Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de TSR o/y R.A Salvatore

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.

Las parejas de este fanfic van a ser Artemis Entreri y otros drows, y Jarlaxle, por supuesto.

Capítulo 1. Bienvenido a la banda.

El dolor era intenso. Excruciante, torturándo su maltrecho cuerpo. No obstante lo agradecía, pues era la única indicación de que estaba vivo. Y él era un superviviente.

Luchó contra la inconsciencia tratando de superar la agónica sensación, sentía la muerte rondándole.

Entonces oyó un cántico, un cantar de magia divina probablemente. El dolor comenzó a remitir hasta hacerse soportable y se hundió en la inconsciencia.

- Vivira.

El clérigo asintió, molesto por la pregunta, que ponía en duda su poder clerical.

¡Excelente!.- Jarlaxle, lider de Bregan D'aerthe, se sintió satisfechó.

Inmediatamente la partida de mercenarios inició el regreso a casa a traves de los túneles de la Infraoscuridad. Llevando con ellos a Artemis Entreri.


Entreri despertó en una habitación levemente iluminada. Permaneció tendido un momento, examinando mentalmente su cuerpo en busca del anterior dolor. Sintiéndose notablemente mejor, levantó levemente la cabeza. Flexionó las manos y movió las piernas.

Estaba vivo, y curado después del combate con Drizzt, que había terminado con él despeñado por el risco.

¿Quién le había salvado?

En respuesta el mas peculiar de los drows entró por la puerta.

Artemis reconoció al drow, Jarlaxle, el mercenario lider de Bregan D'aerthe, su aliado mas reciente en su misión de destruir a Drizzt Do'Urden. El drow tenía toda la gracia natural de su raza con un singular sentido de la moda. En vez de dejar crecer su cabello blanco como los demás elfos oscuros, y Entreri había oido que el peinado de los drows solía designar su lugar en la familia y su rango, llevaba su cabeza perfectamente afeitada.

Llevaba un enorme sombrero púrpura con una gran pluma multicolor y un parche que sin duda no necesitaba. El resto de su vestimenta era igualmente llamativo, coloridos y escandalosos, chaleco y pantalones combinados en unos colores que hacían daño a la vista.

Entreri le miró con el ceño fruncido.

- Vamos¿es ese el modo de saludar a la persona que ha salvado su vida, maese Entreri- Anunció Jarlaxle, la diversión palpable en su voz.

Entreri se sentó lentamente, incómodo por las heridas recién curadas.

- Qué planeas hacer conmigo?

Jarlaxle se emocionó intensamente ante la pregunta hasta que vió que Entreri seguía con el ceño fruncido... se mordió la lengua al comprender que no era una oferta. Lástima.

- Todo tiene que tener un motivo oculto para ti?. - Preguntó con falsa inocencia.

Entreri siguió frunciendo el ceño.

- Por favor¿no se te ha ocurrido que puedo haberte cogido cariño tras nuestra asociación?

La fulminante mirada no se inmutó.

- Muy bien, quizá pienso que un guerrero con tu habilidad sería una gran ganancia para Bregan D'Aerthe.

Entreri asintió levemente, sus oscuros ojos aun mostraban escepticismo, pero el razonamiento tenía cierto sentido. Se incorporó un poco más sobre la cama.

- Entonces... ¿qué fascinantes planes tienes para mí?.- Preguntó acidamente.

Jarlaxle sonrió, si el humano supiese cuales eran los planes que tenía...

Entreri esperó... y esperó... pero Jarlaxle seguía mirandole con expresión embobada y una sonrisa bobalicona. ¿Eso que le bajaba por la barbilla era baba?

- ... ¿Jarlaxle?.- No obtuvo respuesta así que chasqueó los dedos mientras le llamaba de nuevo.

Finalmente el mercenario regresó de su mundo de ensueño y tardó unos instantes en recuperar el hilo de la conversación, para consternación de Entreri.

- Solo pensaba que podrías disfrutar de una estancia en Menzoberranzan. Parecías tener mucha curiosidad por la sociedad drow.- Sonrió picaramente y continuó.- Probablemente podrías beneficiarte de vivirla de cerca, consideralo unas pequeñas vacaciones, considérate un turista de nuestra fascinante ciudad.

Entreri sabía que en esa oferta tenía que haber algo más. Sabía que el oportunista Jarlaxle sabía mucho mas de lo que decía y tendría motivos ocultos. Pero de momento no tenía mas remedio que conformarse con lo que había, y debía admitir que realmente deseaba conocer lo máximo posible de aquel lugar y aquella raza.

- Veamos.- Empezó escépticamente.-.¿Solo tengo que sentarme, relajarme y disfrutar de la visita?

Jarlaxle asintió con entusiasmo infantil, balanceando la pluma de su sombrero.

- Y cuanto van a durar mis... vacaciones?

- Bueno, esa es una buena pregunta.- El drow se frotó la barbilla.- Verás, la infraoscuridad es muy distinta al mundo exterior. Hay muchas cosas que debes aprender. Claro que, creo que una vez que hayas adaptado tus habilidades a este lugar serás un recurso incalculable para mi.

Hay estaba, pensó Entreri, puesto en claro. Jarlaxle quería que se uniera a su banda.

- Pero todo eso puede esperar a mañana, aun estarás dolorido.

- Dónde estoy exáctamente?

- En los cuarteles de Bregan D'aerthe por supuesto, mañana te enseñaré todo el lugar. Hasta mañana.

Sin darle tiempo a preguntar nada más o replicar, Jarlaxle se marchó balanceando las caderas y tarareando una tonadilla. Entreri gruñó y movió las piernas fuera de la cama, tratando de incorporarse, no obstante estas se quejaron enviándole un ramalazo de dolor y posterior entumecimiento. Aun no estaba listo para explorar.

Se acostó y volvió a dormirse, el "turismo" tendría que esperar un día más.

Jarlaxle caminó hacia su despacho radiante de felicidad, sus botas tintineaban al andar y las plumas de su sombrero cambiaban de color al ritmo de la canción que tarareaba. De camino a su despacho saludó a todos los que se le cruzaron por el camino, dejando una hilera de perplejos miembros de Bregan D'aerthe a su paso.

Después de todo la exploración de Mithrill Hall y la caza de Drizzt Do'Urden habían sido un fracaso¿Qué había puesto tan contento a su lider?

Las miradas convergieron en la habitación donde habían llevado al humano¿qué tenía la nueva adquisición de la banda para poner así a su lider?

Bueno, quizá había que descubrirlo.

Jarlaxle se acomodó en su despacho, repántingándose en un sillón. Aunque en general había sido un mal día, al final estaba muy, muy contento.

Se relajó pensando en pérdidas y ganancias.

Artemis Entreri. Estaba allí y pronto sería miembro de Bregan D'aerthe. Magnífico, sencillamente magnífico. Antes de darse cuenta había empezado a fantasear... oh si, Entreri le llamaría jefe o mejor aun, capitán, y entonces él... y él diría... y contestaría... y luego... y entonces... después...

Rai'gy entró en el despacho de Jarlaxle para darle unos informes y suspiró con resignación al encontrar a Jarlaxle con una expresión que ya conocía, el lider de Bregan D'aerthe estaba pervirtiendo sobre alguien, miraba hacia el techo y sonreía con lascivia y... malo malo, hasta babeaba. El clérigo mago carraspeó.

Y carraspeó... y carraspeó...

¡Jarlaxle!

El lider mercenario botó como si una madre matrona le hubiese pillado pisando una araña y se agarró el sombrero, que había volado con él.

- Eh... ah... ¡Rai'gy, no vuelvas a hacer eso!

- Por supuesto, señor. Ahora que la infraoscuridad vuelve a tener su atención...

- Claro, claro. Dame los informes.

Rai'gy suspiró y entregó los papeles para marcharse al momento, sabía que Jarlaxle volvería a sumirse en aquel bobalicón estado y no quería estar presente para verlo.

Jarlaxle simuló mirar los documentos cuando en realidad estaba mirando marchar a Rai'gy, o mas bien seguía el movimiento de su trasero.

Habían sido días largos y difíciles, pero estaba satisfecho de estar de regreso y fuera de los túneles. Había sido dificil pervertir acerca de nadie cuando se tenía que usar la infravisión. Tras perder de vista el trasero de Rai'gy se relajó pensando en su recuento de traseros.

Jarlaxle tenía en su lista de traseros aquellos traseros que habían llamado su atención esa temporada, numerados en una lista de uno al diez. La lista variaba mucho a lo largo del tiempo pero la actual era particularmente buena y tenía que revisarla.

Actualmente, Artemis Entreri tenía el puesto mas alto de la lista, posición que anteriormente había estado ocupada por Rai'gy, pero tras observar una buena acción de traseros durante el viaje y los combates de Mithrill Hall, había decidido quitar a Rai'gy de su puesto diez. Además los drows ya estaban muy vistos, y Entreri era la nueva frontera inexplorada.

Uthegental tenían el puesto mas bajo, en el número cinco, superado por Gromph en el número seis, Berg'inyon y Kimmuriel les superaban en el puesto número siete. Y había encontrado sustituto para Dinin, que había ocupado el puesto número ocho hasta que se había convertido en una draña, por fortuna su hermano había ocupado ese vacio y ahora Drizzt ocupaba el puesto numero ocho de la lista.

Era Entreri quien ahora tenía mas puntos, había algo tan seductor sobre el amenazante y mohino carácter del humano, y su trasero era una visión de perfección. Jarlaxle suspiró mientras pensaba el trasero del asesino. Podía imaginarselo perfectamente, firme y terso, las nalgas redondas y apretadas... tentándole, una constante tentación moviéndose ante él duante el viaje por los túneles.

Había un desafio implícito en ese trasero. Jarlaxle lo sabía.

Descubrió que estaba volviendo al desagradable hábito de babear y se apresuró a salvar los documentos que le había dado Rai'gy. Tiempo habría de seguir fantaseando, y de llevar a la realidad sus fantasias.

Nota de la autora: Bueno, esta claro que no tengo intención de ser seria en este fanfic. Gracias a los reviews por mi anterior fanfic, de veras, me encanta. Mi ego se expande.

En este fanfic me voy a reir un rato con el pobre Artemis y esa atracción que se ha demostrado que ejerce sobre los drows, alla a donde vá surgen como setas.