Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de TSR o/y R.A Salvatore

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic es YAOI (y slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas, comprendo perfectamente esa postura.

Las parejas de este fanfic van a ser Artemis Entreri y otros drows, y Jarlaxle, por supuesto.

Capítulo 11. La Huida

Por fin, por fin dejaba atrás aquella ciudad de locos.

Drizzt, Catti-brie y Entreri avanzaban por la infraoscuridad a marchas forzadas para poder evadir la persecución de Menzoberranzan después de su escandalosa huida al rescatar al vigilante.

Entreri no quería otra cosa que volver a la superficie, por fin se acabaron los pellizcos y el manoseo, se acabaron los acosadores y admiradores indeseados. Se acabó Laxjarle y su maldito libro de magia prestado por Gromph... solo de recordarlo se desesperaba, había pasado tanto tiempo retozando con el mercenario que apenas habían hecho nada más.

Vale, podía admitir que no había estado mal... bueno, había estado bien... vale, había estado muy bien.. ¡de acuerdo, había sido maravilloso y la mejor experiencia erótica de su vida¡Laxjarle era un amante increible y él nunca se había sentido mejor!

Pero esa no era la cuestión, la cuestión era que Artemis Entreri no pensaba dedicar su vida a ser la concubina de Laxjarle y punto final, ni una palabra más.

Por fin tendría tranquilidad, adios a Menzoberranzán y a todos los malditos drows.

Bueno, quedaba Drizzt, pero el vigilante puritano no contaba, probablemente el drow justo y bueno tenía una idea de la vida sexual de una monja presbiteriana.

Viajaron sin descanso durante días, finalmente hicieron un alto, exhaustos tras las largas jornadas de viaje ininterrumpido y breves paradas nerviosas. Practicamente se derrumbaron el el recodo y Drizzt llamó a su pantera para que hiciese la guardia completa.

Estaban agotados y no tardaron en rendirse al sueño.

No sabía cuantas horas habían pasado, pero algo le había despertado. Entreri se sentía observado, como si alguien hubiese clavadando su mirada en él.

Se giró sobre su jergón y sorprendió a Drizzt mirándole. El vigilante puso una estúpida expresión de sorpresa típica de un crio pillado con las manos en la masa y se volvió con rapidez.

‚?Y eso? Entreri volvió a dormirse, levemente intrigado¿qué mosca le había picado al vigilante?

Prosiguieron el viaje visiblemente menos agobiados, se habían alejado en gran medida y no había señal alguna de patrullas o exploradores drows por la zona, ahora sencillamente podían proseguir el viaje.

No hablaban mas de lo necesario, la tensión latente por lo tenso de la alianza temporal que habían formado, Entreri se concentró en su deseo de volver a la superficie y procuró ignorar las miradas asesinas de Catti-brie y la hostilidad de los ojos lavanda de Drizzt... además de su extraño comportamiento.

Eran pequeñas cosas que Entreri iba notando a medida que viajaban, Drizzt hacía cosas... raras.

Para empezar había vuelto a sorprenderle mirándole mientras dormían, Drizzt se volvía siempre que le pillaba observándole. Le dirigía miradas furtivas siempre que pensaba que Entreri no se percataba de ello.

Aunque eso era lo menos extraño.

Cada vez que el terreno se ponía dificil insistía en darle la mano "para ayudarle", siempre que Entreri iba en cabeza y Drizzt a su espalda, el drow tenía tropiezos todo el rato, como si no viera por donde iba, se sentaba a su lado siempre que comían, ponía su jergón practicamente pegado al suyo, todo el rato estaba "quitándole algo del pelo"...

¿Y si...?

No, no podía ser.

Pero parecía como si...

Imposible¡somos enemigos!

Pero actua de ese modo...

¡El me odia¡Yo soy un asesino y él practicamente es un paladín!

Pues su comportamiento está gritando que...

¡Es absurdo¡No es un drow como los demas, es Drizzt, es el maldito vigilante!

Aun así...

Entreri se paró en seco mientras andaba, lo que provocó que Drizzt chocase bruscamente contra su espalda y Catti contra la de Drizzt, haciendo un choque en cadena. Una lagartija se rió un rato de la estúpida escena y la distracción hizo que le devorara una araña pilosa.

"¿Qué ocurre¿A qué ha venido eso?"

Entreri ignoró las airadas protestas de Catti-brie y miró a Drizzt con gesto inquisitivo de terrible sospecha. El drow le miraba con sorpresa y confusión. Y tenía un cierto brillo en su mirada que...

Aquello no era hostilidad... ¡aquello era lo que había brillado en los ojos de todos los malditos drows que habían puesto los ojos sobre él¡Drizzt le deseaba!

Aspirar... expirar... aspirar... expirar... calma... calma... no vas a ponerte nervioso... no vas a sobrerreaccionar... calma...

Entreri hizo un gesto de parada con la mano, se acercó a una estalagmita cercana y se dio un sobervio cabezazo ante la atonita mirada de sus compañeros de viaje. Tras palparse un poco la dolorida frente volvió al grupo.

"Bien, continuemos, Drizzt, tu guías."

"… ¿Te encuentras bien ?"

"Si, estoy perfectamente, vamos."

"Pero eso..."

"Eso son cosas mias, vamos."

Continuaron el camino en un incómodo silencio y Entreri con un profundo mohino, estaba cabreado, muy cabreado. Aquello no tenía que ser así, él y Drizzt tenían que ser siempre enemigos, y odiarse y ser la némesis y... ‚?cómo iba a desafiar a combatir a alguien que se estaba tropezando cada vez que tenía delante su trasero! Era ridículo.

Iba a solucionar aquello ese mismo día, de ningun modo iba a tolerarlo. Ya no estaba en Menzoberranzan, se suponía que ahora todo volvía a la normalidad.

Esperó a que fuese el turno de guardia de Drizzt y se incorporó. Drizzt le miró con curiosidad y Entreri le indicó con el lenguaje de signos que le siguiera, que quería hablar en privado.

Drizzt dejó a Guenhwyvar cuidando de la durmiente humana y le siguió a una caverna contigua. Al menos podrían solucionar aquello con cierta privacidad.

Entreri dirigió a Drizzt una mirada acusadora.

"¿Cuál es tu problema?"

Drizzt puso una expresión de sorprendida inocencia.

"¿Perdón?"

"Me has oido perfectamente."

"No se a que te refieres, Entreri, de veras."

"Oh, claro, los ojos lavanda que tengo siempre pegados a mi espalda son mi imaginación, tu continua presencia a escasos milímetros es solo una confusión..."

Drizzt se ruborizó intensamente y empezó a frotarse las manos nerviosamente.

"Estoo... yo... no es lo que... es decir..."

Al menos el drow tenía la decencia de avergonzarse, algo era algo.

"Me importa poco, Do'Urden, acaba con ese comportamiento y punto."

Drizzt frunció el ceño y se cruzó de brazos con enfado.

"¡Eh¡No es tan facil¿Crees que no lo he intentado?"

El vigilante estaba... ¿refunfuñando? Entreri no daba crédito a lo que veía.

"Pero... ¡esto es ridículo! Hay un millón de razones por las que no deberías..."

"¿Sentirme atraido por ti¡Lo se! Eres un asesino, un humano frio y sin escrúpulos, una representación viva de todo lo que odio de mi gente... pero no puedo evitarlo."

Los ojos de Drizzt se iluminaron con un destello de deseo y Entreri tragó saliva, no le gustaba el modo en que el vigilante estaba empezando a acercarse, invadiendo su espacio personal de un modo poco cómodo para el humano.

"He tratado de frenarlo, pero no puedo... Artemis... te deseo."

¿Era su imaginación o aquello empezaba a ser realmente incómodo? Drizzt se le acercaba peligrosamente y Entreri no podía sino retroceder mientras el drow le acechaba como un felino... y le estaba poniendo muuuy nervioso.

"Desde que te ví entrar en la sala de torturas... no podía apartar la mirada de ti, nunca había sentido nada igual... se que me rescataste por egoismo pero... pero... no pude evitar aque algo dentro de mí se encendiera al verte."

Entreri se topó con la pared de la cueva, ya no podía retroceder más... y Drizzt seguía hablando con la voz grave de deseo y los ojos inmensos.

"No puedo contenerme mas, tu cuerpo es demasiado para mí, tus ojos grises como la luna gélida, tu pelo negro como el ala de cuervo, la piel de bronce pulido al sol, tu cuerpo de..."

Vale, aquello era surrealista, por un momento Entreri había creido ver florecillas rosas cayendo sobre ellos y un resplandorcillo malva en la caverna ademas de una extraña cancioncilla de violenes y arpas... alucinaciones provocadas por el estrés sin duda.

Drizzt apoyó las manos a ambos lados de su cuerpo, apresándole contra la pared entre sus brazos, y acercándose lentamente...

"Siento algo cuando estoy junto a ti, y cuanto mas me acerco mas me crece."

‚?Mas me crece¡Drizzt se había convertido en un degenerado! Entreri le miró totalmente desconcertado por aquella faceta del vigilante.

"... ... ‚?PERO TU DE QUE VAS!"

Se apartó de Drizzt con gestos alarmados, pero este se limitó a ir tras él.

"¡Por favor Artemis, no huyas!"

"¿Qué no huya¿Qué no huya¡Estas loco¡La tortura de los Baenre te ha sorbido la sesera¿Te atacó un desollador mental o que?"

Drizzt hizo pucheros.

"Lo del illita no tiene nada que ver.- Refunfuño."

¿Le había atacado un illita? Ahora estaba claro¡el bicho le había trastornado¡Drizzt no estaba en sus cabales! Entreri manoteó tratando de mantener a raya los intentos de Drizzt de sujetarle.

"¡Quita de una vez!"

"Pero Artemis, no puedo hacer oidos sordos a algo tan imperioso. Dejame abrazarte para que podamos calmarnos mutuamente. Si me permitieras acercarme a ti podríamos curar las heridas que sin duda atormentan tu espíritu y te impiden abrir tu corazón."

Agh... agh... aquello era tan empalagoso que Entreri sintió que se le subía el azucar, aquello podía matar a un diabético. ¿De donde se sacaba esas cosas Drizzt? Sonaba sospechosamente parecido a una obra de teatro malísima que había visto una vez.

"Deja de resistirte a mi, Artemis, esta llama solo puede apagarse con mas fuego."

Socorro. Socorro. Socorro. Alerta Roja, UUUUUUA UUUUUUA

Drizzt estaba entre un idiota meloso y un lujurioso impaciente, y la mezcla era algo realmente desconcertante, encima seguía tratando de tocarle y Entreri no podía dejar de palmotear tratando de mantenerle a raya. No veía una salida efectiva, no podía matar al vigilante, le necesitaba para regresar a la superficie, y por el mismo motivo tampoco se podía arriesgar a lisiarlo, era su guía en la infraoscuridad.

Drizzt seguía recitando un montón de extrañas metáforas que parecían sacadas de un mal guión de obra romántica. Entreri acabó por recurrir a la tectica habitual y clásica en esos casos.

La bofetada que se llevó Drizzt le hizo dar una vuelta sobre si mismo y resonó en toda la caverna.

Entreri se puso la mano bajo el brazo tratando de calmar el dolor, había metido una de las mejores bofetadas de su vida, la practica hacía la perfección. Drizzt por su parte se cubría la mejilla con expresión dolorida y desconcertada.

"Bueno, espero que eso te haya devuelto a tus cavales."

Drizzt se frotó la mejilla unos instantes y despues le miró con los ojos encendidos... Entreri vió en Drizzt una expresión de completa ferocidad y se percató de cuando la había visto antes.

El Cazador.


Catti-brie se incorporó aterrorizada al oir gritar a Entreri. ¿Qué podía haber ocurrido? Cogió sus armas y al ver que Drizzt tampoco estaba su alarma fue en aumento. Armada y atemorizada, corrió en dirección a los gritos, nunca hubiese imaginado qué podía hacer gritar a Artemis Entreri. De pronto Guenhwyvar se planto frente a ella y la detuvo con actitud docil.

"Pero Guen... ¿qué ocurre?"

La pantera meneó la cabeza como si no tuviese importancia y la empujó de regreso al campamento. Un nuevo grito sonó de la lejanía, sonaba algo ahogado y al final se convertía en... ¿un gemido¿Qué estaba ocurriendo?

Guenhwyvar insistió con mas fuerza y pese a la curiosidad Catti no tuvo mas remedio que ceder y regresar al campamento, fuera lo que fuera tendría que esperar a que Drizzt regresara para saber que había ocurrido.

Cuando despertó, Drizzt y Entreri ya habían regresado, pero sin duda algo había pasado, Drizzt estaba rojo como la grana, como si algo le avergonzara profundamente, no dejaba de preguntar a Entreri como estaba o si necesitaba ayuda con algo.

Entreri por su parte, estaba de un humor de perros, y andaba de forma curiosa, separando las piernas como quien a sufrido largas jornadas cabalgando, y cuando paraban a descansar se tumbaba boca abajo, nunca se sentaba.

Cuando tres días después finalmente respiraron el aire de la superficie, todos soltaron un suspiro de alivio.


Entreri dejó a atrás a Catti-brie y a Drizzt. ¡Aleluya¡Ahora si, ahora si que se acabaron los malditos drows! El asesino se masajeó el dolorido trasero.

¡Maldito Drizzt¿Quién hubiera imaginado que el Cazador no era solo un guerrero sino una bestia sexual? Drizzt se había transformado súbitamente en una especie de dragón rojo en celo y se había avalanzado sobre él con uñas y dientes... maldito fuera ¡le había mordido y todo! Riente había acabado pidiendo ayuda a voz en grito... antes de dejarse los pulmones gimiendo y... pidiendo más.

Solo recordarlo le encendía las mejillas de vergüenza y de ira... ‚?él, Artemis Entreri, reducido a súplicas y gemidos de placer por el maldito Drizzt!

No pensaba volver a ver a ese maldito vigilante, había tenido suficientes drows por una temporada pero si le volvía a ver... ¡si le volvía a ver lo iba a matar!

Nota de la autora: Y así termina mi andadura por el género de humor que tantos buenos reviews ha conseguido. Muchas gracias por todo el apoyo que me habeis dado, practicamente me obligaba a escribir alentada por ellos, muchísimas gracias. Espero que mi frenética musa no se me agote y en unos días, cuando tenga menos curro, pueda ofrecer mas historias. Hasta la vista.