CUANDO LO HACES POR ELLA

Por: Akane Maxwell

Capitulo X: Todo llega a su… ¿Fin?...

Los demonios se miraron duro. Naraku, a pesar de estar mostrando firmeza, sentía un miedo que le quema por dentro, pero aún así, su sed de venganza es mucho más fuerte que el temor que siente. Sonrió de medio lado, una idea cruzo por su cabeza.

Sesshomaru ya sabía lo que tenía que hacer, solo esperaba que Inuyasha despertara. Un sabor conocido sintió en su paladar, la sed de provocar la muerte, mezclado con la venganza, y de demostrar que es el youkai más fuerte del Japón. Sus ojos se volvieron unas franjas moradas, con un destello frío en ellos. Camino unos pasos cortos, hasta llegar hacia su hermano, que en esos momentos, estaba recuperando la conciencia.

Naraku, sin despegar la vista de los hermanos, con sus sentidos, ve el mejor camino para llevar a cabo su sucio plan.

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Ranma, dejo con cuidado el cuerpo de Akane, apoyado en el tronco. Con cariño, corrió un mechón de su cabello, sus ojos azulados, se nublaron a más no poder, y a pesar de ser un ángel, su rostro se volvió demoniaco. Se volvió con rapidez.

- Es hora de terminar con esto. Kikyo ponte en el lugar que acordamos – dijo viendo hacia unas ramas, Kagome siguió su mirada, y vio a la miko resucitada, que asentía antes de emprender el vuelo, junto a sus serpientes. – Kagome, ve a tu lugar, ya no podemos esperar más. – la joven asintió, pero luego volvió su mirada hacia el cuerpo de Akane. – no te preocupes por ella – respondió, leyendo la mirada de la chica. – pondré un campo de protección, por lo mismo, necesito que traigas a Kohaku – la chica afirmó con un pálido sí, y fue corriendo a buscar al hermano menor de Sango.

Ranma vio como Kagome le decía algo a Sango y que ella mira hacia donde se encuentra él, la joven exterminadora asintió, coloco el cuerpo de su hermano en Kirara, y de un salto ella y Kagome se montaron en ella, después de un corto vuelo, llegaron junto a él.

- Kagome – la chica afirmó con la cabeza al llamado del ángel, luego, tomó un rumbo distinto al que tomó la miko resucitada – es mejor que te quedes junto a ellos – le dijo a la joven exterminadora.

- Pero…

- No es necesario que participes en la lucha – se adelantó al reclamo de la chica – es mejor que los cuides – dijo mirando los cuerpos inertes de los chicos apoyados en el árbol. Sango asintió y se acercó más a ellos.

Sin decir una sola palabra, Ranma realizó unos rápidos movimientos de sus alas, el viento que se formo por ello, envolvió a Sango, Akane y Kohaku, luego, emprendió el vuelo, hacia el mismo destino que tomo Kikyo.

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Kikyo está parada en una de las ramas más frondosas, del árbol más fuerte que se encuentra en el perímetro de la pelea. No deja de observar los movimientos que Naraku hace. Tiene un mal presentimiento, su corazón está oprimido.

Su mirada, sigue uno de los cabellos que va hacia los cuerpos inertes de Kohaku y de Akane. Sintió miedo, ya sabía que es lo que el malvado youkai trama. Sin pensarlo dos veces, apuntó con su arco, hacia el cabello, que se dirige a Kagome, que corre en dirección a ella.

Dejó de respirar, cuando la lanzo la flecha.

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Kagome está corriendo, fijando su vista en el árbol, donde Kikyo está, sin embargo, su mente está en otro lugar, pensando en el plan que Ranma les indico, desea con todas sus fuerzas que de resultado. Tanta es su concentración, que no siente la energía de la perla, siguiendo sus pasos.

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Solo unos segundos más, y la venganza sería suya. Sonrió con maldad.

- ¿Pensaste que te dejaría luchar tranquilo, hanyou? – le preguntó mientras esquiva un golpe de la espada de Inuyasha, luego golpeo con su mano el látigo de Sesshomaru.

- Qué dices – pregunto Inuyasha, sin dejar de dar golpes.

- Digo, que deberías tener más cuidado…

- AHHHHHHH – el grito de Kagome, lo des concertó, y dejo de prestar atención a la pelea.

- ¡INUYASHA! ¡TORPE! – le grito su hermano.

Inuyasha fijo su mirada en dirección al grito, y lo que vio lo dejo helado. Un cabello de los de Naraku, está a unos centímetros del corazón de la chica. Una flecha sagrada, evito que se clavara en su pecho.

- ¡Inuyasha! Presta atención a la pelea – le reclamó Sesshomaru, ya que, otro de los cabellos del demonio iba derecho a la cabeza del hanyou, pero su hermano, lo esquivo con un golpe de su espada.

- ¡ESTOY HARTO DE INTROMISIONES! – grito Naraku. Luego se encerró en una bola de energía, semejante al cristal. Sesshomaru, lanzó un latigazo, sin embargo, este rebota contra la bola.

- Que rayos es eso – preguntó Inuyasha.

- No lo sé, pero no me gusta nada.

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Kikyo acaba de bajar su brazo después del lanzamiento de su flecha, puesto que se quedó inmóvil después de ver la reacción del demonio, y como éste se encerró en aquella extraña bola.

- Con aquel campo, no podré quitarle la perla.

- Sí, lo sé. Tendremos que esperar, cuando se decida a lanzar el ataque – Kikyo, miró a Ranma preguntándole con la mirada – solo lo sé – sonrió, ella le devolvió la sonrisa.

- Muchas gracias – ambos miraron hacia abajo y vieron a Kagome, que respiraba agitada y que los miraba con agradecimiento. Kikyo, solo sonrió en respuesta a la chica.

- Le decía a Kikyo, que debemos esperar a que Naraku lance su ataque para quitarle la perla – Kagome asintió – quédense aquí, les avisaré a los chicos el cambio en el plan – las chicas asintieron, y vieron como Ranma inicio el vuelo.

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Sesshomaru descendió, sin dejar de estar atento a los movimientos de Naraku. Inuyasha está a su lado, también observando con cuidado. Tan concentrados están, que no se movieron cuando vieron que Ranma se coloca al lado del youkai.

- Cómo notaron, no podemos dar inicio al plan original, por lo tanto, debemos…

- Esperar a que ataque – completó Sesshomaru.

- Así es – sin decir más, emprendió el vuelo.

- Estás listo, Inuyasha.

- Siempre.

Los hermanos intercambiaron una mirada cómplice, luego sonrieron confiados, para luego volver a fijar la mirada en la bola, que en estos momentos estaba abriéndose, para revelar la nueva imagen del Naraku: un demonio de características felinas, su piel es de color gris, con rayas rojas, un gran colmillo salía de su labio superior, una cola de color rojo se mueve tranquilamente, sus manos y pies, son garras. El demonio, lanzó un gruñido, de sus ojos salió un rayo amarillo, el cual se enrollo en su garra derecha, la cual al recibirlo, se transformó en fuego.

- La hora de su muerte a llegado – Naraku, lanzó su garra derecha hacia atrás para lanzar el ataque, sin embargo, quedó congelado ya que una flecha sagrada, se alojó en su hombro izquierdo, e iba quemándole la piel – con esto no obtendrás la perla, miko del demonio – dijo viendo como Kikyo baja su brazo, a pesar de no haber obtenido la perla, ella está sonriendo, esto desconcertó al demonio, que no se percato, que algo parecido a un youkai, vuela hacia él, pero al estar a un metro de él, vira hacia la izquierda, y fue ahí donde vio a Kagome, que tenía su arco preparado.

- Con esto si la obtendremos – dijo la chica, antes de lanzar la flecha, que al llegar al hombro del demonio, ejerció presión a la primera flecha, y la potencia de ambas logro sacar la perla del cuerpo de Naraku, que perdió su transformación, y volvió a ser el demonio que todos conocían, un hanyou.

- NOOO – grito desconcertado, y vio como los hermanos se acercan a él, ambos con sus espadas, las cuales están teñidas de una energía dorada. No alcanzó a reaccionar. El corte de Inuyasha fue el primero, luego vino el de Sesshomaru, pero no solo fueron cortes, sino que también, quemaron sus pedazos, impidiendo que volviera a fusionarse. La cabeza de Naraku, mientras se quema, ve como los hermanos, caen limpiamente al suelo, y se acercan a él.

- Ha llegado tu fin, maldito – dijo Inuyasha, para luego lanzarle un escupitajo.

- Sesshomaru, se agachó para ver como lo último de Naraku se extinguía.

Lo último que vio Naraku, fue la sonrisa triunfante de los hermanos perro.

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Sesshomaru está volviendo a su forma original. Inuyasha, hace un minuto que volvió a ser él. Lanzó un suspiro y se encaminó hacia Kagome, al estar a unos pasos de ella, la tomó de la mano, y la atrapo en un abrazo de alivió.

- Todo ha terminado – le dijo en su oído.

- Así es – la chica, le devolvió el abrazo. Estuvieron un par de minutos abrazados, hasta que él lo rompió, sin embargo, mantuvo agarrada a la chica de la cintura – gracias – dijo mirando a Ranma y a Kikyo, que también están en la misma posición que ellos.

- Inuyasha, yo…

- No hay nada que decir – le dijo sonriendo de medio lado, luego soltó a Kagome, pero la tomo de la mano, y se acercó a Kikyo para darle un beso en su mejilla derecha – que tengas un buen viaje – volvió a la posición anterior, tomando a Kagome de la cintura.

- Gracias – dijo Kikyo. Una niebla comenzó a envolver a la miko resucitada y al ángel, antes de que los cubriera por completo, Ranma se dirigió a Inuyasha.

- Cuídalas – dijo cuando fue cubierto por completo.

- ¿A qué te refieres? – le preguntó, pero Ranma ya había desaparecido.

- Vamos – le dijo Kagome, tirando del cuerpo del hanyou, que se quedó sin entender.

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Sango tiene sentimientos encontrados, la pelea ha tenido fin, pero… sus ojos se llenaron de lágrimas, al ver el cuerpo inerte de su hermano menor y de Akane. No había nada que hacer.

- Muévete – la voz fría de Sesshomaru, le provoco un sobresalto, pero ella no se movió – muévete, he dicho – la miró con ojos, para su extrañeza, suplicantes, en vez de los fríos de siempre, por lo que sin pensarlo más, la exterminadora se puso de pie y se hizo a un lado.

- Qué harás.

Pero el youkai no respondió, sino que blandió la espada que su padre le dejo, con un nerviosismo inusitado en él, levantó la espada para acertarle un golpe en el abdomen de Kohaku.

- ¡¿Qué haces? – grito desesperada Sango.

Sesshomaru no respondió, sino observo como el niño volvía a respirar, esperanzado, se acerco a Akane.

Un sin fin de ideas cruza la mente del youkai, pero la más importante de todas, es hacer su vida, junto a la chica, que acaba de cortar con su espada.

El silencio reino en Japón antiguo.

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La luna brilla con todo su esplendor, dando claridad al patio del Templo cuidado por la familia de Kagome. Además de la luna, unos faros puestos estratégicamente en el lugar, para darle un toque de romanticismo, también se han colocado guirnaldas de flores blancas con amarillas, para formar un pasillo que lleva a hasta un arco, adornado con las mismas guirnaldas. Sillas se han colocado en el interior del pasillo. Mucha gente está presente, conversando sobre muchas cosas, pero lo que más tema más relevante, es lo raro de la ceremonia que está por ocurrir, no por la ceremonia propiamente tal, sino por sus protagonistas.

Una suave música comenzó logrando que el silencio se hiciera presente.

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Hace menos de un minuto que la luna ha salido, es extraño que no pueda dejar de verla, pero me parece tan hipnotizante, tiene un brillo especial. Lanzó un suspiro para tratar de calmar esto que siento en mi estomago, igualable a la sensación que tengo cuando estoy por acabar una pelea. Siento su aroma, y lentamente me vuelvo para verlo, y me sorprendo.

- ¿Qué te pasa?

- ¿Por qué? – preguntó mi hermano Inuyasha.

- Tienes un extraño… brillo… por decirlo de algún modo – le digo y lo miro desconcierto.

- Jajajaja – una risa cargada de alegría salió de los labios de mi hermano. Lo miró más desconcertado aún.

- Qué es lo gracioso – le pregunto.

- Tú tienes también un brillo extraño – me respondió viéndome con una sonrisa de burla en su cara.

- Mis queridos amigos – miro en dirección a la voz y veo a Miroku en la puerta de la habitación – es hora de comenzar – un dolor en mi estomago apareció, pero sin importarme, camine hacia donde está parado el moje.

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Deje que Sesshomaru fuese el primero en pasar. Sonrió, no puedo creer que este a un paso de cerrar el compromiso para pasar el resto de mi vida con Kagome, me hace sentir pleno, feliz.

Sigo los pasos de mi hermano, y los dos salimos juntos al patio. Veo a las familias de ambas chicas, sonriendo, se puede oler la felicidad en el aire. Caminamos con paso lento, hacia el altar. Luego de instalarlos a los lados, una suave música comenzó a sonar.

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Kagome camina tomada del brazo de su abuelo, al lado de la pareja, camina Akane tomada del brazo de su padre, quien solloza en silencio.

Cuando llegan al altar cada una se pone al lado de su pareja.

Inuyasha le sonríe a Kagome, y ella le devuelve el gesto, mientras lo toma de la mano.

Sesshomaru abraza a Akane, ella se acomoda en su abrazo.

El abuelo de Kagome se situó frente a las parejas, la ceremonia de matrimonio, dio inicio.

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Inuyasha está recostado de lado observando a la mujer que duerme a su lado. Con cuidado, para no despertar a Kagome, acaricia el vientre abultado de ella.

- Ahora entiendo las palabras de Ranma – pensó – cuidare a estas dos mujeres con mi vida – dijo en voz alta, provocando que la mujer despertara.

- Buenos días, amor – le dijo, antes de darle un beso en los labios a su esposo.

Inuyasha ahondo el beso, comenzó a acariciar a su esposa, para poder amarla de nuevo. Kagome se dejo guiar.

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Seshomaru está sobre Akane, amándola como todas las veces que pueden. No puede estar lejos de ella. La oye gemir, y escucha sus propios gemidos. Se desahogo dentro de ella. Se acuesta a su lado, para luego abrazarla con fuerza.

El llanto de un bebé rompió el encanto. Akane iba a levantarse, pero el abrazo de su marido se lo impidió.

- Yo iré – antes de levantarse por completo, le dio un suave beso en los labios.

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Inuyasha esta sentado en el pasillo del Dojo Tendo, donde su hermano mayor y Akane viven desde que se casaron, observa a su pequeña hija jugando con su primo.

- Gracias – dijo cuando Sesshomaru, le paso una taza de té, luego le dio un sorbo, mientras su hermano, se sienta a su lado – pensaste que terminarías de esta forma.

- ¡Ranma, ten cuidado! – le dijo a su hijo que esta haciendo equilibrio en la orilla del pozo – de qué forma – le respondió a su hermano, sin dejar de ver a su pequeño hijo.

- Pues casados, con hijos y viviendo una vida normal. ¡Makoto! Quédate lejos del pozo – le dijo, ya que su hija quería imitar a su primo.

- Por supuesto que no – olio algo en el aire, identificando el perfume de Akane en él – pero no me imagino mi vida sin Akane y mi pequeño hijo.

- Ni yo sin Kagome y Makato.

Ambos sintieron los brazos de sus respectivas mujeres abrazándolos por la espalda. Una sonrisa de felicidad apareció en los rostros masculinos.

Los dos hermanos que en antaño no podían compartir en espacio en común, por el rechazo que se sentían mutuamente, ahora no pueden pasar más de una semana sin verse.

El que fue más respetado del Japón antiguo, el que con una mirada hacia temblar al más fuerte, en estos momentos, una mirada de su esposa le provocaba huir.

El que quería ser un demonio completo, ya no le molestaba no serlo, es más se siente orgulloso de llevar sus orejas y que su pequeña hija también las tenga.

La vida de los dos hermanos cambio cuando conocieron el amor, cuando vieron que las cosas resultaban mucho mejor cuando lo haces por ella…

FIN

Notas: Sé que paso muchoooo tiempo antes de subir un capitulo, de cualquiera de mis series, es que este año, perdón del que paso, tuve muchas cosas que hacer, además que en estos momentos estoy en una racha de NADA de inspiración, pero espero que se me pase…

Espero que les haya gustado el final del capitulo… espero cometarios…

Saludos,

Akane Maxwell