre fríos, destellaron con malicia, y con venganza.- "Nadie se burla del gran Sesshomaru".- continuo estático, en aquella posición.

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En un lugar muy lejano, oscuro, sin un ápice de vida, se hallaban unos extraños seres, uno de ellos, al parecer muy herido, los otros lo observaban con miedo, aunque uno, lo miraba complacida.

"Creo que Inuyasha, es capaz de acabar con él".- pensaba mientras veía a aquel que apenas podía moverse.

Kagura.- sonó su fría voz, sacándola de sus pensamientos.

¿Qué es lo que pasa, Naraku?.- se acercó con temor a él. Tuvo que evitar gritar de terror, al ver el aspecto de Naraku, el cual está sin forma, excepto, por su torso y su cara, el resto de su cuerpo, es una masa, sin forma definida, de un color, similar a las cosas que están en descomposición.

Hay un fragmento de la Shikon No Tama, que debes buscar.- su voz suena temblorosa, pero no por eso deja de ser temerosa.

Entiendo, ¿Dónde se encuentra?.- ella trato de mantener la calma, como siempre lo hacía.

Está aquí en el Japón, pero el problema es que no en esta época, sino que en el futuro.

¿En el futuro? Y, ¿Cómo quieres que llegue hasta ahí?.- le preguntó, exaltada.

Pues al igual que lo hace el estorbo de Inuyasha.- no pudo evitar que su voz lo delatará, con el rencor que sentía por el hanyou.

¿Inuyasha?

Sí, ese híbrido, es capaz de ir al futuro, al igual que lo hace la mujer que es reencarnación de Kikyo.

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Kagura, vuela con rapidez, sobre los cielos del Japón antiguo, mientras que recuerda las indicaciones de Naraku: en el pueblo de Kikyo, hay un pozo vacío, donde se botan los restos de youkai. Es ahí, donde este tiempo, se conecta con el futuro. Debes entrar ahí, buscar el fragmento de la perla, y traerlo...

La extensión de Naraku, bajó de su pluma, observando con cuidado el pozo vacío, frente a ella. Sin duda, era una gran ocasión de librarse del control de Naraku: ir, y jamás volver. Pero, su imaginativo escape, fue evitado, al ver a aquel insecto, que vigilaba, cada uno de sus pasos. Sin pensarlo dos veces, Kagura, se lanzó al pozo, el insecto tras ella.

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¡¡Uhm! ¡Qué bien dormí!.- el hanyou se levanta de su posición, observando, como Kagome, Sango y Shippo, aún continúan dormidos. Inuyasha, camina hacia la laguna, donde vio que se encuentra Miroku.

Estás de buen humor, Inuyasha. Soñaste algo lindo.- dijo viéndolo con picardía, mientras sonreía divertido, al ver el sonrojo del hanyou.

No digas tonterías, Miroku.- inmediatamente desvió la mirada, para evitar que el monje, lo viera sonrojado.

Inuyasha.- lo llamó, el hanyou volteo a verlo, al notar que la voz del monje, se enserio.

¿Qué pasa, Miroku?

Crees, qué encontraremos a Naraku.- dijo viéndolo a los ojos, mostrándole el desprecio que sentía hacia el medio demonio, el cual era compartido por Inuyasha.

Por supuesto, ese maldito, no se escapará de mí.- sus ojos, dorados, brillaron, decididos.

¡¡¡Buenos días!.- Kagome, se acercó sonriente hacia ellos, haciendo olvidar todos los problemas del hanyou.

Buenos días, señorita Kagome.- le respondió amablemente, Miroku.- ¡Oh! ¡Ya despertaste, querida Sango!.- exclamó feliz, mientras se acercaba a la chica.

Inuyasha, no me dirás nada.- le preguntó la miko, mirándolo a los ojos, provocando que Inuyasha, desviara la mirada de ella.

¡Ja! ¡Claro! ¡¡Eres tan perezosa! ¡¡Nos hemos retrasado por tu culpa!.- la encaró, tratando que ese sonrojo, desapareciera de su rostro.

¡¡¡Eres tan descortés!.- ella le respondió, de la misma forma que él.

¡¡Y tú, una floja!.

¡¡¡Descortés!

¡¡¡Floja!

La discusión, subía y subía, provocando que Miroku, Sango y Shippo se acercarán, todos con una gota, resbalándose por sus nucas.

¿Cuándo cree que pasará, excelencia?.

Pronto, Sango, pron...

¡¡¡OSUWARI!.- al conjuro de Kagome, Inuyasha, se estrelló con fuerza en el suelo.

Ves, esto ya es predecible.- agregó el monje, mientras veían como Kagome, se alejaba, molesta, donde Inuyasha, está enterrado.

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Sesshomaru, camina, con pasos lentos, solo, pero seguido de cerca, por Jaken y Rin, quienes lo seguían con lentitud. Jaken se aventuró, acercándose a su amo.

Amo bonito, puede decirle a Jaken, hacia dónde vamos.- le preguntó con respeto, mirándolo hacia arriba.

Buscamos a Naraku.- le respondió sin mirarlo. Jaken, quedó estático en su lugar, mirando como su amo seguía caminando.

Señor Jaken, ¿Le sucede algo malo?.- le preguntó la pequeña niña, al notar, el rostro, lleno de terror, del youkai.

Nada, Rin. Sigamos caminando.- respondió, mientras reanudaba el paso.- "El amo Sesshomaru, ira por ese demonio".- un escalofrío, recorrió su espina, al recordar como su amo, estuvo a punto de ser absorbido por Naraku.- "¿Qué es lo que piensas, Jaken? El amo bonito, puede acabar con él".- confió plenamente en Sesshomaru, siguiéndolo de cerca.

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Hace una hora que el grupo de amigos, reanudó su camino, en busca de Naraku. Van de pueblo en pueblo, buscando alguna pista, y es precisamente, una pista, la que están siguiendo, ya que tal como les informaron, un demonio, se encuentra en la entrada de un bosque.

Kagome, tú crees que se trate de Naraku.- le preguntó Sango, sin dejar de mirar el camino, montada en kirara.

Creo que no, porque Inuyasha me contó, que Naraku, quedó malherido, no creo que se recuperara tan rápido.- le respondió, montada en su bicicleta.

Inuyasha de improviso aceleró el paso, ya que sintió el olor del demonio, a unos pasos de ellos. Los cuatro, restantes, siguieron los pasos del hanyou, con rapidez.

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Kagura, vuela por los oscuros cielos, del Japón actual, buscando, aquel fragmento de la perla, que Naraku, le ordenó que buscara.

Por la cabeza de la mujer, pasaban miles de posibilidades de escapar, del control de Naraku, pero aquello era imposible, ya que aquel maldito insecto, no se despegaba de ella, y con él, el control de Naraku se ejercía sobre ella. Pero lo que Kagura no sabía, es que sí, encontraría la tan ansiada libertad.

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¡Keh! ¡Sólo es un insignificante pajarito!.- dijo burlón el hanyou, mientras veía con desprecio al "pajarito", el cual medía como unos diez metros de largo, sin contar que sus alas, eran del doble de su cuerpo, la faz del pájaro, es como lo de un pájaro normal, salvo que sólo tenía un ojo, sus plumas, son de un rojo sangre.- ¡Keh! ¡Será mejor acabar con esto de una vez!.- Inuyasha, desenfundó al colmillo de acero, el cual se transformo de inmediato.

El demonio pájaro, alzó el vuelo, provocando una gran ventisca, haciendo que los cinco, sufrieran con mantenerse en la tierra.

¡¡¡HIRAIKOTSU!.- Sango lanzó su arma, la cual se desvió de su trayectoria, la cabeza del ave.- ¡¡¡RAYOS!.- pero su intervención no fue del todo errónea, ya que su arma, impacto al ala izquierda del demonio ave, ocasionando que cayera, precipitosamente, al suelo.

¡¡¡Kagome! ¡¡¡CUIDADO!.- gritó asustado, Inuyasha, al ver como el demonio, caía, con velocidad, hacia donde se encontraba la chica.

Inuyasha, corrió veloz, hacia Kagome, pero mientras se dirigía a ella, gritó.- ¡¡¡¡Ahora, Miroku!.- el monje, sólo asintió.

¡¡¡Agujero negro!.- destapó, la maldición que Naraku había hecho contra su familia, absorbiendo, al maltrecho demonio ave.

Kagome, ¿Estás bien?.- le preguntó, mirándola, hacia abajo, ya que la tenía en sus brazos, ya que la cogió, cuando la rescató.

Sí, Inuyasha, gracias.- ella le sonrió, él no pudo evitar sonrojarse.

Kagome, bajaba, de mala gana, de los brazos del hanyou, justo en el momento en que Miroku, cerraba el agujero de su mano.

¡Bien! ¡Reanudamos nuestro camino!.- exclamó entusiasta, Miroku, volviéndose al grupo.

Fue así como ellos, continuaron su camino, hacia el noreste.

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Kagura, está jadeante, nunca pensó que podría costarle tanto conseguir, un simple trozo de la Shikon No Tama. Un último esfuerzo, y esto terminaría, para siempre.

Una fuerte explosión, se sintió por todo el Japón... Sí, realmente terminó, para siempre.

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¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHH!

¿¿¿¿QUÉ PASA?.- preguntó Inuyasha, exasperado, al escuchar el grito desesperado de Kagome. Inuyasha, se acercó a la chica, mirándola con preocupación.- ¡¡¡Dime! ¿¿¿Qué pasa? ¿¿¿Algún fragmento? ¿¿¿Naraku? ¿¿¿Estás enferma?.- cada vez que Kagome, intentaba hablar, Inuyasha, salía con otra pregunta.- ¿¿¿Tienes hambre? ¿¿¿Estás cansada? ¿¿¿Te duele al...

Inuyasha, ¡¡¡¡OSUWARI!.- grito exaltada y mareada, por las preguntas del hanyou.

Ka... go... me... ¿¿Por qué?.- preguntó jadeante, desde el suelo.

Porque no te callas nunca.- ella se agachó, para mirarlo con dulzura.

"¡Uy! ¿A qué se debe ese cambio".- la miró a aquellos ojos café, que le llenaban el alma.

Inuyasha.- ella borró aquella mirada dulce, para pasar a una de suplica.- tengo que volver a mi época, tengo examen.

Otra vez, esos dichosos exámenes. ¿Es qué ellos te gustan?.- preguntó con inocencia.

¡Claro que no! ¡No estoy loca!.- ella se levantó, al ver que el hanyou, hacia lo mismo.

Entonces no vayas.- él siguió su camino.

Pero debo ir.- Kagome se acercó a él.- sólo será un día, nada más.

"Bueno, es un día, podré soportarlo".- Inuyasha, sonrió interiormente.- ¡Haz lo que quieras! ¡A mí no me importa!.- él continuo con su camino, aliviado, ya que solo un día, estaría sin su Kagome.

¡Uy! "Realmente a veces, me canso de esto" ¡Ah!.- Kagome lanzó un suspiro lastimero, al segundo se repuso.- Sango, ¿Me prestas a Kirara?.- le preguntó sonriente.

Claro. Kirara.- la pequeña gata mágica, se acercó a Kagome, no sin antes transformarse.

¡Nos vemos en un día!.- se despidió, a la vez que se montaba en la gata.

Miroku, Sango y Shippo, se despidieron de la miko, con ademán de sus manos. En cambio, Inuyasha, sólo observo, como su paz interior, se alejaba por los cielos.

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Kagome, veía como Kirara, desaparecía por los cielos, ahora ella volvería a su época. Se introdujo al interior del pozo vacío, al segundo, se encontraba al otro lado.

La muchacha, puso su pierna derecha sobre el borde, para salir del pozo, actividad, que realizaba mucho, pero esta vez, cuando lo hizo, sintió un fuerte escalofrío, recorrer por todo su cuerpo.

¡¡Uy! ¡¡Qué extraño!.- se dijo, mientras salía del pozo.- debe ser por el examen, sí, debe ser eso.- trataba de calmarse, para que ese escalofrío, la dejara.

Siguió el camino a casa, con ese sentimiento, en su cuerpo.

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Entiendo.- la mujer hablaba con lentitud, se podía notar su voz temblorosa.

¡¡¡Llegué!.- anunció su llegada, muy alegre, Kagome.

Espera, un momento.- dejó el auricular sobre la mesa. Se dirigió, al encuentro con su hija.

¡Buenas noches, mamá!.- exclamó entusiasta, iba a abalanzarse a darle un abrazo, pero notó la mirada triste de la mujer.- mamá, ¿Qué pasa?.

Hija, ve al teléfono, ¿si?.

Pero, ¿Qué pasa?.- preguntó muy intrigada, ese sentimiento, creció más en ella.

Sólo ve.- con su mano derecha, le indico que fuera al aparato.

Diga.- la chica tomó auricular.- ¡Ah! ¡Eres tú!.- exclamó entusiasta, al reconocer la voz, al otro lado del teléfono.- ¿Cómo está... – fue interrumpida, por la voz, al otro lado, de la línea.- ¡¡¡Oh! ¡¡¡Por Kami!... – sus ojos se abrieron desmesuradamente, al escuchar aquello.- Sí, entiendo, iré en seguida.- colgó la llamada, se volteo a ver a su mamá, notó el rostro de su madre, y sin saberlo, ella estaba de la misma manera.- mamá, debo ir, tú sabes, me necesita... – lágrimas se asomaron, en sus bellos ojos.

Lo sé, hija, ve.- la mujer, vio como su hija mayor, se dirigía rauda a su habitación. Ella solo esperaba, que todo saliera bien...

CONTINUARA...

Notas: Bueno, bueno, este es el primer capítulo de mi primera serie de Inuyasha, espero de todo corazón que les gustase, bueno en realidad, no paso mucho en este capítulo, pero luego pasaran más cosas, ¡¡¡LO PROMETO, y Rakane cumple sus promesas...

Bien, ahora no les diré que esperen mucho por los siguientes capítulos, ya que voy a subir hasta el número 4, que es hasta donde tengo la historia.

Espero sus Reviewers. Besos, Rakane-chan ˆˆ