Flor en invierno.

Neji considera a su prima como una flor en el invierno y se pregunta cómo es que alguien así puede llegar a ser la heredera del clan Hyuuga. Recuerda la primera vez que la vio y que compartieron una sonrisa, el haberla pensado linda y que su padre pareciera triste ante sus palabras, cómo ese recuerdo se manchó para siempre cuando pusieron la marca en su frente.

Ahora, mientras se recupera ya en el complejo Hyuuga la observa desde la ventana de la habitación que le dieron. A pesar de ser de la rama secundaria al regresar del hospital (con órdenes precisas de la Hokage de que debía tener descanso absoluto al menos dos semanas y no volver a sus prácticas al menos hasta dos semanas más luego de eso) su tío le dijo que tenían una habitación preparada para él.

Se pregunta si Hinata tuvo algo que ver con eso. El primer día que entró casi estuvo seguro de haber percibido el aroma de hierbas medicinales que parece rodear a su prima y siempre que llega una enfermera a cambiarle los vendajes, nota los frascos con ungüentos que ella suele hacer. Sin embargo, aunque ya ha estado una semana ahí, sólo ha visto a Hinata desde la ventana, practicando sus jutsus con Hanabi aunque la Segunda Hija es mucho mejor que la futura heredera. A veces escucha pasos tras su puerta, pero nunca se atreven a tocar.

Las ha visto sonreírse, a veces. Se pregunta cómo habría sido tener un hermano y recuerda los ojos negros de su madre que no resistió la muerte de Hizashi. Se pregunta si en caso de que su hermano hubiese sido mejor que él, habría podido tener el mismo orgullo que demuestra Hinata para su hermana. O si su hermano habría estado dispuesto a ayudarle siempre y a charlar los breves minutos que les permitían las diversas actividades.

Hanabi se retira y Neji observa a Hinata limpiarse la frente un momento, sonriendo con tranquilidad. Se pregunta, también, si alguna vez esa sonrisa será dirigida hacia él o si Hinata siempre estará nerviosa en su presencia. Se pregunta si esa sonrisa que compartieron de niños nunca más se repetirá y no puede evitar sentirse triste por eso, sintiendo que quizá el invierno destruyó la flor por completo.

De repente, Hinata alza la vista y se encuentra con él. Por un momento se observan (Neji casi no se atreve a respirar) y puede sentir el sonrojo de su prima en su propia piel. Entonces, para su sorpresa, Hinata le sonríe. Su sonrisa es tímida, minúscula pero aún sin el Byakuugan puede notar cómo se curvaron los labios de su prima, confirmando su sospecha cuando alza una mano hacia él, sólo un poco.

Neji imita los dos gestos (la mano y la sonrisa) lo mejor que puede, y los mantiene aunque uno de los sirvientes llega a donde está Hinata, llevándola dentro de la casa. El genio de los Hyuuga mantiene la sonrisa aunque se vuelve a acostar en el futón, y cierra los ojos pensando en que a veces hay flores que son más fuertes que el invierno.